Alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad psíquica, FÍsica y sensorial




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fecha de publicación20.02.2016
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ALUMNOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES ASOCIADAS A DISCAPACIDAD PSÍQUICA, FÍSICA Y SENSORIAL.

DISCAPACIDAD PSÍQUICA

Discapacidad caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en la conducta adaptativa expresada en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina con anterioridad a los 18 años.
Clasificación del retraso mental

-Retraso Mental Leve (C.I. entre 50-69). Sujetos a menudo difíciles de diferenciar de otros trastornos del desarrollo en la infancia. Suelen adquirir el lenguaje más tarde que los niños de su misma edad. Igual ocurre con otros aprendizajes.

-Retraso Mental Moderado (C.I. entre 35-49). Sujetos que presentan dificultades en la comprensión y en el uso del lenguaje. Únicamente logran una comprensión y un uso limitados del lenguaje al final de la escolaridad.

-Retraso Mental Severo (C.I. entre 20-34). Trastorno evidente desde los primeros momentos de vida del sujeto. Rápidamente se puede observar que no adquieren aprendizajes y habilidades básicas.

-Retraso Mental Profundo (C.I. inferior a 20). Sujetos que presentan múltiples déficits: motóricos, físicos, sensoriales (sordera o ceguera asociadas), lo que produce una mayor propensión a la muerte prematura, aunque cada vez se está consiguiendo una mayor esperanza de vida.

Factores etiológicos del retraso mental

  • A) Factores orgánicos

    • Genéticos

      • Ligados a genes recesivos

      • Ligados a genes dominantes

      • Ligados a cromosoma X

      • Anomalías cromosómicas

      • Defectos del tubo neural




    • Otros factores orgánicos

      • Prenatales: a) E. Infecciosas, b) Tóxicos

      • Perinatales: a) Enf. Crónicas, b) Placenta previa, c) Incompatibilidad Rh.

      • Postnatales: a) Traumatismos, b) Infecciones




  • B) Factores ambientales

    • Factores culturales

    • Factores familiares


DISCAPACIDAD AUDITIVA

Desde un punto de vista educativo, la deficiencia auditiva se clasifica en dos amplias categorías:

    • Hipoacúsicos: Niños con audición deficiente. Debido a ello pueden tener alteraciones en la articulación, en la reestructuración del lenguaje o bien a nivel léxico, pero con la ayuda de prótesis auditiva pueden desarrollar una vida normal. La hipoacusia puede ser leve, moderada o severa. Las repercusiones en los sujetos pueden ser muy diversas, dependiendo de diversos factores: grado de pérdida, personalidad del sujeto, precocidad en diagnóstico e intervención, contexto familiar, escolar y social, etc.

Característica básica: pueden adquirir el lenguaje oral por la vía auditiva.

    • Sordos profundos: Pérdida auditiva total. La información la reciben por la vía visual. Imposibilidad de adquirir el lenguaje oral por la vía auditiva.


Clasificación:

A) Según la naturaleza de la pérdida auditiva (cantidad de audición que ha perdido el sujeto):

    • 1) Niños con audición normal. Umbral auditivo inferior a 20 dB. Perciben el habla perfectamente.

    • 2) Niños con deficiencia auditiva leve: umbral entre 20 y 40 dB. Presentan dificultades para percibir correctamente los mensajes. Se resuelve con prótesis adecuada y con intervención logopédica, sobre todo para impedir que aparezcan dificultades de articulación. Escolarización normal.

    • 3) Niños con deficiencia auditiva media. Umbral de audición entre 40 y 70 dB. Con prótesis adecuada se puede adquirir el lenguaje oral por la vía auditiva, con apoyo logopédico.

    • 4) Niños con deficiencia auditiva severa: Umbral entre 70 y 90 dB. Sólo pueden percibir palabras amplificadas y la adquisición del lenguaje oral no se produce de forma espontánea

    • 5) Niños con deficiencia auditiva profunda: Umbral auditivo superior a 90 dB. No pueden percibir el lenguaje por vía auditiva y necesitan intervención especializada.

    • 6) Cofosis: Pérdida total de la audición.


B) Según la localización de la lesión:

    • 1) Sordera de conducción o transmisión (oído externo o medio)

    • 2) Sordera neuro-sensorial o de percepción (oído interno y vías de acceso al cerebro)

    • 3) Sordera mixta



A partir del momento en que se detecta la deficiencia, los padres pasan por una serie de etapas emocionales:

  • Choque emocional Es una etapa corta que suele servir como mecanismo de defensa, en la cual se produce una negación e incredulidad que les distancia del problema. El shock inicial puede durar desde unas horas a varios días.

  • Reconocimiento del problema: En esta etapa los padres comienzan a reaccionar emocionalmente al darse cuenta de lo serio de la situación. Aparecen sentimientos de ira hacia el sector profesional que tardó en detectar el problema y en ocasiones hacia el propio hijo. También se dan sentimientos de impotencia y frustración al desvanecerse algunos planes que tenían previsto realizar con su hijo, así como sentimientos de culpa y obsesión por encontrar la causa que ha originado la sordera. El rechazo o la sobreprotección son señales que nos indican una adaptación deficiente.

  • Negación del problema: Los padres intentan contrastar una segunda opinión buscando un diagnóstico más optimista y una posible curación, la cual en la mayoría de los casos no se produce.

  • Aceptación del problema: En esta etapa los padres aceptan que tienen un niño sordo, que lo será siempre y que, aunque ellos no puedan hacer nada para remediarlo, hay otras muchas cosas que pueden hacer para ayudarle. Empiezan a sentir la necesidad de recibir información a cerca de la sordera asistiendo a conferencias y charlas, a hablar abiertamente con otros padres con el mismo problema y en definitiva a mostrarse sin ninguna vergüenza como padres de un niño con una deficiencia. A menudo la pérdida auditiva representa un problema mayor para los padres que para el niño, por lo que es muy importante que los padres tengan una actitud abierta y positiva y que se informen sobre que pueden hacer para proporcionar a su hijo las mejores condiciones posibles.

Desarrollo evolutivo de los niños con deficiencia auditiva:


  • Desarrollo motor

Los niños sordos presentan la misma secuencia de desarrollo que los normooyentes (gatea, salta, se sienta, camina). No se observan tampoco diferencias a nivel de motricidad fina, aunque, su desarrollo motor está marcado por la ausencia de control auditivo, torpeza motora, andar pesado y poco seguro, etc. Pueden presentar dificultades de equilibrio y coordinación.



  • Desarrollo perceptivo:

Por defecto de la práctica, el niño que presenta una discapacidad auditiva posee una capacidad superior de expresión corporal que no sólo se limita a gestos faciales y manuales.

El objetivo es estimular todas las vías de percepción, potenciando la integración multisensorial.

Estimular todos los sentidos, mediante todo tipo de experiencias y exploraciones a través del juego.

- Utilizar todas las posibilidades sensoriales del niño


  • Desarrollo cognitivo:

En general, el niño sordo en su desarrollo cognitivo pasa las mismas etapas que el niño oyente, no obstante se observa un mayor retraso en la adquisición de algunas nociones, como pueden ser las de imitación vocal.

El niño sordo en el período preparatorio se desarrolla con más retraso, ya que se estudia fundamentalmente el juego simbólico, y posee mayores limitaciones que el oyente a consecuencia se su déficit lingüístico, social, y experiencial. A raíz de ello plantea dificultad en su planificación como en la traducción del lenguaje a la acción

Parece claro que la sordera no es una variable determinante para el desarrollo cognitivo, sino que la falta de experiencias tanto en el medio físico como en el mundo social y en concreto la ausencia de lenguaje parecen ser factores determinantes en el desarrollo cognitivo. El desarrollo cognitivo del niño está en función de su nivel de lenguaje y de sus intercambios con el medio y de sus experiencias cotidianas. Además, el lenguaje influye pero no es directamente responsable del éxito o del fracaso intelectual.

Como conclusión, se puede determinar que la pérdida auditiva y sus efectos asociados en el lenguaje tienden a limitar los logros obtenidos de pensamiento en el niño con deficiencia auditiva ya que el retraso cognitivo suele estar relacionado con la pérdida auditiva. De igual forma, sería erróneo decir que los niños sordos son menos inteligentes que los niños oyentes, ya que los sordos consolidan un grupo muy heterogéneo y es bastante difícil obtener resultados homogéneos.

  • Desarrollo del a comunicación:

El desarrollo del lenguaje en niños sordos dependerá de diversos factores relacionados no sólo con el grado de pérdida auditiva que el niño presente, sino también, mediante el entorno comunicativo en el que el niño crece.

De este modo podemos diferenciar dos clases de niños sordos: Los que crecen en un medio en el cual se emplea el lenguaje de signos y los que crecen en un medio oral.

Los estudios realizados sobre las interacciones comunicativas entre madres oyentes e hijos sordos señalan que las madres oyentes con hijos sordos ejercen un mayor control conversacional que las madres sordas con hijos sordos e incluso de las madres oyentes con hijos oyentes. Los padres oyentes utilizan principalmente el lenguaje oral con un hijo sordo y muchos presentan una actitud negativa hacia el lenguaje de signos. Es importante saber que la adquisición del lenguaje oral para el niño sordo no es un proceso natural y espontáneo, sino más bien un aprendizaje difícil que debe ser planificado de forma sistemática por los adultos.

La vocalización de los bebés sordos y oyentes son parecidas hasta cerca de los 9 meses, pero a partir de esta edad las vocalizaciones difieren de sordos a oyentes tanto en producción como en variedad, ya que dichas vocalizaciones tienden a disminuir hasta desaparecer, a causa de la falta de retroalimentación auditiva y refuerzos ambientales, cayendo así el niño en un mutismo absoluto ( de ahí el término sordomudo).

El niño sordo pasará en la adquisición del lenguaje oral por las mismas fases que el oyente aunque se desarrollará de forma más lenta. En cuanto a las estructuras sintácticas son frecuentemente incorrectas, la capacidad de tratar estructuras complejas es limitada incluso a los 18 años lo cual contrasta con los resultados obtenidos por los oyentes, los cuales la dominan a los 8 años. Estas limitaciones se reflejasen en las omisiones de los elementos lingüísticos con menos carga de significado (artículos, preposiciones, conjunciones, pronombres...) u alteraciones en elementos de la oración (plurales, tiempos verbales, género...) incorrecciones todas ellas que se denominan agramaticalismos.

DISCAPACIDAD VISUAL

Todo aquel sujeto que posee una alteración, tanto en el funcionamiento como en la estructura de los ojos. Podemos hablar de:

  • Ceguera total o real: recibe el nombre de amaurisis, es decir, aquellas personas que carecen de visión.

  • Ceguera legal: se establece a partir de unos límites y por tanto se trata de un concepto que cambia de unos países a otros. Es un concepto establecido socialmente delimitando hasta que punto se puede considerar una persona con ceguera.

  • Baja visión: grupo muy amplio de personas situados entre la visión normal y la ceguera total.

  • Ambliopatía: ojo vago.


Para hacer una clasificación sobre la etiología de la deficiencia visual nos apoyaremos en cinco criterios:

1) Áreas o estructuras dañadas: la capacidad visual puede verse afectada por alteraciones en cualquiera de las partes del sistema visual.

2) Momento de aparición.

3) Origen y la causa: diferenciando entre congénita, sobrevenida, fortuita o accidental y asociada a otras enfermedades.

4) Modo de pérdida de visión

5) Afectación a uno o los dos ojos.


DISCAPACIDAD MOTÓRICA

Secuela de una afectación encefálica que se caracteriza primordialmente por un trastorno persistente, pero no invariable, del tono, la postura y el movimiento, que aparece en la primera infancia y no sólo es directamente secundario a esta lesión no evolutiva del encéfalo, sino que también se debe a la influencia que dicha lesión ejerce en la maduración neurológica.
Existen dos criterios para realizar clasificaciones:
1. Según los efectos funcionales que produce la P.C.:

- Espasticidad. Se produce como consecuencia de una lesión localizada en el haz piramidal y consiste en un incremento marcado del tono muscular. Los músculos espásticos obedecen a la menor excitación, son hiperirritables e hipertónicos.
- Atetosis. Se produce como consecuencia de una lesión localizada en el haz extrapiramidal y consiste en una dificultad en el control y la coordinación de los movimientos voluntarios.
- Ataxia. Síndrome cerebeloso en el que se encuentra alterado el equilibrio y la precisión de los movimientos. Se manifiesta en una dificultad para medir la fuerza, la distancia y la dirección de los movimientos, que suelen ser lentos, torpes y se desvían con facilidad del objetivo perseguido.
- Rigidez. Marcada hipertonía de los músculos agonistas y de los músculos antagonistas, que puede llegar a impedir todo movimiento. Resistencia a los movimientos pasivos.
- Temblores. Movimientos breves, rápidos, oscilantes y rítmicos que pueden ser constantes o producirse únicamente en la ejecución de movimientos voluntarios.
2. Según la topografía corporal:

- Paraplejía. Afectación grave de las dos piernas.

- Tetraplejía. Afectación grave de los miembros superiores e inferiores.

- Monoplejía. Afectación grave de una extremidad.

- Hemiplejía. Afectación grave de un hemicuerpo.
Etiología: los factores etiológicos de los distintos trastornos motrices descritos son múltiples:

    • De origen microbiano: poliomielitis, osteomielitis y tuberculosis ósea.

    • De origen genético: miopatías o distrofias musculares

    • Por accidentes: traumatismos craneoencefálicos.

    • Trastornos de origen desconocido: espina bífida, tumores, etc.

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