Capítulo 1: Aprendizaje y teorías del aprendizaje




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7. El problema del sueño
Pavlov dedica el capítulo 11 de “Reflejos condicionados e inhibiciones” a la explicación del sueño, y comienza señalando que cuanto más perfeccionado está el sistema nervioso, más importante es su segmento superior como centro de mando. Este controla todos los otros fenómenos, aún aquellos que, como los puramente vegetativos, parecieran no sufrir su influencia. Los fenómenos de sugestión, autosugestión hipnótica y sueño hipnótico prueban esto.

Los grandes hemisferios, es decir el segmento superior, controlan tanto la vigilia como el sueño, y todas las actividades que en esos estados se producen. Por ejemplo, podemos voluntariamente evitar dormirnos.

El estudio del sistema nervioso superior mediante el método de los reflejos condicionados nos permitió concluir que toda nuestra vida está regida por la interacción entre excitación e inhibición, procesos siempre presentes en cada célula y cada fibra nerviosa. Por ejemplo, la inhibición aparece por sí misma allí donde se desarrolla un proceso de excitación, aunque otras veces podemos provocarla experimentalmente para aislarla y estudiarla.

Sabemos que hay excitantes que producen en el SN central procesos de excitación, y otros que producen procesos de inhibición. Hemos comprobado reiteradamente que cuando hacemos intervenir un excitante inhibidor se produce en el animal un estado de somnolencia o sueño. Este estado a su vez lo podemos anular administrando al animal nuevos excitantes que hacen que la inhibición quede circunscripta y concentrada sólo en determinado sector. Por tanto debemos admitir que los procesos de excitación e inhibición pueden irradiarse y concentrarse, y este es todo el secreto. La somnolencia o sueño surge cuando la inhibición se irradia, y siempre lo hace lentamente: no nos dormimos de golpe, como tampoco quedamos completamente despiertos en un instante.

Ejemplo: un perro que se está durmiendo deja poco a poco de responder a los estímulos: primero le cuelga la lengua, después no puede masticar la comida que se le da, luego no puede mover el cuello, etc. La inhibición se va propagando lentamente, hasta que por fin todo su cuerpo reposa. Esto prueba que sueño e inhibición son la misma cosa. La única diferencia es que mientras la inhibición puede quedar circunscripta a un determinado sector nervioso, el sueño y la hipnosis son inhibiciones propagadas a zonas más amplias. También lo es la narcolepsia (tendencia ingobernable al sueño que aparece periódicamente) y la cataplexia (estado de estupor observado en ciertos animales cuando se los obliga a permanecer un tiempo en posición antinatural).

Otros experimentos se hicieron con perros, y se comprobó lo siguiente: si a un perro le suprimimos de golpe todos los sentidos (vista, olfato, oído, etc) cae inmediatamente en un estado de sueño profundo del cual es muy difícil despertarlo, haciéndolo sólo para las necesidades básicas. Pero si le suprimimos un sentido por vez con intervalo de algunos meses, no sucede eso. Tampoco queda normal y activo, pero no cae en un sueño profundo. De hecho, cuando estimulamos el único sentido que le queda intacto, responde normalmente. Estas pruebas nos sugieren la existencia de dos clases de sueño: uno pasivo, provocado por la abolición simultánea de gran número de excitaciones recibidas por los grandes hemisferios, y otro activo, donde la inhibición va irradiándose progresivamente.

Al sueño pasivo no podemos explicarlo a partir de un estado neutro (donde no habría ni excitación ni inhibición) pues siempre están estos dos procesos interactuando. Por tanto, consideraremos que el sueño pasivo es también explicable por un proceso de inhibición activa, sólo que dicho proceso en el sueño pasivo ya no está obstaculizado por el hecho de tener que enfrentar un proceso de excitación de gran intensidad. El animal entra en sueño pasivo porque se produce una inhibición provocada a su vez por una excitación monótona de larga duración proveniente del sentido táctil, ya que cuando el perro está acostado recibe su piel continuamente impulsos mecánicos y térmicos (y por experimentos anteriores sabemos que la estimulación monótona producía inhibición). De hecho, cuando trasladamos al perro a otro ambiente, o sea interrumpimos la monotonía, el animal se vuelve más activo.

El sueño también aparece no sólo cuando se suprimen los receptores sensoriales, sino también cuando se suprimen los grandes hemisferios, lo que prueba que el sueño no depende de estos hemisferios. De hecho, el sueño puede producirse por irradiación o concentración de la inhibición en sectores inferiores del SN. Todo ello no refuta la hipótesis de que en condiciones normales, el sueño se inicia en los grandes hemisferios.

La encefalitis letárgica y los experimentos del fisiólogo suizo Hess hicieron pensar a algunos investigadores que el centro del sueño está en el hipotálamo (parte del diencéfalo o cerebro intermedio), hipótesis basada en el hecho de la correlación entre hipotálamo lesionado o afectado y estado de sueño o somnolencia. No obstante, muchas veces una alteración nerviosa no aparece como lesión anatómica sino funcional, inobservable como lesión, y entonces es posible que en el sueño patológico estén alterados funcionalmente los grandes hemisferios, lo que desecharía la hipótesis de que el único centro del sueño es el hipotálamo.

Para Pavlov el sueño encefalítico resulta de la separación, por una afección del hipotálamo, entre los grandes hemisferios y las estimulaciones internas (que el hipotálamo no puede recibir y comunicar a los grandes hemisferios), lo que lleva consigo un formidable descenso del tono (tono indispensable para mantenerse despierto), cosa que también se observa cuando experimentalmente suprimíamos de golpe todos los sentidos. Por tanto, si en la encefalitis se produce sueño no es porque allí esté lesionado el hipotálamo como centro del sueño, sino porque la lesión del hipotálamo, al no poder transmitir excitaciones a los grandes hemisferios, produce en ellos un descenso del tono que induce el sueño.

Contrariamente a Hess, Pavlov sostiene que no hay un sector cerebral especializado en el sueño (u otro en la vigilia, por ejemplo). De hecho, cualquier zona del SN, si se la condiciona, puede transformarse en un centro hipnógeno (generador de sueño o hipnosis).
Discusión.- Pavlov contesta algunas preguntas, y comienza respondiendo a la pregunta de cómo se explica la ausencia del sueño cuando se suprimieron los sentidos en diferentes lapsos de tiempo, diciendo que la inacción de un receptor lleva consigo el reforzamiento de los demás (por ejemplo, los ciegos tienen un tacto muy sensible).

Responde también a la pregunta de porqué en el sueño soñamos, y dice: la irradiación de la inhibición que produce el sueño comienza siempre en los grandes hemisferios, donde está el segundo sistema de señalización (las palabras) de manera que lo primero es la supresión de este sistema de señales. A continuación, la inhibición sigue irradiándose hacia abajo, hacia el sector inferior del SN, donde domina el primer sistema de señalización (las imágenes), lo que explica que en un sueño poco profundo tengamos actividad onírica: quedó inhibido el segundo sistema de señales pero aún no el primero. Esto también queda explicado a partir de la inducción positiva: cuando un sector entra en inhibición, el vecino entra en excitación, o sea al inhibirse el segundo sistema, se excita el primero.

El sueño es producido por estimulantes internos (por ejemplo la fatiga) y externos (estimulación rítmica y monótona del exterior): ambos estimulan la inhibición.

Respondiendo otra pregunta, Pavlov contesta que si durante el sueño aparecen accesos convulsivos, es porque en los grandes hemisferios quedaron intactos algunos islotes de excitación.

Como explicar la hipnosis y la relación aperceptiva (o sea el sujeto atiende sólo a la palabra del hipnotizador, estando anulado todo otro contacto con el mundo)? La hipnosis es un sueño que se va propagando a partir de un punto dado. El hipnotizador actúa sobre un punto aislado de excitación de la corteza, estando todo el entorno inhibido. Luego, la hipnosis no es un sueño completo sino parcial, ya que en el sueño completo o natural hay una inhibición general de los grandes hemisferios con excepción de los puntos de guardia o vigilia. En la hipnosis hay una inhibición parcial que sólo ocupa un núcleo determinado.

Finalmente la alternancia rítmica de vigilia y sueño se explica a partir del agotamiento de la actividad vigil, que estimula internamente el sueño.
8. Recapitulación y conclusiones
Los planteos de Pavlov en el capítulo 12 de “Reflejos condicionados e inhibiciones” sirven como recapitulación de todos lo dicho. Comienza Allí Pavlov expresando que hubo varios intentos por establecer una conexión entre la fisiología y la psicología, como por ejemplo los de Weber-Fechner y Wundt. Otros autores en cambio, preconizaban la total independencia de ambas disciplinas.

Los intentos por unificar la fisiología y la psicología se habían basado hasta entonces en experimentos de excitación artificial y destrucción de ciertas zonas cerebrales, pero no fueron proseguidos.

El intento de Pavlov consistió en buscar algún ‘fenómeno psíquico elemental’ que al mismo tiempo pudiera ser considerado propiamente fisiológico (con lo cual se unificaba fisiología y psicología), y examinar sus condiciones de aparición, desaparición, etc, para así poder tener un cuadro completo de la actividad nerviosa superior. Este fenómeno elemental es el reflejo condicionado.

Veamos dos experimentos.
Experimento 1: Colocamos un ácido débil en la boca del perro (estímulo) y este reacciona defensivamente con bruscos movimientos secretando también saliva (respuesta).

Experimento 2: Igual que el anterior, pero al mismo tiempo que ponemos el ácido hacemos un ruido (otro estímulo). Al poco tiempo el perro reaccionará con movimientos bruscos y con secreción de saliva al escuchar el ruido, aunque no hayamos puesto al mismo tiempo el ácido.

El primero es un reflejo incondicionado o absoluto, y el segundo un reflejo condicionado o temporal. Hay varias diferencias entre ellos:

a) Están regidos por áreas distintas del sistema nervioso: el primero por la médula, o sea, no llega a los centros nerviosos superiores, y el segundo se rige por los grandes hemisferios (centros nerviosos superiores).

b) El primero se hizo sin ninguna preparación previa, ninguna condición (por eso se llama incondicionado), y el segundo se logró con una preparación previa (asociar el ácido con el ruido).

c) La diferencia anterior puede explicarse en términos fisiológicos de conducción nerviosa: el primer reflejo se realizó por la conducción directa del flujo nervioso (Bahnung), y el segundo gracias al cierre y la apertura de diversos circuitos nerviosos.

d) Por lo tanto, el reflejo absoluto o incondicionado se basa en una conexión permanente entre estímulo y respuesta, pero el reflejo condicionado implica una conexión temporal, que puede aparecer o desaparecer.

En general, los estímulos pueden ser de origen interno o externo. Los estímulos internos son siempre los mismos, son constantes (instintos), pero los estímulos externos son variables ya que el medio externo varía constantemente. Por lo tanto, los reflejos incondicionados no bastan para que el organismo restablezca un equilibrio: para conseguir su equilibrio con el medio externo debe incorporar reflejos condicionados, es decir conexiones temporales yue vayan adecuándose a las variaciones del mundo externo.

Por ejemplo, para no morirse de hambre el animal debe basarse en ciertos estímulos ocasionales, temporales, cambiantes de acuerdo a la variabilidad del medio para localizar y encontrar la comida. No le basta el reflejo incondicionado absoluto de salivar cuando tiene la comida en la boca, y necesita reflejos condicionados que él mismo va formando a partir de los estímulos especiales del medio en que vive.

La unión nerviosa temporal es un fenómeno universal en la vida animal y en la humana. Consiguientemente, lo que los fisiólogos llaman unión temporal (o reflejo condicionado) es lo que los psicólogos llaman asociación.

La condición para que se forme un reflejo condicionado es la coincidencia en el tiempo de dos estímulos o excitantes: el estímulo incondicionado (por ejemplo el ácido), y el indiferente (por ejemplo el ruido). Y tanto más fácil y rápidamente se formará el reflejo condicionado si el primer estímulo precede inmediatamente al segundo o estímulo absoluto.

Obviamente, el reflejo condicionado se elabora en base a los reflejos incondicionados como consecuencia de su interacción con estímulos del medio, debiendo haber además en los grandes hemisferios cerebrales una capacidad para captar dichos estímulos.

La unión temporal condicionada llega a un grado muy alto de especialización y de fragmentación de los estímulos condicionados y de las funciones del organismo, lo cual podemos explicarlo mediante los conceptos de generalización y de inhibición. Si yo elaboro un reflejo condicionado a partir de un tono determinado, también reaccionaré en forma condicionada a cualquier otro tono e incluso a cualquier ruido: esto se llama generalización (del reflejo condicionado). Pero luego esta irradiación se concentra cada vez más en un determinado grupo de células cerebrales, lo cual ocurre al realizar la siguiente prueba: primero formo el reflejo condicionado con un determinado tono hasta que quede bien afianzado; paralelamente empleamos otros tonos o ruidos, que no reforzamos. Por tanto estos últimos pierden poco a poco su efecto, es decir, quedan inhibidos, y el proceso de llama inhibición. Como resultado de todo ello, terminaré reaccionando al tono inicial pero no a los demás tonos y ruidos.

Ahora, si inmediatamente después del empleo de un tono inhibido ensayamos el efecto de un tono condicionado constantemente reforzado, éste no actuará o su acción será más débil. Por lo tanto, la inhibición que ha hecho cesar la acción de los tonos extraños, ha tenido influencia sobre él. Esta acción desaparece si ampliamos el intervalo de tiempo entre la aplicación del tono inhibido y el tono condicionado. Conclusión: el proceso de inhibición también se propaga, igual que el proceso de excitación. Pero cuanto más frecuentes se hacen los tonos no reforzados, más se restringe la irradiación de la inhibición, se concentra cada vez más. Este caso de inhibición que hemos descrito se llama inhibición diferencial.

Hay otros casos de inhibición. Por lo general, cuando se quiere obtener un valor más o menos constante y fijo del efecto condicionado, se prolonga durante cierto tiempo la acción del excitante condicionado, al que se añade un excitante o estímulo absoluto que lo refuerza. Durante los primeros segundos o minutos de la excitación, según la duración del estímulo condicionado, no se registra ningún efecto ya que esta excitación, como señal prematura del excitante incondicionado, queda inhibida. Esto se llama inhibición del reflejo retardado. La inhibición influye en la acción del estímulo condicionado como señal: ésta pasa a ser nula si no se refuerza el estímulo en el momento apropiado.

Esta es la inhibición extintiva, que dura cierto tiempo y desaparece por sí misma. El refuerzo hace reaparecer más rápido la anulada acción del excitante condicionado. Existen, por lo tanto:
a. Estímulos positivos: que producen excitación.

b. Estímulos negativos: que producen inhibición.
La inhibición también puede ser externa o interna. La primera es más o menos constante y tiene lugar en los segmentos inferiores del sistema nervioso central (médula), y la segunda varía mucho en extensión y tiempo de duración y tiene lugar en la corteza cerebral. Se llama inhibición cortical, condicionada o elaborada.

En los casos vistos asistimos a una transformación del proceso de excitación en proceso de inhibición. Por ejemplo los estímulos pueden llegar a islotes de excitación en los grandes hemisferios, pero esos mismos estímulos pueden entrar en unión temporal con el estado de inhibición cortical (si la corteza está en dicho estado), en cuyo caso los estímulos pasan a tener una acción inhibidora.

Una de las leyes fundamentales del sistema nervioso es esta: los procesos de excitación y de inhibición, una vez que se desarrollan en los hemisferios, comienzan propagándose por ellos y luego se concentran en el punto de partida. O sea primero se irradian y luego se concentran. Una de las condiciones para que esto ocurra es la intensidad de ambos procesos, y lo que entonces sucede podemos esquematizarlo así:
Excitación (o inhibición) débil: se produce irradiación

Excitación (o inhibición) media: se produce concentración

Excitación (o inhibición) fuerte: reaparece la irradiación
Por ejemplo, cuando se produce una inhibición débil, se irradia en todo el sector cortical y se produce la hipnosis, la cual puede verse en las respuestas tanto secretoras (por ej. saliva) como motoras (por ej. mover el cuerpo o parte de él). Esta irradiación por inhibición débil se da en tres fases:
a. Fase de igualización: todos los excitantes empleados quedan igualados en cuanto a su efecto.

b. Fase paradójica: los excitantes débiles producen más saliva (por tomar el ejemplo de la secresión) que los excitantes fuertes.

c. Fase ultraparadójica: se produce una desnaturalización completa de los efectos: un excitante condicionado positivo queda sin efecto, pero el excitante negativo produce salivación.
Debemos hacernos a la idea que en toda la corteza existen muchísimos puntos, en cada uno de los cuales encontramos un estado de excitación y otro de inhibición. Por diversos motivos este equilibrio entre excitación e inhibición (que por ejemplo aparece en la vigilia) puede romperse, pudiendo dominar una u otra. Dijimos que cuando la inhibición adquiere una intensidad media se producía una concentración, y esto significa que la inhibición afectó ciertos y determinados puntos circunscriptos en un determinado lugar de la corteza, lo que implica una clara delimitación o límite entre los puntos excitados (que están alrededor) y los puntos inhibidos (circunscriptos).

Otro ejemplo de desequilibrio sería la somnolencia, donde la inhibición alcanzó su máximo tanto en intensidad como en extensión, o sea se ha irradiado o propagado uniformemente por toda la masa de los hemisferios y alcanzó cierta intensidad. No obstante en este estado ciertos puntos pueden permanecer excitados (están de vigilia o de guardia).

Otro ejemplo de desequilibrio: cuando a una persona estando en vigilia se le interrumpen todas las excitaciones: los puntos antes excitados ahora quedan inhibidos. A los perros que se les destruyen los principales centros receptores exteriores (ojo, oído, y olfato) pueden llegar a dormir 23 horas diarias.
Además de la ley de irradiación y concentración, también rige en el sistema nervioso la ley de la inducción recíproca, que dice que el efecto de un excitante condicionado positivo aumenta si se aplica directamente o un poco después un agente inhibidor concentrado (y al revés también: el efecto del agente inhibidor es más preciso y acusado, si sucede a un excitante positivo concentrado). Ambos casos se llaman inducción positiva y negativa, respectivamente.

La ley de irradiación y concentración y la ley de la inducción recíproca están ligadas, se equilibran y refuerzan mutuamente para que haya una mejor correspondencia entre organismo y medio. Ambas actúan en todos los niveles del sistema nervioso.

Anteriormente, a la inducción negativa la habíamos llamado inhibición externa (reflejo condicionado que disminuye o desaparece influido por un agente ocasional extraño), lo que nos llevó a llamar inhibición interna cuando dicho factor extraño no ocurría; por ejemplo, la inhibición extintiva. Pero además de la inhibición externa e interna, está también la inhibición bloqueadora: cuando los excitantes condicionados son muy fuertes, contra lo que podríamos esperar el efecto no aumenta sino que incluso disminuye y es inferior al efecto de excitantes de intensidad media. La inhibición bloqueadora es un caso de inhibición refleja. En suma, los casos de inhibición podemos sistematizarlos así:
a. Inhibición constante, absoluta (inhibición de inducción negativa, inhibición bloqueadora).

b. Inhibición temporal, condicionada (inhibición extintiva, diferencial, retardada).
Cuando el medio es constante, tienden a repartirse en las zonas cerebrales sectores de excitación e inhibición en forma fija. Esta estereotipia se hace difícil de romper cuando el medio empieza a variar de nuevo.

Podemos clasificar los distintos tipos de sistema nervioso de acuerdo a su intensidad, su equilibrio y su movilidad.

Por ejemplo hay sistemas nerviosos donde la excitación y la inhibición son ambos muy intensos (sistemas nerviosos fuertes), pero no obstante la excitación predomina sobre la inhibición (sistema nervioso desequilibrado), lo cual corresponde al tipo temperamental del colérico (según Hipócrates) o sea individuos excitables e impulsivos.

Asimismo en los sistemas débiles predomina la inhibición, que se irradia sin dificultad incluso por efecto de excitantes externos insignificantes. También puede pasar que al ser débil la inhibición, se excitan fácilmente, muy sensibles a cualquier estímulo.

Cómo será cada sistema nervioso estará determinado por el genotipo (herencia) pero también por el medio externo (que influye en el fenotipo o carácter).

Estos resultados fisiológicos explican nuestra vida psíquica subjetiva y entonces por ejemplo cuando nos concentramos en un trabajo desconectándonos del exterior ello se debe a una inducción negativa. Asimismo, nuestras emociones opuestas son fenómenos de inducción recíproca. La irradiación de la excitación nos hace decir o hacer lo que no nos permitiríamos estando en calma. Sin duda la onda de excitación transforma la inhibición de ciertos puntos en un proceso positivo. Asimismo, cuando en la vejez no recordamos hechos presentes es porque descendió el nivel de movilidad de la excitación.

Si el animal se rige sólo por el primer sistema de señalización (las señales como meras impresiones recibidas por los sentidos), el hombre se rige además por el segundo sistema de señalización (las señales como palabras), que se rige por el mismo mecanismo que el primer sistema, pues se trata del mismo tejido nervioso.

Por el estudio de los reflejos condicionados se ha podido también explicar la patología mental y su curación. La enfermedad es resultado del desequilibrio de los procesos descritos anteriormente, aunque en la normalidad hay también un cierto desequilibrio, sobre todo en los tipos de sistema nervioso extremos (excitable y débil).

Las difíciles condiciones que causan una alteración crónica del SN son el surmenage, tanto del proceso de excitación como del de inhibición, como del choque entre ambos o alteración de la movilidad. Supongamos que un pero adquirió un sistema de reflejos condicionados, y que dichos reflejos son positivos y negativos y aparecen estereotípicamente en el mismo orden e intervalos. Los tipos extremos entran rápidamente en un desequilibrio crónico cuando usamos excitantes condicionados de intensidad excesiva o cuando prolongamos mucho la acción de excitantes inhibidores. También aparece el estado patológico con una diferenciación demasiado sutil con el aumento del número de excitantes entre los reflejos condicionados, con la alternancia rápida de procesos contrarios, con la acción simultánea de excitantes condicionados opuestos o, finalmente, con el cambio brusco de la estereotipia dinámica y por la inversión de los excitantes condicionados que actúan en un orden determinado. En la neurosis de tipo excitable desaparece casi totalmente el proceso inhibidor, a la inversa que la neurosis de tipo débil, de tipo depresivo.

Las neurosis pueden durar meses y años, y pueden curarse. Hemos empleado el bromuro para restablecer el equilibrio en las neurosis experimentales: grandes dosis para SN fuertes, y pequeñas para SN débiles. Otras veces usamos una determinada combinación de bromuro y cafeína, y otras dando al animal simplemente un descanso o tareas fáciles.

Es lógico relacionar estas neurosis de animales con la neurastenia humana, porque esta también puede ser agitada o depresiva. Las dos neurosis humanas –histeria y psicastenia- se pueden comprender según que predominen el primero o el segundo sistema de señales, respectivamente, que por otra parte son típicos del artista y del pensador teórico, también respectivamente.

También se aclara el tema de la psicosis. Tenemos por ejemplo dos formas de manía: el sentiments d’emprise (Janet) y la inversión (Kretschmer). En el primero el paciente se siente perseguido y que sus secretos son descubiertos. En la inversión una gran represión de la sexualidad se puede invertir generando ideas de estar embarazada, o de tener adentro la serpiente de la tentación, etc. Ambas patologías se explican a partir de la fase ultraparadójica, donde una tendencia genera la tendencia opuesta (reprimir la sexualidad lleva a manifestarla, sentirse solo lleva a creer que uno siempre está acompañado, está siendo perseguido, etc).

Muchas veces la mejoría se produce debido a una inhibición temporal, sea espontánea o provocada. Un perro pudo mejorar gracias a un acusado estado catatónico. La fase catatónica de la esquizofrenia debemos entenderla como una inhibición protectora fisiológica, normal. El médico sabe que el enfermo debe reposar. Los enfermos menos sometidos a excitaciones son los que más rápido curan.

Además de las afecciones corticales generales, encontramos otras donde sólo está afectada una región muy circunscripta. Qué pasó en ese islote patológico? Se rompió el equilibrio entre excitación e inhibición, pasando a predominar uno u otro. En general, cuando el proceso de excitación sufre una inercia patológica se producen los estados de estereotipia, iteración, perseveración, etc., típicos de la paranoia o la neurosis obsesiva.

En neurosis y psicosis humanas observamos frecuentemente una periodicidad cíclica (alteración cíclica del humor, que en casos extremos se ve en la psicosis maníaco-depresiva). Son periodos cíclicos de debilitamiento e intensificación de los reflejos condicionados.

No es raro encontrar casos en que una excesiva excitación lleve a una fuerte debilitación de la excitación. Todos estos procesos se ven en animales normales y en castrados, sólo que en éstos últimos se ve especialmente una periodicidad cíclica.

En síntesis: podemos vincular lo fisiológico con lo psicopatológico cuando vinculamos la fase ultraparadójica con los sentiments d’emprise y las inversiones, y la inercia patológica del proceso de excitación con la paranoia y la neurosis obsesiva.
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