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Las obras. Sistema:

En las primeras décadas del siglo XX, también como reacción frente a los enfoques biográficos o psicológicos, surgen otras teorías que proponen definir y analizar la obra literaria por sí misma, sin necesidad de recurrir a variables externas tales como el autor o la sociedad.

Una de esas corrientes recibió el nombre de formalismo, (de origen ruso) en 1960 otra teoría, el estructuralismo, no sólo se hizo cargo de traducir os textos de los formalistas sino que, además, desplegó una concepción similar de la obra literaria. A partir de la influencia de la lingüística y de la semiología, el formal- estructuralista delimitó el objeto de estudio de una teoría literaria: la obra como sistema.

Esta tesis implicó un aporte sustancial en más de un sentido. Por un lado, otorgó un lugar especial a los estudios literarios, que ya no tenían que depender de los enfoques psicológicos, filosóficos, económicos, sociológicos para explicar la obra literaria. El análisis inmanente (hacia el interior) excluía toda perspectiva trascendente (hacia afuera). Por otra parte, dado que el objeto de estudio pasaban a ser las relaciones internas de una obra, el formalismo y el estructuralismo desarrollaron una metodología de análisis más específica y rigurosa.

La consideración de la obra literaria como sistema supone analizar las relaciones de oposición que se entablan entre cada una de las unidades y los niveles del texto literario. Un análisis formal- estructuralista de una poesía se ocuparía de las relaciones fonológicas (sonido), léxicas (vocabulario), sintácticas (oración), etc.

Estas teorías pretendieron explicar lo específico del discurso literario, aquello que los formalistas denominaban literariedad, es decir, el rasgo que distingue la literatura, su función estética o poética.

El predominio de la función poética o estética por sobre las restantes funciones del lenguaje produce un efecto de extrañamiento (de extrañeza o de rareza, por oposición al lenguaje común). Tal efecto, por un lado, distingue y define la lengua literaria de los restantes discursos. Por el otro, explica una de las finalidades de la literatura: desautomatizar la lengua y al lector.

Para los formalistas, la función de la literatura es liberar el lenguaje de los automatismos de las frases hechas, de los lugares comunes que saturan nuestros discursos cotidianos. En ese sentido, lo propio del discurso literario sería transformar continuamente la lengua para no convertirla en algo fijo, estable, repetido, automático. Al mismo tiempo, la obra literaria aspiraría a desautomatizar al lector. Es decir, a sensibilizar su percepción del mundo, a llamarle la atención sobre los objetos más habituales, a poner en duda todas sus certidumbres.

Otra tesis del formalismo es ésta: no hay contenido (temas) por un lado y forma (la manera en que está expresado) por el otro. Forma y fondo no se contraponen sino que constituyen una misma unidad: la de la obra.

En resumen, las teorías formalistas y estructuralistas determinaron un objeto específico de estudio, concibieron la obra como un sistema de relaciones, superaron la oposición forma/fondo, rechazaron los enfoques extraliterarios y le asignaron a la literatura una finalidad transformadora.

Si bien estas teorías han significado un gran aporte al desarrollo de una ciencia de la literatura, esto no significa que sus aportes no estén en discusión.

Series.

El formalista Tinianov, elaboró una propuesta que consiste en extender el concepto de sistema y pensar la literatura en sus relaciones externas, es decir cada obra en particular se correlaciona con otras obras hasta constituir un sistema mayor o serie literaria.

El concepto de serie literaria hace referencia al conjunto de relaciones que una obra establece con otras del mismo autor, de la tradición literaria o de sus contemporáneos. De allí que, leída dentro de su serie, cada obra literaria manifieste continuidades y rupturas, afinidades y oposiciones, rechazos e influencias.

Tinianov consideró la existencia de series no sólo literarias sino también sociales. Esto significa que, si tomamos el conjunto de obras de un autor (de una época, de un país, etc.), es posible observar las relaciones que entabla con los hechos económicos, políticos, sociales.

Se han producido diversas teorías para explicar este punto. Una de ellas es desarrollada por un lingüista contemporáneo pero opuesto al formalismo, llamado Mijail Bajtín. Para este autor, la relación entre literatura y sociedad se manifiesta discursivamente. Esto significa que la literatura no representa la sociedad sino los discursos sociales que en ella circulan.

Desde esta perspectiva, toda obra tiene un carácter dialógico, es decir, establece un diálogo imaginario con los discursos de su época y del pasado. Hacia fines de 1960, teorías desarrolladas en Francia después del agotamiento del estructuralismo crearon el concepto de intertextualidad –relaciones entre textos- para explicar el fenómeno por el cual en un texto resuenan otros textos: literarios y no literarios.

En el campo de la sociología de la literatura, existen otras propuestas teóricas que proponen analizar las correspondencias entre la obra literaria y el todo social:

  • Temáticas: los temas de una obra o de una época se relacionan con laguna problemática social o política.

  • Formales: ciertos géneros o ciertas estructuras se corresponden con ciertos períodos históricos o ciertas actividades sociales.

Explica brevemente en qué consisten las distintas teorías literarias planteadas.
El lector. Público.

Es el lector el que actualiza o pone en funcionamiento una obra. La formación de un público lector se advierte a partir del siglo XVIII. Los factores que inciden en la constitución de un público masivo se vinculan con un importante nivel de desarrollo social y económico: urbanización de la sociedad, escolarización, aumento del tiempo de ocio, etc. En la Argentina estas características se reconocen a principios del siglo XX.

La cantidad y variedad de lectores que paulatinamente comenzaban a acceder la literatura alteraron el proceso literario en su conjunto. Dicho de otro modo, pusieron en crisis el lugar del escritor, el estatus de la obra y la concepción de la lectura.

En la historia de las relaciones entre autor, obra y público se manifiestan dos tendencias:

  • La elitista. Desde esta perspectiva el autor concibe su tarea como la de un creador que sólo está sujeto a las leyes del género y de la imaginación. Su obra es el resultado de ese trabajo y se produce de manera desinteresada. El público es una elite o un grupo de pares que comparten no sólo un mismo nivel social y económico sino también iguales valores, concepciones y gustos literarios. Leer implica una identificación entre autor y lector.

  • La masiva. El autor ajusta sus búsquedas estéticas a la demanda de su público. La obra, en consecuencia, es el producto de esa exigencia interesada y se elabora en vistas de lograr la mayor difusión. El público es la masa, que no necesariamente comparte el mismo nivel social y económico ni la misma estética. Leer implica, de manera habitual, un desajuste entre lo que propone su autor y lo que interpretan sus lectores.

A partir e estas consideraciones sobre el lector, algunas corrientes teóricas contemporáneas proponen cambiar el punto de vista de las historias literarias: detenerse en la variabilidad de las lecturas, en lugar de seguir el desarrollo de autores y obras. Por ejemplo: analizar las distintas lecturas que históricamente se han realizado de una misma obra. Para ello se apela a todos los testimonios (comentarios del libro en revistas o diarios, impresiones de otros autores, etc.).

La tesis central que comparten estas teorías es que la literatura se concreta con las sucesivas lecturas de públicos sucesivos. En consecuencia, el sentido de una obra no estaría determinado por el autor ni por el texto sino por sus lectores.

Lector modelo.

Las teorías sobre la recepción también han propuesto analizar lo que denominan lector modelo, potencial o implícito. Es decir, ya no es el público real al que la obra se enfrenta sino el público imaginario que la propia obra construye.

Umberto Eco habla de los “espacios en blanco” que el autor deja para que el lector modelo los complete en un determinado sentido. Esto requiere de un lector con competencias culturales, capaz de registrar claves de interpretación, de comprender las transformaciones contemporáneas, de tener información sobre los acontecimientos de la época.

Sin embargo, rara vez se produce una coincidencia absoluta entre el lector modelo (conformado por un escritor) y el lector real (el que accede a la obra). Apenas unos pocos contemporáneos al autor lograrían alcanzarla.

Lo habitual es la no coincidencia entre lo propuesto y lo recibido. Los lectores, contemporáneos o no, pueden relacionar la obra con series (literarias y sociales) que no estaban previstas por el autor. Por otra parte, cada lector se aproxima a una obra desde una formación cultural, social e ideológica particular. Sólo esas dos razones bastan para concluir que toda lectura implica un desvío.

Explica el siguiente esquema del proceso de la literatura, recordando los temas leídos:




Campo literario

Público





Obra.





Sistema

Series





Autor

Lector modelo




Instituciones.

El discurso crítico se asocia con el funcionamiento de las instituciones del campo literario: el sistema educativo, los medios masivos, las editoriales, los círculos académicos. Desde cada uno de estos lugares la crítica cumple una doble finalidad: promocionar autores y obras y formar el gusto del público.

Si consideramos tres instituciones centrales en relación con la literatura como son el sistema educativo, los medios masivos y las editoriales, queda claro que el papel que ejercen en la circulación de autores y obras es decisivo.

Las instituciones tienden a imponer un canon literario. Es sencillo comprobar cómo varían los cánones: en una época se sobrevalora a un autor que, más tarde, cae en el olvido o, entre otros casos, una obra es leída de diferentes modos e incluida, por eso, en cánones diversos.

No existe un consenso absoluto a la hora de determinar cómo debe formarse un canon. No siempre lo que proponen la escuela, los medios y las editoriales resulta coincidente.
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LAURA ESQUIVEL

EL NARRADOR Y LA OBRA:

  1. ¿En qué época y en qué lugar aproximados transcurre la historia? Justifique la respuesta con citas del texto.

  2. Extraiga del texto características que permitan describir la sociedad de la época: costumbres y sectores sociales, culturales y creencias.

  3. Caracterice al narrador de la novela. ¿En qué persona narra? ¿Cuánto sabe de sus personajes? ¿Participa de los acontecimientos? ¿Es narrador objetivo o subjetivo? De ejemplos extraídos del texto.

LOS PERSONAJES:

  1. Rastree en la novela los datos más importantes sobre:

*Pedro Muzquiz Don Pascual Muzquiz Nacha Chencha

Elena de la Garza Juan (El revoluc.) Rosaura J. Brown

Gertrudis Juan de la Garza Alex Brown

Esperanza Muzquiz

  1. Elabore la biografía completa de Tita de la Garza.

COMPRENSIÓN:

  1. ¿En qué condiciones nació Tita?

  2. ¿Quién se encargó de su crianza? ¿Por qué?

  3. ¿Cuál es el motivo por el que su madre se niega a que Pedro Muzquiz se casara con ella? ¿Qué le propone en su lugar?

  4. ¿Cómo reacciona Tita ante la decisión de su madre?

  5. ¿Cuál es el castigo que ella le impone? ¿Y cuáles son los resultados que tiene?

  6. Tita sufre una gran tristeza ¿qué hace Pedro para aliviarla? ¿Cómo reacciona su madre?

  7. ¿Qué efectos tiene la comida preparada por Tita?

  8. ¿Qué ocurre después del nacimiento de Roberto?

  9. Una profunda crisis caracterizará la vida de Tita. ¿Qué la provocó? ¿Cuál es el remedio a esa enfermedad?

  10. Mamá Elena y Chencha sufren un ataque ¿En qué condiciones quedaron? ¿Qué descubrió Tita después de la muerte de Mamá Elena?

  11. ¿Quién es Esperanza? ¿Cómo se anticipa su destino?

  12. ¿Cuándo y cómo se concreta la relación amorosa entre los personajes principales? ¿Cuál es el resultado de la misma?

  13. ¿Cuál es el tema principal de al obra? ¿Y los subtemas?

  14. ¿Qué significado encierra el título?

  15. Escriba brevemente el argumento de la novela.

EL AUTOR:

  1. Averigue datos biográficos de la autora.

  2. Sintetice en un cuadro sinóptico las principales características del movimiento literario (novela hispanoamericana contemporánea) y del panorama histórico-cultural (Hispanoamérica después de la 2da guerra mundial).






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