Fotosíntesis con producción de oxígeno




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La selección natural



El proceso consta de dos fases:


  1. La producción de variabilidad en cada generación de organismo.




  • Los descendientes de una determinada especie se diferencian entre sí, lo que les hace estar diversamente adaptados al hábitat en el que han nacido: es la noción de variación en la población. Por tanto, la materia prima de la evolución la aportan pequeñas variaciones a las que Darwin denominó “diferencias individuales”.




  • Estas diferencias individuales son heredables en unos casos y en otros no. Según Darwin, existen dos tipos de diferencias heredables:




  • Las que están condicionadas por la acción directa del medio: tal es el caso de la coloración de las plumas de ciertas aves, producida por la dieta, o el menos tamaño de las plantas que crecen sobre suelos pobres.


Hay que hacer notar el error de Darwin al considerar la acción directa de las condiciones ambientales como fuente de variabilidad en las poblaciones, ya que sus consecuencias, al no ser hereditarias, no aportaban materia para la acción de la selección natural.


  • Las modificaciones espontáneas: como, por ejemplo la aparición, dentro de una población animal, de individuos con las patas más cortas. Aunque Darwin desconocía los mecanismos por los que se heredan los caracteres, en las modificaciones espontáneas –que sí se heredan- acertó a encontrar el origen de la variabilidad. Ellas permitían a los seres vivos acomodarse a los cambios del medio. El resultado es lo que se conoce como adaptación.



  1. La selección a través de la supervivencia por medio de la lucha por la existencia.


Darwin observó que el número de individuos de las poblaciones permanecía más o menos constante a través de las generaciones, lo que implicaba la muerte de una gran cantidad de individuos en una fase temprana de su vida. Esto llevo a que se preguntase: ¿Qué o quién causa estas muertes? ¿Sólo son determinados individuos los que perecen o sobreviven, o la muerte y la supervivencia son producto del azar?
Como respuesta concibió la idea de la lucha por la existencia, es decir la adaptación. Los individuos más eficaces a la hora de proporcionarse alimentos y hábitat, y con más aptitudes para dejar un mayor número de descendientes, son los más favorecidos y transmiten a sus hijos los caracteres favorables que han permitido su éxito. En la lucha por la existencia sobreviven únicamente los más aptos. De esta forma, por acumulación continua de variaciones se producen nuevas variedades o razas, que progresivamente adquieren el rango de subespecies y, finalmente de nuevas especies.

El rechazo de la teoría Darviniana.
El impacto científico, religioso y social que representó la teoría darviniana fue extraordinario, siendo rechazada tanto por los ambientes científicos como por la Iglesia.



  1. NEODARVINISMO O TEORÍA SINTÉTICA.


En sentido amplio es una “síntesis moderna” de la teoría darvinista, revisada y enriquecida por las contribuciones de tres disciplinas: la genética, la sistemática y la paleontología.

La contribución de la genética.



  • El mutacionismo.


Esta teoría sostenía que el paso de una especie a otra se realizaba por un salto brusco o mutación, y no gradualmente, bajo la acción de la selección natural.
A partir de los años 20 con el desarrollo de la genética de poblaciones se fueron abandonando las ideas mutacionistas.



  • La genética de poblaciones.


Tiene como finalidad estudiar las consecuencias de la transmisión de los caracteres en los conjuntos de individuos de la misma especie que se conocen como poblaciones.
Si la población se ve sometida a nuevas condiciones de vida –cambios ambientales-, ciertas mutaciones, que hasta ese momento habían sido desfavorables, pueden convertirse en favorables. Los individuos que las presentan fenotípicamente tendrían una mejor adaptación al medio y se desarrollarían de forma privilegiada, vivirán más tiempo y dejarán más descendientes. En la siguiente generación, los genes responsables de las constituciones mejor adaptadas serán más frecuentes, y en pocas generaciones llegarán a ser mayoritarios y finalmente exclusivos. Si el número de genes afectados es grande, la población acabará teniendo una constitución genética tan diferente a la inicial que nacerá una nueva especie. Esto no ocurre debido a la acción del medio sobre el genotipo, sino a una selección de aquellos genotipos susceptibles de responder mejor (adaptarse mejor) a las nuevas exigencias del medio.
La evolución puede entenderse como la modificación progresiva de la composición genética de las poblaciones.

La contribución de la sistemática.
Se denomina especiación al mecanismo por el cual se forma una nueva especie.



  • La especiación simpátrida.


Las nuevas especies se originan en el seno del área de distribución de la población. De acuerdo con este modelo, habría individuos que se irían adaptando a los distintos nichos ecológicos y se irían apareando únicamente entre ellos. Esto les conduciría a divergir progresivamente, hasta no poder originar una descendencia fértil en sus cruzamientos con otros individuos de la población.
En este mecanismo, son exclusivamente las condiciones ecológicas las que, actuando como selección natural, guían la formación de una nueva especie.



  • La especiación alopátrida.


Como contrapunto a la concepción “clásica” de la especiación simpátrida, la especiación alopátrida apunta que es posible que alguna población quede accidentalmente aislada del área principal de distribución de la especie por una barrera geográfica –un gran río, una cadena montañosa, el mar, etc.-. Puede llegar un momento en el que las divergencias acumuladas impidan que esta población aislada pueda cruzarse y dar descendientes fértiles con el resto de las poblaciones, en el caso de que pudieran reencontrarse. Es entonces cuando se considera que ha aparecido una nueva especie.

La contribución de la paleontología.
Consiste en demostrar, a partir del estudio de los fósiles, que la evolución consiste en una acumulación progresiva de pequeñas variaciones (genes mutados) en el seno de las poblaciones.
Se ha comprobado que las tendencias evolutivas no se deben a una progresión innata hacia la perfección, sino al mantenimiento de la selección natural en una misma dirección. Así por ejemplo, la reducción del número de dedos que se observa en las especies que constituyen el árbol evolutivo del caballo, se explica por la adaptación progresiva a la carrera rápida, la cual les proporcionaba una mayor eficacia a la hora de escapar de sus depredadores en campo abierto.

La teoría sintética en cuatro puntos.


  1. Considera la herencia de los seres vivos tomando a estos no como individuos aislados, sino como miembros de poblaciones.




  1. Sostiene que las variaciones postuladas por Darwin no son debidas a la acción del medio, sino que son mutaciones aparecidas al azar y escogidas por selección natural, que es la causa última de la evolución de las especies. Por tanto, la evolución biológica se efectúa por el juego del azar modulado por la selección natural.




  1. Incorpora un nuevo modelo de especiación: la especiación alopátrida.




  1. Mantiene que los restos fósiles ponen en evidencia que el proceso evolutivo de transformación de una especie en otra se lleva a cabo de manera gradual, de acuerdo con el modelo darvinista.



  1. REVISIONES Y ALTERNATIVAS A LA TEORÍA SINTÉTICA.




  • Neodarwinismo:


La mutación tiene un carácter preadaptativo, es decir, primero se origina la mutación, y, después, la presencia de esta favorece o no la posterior adaptación de los organismos al entorno.
Las principales corrientes críticas son:


  • Neolamarckismo:


La mutación tiene un carácter postadaptativo, es decir, el medio “impone” al organismo la necesidad de que se produzca una adaptación y origina la mutación.
Los neolamarckistas, por lo tanto, postulan que las mutaciones se producen como consecuencia de la presión ambiental y que el proceso evolutivo consiste en la aparición de nuevos genes como respuesta a los estímulos del ambiente.


  • Neutralismo:


Esta postura niega a la selección natural el papel de motor de la evolución.
Plantea que la mayoría de las mutaciones tienen poco valor selectivo, ya que son neutras y no se manifiestan en el fenotipo; es decir, no se traducen en ventajas o desventajas en la “lucha por la existencia” para los individuos de las poblaciones.
Según esta teoría, la misión de la selección natural no sería creativa, como afirman los darvinistas, sino negativa: eliminaría las mutaciones perjudiciales.

Los equilibrios interrumpidos: una revisión desde el darvinismo.


  • Se define como microevolución a la aparición de modificaciones mínimas que afectan gradualmente a las poblaciones.




  • Se define como macroevolución a la diversificación a nivel de los grandes grupos taxonómicos: familias, órdenes, clases...


El modelo de los equilibrios interrumpidos (saltacionismo) no concibe la macroevolución como microevolución mantenida durante miles o millones de años, sino que postulan que la macroevolución se debe a una revolución genética y que, por tanto, no es un proceso gradual, sino que se realiza a saltos.
Según este planteamiento, la sustitución de una especie por otra no es el resultado directo de la macroevolución –como sostienen los neodarwinistas-, ya que la especiación es un fenómeno diferente al del cambio adaptativo continuado de los individuos de las poblaciones. La selección natural explicaría el origen de las adaptaciones, no el de las especies.

La formación de las especies.
El saltacionismo (o puntualismo) se basa en el hecho de la aparición brusca de las especies en las series de fósiles y en la comprobación de la estabilidad de su morfología durante largos periodos de tiempo. Fases de millones de años de estabilidad de las especies, con cambios morfológicos limitados, son de repentes interrumpidas por rápidos procesos de especiación, es decir, por la aparición repentina, en cualquier área local, de una nueva especie – o especies-, que aparece de golpe y “totalmente formada (monstruos viables).

La respuesta al planteamiento puntualista.
El planteamiento puntualista se puede rebatir si se considera que al hablar de periodos de formación brusca de una especie se habla de 100.000 años o más, y que al hablar de periodos de estabilidad nos referimos a millones de años. Así en los 100.000 años de formación de una especie pueden producirse miles e incluso millones de generaciones, dependiendo de la especie a la que nos refiramos, y este es un número suficiente de generaciones para que, desde el punto de vista de la genética de las poblaciones, se pueda considerar la posible influencia de la sustitución de unos genes por otros.



  1. LAS PRUEBAS DE LA EVOLUCIÓN.




  1. Prueba de la sistemática.


La sistemática agrupa a los organismos en distintas categorías de acuerdo con sus semejanzas y diferencias. Así, reúne a los organismos muy relacionados, en especies; las especies parecidas, en géneros; los géneros, en familias; las familias, en órdenes; los órdenes, en clases; las clases en filos y, finalmente los filos en reinos.
Al reflejar tales semejanzas, las modernas clasificaciones reflejan las historias evolutivas de los grupos (filogenias), ya que utilizan como criterio fundamental el agrupamiento de las relaciones que presentan los organismos entre sí y con sus antepasados comunes. Estas relaciones se pueden representar en árboles genealógicos.


  1. Prueba paleontológica.


La paleontología se ocupa del estudio de los fósiles. La presencia y la distribución den los estratos de los restos de las floras y faunas extinguidas demuestran la existencia de un proceso de cambio a lo largo del tiempo.
Se han encontrado numerosas formas puente o eslabones entre dos tipos o grupos de seres distintos, aunque no es un hecho general debido a lo limitado del registro fósil.



  1. Prueba de la anatomía comparada.


Distintas especies presentan partes de su organismo constituidas bajo un mismo esquema estructural. Esto apoya una similitud de parentesco u homología entre órganos que deben haber tenido un mismo origen y un desarrollo común durante cierto tiempo.
Un ejemplo de órganos homólogos lo constituyen las extremidades anteriores de los mamíferos, las cuales, aunque son utilizadas para diferentes fines, tienen la misma estructura básica, la misma relación con otros órganos y el mismo tipo de desarrollo embrionario.
No hay que confundir los órganos homólogos con los órganos análogos, que son aquellos que presentan semejanzas por desempeñar una misma función, pero que tienen un origen totalmente diferente y no corresponden a un mismo plan estructural. Tal es el caso de las alas de los insectos y de las aves.
Existen órganos homólogos, llamados órganos vestigiales, que no realizan ninguna función y que, sin embargo, están presentes en los individuos, generación tras generación, lo que pone de manifiesto el parentesco evolutivo de estos con otros seres vivos. Un ejemplo, en los humanos, lo constituyen el coxis (remanentes de la cola), el apéndice, las muelas del juicio o los músculos del pabellón auditivo.


  1. Prueba embriológica.


Prácticamente en todas las especies se encuentran caracteres ancestrales que desaparecen durante el proceso embrionario.
La teoría de la recapitulación o ley ontogenética puede enunciarse: “El desarrollo individual (ontogénesis) viene a ser un compendio del desarrollo histórico evolutivo de la especie (filogénesis). Es decir: la ontogénesis es la recapitulación de la filogénesis.

Se comprueba que en el desarrollo embrionario de los animales se pasa por fases idénticas a las de los embriones de otros animales “inferiores”. El embrión de un animal “superior” nunca es comparable al adulto de un animal “inferior”, pero sí se parece al embrión de este.
Veamos un ejemplo:

En la cuarta semana de embarazo, los embriones humanos presentan una serie de fosas y bolsas branquiales en la región del cuello y poseen temporalmente cola, rasgos propios de peces y mamíferos no homínidos, organismos a partir de los cuales evolucionó el ser humano.


  1. Prueba de la bioquímica comparada.


El análisis comparativo en distintos organismos, de los compuestos químicos que constituyen los seres vivos, ha aportado datos que también apoyan la verosimilitud del proceso evolutivo.
En primer lugar, el hecho de que toda forma de vida esté basada en los mismos tipos de moléculas (proteínas, lípidos, hidratos de carbono, ácidos nucleicos...) hace pensar en un origen común de todos los seres vivos. Se sabe que todos los ácidos nucleicos de todos los grupos de organismos presentan la misma estructura, y que las proteínas de todos los seres vivos están constituidas, básicamente, por los mismos veinte aminoácidos.
Además, cuando se comparan en distintas especies, la secuencia de aminoácidos de una determinada proteína, la secuencia de nucleótidos de su ADN, o, las hormonas, se encuentran mayores o menores semejanzas en las secuencias, en función del grado de parentesco evolutivo existente entre las especies estudiadas.
Se ha comprobado, por ejemplo, que la hemoglobina (proteína encargada de transportar el oxígeno por la sangre) presenta la misma estructura básica en todos los vertebrados.


  1. Prueba de la adaptación


Una prueba muy llamativa de la acción de la selección natural y de la aparición de la variabilidad en el proceso evolutivo es el melanismo industrial de la polilla moteada.
Se pudo verificar que tras liberar polillas previamente marcadas, tanto de la forma clara como de la forma oscura, se recuperaban el doble de ejemplares de polillas oscuras que de claras, debido a que las aves comían más cantidad de estas últimas, a las que veían mejor. En este caso se ha podido analizar el proceso de la evolución (microevolución), en el cual las aves han actuado como agente de selección. Los abundantes casos de mimetismo que se presentan en la naturaleza tienen su origen en una mecánica similar.


  1. Prueba de la distribución geográfica.


Al estudiar la distribución de las especies vivientes del planeta se comprueba que, en general, estas no tienen una presencia uniforme en todos los continentes, a pesar de que en estos existan hábitats apropiados para su desarrollo, como se ha comprobado al introducir especies, como el conejo o el zorro, en Australia.
Por ejemplo, las islas oceánicas presentan unas floras y faunas características, al no haber estado nunca unidas a los continentes. Sus organismos muestran adaptaciones evolutivas variadas o hay significativas ausencias de grupos importantes de seres vivos. Esto sólo puede explicarse si se acepta la evolución independiente de especies a partir de antecesores locales pioneros o la imposibilidad de que se lleve a cabo la colonización debido a la existencia de barreras geográficas.


  1. Prueba de la domesticación.


Las razas de caballos, vacas, cabras, ovejas, gallinas, etc., así como las variedades de plantas comestibles que hoy en día conocemos, son el resultado de cambios evolutivos controlados por los seres humanos mediante mecanismos de selección de cruces, proceso que se conoce como selección artificial. Esto es una prueba más de como se produce la variabilidad de las formas de los organismos por mecanismos de selección controlados.


  1. LAS RELACIONES FILOGENÉTICAS.


Los organismos actuales pueden ordenarse en árboles genealógicos o filogenéticos que reflejan una secuencia evolutiva. Además, pueden ser distribuidos en grupos en función de las características que comparten. Esto sugiere que cada grupo ha evolucionado de un antecesor común.
Cuando faltan fósiles en una serie evolutiva se habla de eslabones perdidos.



  1. EL FENÓMENO DE LA ADAPTACIÓN.


Los organismos presentan diversos medios para adecuar óptimamente su existencia al medio en que viven, lo que les permite sobrevivir en él. Se dice entonces que los seres vivos están adaptados a su ambiente.
La evolución demuestra que los organismos han tenido que readaptarse reiteradas veces, cuando cambiaba su ambiente o emigraban hacia un nuevo territorio. Quienes no lo hicieron se extinguieron.
Aunque todos los individuos pueden hacer ajustes fisiológicos para adecuarse a las fluctuaciones del entorno, estos ajustes no son heredables. La adaptación se debe considerar como los cambios heredables de los caracteres que permiten la supervivencia de los individuos y las poblaciones, por su adecuación a las variaciones ambientales. La acumulación de cambios adaptativos puede llevar a la especiación. Ello ha permitido definir la evolución como la suma de las adaptaciones, ya que esta es un proceso inevitable en las poblaciones de organismos.
Debido a la competencia por el alimento y el territorio, existe una tendencia en las poblaciones a expandirse, ocupando aquellos nuevos hábitats y nichos en los que aquella no exista. Esta evolución a partir de una especia primitiva se denomina radiación adaptativa.
También ha ocurrido que, en respuesta a demandas del medio, muchos animales han desarrollado estructuras similares en forma y función. A este proceso se le denomina evolución convergente y a las estructuras análogas.
Se reconocen tres grandes tipos de adaptaciones:


  • Adaptaciones estructurales que implican adecuaciones morfológicas a cierta forma de vida. Por ejemplo, los canguros arborícolas actuales, que provienen de sus antepasados terrestres, conservan aún la adaptación al salto, de manera que deben trepar a los árboles abrazándose al tronco como los osos.

  • Adaptaciones fisiológicas (o bioquímicas) que pueden implicar: aparición de una nueva enzima, adquisición del control de la temperatura temporal, acorte de un periodo vital, adquisición de un periodo de letargo o hibernación, capacidad de emigración.

Como ejemplo, vemos a los koalas que se han adaptado para comer eucalipto que es venenoso.

  • Adaptaciones cromáticas. Se reconoce una coloración protectora, o de ocultación, en muchos animales que les permite pasar desapercibidos a sus depredadores confundiéndose con el entorno. La coloración de advertencia, que implica colores brillantes, es propia de animales venenosos, o de mal sabor, que avisan así de su peligro a potenciales depredadores. Finalmente el mimetismo consiste en la semejanza de un organismo con otro, como advertencia (ofidios inofensivos que imitan a venenosos) u ocultación (insectos palo).



Un enfoque pluralista de la adaptación.
En la actualidad hay quien opina que algunos caracteres de los organismos no son adaptativos, sino fruto del azar, y que por lo tanto, su existencia no se debe a la selección natural, sino a la ganancia o pérdida aleatoria de caracteres genéticos en la población, dado que algunos individuos mueren o viven por azar y, en consecuencia, sus células sexuales no participan en la fecundación o lo hacen mayoritariamente.
En todas las poblaciones hay individuos bien adaptados que pueden morir accidentalmente, mientras que otros menos adaptados escapan a la muerte por azar. Los caracteres de las generaciones posteriores reflejarán estos acontecimientos accidentales.



  1. EVOLUCIÓN DE LAS FORMAS DE VIDA EN LA TIERRA.


Se considera a los protozoos ciliados como los ancestros de los animales, a las algas verdes flageladas como antecesoras de las plantas, y a los protoctistas conjugantes de los hongos.
Al inicio del Paleozoico los vegetales vivían en los mares, representados tanto por formas unicelulares como pluricelulares. Se conocen fósiles de algas macroscópicas de hace 1000 millones de años.
La evolución de los vegetales en tierra transcurrió en el sentido de la adquisición de tejidos y órganos diferenciados, con especialización del sistema vascular, hasta desarrollar raíces, tallos y hojas. En cuanto a la reproducción, se alcanzó la fecundación independiente del medio líquido.
Los primeros animales pluricelulares, de cuerpo blando, aparecieron hace unos 600 millones de años. Al organismo ancestral se le supone una forma pluricelular, dotado de cilios, de flagelos, o de ambos, con capacidad de reproducción sexual y cuyo crecimiento corporal se realizaba por mitosis. Su diferenciación celular sólo incluiría tres tipos de células. Alimenticias (fagocitarias), corporales (vegetativas) y reproductoras (gametos).

Hasta el periodo Ordovícico todos los organismos animales eran marinos. El agua les brindaba oxígeno para la respiración, permitía el equilibrio hídrico celular, hacía fácil la locomoción y era el medio en el que se unían los gametos (fecundación externa).
Los primeros vertebrados que aparecieron, en el Ordóvico y Silúrico, fueron peces sin mandíbulas y recubiertos de placas óseas. Más tarde aparecieron los peces con mandíbulas, aletas pares y armadura ósea. De ellos se originarían el resto de los peces y de un grupo de ellos los primeros anfibios.
Los primeros animales que colonizaron la tierra firme, fueron invertebrados del grupo de los escorpiones. Esto implicó un cambio en la forma de obtención de oxígeno: de la respiración acuática a la respiración aérea; junto a la adquisición de mecanismos para conservar el agua, como fue la gruesa cutícula de su exoesqueleto.
A principios del Devónico, una serie de adquisiciones evolutivas en algunas formas de vertebrados pisciformes, permitió su paso a la vida aérea. Además de adaptaciones para conservar agua, sus extremidades óseas les permitían sostener su propio peso lo que les capacitaba para desplazarse en tierra firme. Los primeros anfibios aparecieron en el Devónico y, como los actuales, aún necesitaban del agua para realizar sus puestas.
Los primeros vertebrados auténticamente terrestres fueron los reptiles, dado que “inventaron” la fecundación interna y el huevo lleno de vitelo, con cáscara impermeable al agua, que depositaban en tierra sin riesgo de que se secara. Tanto aves como mamíferos, evolucionarían de sendos grupos de reptiles durante el Mesozoico.


  1. TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE LA HUMANIDAD.


La opinión de Lamarck.
Lamarck, coherente con sus postulados transformistas, situó a los seres humanos como final del proceso evolutivo. Así afirmaba: “Si algún tipo de mono, sobre todo el más perfectos, se vio forzado por las circunstancias a abandonar su vida arborícola, y si los individuos de esa especie tienen que dejar de usar los pies para agarrarse a las ramas durante varias generaciones, sirviéndose de ellos para andar, los cuadrúpedos tuvieron también que transformarse en bípedos. Esta nueva postura condujo a un mayor desarrollo de los sentidos y al perfeccionamiento del cerebro y del habla. Esta especie de tan elevadas facultades consiguió con ello ganar la supremacía sobre todos los demás seres vivientes”.
Darwin y: El origen de las especies.
En esta obra, Darwin no entró directamente en el tema de la descendencia de la humanidad y sólo señaló de pasada que sus estudios “podrían esclarecer el origen y la historia del ser humano”. No obstante, de sus planteamientos se deducía que los seres humanos, como parte de la naturaleza, descendían de alguna forma anterior, que incuestionablemente era un animal.
Huxley, principal seguidor de las ideas de Darwin, entró en la polémica publicando su obra más importante: El lugar del hombre en la naturaleza. En ella, tras la revisión de todo lo que se conocía hasta el momento, afirmó premonitoriamente “... el hombre difiere menos del chimpancé o del orangután que estos de los monos inferiores.”
Darwin y: El origen del hombre y la selección natural en relación con el sexo.
En dicha obra aportaba datos científicos objetivos a la polémica especulativa que había desatado su primera obra. De esta manera replicaba a la generalizada aceptación del relato bíblico de Adán y Eva.
También este libro produjo escándalo y rechazo general. Postular que los humanos descendían de un antiguo miembro del subgrupo antropoide, hizo que su antiguo profesor de geología le acusara de “embrutecer a la humanidad y sumir al género humano en el más profundo nivel de degradación en que nadie había caído...”
Además incluso sus adeptos pedían pruebas. Objetivamente había diferencias entre los humanos y los antropoides; entonces ¿dónde estaban las formas intermedias? ¿Cuál era el eslabón perdido?
Darwin no respondió a estas preguntas, pues para él era más importante la idea general del proceso evolutivo. El tiempo ha venido a darle la razón: hoy en día se conocen numerosas formas intermedias, es decir, muchos eslabones perdidos, y algunas de ellas pueden considerarse propiamente humanas.



  1. LOS PRIMATES.


El término primate se refiere al grupo que engloba a los simios, los seres humanos y los seres primitivos, antepasados comunes de humanos y monos.
Los primates son un grupo muy reciente. Sus primeros fósiles conocidos se han encontrado en Montana (EE.UU.), en estratos de hace 70 millones de años. En esta época convivieron con los dinosaurios, cuya extinción se produjo 5 millones de años después.
Por entonces, un micromamífero insectívoro se adaptó a la vida arbórea, aprovechando las fuentes de alimento que le brindaba la expansión de los bosques de angiospermas.
El primer primate pudo ser Purgatorius. Este animal tenía hábitos nocturnos, era arborícola, omnívoro y cuadrúpedo, sólo pesaba 150 g y su aspecto debió ser parecido al de los actuales tupayas, formas semiterrestres de las selvas tropicales del sur y el sudeste de Asia.
No obstante, otro grupo de científicos cree que Purgatorius y sus congéneres norteamericanos y europeos no eran verdaderos primates. Según ellos, el origen de estos hay que situarlo en África y no en Norteamérica. Esta teoría ha sido apoyada por hallazgos recientes de restos fósiles en el norte de África.
Los primeros primates surgieron en un hábitat arbóreo, donde la selección natural favoreció los rasgos que permitían un mejor aprovechamiento de las fuentes alimenticias. Estos fueron:

  • Posesión de manos prensiles.

  • Perfeccionamiento del aparato visual en lo que respecta a la percepción de las distancias y a la captación del color.

  • Capacidad para memorizar dónde podían encontrar las plantas comestibles.


La evolución favoreció las formas capaces de procesar mayor información, lo que implicaba cerebros de mayor volumen. Ello se reflejó en la complejidad del comportamiento, rasgo distintivo de los primates superiores y de los seres humanos.
Los primates actuales pueden englobarse en cuatro grandes grupos:

  • Los prosimios, que conservan rasgos primitivos.

  • Los platirrinos, monos de Sudamérica o monos del Nuevo mundo.

  • Los catarrinos, monos africanos y asiáticos o monos del Viejo Mundo

  • Los antropomorfos o simios superiores, grupo en el que están incluidos los seres humanos.



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