ReunióN. 15 De enero de 2008. A. Educación afectiva-sexual




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06220 Villafranca de los Barros
ESCUELA DE PADRES. 4º REUNIÓN. 15 DE ENERO DE 2008.

A.-Educación afectiva-sexual

Conceptos básicos
1.- Sexo y sexualidad


El sexo está determinado por los órganos sexuales con los que nacemos. Según estos órganos, nacemos hombre o mujer. El sexo está íntimamente relacionado con la genitalidad, la procreación y el placer sexual. Con el sexo se nace. La sexualidad se hace y se aprende. Es parte integrante de nuestra personalidad.

a. Dimensión intrapersonal de la sexualidad. Así como el sexo con el que nacemos determina el que seamos hombre o mujer, la sexualidad determina el que seamos un ser masculino o femenino. La sexualidad impregna a toda la persona. Todo nuestro ser está condicionado por el hecho de nuestra feminidad o nuestra masculinidad. Nuestro mundo afectivo, los sentimientos, emociones y vivencias más íntimas están impregnados por nuestra sexualidad.

b. Dimensión interpersonal de la sexualidad. Otro aspecto de la sexualidad es la de comunicación, la manera de relacionarnos, de salir de uno mismo para entrar en comunicación con las demás personas de ambos sexos, con los que cada uno nos relacionamos. Desde nuestra propia sexualidad nos relacionamos y comunicamos con la pareja.

c. Identificar sexo con peligroso o vicioso es un grave error. Estas palabras hay que cambiarlas por normal y saludable, sin olvidar que somos nosotros los que podemos desvirtuarlo o hacerlo peligroso.

d. El impulso sexual humano difiere del animal. Éste se basa en comportamientos instintivos, dictados por la naturaleza, mientras que en el ser humano está subordinado a la voluntad y, en consecuencia, sometido al dinamismo específico de su libertad. Por el acto de amor, la tendencia sexual va más allá del orden biológico, situándose al nivel de la persona, es decir, de la totalidad del ser. Por esta razón, las manifestaciones sexuales en el ser humano han de juzgarse en el plano del amor. Los actos que de ellos se derivan son objeto de responsabilidad, lo que es posible porque el impulso sexual deja un campo de acción a la libertad personal.

 

Líneas de acción educativa
1. Dar informaciones


Verdaderas, claras, sencillas. No mentiras o comparaciones que no son correctas o inducen a error. Aunque puede darse parte de la información. A cierta edad no les interesan todos los detalles. Con tono amable y no dogmático. Información adecuada, sana y sistematizada sobre todo aquello que sientan curiosidad.

Dos condiciones: dar respuestas adaptadas al ritmo y profundidad de sus preguntas; tener en cuenta la curiosidad propia de cada edad como señalamos en el número anterior.

A los niños/as de 2 a 7 años: información elemental, clara y sencilla sobre el origen de los niños y la diferencia entre sexos.

A los niños/as de 8 a 11 años: información adecuada y sistematizada sobre anatomía de los caracteres sexuales primarios y secundarios; el proceso de la reproducción humana (fecundación, embarazo, parto); algunas alusiones a lo que significa la violación y agresiones sexuales. En estas informaciones se deberán incluir algunas orientaciones éticas, sobre amor y responsabilidad, la reproducción humana. . .

A los preadolescentes de 12 a 14 años: información sistematizada, clara, sobre el aborto, algunos peligros y dificultades en el proceso de embarazo y parto; la masturbación; los cambios de la pubertad; la violación, las agresiones sexuales y los comportamientos adecuados ante estas agresiones. También, informaciones más amplias sobre valores morales acerca de la reproducción y sexualidad humana, los conceptos de amor y enamoramiento.

A los adolescentes de 15 a 18 años: informaciones más completas sobre anatomía y fisiología de los órganos genitales; los cambios fisiológicos internos y externos provocados por la erupción hormonal; la importancia de la higiene personal en relación con la menstruación, ejercicio físico, enfermedades venéreas; las fases evolutivas normales de la sexualidad (autoerotismo, relación interpersonal, primer amor, amistad comprometida); diferencias psicológicas y afectivas entre chicos y chicas; relaciones sexuales (aspectos y problemas psicológicos y morales); autoerotismo o masturbación (aspectos fisiológicos, psicológicos y morales); pornografía y erotismo; prostitución.

Hay que trasmitir principios ético-morales bien razonados y procurar que estos motivos morales se apoyen en razones biológicas y psicológicas válidas.

 

2. Ayudarles a desarrollar hábitos según la edad

Niños de 1 a 7 años. Control de esfínteres; limpieza del cuerpo; el pudor (frente a exhibicionismos).

Niños de 8 a 11 años. Actitudes y comportamientos de respeto al otro sexo y a sí mismos; respeto a la intimidad del. sexo; respeto a los niños que aparecen algo afeminados o niñas algo hombrunas; consolidar hábitos de higiene en relación con el sexo; orientaciones claras y prudentes sobre comportamientos adecuadas frente a la agresividad sexual. Reforzar actitudes altruistas en las relaciones con los demás, frente al egocentrismo espontáneo.

Preadolescentes de 12 a 14 años. Actitudes de respeto, relación normal con el otro sexo, evitando inseguridad o agresividades; comprensión y aceptación de los cambios fisicos y psicológicos de la pubertad, para favorecer actitudes de seguridad, equilibrio y control. Reforzar actitudes de altruismo y amistad, reflexionando sobre la amistad como desarrollo afectivo de la persona. Iniciarles en la comprensión del sentido altruista de la sexualidad humana; y de los aspectos humanos, afectivos, morales, sobre la reproducción (amor y responsabilidad especialmente en los casos de embarazo con peligro de la madre, posibilidad de aborto).

Adolescentes de 15 a 18 años: Reforzar la comprensión y aceptación íntima de los cambios fisiológicos y psicológicos de la adolescencia; aceptación y progresivo control de la inestabilidad emocional; de los diferentes ritmos de desarrollo, (precocidad, retraso fisiológico, etc.).

Profundizar en el respeto hacia el otro sexo y hacia la intimidad de la sexualidad; apreciar y comprender las distintas características del hombre y de la mujer; la relación normal con personas del otro sexo; el equilibrio y corrección en las relaciones y manifestaciones afectivas (enamoramiento, noviazgo, besos, caricias, etc.).

Información clara acerca de la homosexualidad, el divorcio, la virginidad y el celibato, los métodos anticonceptivos, las anomalías en la relación sexual; temas que se tratarán más amplia y sistemática en la etapa siguiente.

Profundizar en las actitudes de entrega altruista y en la relación más profunda y estable. Iniciarles en la comprensión del punto de vista ético-moral sobre relaciones sexuales, la masturbación, el consumismo y la sexualidad.

3. Nuestras actitudes como padres y educadores

a) No adelantarse. A su edad y a sus preguntas. Es bueno preguntarles antes de responder, "¿qué es lo que quieres saber de...?"

b) No asustarse. De sus palabras, escritos o actuaciones; si queremos mantener la confianza y capacidad de diálogo.

c) "Dejar a Dios en paz". Esas expresiones de "Dios te ve", etc. hacen que los niños y adolescentes entiendan mal la moralidad y la religión. En cambio, sí pueden entender, según la edad, que lo no-moral o inmoral, es algo que deshumaniza a la persona, tiene repercusiones negativas con los demás.

d) Razonar con razones. No con autoridades, ni "porque sí" o "porque en mi familia se piensa así". Buscar razones basadas en la biología, psicología y ética, supone un esfuerzo, pero es lo auténticamente educativo.

e) Valorar lo que dicen. Escuchar y ver lo positivo que expresan, no taparles la boca porque en el tono o en el contenido digan inexactitudes. Otra cosa es no tolerar la falta de respeto.

f) Verles sin amarguras. Sus actitudes y los actos que no nos gustan, son consecuencia de dos aspectos totalmente normales: su inmadurez y su inseguridad.

g) Promover otros valores. Culturales, deportivos, humanitarios. Necesitan desarrollar su sociabilidad y su madurez afectiva. La lealtad a algo o alguien es un proceso que debe comenzar desde la infancia.

Son líneas generales de nuestra actuación educativa. En los artículos siguientes, al hablar del autoerotismo, de las relaciones sexuales, y otros temas, profundizaremos en estos criterios y modos de proceder.

B.- ¿Cómo hablar con los hijos de sexualidad y amor?

¿Quién tiene que hablar?

Se discute siempre el papel de los padres, del colegio y de los especialistas en esta materia.

Padres

Los padres de hecho no lo hacen. Aun en países muy avanzados, sólo el 30% de los padres trasmiten una información sexual suficiente. Los padres alegan la falta de tiempo. No ven el momento oportuno ni son capaces de tomar la iniciativa, incluso cuando surgen los incidentes, las alusiones o las preguntas. En realidad existe gran inseguridad. Temen hacer el ridículo ante algo tan íntimo. No saben lo que los hijos realmente saben. Y no tienen experiencia, porque tampoco sus padres dialogaron con ellos.

Los hijos viven como si sospecharan que sus padres no tienen vida sexual. Los mayores son otro mundo para ellos.

Especialistas

Los especialistas, cuando son llamados oportunamente para completar la acción de los educadores o de los padres, pueden ayudar en esta tarea de información. En general, no suelen centrarse en actitudes y valores, sino en mera información "técnica", biología, fisiología y psicología de la sexualidad.

Educadores

Los tutores en general sienten bastante la misma inseguridad y carecen de falta de formación. Últimamente, los Programas de Formación Humana de algunos colegios, están preparando a los tutores para esta labor. De hecho los alumnos se lo piden y resulta más fácil cuando se comienza con los niños desde el principio, en los años de Primaria.

Todos

Creemos sinceramente que todos tienen su papel informativo y formativo en este tema: padres, tutores y especialistas. Los padres y los tutores, como educadores, no pueden estar ajenos a esta cuestión y mostrar un silencio extraño ante un tema tan natural y lleno de interrogante s y curiosidad para los niños y adolescentes. Si no abordan estos temas se resentirá algo o bastante el nivel de confianza con los hijos y alumnos.

Padres y educadores, como personas humanas normales, podrían expresar, a un nivel no científico, los aspectos fundamentales de la realidad humana del sexo y del amor. Nadie les pedirá conocimientos científicos sofisticados acerca de transmisiones de enfermedades o problemas genéticos. Los especialistas pueden completar las informaciones según las preguntas y la edad de los niños y adolescentes.

10 consejos para facilitar la conversación

Siguiendo a Caroll Cassell, indicamos a continuación diez consejos que nos parecen de enorme sentido común y que pueden ayudar a los padres en este asunto.

1) Aprovechar la ocasión

Aprovechemos, aunque no todas, al menos algunas ocasiones que se nos ofrecen en el mismo ámbito familiar: un artículo de un periódico, una película o reportaje de televisión, las noticias sobre homosexualidad, antiabortivos, abusos de menores, problemas genéticos, etc. Las mismas letras de canciones modernas.

Jamás debemos tratar estas cuestiones con ironías, chistes fáciles, un humor que a veces esconde nuestra inseguridad y excesivo pudor.

¿Cómo romper el silencio cuando ellos no preguntan? Se puede empezar con pequeños pasos y desde que los niños son pequeños. Pero aún con hijos mayores, incluso haciendo de tripas corazón (o ensayando ante el espejo si es necesario), podemos preparar una pequeña "declaración" sobre nuestro modo de pensar sobre este tema. Si nos llega el agua al cuello, una vez que se lo hemos soltado, podemos dejarlo ahí y otro día podemos preguntar "qué te pareció aquello que te dije".

También es bueno decir algo así como: "mira hijo, me cuesta mucho hablar de estas cosas, porque en mi generación no se hablaban; a lo mejor para ti también es un poco violento, pero después nos alegraremos los dos de haber hablado; y en todo caso creo que es mi deber como padre decirte algo de lo que pienso sobre estas cosas".

En este sentido, alguna vez hay que romper la reserva total: "estás creciendo... hay desarrollo de los órganos genitales... se empiezan a tener emisiones nocturnas... (chicos)... flujo de sangre (chicas) ... si aun no has tenido esa experiencia, ¿sabes por qué sucede?.." Y ante el prolongado silencio del hijo/a puedes seguir informando; "pues mira, es porque..." (y le das una pequeña información acerca de lo que significan las primeras emisiones o la menstruación). Es probable que no digan nada pero al menos escuchan y se enteran de cómo su padre o su madre piensan y hablar con naturalidad de estos temas.

Otro recurso es dejarle un libro sencillo a su alcance para que lo lea, (después de haberle informado algo verbalmente sobre el tema). De este modo se les puede preguntar días después "qué te pareció..." "¿tienes alguna duda sobre los párrafos del libro donde se describe...?" Podemos incluso tener otra copia del libro para citarlo con precisión, pues es probable que el libro que le hemos dejado, si le ha resultado interesante, haya formado parte de su propiedad íntima.

2) Conversar, no dar órdenes

Es muy importante el modo de hablar. Hay que evitar hacer pronunciamientos y juicios cerrados, como dogmáticos. Ellos son celosos de su independencia y de su autonomía de pensar. Podemos establecer nuestros criterios ante ellos, pero también estar dispuestos a aceptar las propias opiniones de los hijos. Tienen derecho a tenerlas. Más que entrar en dialéctica y confrontación, es mejor formularles preguntas no agresivas y respetuosas de su personalidad:

"¿Cuál crees que son las consecuencias de comprometerse con alguien íntimamente?" "¿Qué condiciones crees que son importantes para tener una relación?" "¿A qué edad crees que se pueden tener relaciones?" "¿Crees que la sexualidad es algo sin importancia que todo el mundo practica para pasarlo bien?" "¿Por qué crees que se hacen tantos chistes sobre sexualidad?"

Se trata de ayudarles a considerar los diversos aspectos de la cuestión, a ponderar los pros y contras de los problemas y situaciones; en vez de realizar afirmaciones tajantes y tensas.

Y desde luego, nunca la inhibición educativa o incluso la amenaza. Cuando no funciona el diálogo o nos molesta su silencio arrogante, jamás debemos decir algo así como: "haz lo que quieras pero a mí no me traigas problemas a casa".
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