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Lee las siguientes consideraciones acerca de la literatura y subraya las ideas principales.




La literatura - Concepto

Definir qué es la literatura es un trabajo histórico porque depende de la época en que tal definición se formule y de quién la proponga.

Como primera aproximación podemos decir que la literatura es un grupo de textos que, a través del tiempo se produjeron y de recibieron como literarios.

También es posible definirla como un lenguaje, si entendemos como lenguaje un sistema que posibilita la representación artística del mundo.

La literatura da indicios de conflictos, procesos y cambios en una sociedad. El concepto de literatura que se maneja en la actualidad es una noción propia de la modernidad. A partir del Renacimiento, la literatura se autonomiza de otras prácticas discursivas, ya que a partir de la irrupción de la economía de mercado, de la división del trabajo y de la invención de la imprenta, los intelectuales y los artistas, diferenciados como grupo, determinarán qué es literario o no, basados en la finalidad estética del uso del lenguaje.



Función estético- poética.
La literatura es lenguaje: no sólo se sirve de él, como sucede con los discursos con fines prácticos, sino que trabaja estéticamente con el lenguaje. Lo que importa en la literatura no es sólo qué se dice sino cómo ha sido dicho y por qué.

Cuando el uso del lenguaje persigue este fin, se dice que se utiliza con una finalidad estética.

El lenguaje posee la capacidad de sumar al significado habitual de las palabras otros matices de significación que comunican, indirectamente, otras informaciones. Este modo de significar se llama connotación.

La literatura explota estas posibilidades mediante una serie de recursos, desde metáforas e imágenes hasta la disposición espacial del texto en una hoja de papel.

Una obra se valora estéticamente en la medida en que depende de una norma. Como la norma y el valor son pactados social y culturalmente, el lenguaje funcionará estéticamente atendiendo a ese pacto. Por ejemplo, existen textos que originariamente no fueron pensados como literarios y hoy se lee como tales.

Cada lector y cada escritor usa la literatura con fines diferentes, pero todos, o la mayoría, parecen tener en común el hecho de encontrar en la literatura una forma muy especial de placer.

Todas las obras que e consideran literarias producen una suerte de placer vinculado con lo bello. La finalidad estética, propia de las obras literarias se vale de la función poética.
El lenguaje literario.
Características:

  1. Es plurisignificativo, dado que tiene la capacidad de sugerir tantos significados como acercamientos puedan hacerse al texto.

  2. Tiene la capacidad de crear su propia realidad, su propio universo de ficción diferente de aquel en que están inmersos tanto el autor como el lector.

  3. Posee una entidad lingüística propia, dado que las relaciones entre los significados y los significantes son distintas de las que las palabras tienen en el uso cotidiano. Por ejemplo: cualquier verso de un poema transmite más información que una simple secuencia de palabras.

  4. Es connotativo, porque las palabras presentan significados peculiares y de su combinación puede surgir una nueva visión de la realidad, un nuevo concepto.


Carácter ficcional.
La ficción no es lo contrario de lo real, sino que presenta la imagen que de lo real puede construirse.

El propósito de los textos literarios no es mostrar la realidad tal cual es, sino de representar, por medio de la palabra, una percepción posible y peculiar del mundo. En este sentido, la ficción –propia de la literatura- equivale a una imagen de la realidad que un tiempo histórico determinado se propone para definir los ideales o para destacar los problemas o la decadencia moral y plantear los principios que deben modificarse.

La literatura, por ser un hecho artístico, transforma la realidad y ficcionaliza. Los objetos a los que se refiere existen sólo en el texto, y en lugar de personas, la obra literaria cuenta con personajes, creaciones de ficción que pueden ser o no parecidas a seres existentes, pero que nunca llegan a serlo. El valor de la literatura radica en el modo de representación de esa realidad y no en la fidelidad a lo representado, es decir que la literatura se aprecia no por la verdad de lo que se dice, sino por la calidad estética con que se lo hace.

La literatura es un discurso ficcional porque todo lo que leemos como literatura no tiene referencia directa en el mundo real. Entre el autor y el lector se establece un pacto por el cual el texto literario no se produce ni se consume como verdad. La referencia que se construye en cada texto se lee en relación con él. Sin embargo, la literatura (que es ficción y no mentira o fantasía) es profundamente verdadera: su autenticidad pasa por reconocer sus procedimientos de construcción de lo ficcional para, desde allí, representar lo real.

Pero, además, ningún texto aparece aislado respecto de los demás. Cada texto literario, siempre se relaciona con otros textos previos que, de alguna manera, ingresan en él. Un autor no escribe su obra desde la nada: presenta elementos que podemos ver reflejados en ella. Esa obra también puede ser pie para una respuesta por parte de otros textos. Esta relación se denomina intertextualidad.
Las relaciones transtextuales.
Todas las obras literarias mantienen relaciones explícitas u ocultas con otras obras del mismo género o de otros géneros. El teórico francés Gérard Genette denominó transtextuales a estas relaciones y distinguió cinco tipos diferentes.

  1. Paratextualidad. Es la relación que un texto mantiene con sus paratextos, es decir con sus títulos, subtítulos, prólogo, epílogo, notas, epígrafes, ilustraciones, faja, etc. Los paratextos brindan información accesoria en relación con el texto principal. También se incluyen en esta categoría los pretextos, es decir: los borradores, esquemas y proyectos del autor.

  2. Metatextualidad. Es la relación de comentario que une un texto a otro. Es decir, uno de los textos se refiere al otro, habla de él. Por ejemplo: los textos producidos por la crítica literaria y publicados en los suplementos culturales de los diarios son metatextuales, porque se refieren a otros textos, como novelas, biografías, y libros de cuentos o de poemas.

  3. Architextualidad. Es la relación que entabla un texto con el conjunto de categorías generales a las cuales pertenece (poesía, novela, ensayo, biografía, etc.). Esta relación se ve en el paratexto. Por ejemplo: en títulos como: Antología poética, Ensayos, La novela de Perón, etcétera.

  4. Hipertextualidad. Es la relación que un texto mantiene con otro escrito anteriormente y del cual deriva. Por ejemplo: la “segunda parte” de una historia.

  5. Intertextualidad. Es la relación de correspondencia entre dos o más textos. Su forma más explícita y literal es la cita (reproducción entre comillas de un texto escrito por otro). También se incluyen en esta categoría el plagio (préstamo no declarado, pero literal) y la alusión (referencia a un texto sin nombrarlo).

Las obras literarias hacen permanentemente referencia a otros textos. Esta intertextualidad puede aparecer disfrazada: en una novela, por ejemplo, puede haber un personaje proveniente de otra. Los textos citados en una obra literaria pueden ser de los más diversos autores, de cualquier tiempo y lugar. Debido a esto, se dice que todos los textos hablan con otros, anteriores o contemporáneos. Un texto resulta un acto de absorción de otros textos a los que puede parodiar o criticar. De aquí se desprenden dos consecuencias para el análisis literario: a) ningún texto literario resulta radicalmente original: siempre es la marca de una lectura y de una apropiación generalizada de textos anteriores y b) tampoco puede concebirse al autor como un sujeto plenamente consciente de sus propios procedimientos y contenidos.
El canon literario.
La palabra canon significa lista o catálogo. En relación con el arte, se aplica al conjunto de obras consideradas como artísticas en un período determinado. Entre ellas, se incluyen no sólo las obras realizadas por los autores contemporáneos sino también las de otras épocas, y que forman parte de la tradición literaria. Las obras que no son incluidas dentro del canon literario pasan a formar parte de lo que se denomina “literatura marginal”, por estar al margen o fuera de las pautas aceptadas. Por eso, muchas veces textos que conforman la literatura marginal en una época, forman parte del canon literario de otra.

La característica más importante del canon es su relativa inestabilidad, dado que el concepto de lo que es literatura resulta variable. Su variación está determinada por cuestiones referidas, entre otras, al gusto y la moda. Por ello, la valoración de una obra depende de los criterios (sociales y culturales) y las ideas con que esa obra es analizada.

El canon se constituye a partir de instituciones como las escuelas y universidades, los críticos literarios y las editoriales que determinan qué textos deben ser leídos como literatura y cuáles no.

Las instituciones.

En cada cultura se pacta o se instituye qué es literario y qué no lo es. Lo que hoy calificamos como “literatura” es lo que las instituciones en las que lo literario circula designan como tal. Entonces, la valoración de una obra como literaria es una decisión generada por:

  • La escuela la universidad, que legitiman la literatura en el ámbito académico: estas instituciones preservan, difunden, valoran ciertas obras y excluyen o ignoran otras. En estos ámbitos, por lo general, se preservan los textos que plantean de un modo novedoso, o por lo menos interesante, cuestiones relativas a la literatura misma (uso del lenguaje, posibilidades de un género literario) o a la sociedad (posibilidad de un género literario) o a la sociedad (percepción inusual de un proceso histórico o político).

  • La crítica y las disciplinas que estudian la literatura, las entidades que otorgan premios, las historias de la literatura.

  • El mercado y los medios: las editoriales y publicaciones especializadas (revistas, suplementos, entre otras).


La literatura es un género discursivo.

Por ser una práctica social la literatura es un género discursivo que incluye diferentes subgéneros: cuento, novela, fábula, soneto, romance, tragedia, comedia, etc.
La literatura como sistema.

Lo que es posible producir y leer como literario en las distintas épocas se concreta en la existencia y uso de determinados procedimientos constructivos, léxico valorado como estético; temas, tópicos, motivos; modos de organización textual o composición. Estos elementos no aparecen sueltos sino funcionando unos respecto de otros. Además, se encuentran en diferentes posiciones de prestigio y reconocimiento, y se dirigen a distintos públicos.

Los procedimientos, temas y estilos posibles en determinado marco cultural se organizan en distintos subgéneros literarios. Esta relación de los elementos constituye un sistema. Desde este punto de vista la literatura es un sistema, es decir, un espacio de producción y recepción.

El sistema literario está regulado por pautas propias (literarias y extraliterarias), es decir, por las normas estético- sociales de cada cultura.

Realiza una síntesis de los conceptos leídos.

El escritor. El autor.

Biografía.

El autor se relaciona con su lector a través de su obra. Así planteado, el circuito de la comunicación literaria respondería a un modelo simple:



Autor Obra Lector.



Existen dos posturas al respecto:

El método biográfico sostiene que el autor refleja su vida (espíritu, mente, psicología, situación social, etc.) en su obra. El lector se limita a encontrar la huella del alma del autor en el libro.

Pero Wellek y Warren invalidan dos argumentos del método biográfico: las ideas de originalidad y de reflejo. En primer lugar, lo que aparece en una obra es un producto social, el resultado de una historia colectiva (con sus tradiciones y convenciones). En todo caso, si lo que se quiere evaluar es la originalidad de una obra, es necesario analizar aquéllas contemporáneas a su publicación y la extensa tradición de ese género. Una tarea de esta naturaleza demostraría que en un autor o en una obra, los rasgos distintos, geniales, son menos destacados de lo que se presume.

En segundo lugar, ambos teóricos critican la idea del reflejo: la obra que transparenta el espíritu, la clase social o la mente del autor. Señalan que es preciso distinguir, por un lado, el autor- escritor, con su vida y su oficio y, por el otro, la figura del narrador o del yo- poético, seres de ficción que le permiten contar una historia o desplegar un poema. Confundir el ser real con el de ficción implica no sólo un error de identidad sino también una confusión entre la autobiografía (diarios íntimos, cartas, memorias) y la literatura (novelas, cuentos, poesías, dramas). La literatura no es una autobiografía real ni fingida de su autor. Es sólo literatura.

La investigación sobre la vida de un autor sólo participa en el análisis del proceso literario a título de dato auxiliar o de información contextual. No es allí en donde se revela el sentido de una obra ni en donde se explica el proceso literario.

Campo literario.

En los últimos años se han producido otras aproximaciones a la figura del autor.

Desde la sociología de la cultura, Pierre Bourdieu ha propuesto un concepto –el de campo literario- que permite pensar la noción de autor a partir de un conjunto de relaciones.

Un campo literario se define como un sistema de posiciones, variable y relativamente autónomo. Por sistema de posiciones se entiende el lugar que ocupa un autor en relación con otros escritores (agrupaciones, movimientos, revistas) o con las instituciones (la universidad, por ejemplo). Un artista puede estar marginado de las instituciones, ser el artista oficial, pertenecer a un grupo privilegiado o estar expulsado del mismo.

Se dice que el sistema es variable porque se modifica históricamente: el artista marginado o vanguardista puede ser al poco tiempo oficializado. O a al inversa.

Finalmente, se destaca la relativa autonomía del sistema. Es decir, el campo literario tiene sus propias instituciones y leyes que lo rigen. Por un lado, las instituciones consagran a unos y expulsan a otros: la universidad, los suplementos literarios de los grandes diarios, las editoriales. Por el otro, hay leyes que explican el funcionamiento del campo. Según Bordieu, en un campo literario se compite por definir la literatura legítima: cada grupo de escritores pretende conquistar un lugar de privilegio para, desde allí, poder establecer qué obras son valiosas y cuáles ni siquiera merecen llamarse literatura.

Un grupo, entonces, valora ciertas tradiciones (autores u obras del pasado) y descalifica otras, fija unos estilos (un modo de escribir poesía o cuento) y critica los demás, propone un conjunto de temas y rechaza otros, promueve una concepción de la literatura (moderna, europeísta, nacionalista) y polemiza con las restantes, etcétera.

En ese sentido en el interior de un campo literario, existen por lo menos dos grupos: los oficiales y los marginados. Los primeros son quienes dominan el campo. Tienen el poder para establecer sus valoraciones artísticas y, al mismo tiempo, luchan por conservar ese privilegio. Los marginados o dominados, en cambio, luchan por conquistar ese poder que les permitirá imponer sus perspectiva y sus obras.

El campo literario como sistema de posiciones determina el lugar de cada escritor. El campo es autónomo pero lo es relativamente. Si bien tiene su propio funcionamiento se relaciona con un campo mayor: el social. Allí se determinan ventajas y desventajas sociales como el nivel económico o la formación escolar de sus miembros.

Con sus limitaciones, el estudio de la biografía de un escritor resulta útil para aproximarse a su obra. Pero es el análisis del campo literario el que permite comprender además del lugar de un autor, el de su obra.
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