El Apego como un Constructo del Desarrollo: Un Modelo Maduracional-Dinámico




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TRANSFORMACIONES EN LAS RELACIONES DE APEGO

EN LA ADOLESCENCIA:
ADAPTACIÓN FRENTE A LA NECESIDAD DE

PSICOTERPIA.1
Patricia M. Crittenden, Ph. D.
Miami, FL, USA.

La adolescencia es un periodo de dramático cambio en las relaciones de apego. Estos cambios permiten que los niños apegados se transformen en figuras de apego para sus esposas y niños, y vivir de forma segura en un mundo caracterizado tanto por la seguridad como por el peligro. Además, en la adolescencia culmina un proceso de desarrollo en que la interacción con los padres ha amoldado las mentes y conductas de los niños de forma que pueden o no haberlos preparado para la vida fuera de sus familias. Cuando los miembros de la familia han sido expuestos al peligro, particularmente, al peligro recurrente o engañoso, los niños pueden haber aprendido estrategias interpersonales sesgadas que harán que la vida fuera de la familia de origen, particularmente, en el matrimonio y en la crianza de sus niños, sea más difícil. Por otro lado, la maduración neurológica que ocurre en la adolescencia crea la primera portunidad para los individuos de considerar y cambiar, independientemente de sus padres, la herencia que tomaron de sus familias en la infancia. Este articulo primero sitúa al apego en un “esqueleto” del desarrollo y, luego, se focaliza en el proceso de cambio para aquellos que requieren de intervención profesional para hacer la transición desde una infancia distorsionada a una adultez adaptativa.
El Apego como un Constructo del Desarrollo: Un Modelo Maduracional-Dinámico.
Antes de la adolescencia, el apego se refiere sólo a las estrategias auto-protectoras que los niños usan, primariamente con sus padres, cuando se sienten amenazados o incómodos. Luego de la pubertad, el apego también incluye las relaciones sexuales y las estrategias se dirigen hacia los pares. Sin embargo, todas las relaciones de apego pueden ser descritas en términos de patrones de (a) la relación, (b) el procesamiento de información, y (c) la estrategia auto-protectora. Todas estas tres perspectivas se dirigen en términos de cómo los cambios mentales y físicos asociados a la adolescencia afectan a las relaciones de apego. Entonces estas ideas se aplican al tratamiento psicológico de los adolescentes que se enfrentan a dificultades manejando esta transición.
Las relaciones de apego son el resultado de una intervención entre lo genéticamente basado, los procesos innatos y la experiencia. Ya que ambos cambian en el tiempo, los patrones de apego también cambian. Eso es, las relaciones que las personas de más edad forman son más complejas que las de los infantes, y las estrategias auto-protectoras de las personas mayores son más complejas que las de los infantes.
La adolescencia, particularmente, la adolescencia tardía se extiende hacia los tempranos 20 años, es el periodo final2 en que la maduración cerebral y física afectan a los patrones e apego. Durante el periodo entre los 15 y 25 años de edad, el aprendizaje previo sobre las relaciones se integran con las nuevas competencias mentales y físicas para producir patrones adultos de auto-protección y reproducción. Las nuevas competencias incluyen el razonamiento abstracto, el arousal sexual, y la conducta reproductiva. El foco de esta discusión son el proceso integrador y su significado para la adaptación humana.
Patrones de relación.
Desde el nacimiento, los humanos se vuelven hacia otros humanos que puedan protegerlos y confortarlos. Alrededor de los 9 meses, la mayoría de los infantes han identificado a uno o dos cuidadores específicos, usualmente sus padres, a los cuales giran cuando son amenazados o se sienten incómodos (1969/1982). Estas personas son sus figuras de apego y su función es proteger al niño del peligro y confortar a través de toda la vida. En otras palabras, las figuras de apego funcionan en nuestra siempre cambiante zona de desarrollo próximal (1995).

1 Es mi deseo agradecer las muchas contribuciones de Andera Landini, M.D. para este articulo y los útiles comentarios de los tempranos borradores hechos por Angelika Claussen, Ph. D., Noel Howieson, Ph. D., Kasia Koslowska, M.d:, y Anna von Lippe, Ph.D. Partes de este articulo fueron presentadas como una dirección fundamental en el III Congreso Internacional de Psicología, Ciudad de Panama, Panama, Agosto 22, 2001.
2 Esto excluye la disminución en la competencia intelectual que a veces acompaña a la vejez. su malestar. En la interacción con sus figuras de apego, los niños en crecimiento lentamente aprenden a manejar aspectos de estas funciones para sí mismos. Sin embargo, la frontera entre la competencia personal y la dependencia interpersonal se mantiene cambiante, se forma tal que se necesita de las figuras de apego protectoras
En la infancia, la relación entre la persona apegada y la figura de apego no es simétrica ni reciproca. Eso es, los infantes y los padres tienen un poder enormemente diferente y los infantes no cuidan de sus padres. Los infantes exploran el mundo lejos de sus figuras de apego cuando se sienten seguros y vuelven a ellos cuando se sienten amenazados o incómodos. En los años pre-escolares, los niños comienzan a alcanzar la condición parental, pero todavía perciben a los padres como todo-poderosos y todo-conocedores. En los años escolares, los niños buscan alternar las figuras de apego que son similares en su condición a ellos mismos. Existen sus “mejores amigos”, con quienes ellos exploran el mundo social y físico, y con los que buscan protección y confort en las situaciones que sólo implican una amenaza baja o moderada. La exploración es, también, el dominio de los grupos de pares afiliativos de los niños, pero bajo una amenaza intensa, los niños todavía se vuelven a su casa con la mamá para protección y confort. Al mismo tiempo, los escolares están aprendiendo que los padres no son todo-conocedores y que incluso pueden ser engañados. Estos cambios crean complejidad entre las relaciones y el éxito en manejar múltiples tipos de relación que funcionen como una solapa es predicitva del éxito con las relaciones románticas en la adolescencia (1999). La relación de mejor amigo es simétrica, pero no reciproca, eso es, cada niño busca el cuidado del otro, pero no piensan en sí mismos como cuidadores. Sobre el curso de la adolescencia, la relación con los padres se atenúa. No sólo los padres son reconocidos claramente como imperfectos, sino que también se descubre que son vulnerables. Este reconocimiento de que los padres no pueden cumplir completamente su función protectora puede socavar el apego padre-adolescente, así, forman caminos para nuevos pares de apego y generan expectativas engañosas de que estos tendrán las mismas limitaciones. En la adolescencia, estas relaciones de mejor amigo se transforman de tres formas. Primero, desde la mitad a la adolescencia tardía, el mejor amigo se transforma en alguien del sexo opuesto, una pareja romántica, con quien los adolescentes experimenten el deseo sexual (1990). El deseo sexual con su resultado predecible de reproducción es el rasgo distintivo central de la adolescencia, particularmente en la adolescencia tardía. Crea nuevos recursos para experimentar

intimidad y expresar la afectividad y ofrecer nuevos incentivos para mantener las relaciones a través de periodos estrés. Además, el deseo sexual ofrece un nuevo recurso para lograr el confort y reducir la excitación. Si múltiples motivaciones convergen en una única forma de expresión, será enactuada preferentemente. Es más, estar tan altamente motivado y principalmente reflexivo, en su nivel más básico, el intercambio sexual casi no requiere de habilidades sociales, verbales, o reciprocidad interpersonal para consumarse. La actividad sexual, en otras palabras, está tan sobre-determinada, que casi cualquiera puede comprometerse en ella. Manejarla de formas que promuevan la intimidad y la protección de la descendencia futura se vuelve un problema central en la adolescencia.
Segundo, las relaciones románticas tienen muchas funciones. En las sociedades modernas, han resuelto principalmente el problema de la sobrevivencia, las relaciones románticas son las precursoras de las relaciones nupciales. De amabas se espera que cumplan una serie de funciones psicológicas, emocionales y sociales, además de las funciones esenciales de sobrevivencia y reproducción. Esto pone una mayor presión en la elección de pareja y manejo de la relación que la experimentada por las sociedades tradicionales con matrimonios arreglados en que la protección y la reproducción eran la única función y el amor casi no era considerado.
Tercero, las relaciones románticas de los adolescentes se vuelven progresivamente más reciprocas a medida que cada miembro reconoce su importancia para el otro y acepta su responsabilidad de cuidar del otro (1996; 1994). En una relación de apego adulta madura, cada persona es tanto la persona apegada como figura de apego para la pareja. Además, la exploración fuera de la figura de apego que era típico en la infancia y la niñez se transforma en exploración de intereses en común con la pareja de apego. Cuando estos cambios ocurren, los adultos jóvenes completan la transferencia de sus relaciones de apego primarias desde sus padres hacia sus parejas, usualmente su esposa.
Durante la adolescencia, los adolescentes aprenden cómo seleccionar a un compañero, uno con quien poder estar seguros, confortables, y criar a sus propios niños. Visiblemente, seleccionar un compañero no es una tarea fácil: la mitad de los adultos decide que la persona equivocada era la equivocada (1995), realmente una persona extraordinariamente terrible, y se divorcian de esa persona – un costo físico, emocional, y social sustancial para todos nosotros. El problema parece basarse en dos errores de juicio, uno es tener que hacerlo con predicción desde las primeras apariencias a realidades posteriores y la otra está basada en la suposición pueril de que son las personas perfectas, si no los padres, entonces seguramente las parejas. Es una tarea central aprender a manejar relaciones de apego reciprocas y simétricas en que cada miembro sea aceptado como menos que perfecto, tanto para cada uno de nosotros individualmente como también para la sociedad en general. La culminación del proceso integrador que promueve este resultado usualmente ocurre en la adolescencia tardía. Para los adolescentes mayores, esta transición genera un cada vez mayor apoyo social, auto-estima, y auto-eficacia (2000). Para los otros, sin embargo, el proceso acentúa su falta de preparación para enfrentarse con el cambio. Los problemas pueden sobrevenir si la transición a una figura de apego con un igual ocurre tan pronto, tan abruptamente, a una pareja inadecuada, o incompleta. Se dice que ésta es la consecuencia central de la adolescencia, seleccionar una pareja para toda la vida, es al menos reconocido por los adolescentes como una meta inmediatamente relevante (2001) y también lo más valorado como una fundamento para la felicidad futura (2000).
Patrones de procesamiento de información.
¿Por qué tanta gente selecciona una pareja que piensan que será mejor entre cualquier otra, quizás incluso perfecta, sólo para divorciarse después – debido a que piensan que la persona es de las peores parejas posibles? ¿Cómo nos engañamos tanto a nosotros mismos?. La pregunta se liga, en parte, a cómo hemos aprendido para transformar la estimulación sensorial en información cognitiva con la cual se organiza nuestra conducta.
El proceso comienza al nacer y continua a través de la vida, pero los pasos críticos se hacen en la adolescencia. Un infante percibe sólo una porción de la estimulación sensorial que está disponible; lo más saliente es sobre su propio estado físico y el efecto de las acciones de los otros sobre el estado. La estimulación sensorial se transforma en información sobre cómo las cosas son. Los infantes hacen transformaciones muy directas, eso es, la información es tomada en cara al valor y es tratada como información verdadera.
Con la experiencia, sin embargo, los infantes aprenden que alguna información no tiene sentido o incluso que es peligrosa. Algunos aprenden que el afecto negativo, por ejemplo, llorar, lleva a que los padres se enojen. Estos infantes aprenden a inhibir su llanto, eso es, aprenden a omitir el afecto negativo de la organización de su conducta. Esto crea ciertos riesgos ya que el afecto, particularmente el afecto negativo, tiene por función motivar la conducta auto-protectora. Los individuos que omiten el afecto negativo del procesamiento pueden fallar en identificar las ocasiones de cuando deberían protegerse a sí mismos.
Otros infantes aprenden que no hay resultados predecibles de su conducta, que sus padres responden muy diferentemente a la misma conducta de un día a otro. Estos infantes aprenden a omitir la información temporal/causal de su procesamiento mental. Fallar en identificar las secuencias causales que llevan al peligro prevendrán a los niños del aprendizaje para cambiar esas secuencias. Además, las asociaciones que pueden hacerse son espurias. Tal aprendizaje supersticioso se basa en información errónea. Para el final de la infancia, se pueden hacer tres transformaciones. La estimulación sensorial puede tratarse como verdaderamente predictiva, ser omitida del procesamiento posterior como si no fuera significativa (cuando si lo era), o puede ser erróneamente incluida en el procesamiento como si tuviera significado (cuando no lo era).

En los años pre-escolares, los niños aprenden a falsear el afecto positivo (ya que complace a algunos adultos), mientras que otros aprenden a distorsionar el afecto negativo (ya que causa en algunos adultos la toma de atención y la respuesta). En otras palabras, dos nuevas transformaciones de información son generadas: el afecto distorsionado y falseado. En los años escolares, los niños aprenden a engañar a los otros sobre sus intenciones, especialmente su intención de portarse mal. Esta es la falsa cognición, una falsa presentación con respecto al orden causal/temporal de los eventos. Estos, yo pienso, son las cinco posibles transformaciones de información. Sólo para comprometerse en la integración cortical pueden las inexactitudes de las atribuciones distorsionadas identificarse y corregirse.
Los adolescentes deben aprender tanto a usar e integrar todas las cinco transformaciones como también identificar su uso por parte de los otros. Esto nos trae de vuelta al problema de elegir una pareja. ¿Cómo puedes decir, temprano en la relación, lo que será una persona después?. El problema es de predicción. ¿Qué información es más importante para atender y qué significan?. Responder esto es complejo ya que no todo es como parece ser, especialmente entre los adolescentes.
Los adolescentes ocupan gran parte de su tiempo en tratar de presentarse a sí mismos atractivamente – de forma de atraer a los otros, particularmente a una pareja del sexo opuesto. ¿Cómo puede uno decir si la apariencia atractiva es verdaderamente predictiva, distorsionada, o incluso falsa?. Se necesitan dos habilidades que deberían haber sido desarrolladas en la infancia. Primero, la perspectiva de uno debe ser des-centrada. Eso es, para la adolescencia, los individuos deberían ser capaces de tomar información sobre otras personas sin referencia exclusiva a ellos mismos. Segundo, los individuos deberían esperar que algo de lo que es inicialmente aparente en un nuevo conocimiento será engañoso. La información importante será omitida (por ejemplo, el deportista puede esconder sus intereses intelectuales para impresionar a sus amigos atletas o, alternativamente, un niño irritado puede esconder su resentimiento hacia las mujeres para atraer a las niñas sexy). Otra información puede distorsionarse, por ejemplo, una niña puede parecer dulce y atenta cuando, realmente, a veces está frustrada y aburrida con su chico. La información errónea incluye algo de los sentimientos personales que no son del todo relevantes, pero que son tratados como poderosamente predictivos (basados en la creencia errónea de que los sentimientos o intuiciones de uno no pueden estar equivocados). La falsa información, por el contrario, es altamente engañosa. Los adolescentes necesitan diferenciar las apariencias superficiales de la usualmente más compleja realidad. La hipocresía se transforma en un pecado cardinal en la adolescencia cuando discernir la verdad es tan difícil y, sin embargo, tan importante para la seguridad futura, el confort, y el éxito reproductivo. Para resumir, todas las trasformaciones de información son usadas por los niños más jóvenes, pero sólo los adolescentes con su habilidad de pensar abstractamente tienen el potencial para identificarlas explícitamente. Sólo ellos son capaces de usar ese conocimiento de pensar sobre las diferencias entre la apariencia y la realidad y protegerse a sí mismos tanto de sus propias distorsiones como de las de los otros. Cuando la experiencia pasada o las condiciones actuales interfieren con este proceso, se puede necesitar de asistencia.
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