Competencias a desarrollar




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SEMANA 8 PARTE 1

LA COMUNICACIÓN
1. Competencias a desarrollar
En el presente apartado desarrollaremos la competencia de Comunicación a través de los indicadores que se ofrecen a continuación:


  • Reconoce los elementos de la comunicación.

  • Hace un análisis de comunicaciones fallidas y determina las fallas en uno o más elementos.



2. Introducción
Los seres vivos se asocian para subsistir. El clima, la geografía, las otras especies y las circunstancias nos acechan constantemente. Sobrepasar estas adversidades ha motivado el surgimiento de formas de comunicación, desde las más esenciales e instintivas hasta las más complejas y sofisticadas. Por tanto, no se puede concebir la vida sin comunicación.
La comunicación determina las posibilidades de supervivencia de las personas, las instituciones y los países. Si alguien desconoce un código que le permita sistematizar el pensamiento o dar a conocer sus necesidades o emociones, seguramente llevará una vida inadecuada. Se le tomará como un ser con necesidades básicas (comer, dormir, etcétera). En cambio, una persona que domine uno o varios códigos podrá desenvolverse con naturalidad y eficiencia en distintos medios. Del mismo modo, una empresa no podría existir sin el intercambio de mensajes con sus proveedores o clientes. Un país fracasaría al encerrarse en sí mismo, dejando de lado el aporte tecnológico y cultural de las otras naciones.
La modernidad exige que conozcamos los pormenores del proceso comunicativo. Quien va a una exposición sin haber planeado de antemano todos los detalles, tendrá más de un problema. En cambio, quien ha planificado su discurso de modo analítico, teniendo en cuenta el nivel de lenguaje, el receptor, los medios y el ambiente, saldrá exitoso. Conociendo bien el proceso comunicativo estaremos mejor preparados para los diferentes retos de la vida.

3. Concepto de comunicación
La comunicación (del latín communicãre, ‘poner algo en común’) es un acto de cooperación entre dos o más personas que se envían mensajes en un código común. De acuerdo con el lingüista ruso Valentín Voloshinov (1976) la comunicación es un acto eminentemente social no solo porque se crea mensajes pensados en el receptor, sino porque para expresarnos requerimos de signos creados y renovados por la sociedad.
La comunicación es un proceso, una actividad constante en la que sus componentes (emisor, código, canal, mensaje, receptor) se encuentran en continuo dinamismo. Antes de iniciar un diálogo, el emisor ha preparado su discurso de acuerdo con sus objetivos, los medios con que cuenta y la naturaleza del receptor. Ya en la conversación, es posible que el receptor cambie su rol por el de emisor y viceversa. Asimismo, suele ocurrir que el emisor modula su mensaje y opta por otro código o canal al ver que su receptor no lo entiende. Luego de haber recibido su mensaje, el oyente meditará sobre lo aprendido y lo trasmita a otros “a su modo”. Como se ve, la comunicación es un acto dinámico y bidireccional.

La comunicación es un hecho multisistémico; es decir, en un proceso comunicativo intervienen diversos sistemas o códigos. Cuando hablamos solemos usar no solamente palabras (código lingüístico), sino también ademanes (código paralingüístico). Asimismo, podemos afirmar que la comunicación es un acto de solidaridad. En el caso en que no haya coincidencia en las lenguas, la comunicación puede llegar a efectuarse de todos modos. Para esto cada interlocutor pondrá todo su empeño en facilitar la comprensión y hacer grandes esfuerzos por interpretar los mensajes del otro por medio de ademanes, imágenes y gestos.
Por último, podemos decir que la comunicación es también un acto de aprendizaje. En circunstancias normales las personas les informan a otras sus experiencias, describen objetos y procedimientos para que sus receptores puedan desenvolverse bien en la vida.

4. Elementos de la comunicación
De acuerdo con la naturaleza actual de las comunicaciones humanas, hemos creído pertinente tomar usar el modelo planteado por David Berlo en El proceso de la comunicación (1984).

a. El emisor
El emisor es una persona o un grupo de personas que elabora un mensaje en un determinado código.
Cuando elaboramos un mensaje tenemos en cuenta los objetivos que nos han llevado a comunicarnos. Para que el emisor pueda conseguir sus propósitos debe tener en cuenta cuatro factores esenciales: las habilidades comunicativas, sus propias actitudes, el nivel de conocimiento, y el sistema sociocultural en el que se desenvuelve la comunicación.

b. El transmisor o encodificador
El encodificador es un aparato que, en comunicaciones indirectas, trasforma las emisiones sonoras y articuladas (palabras) o imágenes en señales de onda, de energía o unidades electrónicas que serán captadas por otro dispositivo que, para el caso, denominaremos decodificador. Son transmisores los teléfonos móviles, las computadoras personales, los telégrafos, las radioemisoras o las televisoras.

c. El canal
El canal es el medio físico (o conjunto de medios físicos) a través del cual “viaja” el mensaje. El canal soporta y transporta el mensaje. Existen canales naturales como el agua o el aire, que permiten el desplazamiento de las ondas sonoras y de la luz; y canales artificiales, creados por el hombre, como el papel, los satélites artificiales, los cables de telefonía, entre otros.
El medio determina la forma del mensaje. Un canal electrónico ofrece más posibilidades que el papel. El primero permite la inclusión de fotografías, videos, texto y sonido, es decir, permite el uso simultáneo o secuencial de una variedad de códigos según los intereses del emisor. En cambio, el papel restringe las posibilidades del mensaje al uso casi exclusivo del código escrito.
Así como en la comunicación intervienen varios mensajes al mismo tiempo, también participan diversos canales. Por ejemplo, en una conversación analizamos las palabras de nuestro interlocutor (por medio de un canal auditivo) y sus gestos y ademanes (percibidos gracias al canal visual), sumado a otros mensajes que nos quiera trasmitir a través de objetos o gráficos significativos a los que señale en un contexto determinado.
Los sentidos como la vista, el tacto, el oído, el gusto o el olfato son medios que nos permiten obtener información del exterior y transportarla en forma de señales eléctricas a nuestro cerebro para que pueda asignarle un significado idóneo.

d. El código
Un código es un sistema de signos finitos que permiten al emisor elaborar un mensaje a partir de la información que posee. Un código tiene una serie de signos que permiten simbolizar las unidades informativas en unidades que serán percibidas por el receptor ya sea de forma directa o a través de un decodificador.
Los códigos cuentan con reglas sintácticas (de orden y combinación) y reglas semánticas (de significado). Según sea la complejidad del sistema, las unidades significativas pueden cambiar de posición alterando con ello el significado total del mensaje. Por ejemplo, en el código numérico decimal existen diez signos (del 0 al 9) que pueden intercambiar su posición y generar nuevas cantidades: no es lo mismo 154 que 541. Asimismo, el código lingüístico posee una serie de signos finitos que se recombinan en distintas partes de la oración para generar creativamente distintos significados; compárese “Ana le pidió matrimonio a Carlos” y “Carlos le pidió matrimonio a Ana”. Hay que tener en cuenta que no todas las combinaciones son posibles; por ejemplo, en el sistema numeral romano es posible “XIII” pero no “IIIX”. Igualmente, en español es posible la expresión “Ana camina sobre el césped” y no “El césped camina sobre Ana”.
Los códigos tienen un ámbito en el que se usan. Los signos poseen distintos significados según la cultura en la que se desenvuelven. Por ejemplo, el color blanco en nuestro entorno significa ‘pureza’ o ‘limpieza’, mientras que en China adquiere el significado de ‘inactividad’ o ‘muerte’.
Además del signo lingüístico, son códigos la música, la pintura, las señales de tránsito, la etiqueta social, entre otros. Una partitura musical, por ejemplo, es un código que consta de notas (signos) que se representan según un orden (una sintaxis). Las notas agrupadas, según ciertos patrones rítmicos de una cultura, constituyen una melodía que contiene un mensaje indeterminado, el cual alude a estados emotivos de alegría o tristeza como los carnavales o los harawis.
En la comunicación debemos elegir mediante qué códigos nos daremos a entender, qué elementos de dicho código usaremos y qué forma le daremos al código para que nuestro mensaje llegue de la mejor manera a nuestro receptor. Por ejemplo, al momento de comunicarnos en una exposición podríamos usar el código del español, y de este escogeríamos el registro formal. De este registro usaremos el orden gramatical de las palabras. No podremos hacer uso de una sintaxis artificial, como en el caso de la poesía, pues no vendría al caso.
Dentro de los tipos de código tenemos:


  • El código lingüístico, conformado por palabras y elementos gramaticales que se combinan según las reglas de cada lengua para trasmitir un mensaje específico.




  • Los códigos paralingüísticos son aquellos que relevan, sustituyen o complementan la información lingüística. Dentro de los códigos que relevan al lenguaje, pero copian su sistema, usando para ello signos de otra naturaleza como se ve en el código braille, tenemos el código de gestos y señas de los sordomudos y el código Morse. Los códigos que sustituyen al lenguaje usan signos de diversa naturaleza, como los iconos de los teléfonos móviles (( y *) que se traducen en español como ‘llamada’ y ‘mensaje’.


El código que auxilia al lenguaje hablado está compuesto por gestos y ademanes. De acuerdo con Arthur Schulman (Historia de la comunicación, vol. I, 1992: 155), en el acto comunicativo intervienen ademanes ilustrativos (con el mismo significado del mensaje), ademanes enfáticos (“subrayan” una expresión, modifican su significado o marcan una pausa en el discurso), movimientos reguladores (señalan el cambio de roles de emisor a receptor) y movimientos exhibidores de afecto (gestos emotivos). La ejecución de los ademanes y los gestos es inconsciente y forma parte de una totalidad comunicativa que abarca tanto al lenguaje como a los otros códigos.



  • Los códigos lógico-objetivos son aquellos que guardan una fuerte correspondencia entre los signos y sus referentes. Por ejemplo, en química el signo NaCl refiere únicamente al cloruro de sodio, la sal de mesa. La estabilidad de estos signos procura una objetividad propicia para las ciencias y la comunicación en ámbitos formales.




  • Los códigos subjetivos son aquellos que se usan en el arte. Dado que obedecen a estados anímicos, estilos particulares o diversas influencias, los signos adquieren significados particulares y variables (en forma y/o en contenido) según la obra.




  • Los códigos sociales son aquellos que rigen el comportamiento de los individuos de una sociedad. Al igual que los otros códigos, cuentan con signos que obedecen a reglas sintácticas y semánticas. Entre los códigos sociales tenemos los de identidad (bandera, cortes de cabello, vestimenta), los de cortesía (saludos), los rituales (etiqueta, protocolo), entre otros.



e. El mensaje
El mensaje es la información trasmitida mediante palabras, imágenes, gestos, entre otros tipos de código. El mensaje es una unidad informativa que ha sido codificada con el fin de que un receptor descodifique y reelabore el mensaje original con la mayor fidelidad posible. Por ejemplo, si un emisor desea enviar un mensaje como “quiero leche”, puede hacerlo mediante el uso de una lengua (inglés, español, náhualt) ya sea hablada o escrita, del lenguaje de señas para sordomudos, del sistema braille o de una cartilla con imágenes que usan las personas con alguna discapacidad mental, como en el caso de los autistas.
El mensaje que escucha el receptor es el resultado de una serie de evaluaciones que ha tomado el emisor. Un mensaje informativo, por ejemplo, de un noticiero es solo parte de la información del mundo real. El mensaje es tratado según cierta forma, el emisor ha vertido allí su valoración sobre el referente. Así, una noticia puede generar diversas portadas, a favor o en contra, dependiendo de la línea editorial del diario. Determinar el grado de veracidad del mensaje dependerá del conocimiento de los antecedentes del emisor, sus predilecciones políticas, religiosas, artísticas, etcétera

f. El referente
El referente es aquello (ser, cosa o idea) a lo que nos referimos dentro del mensaje. Por ejemplo, en el mensaje “Las madres profesionales trabajan doblemente”, el referente es el elemento de la oración que se relaciona con un sector de la realidad, en este caso, “las madres profesionales”.
Es preciso añadir que la relación entre el signo y la cosa (real), no es directa; entre el objeto y el signo está presente una persona que cuenta con valores y unidades conceptuales que configuran la realidad a través de signos. En este sentido, cuando alguien expresa: “Tu propuesta pintoresca nos interesa”, el referente “propuesta pintoresca” no solo señala una realidad, sino también la impresión que el emisor tiene con respecto a esa propuesta.
La comunicación implica la existencia de referentes comunes al emisor y al receptor, de esta manera, el mensaje se hace inteligible a ambos. Si una persona se desplaya de manera erudita sobre temas que el receptor desconoce, sus mensajes no serán comprendidos. Lo que ocurre en este caso es un monólogo, una comunicación fallida.

g. El decodificador
El decodificador es un mecanismo capaz de descifrar una serie de datos en forma de unidades eléctricas, electrónicas, sonoras o visuales; para reconstruir el mensaje original. Son decodificadores los televisores, los radiorreceptores, los teléfonos móviles o las computadoras personales.
Es preciso añadir que las facultades encondificadora y decodificadora son intrínsecas en el ser humano; pues contamos con sistemas naturales de emisión y recepción de mensajes, tales como el cerebro, el aparato fonador, los brazos, el rostro, el oído y la vista. Nuestro principal medio para encodificar la información es nuestro cerebro. Gracias a él podemos elegir un código determinado para usar sus signos y estructurar un mensaje. De igual modo, el oído y la vista nos permiten interpretar los signos visuales o sonoros (transformados en pulsiones eléctricas que serán conducidas al cerebro) que llegan a nuestros cerebro, como está ocurriendo en este momento, cuando usted, estimado lector, lee este párrafo.

h. El receptor
El receptor es la persona o conjunto de personas que reciben el mensaje, lo decodifica y lo interpreta. Realiza un trabajo inverso al del emisor, pues primero percibe el producto final (el mensaje transportado por un canal), luego lo interpreta tratando en lo posible de formar una idea semejante a la que tuvo el emisor al generar su mensaje. El receptor puede ser el destinatario al cual va efectivamente el mensaje; en este caso se le denomina receptor específico. En cambio, si el mensaje llega a una persona equivocada, esta se convertirá en un receptor inespecífico.
Al igual que el emisor, el receptor requiere de una competencia lingüística y un conocimiento amplio del tema sobre el cual trata la comunicación. En otras palabras, si no puede pensar, leer o escuchar con atención, no contará con los requisitos para ser un buen receptor.
El receptor debe tener una buena actitud hacia su emisor. Si parte de la idea de que el emisor es inferior a él –ya sea por estereotipos sociales, religiosos o de clase– pondrá la mira solamente en los defectos de su interlocutor y difícilmente atenderá el contenido de sus mensajes. Por ejemplo, alguien que tiene un estereotipo de su interlocutor, prestará más atención a los “errores” de habla o de escritura que a los aciertos que pueda tener en el contenido de su discurso. Asimismo, si consideramos que nuestra religión o postura económica es la más válida; entonces nuestra comunicación devendrá en debate y conflicto con otra persona que, como es natural, tiene una postura distinta de la nuestra.
Hay que considerar que el receptor es el elemento más importante del acto comunicativo. Si nuestro mensaje no llega a él, no habrá comunicación. Si comprobamos que el receptor conserva gran parte de la información que le hemos trasmitido, entonces podremos decir que la comunicación ha sido realmente exitosa.

La fidelidad y el ruido
Cuando el emisor elabora su mensaje anhela que este llegue con la mayor fidelidad al receptor. La fidelidad es el nivel de parecido entre el mensaje recibido y el mensaje elaborado. Depende de la calidad de los aparatos encodificadores y decodificadores, y del estado de las personas que cumplen el rol de emisor y receptor. Si contamos con buenos equipos tanto de transmisión como de recepción, el nivel de fidelidad será alto; por el contrario, seguramente el mensaje llegará distorsionado, con ruidos en las señales.
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