Programa de formación de grado




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La pesca
Se tomaron muestras mensuales de la ictiofauna entre los meses de noviembre a mayo. En lugares representativos, se pescó utilizando redes de malla fina (5 mm) y de diferentes longitudes, por un tiempo aproximado de dos horas y en un tramo de caño con tina distancia continua promedio de 50 metros o en puntos con hábitat diferentes a lo largo del cuerpo de agua (pozos, refugios y zonas de corriente); esto con el fin de obtener la mayor relación riqueza-abundancia de especímenes bajo condiciones estandarizadas de muestreo. Los peces así colectados se preservaron en formol al 10% y fueron trasladados al Museo de Ciencias Naturales Guanare (MCNG), para su posterior identificación y análisis.

Los datos

Los datos se analizaron según la metodología empleada para el Índice de Integridad Biótica (Karr et al, 1986). La información obtenida se basó en: A) Especies y número de individuos por especie; B) Estrategias de vida de los peces presentes en cada comunidad; estas son definidas, según Winemiller y Taphorn (1989), de la manera siguiente: Estrategia K, caracterizada por la alta sobrevivencia de juveniles y adultos, baja fecundidad, una vida larga (tiempo de regeneración), iteroparidad y por una estable densidad poblacional; Estrategia r1, asociada con baja sobrevivencia de juveniles y adultos, baja fecundidad, vidas cortas, iteroparidad y densidades poblacionales variables; Estrategia r2, con baja sobrevivencia de juveniles pero 'alta sobrevivencia en adultos, alta fecundidad, vidas largas y grandes fluctuaciones de la densidad poblacional; C) Tolerancia Aparente de los peces a la intervención de su hábitat (se establecieron cuatro (4) rangos de tolerancia de las especies: MT: muy tolerantes T: Tolerantes, RT: Regular Tolerancia y NT: No Tolerantes), y D) Niveles Tróficos, utilizando la clasificación empleada por Taphorn (1992): carnívoros, herbívoros, omnívoros y detritívoros, incluyéndose la categoría de invertívoro.

El análisis

Se modificó y empleó la metodología del Índice de Integridad Biótica (Karr et al, 1986). Esta originalmente se presenta en una serie de doce medidas, agrupadas en tres categorías:


  1. Composición y Riqueza de especies:




  1. número total de especies.

  2. especies sensitivas a la degradación como indicadoras.

  3. especies adaptadas a hábitat pobres.

  4. especies longevas.

  5. Número de especies intolerantes.

  6. Proporción de individuos de especies dominantes.

  1. Composición Trófica:




  1. proporción de individuos omnívoros.

  2. proporción de individuos insectívoros.

  3. proporción de individuos piscívoros.




  1. Condición y abundancia de peces:




  1. número de individuos por esfuerzo de muestreo.

  2. proporción de híbridos.

  3. proporción de individuos con enfermedades, tumores, daños en las aletas y anomalías óseas.


Los valores obtenidos en cada una de las medidas (de I a 5) se totalizaron para expresar el valor del IBI característico en cada estación de muestreo. El valor del IBI resultó de la suma de valores asignados a las medidas, cuyos números oscilan entre 5, 3 y 1. Siendo así, a un determinado valor total del IBI obtenido (entre 6 y 45) se le asignó una determinada clase de integridad biológica (Karr et al, 1986), en la cual un máximo valor indica un ambiente fluvial en excelentes condiciones y uno mínimo el ambiente con extrema degradación. Las medidas 11 y 12 fueron obviadas debido a que la hibridización en ambientes acuáticos tan complejos como los tropicales es común, igualmente la frecuencia de aparición de enfermedades y anomalías en los peces durante el período climático seco. Se ubicaron especies autóctonas equivalentes, en cuanto a historias de vida, con las consideradas en la concepción original del IBI.

RESULTADOS Y DISCUSION

Los peces

Se colectaron y analizaron casi 6.000 peces, agrupados en 21 familias y 77 especies (tabla 2). Las familias Characidae y Loricariidae contaron con el mayor número de especies (26 y 13 respectivamente) y casi la totalidad de las familias restantes (13) fueron representadas por una sola especie. Aproximadamente el 78% de las especies fueron colectadas en la estación E y sólo una especie (Hoplosternum littorale) fue capturada en la estación de muestreo C. En la figura 2 se observa la drástica variación en el número de especies colectadas en el caño Igües (debido a la ingreso de las cloacas al caño en la estación C. Es de notar que entre las estaciones B y E existe una distancia de unos 30 kilómetros, se traduce así que el tipo de contaminación en este ambiente es principalmente de tipo orgánico (eutrofización), por el rápido incremento en el número de especies (elevándose los niveles de oxígeno disuelto aguas abajo).
El Índice de Integridad biótica y las modificaciones en sus categorías y medidas.

Primera Categoría: Composición y Riqueza de Especies. El área de estudio es una franja límite de distribución para muchas especies, además de las que en esa zona se distribuyen de manera habitual. Especies como Creagrutus af beni tienen una distribución restringida al piedemonte y Rhaphiodon gibbus solo se había colectado en los caños Guaritico y Caicara, Edo. Apure, y en el río Guárico (Taphorn, 1992) pero aparece, de forma común, en los muestreos practicados en el punto E (Puente Papelón). Medidas:
1)Total de especies de peces: En fuerte contraste con la diversidad de peces en la zona templada, en la cuenca del río Apure existen aproximadamente unas 352 especies de peces (Taphorn, 1992). El número mínimo de especies colectadas en un muestreo para los caños Iguesito y quebrada los Manires fue de 15 y 16 respectivamente; independientemente que existan más especies en los mismos, se consideró a estas muestras como número válido para el IBI (criterio escogido para las otras estaciones muestreo). La tabla 2 presenta los valores de esta medida en relación al número de especies posibles a colectar en los caños bajo estudio. El criterio original del IBI, número de orden, se sustentó con dos características físicas del cuerpo de agua (anchura y profundidad); estas vienen a ser básicas en cuanto a la presencia de ciertas especies. El número de orden no se consideró válido per sé ya que, por lo menos en esta región y a cortas distancias, no mantiene una relación directa con los cuerpos de agua, sus dimensiones y la riqueza de especies. Estos ambientes, por ubicarse en abanicos de explayamiento aluvial (Luis Rengel com. pers.), tienden a bifurcar o entrecruzar sus cauces. Se determinaron dos tipos de caño bajo esta concepción: tipo 1 y II (tabla 3). Este criterio de evaluación permitió ordenar los valores parciales del IBI: 5, 3 y 1, para esta medida. El máximo valor se asignó cuando en las muestras se presentó un número mayor o igual a 20 y 35 especies, para los caños I y II respectivamente.

2)Especies sensitivas a la degradación como indicadoras: Esta medida incluye aquellas especies de hábitos bénticos con características importantes en relación a la reproducción y alimentación (Page en Karr et al, 1986). Alteraciones como la canalización o sedimentación por contaminación orgánica o deforestación agrícola y la reducción del oxígeno disuelto en el agua son agentes que afectan negativamente estas especies. Peces bénticos en el área de estudio están representados por varias familias (especialmente del orden Siluriforrnes) pero muchos de estos son capaces de soportar condiciones adversas del hábitat (ejemplo: Callichthyidae). En la tabla 2 se observan las especies que, según su tolerancia aparente, pueden incluirse en esta medida, así como las especies no tolerantes. Especies empleadas son Parodon apolinari y Corvdoras habrosus. Los géneros Creagrutus y Parodon tienen una abundancia moderada en el piedemonte. por lo cual su probabilidad de captura varia hacia los puntos de muestreo más distantes del mismo.

3) Especies adaptables a hábitat pobres o aspectos de la Estructura del Hábitat en dichos ambientes: Muchos peces del llano tienen la posibilidad de adaptarse a hábitat pobres, utilizando la capacidad de asimilar el oxígeno atmosférico o cambiar sus hábitos alimentarios (Taphom, 1992). El hecho de encontrar peces en los puntos de muestreo C y D (Cloacas y Finca los Geyes) es un indicio de la capacidad de adaptación y tolerancia de estas especies a condiciones adversas. Es de notar que casi todas las familias presentan especies con características (tabla 2) tolerancia y muy tolerantes. Se colectaron 36 especies adaptables a hábitat pobres y en las especies ya reportadas para el área de estudio (48) se pueden citar de manera aproximada unas 16. Casi la mitad de las especies reportadas (124) para la zona son adaptables a hábitat pobres.

4) Especies longevas: Los peces con estrategias rl (casi todos los carácidos) presentan una gran sincronía con la estacionalidad climática en relación a sus aspectos reproductivos y tróficos, razón por la cual tienen un tiempo de regeneración corto (vidas de corta duración) y aún cuando en varios casos su tolerancia a los cambios ambientales entre una estación climática y otra sea manifiesta, tal estrategia es un indicio de la carencia a soportar las fluctuaciones en el medio. Al contrario, las especies longevas (estrategias de vida r2 y K) viven sometidas a los cambios climáticos que ocurren en los cuerpos de agua. Las mismas deben soportar, año tras año, las variaciones en las concentraciones del oxígeno disuelto, la temperatura, la disponibilidad de alimentos, etc.

No se consideraron a las especies migratorias como el coporo (Prochilodus mariae), palambra (Bncon whitei), bagres rayados o tumames (Pseudoplatystoma spp.) y palometas (Mylossoma sp.), entre otros, para esta medida ya que los mismos explotan diversos ambientes; aunque es cierto que su presencia en un hábitat para un momento determinado, puede ser indicar la calidad del mismo. Tampoco se han incluido a juveniles o larvas, ya que las mismas no son prueba de que puedan (por lo menos la edad 0) tener la misma capacidad de asimilar las fluctuaciones ambientales que los adultos.

5) Especies intolerantes (no tolerantes) a cambios que implican degradación del cuerpo de agua: Karr et al, (1986) señalan que las especies sensitivas a la degradación del hábitat, especialmente por sedimentación, son intolerantes. Los géneros de hábitos bénticos Characidium, Farlowella e Hypoptopoma, se consideran en la mayoría de sus especies como no tolerantes (Alex Flecker, com. pers.), así como también las especies Hemibrycon metae, Creagrutus sp. nov. y Creagrutus bolivari (tabla 2). El grado de tolerancia de las especies parece variar cuando las mismas habitan en diferentes biotopos: un pequeño ciclido (Apistogramma hoignei) y un Carácido (.Acestrorhynchus microlepis) fueron colectados en el caño Maraca y no en su depauperado equivalente (caño Igües); no obstante, estas dos especies se han colectado compartiendo el hábitat en otros ambientes, como los Módulos de Mantecal (Edo. Apure) y en condiciones ecológicas muy severas.

Probablemente, aún cuando no han sido reportados en los caños estudiados, pueden presentarse especies no tolerantes colectadas en lugares cercanos (con muy baja intervención del ambiente) como: Leporellur vittatus, Abramites hypselonotus, Leporinos yophorus, Asryanar superbus, Asryanar polvlepis, A'oenkhausia copei y Curimatella bolivarensis. Una medida omitida, desde el punto de vista cuantitativo fue la proporción de especies que han aumentado su abundancia relativa en cuerpos de agua degradados, pasando de incidentes a dominantes. Su exclusión se basó en el hecho que de manera natural, las poblaciones de peces pueden variar drásticamente su número de un lugar a otro en los ambientes acuáticos llaneros (Machado-Allison, 1987) y que no se disponen de registros anteriores para comparar estas variaciones.

Segunda Categoría: Composición Trófica. La energía disponible y la resultante dinámica trófica de una comunidad acuática son parámetros finitos que determinan las alteraciones en la estructura poblacional de los peces que comprenden cada comunidad (Karr et al, 1986). Las especies de peces pueden ser clasificadas dentro de grupos tróficos para el caso del IBI, con base a los hábitos alimenticios de peces adultos. Por medio de la estructura trófica de una comunidad de peces se obtiene información indirecta sobre las alteraciones en la calidad del agua u otras modificaciones en el hábitat, incluyendo el uso o abuso de la tierra en la cuenca, que influyen en la disponibilidad de alimentos (Karr y Dudley, 1978).

Aún cuando es conocida la gran capacidad de los peces del llano para asimilar variados tipos de alimentos, según la época climática o el tipo de hábitat en el que viven (Machado-Allison, 1987), en ciertas especies e incluso familias los hábitos alimentarios son restringidos en cuanto a la amplitud de elementos consumidos; como en el caso de la mayoría de los peces del orden Gymnotiformes, en los cuales predominan las fases inmaduras de invertebrados como dieta principal (Marrero y Taphorn, 1991).

La tendencia de la gran mayoría de los peces carácidos es la omnivoría (Taphorn, 1992), aunque la estacionalidad climática define, en una gran parte, este comportamiento. En el período de lluvias el ambiente acuático se torna muy enriquecido con fuentes de alimentación para los peces, ya sea por los materiales alóctonos transportados desde las nacientes de los caños o como por el incremento de organismos que se desarrollan en las zonas bajo inundación. En estas condiciones los peces tienden, por lo general, a ser más selectivos en sus necesidades energéticas. Al contrario, bajo las severas condiciones del período seco, la carencia de alimentos somete a los peces a aceptar variados componentes en sus dietas; llegando, en algunas especies a presentar ayunos temporales (Winemiller y Taphorn, 1989). Medidas:

6) Proporción de Individuos Omnívoros: Karr (1981) señala como especies omnívoras aquellas que pueden consumir cantidades significativas de materia vegetal y materia animal (incluyendo detritus). Se escogieron como peces omnívoros a aquellos que no presentasen marcadas tendencias hacia un de nivel trófico cualquiera. La dominancia de peces omnívoros en un cuerpo de agua !ótico puede ocurrir por la pérdida o baja disponibilidad de componentes específicos de sus dietas (Karr et al, 1986). pero en el caso de los peces en estudio solo muy pocas especies, debido a los hábitos oportunísticos o generalistas de los mismos, son afectadas por tal situación de manera relevante. En la tabla 2 se muestran los niveles tráficos de las especies colectadas. Los peces caracidiidos, parodóntidos y aspredinidos se incluyen por completo en esta medida; así como también los géneros Corydoras, Pimelodella y Pimetodus.

7) Proporción de Individuos Insectívoros: El decrecimiento de la abundancia relativa de estas especies está relacionada con la degradación del medio; esto responde a la variabilidad en la disponibilidad de alimento como respuesta a la alteración en la calidad del agua, fuentes de energía (vegetación ribereña) o cambios en el hábitat, sedimentación o canalización (Karr et aL, 1986). En los ambientes acuáticos estudiado la presencia de peces estrictamente insectívoros es restringida a pocas especies. Los peces Gymnotiformes. casi en su totalidad, se alimentan, con alto grado de especialización, de insectos acuáticos(Marrero y Taphom, 1991); esta característica es importante en función de determinar la calidad del hábitat acuático. Estos autores citan unas ocho especies de Gymnotiformes invertivoros para la región. La mayoría de las especies con tendencia a la invertivoría se comunes en el área de estudio, aún cuando la variabilidad en sus frecuencias de aparición para los muestreos fue notoria. Las especies tipo para esta medida son, además de los Gymnotiformes, Thoracocharax stellatus, Markiana geayi. Paragoniates alburnus y los bagres auqueniptéridos.

8) Proporción de Individuos Piscívoros: En esta medida se tienen a los peces carnívoros predominantemente piscívoros. Comunidades de peces en las cuales se presentan diversas especies piscívoras del tope de la cadena alimenticia, indican un buen arreglo de niveles tráficos (Winemiller y Taphom, 1989). Peces como Hoplias malabaricus y Pigocentrus notatus, aunque son piscívoros, no representan de buena manera a la comunidad de peces ya que los mismos son muy tolerantes a los cambios en el medio. No se han incluido para esta medida peces de hábitos lepidofágicos (ejemplo: Roeboides sp.) o especies que eventualmente pueden comer peces.
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