Los alimentos transgenicos




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fecha de publicación05.01.2016
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LOS ALIMENTOS TRANSGENICOS

Son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas. En la actualidad tienen mayor presencia de alimentos procedentes de plantas transgénicas como el maíz, la cebada o la soya. Son aquellos alimentos a los que se les han insertado genes exógenos (de otras plantas o animales) en sus códigos genéticos. Se conoce por Alimentos transgénicos aquéllos que han sido elaborados a partir de especies, generalmente vegetales, en cuyo genoma (información genética característica) se ha introducido parte del propio de otra especie. Se realiza un proceso similar no sólo con materias primas alimentarias sino, por ejemplo, para producir la insulina que necesitan muchos diabéticos para vivir: en una levadura se introduce la parte de información genética humana que origina la insulina y la levadura la produce como resultado de su metabolismo; posteriormente se purifica y se prepara para ser administrada. La ingeniería genética o tecnología del ADN recombinante es la ciencia que manipula secuencias de ADN (que normalmente codifican genes) de forma directa, posibilitando su extracción de un taxón biológico dado y su inclusión en otro, así como la modificación o eliminación de estos genes. En esto se diferencia de la mejora clásica, que es la ciencia que introduce fragmentos de ADN (conteniendo como en el caso anterior genes) de forma indirecta, mediante cruces dirigidos.[1] La primera estrategia, la de la ingeniería genética, se circunscribe en la disciplina denominada biotecnología vegetal. Cabe destacar que la inserción de grupos de genes y otros procesos pueden realizarse mediante técnicas de biotecnología vegetal que no son consideradas ingeniería genética, como puede ser la fusión de protoplastos.[2]La mejora de las especies que serán usadas como alimento ha sido un motivo común en la historia de la Humanidad. Entre el 12.000 y 4.000 a. de C. ya se realizaba una mejora por selección artificial de plantas. Tras el descubrimiento de la reproducción sexual en vegetales, se realizó el primer cruzamiento intergenérico (es decir, entre especies de géneros distintos) en 1876. En 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos, y en 1927 se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X de semillas. En 1983 se produjo la primera planta transgénica. En estas fechas, unos biotecnólogos logran aislar un gen e introducirlo en un genoma de la bacteria Escherichia coli ( E.Coli ). Tres años más tarde, en 1986, Monsanto, empresa multinacional dedicada a la biotecnología, crea la primera planta genéticamente modificada. Se trataba de una planta de tabaco a la que se añadió a su genoma un gen de resistencia para el antibiótico Kanamicina. Finalmente, en 1994 se aprueba la comercialización del primer alimento modificado genéticamente, los tomates Flavr Savr, creados por Calgene, una empresa biotecnóloga. A estos se les introdujo un gen antisentido con respecto al gen normal de la poligalacturonasa, enzima que induce a la maduración del tomate, de manera que este aguantaría más tiempo maduro y tendría una mayor resistencia. Pero pocos años después, en 1996, este producto tuvo que ser retirado del mercado de productos frescos al presentar consecuencias imprevistas como una piel blanda, un sabor extraño y cambios en su composición. Aun así, estos tomates se usan para la producción de tomates elaborados.[3]En el año 2007, los cultivos de transgénicos se extienden en 114,3 millones de hectáreas de 23 países, de los cuales 12 son países en vías de desarrollo.[4] En el año 2006 en Estados Unidos el 89% de plantaciones de soya (o soja) lo eran de variedades transgénicas, así como el 83% del algodón y el 61% del maíz.[5]

Los posibles beneficios de los alimentos transgénicos son:

Alimentos más nutritivos

Alimentos más apetitosos

Plantas resistentes a la sequía y a las enfermedades, que requieren menos recursos ambientales (agua, fertilizante, etc.)

Disminución en el uso de pesticidas

Aumento en el suministro de alimentos a un costo reducido y con una mayor durabilidad antes de la venta

Crecimiento más rápido en plantas y animales

Alimentos con características más apetecibles, como las papas (patatas) que absorben menos grasa al freírlas

Alimentos medicinales que se podrían utilizar como vacunas u otros medicamentos

A través de la biotecnología, se han alterado genéticamente los tomates, las patatas (papas), la ahuyama o calabaza, el maíz y la soya (soja). Muchos más alimentos tienen ingredientes procesados con bioingeniería y se están desarrollando otros más. Para obtener mayor información, verifique en la página en Internet de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration, FDA).

Efectos secundarios

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA ) de los Estados Unidos regula la producción y etiquetado de alimentos transgénicos. Algunas personas han planteado inquietudes con respecto a que los genes de un alimento que se insertan en otro pueden causar una reacción alérgica. Por ejemplo, si los genes del cacahuete están en los tomates, ¿podría suceder que alguien con una alergia a los cacahuetes, pueda reaccionar negativamente a los tomates?

En enero de 2001, el Centro para la Nutrición Aplicada y la Seguridad en los Alimentos de la FDA (FDA´sCenter for Food Safety and Applied Nutrition ) propuso que quienes desarrollen alimentos procesados genéticamente envíen información científica y de seguridad a la FDA al menos 120 días antes de que el producto salga al mercado. Mayores detalles sobre estos alimentos se pueden encontrar en la página en Internet de la FDA.

Recomendaciones

Los alimentos transgénicos generalmente se consideran seguros; sin embargo, no ha habido pruebas adecuadas para garantizar la total seguridad. No existen informes de enfermedades o lesiones debido a estos alimentos. Cada alimento transgénico nuevo tendrá que evaluarse de manera individual.

Nombres alternativos

Alimentos producidos con bioingeniería (alimentos genotecnológicos)

A nivel mundial y por más de una década, el tema de los “transgénicos” permanece vigente en el tapete de discusión. Esta nueva tecnología ha provocado una serie de preguntas, argumentos y consideraciones éticas sobre su manejo y utilización, unas a favor y otras en contra.

El desarrollo en los últimos años de las técnicas de la biología molecular ha dotado al hombre de herramientas que le permiten acceder y manipular el ADN de los organismos. Así, los transgénicos, llamados también “organismos genéticamente modificados” (OGM’s), son plantas o animales que han sido manipulados en laboratorios. Esta manipulación consiste en agregar genes a la cadena de ADN de dichas plantas y animales, para así cambiar o combinar características entre ellos.

En el ámbito alimenticio, esta técnica ha hecho posible conseguir nuevas variedades capaces de expresar genes de resistencia hacia enfermedades, herbicidas, insecticidas, condiciones climáticas o bien para mejorar su calidad nutricional. Por ejemplo, se inserta el gen de resistencia al frío del salmón en papa para buscarle resistencia a heladas.

El tema de los alimentos transgénicos, a nivel mundial, es asiduamente abordado por la comunidad científica, las autoridades gubernamentales, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), la Organización Mundial de la Salud (OMS); el Codex Alimentarius y las organizaciones de consumidores.

Muchos han sido los foros internacionales realizados en los que se discute sobre este tema, debido a su importancia, su dinamismo, lo controvertido de la situación y por la existencia a nivel mundial de grupos muy bien definidos, los defensores sin cuestionamiento alguno, los detractores a ciegas y aquellos que abordan esta nueva tecnología con un correcto enfoque bioético y científico.

Los alimentos modificados genéticamente son sometidos a una serie de rigurosos análisis y estudios que determinan su seguridad y que son la base para permitir su comercialización en el mercado. Además, las entidades regulatorias ejercen una especial “fiscalización” de los productos en los que ha intervenido de alguna u otra forma la biotecnología para evitar cualquier tipo de riesgo.

Cinco compañías transnacionales de la agro-biotecnología controlan el mercado: Dupont, Syngenta, Bayer, Dow y, en particular, Pharmacia de Monsanto que produce 91 por ciento de las semillas transgénicas sembradas en el mundo.

Investigación

Los estudios con OGM’s está liderado por los los países industrializados como Estados Unidos; pero los países en desarrollo también se encuentran a la vanguardia con investigaciones en este campo. Países como Argentina, Brasil, China, Cuba, Egipto, India, México y Sudáfrica están abriendo camino.

Cuba, país que integra la avanzada de las investigaciones biotecnológicas en el mundo, desarrolla importantes investigaciones relacionadas con la aplicación de la Ingeniería Genética para la obtención de OMGs destinados a la alimentación y asume esta responsabilidad con total rigor científico y máxima protección a los consumidores y el medio ambiente.

En Cuba se han realizado inversiones significativas en el desarrollo de la tecnología para la obtención de OMGs desde la década de los 80.

Comercialización

La comercialización de los alimentos transgénicos para el consumo humano comenzó el 18 de mayo de 1994, cuando la Agencia Alimentaria (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos autorizó el comercio del primer tomate "Flavr-Savr" (tomate larga vida), obtenido por la empresa Calgene, con un proceso de maduración retardada que facilitaba su almacenamiento y transporte a grandes distancias.

Actualmente, en el mundo, existen más de 80 productos transgénicos.

La introducción de estos alimentos en el mercado ha desatado una polémica que, sobre todo, enfrenta a consumidores y organizaciones ecologistas con las grandes multinacionales que los distribuyen. El problema es complejo y no se puede abordar de una forma sencilla ni general.

Posibles beneficios

Los beneficios de los alimentos transgénicos están directamente relacionados con los objetivos de la modificación genética, los mismos se pueden agrupar en tres grandes grupos:

Consumidores. Responden mejor a las necesidades nutricionales y alimentarias, y a las preferencias del mercado, prevén enfermedades, son portadores de vacunas, presentan mejores características sensoriales y mayor disponibilidad de alimentos.

Productores. Son organismos genotípicamente mejor adaptados a factores ambientales adversos, tienen crecimiento y desarrollo acelerado, lo que permite una intensificación de la producción y reducción de los costos; el retardo del proceso de maduración posibilita tener una mayor vida de determinados alimentos; tienen resistencia a los herbicidas, las infecciones microbianas y las plagas por insectos.

Medio ambiente. Permiten el uso más racional de la tierra, el agua y los nutrientes, disminuye el empleo de sustancias quimiotóxicas como fertilizantes o plaguicidas.

Posibles riesgos

No obstante sus beneficios atribuidos, algunas de las críticas que se le formulan a esta ciencia fundan sus argumentos en la potencial incapacidad de predecir lo que pudiera ocurrir al introducir organismos modificados genéticamente en el medio ambiente o en la dieta alimenticia. Así, los posibles riesgos, están relacionados con su repercusión sobre la salud humana, el impacto sobre el medio ambiente y aspectos socioeconómicos.

• Sanitarios. Se relacionan fundamentalmente con la inocuidad de los alimentos; la presencia de alérgenos; la creación de nuevas toxinas; el desarrollo de resistencia a antibióticos por bacterias patógenas y los posibles efectos negativos para la salud a largo plazo.

• Medio ambientales. Se refieren al impacto sobre el medio ambiente a la amenaza a la biodiversidad; la transferencia génica no intencionada a especies silvestres, la ruptura del equilibrio natural, los transgénicos con rasgos nuevos pueden diferir de sus parientes naturales en sus habilidades para sobrevivir y reproducirse bajo condiciones ambientales variables, pueden interactuar de forma inesperada o no deseable con las comunidades biológicas locales; el uso indiscriminado de herbicidas, el daño a especies de insectos beneficiosos, etc.

• Socioeconómicos. Un riesgo socioeconómico es el desarrollo de la biotecnología en manos de las grandes multinacionales, puesto que el acceso puede limitarse debido a la protección por patentes, los productores de alimentos tradicionales u orgánicos puedan ser desplazados. Además, existe preocupaciones de carácter religioso, cultural y ético.

Argumentos a favor

La tecnología genética ha hecho posible que los alimentos sean más nutritivos, introduciendo ciertas características de plantas y animales, por lo cual se espera que disminuya la mala nutrición de muchos seres humanos e incluso algunos creen que gracias a los alimentos transgénicos, se erradicará el hambre mundo, pues los frutos serán más nutritivos y grandes.Las plantas serán más resistentes tanto a plagas como a insecticidas, lo que permitirá que los cultivos se aprovechen al máximo.

De igual manera los animales, aumentarían su resistencia al frío y a las enfermedades, esto ayudaría a los campesinos a tener mejores ganancias.Argumentos en contraAunque los experimentos demuestran que la calidad nutritiva de los alimentos transgénicos es considerablemente más alta, no se ha podido demostrar que estas alteraciones sean inofensivas para el ser humano (alergias, resistencia a antibióticos, etc.La mayor parte de los insecticidas son fabricados por las mismas empresas que ahora promueven la investigación genética; éstas cobran por las patentes de sus semillas, por las mejoras que realizaron en el ganado.Cuando las plantas y los animales desarrollan resistencia a enfermedades o plagas, éstas se vuelven más fuertes y se convierten en un peligro.

Semillas cultivadasLas semillas transgénicas cultivadas actualmente, en el mundo, pertenecen principalmente a cultivos como maíz, soja y algodón. Una buena forma de medir la implantación de estos nuevos desarrollos es cuantificar la superficie mundial sembrada con cultivos transgénicos.La superficie mundial de cultivos transgénicos aumentó un 7,2 por ciento en 2009, hasta alcanzar los 134 millones de hectáreas, según el informe anual publicado por el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, en sus siglas en inglés).Según el informe, los países en desarrollo aumentaron los cultivos con semillas biotecnológicas en un 13 por ciento, y son liderados por Brasil que registró un incremento del 35 por ciento y superó incluso a Estados Unidos.El 77 por ciento de la soja que se cultiva en el mundo proviene de semillas modificadas, al igual que el 49 por ciento del algodón y el 25 por ciento del maíz mundial.

Cifras por países

Según el informe de ISAAA, Estados Unidos es el mayor productor con 64 millones de hectáreas. Le siguen Brasil con 21,4 millones, un 35 por ciento más que en 2008; Argentina (21,3 millones); India (8,4 millones); Canadá (8,2 millones); China (3,7 millones); Paraguay (2,2 millones) y Sudáfrica (2,1 millones); Uruguay y Bolivia con 800.000 hectáreas; Filipinas (500.000); Australia (200.000); Burkina Faso (115.000); y México (100.000 hectáreas). De lejos, se sitúan España, Chile, Colombia, Honduras, República Checa, Portugal, Rumanía, Polonia, Costa Rica, Egipto y Eslovaquia.

¿Qué opina la FAO?

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en su página web, manifiesta que la biotecnología es un instrumento igual que el fuego, que puede ser utilizado para cocinar los alimentos o, si se hace un mal uso de él, para incendiar la casa. Por ello, considera necesario aclarar tres puntos.

a) La inocuidad de los alimentos. Hasta ahora no se ha observado, en ninguna parte del mundo, efectos nocivos comprobables del consumo de alimentos producidos con cultivos modificados genéticamente. Esto no significa que los nuevos alimentos transgénicos no entrañen riesgos. Pero estos riesgos son en esencia los mismos que representan las plantas y los animales mejorados con los métodos tradicionales. Además, la FAO considera necesario que cada nueva variedad transgénica de cultivo o de animal se someta a prueba individualmente, con métodos científicos rigurosos, a fin de observar sus posibles beneficios y riesgos.

b) La ayuda a los pobres. Es cierto que los principales inversionistas y creadores de cultivos y ganado transgénico son grandes empresas privadas. Sin embargo, nada impide que grupos del sector público, como los gobiernos, las universidades y las instituciones de investigación agraria, utilicen la nueva biotecnología para crear variedades de plantas y animales que puedan beneficiar a los agricultores pobres.

c) La necesidad de la biotecnología. ¿Para poner fin al hambre en el mundo es imprescindible esta tecnología? Tal vez sí, tal vez no. Pero nada justifica abandonarla. La biotecnología puede ayudar a las personas pobres y a las que sufren de hambre en el mundo.

Los alimentos transgénicos son alimentos cuyas semillas han sido modificadas genéticamente. ¿Qué significa esto? pues que estas semillas no han aparecido de manera natural, sino que han sido creadas para hacerlas más fuertes y resistir los insecticidas y varios productos químicos utilizados en la agricultura. La gran campaña de la empresa creadora de los transgénicos, Monsanto (tiene el 90% de la producción mundial de estas semillas), proclama que estas semillas son hechas para mejorar la situación de los consumidores, pero esto no es verdad.Estas semillas no son seguras para nuestra alimentación, además, su elaboración y su cosecha tienen impactos ecológicos desfavorables para el medio ambiente, y como si fuera poco, la compra y venta de estos productos generan cambios culturales y grandes dependencias económicas hacia la corporación que produce casi todos los transgénicos: Monsanto… ¿te acuerdas que maneja el 90% de la producción de transgénicos?Pues bien, la comercialización de transgénicos ha desatado un gran debate. Algunos países han prohibido su ingreso y se han negado a que se cultiven semillas transgénicas. Hungría, por ejemplo, el año pasado destruyó cerca de 1000 hectáreas de cultivos transgénicos, pues dañaba la producción agrícola de su país .Otros países han permitido su venta, pero con la condición de que se especifique que son alimentos transgénicos. En nuestro país el asunto es medio incierto. Los congresistas han decidido que los transgénicos no se pueden cultivar en nuestro país durante 10 años, pero parece que no se han puesto a pensar qué pasará cuando pase este tiempo y sobretodo, qué pasará con los alimentos transgénicos que desde hace tiempo venimos consumiendo. Además, hace algunos meses la Asociación Peruana de Consumidores – ASPEC presentó una lista con 10 alimentos que se venden en nuestros mercados como cualquier otro producto natural, sin especificar que son transgénicos. Aquí te presentamos la lista de algunos alimentos transgénicos, para que puedas identificarlos:

- Soya avena “Santa Catalina”

- Quaker “Q-Vital”

- “Soya andina”

- Leche de soya “Soale”

- Tortillas de maíz “Los Cuates”

- Salchicha “San Fernando”

- Salchicha “Laive Suiza”

- Maizena “Negrita”

- Cereales “Ángel Flakes”

En general se llaman alimentos transgénicos a todos aquellos que proceden de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) directa o indirectamente para producir una característica deseada.

La técnica de ingeniería genética para realizar esta manipulación consiste en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo para introducirlos en el material hereditario de otro. Lo cual ha generado grandes controversias a nivel mundiala que sea su origen (animal o vegetal), en su núcleo está contenida toda la información necesaria para el normal funcionamiento de ella, para desarrollarse, para madurar, para envejecer y por último para que muera. Toda esta información es lo que se llama código genético, el cual está guardado en una larga molécula, llamado ácido desoxirribonucleico (ADN). Pues bien, es esta misma molécula la que transmite la información cuando una célula se divide y se multiplica.Según el primer principio biológico, el origen de la vida de todos los seres vivos de la tierra, es común.Esto quiere decir que el ADN está en todas las células vivas de la tierra, sean estas bacterias, vegetales, insectos, animales, incluso el hombre.Por este principio se puede decir que si se extrae un gen de una planta y se logra introducirlo al núcleo de una célula de otra planta, este se va a expresar como una proteína de la planta de origen. Pero no sólo se puede transferir un gen de una planta a otra, sino que también se puede extraer un gen de una bacteria y se puede transferir a una planta y también se expresará. También se puede sacar un gen de un animal o del hombre y transferirlo a una planta.Sin embargo, esta manipulación, no siempre son de hecho “transgénicos” ya que muchas veces el gen que se introduce proviene del mismo género.Desde hace muchos siglos se viene utilizando la similitud familiar con el fin de mejorar la productividad de planta y animales. Cuando se cultivaban plantas o se criaba ganado, se seleccionaban los de mayor tamaño, los más fuertes a enfermedades y a las inclemencias del tiempo, se cruzaban entre sí para tener unos descendientes más fuertes.Aunque por aquel entonces no sabían que estaban practicando ingeniería genética, aunque fuera de una forma rudimentaria.Después, en el año 1865, llego Gregor Johann Mendel y sus “Experimentos sobre híbridos de plantas” (Versuche über Pflanzenhybriden), que cambiaria las leyes de la genética.Luego se tuvo que esperar al desarrollo de la genética y al conocimiento de los mecanismos de la evolución biológica por selección natural para que se practicara una mejora y una selección sistematizada.Esto se llamó “la Revolución Verde“, en la que los procedimientos eran sistemáticos y se recurría a la tipificación de la variabilidad natural, el uso de la mutación, la recombinación sexual por cruzamiento, la hibridación con especies próximas, y por último la selección de la progenie.En los años setenta del siglo XX, como consecuencia de esto, se obtuvieron plantas de alta productividad, muy homogéneas, a veces estériles, con claras ventajas desde el punto de vista de la producción y de una agricultura basada en tecnologías modernas y economicistas, con unas características visibles, como frutos más grandes, mayor contenido en sustancias nutritivas, crecimiento más rápido, etc.Aunque no todo eran ventajas, ya que eran un tipo de cultivos que necesitaban fertilizantes y plaguicidas, y como la tecnología estaba en manos de los países desarrollados, los países del tercer mundo tenían que pagar unos precios muy altos para ver aumentar sus cosechas, a veces de forma muy importante, a los países ricos. Además surgió un nuevo efecto negativo: la erosión genética, es decir, la pérdida de variabilidad genética que se produce en las especies cultivadas de muchos países agrícolamente dependientes al verse desplazadas las variedades autóctonas por las foráneas de alta productividad.El primer alimento transgénico para el consumo humano directo se comercializó el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen “extraño”, el tomate “Flavr-Savr”, creado por la empresa californiana Calgene Inc. Sus comienzos

En sus comienzos, la ingeniería genética se utilizó para producir sustancias de uso farmacéutico, como la insulina, vía la modificación genética de microorganismos. Con los posteriores desarrollos aquellas investigaciones preliminares se aplicaron y derivaron en la obtención de vegetales y animales modificados genéticamente de forma tal de mejorar sus propiedades implícitas. Los objetivos y mejoras principales a los que se apuntaba eran los de obtener mayor vida comercial en los productos, resistencia a condiciones ambientales más agresivas (heladas, sequías, distintos tipos de suelos), resistencia a herbicidas más fuertes y potenciar la autodefensa contra plagas e insectos. El primer transgénico

El primer alimento, modificado por la ingeniería, en ser producido para el consumo masivo fue el tomate Flavr Svr.

Los alimentos que posteriormente se modificaron fueron la soja transgénica, en la cual se modificó su constitución para hacerla más resistente a herbicidas y el maíz, al que se le modificó para resistir determinados insectos y generar mayores rindes por cultivo y cosecha. Desde muchos puntos de vista, las perspectivas de esta tecnología son vastamente amplias por lo que actualmente existen varias decenas de otros productos listos para ser comercializados. Sin embargo, y aún a pesar de las amplias fronteras que esta ciencia tiene, debido a diversas razones la cantidad de productos disponibles en el mercado es muy reducida y acotada. Opiniones opuestas

Por esto, es que diversas organizaciones ambientalistas y ecologistas claman en favor de la agricultura biológica y orgánica, y promueven los alimentos de calidad que no aplican modificaciones o alteraciones genéticas, o utilizan agroquímicos y/o agrotóxicos para su crecimiento. Dada la corta historia de este tremendo avance tecnológico, existe poca legislación que controle o regule la utilización de esta ciencia. Al respecto, una de las pocas condiciones que se deben cumplir son las de respetar una directiva europea de 1997 que obliga a que los productos transgénicos:

Demuestren ser necesarios y útiles,

Sean seguros para la salud humana y el medio ambiente,

Que sus características sean las declaradas y se mantengan a través del tiempo,

Que posean un etiquetado detallado que especifique si el producto está modificado genéticamente.

¿CÓMO SE OBTIENEN?

Mediante un proceso denominado Transgénesis, consistente en transferir genes de una especie animal o vegetal a otra especie para dotarla de ciertas características. Por ej. Genes de peces en árboles, de luciérnagas en zanahorias, de tabaco en lechugas, y hasta de ratón en arroz.

¿PARA QUE?

Para que tengan una vida comercial más larga, resistan condiciones ambientales agresivas (heladas, sequías, suelos salinos, etc.), resistan plagas de insectos, resistan enfermedades, tengan mejores cualidades nutritivas. Cultivos con genes de insectos para que desarrollen toxinas insecticidas o tomates con genes de pez para retrasar la marchitación, han dejado hace tiempo de ser ciencia-ficción para constituir una realidad en nuestros días.

1. Los que se desarrollan para resistir herbicidas y plaguicidas.

2. Los que se producen para prolongar su período de duración.

3. Los que se generan con ciertas propiedades nutricionales.

La principal semilla alterada genéticamente es la Terminator, es decir, la que viene programada para inhibir su reproducción. Son las “semillas suicidas” que solo producen una cosecha, generando dependencia en la agricultura.

¿CUALES ALIMENTOS CONTIENEN TRANSGÉNICOS?

Cítricos , Ciruela, Tomate, Maíz, Girasol, Alfalfa, Algodón, Patata, Remolacha, Melón, Soja, Trigo, Tabaco, Pino, Eucalipto, Uva, café. Los transformados de Soja y Maíz son los más producidos y se incorporan en más de un 60% de los alimentos elaborados industrialmente.

AMENAZAS PARA LA SALUD.

Los alimentos transgénicos llevan ya varios años en el mercado sin que hasta ahora existan normas de control o etiquetado de los productos que contienen OMG. Las compañías transnacionales CTNs. Sostienen que estos productos son inocuos y no representan graves riesgos para la salud. Pero la inocuidad de los alimentos obtenidos de CT no está demostrada y existen evidencias de graves riesgos. La experiencia ha demostrado que el proceso de manipulación genética introduce nuevos alergenos y toxinas peligrosos -en alimentos que eran anteriormente naturales y seguros- que entran a formar parte de la dieta de los consumidores, con consecuencias hasta ahora impredecibles.

Sin embargo, el introducir venenos de alta toxicidad en la cadena alimenticia, puede ocasionar:

1. Deficiencias inmunológicas en el ser humano, como resistencia a antibióticos o la aparición de nuevas e incontrolables enfermedades virales.

2. Transformación de la estructura celular.

3. La transferencia horizontal de ADN de los OMG a los microorganismos del tracto digestivo puede crear nuevos patógenos y enfermedades, malformaciones en las nuevas generaciones, mutaciones imprevisibles e irreversibles.

4. Disminución en las sustancias de protección contra el cáncer.

5. Aparición de nuevas alergias a los alimentos.

Dada la complejidad del código genético (genoma) son impredecibles los efectos que se derivan de la manipulación que la ingeniería genética está haciendo y se consideran sus alcances incontrolables e irreversibles.

El consumo de animales alimentados con transgénicos (de hecho, la mayoría de los alimentos genéticamente modificados (AGM), que se cultivan hoy en día forman parte de las dietas de los animales de consumo humano) exacerbarían la acción de los cultivos transgénicos CT.

¿REPRESENTAN ALGÚN RIESGO ECOLÓGICO?

Además de los impactos negativos y el riesgo para la salud, los transgénicos representan una amenaza para el ambiente, debido a la pérdida irreversible de diversidad biológica. La CONTAMINACIÓN GENETICA, que producen los transgénicos por medio de la polinización, puede debibilitar a otras plantas y animales haciéndolos más vulnerables a plagas o enfermedades, eliminando la biodiversidad.

Estas serían las consecuencias de abrir la “caja de pandora” transgénica –la fuga de transgenes es inevitable- generando graves consecuencias como:

Ø Tendencia a una agricultura homogénea.

Ø Introgresión, es decir, la hibridación entre especies de diferentes plantas.

Ø Filtración o erosión genética.

Ø Resistencia a herbicidas y plaguicidas.

Ø Aparición de supermalezas o superinsectos.

Ø Desaparición de especies. Los monocultivos transgénicos tienden a uniformar genéticamente la agricultura.

Ø Incompatibilidad con la agricultura orgánica o ecológica (limpia).

Las compañías productoras de transgénicos consideran que en 10 años, todos los cultivos del mundo serán transgénicos.

¿EN DONDE SE CULTIVAN?

Las variedades transgénicas se cultivan en sólo 18 países en todo el mundo, y 6 paísesproducen el 99% del total mundial. Los principales productores son EEUU (63%)Argentina (21%) Canadá, Brasil, China y Sudáfrica (representan un 15%).En América Latina los cultivos transgénicos ya cubren 20 millones de hectáreas. En todos los países se venden alimentos derivados de estos cultivos, pero la gran mayoría de los consumidores lo ignora.

¿QUÉ INTERÉS HAY DE POR MEDIO?

En los próximos cinco años, 10 millones de agricultores de 25 países sembrarán 100 millones de has de cultivos y el valor del mercado mundial de transgénicos pasará de los actuales 7.500 millones de dólares de este año a 9.000 millones en el año 2.009. Tras el aumento y expansión de los transgénicos hay inmensos intereses político-económicos. Esos intereses son los que presionan e influyen de manera decisoria en organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio OMC, y los que han movido al gobierno de los USA a demandar a la UE por impedir el ingreso de alimentos transgénicos en el libre mercado.Lo cierto del caso es que los transgénicos hacen más ricas las empresas transnacionales,(Monsanto, Bayer, Du Pont, Ciba Geigy, Nestlé, Sandoz, etc) en cuyas manos está un negocio de grandes magnitudes, al punto que no han dudado en invertir millones de dólares en investigaciones genéticas. La concentración del poder aumenta, porque la estrategia que tienen es:

1. Patentar las semillas transgénicas para monopolizar su comercio.

2. Generar una dependencia comercial (de insumos y semillas)

3. La tecnología de restricción de uso de algunos genes haciendo uso del derecho a la propiedad intelectual (PI).

4. La tecnología terminator, de producción de semillas estériles. Las semillas son el primer eslabón de la cadena alimentaria. Quién controle las semillas controlará la disponibilidad de los alimentos.

SEGURIDAD ALIMENTARIA.

Uno de los argumentos esgrimidos por aquellos que apoyan el cultivo de transgénicos es el de solucionar el problema del hambre. Pero no es la falta de alimentos la causa del hambre en el mundo, sino un problema de acceso y control a la alimentación, es decir, un problema de soberanía alimentaria. Según estudios recientes de ONG´s, la producción de AGM puede producir mayor escacez de alimento. La Revolución Transgénica produce dependencia alimentaria, al poner en manos de 5 empresas multinacionales, la seguridad alimentaria del mundo entero.El derecho de poseer genes es un fenómeno nuevo en la historia mundial y sus efectos en la agricultura y en la vida en general, todavía es muy incierto. Esto vulnera, todos los principios éticos de las comunidades, los campesinos, y del consumidor en general. La soberanía alimentaria es el derecho de cada pueblo de controlar y decidir autónomamente sobre toda la red alimenticia, desde la producción hasta el consumo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

La introducción de los transgénicos en la agricultura es irreversible en el mundo, ahora lo importante es controlarla. En muchos países los alimentos genéticamente diseñados están siendo introducidos sin etiquetar. Los consumidores podemos y debemos rechazar los transgénicos, por razones de salud, de la calidad de los alimentos, de los riesgos ambientales y de los riesgos económicos y políticos que se derivan de su producción, comercio y consumo.

Por eso debemos:

Ø Resistir y revertir el patentamiento de la vida en todas sus formas.

Ø Prohibir las tecnologías terminator.

Ø Promover los derechos de los agricultores.

Ø Consumir preferiblemente alimentos orgánicos (limpios de agroquímicos y organismos modificados genéticamente).

Ø Exigir una política clara del gobierno en cuanto al control del ingreso de semillas y productos de origen transgénico.

Ø Concienciar a las comunidades campesinas, indígenas y agricultores en general acerca de esta problemática.

Ø Adelantar campañas pedagógicas de información y concientización en establecimientos educativos, a través de los medios de comunicación, etc. A diferencia de un alimento que se cultiva de forma natural, un alimento al que se altera su ADN para conseguir ventajas se le denomina “alimento transgénico” y a diferencia de los que se reproducen y son cultivados de manera natural, a partir de la alteración del ADN, se crean mutaciones que tienen unas características determinadas y preconcebidas.

Aunque ya se empiezan a introducir algunos alimentos animales con alteraciones genéticas, generalmente un alimento transgénico es de origen vegetal, como pueden ser las frutas sin pepitas, los frutos que maduran más tarde de lo que es natural, frutas a las que se le ha modificado el color y el sabor, modificar la cantidad de minerales de algún tipo y hasta crear un híbrido a partir de varios diferentes frutos. EL maíz y la soja, son dos de los alimentos de origen vegetal a los que más se les ha sometido a modificaciones de su ADN, o se les ha convertido en transgénicos a fin de que sean más resistentes a las plagas y a las inclemencias del tiempo.

Las alteraciones genéticas de los alimentos empezaron hace mucho tiempo para conseguir erradicar el hambre en el mundo (entre otras cosas), pero las investigaciones fueron tomando un rumbo diferente, siendo aplicado el conocimiento a la industria alimentaria. Los alimentos transgénicos como los conocemos hoy tienen sus orígenes a finales de la década de los 90 que es cuando se crea e introduce en el mercado el primer producto vegetal con su ADN alterado.

Productos transgénicos – Legislación

Hoy en día se exige a los fabricantes transparencia hacia los consumidores. Todos los productos transgénicos o que procedan de otros que hayan sido modificados, deben informar de este hecho en la etiqueta, dejando la decisión de adquirir el producto natural o transgénico al propio consumidor.

Productos transgénicos – ¿Cuál es su proceso de creación?

Estos alimentos se crean incorporando, eliminando, o alterando algún gen de la cadena que compone el ADN (abreviatura del ácido desoxirribonucleico que es el que contiene las instrucciones genéticas de todos los organismos vivos y es el responsable de su transmisión hereditaria). Es un proceso que se lleva a cabo, identificando el gen que se debe aislar para su tratamiento y posteriormente su implantación en el alimento que se quiere modificar. Es un proceso complicado y los resultados son impresionantes.

Productos transgénicos – Ventajas y desventajas

Los alimentos de origen transgénico han sido y siguen siendo sometidos a una intensa polémica. Hay expertos en nutrición y científicos totalmente en contra de esta técnica, pero hay otros, que por el contrario, su opinión es totalmente favorable a las mutaciones genéticas. Por otroa lado, los detractores algan el factor medio ambiental y sobre todo el de la seguridad alimentaria (entre otros). Ellos ven claras razones por las cuales, los alimentos transgénicos deberían ser retirados del circuito de comercialización.

Obviamente, esta avanzadísima tecnología consigue beneficios con los alimentos transgénicos, ya que los productos alterados genéticamente son mucho más resistentes a plagas, enfermedades, productos herbicidas, etc., siendo las plantaciones mucho más fáciles de cultivar, recolectar y llevar a la mesa.

Otras de las ventajas de la alteración del ADN en los alimentos transgénicos, es que pueden recibir ciertas características no naturales. Se les pueden incorporar nutrientes o características morfológicas (forma, olor, sabor, color, etc.) que de manera natural no poseen.

Eso no cabe discutirlo: los beneficios de los alimentos transgénicos deben ser tenidos muy en cuenta, pero no se deben dejar de lado las desventajas de su producción, ya que estas son muchas y afectan directamente a las personas.

El hecho de crear un alimento transgénico alterando su ADN o quitando o incorporando genes puede conseguir un producto final genere agentes nuevos (no presentes hasta el momento) que inicien procesos de intolerancia o alergias alimentarias. Aunque no hay estudios concluyentes al respecto, es un riesgo que hay que tener muy en cuenta.La organización Greenpeace advierte de los posibles problemas que pueden acarrear para la salud humana el uso de alimentos transgénicos y ha elaborado una guía en la que denomina verdes y rojos a diferentes productos en el mercado según su contenido en alimentos modificados genéticamente. Puede ver la "Guía roja y verde de alimentos transgénicos".

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