El Apego como un Constructo del Desarrollo: Un Modelo Maduracional-Dinámico




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Estrategias auto-protectoras.
La acometida central de mi trabajo en apego ha sido desarrollar un modelo de las estrategias que los individuos usan para organizar su conducta auto-protectora y reproductiva (1997). Este modelo es desarrollista y comienza con estrategias muy simples – que se basan sólo en la información verdadera y omitida. Como una función del desarrollo, las estrategias se elaboran con la inclusión de la información falsa, errónea, y la distorsionada, hasta, que por la temprana adultez, una amplia serie de estrategias engañosas y no engañosas están disponibles. Basado en las observaciones de Ainsworth de los infantes, se han identificado tres grupos básicos de estrategias, etiquetadas como A, B, y C (1978).
Las estrategias Tipo A usan predicciones temporales distorsionadas o verdaderas, p.e., la cognición verdadera o distorsionada, y a veces al falso afecto positivo, pero consistentemente omiten el afecto negativo del procesamiento mental y de su conducta. La gente Tipo A parecen inhibidos emocionalmente y bastante predecibles. En general, ellos son individuos ligados a las reglas que ven el mundo desde la perspectiva de las demás personas. Existen muchas formas del patrón Tipo A. (insertar figura 1 aquí).
Algunos son simplemente fríos y metódicos (A1-2), mientras que otros son cuidadores compulsivos que rescatan o cuidan a los otros, especialmente a los que parecen débiles y necesitados (A3). Algunos son compulsivamente complacientes u obedientes, especialmente hacia la gente enojada o amenazante (A4). Otros se vuelven compulsivamente auto-confiados (A6).
Usualmente este se desarrolla en la adolescencia después de que los individuos han descubiertos que no pueden regular la conducta de cuidadores importantes, pero peligrosos o no protectores.
Ellos se alejan de relaciones intimas en cuanto ellos son lo suficientemente mayores como para cuidarse por sí mismos. Entre estos, unos pocos se vuelven compulsivamente promiscuos (A5). Otra vez estos se desarrollan en la adolescencia cuando las relaciones intimas han sido engañosas y los extraños parecen ofrecer el único deseo de cercanía y satisfacción sexual. Los dos sub-patrones más distorsionados (que se desarrollan sólo hasta la adultez temprana) son la idealización engañosa de las figuras protectores imaginarias (A7) y un self externamente definido (A8). Estos últimos son usualmente asociados con abuso temprano extremo y penetrante y negligencia que ha dejado al individuo sin la capacidad del desarrollo de representar el self.
Las estrategias Tipo C usan el afecto como la fuente central de información y omiten la cognición, ya que las respuestas de los otros han probado ser impredecibles. Su uso del afecto es coercitivo de forma que sentimientos negativos mezclados se dividen, se exageran, y se alternan para crear una poderosa estrategia para atraer la atención y, entonces, manipular los sentimientos y repuestas de los demás. La alternación está entre la presentación de un self, fuerte, rabioso, invulnerable (C1, 3, 5) con la apariencia de ser miedoso, débil, y vulnerable (C2, 4, 6). La presentación rabiosa elicita la complacencia y culpa en los otros, mientras que el self vulnerable elicita la simpatía y el cuidado. Este patrón alternado, en su extremo (C5-6), se ve, con frecuencia, en las parejas violentas donde la mitad oculta del patrón es usualmente olvidada o perdonada – hasta la presentación contraria. En el extremo, este patrón, también, se vuelve engañoso con engaños de venganza infinita sobre enemigos omnipresentes (una estrategia amenazada, C7) o por el contrario, paranoia con respecto de esos enemigos (C8). Estas últimas dos no se organizan recién hasta la adultez temprana.
La estrategia Tipo B involucra una integración balanceada de la predicción temporal, cognitiva con el afecto. En la infancia, la información usada es verdadera, pero, como el niño está expuesto al rango de estrategias que usan los otros fuera de su familia, los niños Tipo B tiene la oportunidad de aprender a reconocer y usar una amplio rango de estrategias distorsionadas. Fallar en reconocer la distorsión y el engaño y una renuencia a siempre usar estas estrategias en uno mismo forma una persona honesta, en el mejor de los casos, ingenua, y en el peor de los casos, un idiota, la victima potencial para el engaño de otra persona.
Una idea central a la base de este modelo es que la exposición al peligro, articularmente, el peligro inescapable e impredecible, y la falta de confort llevan al desarrollo de la mayoría de las transformaciones distorsionadas y a la mayoría de las complejas estrategias (1999). Estas se organizan sólo en la adolescencia tardía y la adultez temprana. Después de la pubertad, lograr la satisfacción sexual y el éxito reproductivo se integra con la función protectora del apego. Este significa que las estrategias altamente distorsionadas, usualmente, incluirán alguna forma de disfunción sexual.
Por el contrario, por la tardía adolescencia, se vuelve posible para los individuos amenazados pensar productivamente sobre su propia experiencia y en la forma en que ha afectado a su conducta. Ellos se vuelven capaces de considerar la posibilidad de otras situaciones de vida en que la seguridad y el confort son posibles y predecibles. El desafío se vuelve re-estructurar su vida adulta, particularmente la elección de una esposa y la forma en que criaran a sus hijos, de manera que ellos y sus futuras familias puedan experimentar seguridad. Los adolescentes cuyas infancias fueron seguras enfrentan el desafío contrario: desarrollar una serie de estrategias que los capacite para vivir en una seguridad razonable en un mundo en que existe peligro, traición, y sufrimiento. Esto, también, ayuda sobre las competencias que primero se volverán disponibles en la adolescencia.
Integración.
La tarea central de la adolescencia es la integración: integración física, emocional, e intelectual (1998). Físicamente, la integración requiere que equilibremos la fuerza con la suavidad y la conducta sexual con discreción. Emocionalmente, la integración requiere que equilibremos las motivaciones de nuestros sentimientos, incluyendo los nuevos sentimientos del deseo sexual, incluyendo nuestro entendimiento de los sentimientos de los otros, y también con nuestro entendimiento intelectual de las situaciones. Sin este equilibrio, nos volvemos dependientes de la casualidad para seleccionar nuestra conducta y posiblemente, incluso, nuestra pareja. La integración mental requiere de la habilidad de pensar conciente y abstractamente sobre las razones de nuestra propia conducta, así como también de la conducta de los otros. Lo que le permite a uno discernir tanto el auto-engaño como el engaño de los demás. Sin la integración, nosotros estamos pobremente preparados para regular nuestra propia conducta y pobremente preparados para hacer la transición desde las figuras de apego parentales a la selección de una figura de apego de esposa. Fallar en cumplir estas formas de integración interfiere con nuestra habilidad de mantener un matrimonio y criar y proteger a nuestros niños.
La integración frente a la fragmentación.
Si estamos distorsionados en nuestro propio procesamiento de información y en nuestras propias estrategias, las oportunidades son que atrajéramos y seleccionemos una pareja inadecuada. Igualmente, si no somos concientes del potencial de los demás de distorsionar, podemos ser victimas de su engaño. En cualquier caso, exponemos nuestra propia seguridad y confort y la de nuestra esposa e hijos. Incluso más ominosamente, si no podemos manejar una relación adulta que proporcione, en una forma menos que perfecta, tanto protección y confort, como también reproducción y satisfacción sexual, podemos fragmentar estas funciones para buscar cumplirlas en diferentes relaciones.
Con frecuencia, estas necesidades usan estrategias incompatibles en que la satisfacción de una necesidad conflictua directamente la satisfacción de la otra. Por ejemplo, buscar protección y confort con la esposa de uno mientras que se busca satisfacción sexual de otras formas puede destruir el matrimonio. Alternativamente, ofrecer protección y confort a algún otro más que la esposa (y los hijos) puede negar el rol primario de la esposa y su confort asociado. Además, la insatisfacción con una imperfección de la esposa puede elicitar las mismas clases de estrategias auto-protectoras distorsionadas que fueron usadas con los padres en la infancia.
La fragmentación de las funciones, usualmente, debilita las relaciones. Además, sin embargo, fraccionar la protección del confort y la satisfacción sexual crea el riesgo de incurrir en peligro mientras se busca confort o sexo. Igualmente, fraccionar la reproducción de la satisfacción sexual crea el riesgo de que sólo la satisfacción sexual sea lograda y que falle la reproducción. Por el contrario, la incapacidad de aceptar la imperfección en el self o en la pareja puede llevar a retirarse o a la retribución coercitiva; esto, también, debilita el matrimonio. Estos fracasos, que con frecuencia, se perciben primero cuando se rompe una relación amorosa adolescente, puede transformarse en el impulso para cambiar. Tal cambio puede llevar a la reorganización de las relaciones de la infancia, los patrones de atribución de significado de la información, y las estrategias para lograr la seguridad y confort y la reproducción y satisfacción sexual.
Integración y discrepancia. Incluso en las circunstancias más afortunadas de los adolescentes Tipo B, la discrepancia es la clave para la integración. Existen varias formas en que un adolescente que fue criado con la garantía de la seguridad y del confort puedan volverse concientes del rango de peligros y distorsiones inherentes de la vida. Uno es estar expuesto directamente a eventos inmanejables. Con frecuencia es la experiencia de ser victima o ser herido que elicita la reconsideración del self y de los otros. En otras veces, la comparación de su experiencia feliz con las circunstancias más difíciles de los demás es el impulso. A veces estas otras personas ni siquiera son conocidas personalmente: viven en partes desfavorecidas de la cuidad, en las noticias, o en los libros.
Desdichadamente, sin alguna base en la experiencia personal, esto ofrece una fundación limitada sobre la cual entender la complejidad de la vida y, todas también con frecuencia, llevan a un idealismo ingenuo, de “salvar a la tierra”, “salvar a los pobres”, imprudencia a corazón sangrante. Lo que ayuda a haber experimentado el sufrimiento, al menos un poco. Si los adolescentes experimentan problemas de primera mano, percibirán directamente algo de la complejidad de la vida. Si en reconocimiento de la complejidad, no puede haber una integración equilibrada. El proceso de integración depende del reconocimiento de la discrepancia, y la discrepancia, a su vez, es mejor elicitada al experimentar expectativas no realizadas y el afecto negativo inesperado.
Aunque seleccionar una persona apropiada con quien tener una relación es una tarea difícil e informativa que puede proporcionar la integración, todavía es más fácil que mantener la relación en el tiempo y de cara a los problemas que ciertamente se cosecharan. Durante las tempranas relaciones amorosas, los adolescentes practican la aplicación de sus propias estrategias para los problemas de relación de forma que promuevan la satisfacción mutua y a aprender cómo trabajar con las estrategias de las parejas para mantener las relaciones. Integración de múltiples relaciones. La tarea, sin embargo, es más compleja que simplemente aprender a manejar una relación amorosa. Los adolescentes y adultos deben también manejar concurrentemente una serie de relaciones de apego y afiliativas, todas de las cuales son cambiantes todo el tiempo. Esto es muy complejo. Con nuestros padres, debemos transformar lentamente la relación asimétrica y no reciproca de la infancia hacia una de mayor simetría y reciprocidad. Con nuestra pareja, necesitamos tanto la simetría como la reciprocidad. Si no podemos cuidar de la pareja y ser cuidado por ella, la relación fallará en producir la máxima protección y confort, y puede tropezarse o disolverse frente a una amenaza seria.
Esto nos daña tanto a nosotros como a nuestra descendencia. En nuestras relaciones con nuestros hijos, debemos aceptar el rol de cuidador en una relación asimétrica y no reciproca que en sí misma cambiará a medida que nuestros niños crecen.
Finalmente, las relaciones afiliativas superponen algo de las funciones de las relaciones de apego, incluyendo la exploración y el confort; esto reduce la presión sobre las esposas de ser todo para el otro. Por el contrario, cuando superponen las funciones esenciales de la relación de esposos, específicamente la satisfacción sexual y el apoyo a la descendencia, las relaciones afiliativas amenazan la relación de esposos. Manejar la serie de relaciones es muy complejo, muy desafiante. Y, sin embargo, el manejo de esta complejidad es esencial para nuestra sobrevivencia y felicidad. Y para nuestros niños.
Sólo el proceso e integración mental en curso puede capacitar a los humanos para alcanzar una conducta suficientemente diferenciada para comportarse adaptativamente en una amplio rango de situaciones que la vida ofrece. Para algunos individuos, particularmente los que se desarrollan en familias seguras y confortables, el proceso de integración mental se genera naturalmente a medida que la maduración y el cambio en los contextos producen nuevos pensamientos, sentimientos e integraciones de estas posibles. Para otros, el proceso de integración es más escurridizo. Particularmente si el individuo ha sido expuesto a formas recurrentes y engañosas de peligro y la ausencia de confort, se necesita de la ayuda externa antes que la capacidad de integrar pueda ser accesada completamente y aplicada a los problemas del diario vivir. En ese caso, se puede necesitar de tratamiento para la salud mental
Tratamiento
La psicoterapia puede promover el potencial de los adolescentes aproblemados para reorganizar sus estrategias existentes para vivir en una mayor seguridad y confort en la adultez. Un entendimiento del proceso de llevar a cabo esto requiere de una teoría de la adaptación humana y la conceptualización de su relación con el tratamiento. Desde estos, puede derivarse una serie de modalidades y técnicas para el tratamiento en sí mismo. La sección precedente presenta una teoría Maduracional-Dinámica de la adaptación humana en tres niveles de funcionamiento:
1. El nivel de la relación, en términos de las múltiples relaciones de apego que varían en simetría y reciprocidad;

2. El nivel mental, en términos de las 5 transformaciones de la estimulación sensorial en significados que nos disponen a comportarnos de formas particulares;

3. El nivel estratégico, en términos de las estrategias Tipo A, B y C que combinan, en varios patrones, las disposiciones para comportarse que son experimentados en diferentes relaciones.
En las secciones que siguen, el MMD del apego se aplica a la conceptualización del tratamiento en términos de (a) definir el tratamiento y sus objetivos y (b) delinear una serie de principios sobre los cuales basar las modalidades de tratamiento y técnicas. El tema final, las modalidades y técnicas en sí mismas, exceden los limites de este articulo. Se espera de una explicación en el futuro (para una discusión relevante a los niños, ver Crittenden, Landini & Claussen, 2001).
¿Qué es el tratamiento en un “esqueleto” Maduracional-Dinámico?
¿Qué está siendo tratado en psicoterapia?
Una ventaja del MMD de la adaptación es que se focaliza sobre tres distintos niveles del funcionamiento humano, cualquiera y todas de los cuales podrían ser el foco de tratamiento. Uno puede tratar las distorsiones del pensamiento y el sentimiento que entregan la conducta desadaptativa de los adolescentes es una o más situaciones de la vida, incluyendo la familia, colegio, relaciones de pares, y el estado mental subjetivo. Alternativamente, el foco puede ser una o más relaciones distorsionadas. Finalmente, uno puede focalizarse sobre las estrategias que tanto sirven a los adolescentes en momentos de amenaza, pero que también obstruyen o dificultan su progreso de desarrollo en otros tiempos. Estos tres niveles están, por supuesto, conectados, casi hasta el punto de ser tres facetas de una misma cosa. Eso es, las distorsiones del procesamiento de información subyacen el intento estratégico de los individuos para afrontar el peligro físico y psicológico o la falta de ser confortado, usualmente en su familia. Los resultados son (1) la conducta que es (o fue) adaptativa en el contexto familiar, pero ahora es desadaptativa e inadecuada y (2) los sentimientos negativos que o son inhibidos o exagerados manipulativamente o ambos. Organizadas como estrategias, estas funcionan auto-protectoramente, aunque con malestar y algo de error, en la casa familiar, pero llevan a la desadaptación cuando se aplican al mundo fuera de la familia. Cuando sólo, con los pares, o en la escuela, esta conducta del adolescente es disfuncional. Incluso en sus familias, alguna conducta previamente tolerada puede haberse vuelto intolerable.
La corrección de la distorsión, por tanto, necesitaría afectar tanto a los adolescentes como los medioambientes en los que tiene su función. Pero, las familias con adolescentes trastornados usualmente han estado perturbadas por mucho tiempo y pueden no estar dispuestas o capaces de cambiar. El ambiente extra-familiar puede, insólitamente, ser accedido o cambiado por el terapeuta (2001). Sólo los adolescentes, si deciden participar en terapia, son completamente accesibles para el terapeuta. Por el contrario, los adolescentes seleccionan algunos aspectos de su medioambiente, por ejemplo, los grupos de pares, mejores amigos, y parejas románticas; estas podrían ser cambiados. Más importante, el medioambiente familiar pronto cambiará. Protegiendo la oportunidad de los adolescentes de desarrollar sus vidas adultas puede depender de capacitarlos para hacer decisiones, particularmente la elección de pareja, que no replique (ni se revierta con la distorsión opuesta) los patrones aprendidos en sus familias de origen.
De hecho, la psicoterapia exitosa debería tanto reducir los problemas inmediatos de los adolescentes, especialmente en sus interacciones con su familia, pares, y compañeros de colegio, como también, preparar a los adolescentes para hacer decisiones que promuevan el crecimiento para el futuro.
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