Aristóteles: Obra biológica




descargar 1.54 Mb.
títuloAristóteles: Obra biológica
página7/35
fecha de publicación26.01.2016
tamaño1.54 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Biología > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   35

LIBRO II

Capítulo 1

De qué y cuántas partes está constituido cada animal, ya lo hemos mostrado con suficiente claridad en las investigaciones acerca de ellos206. Ahora, dejando de lado lo dicho allí, hay que considerar las causas por las cuales cada uno es así.

De los tres tipos de composición podría considerarse como primera la que procede de lo que algunos llaman elementos, como la tierra, el aire, el agua, el fuego. Quizá sea aún mejor hablar de potencias, pero no de todas, sino tal como lo hemos hecho anteriormente en otros apartados207. En efecto, la humedad, la sequedad, el calor y el frío constituyen la materia de los cuerpos compuestos; y las diferencias restantes siguen a éstas, por ejemplo: la pesadez y la ligereza, la densidad y la rareza, la aspereza y la lisura y las demás características semejantes de los cuerpos. En los animales, la segunda composición a partir de los elementos primeros constituye la naturaleza de las partes homeómeras, por ejemplo: el hueso, la carne y otras semejantes. Y la tercera y última por orden es la composición de las no homeómeras, como el rostro, la mano y partes semejantes.

Por otro lado, existe una oposición entre la generación y la sustancia, ya que lo último en el proceso de formación es lo primero por naturaleza, y lo primero por naturaleza es lo último en la generación208. En efecto, una casa no existe en función de los ladrillos y las piedras, sino éstos en función de la casa. Lo mismo ocurre con el resto de la materia. No sólo es evidente que esto es así por inducción sino también por razonamiento. Todo lo que se origina a partir de algo y para algo supone un proceso de formación, es decir va de principio a principio, desde el primer movimiento que constituye ya una cierta naturaleza, hasta una forma u otro fin semejante209. Un hombre engendra a un hombre y una planta a una planta debido a la materia que subyace en ellos. Cronológicamente, la materia y la generación son necesariamente anteriores [646b], pero, según la razón, son la sustancia y la forma de cada uno210. Queda claro si se explica el concepto de generación: la noción de edificación incluye la noción de casa, pero la noción de casa no incluye la de edificación. Eso mismo ocurre en los demás casos. Por consiguiente, la materia de los elementos existe necesariamente en función de las partes homeómeras ya que éstas son posteriores a aquéllas en el proceso de generación y las no homeómeras son posteriores a éstas. Pues las no homeómeras poseen ya el fin y el término porque han alcanzado el tercer tipo de composición, al igual que ocurre con la mayor parte de los procesos de generación que llegan a término.

Los animales se componen de estos dos tipos de partes; ahora bien, las homeómeras existen en función de las no homeómeras, pues las funciones y acciones son propias de éstas, por ejemplo: el ojo, la nariz, el rostro en conjunto, el dedo, la mano y el brazo entero211. Pero como las acciones y los movimientos de los animales en conjunto y de tales partes son múltiples, es necesario que las potencias212 que los componen sean distintas, ya que la blandura es útil para algunas mientras que la dureza lo es para otras, es decir, unas deben tener la capacidad de estirarse y otras la de doblarse.

De hecho, en las homeómeras tales potencias se hallan distribuidas de manera sucesiva (una de ellas es blanda y la otra dura, una es húmeda y otra seca, es decir, una es flexible y otra quebradiza) mientras que en las no homeómeras se hallan en grupo y combinadas las unas con las otras: la mano utiliza una fuerza distinta para apretar que para coger. Por eso, las partes instrumentales213 están compuestas de huesos, tendones214, carne y otras semejantes, pero no al contrario.

El modo en que hemos hablado sobre estas partes supone una causa final. Pero cuando se busca, además, por què es necesariamente así, está claro que empezaríamos por establecer entre ellas relaciones de necesidad.

En efecto, es posible que las partes no homeómeras estén compuestas de las homeómeras, no sólo de muchas, sino también de una sola, como algunas vísceras, que tienen configuraciones variadas, aunque simplemente, constan de un cuerpo homeómero. Sin embargo, es imposible que las partes homeómeras estén compuestas de aquéllas, ya que la homeómera podría constar de muchas partes no homeómeras215. [647a] Por estas causas, en los animales, unas partes son simples y homeómeras, y otras compuestas y no homeómeras.

Como en los animales hay unas partes instrumentales y otras sensoriales216, cada una de las instrumentales constituye una parte no homeómera, como hemos dicho antes217, mientras que la sensibilidad se produce para todos en las homeómeras debido a que cualquiera de las sensaciones es de un género único y el órgano sensorial puede percibir una sensación dada. Pero lo que está en potencia se ve afectado por lo que está en acto, de tal modo que son iguales en género; y si aquello es único, esto también; y por eso, ninguno de los fisiólogos intenta decir que una mano, un rostro o alguna parte semejante son tierra, agua y fuego. Enlazan cada órgano sensorial con cada uno de los elementos, afirmando que uno es aire y otro fuego218.

Puesto que la sensibilidad reside en las partes simples, resulta muy razonable que el tacto se produzca en una homeómera, aunque sea el menos simple de los órganos sensoriales. Parece que precisamente éste se da en numerosos géneros, y lo perceptible por él presenta muchas oposiciones: calor-frio, seco-húmedo y cualquier otra semejante; el órgano que recibe estas sensaciones, la carne y sus análogos, es el más corporal219 de los órganos sensoriales. Por otro lado, es imposible que exista un animal sin sensibilidad, y por ello, los animales tienen que tener necesariamente algunas partes homeómeras, ya que en éstas reside la sensibilidad, mientras que las acciones se realizan mediante las no homeómeras220.

Puesto que en el animal la facultad de la sensación, del movimiento y de la nutrición se encuentran en la misma parte del cuerpo, como ya he dicho anteriormente en otros libros221, es necesario que la parte que primero contiene tales principios se encuentre, en tanto que sea capaz de percibir todas las sensaciones, entre las partes simples, y en tanto que tenga la capacidad de movimiento y de actividad, entre las partes no homeómeras. Por eso, en los animales sanguíneos es el corazón y en los no sanguíneos, el análogo, ya que se divide en partes homeómeras, como cada una de las otras vísceras; pero debido a su forma exterior es no homeómera. Cada una de las restantes, llamadas vísceras, sigue su ejemplo: están compuestas de la misma materia. [647b] En efecto, la naturaleza de todas ellas es sanguínea, porque están dispuestas sobre conductos venosos y sus puntos de ramificación. Al igual que el paso del agua deja barro, las demás vísceras son como sedimentos que deja el flujo de la sangre por las venas. El corazón, por ser el principio de las venas y poseer por sí mismo la facultad primera de elaborar sangre, es razonable que también él mismo esté constituido del mismo alimento que origina222.

Así pues, ha quedado explicado por qué las vísceras son sanguíneas en cuanto a la forma y por qué por un lado, son homeómeras y por otro, no homeómeras.

Capítulo 2

De las partes homeómeras de los animales, unas son blandas y húmedas y otras secas y duras; las húmedas, o lo son absolutamente o en tanto se hallen en su estado natural223, por ejemplo: la sangre, el suero224, la grasa, el sebo, la médula, el semen, la bilis, la leche en los que la tienen, la carne y las análogas a éstas. No todos los animales disponen de estas partes, pero algunos poseen algunas de las análogas a éstas225. Otras partes homeómeras son secas y duras, como un hueso, una espina, un tendón una vena. Y, en efecto, la división de las partes homeómeras presenta una diferencia: en algunos casos, la parte es homónima al todo, por ejemplo: el segmento de una vena y una vena; pero en otros, no, en modo alguno una parte del rostro recibe el mismo nombre que el rostro.

En primer lugar, las partes húmedas y las secas constituyen muchos tipos de causas, pues unas son como materia de las partes no homeómeras (de éstas está compuesta cada una de las partes instrumentales: de huesos, tendones, carnes y otras semejantes que contribuyen, unas al ser y otras a la actividad226; otras, las húmedas, son su alimento, pues todo el crecimiento se consigue a partir de un líquido, y otras son sus excreciones como el residuo de la nutrición seca y el de la húmeda para aquellos que poseen vejiga.

Las diferencias entre sí mismas responden a la mejor finalidad, por ejemplo: entre una sangre y otra. Pues la sangre es más fina o más espesa, más clara o más turbia, e incluso más fría o más caliente, no sólo en las partes de un mismo animal (según estas diferencias, la sangre de las partes superiores es distinta a la de las partes inferiores), sino también entre un animal y otro227. [648a] Y, en general, se da esto en los animales sanguíneos y en los que tienen alguna otra parte semejante en lugar de sangre228. La sangre más espesa y más caliente es la que más fuerza genera, mientras que la más fina y fría da más sensibilidad e inteligencia. La misma diferencia se encuentra también en los análogos a la sangre; por eso, las abejas y otros animales semejantes son de una naturaleza más inteligente que muchos sanguíneos, y entre los sanguíneos, los que tienen la sangre fría y fina son más inteligentes que los opuestos229. Pero los mejores son los que la tienen caliente, fina y clara, ya que tales animales están bien dotados de valor e inteligencia al mismo tiempo. Por eso también, las partes superiores presentan esa diferencia con las inferiores, y a su vez, el macho con la hembra y la parte derecha del cuerpo con la izquierda230.

En cuanto a las otras partes, tanto las homeómeras como las no homeómeras, hay que admitir que presentan igualmente esta diferencia, unas respecto a las acciones y la existencia propia de cada animal y otras, respecto a lo mejor o lo peor, por ejemplo: unos animales son de ojos secos y otros de ojos húmedos, los unos no tienen párpados y los otros sí, como en ambos casos poseen ojos, la diferencia reside en la mayor exactitud de visión.

Una vez que hayamos tratado sobre el calor y el frío, habrá que investigar por qué los animales necesariamente tienen sangre o algo de la misma naturaleza, y también cuál es la naturaleza de la sangre, así como sus causas. La naturaleza en muchas cosas se remite a estos principios, y muchos son los que discuten sobre qué animales o qué partes son calientes o frías. Algunos dicen que los acuáticos son más calientes que los terrestres, porque afirman que el calor de su propia naturaleza compensa el mayor frío del medio en que viven231, y que los no sanguíneos son más calientes que los sanguíneos y las hembras más que los machos, por ejemplo: Parménides232 dice que las mujeres son más calientes que los hombres, y algunos otros que las reglas se deben al calor y a la abundancia de sangre; Empédocles233, sin embargo, opina lo contrario. Incluso hay unos que dicen que la sangre es caliente y la bilis fría, y otros que afirman lo contrario234. Y si hay tal discusión acerca del frío y el calor ¿qué debemos suponer respecto a lo demás? Pues éstos son lo más evidente de lo que afecta a nuestra sensibilidad.

Parece que convenimos en que esto es debido a los múltiples sentidos que se dan a "más caliente" [648b], pues cada nueva afirmación parece decir lo contrario. Por eso no debemos omitir el modo en que hay que describir el calor y el frío, la sequedad y la humedad de los compuestos naturales, puesto que éstos parecen ser, con cierta evidencia, causa no sólo de la muerte, sino también de la vida, e incluso del sueño y la vigilia, de la madurez y la vejez, y de la enfermedad y la salud, y no, la dureza, la blandura, la pesadez, la ligereza ni, por decirlo así, ninguna otra semejante. Esto resulta razonable porque, como he dicho anteriormente en otros tratados235, los principios de los elementos naturales son éstos: el calor, el frío, la sequedad y la humedad.

¿Damos, entonces, al calor un sólo sentido o varios? Hay que averiguar cuál es el efecto de ser más caliente, o cuáles, si es que hay más de uno236. Se dice que una cosa es más caliente en un sentido, cuando calienta más lo que toca, y en otro, cuando produce una mayor sensación al tocar, y especialmente, si va acompañada de dolor. A veces, esto parece un error ya que en algunas ocasiones la disposición del sujeto es la causa de la sensación de dolor. Además, es más caliente lo que funde mejor lo fusible y quema mejor lo combustible237. Es más, si una misma cosa puede ser mayor o menor, la mayor será más caliente que la menor. Además, de dos objetos es más caliente el que no se enfría rápidamente sino poco a poco, y decimos que el que se calienta más deprisa es de naturaleza más caliente que el que se calienta despacio, tal como explicamos lo contrario por lejanía y lo semejante por proximidad. Le damos, pues, a "más caliente", si no muchos sentidos, al menos tantos como haya una cosa más caliente que otra: es imposible que un mismo objeto lo sea en todos los sentidos. En efecto, el agua hirviendo calienta más que una llama, pero la llama logra quemar y fundir, mientras que el agua no. Es más, el agua hirviendo es más caliente que un fuego pequeño, pero el agua caliente se enfría más y más rápidamente que el fuego pequeño, ya que el fuego no se vuelve frío pero el agua sí, completamente. Además, el agua hirviendo es más caliente al tacto, pero se enfría y se hiela más rápidamente que el aceite. La sangre es todavía más caliente al tacto que el agua y el aceite, pero se enfría con más rapidez. Incluso las piedras, el hierro y cosas semejantes se calientan más lentamente que el agua, pero queman más cuando están calientes. Pero además, de las cosas llamadas calientes, [649a] unas poseen un calor ajeno y otras propio, y presentan una gran diferencia si el calor es de ésta o aquella manera. En efecto, una de ellas está próxima a ser caliente por accidente pero no por sí misma, es como si uno afirmara, si por accidente, una persona con fiebre fuese un músico, que el músico es más caliente que un hombre con salud. Y puesto que unas cosas son calientes en sí mismas y otras por accidente, las primeras se enfrían con más lentitud, pero las otras dan a menudo más sensación de calor. Y, a su vez, lo que tiene calor en sí mismo quema más, por ejemplo: la llama quema más que el agua hirviendo, aunque el agua hirviendo, que se calienta por accidente, sea más caliente al tacto. De este modo resulta evidente que no es sencillo distinguir cuál de las dos es más caliente. Así pues, una será más caliente en un sentido y otra en otro. Pero de algunas cosas semejantes ni siquiera es posible afirmar, simplemente, que sean calientes o no. Hay casos en los que el sustrato no es permanentemente caliente, pero cuando se combina con algo caliente, sí que lo es, por ejemplo: si diésemos un nombre al agua y al hierro calientes: éste es el modo en que la sangre es caliente238. Y tales casos, en que el sustrato es caliente por afección, hacen evidente que el frío constituye una cierta naturaleza y no una privación. Quizá la naturaleza del fuego pueda ser también de tal clase. El sustrato puede ser humo o carbón, de los cuales, el primero es siempre caliente (pues el humo es una exhalación) mientras que el carbón se queda frío cuando se apaga. Por otro lado, el aceite y la antorcha podrían llegar a ser fríos. Pero casi todas las cosas que se han consumido, como la brasa y la ceniza, los excrementos de los animales, y entre las excreciones, la bilis, se conservan más calientes por el hecho de que han ardido y ha quedado algo de calor en ellas. Son calientes en otro sentido la antorcha y las grasas porque se convierten rápidamente en fuego en acto.

Parece que el calor no sólo solidifica sino también funde. El frío solidifica todo lo que está formado sólo de agua; el fuego, todo lo que es de tierra. Y entre las cosas calientes, todas las que contienen más tierra son solidificadas rápidamente por el fuego, y de una forma indisoluble, mientras que todas las que están formadas de agua lo hacen de una forma soluble. Pero ya hemos explicado con bastante claridad en otros libros239 cúales se solidifican y por qué causas lo hacen.

Cómo a la definición de calor y de más caliente le hemos dado muchos sentidos, [649b] no será la misma para todos los objetos, sino que habrá que especificar que tal cosa es caliente en sí misma, mientras que tal otra lo es, a menudo, por accidente, y además, que en uno el calor está en potencia y en otro en acto, y que en uno es de este modo por el hecho de que quema más al tacto y en otro, porque produce una llama y arde. Si hemos dado muchos sentidos al calor, se comprenderá claramente que también el frío se explique siguiendo el mismo razonamiento. De esta manera queda definido el calor, el frío y sus excesos.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   35

similar:

Aristóteles: Obra biológica iconAristóteles: Obra biológica

Aristóteles: Obra biológica iconLa revolución industrial reemplaza obra de mano por obra mecánica...

Aristóteles: Obra biológica iconAristóteles

Aristóteles: Obra biológica iconVideo de aristoteles

Aristóteles: Obra biológica icon3. platón y aristóteles: filosofía clásica

Aristóteles: Obra biológica iconComparación entre platón y aristóteles

Aristóteles: Obra biológica iconTelos” y “Ergon”: una mirada crítica de Aristóteles

Aristóteles: Obra biológica iconEl desafío de aristóteles
«¡Hasta la vista! ¡Que tenga un buen día!», todos respondían con una abierta sonrisa

Aristóteles: Obra biológica iconN aturalismo (Aristóteles) Espiritualismo (Platón)
«psico», del griego ψυχή, alma o actividad mental, y «logía», -λογία, tratado, estudio

Aristóteles: Obra biológica iconLa evolucion biologica




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com