Aristóteles: Obra biológica




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HA 523b 22 y ss.; PA 684b 6, 684b 20, 685a 12

622Véase, no obstante, HA 490a 2 y s., donde habla de la natación hacia atrás de los crustáceos y en especial de la langosta.

623El principio que dirige el movimiento es el corazón, punto de destino de la sensación y de origen del movimiento animal (véase en este sentido PN 455b 34 - 456a 5, 467b 28 y ss., 469a 5 y ss., 474a 25 y ss, PA 647a 24 y ss., 666a 14 y ss..).

624Hoy sabemos que esta diferencia de integración que apreciaba Aristóteles entre unos animales y otros es uno de los signos del progreso evolutivo del sistema nervioso hacia una mayor centralización (sobre el difícil problema del progreso biológico puede verse Ayala, 1983a y Castrodeza, 1988). Es cierto, pues, que los animales cuyo sistema nervioso está menos centralizado son de algún modo plurales. La interesantísima idea de que la evolución ha procedido no sólo por competición, sino también (o principalmente) por colaboración en simbiosis y posterior integración de diversos vivientes es defendida hoy día por la bióloga Lynn Margulis (Margulis y Sagan, 1996). En Aristóteles, la idea de que cada animal inferior es un agregado de varios "simbiontes" no plenamente integrados, mientras que los superiores son más unitarios (y por tanto son más), está al margen, por supuesto, de cualquier sesgo evolutivo. Pero hay que decir que tampoco lo excluye (sobre las relaciones de la biología aristotélica con las teorías evolutivas puede verse Marcos, 1996). Aristóteles vuelve sobre la observación expresada en este pasaje en PN 471b 22; HA 532a 2; PA 682a 5. En este último texto se relaciona la posibilidad de fraccionamiento con la multiplicidad de la sede de la sensibilidad.

625“Nunca piensa el alma sin imagen”, afirma Aristóteles en DA, como contrapeso a la desmedida importancia que en todo tiempo se ha otorgado al pensar conceptual y a la expresión lingüística del mismo. No es accidental que aquí, como en otros muchos puntos de su obra, y en especial de su obra biológica, el autor apoye la explicación en una figura adjunta que desgraciadamente no nos ha sido transmitida. Como puede suponerse, es más difícil copiar gráficos que textos y la precisión de la serie de copias siempre sería menor. Muchas de las figuras a que Aristóteles hace referencia en su obra biológica debieron de estar contenidas en las Planchas Anatómicas trazadas por él mismo o por sus colaboradores directos. Aquí podemos imaginar el cuerpo de una serpiente, esquematizado como una línea en zigzag (cf. también HA 489b 27 y ss., PA 696a 8 y ss.).

626Lago del Sur de Beocia, al Norte del Atica.

627Cf. HA 592a 13 y ss..

628Se insiste aquí sobre la idea de que la naturaleza obra el bien según la esencia de cada individuo concreto, su forma de vida, y en su circunstancia concreta, no la perfección en términos absolutos. En Aristóteles cuenta como explicación aceptable de las partes de los animales la exposición de su aportación funcional a la vida de cada animal, no la inserción de las mismas en un supuesto orden cósmico.

629Lo que remarca aquí el autor es la necesaria armonía entre la longitud del cuerpo, su naturaleza sanguínea y la ausencia de patas. Sin tal armonía interna, o correspondencia entre las partes, ningún ser vivo sería viable.

630 Los que saltan y además caminan necesitan un número par de pies, pues de otro modo no podrían caminar.

631Aquí se podría hablar con propiedad de experimentación. El supuesto teórico del que se parte es que la locomoción animal exige un número par de puntos de apoyo. Este supuesto teórico se somete a prueba empírica con el resultado de que ciertos animales pueden desplazarse con un número impar de puntos de apoyo. El supuesto teórico no se abandona plenamente, sino que -muy en el estilo de Aristóteles- se matiza, de manera que vendría a decir que la asimetría en los puntos de apoyo dificulta la marcha del animal, pero menos cuanto más se aproxime a la unidad la razón entre los puntos de apoyo de un lado y otro. Aquí hay un supuesto teórico sugerido por la observación, una observación posterior con intervención del observador y con intención de contrastar el supuesto teórico, y una revisión de la hipótesis a la luz de los resultados de la prueba que con justicia podemos llamar experimental.

632A partir de aquí comienza una exposición de biomecánica, muy concisa en su estilo y no fácilmente inteligible a partir sólo del texto, hasta el punto de que algunos editores, como Jaeger o Forster, han creído que el propio texto presentaba lagunas. Pero la información que falta en el texto seguramente se ubicaba en otra parte: de nuevo nos vemos en la obligación de suponer que Aristóteles, para la explicación de la biomecánica a sus discípulos, se apoyaba en una serie de ilustraciones que acompañaban al texto.

633La pata apoyada forma con el suelo un ángulo recto. El triángulo se podría cerrar con una hipotenusa formada por el primer segmento de la pata levantada y su prolongación en línea recta hasta el suelo.

634A lo largo de todo este pasaje se intenta un estudio de la marcha de los animales mediante abstracciones geométricas a partir de los fenómenos observados. La trayectoria a que aquí se refiere Aristóteles resulta de la combinación del desplazamiento rectilíneo del animal más las subidas y bajadas que se producen al caminar debidas a las flexiones de los miembros. El resultado es una línea sinuosa.

635Cf. HA 498a 8 y ss.; PA 659a 29

636Se ocupa aquí el autor del desplazamiento de los animales que carecen de pies. Estos se mueven por ondulación. Aristóteles distingue los diversos tipos de ondulación (en el plano horizontal, en el vertical o por contracción y expansión) y hace ver que no constituyen una excepción a la norma según la cual el desplazamiento exige flexión, ya que la ondulación es una forma de flexión.

637Cf. HA 551b 7 y ss.

638Si consideramos el animal como una línea recta, siguiendo el procedimiento de abstracción geométrica, entonces, al flexionarse el animal, se quiebra esta línea en dos segmentos, las dos partes a que se refiere aquí el autor.

639Se trata de los insectos, cada una de cuyas alas esta unida en una sola pieza, mientras que las alas de las aves están compuestas por múltiples plumas.

640La biología de Aristóteles está llena de analogías funcionales como recurso explicativo. A veces las analogías se trazan entre distintos seres vivos (las alas hacen en los que vuelan lo que las aletas en los que nadan), otras entre seres vivos y objetos artificiales cuya función nos resulta familiar (la cola hace en las aves lo que el timón en los barcos. Cf. HA 532a 29, 622b 13; PA 683a 36). Sobre este tema puede verse Marcos, 1996, pgs. 60-86. Aquí la analogía del barco, convertida casi en alegoría, le sirve para construir el resto de la explicación.

641La biología de Aristóteles no es panglossiana, no afirma que la naturaleza obre siempre la perfección en la adaptación de los animales, y la afirmación (repetida aquí mismo en 711a 7 y 711a 18) de que la naturaleza no actúa nunca en vano ha de ser entendida con las cautelas expresadas más arriba. En este pasaje se nos habla de partes del organismo de un animal que no sirven para nada (cf. HA 509a 11 y 595a 12). Unas líneas más abajo nos indica que el vuelo de los insectos es lento y carente de potencia pues sus alas, débiles, no son proporcionadas al peso de su cuerpo, mientras que en el pavo real la cola es demasiado grande y sus plumas caducas. Estos defectos no ocurren en las aves para las que la velocidad del vuelo es de interés vital, es decir, que no podrían vivir sin volar rápidamente. En estas aves la adaptación al vuelo rápido, que -repitámoslo- es esencial para su forma de vida, afecta a todas sus partes que presentan una buena aerodinámica.

642La marcha bípeda del hombre, esencial para su forma de vida, condiciona su anatomía. Cf. HA 499a 31 y ss.; PA 689b 14.

643Cf. PA 686b 3 y ss..

644Cf. HA 503b 32 y ss..

645Se refiere a las representaciones pictóricas de Eros como una figura alada.

646Cf. PA 687a 6 y ss., donde se afirma que el hombre no es que sea inteligente por tener manos, sino que tiene manos por ser inteligente. Si las manos están al servicio de la inteligencia, la peculiar flexión de los brazos, así como la marcha bípeda, lo están al servicio del mejor uso de las manos y, en definitiva, de la forma de vida propia del ser humano.

647Este pasaje estaba apoyado por un gráfico con las cuatro combinaciones posibles: A) los miembros anteriores y posteriores tienen flexión cóncava, B) tanto los anteriores como los posteriores tienen flexión convexa, C) los anteriores convexa y los posteriores cóncava y D) los anteriores cóncava y los posteriores convexa. Todas estas son posibilidades teóricas, pero sólo dos de ellas, C y D, se ven instanciadas en los animales existentes. No obstante, en HA 498a 13 y ss. afirma que ovíparos, como el cocodrilo y el lagarto flexionan según la combinación A. Cf. también HA 498b 5 y ss..

648Cf. HA 490b 4 y 498b 6.

649Cf. HA 498b 9 y ss..

650Cf. HA 526a 9-10, 527b 8.

651Aristóteles contrapone aquí las direcciones del espacio cosmológico a las direcciones del espacio biológico, relativas a cada ser vivo y al modo en que realiza las funciones vitales, como se ha explicado más arriba.

652Las alas contribuyen a mantener el equilibrio al andar, las patas al volar.

653Cf. PA 695a 6.

654El uso de la analogía funcional es frecuente en la biología aristotélica. La función que cumplen las alas en las aves es análoga a la de las aletas en los animales acuáticos, que también se mueven en un medio fluido.

655Cf. HA 610a 12; PA 684a 5.

656Aquí Aristóteles se corrige y no afirma, como en HA 498a 13-16, que la flexión sea hacia adelante, sino sólo lateral.

657Cf. HA 490b 5 y s..

658El autor se refiere a que incluso dentro del agua andan sobre el fondo más que nadan.

659Las langostas (según se afirma en HA 490a 2 y ss. y aquí mismo algunas líneas más abajo) nadan principalmente gracias a su cola. Hay que entender que las patas (que siguen siendo consideradas como tales y no como aletas) son de tal forma que pueden contribuir a la natación, pero no son los miembros que impulsan al animal cuando nada.

660Es decir, son asimétricos.

661Principio de compensación que Aristóteles enuncia y utiliza con frecuencia en su obra biológica (cf. PA 652a 31, 658a 35 y s., 694b 18 y ss.).

662Cf. PA 695b 26 y ss..

663 Aristóteles diferencia en este caso la cola del ave ou©ropu¿gion de la cola de los peces ou©rai½on, aunque ambos sustantivos están formados sobre la misma raíz y, según esta afirmación, parecen cumplir idéntica función.

664 No especifica si los considera mal formados o simplemente atrofiados. Sobre este tipo de animales habla también en HA 498a 32; PA 697b 1 y ss.; GA 737a 25 y ss.

665Cf. HA 487b 6 y ss..

666Cf. PA 684a 25-35.

667Esta frase conclusiva nos sirve para confirmar la conexión del presente tratado con PA y DA.

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