Entrevista realizada a un especialista en el área




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Universidad Central de Venezuela

Facultad de Humanidades y Educación

Escuela de Psicología

Departamento de Psicología Clínica Dinámica

Clínica Infantil y Adolescente


UNIDAD II

CIRUGÍAS ESTÉTICAS EN ADOLESCENTES

Profesoras: Alumnas:

NeugimPastori Adriana Anuel

Adriana Paz Castillo Rosabel Rojas

Yeisbell Rosales

Caracas, Mayo 2012

ÍNDICE




Pág.

INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………….

3

CIRUGÍAS ESTÉTICAS EN ADOLESCENTES………………………………………..

3

Definiciones básicas………………………………………………………………………

6

ANTECEDENTES DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA………………………………………..

7

Estadísticas de Cirugía Plástica en Adolescencia………………………………………

7

ENTREVISTA REALIZADA A UN ESPECIALISTA EN EL ÁREA…………………….

8

IMAGEN CORPORAL Y ADOLESCENCIA ……………………………………………

10

ASPECTOS RELACIONADOS A PROBLEMAS DE LA IMAGEN CORPORAL…..

12

TRASTORNO DISMÓRFICO CORPORAL Y ADOLESCENCIA…………………….

14

MODELOS DE INTERVENCIÓN ACTUALES ………………………………………..

17

Intervención: Problemas en la Imagen Corporal y tentativa Cirugía Estética Electiva en Adolescentes ………………………………….………………………………………

17

Intervención: Trastorno Dismórfico Corporal…………………………………………….

18

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES…………………………………………..

20

REFERENCIAS………………………………….………………………………………..

21

INTRODUCCIÓN

La adolescencia como período de transformación y transición pone en marcha una serie de cambios que abarcan toda la gama de ámbitos en los que se desenvuelve un individuo, una lucha que pasa por la búsqueda de autonomía, una identidad, ideales, formas de ver la vida y cómo puede determinar su realidad su forma de relacionarse con el mundo en función de cómo luce.

Así, los adolescentes están sujetos a muchas de las situaciones y presiones a las que se ve sometido el adulto, con la peculiaridad de no contar con una madurez física ni psicológica para sobrellevar con todas estas situaciones o sus consecuencias. El riesgo de someterse a una cirugía estética implica la posibilidad de que su cuerpo no haya terminado de crecer, que no cuente con los recursos para asumir los cambios y consecuencias a los que se vio sometido así como que dicha decisión haya sido producto de una tendencia, moda o situación pasajera.

En qué medida ha impactado todo lo anterior en la cantidad de cirugías estéticas a las que se someten las adolescentes, hasta qué punto es una decisión propia, de qué manera puede explicarse la intensidad o cantidad de aspectos a “mejorar” que pueden impulsar e ir aumentando progresivamente a un adolescente a realizarse este procedimiento, cómo puede ser visto esto desde una perspectiva psicopatológica, son elementos que se comprenden y abordan al tratar el tema de las cirugías estéticas en adolescentes.
CIRUGÍAS ESTÉTICAS EN ADOLESCENTES

Definiciones básicas

Cirugía estética:

Ceballos (2010) indica que etimológicamente “plástica” deriva del griego plastíaque significa acción demodelar y de dar forma. El calificativo de plásticatiene la intención de ver en quienes la practican, cierto grado de trabajo artístico en elmodelado quirúrgico de las estructuras corporales distorsionadas portrauma,infección,neoformaciones, malformaciones, envejecimiento y la insatisfacción con laimagen corporal.

Señala además que ha sido definida de diferentes maneras, pero que quizás la másapropiada yque más ennoblece a sus practicantes, es aquella que establece que “la cirugía plástica no esmás que una forma especial de hacer la cirugía”.

Resalta también que la cirugía lleva implícita la reparación de algún defecto y por eso sería redundante hablarde cirugía plástica reconstructiva o reparadora. Aclarando que por razones de orden práctico sesubdivide la cirugía plástica en reconstructiva o reparadora y en estética. Aquélla se ocupa dela reparación de las estructuras patológicamente alteradas y ésta, del mejoramiento de laapariencia física de una persona no necesariamente enferma.
Adolescencia:
Quintero y Palacio (2005) desde un modelo biológico de la interacción organismo-ambiente, para Piaget la adolescencia implica cambios sociales y una total reorganización de la personalidad resaltando que principalmente esta etapa estaría caracterizada por el razonamiento hipotético deductivo o inductivo.

Hull presenta en su trabajo de 1904 una concepción que según Quintero y Palacio (2005) presenta la adolescencia desde un punto de vista evolucionista en la que es concebida como un segundo nacimiento, como una ola que lanza al niño a las orillas de la edad adulta indefenso ante las exigencias sociales, siendo además una etapa orientadora del rumbo de la vida.

Para Hollingsheadla adolescencia según Agulló (1997) es el período de la vida de una persona en el cual la sociedad deja de considerar a ese hombre o mujer como un niño pero que aún no le otorga un status de adulto; así, el comportamiento adolescente sería un tipo de conducta de transición que depende de la sociedad, de la posición que ocupe un individuo en una estructura social y los fenómenos biopsicológicos conexos con esta edad.
Imagen corporal:

Una de las definiciones integradoras del concepto deimagen corporal lo concibe según Bernárdez, Montaña, González y González (2011) como un constructo complejoque abarca tanto la percepción que tenemos detodo el cuerpo y de cada una de sus partes, como delmovimiento y límites de éste, la experiencia subjetivade actitudes, pensamientos, sentimientos y valoracionesque hacemos y sentimos, y el modo de comportar.

De acuerdo con González (2001) la definición deimagen corporal desdela teoría de la gestalt, es la representación quese forma mentalmente del cuerpo. Determinala relación que tiene este término con el deautoconcepto, con el añadido que para el segundo, esnecesario un parámetro de identidad social, esto es,elautoconcepto en relación con un modelo social conel cual se compara: la concepción de la individualidaden situación, es lo que permite integrar el elementosocial en la noción de imagen corporal, que refuerza latrascendencia del cuerpo fuera de los límites de la piel.

Mientras que desde la mira psicoanalítica, González (2001) refiere que se habla de una carga de afecto hacia el yo. Elcuerpo y su representación se estructuran en lainterrelación con los demás y también con lascosas. Desde que se nace el contacto corporalcon las personas que cuidan, marca la experiencia táctil de su afecto;abriendoasí las ventanas emocionales conque se entrará en contacto con el mundoy su significado. Quedarán marcadas, aquítambién, las opacidades como lugares negadosa la libido, lo que no podemos representar de nosotros mismos, también obstruirá la posiblerepresentación integral de los demás.
Trastorno dismórfico corporal:

De acuerdo al American PsychiatricAssociation (1994) los criterios para el diagnóstico del trastorno dismórfico corporal son: a) Preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico. Cuando hay levesanomalías físicas, la preocupación del individuo es excesiva. b) La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social,laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. c) La preocupación no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Además señala que los síntomas más usuales se refieren a defectos imaginarios o de poca importancia en la carao la cabeza y pueden preocuparse también por la forma, el tamaño u otros aspectos de sus rasgos faciales. Sin embargo, cualquier otra parte del cuerpo puede ser igualmente motivo de preocupación así como la preocupación puede centrarse en varias partesdel cuerpo al mismo tiempo. A pesar de que las quejas son normalmente específicas, algunas veces llegan a ser considerablemente vagas. Debido al malestar que les ocasionan las preocupaciones,los individuos con trastorno dismórfico corporal tienden a evitar describir con detalle sus «defectos» y se limitan a hablar siempre de su fealdad.

La mayoría de los sujetos experimentan un malestar intenso en relación con su supuesto defectoy a menudo describen sus preocupaciones como devastadoras, les resulta difícil controlar y dominar sus preocupaciones y hacen poco o nada por superarlas pudiendo pasar horas pensando en su ‘defecto’ odominar sus vidas por completo, pudiendo así causar undeterioro significativo en muchas áreas de la actividad del sujeto.
ANTECEDENTES DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA

A continuación, se expondrá una breve reseña histórica sobre los antecedentes de la cirugía plástica, extraídos de un artículo realizado por Arquero (1998).

La cirugía plástica es una de las prácticas más antiguas realizadas por el hombre. Una de las primeras intervenciones realizadas data de 1500 años a.c., en donde los egipcios muestras por medio del escrito sobre papiros, haber realizado transplantes de tejido. En la índia 2500 años a.c., se describen técnicas sobre la reconstrucción de nariz, orejas y labios. Los dedicados a dicha habilidad eran los llamados alfareros, los cuales poseían el secreto de la manipulación de los tejidos vivos, conocimientos que posteriormente transmitieron a Persia, Arabia, Grecia e Italia.

Por otra parte, todavía se encuentran civilizaciones (como las indígenas o las prevenientes de África), las cuales descubrieron prácticas quirúrgicas primitivas cuya finalidad es el embellecimiento, por ejemplo en Brasil se consigue que en ciertas tribus se realiza la expansión del labio inferior mediante la colocación de discos de diámetro creciente, en África y Oceanía es frecuente la expansión del lóbulo de la oreja, y en algunas tribus africanas realizaban cortes superficiales en la piel, que resultan decorados. Por otra parte la perforación de la nariz y de la oreja, no han dejado de tener un cierto contenido estético aún en la actualidad.

En la Edad Media no se realizó adelanto alguno con respecto a la cirugía, debido a que el Papa Inocencio III, prohibió la práctica de las operaciones quirúrgicas y más tarde fue considerada como indigna para los médicos. Sin embargo, en el año 1492, se reintroduce en Catania el antiguo método indio para la reparación de los defectos en la cara. Pero fue Gasparo Tagliacozzi, en el siglo XVI, profesor de anatomía en la Universidad de Bolonia, el primero en describir, científica y fisiológicamente, la realización de un colgajo del brazo para la reconstrucción de la nariz. En este tiempo, la Compañía Inglesa de las Indias Orientales transmitió la noticia de la reconstrucción de nariz realizada en un soldado indio que servia en el ejército inglés. Desde ese momento el antiguo método indio de los colgajos fue utilizado en Europa y América.

La cirugía estética nace como tal en las manos de un cirujano alemán, Jacob Joseph, quien en 1896 realiza la primera intervención para corregir las orejas separadas de un niño. En 1899, un hombre con nariz como un pico de águila se le presenta en el consultorio buscando remedio para su pena. Después de un tiempo de estudios, Joseph aceptó realizar la operación. En esta ocasión la cicatriz fue realizada en el dorso de la nariz, el resultado fue satisfactorio y fue asombrosa la transformación del paciente

Posteriormente, la primera cirugía para corregir las arrugas de la cara  fue realizada por Lexer en el año 1906.  Actualmente se considera un patrimonio de la especialidad el tratamiento quirúrgico de las quemaduras, úlceras, cicatrices, tumores cutáneos, deformidades congénitas craneofaciales, genitales y algunas de las extremidades, así como también se considera de gran relevancia la cirugía puramente estética.
Estadísticas de Cirugía Plástica en Adolescencia:

Velásquez (2008) realiza una entrevista a cirujanos plásticos y una psicóloga especialista adolescente obteniendo información referente a la práctica de procedimientos quirúrgicos en edades tempranas. Resalta que las estadísticas en Venezuela y el mundo han aumentado notablemente y han incluso cambiado las preferencias, de la rinoplastia se pasó a tener predilección por un aumento de busto, así como se ha ampliado el rango de edad teniendo peticiones por parte de adolescentes de 13 años.

En Venezuela según relata Linares (2011) se operan 45.000 personas al año, 70% mujeres y 30% hombres, según datos de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva Estética y Maxilofacial. El aumento de las cifras en cirugías estéticas ha causado alarma de manera global alrededor del mundo, tal es el caso de España, en donde la Consejería de Salud y Bienestar Social (2011) relata que la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparado apunta que cada año se realizan en el país unas 380.000 operaciones, lo que sitúa a España en cuarto lugar en el mundo en este tipo de actividad, que crece cada año entre un 5 y un 10%, y que, según las estadísticas, en uno de cada diez casos se realiza en un menor de edad.

Por ello, la Consejería de Salud y Bienestar Social (2011) indica que en ese país se tomó la iniciativa de el Decreto 49/2009, de 3 de marzo, de protección de las personas menores de edad que se someten a intervenciones de cirugía estética en Andalucía, regula además los requisitos y garantías que han de cumplir los centros, servicios y profesionales que participen en ellas.El objetivo de esta medida pasa por valorar el nivel de madurez del menor y descartar los desórdenes que contraindiquen la operación -especialmente cuestiones relacionadas con trastornos de la imagen corporal-. Para ello, todos los menores de 18 años que quieran someterse a una intervención de este tipo deberán pasar un examen psicológico previo.

La atribución que se hace a los medios de comunicación como una de las formas en que se han establecido, impulsado y mantenido ciertos cánones de belleza no puede ser vista cómo la única variable, aunque tiene un gran peso, pues en esta clase de situaciones intervienen otros aspectos como la imagen corporal, los mensajes que recibe la persona sobre su imagen corporal por parte de personas cercanas o no, experiencias tempranas, su forma de relacionarse, objetivos y su forma de aproximarse ante una problemática.
ENTREVISTA REALIZADA A UN ESPECIALISTA EN EL ÁREA

Se realizó una entrevista a un médico cirujano, el cual tiene 30 años ejerciendo en el área de la cirugía plástica, el cual nos aportó datos de gran relevancia para el estudio de la incidencia de las cirugías plásticas en adolescentes.

En primer lugar, se le pregunta que se entiende por cirugía plástica, a lo que él mismo responde que primero se debe realizar una distinción en lo que respecta a cirugía plástica reconstructiva y cirugía plástica con función estética, en donde el la primera se realiza una intervención quirúrgica a causa de un defecto que se va a corregir, el cual puede ser de carácter congénito (como por ejemplo un labio leporino) o adquirido (ejemplo: cicatrices por accidentes, quemaduras, entre otros). En el caso de la segunda el objetivo principal es el embellecimiento y expresa que por lo general no existe un defecto que corregir (ejemplo el aumento de mamas).

Posteriormente, se le preguntó cuales son las cirugías que por lo general buscan realizarse las jóvenes adolescentes, la lo que expresa que por lo general a las adolescentes tempranas (15-17 años) se realizan Otoplástias (reconstrucción del pabellón de la oreja), Hipertrofia mamaria juvenil o Gigantomástias (16 -17 años) únicamente si a raíz de ello presenta problemas en la columna, corrección de cicatrices visibles, y en el caso de adolescentes tardías (18-21 años) mamoplástias y rinoplástias.

Se indagó un poco sobre los casos en los cuales llegan adolescentes tempranas e incluso con sus padres o representantes, queriéndose realizar algún tipo de intervención como mamoplástias o rinoplástias, si las realizaría, a lo que el médico respondió que no las realiza, que en esos casos se le explica tanto a la joven como a los padres que debe esperar hasta haber cumplido los 18 años de edad, para que haya culminado el proceso de desarrollo morfológico completo y pueda realizarse la intervención con menor cantidad de riesgos.

Se preguntó que hace con aquellas pacientes que llegan al consultorio y se percibe que tras el querer realizarse la operación existe un problema emocional o incluso de orden patológico, a lo cual responde que se habla con estas personas, se les recomienda asistir a un especialista (psicólogo). Se indagó un poco sobre cómo se da cuenta que esta persona en realidad no se encuentra apta para la realización de la operación, a lo cual respondió que por lo general, este tipo de pacientes traen defectos que no justifican la carga emocional que ellas les ponen y que el deseo del resultado post-operatorio no es acorde con la realidad, es decir, lo que ellas piden o quieren lograr es algo que no se puede realizar en la realidad, y expresa que esos casos no se someten a intervención.

Para culminar se pregunto de manera directa la proporción de adolescentes que asisten a consulta para realizarse algún tipo de intervención, a lo cual respondió que en realidad no es mucha la cantidad de adolescentes que van a consulta, que de las que van en adolescencia temprana por lo general es para reconstruir cicatrices o a realizarse otoplástias y de las adolescentes tardías por lo general es para realizarse mamoplástias, pero que sin embargo, es mayor la cantidad de mujeres adultas que se dirigen a consulta a realizar cualquier tipo de intervención que las adolescentes.

IMAGEN CORPORAL Y ADOLESCENCIA

Es bien sabido que en la etapa de la adolescencia, es cuando la persona sufre una gran cantidad de cambios, en donde los más drásticos son los que tienen que ver con el aspecto físico. Cabe destacar que si en el adolescente se da una mala adaptación a dichos cambios, se podrá ver perjudicada su falta de aceptación, lo que puede traer consigo problemas se autoestima, causando en el individuo daños emocionales que lo acompañaran en su recorrido hacia la vida adulta y que probablemente se queden allí por el resto de la vida del mismo (Barocio, 2010).

Barocio (2010), expresa que por medio de lo anteriormente expuesto, es que se debe de fomentar en el adolescente la creación de una imagen corporal positiva y saludable, ya que esto repercutirá en su autoestima y en la instauración de su autoconfianza. A pesar de que la imagen corporal es cambiante y se encuentra estrechamente relacionada al estado de ánimo que presente el adolescente en determinado momento y al ambiente en donde se desarrolle el mismo, dicha imagen también se construye por medio de las experiencias vividas y del entorno que lo rodea, lo que le ofrece una idea de cómo valorar su propio cuerpo.

Es de gran relevancia señalar que existe una estrecha relación entre la imagen corporal, la estructuración de la personalidad (la construcción del yo), con la interacción que se crea entre las imágenes o representaciones internas del cuerpo y el cuerpo como objeto (lo vivido y lo que realmente es). Entonces se puede decir que, el crecimiento del la persona se encuentra caracterizado por la interacción que existe entre dichos aspectos, por lo que la imagen corporal se modifica constantemente por las actitudes que se tiene hacia el propio cuerpo, que provienen de las percepciones del individuo y de las confrontaciones e identificaciones que se tienen sobre el cuerpo de los otros. Es importante destacar que los comportamientos culturales y familiares que influencian la imagen del cuerpo, resultan ser en primer plano para los que sufren de algún defecto somático o se siente diferente (Rovera, 1999).

Cabe mencionar, que la imagen corporal que se va construyendo en la adolescencia no corresponde únicamente a un aspecto cognitivo de las persona, sino que también se encuentra relacionada con las valoraciones subjetivas y con las exigencias determinadas por la sociedad en la cuál el individuo se desarrolle. Para el adolescente, es de gran importancia cómo es percibido por las demás personas, en especial por sus compañeros del mismo grupo al cual pertenece, por lo que en algunos casos, estas personas harían cualquier cosa para agradar o ser aceptado y no verse excluido por los demás, ya que dicha situación es generadora de estrés en los jóvenes. Tanto la aceptación en un grupo como el aspecto físico, son los aspectos que dentro de esta etapa correlacionan de manera directa con el autoestima, entonces el adolescente para integrar su autoimagen, explora de manera detallada los cambios a nivel corporal que ha experimentado, por lo que examina y considera las posibilidades que le ofrece su entorno para mejorar su apariencia (Salazar, 2008).

Una de las posibilidades que ofrece el entorno es la realización de cirugías estéticas, en las cuales los jóvenes tienen la idea de que es una solución, por decirlo de alguna manera, casi mágica para eliminar o corregir los defectos que presente su cuerpo. Como expresa Rovera (1999), La cirugía plástica con objetivos estéticos, en algunas ocasiones, se ha llegado a considerar como una “terapia psicológica con el bisturí”. Es importante destacar que las finalidades que posee la cirugía estética, se dirigen de hecho a modificaciones positivas de ciertas características somáticas, llevando a menudo a una notable ventaja de los sufrimientos psicológicos del paciente, en el sentido de que la imagen resulta más agradable tanto para sí mismo como para los demás.

Ahora bien, dentro del concepto de cirugía plástica, existen dos ramas que poseen una función en específica, se tiene la cirugía reconstructiva o reparadora, la cual se ocupa de restaurar las partes del organismo que se ven afectadas por una causa en específica (ejemplos: tumores, accidentes, malformaciones congénitas, quemaduras, etc), y por otro lado se encuentra la cirugía estética o cosmética centra su capacidad en las correcciones de algunos rasgos morfológicos, los cuales no son aceptados por el paciente y no son compatibles con los estereotipos de belleza que se encuentran determinados por la cultura o la sociedad a la cual se pertenezca, por lo que dentro de esta práctica se reconoce que algunos de estos aspectos pueden venir del aspecto subjetivo del paciente, por lo que se puede afirmar, que ésta práctica en por lo general incentivada y propuesta por el mismo paciente y no por el médico especialista. Por medio de esto se puede decir que éste tipo de intervención genera en el paciente un mayor número de reacciones emocionales, sin embargo se debe tomar en cuenta que la mayoría de dichos pacientes presentan un dualismo entre los rasgos físicos observables y algunos auto-esquemas internalizados (Montaño, 2004).

Entonces como se puede observar, la cirugía plástica en algunos casos puede ayudar a favorecer alguna de las complacencias de los pacientes, en el caso de los adolescentes, sentirse mejor con respecto a su imagen corporal, sin embargo se debe de tomar en cuenta los aspectos psicológicos que trae la persona e ir acompañando al mismo y en el caso de que se muestre más hacia el lado de una patología, no realizar la intervención, sino de lo contrario ayudarlo a sobrellevar y a sentirse mejor consigo mismo, en donde es importante el papel de la familia, sobre todo de los padres a los cuales de cierta manera se deben de entrenar y explicarles como pueden hacer para ayudar a si hijo adolescente a reafirmar su confianza, autoestima y autoimagen.
ASPECTOS RELACIONADOS A PROBLEMAS DE LA IMAGEN CORPORAL

Se ha observado, que dentro de lo que respecta a la auto-degradación que tiene el adolescente sobre su imagen corporal, se debe a diversos aspectos dentro de los cuales se encuentran los cambios físicos de la pubertad, lo que trae consigo la disminución del autoestima, de la confianza en sí mismo, entre otros aspectos, los cuales en los últimos tiempos por lo general se debe a estereotipos que la sociedad determina como belleza, por lo que le causa un daño a nivel emocional sobre todo a las personas jóvenes, que se encuentran más susceptibles con respecto a su apariencia física y que perciben esto por parte de los medios audiovisuales tales como (publicidades en vallas, televisión, cine, revistas, etc).

Rovera (1999), expresa que el hecho de sentirse deforme o diferente, según la moda cultural del contexto social al cual se pertenezca, puede conducir a la persona a adquirir notables sentimientos de inferioridad, empujándolo a la automarginación y en algunos casos realizando cuadros psicopatológicos importantes. El sentimiento de pertenencia que crea una persona hacia una sociedad, un grupo e incluso dentro del ámbito familiar, es lo que le ayudará a forjar sus rasgos de personalidad. Por otra parte, en ciertas edades, como lo es la etapa de la adolescencia, el sentirse diferente al grupo, puede general en la persona sentimientos de inferioridad, sin embargo, dentro de ese sentimiento de sentirse diferente existen dos aspectos muy arraigados en la persona en primer lugar las deformidades objetivas y en segundo lugar las deformidades subjetivas.

Con respecto a lo referido sobre el sentimiento de inferioridad, el mismo se debe a condiciones que pueden ser reales o imaginarias para la persona, que se encuentran relacionados al propio cuerpo, empeorado en ocasiones por carencias afectivas o por comparaciones desvalorizantes, no solo de los adultos sino también de sus compañeros contemporáneos (Rovera, 1999).

El sentimiento de inferioridad, se encuentra estrechamente ligado con la definición del autoestima en la persona, en donde Borro (2008), expresa que la autoestima es el aprecio que tiene una persona hacia sí misma, es el amor y la aceptación que se tiene hacia el propio cuerpo y se constituye desde la infancia (por medio de la relación que se tenga con las figuras paternas). Durante la adolescencia, es común que los jóvenes valores la estética y la imagen corporal, debido que su cuerpo se encuentra pasando por una serie de cambios físicos, lo que hace que se sientan disconformes con el mismo y necesitan un tiempo para adaptarse al mismo, sin embargo si ese proceso se vive con angustia, debido a las constantes críticas del medio e incluso del grupo familiar, es probable que esa persona desarrollo problemas de inferioridad y de autoestima, por lo que buscará en el medio posibilidades de cambio.

Con respecto a lo anteriormente expuesto, Barocio (2010), expresa que cualquier persona que ponga atención a las publicidades que se encuentran dirigidas a los adolescentes en los diferentes medios, puede observar de qué manera se fomenta un estereotipo de belleza de cierta manera absurdo y poco sano, ya que si se considera la cantidad de bombardeo sobre los estereotipos de belleza que se fomentan en los medios y en la sociedad, y la cantidad de información que por cualquier lugar le llega a dichos jóvenes, se podría decir que éstos están recibiendo en gran cantidad una idea y un mensaje equívoco respecto a lo que es adecuado y sano para el cuerpo, además de que no se valora la individualidad, sino por lo contrario un modelo ya previamente estereotipado de lo que debe ser.

Borro (2008), menciona que ciertamente es un engaño pensar que la autoestima aumentará a través de la realización de una cirugía estética, ya que el efecto gratificante desaparecerá con el pasar del tiempo y saldrán a la luz nuevos complejos en la persona por lo que buscará someterse de nuevo a una intervención, y como el autoestima se cataloga como un problema mental, en definitiva nunca se podrá resolver dentro de un quirófano. Además que se debe resaltar que con estos problemas de inferioridad y autoestima, el adolescente corre el riesgo de desarrollar patologías mayores que afecten su desarrollo en los diversos ámbitos de su vida.
TRASTORNO DISMÓRFICO CORPORAL Y ADOLESCENCIA

Como se ha venido mencionando el trastorno dismórfico corporal es una condición mental que genera una imagen distorsionada del propio cuerpo, y se diagnostica a aquellas personas que son extremadamente críticas de su físico o imagen corporal a pesar del hecho de no tener un defecto o deformación que lo justifique (Misticone, 2007).

Este padecimiento puede llegar a afectar el desenvolvimiento laboral y social de las personas, pues estas llegan a aislarse y cohibirse de realizar actividades en aras de esconder su “fealdad”. Sobre el curso y etiología de la enfermedad existen varios señalamientos, particularmente según el DSM-IV

El trastorno dismórfico corporal se inicia generalmente en la adolescencia, pero puede pasar desapercibido durante muchos años debido a que con frecuencia los individuos con este trastorno no quieren revelar sus síntomas. El inicio puede ser gradual o repentino; el curso es continuo, con pocos intervalos sin síntomas, a pesar de que su intensidad puede presentar altibajos.La parte del cuerpo en la que se centra la preocupación puede ser siempre la misma o variar con el tiempo. (DSM-IV, 1994, p. 480).

Según Barlow y Durand (2001) existen varias causas para la aparición del trastorno entre ellas se encuentra: a)la predisposición genética, en la que uno o varios antecesores experimentaron algún tipo de trastorno relacionado, sea obsesividad, fobia social o depresión; b) haber experimentado burlas sobre aspecto físico por parte del medio en el que se encuentra la persona. Esto suele generarse en la adolescencia y deja marcas que repercuten en la futura vida del paciente; c) pueden existir factores familiares influyentes como la falta de autoestima generada por unos padres castigadores o duros; d) Complejos a partir de experiencias en la infancia, como abusos físicos o psicológicos que se proyectan en el complejo físico; e) Ansiedad generada por experiencias traumáticas que se han desplazado a la parte física. Problemas de fobia social o evitación a partir de inseguridades internas que han tomado otras formas; f) Presión social por el aspecto físico; g) padres muy estrictos y perfeccionistas; h) auto presión por la perfección a partir de otras faltas existenciales.

Este desorden puede explicarse también por la interpretación excesiva de los ideales sociales de belleza y una sobre evaluación de los procedimientos cosméticos actuales, o la “Fijación” en partes defectuosas del cuerpo constituye una defensa contra la ansiedad (Misticone, 2007).

Misticone (2007) señala que desde el punto de vista psicoanalítico se cree que

…ocurre un desplazamiento (que es un mecanismo básico) de los sentimientos de inferioridad, autoimagen pobre y culpa, hacia un área corporal definida. [De tal manera que respecto a las consideraciones anteriores] hay que tomar en cuenta los factores que influyen en percepción corporal que son la personalidad, estados premórbidos, significados ideosincráticos, factores constitucionales y la experiencia individual” (Misticone, 2007, p. 5)

Así pues en las etapas iniciales de la vida pueden darse Traumas infantiles debido a burlas o amenazas por el aspecto físico, que en conjunto a otros aspectos como malas relaciones interpersonales, aislamiento, social, falta de soporte familiar y/o abuso sexual constituyen factores de riesgo para desarrollar trastornos dismórficos (Misticone, 2007).

La adolescencia es sensible a la gestación de ideas dismórficas precisamente porque en esa etapa de la vida el cuerpo todavía no se ha formado completamente, ni tampoco la personalidad se ha terminado de desarrollar, por lo cual los jóvenes son presa de las dudas y del miedo a ser cuestionado. Así pues la decisión de hacer cirugía estética a un adolescente no puede tomarse a la ligera pues cualquier cambio físico puede tener un impacto en la dinámica de su personalidad. Es importante de evaluar los motivos reales por los cuales los adolescentes quieren someterse a una cirugía estética: problemas de identidad o búsqueda de una solución a una disconformidad con una parte de su cuerpo (Xavier, 2010).

En efecto, la adolescencia es un periodo de desarrolloen el cual algunos sujetos pueden volverse más sensibles a las burlas, pues la autoimagen se encuentra en proceso de cambio. Es decir, el adolescente no tiene una idea clara tan ser frente a si mismo ni frente a los demás, incertidumbre que puede generar incomodidad e inseguridad al relacionarle con los demás (Curbelo, s.f), y ante esta sensación en la cual pequeñas alteraciones exteriores pueden producir grandes transformaciones en el interior de las personas la cirugía estética parece representar una de las opciones más llamativas (Curbelo, s.f).

La cirugía estética en el marco del trastorno dismórfico corporal, desde la perspectiva deBarlow y Durand (2001), puede ser tomada como una alternativa para solucionar el defecto que atormenta al paciente, no obstante tras someterse aestos procedimientos estos no se sienten conformes y generalmente regresan para nuevas intervenciones y en algunos casos presentan demandas por negligencia. Muchos de ellos después de recibir los tratamientos estéticos se sienten aún más feos y culpan al médico ya que su insatisfacción proviene de un malestar psicológico. Como se explicó anteriormente es posible que la personas siga buscando defectos corporales, por ejemplo se conoce el caso de un paciente que se hizo 4 rinoplastias y después se empezó a preocupar por el grosor de su pelo y la caída de sus hombros.

Es importante considerar que no solamente la compulsión por someterse a cirugías plásticas puede hacerse presente a consecuencia de este padecimiento, también pueden aparecer episodios depresivos graves, aislamiento, autoagresión (practicando por si mismo correcciones quirúrgicas) y hasta intentos de suicidio (Barlow y Durand, 2001).

Lo antes mencionado deja ver la importancia de desarrollar no sólo de seleccionar técnicas de intervención para ayudar a los pacientes a sobrellevar el trastorno sino también indagar sobre posibles mecanismos preventivos que eviten que niños y jóvenes vivencien situaciones que les pongan en riesgo de padecer un trastorno dismórficocorporal.

En este sentido la opción de realizar cirugías estéticas en la adolescencia debería evaluarse descartando la génesis de un trastorno dismórfico corporal tomando también en cuenta otros aspectos como el autoestima, autoimagen, efectos de la presión social y publicidad. Pues con este tipo de intervenciones lejos de contribuir al bienestar del paciente se podría estar dando inicio a un ciclo dañino e infértil en la vida de seres humanos que tienen un padecimiento psíquico de importancia.

MODELOS DE INTERVENCIÓN ACTUALES

Intervención: Problemas en la Imagen Corporal y tentativa Cirugía Estética Electiva en Adolescentes

En general desde la perspectiva que se aborde la posibilidad de someterse a cirugía estética es conveniente descartar la existencia de algunas afecciones psicológicas y circunstancias vinculadas a la auto-imagen que hacen considerar inapropiada a ciertas personas a realizarse una cirugía estética:

Pacientes en crisis, que están padeciendo situaciones de divorcio, o la muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, o la frustración académica pueden muchas veces estar procurando alcanzar objetivos que trascienden en realidad al acto quirúrgico. Todas estas tristes situaciones lamentablemente no se resuelven apenas con el cambio de la apariencia.

Pacientes con expectativas fantasiosas, Como aquellos que insisten en quedar con la nariz de su artista preferido, esperando con ello adquirir su estilo; Jamás opero a pacientes que me traen fotografías de otras personas. Mismo existen pacientes que han sufrido graves accidentes que pretenden volver a tener el rostro que tenían previo a dicho accidente, o aún aquellos pacientes que quieren reencontrarse con la juventud de décadas pasadas. Imposible, son todas expectativas ilusas.

Existen personas que son eternas insatisfechas, que procuran compulsivamente un cirujano plástico y luego otro, y así sucesivamente, buscando respuestas que quieren oír para su agrado personal. En general ellos buscan curarse de problemas que no son físicos, por lo menos primariamente.

Pacientes obsesionados con mínimos defectos, que normalmente creen que resolviendo quirúrgicamente estos defectos se curarán todos sus males. Pacientes perfeccionistas, que creen equivocadamente que la cirugía plástica produce resultados tal cual lo exige su personalidad detallista.

Pacientes con alteraciones mentales, con comportamiento paranoico o depresivo, pueden ser también candidatos inapropiados a una cirugía plástica. Es fundamental que en la consulta inicial, usted defina como se siente con su apariencia y de qué forma le gustaría sentirse. La honestidad durante la consulta es fundamental para conocer bien sus objetivos a fin de alcanzar resultados satisfactorios y evitar toda frustración.


Una arista central en torno a esta temática es el rol que desempeñan los padres ante el deseo de un hijo adolescente por optar a una cirugía estética. En primer lugar estos deben calmarles y buscar información con los especialistas adecuados; teniendo siempre en cuenta que los adolescentes no podrán pasar por el quirófano sin su autorización ni su ayuda económica. Quizás una de las contribuciones más fructífera de los padres será en este caso ayudar a identificar el motivo real que anima a sus hijos a operarse, es decir, descartar que este deseo provenga de problemas de autoimagen, autoestima o carencias afectivas (Xavier, 2010).

Algunas técnicas derivadas de la Psicología Positiva sobre imagen corporal parecen ser útiles en torno al tema que se viene discutiendo. Los pacientes deben partir del conocimiento de sí mismo, en lo que se refiere a sentimientos, deseos, pensamientos, aptitudes,etc; así como también construir la auto aceptación, es decir, el reconocimiento de sí mismo con las valías y limitaciones (se resumen en "negarse adesestimar cualquier aspecto de sí mismo" recurriendo para ello a técnicas de interacción grupal y a la visualización).

También trabajar sobre los estilos cognitivos distorsionados y las formas de rebatir estos pensamientos irracionales, para de tal manera disponerse a resolución adecuada de las situaciones problemáticas. Entre alguna de las técnicas que pueden emplearse se encuentra: El Árbol de logros y la realización de un Anuncio publicitario de si mismo.

Intervención: Trastorno Dismórfico Corporal

Las especificaciones sobre síntomas y etología del Trastorno Dismórfico Corporal son aún vagas, siendo así la situación muy similar respecto a los modelos de intervención: hay pocas opciones y generalmente este tipo de trabajo se ha desarrollado desde la perspectiva conductual.

Salamberria, Borda, Amor y Echeburúa (2000) apuntan que “respecto al tratamiento, la información psicoeducativa y las técnicas de exposición con prevención de respuesta, junto con la restructuración cognitiva, parecen las más útiles… (p. 40). No obstante en la consideración de dicha conclusión hay que tomar en cuenta el papel de las variables predictores de fracaso entre las cuales se destaca: el incumplimiento de las prescripciones terapéuticas por parte del paciente o de los familiares, la comorbilidad de este cuadro clínico con la depresión o el trastorno de personalidad esquizotípico y un insightmuy pobre.

A) Actualmente respecto a la intervención ante patologías graves de la imagen corporal el artículo titulado Tratamiento Cognitivo-Conductual para el Trastorno Dismórfico Corporal (Veale, 2001), plantea que en principio debe desarrollarse un proceso de evaluación que encentrará en factores que mantienen el trastorno:
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