Capítulo 1: Aprendizaje y teorías del aprendizaje




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CAPÍTULO 6: EL APRENDIZAJE SEGÚN THORNDIKE Y SKINNER
Las teorías de Thorndike y Skinner corresponden a la tradición ambientalista y, a diferencia de otras teorías de la misma tradición que destacan el papel de la conexión E-R, enfatizarán la importancia del refuerzo para que un organismo aprenda.
1. El aprendizaje según Thorndike
La teoría de Edward Thorndike dominó casi medio siglo en EEUU sobre las demás teorías del aprendizaje. Su conexionismo o teoría de los vínculos fundamenta el aprendizaje sobre vínculos o conexiones, es decir, asociaciones entre las impresiones sensoriales y los impulsos a la acción. Es la primera teoría del aprendizaje que puede incluirse dentro del esquema E-R (Hilgard y Bower, 1983).

Para Thorndike (Gaffuri y Abecasis, 1986), por ensayo y error el sujeto va seleccionando poco a poco la respuesta correcta. Aprende el vínculo E-R exitoso, y no aprende el que llega al fracaso o al error. Este método tiene cuatro características: 1) motivo: una necesidad o un pronóstico (hambre, malestar, etc.), o sea un desequilibrio que obliga a un nuevo equilibrio; 2) ensayo de distintas reacciones entre la situación; 3) eliminación progresiva de las reacciones o respuestas que no satisfacen la necesidad; y 4) ratificación de las respuestas exitosas y su integración progresiva.
Hilgard y Bower (1983) establecen dos etapas en el pensamiento de Thorndike: antes de 1930 y después de 1930.
1) El conexionismo antes de 1930.- Entre 1898 y 1930 Thorndike estudió especialmente problemas educativos y sociales. Para él, el proceso más característico del aprendizaje es el ensayo y error (o selección y conexión, como lo llamó más tarde). Para alcanzar una meta, el animal o el hombre selecciona la respuesta adecuada de entre muchas posibles, o sea hace ensayos, los cuales se definen a partir de la cantidad de errores o del tiempo usado antes de alcanzar la meta. Estudió este proceso especialmente en gatos, y tuvo en cuenta la motivación como variable importante, como así también los premios y castigos, concluyendo que esencialmente, el aprendizaje animal y el humano responden a las mismas leyes, que son tres: la preparación, el ejercicio y el efecto.
1) Ley de la preparación: Cuando una tendencia a la acción es activada mediante ajustes, disposiciones y actitudes preparatorias, etc, el cumplimiento de la tendencia a la acción resulta satisfactorio, y el incumplimiento, molesto. Preparación significa entonces, prepararse para la acción: el organismo se ajusta para disponerse a actuar, como por ejemplo el animal que se prepara para saltar sobre la presa.

2) Ley del ejercicio: Las conexiones se fortalecen mediante la práctica (ley del uso) y se debilitan u olvidan cuando la práctica se interrumpe (ley del desuso). La fortaleza de un hábito o conexión se define entonces a partir de la probabilidad de su aparición.

3) Ley del efecto: Que una conexión se fortalezca o debilite depende de sus consecuencias. Una conexión se fortalece si va acompañada luego de un estado de cosas satisfactorio. Si no, se debilita. Lo satisfactorio o no satisfactorio se mide a partir de la conducta observable, o sea si el sujeto persiste en buscar ese estado de cosas o no. Las recompensas fomentan el aprendizaje de conductas recompensadas, y los castigos o molestias reducen la tendencia a repetir la conducta que llevó a ellos.
La ley de efecto fue enunciado por Thorndike en 1898, y dice, en otras palabras, que un efecto de un comportamiento positivo es incrementar la probabilidad de que vuelva a suceder en condiciones similares. Thorndike trabajó con gatos, perros y gallinas encerrándolos en jaulas, donde los animales debían hacer algo para poder salir o recibir comida. Es decir, trabajó con un condicionamiento instrumental (relación entre el comportamiento y sucesos contextuales significativos, como premios y castigos). Encontró que a más intentos que hacía el animal, menor tiempo usaba para escapar (Rachlin, 1985).

La ley del efecto es simplemente la selección natural en la historia de un organismo singular (cuanto más salta el gato para salir equivale, en la selección natural de las especie, a cuanto más debe alargar la jirafa el cuello para comer). Obviamente, la conducta deseada debe ser premiada una vez que ocurre, para que luego el animal vuelva a repetirla. Esto se llama ‘modelamiento’ (Rachlin, 1985).
Estas tres leyes primordiales tienen cinco leyes subsidiarias, que Thorndike consideró menos importantes. No están relacionadas claramente con las tres principales:

a) Respuesta múltiple: Si el organismo no pudiese ensayar respuestas distintas, alcanzaría la solución correcta y no aprendería. En términos de Gaffuri y Abecasis (1986), ante una situación nueva, el sujeto da muchas respuestas diferentes, hasta que acierta la correcta.

b) Disposición o actitud: El aprendizaje está guiado por disposiciones duraderas (cultura) o momentáneas. Tales disposiciones no sólo determinan qué hará la persona, sino también que es lo que dará satisfacción o fastidio. Por ejemplo, lo que socialmente es una recompensa, el sujeto puede entenderla como molestia o castigo. En términos de Gaffuri y Abecasis (1986), experiencias y creencias previas del sujeto producen ciertas predisposiciones que determinan cuál será su objetivo, y qué lo satisfacerá o disgustará.

c) Predominancia de elementos: El sujeto que aprende es capaz de reaccionar selectivamente a elementos predominantes del problema. Esto hace posible el aprendizaje analítico y por comprensión.

d) Respuesta por analogía: Ante un estímulo nuevo, el sujeto tiende a responder como respondía ante un estímulo semejante previo. En términos de Gaffuri y Abecasis (1986), hay una tendencia a dar una respuesta a una nueva situación del mismo tipo que frente a una situación similar experimentada antes

e) Desplazamiento asociativo: Si una respuesta puede mantenerse intacta a través de una serie de cambios en la situación estimulante, finalmente podrá producirse ante una situación totalmente nueva. Thorndike, con el tiempo, fue asignando a esta ley cada vez mayor importancia. En términos de Gaffuri y Abecasis (1986), cualquier respuesta puede ser conectada con cualquier situación, a la cual el organismo es sensible.

f) Pertenencia: Gaffuri y Abecasis (1986) mencionan una sexta ley subsidiaria: una respuesta se aprende más fácil si se adapta o concuerda a la situación, o pertenece a ella.
Control del aprendizaje.- Thorndike suavizó la rigidez de estas leyes abstractas mediante algunas consideraciones informales, especialmente en cuanto a la relación maestro-alumno. El maestro debía tener facilidad para descubrir las conexiones a fortalecer o eliminar, para descubrir los estados de cosas que debían satisfacer o molestar, y facilidad para aplicar esta satisfacción o malestar. El alumno por su lado debía ser activo, no pasivo: interés en su trabajo, en mejorar, buscar sentidos o significados, atención y actitud activa ante el problema.

Teoría de la transferencia de los elementos idénticos.- Thorndike se dio cuenta de la importancia de la escuela para aprender cosas que luego podrían transferirse a nuevas situaciones fuera de ella. La transferencia depende de la presencia de elementos idénticos (el contenido o en procedimiento) en el aprendizaje original y en el nuevo aprendizaje que aquel facilita. Aprender en la escuela a hablar en público facilita luego hablar en muchas otras circunstancias distintas de la vida, porque hay una semejanza. Para Thorndike, cuantas más conexiones utilizables posee el sujeto, tanto más inteligente es.

El conductismo que surgió luego empezó a criticar la postura de Thorndike, pero las críticas que sí le hicieron mella vinieron de la teoría de la Gestalt, lo que obligó a Thorndike a revisar su teoría a partir de 1930.
2) El conexionismo después de 1930.- Thorndike abandonó la ley del ejercicio, mientras que la ley del efecto fue considerada por él sólo una verdad a medias.

Respecto de la ley del ejercicio, la sola práctica nada hace para fortalecer una conexión: éstas se fortalecen al ser recompensadas, no por el sólo hecho de producirse. Ejemplo: una persona no aprende a dibujar una línea de 7 cm con los ojos vendados, y su respuesta no mejora con la práctica.

Respecto de la ley del efecto, si bien la recompensa y el castigo influyen mucho, su importancia no es idéntica: influye mucho más la recompensa que el castigo, lo que tendría mucha importancia en la educación y la criminología. Además, también Thorndike relativizó su ley del efecto diciendo que las cosas eran bastante más complejas que una simple cuestión de afectos placenteros (recompensas) o displacenteros (castigos). Según él, habría una “reacción confirmatoria directa”, un proceso neuronal desconocido que fortalece las conexiones más allá de si se siente o no placer.

Además de revisar estas leyes, Thorndike introdujo términos nuevos, como por ejemplo “pertenencia”, con el cual hizo ligeras concesiones a los gestaltistas. Según este principio, una conexión se aprende más fácilmente si la respuesta pertenece a la situación, y un efecto posterior ejerce mejor influencia si pertenece a la conexión que fortalece. Por ejemplo en las oraciones del tipo “Juan es carnicero, Enrique es carpintero”, la conexión “Juan-carnicero” es más fuerte que “carnicero-Enrique”, a pesar de estar estos dos últimos términos contiguos o próximos.

Para apoyar su ley del efecto, Thorndike presentó una serie de experimentos famosos, llamados “de propagación del efecto”, con los cuales buscó mostrar que la influencia de un estado de cosas recompensador se ejerce no sólo en la elección a la cual pertenece sino en conexiones adyacentes, tanto antes como después de la conexión recompensada, y que el efecto disminuye en proporción a cada uno de los pasos que separan a una conexión de la conexión recompensada. Incluso el efecto actúa para fortalecer las conexiones castigadas, pero vecinas a la recompensada.
2. Experimentos en materia de propagación del efecto
Estos experimentos muestran la potencia relativa de premios y castigos y la forma semiautomática en que los efectos, pertinentes o no, actúan sobre las conexiones. Los mismos mostraron sobre todo tres cosas: 1) que el castigo puede ser más eficaz de lo que Thorndike pensó; 2) que la teoría de las conexiones discretas probablemente es defectuosa; y 3) que no siempre es la “recompensa” el fundamento del acrecentamiento del efecto (Hilgard y Bower, 1983).

Respecto del primer punto, Tilton mostró que las respuestas castigadas próximas a las recompensadas eran repetidas más frecuentemente por estar cerca de éstas. No obstante su castigo basta, inclusive a un paso de la recompensa, para determinar una menor cantidad de repeticiones que la observada cuando la respuesta ni se recompensa ni se castiga. En forma semejante, cuando una respuesta castigada aparece en medio de una serie de respuestas premiadas, las respuestas premiadas vecinas se repiten menos de lo que se habrían repetido si no hubiesen estado cerca de la castigada. Sin embargo, el recompensarlas basta para llevar su repetición a una frecuencia mayor.

Respecto del segundo punto, la propagación del efecto presupone una cadena de conexiones E-R sucesivas en el tiempo, y lo que fortalece o debilita es la tendencia a que un estímulo E vaya seguido por la respuesta R a la que acompañó la última vez. Otros experimentos sugirieron que aquí interviene otros principios de organización adicionales. O sea, hay algo más que determina la propagación del efecto además de la distancia de las conexiones a la recompensa. Experimentos de Zirkle mostraron que lo que se repite, más que una conexión, era una respuesta vecina. Si una persona debe decir números al azar, sus respuestas estarán influenciadas por las respuestas anteriores más que por la vecindad con la respuesta correcta.

Respecto del tercer punto, experimentos como los de Zirkle mostraron que lo que aumenta la repetición de una respuesta es el hecho de que la respuesta correcta está aislada de las demás, y no que sea o no recompensada. Se conjeturó que a mayor aislamiento mayor repetición de la respuesta y también de las vecinas próximas, conjetura que fue confirmada (Hilgard y Bower, 1983).
Algunas lecciones metodológicas resultante de los experimentos sobre propagación del efecto.- Los experimentos de Thorndike compendian su sistema final: conexiones discretas, influencia automática (“biológica”) de las recompensas, y supremacía de la recompensa sobre el castigo. Pero a pesar de la minuciosidad de los experimentos, surgieron las críticas, centradas en que Thorndike no tuvo en cuenta otros factores que también incidían sobre la propagación del efecto. Además, en los experimentos de Thorndike hubo errores en el tratamiento de los datos. Un ejemplo: se pensó que los niveles de azar calculados eran iguales a los empíricos, lo cual condujo a subestimar la influencia del castigo (Hilgard y Bower, 1983).
3. Estimación del punto de vista de Thorndike
Se pueden resumir las soluciones de Thorndike a los problemas más característicos del aprendizaje, en los siguientes puntos (Hilgard y Bower, 1983):

1) La capacidad de aprendizaje depende del número de conexiones y su disponibilidad.

2) La repetición de situaciones (práctica) no modifica por sí sola las conexiones, a menos que dichas conexiones se recompensen.

3) Motivación: la recompensa influye directamente en las conexiones vecinas reforzándolas, pero el castigo carece del efecto debilitador directo correspondiente. Sin embargo, el castigo puede influir indirectamente al llevar al sujeto a elegir otra cosa que tal vez le traiga recompensa. Las conexiones pueden fortalecerse directamente, sin necesidad de tener conciencia o idea de ellas.

4) Comprensión: depende de hábitos anteriores. Cuando las situaciones se comprenden de inmediato, es que se produjo transferencia o asimilación.

5) Transferencia: la reacción a las situaciones nuevas se beneficia, en parte, porque son parecidas a antiguas situaciones, y también por un principio de analogía descrito como asimilación.

6) Olvido: siguió sosteniéndose a grandes rasgos la ley del desuso, según la cual el olvido sobreviene con la falta de práctica.

El carácter más general de la teoría de Thorndike es el de fortalecimiento automático de conexiones específicas, directamente, sin la intervención de ideas o de influencias concientes.
4. Aportes de Thorndike a la educación
Thorndike hizo importantes aportes al destacar la importancia de la motivación en el aprendizaje; a posibilitar la rápida identificación de las respuestas que debían aprenderse y su graduación de simples a complejas para un aprendizaje más eficiente; y por último la importancia que le dio a la verificación experimental. Sus teorías fueron importantes para la educación, pues Thorndike estudió el aprendizaje en el aula: los alumnos son capaces de dar respuestas y capaces de ir variándolas hasta encontrar la respuesta exitosa. Así, el maestro debía conocer las respuestas apropiadas a los estímulos dados y guiar el aprendizaje de tal forma de ir promoviendo respuestas cada vez más complejas a partir de las simples. Repetición y recompensa a respuestas correctas fijarían estas respuestas y eliminarían las erróneas. También reconoció que a veces se daba aprendizaje por insight. Thorndike enseñó primero las palabras más usuales del lenguaje haciendo asociar la palabra con el objeto y recompensando los aciertos. En aritmética enseñó primero los números dígitos (1 a 10) y luego sus combinaciones para sumas, restar, etc., tratando de enseñar conductas cada vez más complejas. La comprensión o insight era más bien un resultado del aprendizaje y no su condición (Gaffuri y Abecasis, 1986).
La fuerza de la doctrina de Thorndike de la especificidad radica en que, en el ámbito educativo, muestra al maestro qué tiene que hacer específicamente para enseñar, una actividad muy compleja pero que puede simplificarse. Por ejemplo para enseñar lectura basta con detenerse en las palabras, ser bien específico, y desatender otros factores como semántica, filología, etc. Pero en esto también radica su debilidad, porque el lenguaje no es sólo palabras. Thorndike tendió también a ver en la recompensa algo externo al aprendizaje: la ley del efecto opera mecánicamente en todas las conexiones vecinas de la premiada, lo que hace que el premio sea algo extrínseco, e incluso casual. Pero lo que más críticas despertó fue su idea de que la comprensión y el discernimiento están subordinados al hábito y el ejercicio (Hilgard y Bower, 1983).
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