Aristóteles: Obra biológica




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Capítulo 3

A continuación y siguiendo con lo expuesto, tenemos que tratar también sobre lo seco y lo húmedo240. Estos términos se dicen en muchos sentidos, por ejemplo: en un sentido están en potencia y en otro, en acto. Un hielo y todo líquido helado se denomina seco en acto y por accidente, aunque en potencia y en sí mismos sean líquidos; por otro lado, la tierra, la ceniza y sus semejantes, mezcladas con un líquido, son, en acto y por accidente, húmedas, pero en sí mismas y en potencia, secas. Pero si descomponemos estas mezclas, las partes de agua, que son fluidas241, son en acto y en potencia, húmedas, mientras que las partes de tierra son totalmente secas, y éste es principalmente el modo de denominar lo seco de una forma propia y absoluta. Igualmente, lo húmedo también tiene, según el mismo razonamiento, un sentido propio y absoluto, incluso en las cosas calientes y frías. Definidos estos términos, es evidente que la sangre es caliente en un sentido : como esencia de la propia sangre (estamos hablando como si le diésemos un nombre determinado al agua hirviendo). Pero el sustrato, es decir, lo que permanece en la sangre, no es caliente. Y en sí misma es en un aspecto caliente y en otro, no, pues en su definición se incluirá el calor como en la definición de un hombre blanco se incluye la blancura. Por lo cual, la sangre es caliente por afección, no en sí misma.

Es lo mismo respecto a lo seco y a lo húmedo. Por eso también, algunas cosas son calientes y húmedas en estado natural, pero cuando son separadas se solidifican y parecen frías, como la sangre; y otras son calientes y espesas, como la bilis, y cuando son separadas de la criatura que los contiene evolucionan de forma contraria: se enfrían y se vuelven líquidas. En efecto, mientras que la sangre se seca más, la bilis amarilla se vuelve líquida. Pero la participación del más y el menos en los opuestos debemos considerarla como algo circunstancial.

[650a] Aproximadamente ha quedado explicado en qué sentido la naturaleza de la sangre es caliente, en qué sentido es líquida y de qué modo participa en los contrarios.

Y puesto que necesariamente todo lo que crece toma alimento, y la alimentación surge para todos de lo húmedo y lo seco y su digestión242 y transformación se produce por influencia del calor, también necesariamente todos los animales y plantas, por ésta entre otras causas, deben tener un principio natural de calor, y éste tal como...243 la elaboración del alimento es propia de muchas partes. En efecto, la primera operación visible en los animales se efectúa mediante la boca y sus partes, donde el alimento tiene que ser troceado. Pero ésta operación no causa ninguna digestión sino que más bien, la posibilita. Pues la división del alimento en pequeños trozos facilita bastante la acción del calor. La función de la cavidad superior e inferior244 es realizar la digestión con ayuda del calor natural. Tal como la boca y la parte contigua llamada esófago, en los animales que la poseen, constituyen el paso del alimento sin elaborar hacia el estómago, así también, es preciso que existan otros pasos mediante los cuales el cuerpo entero reciba, como desde un pesebre245, la alimentación desde el estómago y el conjunto de los intestinos. Las plantas reciben la alimentación ya elaborada de la tierra por las raíces (por lo cual las plantas no producen excreciones; utilizan el calor que hay en la propia tierra como estómago, mientras que la mayor parte de los animales, y evidentemente los que se trasladan, poseen dentro de sí mismos la cavidad del estómago equivalente a la tierra, desde la cual, como hacen aquellas por las raíces, tienen que recibir la alimentación por algún órgano hasta que alcance el fin de la digestión en curso. El trabajo de la boca pasa al estómago y de éste debe recibirlo necesariamente otro órgano, esto, precisamente, es lo que sucede. En efecto, los vasos sanguíneos se extienden por todo el mesenterio246, empezando desde abajo hasta el estómago. Pero esto hay que estudiarlo a partir de las Planchas Anatómicas y la Historia Natural247.

Puesto que hay una parte capaz de recibir todo tipo de alimentación y de residuos que se producen, y que las venas son como los vasos248 de la sangre, es evidente que la sangre constituye, en última instancia, la alimentación de los animales sanguíneos, y lo análogo en los no sanguíneos. [650b] Por este motivo, la sangre disminuye cuando no se toma alimento y aumenta cuando se toma, es decir cuando la nutrición es buena se está sano y cuando es mala, débil. Está claro, por estas y otras consideraciones semejantes, que la sangre existe en los sanguíneos en función de la alimentación. Por eso también, no produce sensación cuando se toca, tal como ninguna otra excreción. La alimentación tampoco la produce como la carne249, pues ésta si que la produce cuando se toca. La sangre no es contigua a ésta ni de la misma naturaleza, sino que se halla, como en un vaso, en el corazón y las venas. Pero es más apropiado tratar del modo en que las partes alcanzan el crecimiento a partir de la sangre, además de la alimentación en general, en los tratados Sobre la Generación, entre otros250. De momento, es suficiente haber dicho (pues es todo cuanto puede ser útil aquí) que la sangre existe en función de la alimentación, es decir, de la alimentación de las partes.

Capítulo 4

En cuanto a las llamadas fibras, una sangre las contiene y otra no, como la de los ciervos y los gamos. Tal tipo de sangre no se coagula por lo siguiente: porque la parte acuosa de la sangre es más fría, de ahí que no se coagule, mientras que la parte terrosa se coagula por la evaporación del líquido251. Las fibras son de tierra. Pero resulta que ciertos animales poseen una inteligencia más aguda, no por ser de sangre más fría sino, más bien, por tenerla más fina y clara, ya que lo que está hecho de tierra no posee ninguna de estas características. Los que poseen los humores más finos y claros tienen la sensibilidad más viva. Por eso también, algunos de los no sanguíneos tienen el alma más inteligente que algunos sanguíneos, como hemos dicho anteriormente252, por ejemplo: la abeja, el género de las hormigas y cualquier otro que sea semejante. En cambio, los muy acuosos son más miedosos, pues el miedo enfría. Por consiguiente, los que poseen tal mezcla en el corazón están predispuestos a esta afección. El agua es solidificada por el frío. Por eso, los otros, los no sanguíneos, son, dicho de un modo general, más miedosos que los sanguíneos, permanecen inmóviles por miedo, dejan caer sus excreciones y algunos cambian su color. En cambio, los que poseen muchas y espesas fibras son de naturaleza más terrosa , tienen un temperamento pasional y se dejan arrastrar por la cólera. La cólera produce calor y los sólidos, cuando se calientan, producen más calor que los líquidos. Las fibras son sólidas [651a] y de tierra, de modo que se vuelven como fuentes de calor en la sangre y la hacen hervir en caso de cólera. Por eso los toros y los jabalíes son coléricos y se excitan fácilmente, pues su sangre es muy fibrosa, además, la del toro es la que más rápidamente se coagula de todas. Pero si se quitan estas fibras, la sangre no se coagula. Tal como el agua no se solidifica si se quita la parte terrosa del barro, así tampoco lo hace la sangre, pues las fibras son de tierra. Pero si no se quitan las fibras, sí se solidifica, como hace la tierra húmeda bajo los efectos del frío, ya que cuando el calor es consumido por el frío, lo líquido se evapora, tal como hemos dicho anteriormente253, y se solidifica una vez desecada por el frío, no por el calor. En los cuerpos, el líquido se debe al calor que hay en los animales.

La naturaleza de la sangre es causa de numerosas diferencias, no sólo en el temperamento de los animales sino también, razonablemente, en su sensibilidad, pues es la materia del cuerpo entero. En efecto, la nutrición es materia y la sangre es la nutrición última. Por consiguiente, existe una gran diferencia si la sangre es caliente o fría, fina o espesa, turbia o clara. El suero es la parte acuosa de la sangre debido a que no ha sido todavía cocido o a que ha sido corrompido, de modo que el suero existe bien por necesidad, bien en vista de la sangre.

Capítulo 5

La diferencia entre la grasa y el sebo se corresponde con la diferencia de sangre254. Cada uno de ellos es sangre que se ha cocido debido a una abundante alimentación, es decir, es lo que no se ha consumido en la parte carnosa de los animales pero está bien digerido y es igualmente nutritivo. Lo demuestra su untuosidad. En los líquidos, la untuosidad es una combinación de aire y de fuego. Por eso, ningún animal no sanguíneo posee grasa ni sebo, porque ni siquiera tiene sangre. Entre los sanguíneos, poseen más sebo los que tienen la sangre densa. El sebo es de tierra, por eso se solidifica como la sangre fibrosa y ciertos caldos. Contiene poca agua, pero mucha tierra. Por eso, los animales que no poseen dos filas de dientes pero tienen cuernos contienen sebo255. Está claro que su naturaleza está llena de dicho elemento por el hecho de que tienen cuernos y astrágalos256. En efecto, todas estas partes son de naturaleza seca y terrosa. Sin embargo, los que poseen dos filas de incisivos y dedos en los pies pero no tienen cuernos257, contienen grasa en lugar de sebo, la cual no se solidifica ni se quiebra cuando se seca, porque su naturaleza no es de tierra.

Cuando la grasa y el sebo no son excesivos en las partes de los animales, resultan beneficiosos (no impiden la sensibilidad [651b] y ayudan a tener salud y fuerza) pero cuando son excesivamente abundantes, deterioran y perjudican. En efecto, si el cuerpo entero estuviese formado de grasa y sebo, perecería. Pues un animal existe en virtud de la parte que posee sensibilidad: la carne y la parte análoga que tenga sensibilidad258. Pero la sangre, como hemos dicho anteriormente259, no tiene sensibilidad ni, por consiguiente, la grasa ni el sebo, pues son sangre cocida. De este modo, si el cuerpo entero estuviese formado de esa manera, no tendría sensibilidad alguna. Por eso también, los animales muy gordos envejecen rápidamente. Tienen poca sangre porque la gastan en la grasa, y los que tienen poca sangre están predispuestos a la corrupción, pues la corrupción es una deficiencia de sangre, y el animal de poca sangre puede afectarse por cualquier frío y calor que se presente. Los animales gordos son menos fecundos, por la misma causa, ya que la parte de sangre que debería pasar al semen y al esperma se pierde en la grasa y el sebo260. Éstos son el resultado de la cocción, por consiguiente, ninguno de estos animales produce excreciones, ya sea en absoluto o en poca cantidad.

Acerca de la sangre, el suero, la grasa y el sebo, queda explicado qué es cada uno de ellos y por qué causas existen.

Capítulo 6

La médula es también una forma de sangre, y no es como algunos piensan una potencia generativa del semen261. Se ve claro en los animales muy jóvenes262. En efecto, como las partes se componen de sangre y la sangre es la nutrición de los embriones, la médula del interior de los huesos también es de naturaleza sanguínea. Además, tal como las partes y las vísceras cambian de color mientras se va creciendo y madurando (pues cada una de las vísceras es excesivamente sanguínea cuando todavía se es joven), así también cambia la médula.

En los animales que contienen grasa es untuosa y parecida a la grasa, sin embargo, en todos los que la sangre, tras la cocción, no llega a ser como la grasa sino como el sebo, es semejante al sebo. Por eso, en los animales con cuernos que no presentan dos filas de dientes, es parecida al sebo, mientras que en los que tienen dos filas de dientes y son fisípedos es semejante a la grasa.

La médula espinal no puede ser una médula de esa clase porque debe ser continua y extenderse por toda la espina dorsal que se divide en vértebras. Y si fuese untuosa y parecida al sebo, tampoco sería continua sino quebradiza o líquida.

Algunos animales no tienen médula, por lo que merece la pena nombrarlos. Son aquellos cuyos huesos son fuertes y compactos, como los del [652a] león263. Sus huesos no parecen contener médula en absoluto, porque es totalmente imperceptible. Pero como es necesario que los animales tengan un conjunto de huesos o algo análogo a éstos, por ejemplo, la espina en los animales acuáticos; necesariamente también, algunos tienen médula, por inclusión de la nutrición de la que proceden los huesos. Ya hemos dicho anteriormente264 que, para todos, la nutrición es la sangre. Y es razonable que las médulas sean semejantes al sebo y a la grasa, pues la sangre se cuece por el calor que se produce por el aprisionamiento en los huesos, y, en sí misma, la cocción de la sangre es sebo y grasa. Entre los animales que tienen los huesos compactos y fuertes, unos, razonablemente, pueden no tenerla y otros, en poca cantidad, pues la alimentación se consume en los huesos.

En los que no tienen huesos sino espina, sólo existe la médula espinal. En efecto, resulta que son animales que por naturaleza tienen poca sangre, y sólo una espina hueca, la dorsal.

Se forma dentro de ella, porque es la única que tiene espacio y la única que requiere una unión entre la división de las vértebras. Por eso también, la médula en este caso, como hemos dicho, es muy distinta: es pegajosa porque cumple la función de broche, y parecida a un tendón para tener elasticidad.

Ha quedado explicado por qué los animales que tienen médula la tienen, también qué es la médula, a partir de lo cual resulta evidente que es la excreción de la nutrición sanguínea distribuida en los huesos y la espina265, que se incluye en su interior una vez cocida.

Capítulo 7

A continuación podemos hablar un poco sobre el cerebro. Muchos piensan que el cerebro es la médula y el principio de la médula porque ven que la médula espinal es contigua a él. Sin embargo, su naturaleza es, por así decir, totalmente opuesta, pues el cerebro es la parte más fría del cuerpo, mientras que la médula es de naturaleza caliente266. Lo demuestra su untuosidad y su grasa. La espina dorsal es contigua al cerebro porque la naturaleza siempre procura asociar los contrarios para compensar el exceso de cada uno, para que el exceso de uno iguale al del otro. Así pues, hay muchas cosas que demuestran que la médula es caliente. La frialdad del cerebro se manifiesta al tacto y, además, es la menos sanguínea de todas las partes húmedas del cuerpo (de hecho ni siquiera contiene sangre en sí mismo267), [652b] y la más seca. No es ni una excreción ni se clasifica entre las partes contiguas, sino que tiene una naturaleza peculiar, y es razonable que sea así. A simple vista queda claro que no tiene ninguna continuidad con las partes sensibles, y todavía queda más claro por el hecho de que, al igual que la sangre y la excreción de los animales, no produce ninguna sensación al tocarlo268. Los animales lo tienen para salvaguardar la integridad de su naturaleza. Unos, que tienen una opinión vulgar, sostienen que el alma del animal es fuego o alguna fuerza semejante269; quizá sea mejor decir que se forma en un cuerpo de tal clase. La causa de esto es que el calor es lo más provechoso de los cuerpos para las funciones del alma. En efecto, la nutrición y el movimiento son funciones del alma, y se producen, especialmente, debido a esta fuerza. Por consiguiente, afirmar que el alma es fuego es como decir que el carpintero o su arte son la sierra o el trépano porque la obra se realiza por colaboración entre ambos. Esto demuestra que los animales participan necesariamente del calor.

Como todo necesita una influencia contraria para alcanzar el equilibrio y la justa medida (pues en esto consiste la sustancia y la razón, y no en cada uno de los extremos por separado), por esta causa la naturaleza ha ideado el cerebro en contraposición a la región del corazón y al calor que hay en él, además gracias a esto existe esta parte en los animales, con una naturaleza común de agua y tierra, y por eso todos los sanguíneos, y ningún otro, por así decir, poseen cerebro o, en su defecto, un órgano análogo, como es el caso del pulpo. En efecto, debido a su carencia de sangre todos contienen poco calor.

Así pues, el cerebro regula el calor y la ebullición del corazón; y para que esta parte alcance un calor moderado, las venas, que parten de la vena grande270 y de la llamada aorta, terminan en la membrana271 que envuelve el cerebro. Pero para no perjudicar al calor, lo rodean abundantes y finas venas en lugar de unas pocas grandes, y en lugar de una sangre turbia y espesa, una fina y clara. Por eso también los flujos tienen su origen en la cabeza en aquellos cuerpos en que las partes que envuelven el cerebro tienen una temperatura más fría de lo adecuado. Puesto que la nutrición se evapora hacia arriba a través de las venas [653a], la excreción, que se enfría por la influencia de esta región, produce flujos de flema y suero. Hay que admitir, comparando una cosa pequeña con una grande, que se produce el mismo proceso que el de la lluvia. En efecto, al elevarse el vapor de la tierra y ser llevado por el calor a lo alto, cuando entra en contacto con el aire frío que hay encima de la tierra, se convierte de nuevo en agua por acción del frío y cae abajo, a la tierra272. Pero sobre estas cosas conviene hablar en los orígenes de las enfermedades, en la medida en que la filosofía natural puede hacerlo.

En los animales que tienen cerebro es esta parte la que les produce el sueño273, mientras que en los que no lo tienen, la análoga. En efecto, al enfriarse el flujo de la sangre que viene de la alimentación (o también mediante algunas otras causas semejantes), molesta a esa región (por eso los que tienen sueño sienten pesadez en la cabeza) y hace que el calor se vaya hacia abajo junto con la sangre. Por eso, cuando el calor se acumula totalmente en la parte inferior, produce sueño, e impide a aquellos animales que por naturaleza se mantienen de pie, que puedan hacerlo, y a otros, que mantengan la posición vertical de la cabeza. Sobre cada una de estas cosas ya hemos hablado en los tratados sobre la sensación y el sueño274.

Que el cerebro está compuesto de agua y tierra, lo demuestran las circunstancias siguientes: cuando se cuece se vuelve seco y duro y al evaporarse el agua por la acción del calor, queda la parte terrosa, como cuando se cuecen las legumbres y otros frutos, ya que en su mayor parte son de tierra y una vez que se ha ido el líquido mezclado con ellos, éstos también se vuelven duros y totalmente terrosos.

Entre los animales, el ser humano es el que tiene el cerebro más grande en tamaño275, y entre los humanos, los hombres más que las mujeres. Además, en el ser humano, la región del corazón y pulmón es más caliente y sanguínea. Por eso también es el único animal que permanece de pie. El calor, al cobrar fuerza, procura el crecimiento desde el centro, siguiendo el impulso de su propia naturaleza276. Al abundante calor se opone una mayor cantidad de humedad y frío, y por esta abundancia, el hueso que rodea la cabeza, al que algunos llaman bregma, es el último en solidificar, ya que el calor tarda mucho tiempo en evaporarse277. Pero esto no le ocurre a ningún otro animal sanguíneo. Los humanos presentan muchísimas suturas en la cabeza [653b], y los hombres más que las mujeres278, por la misma causa, para que la región transpire fácilmente, y en especial, cuando el cerebro es mayor. En efecto, si se humedece o se seca mucho, no cumplirá su función, sino que o no transpirará o se solidificará, hasta el punto de causar enfermedades, demencias e incluso la muerte. Pues el calor, es decir, el principio del corazón, es muy simpatético279 y cuando la sangre que rodea el cerebro sufre algún cambio o afección, se resiente rápidamente.

Así pues, hemos hablado , poco más o menos, sobre todas las partes húmedas innatas a los animales. Entre las que aparecen más tarde se encuentran las excreciones de la nutrición y el residuo de la vejiga y el vientre, y junto a éstos, el semen y la leche de los que por naturaleza los poseen. Por consiguiente, las excreciones de la nutrición, qué animales las tienen y por qué causas, tienen su tratamiento adecuado en la consideración y estudio de la nutrición280, mientras que el esperma y la leche se han tratado en los estudios sobre la generación; pues uno es el principio de la propia generación y el otro existe gracias a ella281.
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