Una pregunta que inquieta ¿porqué la contaminada agua del ganges puede curar y la purificada de la canilla puede enfermar?, Basado en esto sal del himalaya y






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fecha de publicación29.10.2016
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LA BIOFÍSICA

UNA PREGUNTA QUE INQUIETA ¿PORQUÉ LA CONTAMINADA AGUA DEL GANGES PUEDE CURAR Y LA PURIFICADA DE LA CANILLA PUEDE ENFERMAR?, BASADO EN ESTO SAL DEL HIMALAYA Y ANDINA ¿SON ALTERNATIVAS SALUDABLES? Y ¿QUÉ AGUA ELEGIMOS? , INTERESANTE ARTÍCULO PARA LEER CON PACIENCIA.

Teniendo en cuenta que la sal es uno de los elementos más utilizados en nuestra dieta, y también uno de los más difíciles de expulsar, deberíamos prestar atención a la calidad de la sal que consumimos.

También debemos considerar que nuestro organismo solo es capaz de expulsar el 50% (aproximadamente) del cloruro sódico que ingerimos, necesitando más del doble de agua para ello. El cloruro que no es capaz de expulsar nuestro cuerpo es almacenado y cristalizado de nuevo, y dependiendo de nuestra salud o edad puede producir fallos en nuestro organismo como cálculos renales, problemas en las articulaciones, hipertensión, retención de líquidos, cúmulos de adiposidades, gota, celulitis, etc… Por otro lado la sal es imprescindible para nuestra vida, ya que regula y mantiene el equilibrio de la cantidad de agua en nuestro organismo (equilibrio hídrico), entre otras funciones.

La sal desde un punto de vista energético, es la unión de iones positivos y negativos (cationes y aniones), que guardan equilibrio y forman cristales que disueltos en agua conducen la electricidad. Esta es una de sus propiedades más valiosas, ya que teniendo en cuenta que nuestro cuerpo es en gran parte agua, y es recorrido por energía que lo mantiene equilibrado y funcionando correctamente, la conductividad energética de la sal que ingerimos es muy importante para mantenernos sanos. Entre otras cosas, interviene en la propagación de nuestros impulsos nerviosos, ya que son impulsos eléctricos.

Existen varios tipos de sal, flor de sal, sal gris, sal ahumada, sal marina, gruesa, refinada,etc…

De todos los tipos de sal, la sal de mesa común refinada es la peor para nuestro organismo. Proviene de la sal marina, pero no mantiene su composición química natural, ya que para refinarla la tratan con elementos químicos que varían sus propiedades, y la someten a una alta temperatura que altera definitivamente su estructura química natural. Los elementos naturales de la sal, han quedado reducidos en este caso a 2 prácticamente: cloro y sodio.

LA SAL QUE CURA

Cuando terminaba el segundo milenio, un grupo de jóvenes científicos e investigadores alemanes llegó a una conclusión: había que desarrollar una nueva rama del conocimiento para abordar la comprensión de fenómenos sin respuesta en los ámbitos estancos de la biología, la química y la física. Por ello decidieron crear una disciplina integradora que llamaron biofísica y que desde entonces ha ido ganando adeptos en todo el mundo.

Precisamente los primeros trabajos de estos investigadores se centralizaron en la distinción entre sustancias vivas y muertas, abordando una serie de preguntas sin solución desde el punto de vista fisicoquímico convencional.

¿Porqué el agua del río sagrado de los hindúes (el Ganges), pese a su alta carga de contaminantes puede curar, mientras que la transparente y purificada agua de canilla de ciudades europeas puede enfermar? ¿Por qué los terneros morían luego de pocos días de estar alimentados con leche que sólo era pasteurizada tras ser ordeñada de su vaca madre? ¿Por qué las semillas de trigo expuestas al microondas perdían luego la capacidad de germinar en el suelo? ¿Por qué morían los gatos de un estudio británico, correctamente nutridos con alimentos previamente pasados por microondas? ¿Cuál es la diferencia en un organismo evaluado minutos antes y después de la muerte, sin cambios materiales apreciables?

Todas las respuestas apuntan a una cuestión central: el aspecto energético. El poder organizador de la energía fue el tema central de los biofísicos alemanes. Se generaron interesantes trabajos sobre el aspecto energético del agua que luego veremos. Las implicancias del concepto biofísico son de extraordinaria importancia en el campo de la nutrición y por ello lo abordaremos en profundidad en un informe específico. Aquí nos concentraremos sólo en los aspectos relacionados con la sal y la salud, aprovechando la visión integradora que genera esta nueva rama de la ciencia.

Sabemos que la vida sobre la tierra se generó a partir del plasma marino, combinación básica de agua y sal que, a millones de años de distancia, sigue siendo la base de los fluidos internos de vegetales, animales y humanos. En ese “caldo original” se originó la síntesis de aminoácidos que dio lugar a la vida que conocemos. El plasma sanguíneo de los mamíferos mantiene y necesita ese equilibrio original para sostener las funciones vitales. A imagen del planeta, somos 70% agua (pero no cualquier agua) y 1% sal (pero no cualquier sal). Y aquí encontramos una clave. Normalmente se define a estos elementos como H2O (agua) o ClNa (cloruro de sodio); pero es una definición reductiva, que no toma en cuenta la innegable importancia de la geometría energética.

En la visión biofísica se habla de patrones de frecuencia electromagnética altamente ordenados. Cada elemento tiene su campo de vibración electromagnética. La sal presente en el plasma marino posee 84 elementos constitutivos alojados en su estructura cristalina; por tanto, incorpora los campos electromagnéticos inherentes a cada uno de ellos. En contraposición, la sal refinada de mesa ha sido artificialmente reducida a dos elementos: cloro y sodio. Por tanto, electromagnéticamente se ve también reducida a la desequilibrada presencia de esos únicos dos patrones vibratorios. No olvidemos además los daños que generan los procesos industriales usados en distintos lugares del mundo para la refinación y la producción: recordemos aquello de las elevadísimas temperaturas utilizadas (670ºC) y la alta tensión del sistema de intercambio de iones (3000 voltios y 120 amperes).

También sabemos que la sal es responsable de generar conductividad eléctrica en el agua, algo que aprendimos en la escuela secundaria. Sin sal no hay conductividad y sin conductividad adecuada no puede haber funciones normales en el organismo. El pensamiento o la comunicación hormonal, son funciones que se basan en la transmisión de iones (átomos cargados eléctricamente) entre células. No es difícil intuir que sucede en el organismo cuando hay carencia de sal con un patrón de frecuencia ordenado. Pero atención, no confundir el habitual exceso de sal refinada con la también extendida carencia de sal de buena calidad.

Otro aspecto importante de la red cristalina de la sal marina, es su capacidad intrínseca de almacenar la energía del sol (energía fotónica). Los quantos de luz se almacenan en la red cristalina de la sal, pasando luego al estado líquido cuando las moléculas de sal se recombinan con moléculas de agua. Recordemos que el termino sajón “sole” (salmuera), proviene justamente del latín “sol”. Por ello, cuando los biofísicos hablan de la solución obtenida por mezcla de agua con cristales de sal de roca, hablan de “sol líquido”.

Cuando se disuelven cristales de sal de roca en agua, los iones de la sal se hidrolizan. En este proceso, las estructuras geométricas de la sal y del agua dan lugar a la formación de una nueva estructura de tercera dimensión. La estructura cristalina de la solución salina es tan profunda, que conserva su patrón vibratorio intacto durante 24 horas en nuestro organismo. Esta frecuencia es medible y coincide con el patrón vibratorio del planeta (resonancia Schuman), del cual todos los seres vivos somos dependientes para mantenernos en equilibrio funcional. Cuando perdemos este patrón energético, las células, en lugar de trabajar en resonancia, comienzan a funcionar en disonancia. Esto, que en música sería “falta de afinación”, según la biofísica, explica el origen de las más de 40.000 enfermedades clasificadas por la medicina moderna.

Nuestras células solo pueden absorber los minerales orgánicamente disponibles, a través de mecanismos iónicos y coloidales. Todo elemento mineral que no tenga esta capacidad bioeléctrica para transponer las compuertas de las membranas celulares, no solo será inútil para nuestro cuerpo, sino que además provocará una pesada carga para generar su eliminación como sustancia tóxica. Este discurso es válido para todos los elementos que ingresan al organismo y la sal es uno de ellos. Solo la sal natural e íntegra, con un patrón vibratorio ordenado, tiene la capacidad de penetrar en las membranas celulares, mientras que la sal refinada no puede lograr ese cometido. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con el hierro: una molécula presente en un vegetal se asimila fácilmente, mientras que una limadura metálica resulta tóxica para el organismo. Aunque burdo, este ejemplo sirve para explicar la escasa utilidad de los suplementos minerales y vitamínicos producidos sintéticamente en laboratorios.

El empleo de microscopios electrónicos de alta potencia, permite visualizar en imágenes todo lo que expresamos en palabras sobre las diferentes sales. A continuación reproducimos fotografías de distintos cristales de sal, publicadas en el libro “Agua & Sal” de lo doctores alemanes Barbara Hendel (médica) y Peter Ferreira (biofísico). Para dar una idea de lo reciente de estos conocimientos, digamos que dicho volumen fue editado en Alemania en 2001 y traducido al inglés recién en 2003.

Los cristales de sal andina muestran una estructura cristalina equilibrada, bien ramificada, sin sombras o bordes ásperos. El cristal no se aísla de los elementos minerales constitutivos, sino que se conecta con ellos en estado armonioso. Esto indica un contenido de energía, en forma de minerales, equilibrado y fácilmente metabolizable. Este cristal, pleno de vida, tendrá un efecto vitalizante en el cuerpo y el resultado será ampliamente positivo, con una ganancia neta de energía y esfuerzo nulo en el proceso de asimilación.

Los cristales de sal marina de simple evaporación son irregulares, con estructuras cristalinas aisladas y desconectadas de los elementos naturales que los rodean. Debido a esto, los minerales presentes exigirán del organismo un gran expendio de energía para vitalizarlos y metabolizarlos. El balance de dicha ingesta será ligeramente positivo, dada la pérdida de energía requerida para su asimilación.

Finalmente los cristales de sal de mesa refinada se muestran artificiales, aislados entre sí y muertos. No hay estructura cristalina vital y faltan los minerales complementarios. El organismo debe expender grandes cantidades de energía para neutralizar su reactividad, sea por medio del aporte de reservas minerales orgánicas, como de agua intracelular. El balance de su ingesta será ampliamente negativo, pues hay drenaje de reservas y energía, no hay aportes y además hay aumento de toxicidad corporal.

Esta analogía podemos extenderla sencillamente a nuestras fuentes habituales de azúcares, ya que se aprecia una escala de valores análoga entre miel de abejas, azúcar integral de caña y azúcar refinada
.
• La miel de abejas aporta una gran riqueza constitutiva (enzimas vitales, vitaminas, minerales y azúcares de calidad) y no exige esfuerzo metabólico alguno para su asimilación. El balance resulta ampliamente positivo.
• El azúcar mascabo aporta elementos importantes (sobre todo minerales), pero exige cierto esfuerzo energético para el proceso de metabolización, ya que el organismo debe poner en juego enzimas y vitaminas propias. El balance de su ingesta resulta entonces ligeramente positivo.
• Por su parte, el azúcar blanco refinado no aporta nada interesante al organismo; solo calorías vacías. En cambio exige un gran esfuerzo energético para neutralizar su toxicidad y poder combustionar su poder calórico. Por tanto el balance de su consumo resultará ampliamente negativo.

La visión biofísica nos permite entender cuan importante resulta aportar energía y vitalidad al organismo a través del alimento diario, en lugar de mermar dicho caudal. El aporte positivo de energía significará salud y equilibrio vital, mientras que la sustracción periódica acabará generando desorden y enfermedad.


ALTERNATIVAS A LA SAL REFINADA
Tras haber abordado la cuestión energética y las disparidades entre cristales naturales y refinados, conviene detenernos en las diferencias que existen entre las distintas opciones naturales de sal. Vimos que en la antigüedad, una de ellas estaba reservada a la nobleza (sal de roca) y otra a la plebe (sal de mar). Ahora veremos los motivos de esta discriminación, quedando la duda si ello se hacía por cuestiones esotéricas o intuitivas.

Ambas tipos de sal provienen del plasma marino, y se originan como consecuencia de la evaporación del agua. La sal marina natural se produce generalmente en zonas costeras, a través de una antigua técnica de evaporación en cuencas comunicadas por canales. En este caso, es evidente que el estado de contaminación del mar repercutirá en la contaminación de la sal así obtenida. Antiguamente esto no era un problema. En cambio, hoy día todos los mares y sobre todos aquellos de los litorales habitados, están recibiendo la descarga de desechos cloacales e industriales. A esto se agrega el efecto provocado por la navegación y sus continuos e inevitables accidentes. La contaminación no solo se visualiza en términos de metales pesados e hidrocarburos, sino en la consiguiente incorporación de los patrones vibratorios disonantes, propios de estos desechos.

Otra fuente de sal marina son las minas a cielo abierto, donde simplemente se recogen antiguas evaporaciones que han quedado ahora circunscriptas a territorios mediterráneos. En el caso de nuestro país, podemos citar los salares de La Pampa, San Luis o Córdoba. En estos casos es habitual el procedimiento de “limpieza” o “lavado”, consistente en extraer “impurezas”, que no son otra cosa que preciosos oligoelementos (minerales traza) claves para nuestra salud. El mayor o menor grado de esta inútil intervención humana, que quita microminerales claves para la salud, determina la mayor o menor calidad del producto final. Obviamente, cuanto más blanco y corredizo, más refinado y empobrecido. Aquí no nos referimos a la refinación industrial para obtener cloruro de sodio puro, sino simplemente al lavado que se realiza para “mejorar” la presentación del producto, o bien para cumplir con los grados de pureza que exige la ley a través del Código Alimentario (ver apéndice al final de libro).

En el caso de la sal andina, estamos hablando de residuos de evaporaciones ocurridas hace 250 millones de años, que luego de capturar la energía fotónica del sol, han sido sometidos a inmensas presiones de antiquísimos plegamientos. Estas transformaciones biotectónicas, han impreso un particular patrón energético en su estructura cristalina y la han preservado de contaminaciones. La sal de cristal de roca o sal gema se encuentra en brillantes venas blanquecinas o rosáceas, lo cual obliga a un proceso extractivo artesanal.

Técnicamente, el cristal de sal de roca (o gema, según la legislación nacional) recibe el nombre de halita y su disponibilidad está limitada a ciertas regiones del planeta. Por ejemplo, existen vetas en el Himalaya, sobre las cuales recientemente se han realizado importantes estudios y análisis que revalorizaron su potencial y generaron la reactivación de su explotación manual. En nuestro continente tenemos depósitos de estos preciados cristales a lo largo de los plegamientos andinos. Sin embargo, el desconocimiento y la prohibición para consumo humano, hacen que sólo las poblaciones locales hagan uso de este recurso y, más que para el uso humano, ¡¡¡para complementar la dieta de sus animales de pastoreo!!! Pero estas cosas no suceden solo por presunta “ignorancia campesina”. Es interesante notar que el Código Alimentario Argentino permite para consumo humano solamente aquellos cristales transparentes y de gran pureza (99,5 % de cloruro de sodio). En cambio “la sal gema impura, blancuzca o grisácea… podrá expenderse para la alimentación de animales únicamente” (ver artículo 1271 del apéndice, al final del libro).

Con el devenir de la revolución industrial, las minas de cristal de roca fueron cayendo en el abandono, no pudiendo competir a nivel de volúmenes y costos de extracción y transporte, con el sencillo sistema de los salares a cielo abierto. También por esta causa fue perdiendo importancia económica la producción de sal por evaporación, en los litorales marinos. Finalmente la abundante y económica oferta de sal industrial refinada, terminó por generar un cono de sombra sobre ambas fuentes de sal natural.

Más allá de la pureza, garantizada por la presencia de los cristales enteros, la diferencia fundamental entre la sal marina y la sal andina tiene que ver con el aspecto energético. Sería como comparar un guijarro de arroyo y un diamante. Los elementos del guijarro son de composición grosera, pues no han estado sometidos a grandes presiones durante millones de años. En cambio los cristales de roca muestran una composición más refinada, por efecto de estas antiquísimas compresiones tectónicas. Y es esta sutil energía, también llamada por los biofísicos “patrón energético altamente ordenado”, la que se libera al disolver los cristales en agua. Por este sencillo proceso, más conocido como hacer salmuera y que veremos luego en detalle, también estamos disolviendo los quantos de luz (los biofotones más puros) fijados en la red cristalina. De ese modo obtenemos una sopa primaria, similar a la que originó la vida en la tierra, similar al líquido amniótico del vientre materno y similar también a nuestro plasma sanguíneo.

La forma más práctica y eficiente de consumir sal andina, es a través de su disolución en agua, con lo cual se logra lo que técnicamente se llama solución salina y que vulgarmente se conoce como salmuera. De ese modo, los componentes minerales y energéticos contenidos intactos en los cristales, se difunden en el medio acuoso, que hace las veces de eficiente vehículo.

Normalmente se consiguen los cristales de sal ó la salmuera preparada. Para preparar salmuera en casa, basta colocar los cristales de sal andina en un frasco de vidrio con agua limpia, removiendo luego. Al cabo de 24 horas estaremos en presencia de una solución saturada. Este límite es infranqueable y representa una garantía de concentración, sin necesidad de controlar pesos y medidas. De todos modos, para ayudar a dimensionar el recipiente a utilizar, digamos que 500 gramos de cristales de sal generan aproximadamente dos litros de salmuera o solución saturada.

Por último, existen alternativas desarrolladas con el fin de ennoblecer el tenor mineral de este condimento básico; nos referimos a la sal andina enriquecida. Como hemos visto, la aditivación mineral se convierte en un factor tóxico cuando se realiza a partir de compuestos refinados o de síntesis química. Esto lo sabían los orientales, que desarrollaron un excelente suplemento mineralizante: el furikake. Se trata de un artesanal preparado japonés, resultado de combinar hojas escaldadas y pulverizadas (mora, escarola, zanahoria, nabo, etc). Dichas hojas poseen una característica en común: la alta cantidad y calidad de los minerales orgánicos contenidos, fácilmente asimilables por el organismo. En el caso de la sal andina enriquecida, se agregan también pulverizados de hojas condimentarias (salvia, orégano, apio, perejil, espinaca y romero) y algas (kelp y espirulina), lo cual aporta gran dosis de sabores y principios activos, nutricionales y terapéuticos. Al combinar la sal andina con este pulverizado de hojas y algas, el resultado es un exquisito aderezo saborizante y mineralizante, ideal para usar en la preparación de rehogados, nitukes, estofados, guisos, caldos, ensaladas, etc.

¿LA OTRA ALTERNATIVA NATURAL ESTÁ EN LA SAL DEL HIMALAYA?

Proviene de yacimientos al pie del Himalaya, donde la sal marina cristalizó hace aproximadamente 250 millones de años, en la era secundaria cuando allí existía un gran océano, y allí ha permanecido fosilizada hasta nuestros días. Es una de las sales más ricas y especiales de las que podemos disfrutar, ya que guarda toda la pureza como ningún otro alimento, es muy rica en minerales y oligoelementos sin ninguna alteración ni proceso de refinamiento posterior, y guarda unas propiedades energéticas excepcionales.

Contiene 84 elementos que se encuentran en nuestro organismo, y los mismos que se encontraban en el "mar primitivo". Algunos estudios biofísicos hablan de "Sol Líquido", refiriéndose a la disolución de estas rocas de sal en agua, ya que han determinado que tiene una capacidad extraordinaria para almacenar energía fotónoica (del sol), y que su red cristalina contiene quantos de luz desde hace miles de años.

Algunas de sus características especiales se deben a su antiguedad y pureza (no contiene contaminantes medioambientales ni añadidos químicos), su extracción manual y su proceso de lavado (sin temperaturas altas), a su estructura cristalina perfecta, gracias a la cual esta sal no necesita absorbentes de humedad (como otros tipos de sal común), ya que guarda siempre su "soltura", y sus elementos minerales que mantienen el equilibrio energético y químico de nuestro organismo.

Contiene oligoelementos que el cuerpo necesita pero no produce, es decir, necesita ingerirlos. La sal del Himalaya es muy rica en calcio, hierro, magnesio y potasio. Su color rosa anaranjado proviene del hierro.

Al utilizar sal de mejor calidad y pureza, no solo evitamos los problemas que derivan normalmente de un alto contenido de cloruro sódico, retención de líquidos, adiposidades, obstrucciones, piedras y cálculos… sino que lo mantenemos hidratado y nutrido gracias a sus oligoelementos, ayudando al equilibrio de minerales en el organismo y favoreciendo el flujo energético y los impulsos eléctricos neuronales. Cuando ingerimos sal refinada de mesa, el cuerpo tiene que hacer un sobreesfuerzo para eliminar su exceso o almacenarlo, cuando ingerimos sal de roca del Himalaya, no estamos consumiendo una alta concentración de 2 elementos, sino un conjunto de 84 elementos en baja concentración y perfecta cristalización, por lo que el organismo los "administra" (metaboliza) con más facilidad y los aprovecha mejor.

Al restaurar el equilibrio líquido del organismo, ayuda en múltiples problemas del organismo, ya que cuanto mejor es nuestra circulación, mejor funcionan los órganos, más cantidad de oxígeno llega a nuestros músculos y articulaciones, mejor hacemos la digestión, y mejor eliminamos las toxinas.

La sal del Himalaya se puede comprar directamente en rocas, que se suele utilizar para hacer soluciones de agua y sal (salmuera), para beber directamente o cocinar, o incluso para tomar baños de agua con sal, vertiendo un par de rocas en el agua.

Se puede comprar en cristales más pequeños, pero aún así necesitaremos un molinillo (de café o pimentero), si queremos utilizarla para cocinar, ya que se disuelve más lentamente que la sal convencional.

¿Qué tipo de agua elegimos?

Por lo general mucha gente piensa que el agua embotellada debería ser un agua especialmente buena. Lamentablemente, esto no es así desde el punto de vista de la pureza del material, ni tampoco en lo que se refiere a la estructura del agua. Naturalmente también existen las buenas fuentes y las buenas aguas embotelladas. Sin embargo, las buenas fuentes son mayormente casi inaccesibles y las etiquetas y los precios de las buenas aguas se asemejan a los del vino añejo.

¿Qué queda de la buena calidad del agua de manantial -cuando compramos auténtica agua de manantial embotellada- si el agua se filtra y posteriormente se irradia o se trata con ozono con el fin de hacerla estéril?
La mayoría del agua se envasa en botellas de plástico y posteriormente se sacude durante cientos de kilómetros sobre vehículos de transporte para finalmente, después de semanas o incluso meses de viaje, llegar al lugar en el que se puede comprar.

Este tipo de agua es un producto industrial – pero ciertamente, ¡ya no es un alimento!

Aquellos que desconfían acertadamente del agua embotellada, de forma alternativa pueden fabricar su propia agua. Tanto filtros como revitalizadores se pueden instalar sin demasiadas complicaciones, cuando se sabe qué es lo importante.

Muchas veces son los materiales los que encarecen algunos de estos productos. Un punto importante son especialmente los materiales nobles, cuyas frecuencias se asimilan en el agua. Materiales como los cristales, minerales, calcio de coral certificado, Aion A, la sustancia desintoxicada zeolita, así como un buen carbón activo a base de cáscara de coco muy finamente molida, tienen su precio. Aunque los técnicos y científicos solo prestan atención a la funcionalidad de los aparatos, las personas sensibles en seguida sienten la diferencia.

Cuando se trata de equipos de revitalización, la información se traslada al agua de diferentes maneras. El agua de manantial con efectos curativos se introduce en pequeñas pompas de cristal para que el agua del grifo pueda fluir al lado de ella. De esta forma el patrón de frecuencia positivo del agua de manantial se replica en el agua del grifo. En otros equipos se utiliza el oxígeno o su patrón de frecuencia característico impreso en una sustancia portadora. Cuando el agua del grifo ha adoptado la frecuencia del oxígeno, en efecto después tiende a aceptar más oxígeno del aire. Naturalmente también nuestro cuerpo reacciona sobre la información del oxígeno contenida en el agua impulsando el metabolismo.

En conjunto considero que el resultado de estos efectos es relativamente bajo cuando estos son los únicos mecanismos del revitalizador. Es por esto que muchos de los aparatos de información incluyen imanes. Cuando el agua fluye primero por los imanes, aceptará mejor las nuevas frecuencias.
Pero el cambio real solo se alcanza a través del remolineado del agua. Uno se puede preguntar si ese pequeño remolineado realmente es suficiente para revitalizar el agua, pero también un arroyo se regenera a sí mismo cuando es completamente natural.

Técnicamente es posible reproducir las velocidades de flujo natural en los dispositivos de remolineado para producir remolinos extremadamente altos. Diminutos micro remolinos invisibles siguen rotando después de días, e incluso durante semanas, en el agua. Las partículas de agua siguen rotando de forma invisible junto con las sustancias disueltas manteniendo el agua fresca y altamente energética.


Nuestro agradecimiento a PRANA, AGUA VIVA y HERBORARIO

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