Capítulo 1: Aprendizaje y teorías del aprendizaje




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títuloCapítulo 1: Aprendizaje y teorías del aprendizaje
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Etapa III
Esta es una etapa más que nada 'didáctica', para que lector vea cómo quedan reacomodadas las cosas y estar preparados para comprender la etapa siguiente. En este tercer dibujo del esquema 1 podemos advertir lo siguiente:

a) Hemos agregado un nuevo reflejo incondicionado que ya existía desde antes: el animal, frente a un sonido de campana, para las orejas. Como reflejo incondicionado que es, no es algo aprendido sino una reacción innata.

b) Hemos eliminado el reflejo incondicionado 'comida en la boca - salivación'. Para lo que explicaremos ya no nos interesa más, y su única utilidad es haber servido de base para el establecimiento del reflejo condicionado 'visión de la comida-salivación'.

c) Hemos conservado el reflejo condicionado 'visión de la comida - salivación'. En el esquema 1, aparece como un reflejo 'incondicionado' porque habitualmente se lo menciona así en las descripciones de los experimentos de Pavlov. En rigor, es un reflejo condicionado formado naturalmente en la etapa II. El mismo Pavlov (Bruno F, 1978:136) era conciente de que el hecho de que un perro segregue saliva ante la vista del alimento es en sí un reflejo condicionado, ya que se trata de un reflejo aprendido. En general (Bruno F, 1978:137), hay reflejo condicionado cada vez que un animal exhibe una respuesta aprendida a un estímulo que antes era incapaz de provocar dicha respuesta. No obstante, mantendremos la denominación 'incondicionado' con la reserva indicada, más que nada para respetar gran parte de la bibliografía que habla sobre los experimentos pavlovianos.
Etapa IV
Llega un momento en la vida de nuestro perro en que ingresa a un laboratorio o en un centro de adiestramiento, donde se le inducirán nuevos reflejos condicionados. El procedimiento utilizado en ambos lugares es básicamente el mismo, y la diferencia está sobre todo en la finalidad: el condicionamiento experimental tiene como fin formar reflejos condicionados para estudiarlos y poder por ejemplo descubrir y probar leyes generales sobre aprendizaje, hipnosis, formación de hábitos, etc. En cambio el condicionamiento por adiestramiento tiene un fin utilitario: preparar al perro para atacar, defender, cuidar, etc. En este último caso, puesto que no se trata de un experimento científico, las mediciones no son tan exactas ni las variables ajenas al experimento son tan controladas como las que se hacen en un laboratorio.

Lo que ocurre en esta etapa IV equivale básicamente a la etapa II. Aquí se inducirá la formación de un nuevo reflejo condicionado, donde el perro aprende a salivar cuando escucha una campana, sobre la base de que el perro ha terminado asociando campana con visión de la comida por repetición de esta última situación.
2. Esquema general del reflejo condicionado
A partir de todo lo dicho, podemos sintetizar la formación de un reflejo condicionado mediante el esquema 2. Allí constataremos que:

1) Todo reflejo condicionado se forma a partir de reflejos incondicionados previos.

2) Para que el reflejo condicionado pueda formarse, el perro debe asociar el estímulo incondicionado EI con el estímulo condicionado EC, es decir, debe asociar el ver la comida con el sonido de la campana. En este proceso, la respuesta incondicionada RI empieza a transformarse en una respuesta condicionada RE en la medida en que el perro empiece a salivar antes el sonido de la campana. Es importante que el sonido de la campana ocurra ANTES que la visión de la comida para que hablemos de la formación de un 'auténtico' reflejo condicionado. Cuando las cosas se dan al revés, estamos en presencia de otra cosa distinta llamada seudocondicionamiento o condicionamiento retrógrado (Woodworth R, y Schlosberg H, 1971:557), también estudiado por Pavlov pero que no viene al caso comentar aquí.

3) Cuando la asociación EI-EC es firme, queda formado el reflejo condicionado. Es importante que periódicamente se 'refuerce' este reflejo mostrándole al perro la comida cuando escuche la campana, pues de otra manera el perro, cuando ve que hay mucha campana pero después no viene la comida, terminará no salivando, es decir, extinguiendo el reflejo. Por este motivo el esquema del reflejo condicionado debe incluir no sólo el estímulo y la respuesta condicionada, sino también el estímulo incondicionado que en última instancia lo está sosteniendo.
Esquema 2


1) Reflejo incondicionado

EI (visión comida) ———— RI (salivación)

2) Reflejo condicionado en formación

EC (sonido campana) ------- EI (visión comida) ———— RI/RC (salivación)

3) Reflejo condicionado formado

EC (sonido campana) ——— EI (visión comida) ———— RC (salivación)


En esta nota hemos recorrido el conocimiento más simple y básico del reflejo condicionado. La teoría de Pavlov encierra muchas otras consideraciones, como los procesos de generalización, discriminación, reforzamiento, extinción, recuperación espontánea, relaciones temporales entre presentación de estímulos, y otros.

Pero, por sobre todas las cosas, Pavlov ha construido una teoría más amplia sobre el funcionamiento del sistema nervioso que ofrece un marco para la comprensión de los fenómenos estudiados en los reflejos condicionados, teoría basada en cuatro conceptos centrales: excitación, inhibición, irradiación y concentración, a partir de los cuales también el fisiólogo ruso estableció su tipología del sistema nervioso.
3. La fisiología cerebral pavloviana
Introducción
Cuando oímos hablar de Pavlov, nuestra primera asociación de ideas nos remite al concepto de reflejo condicionado. Según el planteo pavloviano, en el reflejo condicionado podemos discernir tres elementos básicos: a) el estímulo, b) la respuesta, y c) todo lo que ocurre entre el estímulo y la respuesta adentro del sistema nervioso. Los dos primeros elementos son directamente observables, mientras que el tercer elemento es hipotético: cuando se establece un reflejo 'suponemos' que entre el estímulo y la respuesta ocurren una serie de procesos en la intimidad del sistema nervioso y particularmente en el cerebro (y más concretamente en la corteza cerebral). Estos procesos inobservables son los que explicaremos en esta nota.

Sabemos que los reflejos incondicionados son innatos, y que sobre la base de ellos se formarán luego los reflejos condicionados, que son aprendidos. En cualquiera de los dos casos, suponemos que entre el estímulo y la respuesta existe una vía nerviosa que los une. En el reflejo incondicionado esta vía es permanente, fija e innata, pero cuando se forma un reflejo condicionado debemos pensar que se abre una nueva vía de conducción nerviosa. En el esquema 3 representamos gráficamente ambas situaciones. En él puede verse un centro de asociación, un sector hipotético del sistema nervioso en el cual desembocan los diferentes estímulos produciendo a partir de allí una misma respuesta. Por ejemplo, ya de nacimiento y frente a la presencia de comida un perro saliva (estímulo incondicionado), pero luego puede habituarse a salivar en presencia de un sonido, que fue asociado con la comida en este centro de asociación interno.

Esta conexión interna entre el estímulo y la respuesta es apenas un esbozo de lo que ocurre dentro del sistema nervioso. Esto lo veremos enseguida con mayor detalle, no sin antes aclarar qué es para Pavlov una respuesta y qué es un estímulo.
Esquema 3

a) Respuesta: Son reacciones que siguen invariablemente a determinados estímulos, y pueden ser motoras (por ejemplo parar las orejas), o secretoras (segregar jugos gástricos, segregar saliva, etc). Las respuestas pueden variar en intensidad (mucha o poca saliva), en cualidad (segregar jugos gástricos o segregar saliva), o en localización.

b) Estímulos: Es todo agente físico o químico capaz de provocar una respuesta, y debiéramos agregar... o capaz de inhibir una respuesta. En sus textos, Pavlov suele definir los estímulos como agentes o excitantes, una denominación que puede dar lugar a equívocos, ya que el mismo autor reconoce que no siempre un estímulo es excitante (que provoca una respuesta), y que hay también estímulos inhibitorios (que inhiben una respuesta), como pronto veremos. Según el órgano afectado, los estímulos pueden ser visuales, auditivos, táctiles, gustativos y olfativos; y según su fuente, pueden ser externos (una luz) o internos (un dolor visceral, sensación de hambre, etc). Como las respuestas, también los estímulos pueden variar en intensidad (un sonido más fuerte o más débil), en cualidad (un sonido más agudo o más grave), o en localización (que afecte el oído izquierdo o el derecho). Aclaradas estas cuestiones, entremos en materia.
Puntos periféricos y puntos centrales
Vamos a tomar como ejemplos los estímulos táctiles aplicados sobre la piel, como puede ser un leve pinchazo o la presión del dedo. Asimismo, vamos a distinguir dos clases de puntos: puntos periféricos (PP) y puntos centrales (PC).

Un punto periférico es cualquier punto de la piel donde aplicamos un estímulo. Se trata de un punto material, perfectamente observable, y que incluso podemos marcar con una birome. Un punto central, en cambio, es hipotético, y lo suponemos ubicado en algún lugar del sistema nervioso central, y más específicamente, del cerebro. El lector podrá imaginarse que así como hay millones de puntos periféricos (millones de puntos en la piel), hay también millones de puntos centrales (ubicados en el cerebro). No nos interesará saber aquí si cada punto central se corresponde o no con una determinada neurona, porque no hace a la cuestión que intenta explicar Pavlov.

La cuestión es, ¿qué relación hay entre un PP ubicado en la piel y un PC ubicado en el cerebro? Hay una relación importante, y esta relación es nada menos que uno de los pilares del edificio teórico de Pavlov. En el esquema 4 hemos marcado esa relación mediante una línea punteada que representa una vía nerviosa, y la vinculación es la siguiente: en principio a cada punto periférico le corresponde un determinado punto central, y cuando un PP es estimulado, automáticamente queda afectado su correspondiente punto PC en el cerebro.
Esquema 4

Para quienes tienen algún conocimiento de anatomía y fisiología del sistema nervioso esto no debiera ser una novedad. Por ejemplo, sabemos que si estimulamos cierta zona de la pierna, automáticamente quedará afectado cierto sector de la circunvolución posrrolándica en el lóbulo parietal del cerebro. Hay, pues, una conexión nerviosa entre un punto periférico en la piel y un punto central en el cerebro.

Ahora bien: en un mismo punto periférico PP podemos aplicar un solo estímulo, dos estímulos iguales o dos estímulos diferentes. Cuando aplicamos un sólo estímulo o dos estímulos exactamente iguales en cuanto a intensidad, cualidad y, obviamente localización, va a quedar afectado un único punto central, es decir, el que le corresponde al punto periférico estimulado.

En cambio cuando aplicamos en el mismo punto periférico PP dos estímulos diferentes, quedarán afectados DOS puntos centrales. Los estímulos diferentes pueden ser en cuanto a intensidad (una presión fuerte y otra débil), en cuanto a cualidad (una presión y un pinchazo), o también pueden ser distintos tanto en intensidad como en cualidad. Estrictamente hablando, entonces, no es que a cada PP le corresponda un PC, sino mas bien que a cada estímulo diferente le corresponde un PC determinado. Como veremos, esta circunstancia no hace que pierda importancia la discriminación de puntos periféricos.

Finalmente, cuando aplicamos dos estímulos exactamente iguales en intensidad y cualidad, pero en diferentes puntos periféricos, es decir, cuando los estímulos difieren en su localización, quedarán afectados también DOS puntos centrales distintos. Por ejemplo, aplicar un pinchazo de intensidad 3 en el brazo y otro pinchazo de la misma intensidad en el antebrazo.
Excitación e inhibición
Pero, ¿qué quiere decir exactamente que un punto periférico 'afecta' a un punto central? Quiere decir que cuando estimulamos un PP, esta estimulación puede provocar en el PC una excitación o una inhibición, que son los dos modos en que el punto periférico puede afectar al punto central.

Cuando el estímulo aplicado genera una respuesta, el PC ha quedado excitado y lo denominamos punto de excitación o punto positivo. Es lo que ocurre en el reflejo condicionado propiamente dicho, llamado por ello mismo reflejo condicionado positivo. Por ejemplo, un pinchazo en la piel provoca una excitación del PC y el organismo produce la respuesta de mover el brazo, o salivar, etc.

Cuando el estímulo aplicado NO genera una respuesta, el PC ha quedado inhibido y lo denominamos punto de inhibición o punto negativo. Es lo que ocurre con ciertos estímulos monótonos que producen sueño. Estas estimulaciones monótonas -como por ejemplo esta explicación sobre la teoría de Pavlov- inhiben PC del cerebro y producen el efecto indicado.

Dijimos que en el sistema nervioso central hay siempre muchos puntos centrales PC: y siempre ocurre que algunos son puntos de excitación y otros son puntos de inhibición. La proporción entre unos y otros, así como su distribución en el espacio cerebral puede asumir distintos valores, y de aquí que Pavlov establezca diferentes casos. En el esquema 5, donde está representado el cerebro visto de perfil, podemos ver algunos de estos ejemplos:
Esquema 5

El caso 1 corresponde a un organismo hiperexcitado. Al poseer muchos puntos de excitación y muy pocos de inhibición, es un organismo que reacciona prácticamente a casi todos los estímulos que se le presentan. Normalmente, si estamos estudiando atendemos a los estímulos provenientes del texto y no atendemos a los ambientales. Un estudiante hiperexcitado respondería a casi todos los estímulos ambientales, aunque fueren ruiditos muy pequeños que habitualmente desatendemos. Desde ya no podría estudiar porque viviría permanentemente sobresaltado. Este caso 1 nos muestra entonces un desequilibrio, una alteración del equilibrio que normalmente hay entre los puntos de excitación y de inhibición.

El caso 2 ilustra precisamente una situación equilibrada, que corresponde a la vigilia normal del organismo: cuando estamos despiertos, habitualmente no predominan netamente ni los puntos de excitación ni los puntos de inhibición. El caso 3 revela, en cambio, un estado de somnolencia superficial o de sueño profundo, según la cantidad de puntos de inhibición presentes. Al dormir estamos efectivamente en este estado, lo que no significa que subsistan algunos puntos de excitación, ya que, aún dormidos, podemos aún reaccionar ante ciertos estímulos ambientales.

Los casos 4 y 5 nos muestran ambos una distribución muy concentrada, en una zona, de puntos de excitación y de puntos de inhibición, respectivamente. Por ejemplo, el caso 4 nos indica a un organismo que está muy concentrado en la ejecución de una tarea, tanto que prácticamente ningún otro estímulo puede afectarlo (está 'rodeado' de puntos de inhibición). Y con respecto al caso 5, y aunque no es un ejemplo de Pavlov, podríamos citar el caso de una persona que tiene una laguna mental con respecto a ciertos acontecimientos traumáticos: está muy concentrada en 'no' atender el trauma. Pavlov (1972) cita el ejemplo de los estados catalépticos bajo hipnosis, donde hay una inhibición circunscripta en la corteza motora del cerebro, apareciendo el sujeto imposibilitado de moverse.
Irradiación y concentración
Los distintos estereotipos como los que hemos mostrado en el esquema 5 no son estáticos: son susceptibles de cambiar con el tiempo y las circunstancias, e incluso unos se pueden transformar en otros: son estereotipos dinámicos. Por ejemplo, cuando pasamos del caso 2 al caso 3 es porque hemos pasado de la vigilia al sueño.

Estos cambios consisten esencialmente en un aumento o en una disminución de los puntos excitados o inhibidos. Pavlov describió al respecto dos procesos: a) Irradiación: cuando aumentan los puntos de excitación (o los de inhibición), irradiándose y extendiéndose; y b) Concentración: cuando disminuyen los puntos de excitación (o los de inhibición) circunscribiéndose a una área más pequeña.

Por lo tanto, tenemos cuatro posibilidades: irradiación de la excitación, irradiación de la inhibición, concentración de la excitación y concentración de la inhibición. Todas ellas aparecen graficadas en el esquema 6.
Esquema 6

La irradiación de la excitación ocurre por ejemplo en la neurosis experimental provocada en perros. Una determinada estimulación va a provocar que en cierto momento el perro deje de reaccionar normalmente en forma circunscripta a cierto estímulo, y empiece a reaccionar ante cualquier tipo de estimulación: decimos entonces que los puntos de excitación se han irradiado o generalizado a toda la corteza cerebral.

Cabe destacar que cuando la excitación se irradia o generaliza, esto no significa que hayan aparecido 'nuevos' puntos de excitación, sino que los puntos de inhibición preexistentes se 'transformaron' en puntos de excitación. De la misma forma, cuando se irradia o generaliza la inhibición, los puntos de excitación de antes se transforman ahora en puntos de inhibición. Por lo tanto, no hay puntos centrales de excitación y de inhibición, sino que cualquier punto central puede asumir cualquiera de esos dos estados.
Pavlov dedica el capítulo 9 de “Reflejos condicionados e inhibiciones” a explicar la relación entre excitación, inhibición, irradiación y concentración en el contexto de las neurosis experimentales en perros, de la siguiente manera:

Toda conducta, normal o patológica, está condicionada por las relaciones existentes entre los procesos de excitación e inhibición, y su mutuo equilibrio o desequilibrio.

En los grandes hemisferios cerebrales, encontramos dos grandes tipos de inhibición: externa e interna. La primera está también en la médula y se manifiesta inmediatamente en los reflejos, pero la segunda es exclusiva del cerebro y exige tiempo para desarrollarse gradualmente. En este capítulo nos referiremos sólo a la inhibición interna, a la que simplemente llamaremos inhibición.

La primera relación fundamental entre excitación e inhibición es la siguiente: si la excitación suscitada en las células de los grandes hemisferios cerebrales coincide con otra excitación extensiva de éstos o de un segmento inferior del cerebro, la primera se convertirá en una excitación positiva crónica. En el caso contrario, pasa a ser tarde o temprano negativa, suspensiva.

La segunda relación fundamental es la siguiente: su recíproca delimitación espacial en el tejido nervioso. Si un proceso de excitación se propaga desde un punto dado y un proceso de inhibición lo hace desde otro, ambos se limitarán, se encerrarán recíprocamente en los límites de una zona determinada. Además, un cierto estímulo intenso puede producir excitación, pero el mismo estímulo con intensidad diferente puede producir inhibición.

La lucha entre excitación e inhibición termina con un cierto equilibrio entre ambos procesos, cosa que no es fácil de conseguir. Esta dificultad para lograr el equilibrio se ve en el animal en los gemidos y la agitación motora, pero recobra la calma y reacciona adecuadamente a las excitaciones –ya por excitación, ya por inhibición- cuando va logrando el equilibrio entre ambas. El desequilibrio podrá ser momentáneo pero puede también ser duradero (desde días hasta años) en cuyo caso el trastorno pasa a ser patológico.

Estos hechos surgían al principio imprevistamente, pero luego se reprodujeron intencionalmente para estudiarlos. Veamos estos casos.
Caso 1: A un perro se le aplicó una corriente eléctrica débil (que habitualmente produce un reflejo innato defensivo) y después se le daba de comer. Luego se fue aumentando la corriente hasta que el perro terminó no dando respuesta defensiva sino salivando. El estímulo externo excitó el centro alimenticio e inhibió el centro de reacción defensiva. Luego se procedió a aplicar la electricidad a muchos puntos de la piel y cuando este número fue considerable, el perro ante cualquier pequeña estimulación eléctrica empezó a responder sólo defensivamente. Los experimentos subsiguientes mostraron que para volver a formar de nuevo la reacción de salivación en base al estímulo eléctrico, hubo de pasar mucho tiempo y con grandes precauciones.
Caso 2: Se condicionó a un perro a salivar ante la vista de un círculo. Luego, se lo condicionó a no salivar frente a una elipse. Después de esto se le fueron mostrando figuras cada vez más ambiguas hasta que no pudo discriminar si eran una elipse o un círculo, momento en el cual reaccionó neuróticamente con agitación y ladridos. Acá, el vínculo entre excitación e inhibición es así: el círculo estimulaba la reacción nutritiva (salivar), mientras que la elipse quedaba sin efecto, lo que se debe a un proceso de inhibición.
Caso 3: Se experimentó lo mismo con dos perros, uno vivaz y otro tranquilo. Se les aplicaron diversas inhibiciones (discriminaciones, etc) a reflejos condicionados con retraso de tres minutos, o sea el estímulo absoluto se añadía al estímulo condicionado tres minutos después, y el efecto positivo del excitante-señal sólo se manifestaba tras un periodo latente de uno a dos minutos. Se les añadió luego un reflejo alimenticio condicionado de agente destructivo (ante la electricidad se le daba comida y salivaba). A partir de aquí las reacciones en ambos perros fueron diferentes. En el perro vivaz, las inhibiciones desaparecían para convertirse en agentes positivos, y luego administrándoseles bromuro de potasio la inhibición volvía a ser normal. En el perro tranquilo, los reflejos salivares condicionados positivos se atenuaban o desaparecían, y a pesar de administrarle el bromuro, no se pudo conseguir que dichos reflejos se restablecieran.
Otros experimentos donde se provocaron artificialmente estados patológicos, mostraron que estos estados consistían, o bien en un aumento de los procesos de excitación y perturbación de la inhibición, o bien al revés en un incremento de los procesos de inhibición que perturbaban el proceso de excitación. En cualquiera de ambos casos se rompió el equilibrio entre excitación e inhibición que caracteriza el estado normal. Estos mismos experimentos mostraron también que el retorno a la normalidad podía realizarse rápidamente o muy lentamente.

Otros experimentos mostraron otros hechos: un perro en estado de somnolencia tiene la característica de que los excitantes positivos carecen de efecto, o sea los estímulos que debieran producir una respuesta no la producen, estando el perro adormilado; pero lo curioso que se observó es que los excitantes negativos (que debieran no producir ninguna reacción) se trasforman en positivos, o sea dan respuesta: el perro adormilado segrega saliva cuando en la vigilia no lo hace, lo cual se explica porque estando adormilado empiezan a actuar numerosos excitantes accesorios, que consisten en todos los elementos del ambiente del laboratorio que el perro captó antes cuando se había formado su reflejo condicionado para salivar.

La transformación temporal de un excitante inhibidor en factor positivo se ve también en estados patológicos de la corteza cerebral producidos por cicatrices de operaciones, y se ve también en cualquiera de los llamados fenómenos de desinhibición producidos en laboratorio.

Por el contrario, en las extirpaciones y lesiones de la corteza, los excitantes condicionados positivos correspondientes a la zona lesionada, se convierten en inhibidores: es el proceso de inhibición.

Otro hecho verificado en los experimentos fue el siguiente: cuando se han reforzado por largo tiempo ciertos puntos de la corteza, sea como núcleos de excitación o como núcleos de inhibición, estos puntos continúan siendo muy resistentes a los ataques e influencias de procesos opuestos (por ej el núcleo de excitación es muy difícil hacerlo inhibido).

En base a lo visto se pueden clasificar los estados de la corteza en varios tipos. En un extremo tenemos un estado de excitación que hace casi imposible algún proceso de inhibición. Luego viene el estado normal de equilibrio entre excitación e inhibición. A continuación una larga serie de estados de transición hacia el estado de inhibición, que abarcan tres fases: la fase de igualación (cuando todos los excitantes, contrariamente al estado activo normal, producen un efecto perfectamente igual, independientemente de su intensidad); la fase paradójica (cuando sólo producen un efecto los excitantes débiles y los fuertes quedan casi sin efecto); y la fase ultraparadójica (cuando sólo los agentes inhibidores, previamente elaborados, tienen efecto positivo). A este último estado sigue por último la inhibición total. Esquemáticamente:
1. Estado de excitación total

2. Estado de equilibrio entre excitación e inhibición

3. Estados de transición hacia la inhibición (fases de igualación, paradójica y ultraparadójica)

4. Estado de inhibición total
Estos estados se suceden imperceptiblemente uno tras otro cuando vamos pasando de la vigilia al sueño, y Pavlov plantea que un estado patológico no sería más que una fijación a alguno de estos estados intermedios.

Todos lo estados de la corteza permiten entender que el sueño es un estado de inhibición irradiada, en el cual no obstante subsisten algunos puntos de excitación (por ejemplo la madre que se despierta al menor movimiento de su hijo). La catalepsia en la hipnosis es claramente una inhibición aislada de la zona cortical motora, sin afectar las demás áreas. La sugestión, asimismo, en la hipnosis se explica a partir de que ciertos excitantes condicionados débiles, las palabras, actúan más intensamente que otros estímulos ambientales fuertes más directos. De idéntica forma pueden explicarse otros estados normales o patológicos, es decir, recurriendo a la hipótesis del grado de irradiación y de concentración de la excitación y la inhibición.
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