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universida técnica de machala

2012

INVESTIGACION SOBRE EL ALCOHOLISMO

TRABAJO DE COMPUTACION APLICADA

INTEGRANTES: VIVIANA AGUILAR Y KEVIN RAMIREZ

2012-2013

Contenido







INTRODUCCIÓN

El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol etílico, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.

Comparación de los efectos negativos del alcohol con las otras 20 drogas más usuales.

Hasta el momento no existe una causa común conocida de esta adicción, aunque varios factores pueden desempeñar un papel importante en su desarrollo y las evidencias muestran que quien tiene un padre o una madre con alcoholismo tiene mayor probabilidad de adquirir esta enfermedad, una puede ser el estrés o los problemas que tiene la persona que lo ingiere.

Eso puede deberse, más que al entorno social, familiar o campañas publicitarias, a la presencia de ciertos genes que podrían aumentar el riesgo de alcoholismo.

Algunos otros factores asociados a este padecimiento son la necesidad de aliviar la ansiedad, conflicto en relaciones interpersonales, depresión, baja autoestima, facilidad para conseguir el alcohol y aceptación social del consumo de alcohol.

Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia.

Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Se puede asimismo apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol.

La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucémica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.

En los años 1990, los grupos de consultas de autoayuda fueron adquiriendo notoriedad por sus logros, como lo ha sido el movimiento de Alcohólicos Anónimos.

UNIDAD N°1

  1. ORIGEN, HISTORIA Y CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS

Hace 100.000 años los pueblos primitivos ya consumían bebidas a base de raíces, cereales y frutos silvestres que masticaban antes para provocar su fermentación. Las grandes civilizaciones anteriores a nuestra era: Mesopotamia, Egipto y China, elaboraban con destreza hace 6.000 años bebidas alcohólicas derivadas de la fermentación de la cebada o de la vid.

Grecia fue el pueblo que trajo a Occidente la esencia de la cultura, mitos y conocimientos tanto desde Asia como desde la costa mediterránea africana. El vino (la sangre de Dionisos), la cerveza (la bebida de la diosa Ceres o de Osiris), se instalan también en el carácter de los pueblos.

Es indudable que la simbología que acompaña el culto a los misterios en la Grecia y Roma clásicas ayuda en parte, a entender el espíritu y filosofía mediterránea. La expresión más clara de lo dicho la encontramos en los festejos que consagran el Solsticio de Invierno anunciando la primavera o, lo que es lo mismo, la regeneración del nuevo Sol Invicto, (síntoma de salud, fecundidad y prósperas cosechas) que se extienden con alborozo hasta bien entrados los meses de Marzo y Abril. En este sentido, tanto las “Dionisíacas” griegas como las “Saturnales” romanas, representan la exaltación de la vida, pero al mismo tiempo denotan en su práctica el patrimonio de una realidad social. Las hermosas Ménades del dios Baco son, desde esta perspectiva, testigos de la vertebración de un carácter, el mediterráneo, que jalona su peculiar personalidad en todas y cada una de las orillas que dieron cobijo a sus forjadores: desde Eneas o Ulises, hasta los Argonautas.

En España, fue la población fenicia (puebo comerciante) quien consolidó la herencia griega y romana (las vides entre ella). La imaginativa historia de los licores nace en cambio envuelta en magia, recetas secretas y leyendas de brujería. Su origen reside en los brebajes elaborados por los monjes de la Edad Media en busca de pociones medicinales. Para mejorar su aroma suavizaron sus “licores” con flores y frutas maceradas. Con el paso del tiempo, las destilaciones se perfeccionaron logrando así mejorar también el sabor.

En efecto, desde la población egipcia o sumeria hasta la ruta jacobea, pasando por los clásicos, las ciencias, las artes, el fenómeno religioso..., todo lo que ha sido civilización mediterránea tiene en común no solo una filosofía de vida sino también unos hábitos culturales que hacen igualmente de la gastronomía una liturgia social.

Formando parte de esta cultura, encontramos con frecuencia un lugar propio al consumo moderado y responsable de bebidas alcohólicas, principalmente durante las comidas, y por parte de la población adulta.

No obstante, el consumo de alcohol está desaconsejado para ciertos colectivos y situaciones: menores de edad, mujeres embarazadas, personas con alguna enfermedad, cuando se va a conducir, etc.

UNIDAD N°2

  1. EL ALCOHOL EN EL CUERPO

Podemos definir el Alcohol etílico o etanol, como una sustancia de bajo peso molecular (46) formada por moléculas de carbono, oxígeno e hidrógeno. Su fórmula es: CH3 -CH2-OH.

Propiedades que definen el alcohol:

    1. Características del alcohol

  • Soluble en agua.

  • Mala solubilidad en grasa.

  • Su estado natural es líquido.

  • Sustancia volátil, debido a su bajo peso molecular.

  • Densidad menor que el agua: 0’79 gr/cc.

    1. Absorción, distribución, metabolización y eliminación del alcohol

Se distinguen 4 etapas básicas desde la ingestión del alcohol hasta su metabolización o eliminación. Son por este orden, los procesos de Absorción, Distribución, Metabolización y Eliminación. El hígado se encargará de asimilar un 90% del alcohol ingerido, el otro 10% se lo repartirán a partes iguales los pulmones y la orina (también a nivel reducido, a través de las lágrimas y por medio de la leche materna y el sudor).

      1. ABSORCIÓN

Cuando se consume una bebida alcohólica, ésta pasa por el esófago y el estómago antes de llegar hasta el intestino delgado, lugar donde será absorbida. A causa de su bajo peso molecular, el alcohol no requiere de un proceso de digestión. Si bien una pequeña parte se absorbe a través de la membrana de la mucosa y pasa a la sangre, la mayor parte del alcohol ingerido pasa a la corriente sanguínea a través de las paredes del intestino delgado. Concretamente, las pertenecientes al Duodeno y Yeyuno.

Un factor importante en cuanto a la velocidad de absorción del alcohol en la sangre, es la cantidad de alimento en el estómago. Si el alcohol, en dirección hacia el intestino, encuentra en su camino un estómago con alimentos, éstos obstaculizarán su paso al intestino, retrasando el proceso de absorción del etanol en la sangre. Por un lado, se pondrá en marcha el proceso de digestión que conlleva la mezcla del alcohol con el resto del contenido (el bolo digestivo). Por otro, las enzimas encargadas de degradar tienen a su vez más tiempo para actuar sobre el alcohol, al llegar éste con más dificultad a la sangre. En los hombres, estas enzimas, son más abundantes.

El gas carbónico de los refrescos aumenta la velocidad de absorción del alcohol por el organismo, dilatando el píloro, lo cual hace que pase con mayor rapidez al intestino y a la sangre. Las bebidas alcohólicas que pasan más rápidamente a la sangre están entre los 15º y 30º. A mayor concentración de alcohol, el estómago segrega mucina, se cierra más el píloro y se dificulta el paso al intestino delgado, y por tanto su absorción por el organismo. El alcohol tarda de 2 a 6 horas en desaparecer del estómago, según la cantidad, la concentración y las características del bolo alimenticio.

Cuanto más lenta sea la velocidad de absorción del alcohol en sangre, menor será el grado de alcoholemia. El grado de alcoholemia es la cantidad en gramos de alcohol concentrada en un litro de sangre.

      1. DISTRIBUCIÓN

Una vez el alcohol llega al intestino delgado, es absorbido y viaja por la sangre a través de venas y arterias a todos los lugares del organismo. Al ser una sustancia soluble en agua se absorberá fácilmente hacia las células de los distintos órganos y tejidos en proporción a su contenido en agua. El alcohol no absorbido por los tejidos permanecerá en la sangre. La bilis y el líquido cefalorraquídeo absorben más cantidad de alcohol que la sangre Durante su recorrido el alcohol se distribuye entre los líquidos corporales, excepto en las grasas. Una misma cantidad de alcohol ingerido, puede derivar en distintos niveles de alcoholemia, según la grasa y agua de cada persona.

En la mujer, al disponer proporcionalmente de menos volumen de líquido corporal que el hombre, nos encontraremos con que para un mismo volumen de alcohol su nivel de concentración en sangre (alcoholemia) resultará mayor (menor volumen de agua para su disolución).

Por otra parte, al tener las mujeres en general más grasa que el hombre, se dificulta la absorción (el alcohol no es soluble en las grasas) con lo que a su vez se provocará que el etanol permanezca más tiempo en la sangre.

      1. METABOLIZACIÓN

La metabolización es el proceso de transformación de una sustancia externa, como el alcohol, en otra que pueda asimilar el organismo. Esta sustancia que el cuerpo ya reconoce se llama Acetaldehído, y pasa posteriormente a convertirse en Ácido Acético (Acetato).

La sangre lleva el alcohol diluido en ella hacia el hígado, que realizará la metabolización del 90% del alcohol ingerido. La capacidad de metabolización del hígado es de 8 a 10 gramos de alcohol a la hora (de promedio) en el caso de los hombres y algo menos en el de las mujeres.

      1. ELIMINACIÓN

El 10% del alcohol ingerido no se transforma, eliminándose principalmente a través de la orina, pero también a través del aliento, el sudor. Por ello es posible detectar el nivel de alcoholemia, por ejemplo a través de un alcoholímetro.

UNIDAD N° 3

  1. MITOS DEL ALCOHOL

Peor aún que no tener información es tener información incorrecta. Respecto al alcohol, existen un gran número de mitos que hacen tomar decisiones incorrectas respecto al consumo de alcohol, por ejemplo trucos para influir en sus efectos o cualidades que el alcohol en realidad no tiene. Damos unas directrices para descubrir porqué no funcionan.

Primero, existen Mitos basados en reducir el nivel de alcoholemia en la sangre, pero el único método realmente eficaz es dejar pasar el tiempo. La borrachera sólo desaparecerá a medida que el hígado consiga ir metabolizando el alcohol presente en la sangre y esto sólo ocurre a una velocidad de 8-10 gramos de alcohol por hora, es decir, menos de una UBE por hora.

También hay mitos basados en ingerir sustancias o mantenerlas en la boca o en soplar de determinada manera para no dar positivo en el test de alcoholemia. Estos métodos no funcionan porque el alcoholímetro mide solamente alcohol, ignorando las demás sustancias.

Otros mitos pretenden eliminar más rápidamente el alcohol del cuerpo, por ejemplo haciendo ejercicio o vomitando. Por estas vías sólo se elimina una cantidad muy pequeña de alcohol y además no se expulsa alcohol de la sangre, de manera que tampoco son métodos eficaces.

Hay “trucos” que pretenden hacer que el alcohol “no nos siente tan mal”. La única manera de reducir los efectos del alcohol es beber poca cantidad, despacio y con comida en el estómago, que son las maneras de hacer que el alcohol entre más despacio en la sangre.

Finalmente, están los mitos basados en despejarse, como darse una ducha fría, o consumir café. Estos métodos pueden despejar momentáneamente, pero como no eliminan ni metabolizan el alcohol, seguimos teniendo el mismo nivel de alcoholemia y por tanto los efectos del alcohol permanecen.

Hay quienes toman sustancias estimulantes, como ciertas drogas, para reducir los efectos del alcohol, pero esto es una mala idea. Estas sustancias no metabolizan el alcohol ni reducen el nivel de alcoholemia, aunque su consumidor/a pueda sentirse más “activado/a” o despejado/a.

Además, la mezcla del alcohol con estas sustancias puede provocar terceros efectos perjudiciales, como daños al hígado y riesgo de derrame cerebral. Una vez bebemos el alcohol, este llega muy rápido y muy fácilmente a la sangre, produciendo sus efectos. Como hemos dicho, la única manera de que el alcohol salga de la sangre es dejando pasar el tiempo suficiente para que sea metabolizado y eliminado y los efectos no se van reduciendo hasta entonces. (Cazamayor, 2012)

Bibliografía

Cazamayor, E. (01 de 11 de 2012). http://www.alcoholysociedad.org/ofertaeducativa/descargas/programa/GuiaProfesoresCastellanoOK.pdf. Recuperado el 2012

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