Bibliografía a. Introductoria




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LOCKE .-

Es el más cartesiano de los empiristas ingleses aunque explica y sitúa el origen del conocimiento apelando a la experiencia y no a la razón (aunque para Descartes era importante la experiencia sin que llegue a prescindir del todo de ella).

En Locke tanto el origen como la justificación del verdadero conocimiento queda remitido a la experiencia (diferencia decisiva con Descartes). Ni Locke ni Hume prescinden de la razón para explicar cómo se produce el conocimiento; es gracias a las funciones o leyes psíquicas de la razón, como se construyen y enlaza la información que viene de la experiencia.

Locke comienza a su obra Ensayos sobre el entendimiento humano diciendo que si pudiéramos avanzar hasta donde puede alcanzarse la certeza. Aquí se plantea:

1.- La manera de abordar el conocimiento, es decir, los límites del conocimiento que se vincula con la certeza, verdad que va acompañada de un conocimiento personal. ¿De qué cosas cabe tener certeza y de cuáles no?.

2.- Nos indica que planteamiento sobre conocimiento sigue siendo no sólo cartesiano sino además clásico, el conocimiento no coincide con la opinión (doxa) lo mismo que ocurría en el pensamiento griego sino que el conocimiento está vinculado a la verdad absoluta.

Será con Hume cuando esta distinción, que implica que lo que es propiamente conocimiento no es doxa, será rota, porque identificará conocimiento con creencia. Pero en Locke aun no ha surgido esta ruptura y los límites del conocimiento implica aquello que está justificado frente a las meras hipótesis.

La investigación del ámbito de lo que puede ser dicho con certeza presenta en Locke un enfoque empírico-genético: cuál es el origen del conocimiento situandolo en la experiencia.

La experiencia es un concepto múltivoco lo que implica que depende de la teoría en la que nos situamos.

En Locke la experiencia es entendida en términos psicologistas remitiendo a los datos de los sentidos que luego se filtran por la mente. La mente no va ser claramente una sustancia, sino algo diferente, algo que no se sabe muy bien. En Hume la mente será un flujo experiencias ordenadas según las leyes psíquicas.

¿Cuál es el origen de nuestras ideas?. Esta será la pregunta de partida.

Nosotros conocemos (igual que ocurre con Descartes) aunque ahora se tiene una distinta concepción de lo que es una idea.

Para Locke las ideas provienen de las impresiones que a su vez provienen de la experiencia. Antes de la experiencia, la mente está vacía lo cual sería una diferencia importante con Descartes pues en este autor la mente siempre tiene un contenido.

Para Locke una mente antes de la experiencia es igual a un papel en blanco. Una idea es el objeto, en el sentido de "lo que hay" de conocimiento. En Descartes una idea es el contenido de una mente entendida como conciencia y como sustancia. La mente tenía ideas innatas.

Locke crítica claramente el innatismo cartesiano que conduce la en investigación al escepticismo. En Descartes era una idea innata la que justificaba todo el edificio del conocimiento. Pero si Dios no es el garante, ¿cómo sabemos que existe un mundo externo, que nuestras ideas no nos engañan?.

Locke considera que la tesis del innatismo o :

1.- no se puede justificar, o

2.- es autocontradictoria porque si la tienes no es tan evidente que sea innata.

El origen del conocimiento se encuentra fuera de la mente sin que existan ninguna clase de ideas innatas.

Una pieza que desmonta Locke es la distinción entre las dos sustancias: la res cogitans y la res extensa.

Resumen de sus críticas a esta distinción :

1.- aplica la distinción entre ideas primarias (cuantificables) e ideas secundarias para criticar que no hay razón para calificar sólo con la extensión como única sustancia material (impugna la distinción de substancia material sólo a través de la extensión).

2.- Tampoco hay razón suficiente para afirmar que la res cogitans no requiera de la res extensa. Este dualismo extremo es impugnado por primera vez en la historia por Locke. Es una mera creencia, no una certeza. Descartes no consiguió presentar como certeza su teoría de la sustancia.

3.- Impugna la tesis de que la mente esté siempre pensando, en acto. Por tanto deshace toda la teoría de la sustancia de Descartes.

Sin embargo, en Locke no desaparece la idea de sustancia, lo cual le creará un problema ya que no lo resuelve.

Hablaremos ante el de seguir un poco del escepticismo para completar el contexto.

El escepticismo siempre ha estado presente en toda la historia de la filosofía. Todas las reflexiones sobre el conocimiento que se han hecho han tenido siempre posiciones escépticas.

Relativistas extremos (escépticos) Relativismo mitigado (centro) Realistas.

El origen del escepticismo lo encontramos en autores como Gorgias, Pirrón de Alejandría al que se denomina escepticismo extremo. En cuanto a los textos tenemos los denominados Esbozos pirrónicos de Sexto Empírico y los textos sobre Gorgias de Platón.

El ámbito del escepticismo es triple :

1.- Ambito ontológico, que haría referencia al ámbito del ser: La afirmación de Gorgias sería "no existe el mundo" lo que implica una tesis ontológica.

2.- La propiamente epistemológica : “no puede haber conocimiento verdadero del mundo”.

Estos dos ámbitos será en los que se mueva Descartes, los empiristas y los escépticos como Montaigne.

3.- Ambito de la comunicación, porque la manifestación del conocimiento es pública, no como decía Descartes. El lenguaje como principal instrumento de comunicación y de conocimiento (círculo de Viena y primer Wittgenstein).

En el caso del contexto moderno, el escepticismo estará representado por Montaigne. Reavivó el escepticismo pirrónico, es decir, el escepticismo como punto de partida y el escepticismo académico el cual aparece al final de la investigación de Hume. El escepticismo académico es el procesado por Cicerón en un texto titulado De académico y el producto de la reflexión intelectual siendo agnóstico (veamos si podemos dar cuenta...).

Montaigne modernizará estos dos frentes del escepticismo.

11 de enero de 2002.

El escepticismo del siglo XVIII parte de Montaigne el cual es un escéptico filósofo-intelectual más un escéptico pirrónico; Montaigne revitalizará ambos.

El objeto de crítica es la posibilidad de que haya un conocimiento verdadero criticando :

1.-Las afirmaciones metafísicas de la escolástica.

2.- Las teorías científicos naturales.

3.- El afán de sistematizar del pensamiento moderno.

A pesar de que tanto los escépticos como Descartes van contra la escolástica, los escépticos también van contra el pensamiento moderno.

Se repite la necesidad de dar respuestas a los escépticos; el debate era vivo y estaba muy extendido.

También entre Tharsene (maestro de Descartes) y Gassendi existe esta polémica pues ambos luchan contra el escepticismo representando una respuesta distinta a la que da Locke y a la del dogmatismo cartesiano.

Estos autores son importantes por ser un punto medio entre el dogmatismo cartesiano y los empiristas (mismo camino que luego adoptada Kant). Coinciden en admitir parcialmente los argumentos escépticos, pero hay algo indemostrable: no se puede demostrar la existencia del mundo externo. Sostienen que es posible para los seres humanos un cierto conocimiento limitado y seguro; limitado porque es relativo a la apariencia, su objeto sería aquello que se nos aparece. Nuestra relación con el mundo es cognitiva, lo que tenemos es el fenómeno (tesis fenomenista que también está presente en Protágoras aunque de forma distinta). Sin embargo Tharsene y Gassendi no adoptaron una metafísica de la apariencia, no van tan alla lo que implica que solo podemos construir conocimiento a través de los fenómenos siendo un fenómenismo antirealista frente al realismo metafísico de Descartes y el empirismo genealógico de Locke.

Actualmente muchas teorías científicos naturales son antirealistas. Para Moulines las teorías científicos naturales son puros instrumentos; nos servimos de ellas pero no reflejan ni representan cómo es el mundo (para los instrumentalistas extremos no podemos decir que haya conocimiento; el conocimiento es un mito).

Descartes rechaza el escepticismo, incluso el escepticismo mitigado de Tharsene y Gassendi a través de su solución dogmática.

Locke da un concepto de experiencia práctica para liberarse tanto del escepticismo como del dogmatismo apelando a la experiencia práctica. Esta experiencia práctica no es la experiencia vital de Descartes que utiliza para dar cuenta de la relación entre las res cogitans y la res extensa que le llevó a un problema insoluble. La filosofía es analítica, debería ser sintética para poder solucionarlo.

El concepto de experiencia práctica de Locke no es este, porque la experiencia vital, cotidiana e inmediata de la vida a la que apela Descartes está fuera de la filosofía, no tiene que ver con ella. En Locke la experiencia práctica es la columna vertebral, el eje de la filosofía y de todo conocimiento.

Por tanto, la experiencia es el origen, la fuente, del conocimiento. Con ello deshace inmediatamente los argumentos escépticos sobre la existencia de un mundo externo.

En su libro primero señala nadie puede ser tan escéptico como para negar la existencia de mundo externo [...] no es serio, porque lo que vemos y sentimos [...] que lo demuestran.

Locke toma la experiencia entendida como el cúmulo de información que nos llega a través de los sentidos (no en la vida, ni en las charlas, como eran Descartes) y que están causadas por un mundo externo (argumento contra escepticismo típico del pensamiento inglés empirista y realista del sentido común, directo o ingenuo).

Locke, a pesar de su marcada opinión en contra del escepticismo, abre la brecha precisamente para el escepticismo académico, posición en la que acaba Hume, por su concepción de la sustancia y su difícil relación con ella.

Locke desarrolló muchísimos argumentos contra la definición escolástica y religiosa de sustancia. En estas doctrinas adopta una posición cercana al nominalismo en la que la generalidad y la universalidad no existen en las cosas, son criaturas de nuestro entendimiento para nuestro uso del conocimiento del mundo.

No hay por tanto ni esencias ni sustancias universales. Sin embargo no rechaza la noción de esencia real la cual es algo compartido por los distintos particulares; algunos particulares tienen en común un modo, una esencia real (por ejemplo la triángularidad) sin que ninguno de ellos la comprenda.

Locke también sostiene que hay "algo así como" una sustancia la cual sería aquello que explica y que recoge las propiedades particulares de las cosas. No es una esencia universal, es de otra manera, pero ¿de qué manera?. Ensayo, pag. 252 aglomerado de ideas simples ..., lo que une las ideas es la sustancia.

En esta definición de sustancia hay implicados dos elementos :

1.- La sustancia representa cosas del mundo externo pero es sólo lo que mantiene unidas las cualidades (perspectiva nominalista, para nuestro uso).

2.- Pero esta sustancia se refiera cosas del mundo externo.

El problema radica en que si es sólo un nombre para nuestra comodidad, ¿qué objeto del mundo externo es?, ¿cómo es el mundo?, ¿cómo lo ve la mosca o cómo lo vemos nosotros?.

Locke se quedó ahí, no consiguió salir. Hume sale con su constructivismo escéptico. Posteriormente Kant con su constructivismo kantiano: conocemos fenómenos o noúmenos.

En el proceso de conocimiento, el sujeto capta por medio de los sentidos un número determinado de información con la que elabora las ideas (primero simples); esta articulación se repite porque estas ideas van siempre (muchas veces) juntas. A este grupo de ideas lo designamos con un solo nombre porque no se concibe que cada una de ellas persista sin las demás.

La sustancia será el sustrato en el que quedan conectadas un conjunto de ideas simples que nos llegan a la experiencia de una manera unida. Pero no tenemos la idea del sustrato, sino de que ese conjunto de ideas van siempre unidas.

Este sustrato de origen desconocido e incognoscible es la sustancia, donde inhieren las ideas simples.

Sin embargo, este sustrato es necesario; si prescindiéramos de él, no tendríamos conocimiento de objetos sino de cualidades desestructuradas.

Cassirer concluye que aunque Locke ya apuntaba algo que luego dirá Kant. Este sustrato es una condición lógica necesaria para que haya conocimiento. Lo que hará Hume es radicalizar estas cuestiones llegando a un empirismo radical en el sentido de llevar al extremo, a su raíz. Hume acentúa la perceptualización de los conceptos metafísicos.
HUME .-
\lo analiza la noción de sustancia desde una posición empirista del conocimiento. \hu no admite nada que no proceda de los sentidos. En su teoría del conocimiento hay algunas ideas básicas :

\be

\x no existen más que percepciones-impresiones en el proceso de conocimiento, de sensibilidad interna o externa.

\x las percepciones carecen de fuerza lógica. Esta será una gran diferencia con \lo para el que las ideas simples representan el mundo porque aquello que representan las causa. Las percepciones son causa de algo, pero no nos permiten llegar a esta causa. No hay forma lógica de dar el salto de este efecto a su causa.
[Este es el mismo problema que tiene \ve{Putnam}: no hay manera de establecer una conexión necesaria entre objeto y signo.]

\x la función del lenguaje consiste sólo en dar nombres a las percepciones. El lenguaje hablado es de las percepciones no del mundo, el lenguaje se refiere a funciones mentales, pero no podemos decir que describen el mundo (tesis que recoge el segundo \ve{Wittgenstein}, \ve{Putnam}).

\ee
Conceptos fundamentales en la teoría del conocimiento de \ve{Hume}:

\be

\x las impresiones son los datos inmediatos de la experiencia las cuales se dividen en simples y complejas.

La experiencia tiene una fase inmediata, a través de los datos de los sentidos (impresiones) que son noéticas.

2.- La segunda fase del sentido de la experiencia son las ideas las cuales podemos dividirlas en simples y complejas. Las ideas simples serán las que se correspondan con una impresión simple mientras que las ideas complejas serán aquellos que se correspondan con una impresión compleja.

Las ideas son copias o imágenes atenuada has de las impresiones, son menos vivas. La razón está servicio de la elaboración de la experiencia.

Existe una diferencia entre impresión e idea consistente en el grado de fuerza o de viveza (principio epistemológico de la copia).

El comienzo del Tratado, en la página 87 dice: todas las percepciones de la mente se reducen a...".

¿Con qué se elabora el conocimiento?, Hume dirá que con ideas. Pero el origen de todo conocimiento está en las impresiones. Pero de las impresiones no conocemos su causa (página ciento noventa del tratado).

Por tanto, en Locke el origen de nuestras ideas era el canal de nuestras ideas sensibles. Pero para Hume, a diferencia de Locke, las impresiones no podemos saber si están causadas por algo externo.

3.- Las formas humanas de pensar y de razonar son o relaciones de ideas o cuestiones de hecho siendo ambas tipos de juicios, de razonamientos. La mente construye o bien relaciones ideas o bien cuestiones de hecho. Son elaboraciones mentales efectuadas con las impresiones.

A).- Relaciones de ideas. Son elaboraciones mentales de las ideas que producen un conocimiento necesariamente verdadero. Son tipos de juicios cuya negación implica una contradicción. Estas verdades son descubiertas por percepciones del propio pensamiento, independientemente de si aquello que se afirma tiene correspondencia con el mundo externo, independencia de si hay algo en la naturaleza. Por ejemplo, en las matemáticas es un ejemplo de este tipo de razonamiento; los juicios analíticos serán otro ejemplo de este tipo de relaciones.

Sobre este tipo de conocimiento Hume se muestra oscuro pues no es el que más le interesa. El problema serán las cuestiones de hecho.

B).- Cuestiones de hecho.- Los juicios que pretenden a afirmar algo sobre el mundo, algo que pretende ser conocimiento verdadero de forma independiente a los propios juicios.

17 de enero de 2002.

A partir de la investigación de Descartes buscando un fundamento del conocimiento podemos llegar al escepticismo. Locke introduce una nueva perspectiva respecto a la génesis y construcción del conocimiento pero no llega a sacar todas las conclusiones.

Existen dos tipos de cosas sobre las que podemos pensar :

A).- cuestiones de hecho y

B).- relaciones de ideas que después se llamaran juicios y luego proposiciones.

Hume no distingue entre el juicio y el referente existiendo en él una confusión.

Los escolásticos distinguían entre la aprehensión, representación y síntesis dentro del proceso de conocimiento al pasar de los datos sensibles al juicio, que era donde se recogía el conocimiento.

Hume criticará a los escolásticos prescindiendo de aquella distinción siendo lo mismo las cosas y el juicio que emitimos. La definición de triángulo sería lo mismo que la idea de triángulo. La cuestión de hecho sería por ejemplo el afirmar que “el Sol saldrá mañana” como proposición, el hecho sería que el Sol salga mañana.

Relaciones de ideas : página 47 de la investigación. Se caracterizan por ser necesariamente verdaderas y si se niega al predicado se incurre en una contradicción. Son verdades necesarias y son descubiertas por la mente. Por ejemplo, los juicios de las ciencias demostrativas. Será la verdad formal o demostrativa.

Cuestiones de hecho : en ellas se da una contingencia de su verdad y del propio hecho. Negar el predicados no implica contradicción lógica. Por ejemplo si decimos que el sol no saldrá mañana. El pensamiento por sí solo no puede establecer la verdad de estos juicios sino que se requiere la experiencia sensible, la contrastación empírica.. Intentar encontrar un referente, una noción de verdad como correspondencia. Este conocimiento es el que le interesa a Hume pues es el que tienen los saberes que nos transmiten información sobre el mundo.

Las impresiones (percepciones) son contenidos de la mente que suponemos se refieren a un objeto externo. Serían las ideas adventicias Descartes. Las impresiones NO son objetos del mundo sino un material eidético.

Se trata de averiguar cómo se relacionan entre sí impresiones e ideas para ver cómo se forman otras nuevas que no se corresponden ya con una impresión. Por ejemplo cómo puedo sostener que mañana saldrá el sol pretendiendo que estas cuestiones de hecho son verdad, con una pretensión de verdad absoluta, no probabilística. ¿Cómo puedo justificar la predicción? dado que la ciencia de esa época es teórica-deductiva. Si no pudo explicar la conexión causal no puedo justificar el edificio del conocimiento. Hume intentara dar cuenta de la verdad de los constructos cognitivos sobre el mundo, en concreto, la necesidad de la conexión causal. ¿Es sostenible, verdadera, la predicción?, ¿dependerá la necesidad de la relación entre causa y efecto?. Es la necesidad de construir el conocimiento basado sobre la causalidad. Sobre las cuestiones sobrenaturales no habla por lo que es agnóstico más que ateo dado que de lo que no hay impresión no podemos hablar pues se entra dentro de los límites del conocimiento humano.

Todo anterior tiene que ver con las cuestiones de hecho.

El otro aspecto del problema tiene que ver con la noción de la verdad como correspondencia. ¿Podemos constatar dicha correspondencia?, ¿Existe un mundo externo que causa las impresiones?. Es el problema de la referencia pues se intenta resolver mediante la relación causal, la referencia provocaría la impresión pero ¿es una relación causal?. Putnan critica la noción de causalidad de Hume y negará que haya una conexión necesaria entre ambas.

Hume parte de que tenemos percepciones las cuales la mente las enlaza lo que supone que son impresiones del mundo, que remiten al mundo sin fuerza lógica. Aunque la mente conecta las impresiones pero en un proceso posterior del conocimiento. En el origen, las impresiones están atomizadas, es la mente la que las enlaza. A esas impresiones atomizadas las denomina sustancias rompiendo la tradición ontologista esencialista de la noción de sustancia incluida la cartesiana.

105 del Tratado, parte primera, sección sexta : toda idea de sustancia no es otra cosa que una colección de ideas simples, unidas por la mente.

El pensamiento es un atributo de la sustancia pensante en Descartes.

La sustancia no es más que un conglomerado de impresiones. La idea filosófica de sustancia es el nombre del aglomerado de impresiones construida por la imaginación la cual es una función mental (las otras son la imaginación y el razonamiento). La imaginación hace un recorte en el flujo impresiones que vemos siempre juntas. En este punto Hume sigue a Locke pero sin sus inquietudes acerca de lo que hay por debajo. En Hume no hay nada por debajo. Debajo de la idea de plomo no hay nada pues únicamente es una construcción mental válida para todos los objetos. Al conjunto de conexiones creada por la imaginación de acuerdo con unas leyes psicológicas entendidas de forma mecánica; dichas leyes serán las de constancia y coherencia de un determinado grupo de impresiones.

Se disuelve la concepción ontológica de sustancia. También ocurrirá lo mismo con la con la res cogitans finita. El sujeto de conocimiento, el yo, conciencia, el sujeto no es más que un conjunto impresiones aunadas por la imaginación, siguiendo las leyes de constancia y coherencia. La mente no es más que un escenario vacío donde se representan las impresiones. Con Descartes, el yo es un acto permanente de pensar. En Hume ni siquiera eso, no hay escenario, lo cual no es más que una forma de hablar pues no podemos hablar de otra manera.

Página 401 del Tratado, parte IV, sección sexta donde habla de la identidad personal. La identidad personal es una cuestión de la modernidad que constituye una cuestión moral, una cuestión de la filosofía práctica.

El problema de la identidad es que disuelve un yo que es el responsable moral, jurídico y político. Entonces ¿quién es el responsable del mal?. Para ello hace falta una determinada permanencia. El que mata a otra persona en un tiempo uno tiene que ser el mismo en un tiempo dos. Para que haya responsabilidad tiene que haber constancia pero ¿cómo la demostramos?. El que lo planteó ya fue Hobbes y estará en todos los otros pensadores modernos que intentan prescindir de la noción escolástica de sustancia. Tiene que ver también con el problema de la libertad.

Página 401 del Tratado. La simplicidad e identidad son los rasgos característicos de todo yo. Simple hace referencia a la coordenada sincrónica, al individuo; idéntico hace referencia a la coordenada diacrónica.

Para Hume el yo, la mente, no es nunca ni simple ni idéntica. La comparación del teatro, del escenario, no es más que un modo de hablar, únicamente tenemos percepciones e ideas.

Por tanto no tenemos ni mundo externo, ni yo. Tanto los objetos del mundo externo como el yo son creíbles, pero no demostrables. Por ello se rompe entre lo que estamos obligados a creer y lo que podemos demostrar. La razón nos conmina a demostrar esa creencia pero no podemos. Entonces nos preguntamos ¿qué nos obliga a creer?, ¿por qué mantenemos dicha creencia, que es la creencia?, ¿Cuáles son sus mecanismos?.

Creencia .- Sección quinta de la investigación, parte tercera del Tratado, sección séptima y octava: sobre la creencia.

Opinión o creencia, (ámbito de la doxa) es una idea vivaz relacionada o asociada con una impresión presente encontrando esta definición en el Tratado.

La creencia reside en el modo o manera de concebir ideas (definición de la Investigación), de experimentar o sentir la mente las ideas.

El modo percibir va asociado a un sentimiento que se distingue de las ficciones (creencia en el unicornio). El plomo si es una creencia cognitiva pero el unicornio no.

Creencia aquí es la creencia cognitiva, un modo de conocimiento. A la creencia se le asocia la idea de que existe algo distinto de la ficción.

Por tanto creencia es un modo de asociar. La diferencia entre ficción y creencia únicamente está en el sentimiento que dirigen nuestras acciones. Las creencias serán el principio de nuestras acciones.

Mecanismo de las carencias. Es la costumbre asistida por un sentimiento persuasivo en la uniformidad de naturaleza que se origina en nosotros de forma natural por repetición de experiencias pasadas. Esa repetición hace que pensemos que en el futuro ocurrirá igual.

No es un conocimiento de la naturaleza sino un sentimiento asistido por la memoria, sentimiento que la naturaleza es uniforme y que las cosas volverán a ocurrir igual creando un hábito en nosotros.

Costumbre o hábito son sinónimos sin que tenga nada que ver con el razonamiento. Sólo pretende dar un principio de funcionamiento de la mente, del origen del conocimiento. La inducción no son método lógico sino algo psicológico. El método inductivo sólo se entenderá en sentido lógico en algunos miembros del Círculo de Viena.

Por tanto, la creencia es algo más que una mera idea, es un modo de formar una idea. La creencia no se diferencia de la ficción por la manera en que están dispuestas las ideas sino por el sentimiento que la acompaña; ambas se sienten de forma diferente.

Para formar una creencia es imprescindible partir de una impresión precedente por lo que la existencia de Dios es una ficción, no una creencia.

¿Tenemos conocimiento verdadero del mundo?, ¿tiene el conocimiento verdadero del mundo una estructura hipotético-deductiva?. NO, pues la cadena de inferencias no nos dicen nada sobre el mundo. Es un ejemplo de realismo a pesar de la dificultad de la conexión entre impresión y su referente. Las ciencias demostrativas no nos dicen nada sobre el mundo. El conocimiento parte del del sentimiento de la uniformidad de la naturaleza surgido a partir de las leyes psicológicas. La inducción se entiende como algo psicológico por lo que se le criticará a Hume como psicologista.

Las tres leyes psicológicas de la asociación inductiva serán la semejanza, la contigüidad y la causalidad.
18 de enero de 2002.

Lo novedoso con Hume es definir conocimiento como creencia. Nunca se había pensado así porque el conocimiento siempre debía ir acompañado de una justificación absoluta de la verdad. Pero con Hume ya no hay una verdad absoluta respecto a cuestiones de hecho, únicamente en las ciencias demostrativas existiría ese tipo de verdad. A pesar de ello estamos inclinados a aceptar como verdaderas las cuestiones de hecho aunque no podamos demostrarlas. No es una creencia subjetiva pues son compartidas; es una carencia más allá de lo subjetivo dado que es una creencia pública.

La creencia entendida como conocimiento también se da en los animales, los cuales los adquieren por medio de la creencia comprobando esto en la posibilidad que tienen de ser educados, es decir, de tener una aprendizaje inductivo siendo la única diferencia con los humanos en su menor capacidad.

Hume también distinguía entre los seres humanos pero no por razones ontológicas sino por facultades mayores o menores, más o menos dotados.

El conocimiento como creencia es algo no subjetivo, transcurre en los sujetos empíricos. Todo los elementos que intervienen en el conocimiento (sujetos y objetos) son conexiones funcionales de impresiones que ideas las cuales se explican por medio de leyes psicológicas. No existe sustancia alguna, el yo no es más que un conjunto funcional que actúa agrupando percepciones. Una mente es aquello que al recibir percepciones las agrupa en representaciones y luego toma decisiones en función de dichas representaciones.

Esta concepción funcional del yo enlaza con la teoría de la mente que trata de investigar quién es el sujeto del conocimiento, un cerebro, una caja negra, etcétera. Esta concepción de Hume está presente en la actual teoría de la mente pues hay una parte de lo mental que no es reductible a lo cerebral. Una de las explicaciones se basa precisamente en entender la mente como una conexión funcional entendida como caja negra. Lo importante es la función, la mente es una función sin que exista una concepción esencialista. Dreske llegó a decir que dentro de la mente se hace un “click-clock”; la mente como una caja negra con entradas (inputs) y salidas (outputs) cuyas salidas serían la conducta.

Existe otra corriente neolockiana referida a un sustrato, dado que desde el punto de vista funcional no se puede explicar todo.

Para Hume la mente son conexiones funcionales que remiten a entidades ontológicas sólo creíbles, como por ejemplo la creencia de que existe el plomo. Esto deja abierto el camino hacia el escepticismo.

En la época contemporánea no ocurre esto dado que no se acepta que pueda haber un conocimiento absoluto; el conocimiento es falible aunque riguroso. Pero en aquella época esto significaba dar la razón a los escépticos aunque el propio Hume no lo sea en origen. Pero eso le hace investigar qué clases de escepticismo hay.

El escepticismo .-

La sección 12 de la Investigación la dedica al escepticismo. Aquí se plantea dos cuestiones :

1.- qué significa ser escéptico y

2.- hasta donde es posible ser escéptico, es decir, los límites del escepticismo.

A la segunda cuestión considera que los límites están marcados por las necesidades de la vida práctica y de la acción pero considerando que ambos están también dentro de la filosofía. También Descartes volvía a la vida ordinaria para explicar la relación mente cuerpo aunque en él la vida práctica quedaba fuera de la filosofía. Para los empiristas, el mundo de la vida práctica y de la acción se encuentra también dentro de la filosofía. La filosofía sirve para la vida y para la acción. Su tratado no lo concibe al margen de los temas morales, no divide el mundo en compartimentos estancos.

El escepticismo se soluciona en el ámbito de la filosofía práctica; Kant lo intentará en el campo de la razón teórica.

Hume sería un escéptico académico, es decir, moderado. No es un escéptico pirrónico, gorgiano, extremo, sin límites que afecta tanto a la reflexión filosófica como a las tres afirmaciones. El escepticismo académico afecta únicamente al ámbito de la academia en sentido platónico, es decir, en el ámbito de lo filosófico pero no en el ámbito de la vida en la cual no existe el escepticismo. Es lo que le distingue del escéptico radical, cuáles son los límites de dicho escepticismo.

Existen tres tipos de escepticismo :

1.- Escepticismo previo : página 177. Este escepticismo es previo a todo conocimiento filosófico; es el propio Descartes, el de su duda metódica aunque para Descartes dicha duda llega a ser hiperbólica. Para Hume este escepticismo no desemboca en la certeza, sino que desemboca en el escepticismo aunque con moderación es un buen campo comienzo para la filosofía, pues nos permite criticar los prejuicios y las verdades asumidas. Ello es así porque no hay cogito, pues es insostenible mantener dicha postura y si llegamos a él no podríamos salir de dicho principio, del cogito, pues Hume no acude a Dios, sino que deberíamos salir por medio de nuestras propias facultades las cuales a su vez son puestas de nuevo en duda.

2.- Escepticismo extremo: página 177 siguientes. Dicho escepticismo tiene cuatro fuentes posibles que conducen, en el ámbito de la ciencia, de la investigación. Dichas fuentes serían las siguientes :

Primera.- Los sentidos : Hume recoge aquí los argumentos clásicos del escepticismo pero con matices aceptando que los sentidos nos engañan. Respecto a desconfianza de los sentidos Hume reconoce que estos nos engañan pero, siguiendo a san Agustín, considera que ello es corregible pues basta apelar a la razón o a los otros sentidos para deshacer el engaño.

Segunda.- Problema de saber si la existencia del mundo externo es la causa de las ideas noéticas : Respecto al escepticismo sobre la existencia del mundo externo, de las cuestiones de hecho, no de la relaciones de ideas en donde no hay escepticismo debido a las ciencias demostrativas, el escepticismo en materia de cuestiones de hecho está ligado con el problema de la causalidad.

Tercera.- Existencia de las cualidades primarias : Respecto las cualidades primarias Hume dirá que es cierto que en la práctica se funciona con esta distinción y que sólo las primarias son las importantes pues son las que se pueden objetivar y las que se pueden medir. La secundarias serían relativas a cada sujeto. Pero esta distinción no está justificada según según Hume. Esta distinción la califica de absurda pues no puede concebirse una extensión (propiedad según Descartes) que no sea tangible o visible. El mundo no es nada sin cualidades secundarias, no podemos conocer o concebir un mundo sin cualidades secundarias. El conocimiento lo es de todas las cualidades. Para los racionalistas sólo hay conocimiento si hay abstracción, reconstruyendo hipotéticamente la realidad siendo prescindibles toda las cualidades secundarias.

La explicación del conocimiento es genética. Sólo con las leyes psicológicas no podemos explicarnos cómo llegamos a elaborar las leyes de Newton.

Este escepticismo, basado en dicha distinción entre cualidades primarias secundarias, dirá que no se puede conocer de esta manera el mundo pues dicha distinción carece de todo fundamento. En el origen del conocimiento conocemos ya todas las cualidades. Hasta aquí no cabe escepticismo pues esta fase es la entrada de información.

Cuarta.- Divisibilidad infinita del espacio y el tiempo : Respecto a cómo entender el espacio y el tiempo, la cuestión era si había que entenderlos en sentido físico o como algo abstracto y también si son divisibles infinitamente o no. Luego cabían todas combinaciones anteriores (materia infinitamente divisible y real ...). Página 183 y siguientes de la Investigación.

Para Hume ninguna extensión finita puede ser infinitamente divisible. Para los escépticos, el espacio y el tiempo eran extensiones finitas infinitamente divisibles lo cual conduce al absurdo. Ninguna extensión es infinita ateniéndonos a las impresiones pues caben dos posibilidades :1) que se compongan de partes físicas, 2) que se compongan de puntos matemáticos. Lo normal es incurrir en las paradojas de Zenón pues racionalmente puedo dividir algo finito de forma infinita.

Para Hume esto es absurdo pues la materia llega un momento en que se acaba y deja de ser divisible. Al igual que hay un atomismo preceptivo también en la materia ahí un atomismo material que el círculo de Viena le dará la forma de atomismo lógico.

La impresión más básica será la de un punto en el espacio. Lo otro serán los absurdos de la razón. Si espacio y tiempo son puntos matemáticos entonces no son materiales. La extensión, al ser material, no puede entenderse sólo de forma matemática pues entonces tendríamos que aceptar que se forma a partir de no-entidades. El espacio y el tiempo serán extensiones materiales finitas, compuestas por un número finito de elementos. Hume disuelve así las concepciones abstractas. Es una concepción material de espacio y el tiempo.

24 de enero de 2002.

La cuarta fuente del escepticismo es precisamente donde arraigada mejor el escepticismo, es donde Hume da la razón a los escépticos. Son argumentos que se construyen a partir del conocimiento del mundo externo, sobre cuestiones de hecho, pues la verdad de la relaciones entre ideas no se produce por una relación de correspondencia. Pero es en las cuestiones de hecho donde se da este escepticismo pues su ámbito de objeto es precisamente el mundo externo, tanto el físico natural como el social.

Ese conocimiento del mundo y del propio ser humano (dentro del contexto que marcó Descartes) resulta ser una fuente de escepticismo.

Lo propio del conocimiento de cuestiones de hecho es que los razonamientos van desde impresiones presentes en la mente a unas cuestiones que NO están presentes en la mente, lo que hoy llamaríamos explicativo-predictivas. Esta estructura se encuentra basada en la relación de causalidad, en términos de causalidad eficiente, no en la causalidad final. Se va de una causa a efecto y viceversa. Para Hume sólo existe un tipo de causalidad, la eficiente.

Esta causalidad toma pie en cierto instinto del ser humano que da por supuesta la existencia de un mundo externo independiente del propio sujeto. Esta suposición nace de un instinto del ser humano que le hace creer en dicha existencia siendo una predisposición natural. Página 178 de la Investigación, muy importante. Aquí define lo que es el realismo ontológico (existen otros tipos de realismos como el onto-epistémico de Descartes, el realismo ontológico interno de Putnan). Para Hume seguiría existiendo este mundo aunque no existiera ningún ser sensible. Pero esto es asumido de una forma pre-instintiva, pre-teórica.

Hume recoge la versión realista de Locke, el realismo representacional en el que las ideas representan automáticamente su objeto externo.

Están pues dos problemas :

1.- El problema ontológico, es decir, si existe el mundo externo al margen de nosotros mismos y

2.- El problema epistemológico, es decir, cómo sabemos que las entidades noéticas, lingüísticas, se ajustan a dicho mundo externo, a los objetos. Este es el problema central de la actualidad.

Ambos problemas dependen de la noción de causalidad por lo que para Hume el mundo externo existe precisamente porque causa imágenes noéticas en nosotros y a su vez lo representan por dicha causalidad.

Rorty criticará esta noción.

Toda las teorías del conocimiento se estructura de esta manera :

1.- Los objetos causan las imágenes noéticas y luego vamos hacia las predicciones que no están en el presente.

2.- Cuando razonamos, nos preguntamos cómo las impresiones pueden representar los objetos, lo explicamos en función de la causalidad. Todo se monta en función de la causalidad.

Es por ello por lo que Hume quiere investigar dicha relación dado que la causalidad explica :

1.- La existencia del mundo

2.- La existencia de nuestras impresiones.

Las teorías explican lo que es el caso y lo que va a ser el caso en el futuro, aspecto predictivo; noción de verdad como correspondencia. Si se quiebra esta noción de causalidad entonces tiene plena razón escepticismo.

Hume mostrará que el problema surge cuando desde la filosofía se analiza esta cuestión dando la razón al escepticismo.

El salto de la imagen al objeto no hay razón para ello. Las impresiones carecen de fuerza lógica en sentido realista, para llevarnos al referente. La experiencia es que tenemos impresiones pero las causas de dichas impresiones siempre permanecen ocultas, las podemos suponer pero no justificarlas. ¿Cómo podríamos justificar que las impresiones se refieren a los objetos? Acudiendo a la experiencia pero ella no la justifica.

Respuesta de Hume.- Página 180 de la Investigación. Hume es negativo pues no puede la experiencia alcanzar la conexión, la causalidad entre imagen y objeto que la produce. Critica a Descartes por acudir a Dios para justificar el realismo tanto en lo ontológico como el lo epistémico. Dios es una mera creencia no cognoscitivaa sino de la fe.

La fuerza de Hume está en su análisis de la causalidad. El modelo de causalidad sigue siendo el de la causa eficiente para ver si los objetos producen nuestras impresiones. La causa eficiente establece una conexión necesaria entre causa-efecto y viceversa. Hume sostendrá que la conexión necesaria está puesta por el sujeto, luego ni está en lo ontológico ni tiene fuerza epistémica, sino que es fruto del propio sujeto. No podemos conocer que exista una conexión necesaria ni entre nuestras imágenes noéticas y sus objetos ni en los fenómenos naturales.

Esta idea nos surge por un mero hábito de la conjunción constante. El ejemplo más claro lo señala en su obra Compendio del tratado de la naturaleza humana en el que acude al ejemplo de las bolas de billar (páginas 11-12). En el choque de dos bolas encontramos todos los usos de la causalidad tanto de la sensación como de la reflexión. La contigüidad espacio-temporal entre causa y efecto, la prioridad en el tiempo de la causa, y la conjunción constante entre causa y efecto.

Existen pues tres elementos en la relación causal. Los dos primeros surgen de la experiencia pero el tercero es problemático pues es el que se tiene en cuenta para experiencias futuras. Como las ha habido en el pasado, se induce que en el futuro ocurrirá lo mismo, dando lugar a la idea de conexión necesaria. Los sujetos de todos estas investigaciones son los filósofos, no "el vulgo". Se pasa del hábito a la conexión necesaria pues lo único que tenemos son impresiones, es la conjunción constante pasándose de aquí a la idea de que la naturaleza es uniforme.

Para explicar este paso Hume investiga cuál es la génesis de dicho paso, sobre todo en el Tratado, el paso de la conjunción constante a la conjunción necesaria en las páginas 96 siguientes.

La explicación de este paso puede estar :

Primera posibilidad.- En la razón. En aquellos casos de los que no tenemos experiencia vemos que son semejantes a otros que ya conocemos por lo que hacemos una inferencia inductiva suponiendo que las experiencias futuras serán homogéneas con las del pasado por medio de la uniformidad de naturaleza. Hume critica esta forma de inducción dado que no hay argumentos demostrativos del método intuitivo.

El método inductivo debe justificar que la naturaleza no va a cambiar en el futuro, lo cual no es cierto, porque la naturaleza no es uniforme. La inducción se basa en dicha uniformidad de la naturaleza. Hume pondrá otro ejemplo en el mismo sentido de crítica, el ejemplo de los cisnes blancos. La verdad del método intuitivo no es una verdad concluyente. Si la noción de conocimiento es igual a conocimiento verdadero y absoluto este argumento da la razón al escepticismo pues nuestro conocimiento nunca va a ser verdadero en sentido absoluto. Nuestro conocimiento de la naturaleza será mera creencia; sólo existirá el verdadero conocimiento en las ciencias demostrativas. Por todo ello, la vía inductiva no es concluyente, es injustificable el paso de la conjunción habitual a la conjunción necesaria.

Segunda posibilidad.- Razonamiento probable. Podemos considerar que la conexión causal establece un conocimiento altamente probable. Pero esto tampoco sirve porque presupone la relación causal misma que es lo que queremos probar. La probabilidad se apoya en la semejanza entre experiencias pasadas y futuras pero esta hipótesis no puede darse deberse a la probabilidad pues presupone que el curso de naturaleza es constante y lo será en el futuro. Por ello la probabilidad tampoco puede justificar lo que presupone lo que quiere demostrar.

Tercera posibilidad .- Relaciones psicológicas de la mente humana. La mente conoce imponiendo relaciones a las impresiones; es la concepción de la mente como una estructura funcional de reglas. Estas reglas son psicológicas y son las que enlazan las impresiones de una manera determinada. La inferencia depende de la unión de ideas cuando actúa psicológicamente, no racionalmente.

Hume no niega a la noción de causalidad sino que es entendida en términos psicológicos; no es algo ontológico ni depende de leyes lógicas sino que nace de hábitos psicológicos, un funcionamiento de la mente basado en instintos humanos pasando de una impresión presente a una idea. Este puente asociativo se produce en la mente. Del resultado de las asociaciones sólo cabe creencias pero no conocimiento absoluto, no podemos demostrar que será así.

Todo esto es el motivo por lo que el conocimiento de la existencia del mundo externo es fuente de error porque no podemos sostener ninguna verdad absoluta. Esta posición del conocimiento hará que en el campo moral sea importante la tolerancia.

Por todo ello el pirronismo es coherente respecto a todas las cuestiones de hecho. El alcance del pirronismo alcanza a todo, a la res extensa y a la res cogitans pues sobre ninguna cosa podemos tener un conocimiento cierto y seguro.

Hume nos muestra los absurdos de la razón al intentar ir más allá de la propia experiencia. La metafísica dogmática carece de fundamento. Afecta a la ciencia de Newton y a la propia filosofía la cual es una reflexión sobre el hombre y el mundo, construyendo teorías sobre cosas que van más allá de la propia experiencia. La filosofía anterior carece de sentido. La metafísica dogmática va más allá de la experiencia saltandose los límites del conocimiento, que es la experiencia.

Esta será la idea que recogerá Kant. El filósofo no puede ir más allá de la experiencia pues si no construye un dogma, los dogmas metafísicos carecen de evidencia mínima. Por ello el terrorismo es una filosofía correcta, hay que ser escépticos, pero únicamente afecta a la filosofía.

Pero el pirronismo también tiene sus propios límites (página 186, sección 12 de la Investigación). ¿Cómo salimos del pirronismo?. La acción, la ocupación y la vida cotidiana es su refutación. La vida es la salida al escepticismo lo que implica que la filosofía no ofrece la última palabra sobre lo que es el conocimiento. Los seres humanos no son filósofos sino sobre todo son un tipo de seres que viven (321 del Tratado). La filosofía nos conduce al pirronismo pero la vida nos conduce a la creencia. No se pueden demostrar muchas cosas pero sabemos que existen.

El sentido común pone los límites al escepticismo, el cual sólo se puede mantener en el mundo de la academia, en la filosofía. Todo lo que no podemos demostrar funciona sin embargo en el mundo-vida pues funcionamos con esas creencias sin que podamos basar nuestra vida en la razón pues es algo muy débil.

31 de enero del 2002.

Hume no es un escéptico en sentido propio a pesar de que considere que el escepticismo es una filosofía correcta. La parcelación de la filosofía es reciente con la enseñanza; antes siempre ha sido algo práctico.

Para Hume, el escepticismo nos muestra cuales son los límites del conocimiento humano. El ser humano no puede prescindir de la experiencia. La metafísica dogmática es errada pues prescinde de ella. El escepticismo nos muestra qué no podemos conocer y dónde no puede llegar a la filosofía, más allá de los límites de la experiencia.

La filosofía no puede dar más conocimiento que el que proporciona la experiencia y por ello la teología no puede pretender más conocimiento pues su fundamento se encuentra en la fe y no en la experiencia.

Es por ello por lo que Hume presenta una opción filosófica tolerante. El escepticismo pues nos muestra los límites del conocimiento humano y es útil para no elaborar teorías dogmáticas que se impongan por la fuerza de la autoridad no de la verdad.

Pero el escepticismo no es el único camino que nos queda. El conocimiento no se limita a la filosofía sino a toda la vida. En el ámbito de la vida, el escéptico encuentra su límite. El hombre posee una naturaleza que le impone un sentido común, seguridad y eficacia. Todos ellos son fuentes que limitan al escepticismo. La naturaleza no deja opción alguna al escéptico pues la razón es una fuente de conocimiento insegura sin que caigamos en el nihilismo pirrónico, pues la naturaleza nos garantiza el sentido común. Hume se sitúa en el plano intra mundano, intra personal. El principio de la naturaleza es esencial en la modernidad al prescindir de la idea de Dios. Se necesita un fundamento y ahora en vez de Dios como principio epistémico y ontológico se toma a la naturaleza. Con Descartes Dios termina siendo un principio filosófico pues se ajusta a sus necesidades. La naturaleza será ahora la que nos dé la certeza sobre la existencia del mundo externo.

En el caso de Kant también será la naturaleza dicho principio fundamentante; se produce un trasvase de propiedades de Dios a la naturaleza.

Páginas 188 y siguientes. La verdad de las creencias no se puede conseguir por medio de la razón pues la fundamentación racional es insuficiente pero existen otras fundamentaciones como son la fe, la autoridad, etcétera. Estas creencias son coherentes dentro de la ámbito de la vida cotidiana y nos son útiles; por ello debemos seguir sosteniendolas. No podemos abandonarlas en aras de una facultad tan débil como la razón que además nos llevaría a la extinción (ver estudios sobre el concepto de "vida" en Hume). Por tanto, dichas creencias son vitales. Por todo ello, el escepticismo pirrónico es muy útil en la academia pero más allá el escepticismo extremo no tiene cabida, carece de sentido.

Por ello, Hume opta por un escepticismo académico moderado; debemos recordar que existirían tres clases de escepticismo :

1.- el pirrónico,

2.- el cartesiano y

3.- el académico este último entendido como autolimitador de sí mismo.

El criterio último contra escepticismo es la vida. El filósofo es ante todo un hombre por lo que los argumentos escépticos no se pueden imponer a la vida.

Existen tres diques de contención frente al mismo (parte 4ª libro primero del Tratado).

Primero .- Propensión natural, instinto en el sentido de que nos mueve a admitir que los objetos son como se nos presentan. Admitimos que nuestras impresiones son causadas por objetos externos. El problema de la referencia entre objetos noéticos mentales y los objetos extramentales no se puede resolver racionalmente sino que tiene que ser resuelto por medio de la creencia que nos impone la naturaleza, la cual nos impone tendencias antiescépticas que nos proporcionan seguridad y optimismo frente al mismo.

Segundo : El método inductivo. La experiencia me instruye sobre situaciones del pasado, que los objetos Han estado conectados de una manera determinada en el pasado. Tenemos entonces una propensión natural a comportarnos con arreglo a esta creencia coincidiendo con los animales, lo cual hace apuntar una naturaleza animal del ser humano, no por un componente divino. Existe una línea de continuidad entre los animales superiores y el hombre. Es la seguridad en el pasado.

Tercero : Seguridad en el futuro. Tenemos un hábito que nos inclina a creer que en el futuro ocurrirá igual que en el pasado.

Estos tres diques nos lo proporciona la naturaleza, son creencias que nos proporciona la naturaleza para que los tomemos como verdaderos aunque la razón no puede justificarlos. Pero la reflexión filosófica de Hume en un determinado contexto adquiere unos perfiles importantísimos en la filosofía práctica dado que la filosofía no es un campo parcelado, hay que apuntar a saber de todo, no cabe la especialización.

Este escepticismo moderado cumple una función importante que es la de dar cuenta de los límites de la razón evitando que la filosofía se convierta en una mala metafísica. La filosofía es un saber humilde, el campo del conocimiento queda ordenado horizontalmente en contra de antes que era una ordenación vertical de los saberes encontrándose en su cúspide la teología.

El campo del conocimiento es horizontal. Esta humildad le da rigor y precisión a la filosofía. El escepticismo depura a la filosofía de verdades heredadas que sólo se sostienen por el hecho de haber sido heredadas adquiriendo de esta forma una función depurativa.

También en el campo de la vida nos evita de las supersticiones sobre todo en la política y en las relaciones sociales. Supersticiones serían equivalentes a los prejuicios cartesianos. Hume dirá que la supersticiones son consoladoras pero también fuente de todo fanatismo social. La religión es una fuente normativa y tomarla como fuente de verdad conduce al fanatismo. Para regularlo y limitarlo es preciso acudir al escepticismo moderado.

La religión queda del ámbito de la fe pues no hay experiencia que la sustente. Pero como los grupos de creencias alternativos pueden tener algún tipo de razón hay que ser tolerante siempre que dicho grupo de creencias sean útiles para la vida forjando así el criterio de utilidad que nos lleva a las tesis del contrato social.

En el ámbito de la teoría del conocimiento tenemos la filosofía de Newton. Es una teoría útil para la vida pero no la podemos fundamentar racionalmente pues la filosofía no puede explicar cómo se alcanza la verdad. Esto no satisface al contexto filosófico de la época. Esta desesperación-insatisfacción se pondrá de manifiesto con Kant. Será importante por lo que construye a partir de dicha insatisfacción.

El sistema kantiano es decisivo en la filosofía occidental pues toda la filosofía posterior o es kantiana o está en contra. Es el punto de referencia de la filosofía occidental. Kant dirá que él da un giro Copérnico no a la filosofía consistente en ver los problemas desde otro punto de vista y realmente supone un giro copernicano.

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