Tema 1: Los rasgos fundamentales del relieve peninsular: grandes unidades morfoestructurales y formas de relieve dominantes




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títuloTema 1: Los rasgos fundamentales del relieve peninsular: grandes unidades morfoestructurales y formas de relieve dominantes
fecha de publicación25.02.2016
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Tema 1: Los rasgos fundamentales del relieve peninsular: grandes unidades morfoestructurales y formas de relieve dominantes.


La Península Ibérica se caracteriza por una forma maciza, de costas predominantemente rectilíneas, una elevada altitud media y una disposición periférica del relieve, de tal modo que aísla gran parte del interior peninsular de la influencia marina.
Su estructura y formas de relieve son consecuencia respectivamente de las orogénesis derivadas del contacto entre las placas Euroasiática y Africana y de la acción erosiva de los agentes naturales y la acción humana.

Las orogénesis caledoniana y herciniana provocan la emersión de la zona occidental de la Península durante el Paleozoico. El Mesozoico supone el arrasamiento de estas zonas emergidas y la creación de una penillanura erosionada, así como la acumulación de materiales procedentes de la erosión en su vertiente oriental. La Era Terciaria trae una nueva orogénesis, la Alpina, que fractura gran parte del Macizo Herciniano surgido en el Paleozoico y pliega los materiales acumulados en su periferia, dando lugar al surgimiento de las unidades morfoestructurales actuales. El final del Terciario y el Cuaternario acaban por modelar el relieve mediante la acción erosiva, de la que podemos destacar el modelado en las cumbres de las glaciaciones cuaternarias.

Por ello podemos distinguir en la Península tres grandes tipos de unidades morfoestructurales:

- las vinculadas al antiguo Macizo Hercínico Ibérico, antigua cordillera aplanada y fracturada que forma la actual meseta central de la península,

- las cordilleras alpinas,

- las depresiones terciarias.
El Macizo Hercínico Ibérico, emergido durante el Primario y fracturado durante el plegamiento alpino, se localiza en la mitad occidental de la Península, donde distinguimos zonas elevadas como el Macizo Gallego, Montes de León, la zona occidental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central, los Montes de Toledo y Sierra Morena; y penillanuras como la zamorana-salmantina y la extremeña al oeste de las depresiones del Duero, Tajo y Guadiana.

Su roquedo está compuesto de rocas muy antiguas, por minerales de origen ígneo o metamórfico como el granito, cuarcitas o pizarras. Se trata de rocas de tipo silíceo, muy duras, que al experimentar presiones se fracturan.

Las formas de relieve más habituales son las características de estas rocas. En el caso del granito, la morfología más habitual es el berrocal: el agua penetra por grietas horizontales y verticales en el granito y lo rompe en bloques que luego son erosionados en forma de bolos. En otras ocasiones forma cúpulas o domos o se descompone en arenas en los valles. Esta es la morfología predominante en la penillanura zamorano-salmantina o en Extremadura

Cuando sobre una plataforma granítica discurren cursos de agua de gran poder erosivo, estos se encajan en ella, formando profundos cañones, como los de los Arribes del Duero en Zamora.

Las montañas, muy erosionadas, son de formas redondeadas, muy desgastadas por la erosión. Son relieves fracturados en los que los picos corresponden a bloque elevados (horsts) mientras que los valles coinciden con bloques hundidos (fosas tectónicas). Así sucede en el Sistema Central o las montañas gallegas.

En las zonas más elevadas, la acción del hielo/deshielo rompe los bloques graníticos en cantos de bordes afilados que se acumulan en las laderas formando canchales.

Cuando alternan pizarras y cuarcitas, estas, muy resistentes a la erosión, forman agudas crestas, mientras que en las pizarras, muy blandas, los ríos abren amplios valles. Esta morfología predomina en los Montes de Toledo y Sierra Morena.

En la línea costera, muchos valles han quedado sumergidos bajo el mar formando rías. Destaca el tamaño de las rías gallegas (rías altas al N de Finisterre, y rías bajas al S de este cabo), en las que el mar llega a penetrar hasta 30-35 Km., siendo menores las rías del Cantábrico.

Como unidades de relieve encontramos zonas elevadas:

- El Sistema Central que es un conjunto de horst y fosas con una longitud de unos 400Km Y una anchura de unos 35-70 Km. La erosión ha individualizado sierras como las de la Estrella (Portugal), Gata, Gredos, Guadarrama y Somosierra.

- Los Montes de Toledo son un conjunto de sierras que no forman una barrera montañosa continua. La erosión fluvial ha dado lugar a amplios valles que individualizan sierras como la de Guadalupe con alturas muy moderadas (1601m.).

- El Macizo Galaico-leonés ocupa la superficie de Galicia y gran parte de León. No es un conjunto muy elevado aunque sí muy abrupto. las sierras más importante son las de Caurel, Cabrera o los Montes de León.

- Sierra Morena es una cordillera muy peculiar ya que no constituye un conjunto elevado sino el talud que separa la Meseta de la depresión del Guadalquivir, en la que los ríos han excavado encajados valles que dan al paisaje la forma de una abrupta sierra.

- Zona occidental o asturiana de la Cordillera Cantábrica tiene sus mayores alturas en los Picos de Europa.

Entre las zonas elevadas encontramos zonas hundidas en la parte occidental de los valles del Duero, Tajo y Guadiana. Son lugares fuertemente erosionados donde la roca predominante es el granito que da lugar a superficies de erosión.
Las Cordilleras Alpinas, surgidas durante el Terciario al plegarse los grandes espesores de sedimentos depositados en el fondo marino como consecuencia de la erosión de los macizos hercinianos durante el mesozoico. Los sedimentos procedentes de la Meseta y el Macizo de Aquitania serán el origen de los Pirineos, mientras que los depositados en el surco bético (entre la meseta y el macizo del Rif) originarán las Cordilleras Béticas.

Se localizan en la zona oriental de la Península. Son la zona oriental de la Cordillera Cantábrica, el Pirineo, la Cordillera Costero Catalana, el Sistema Ibérico y el Sistema Bético. Su origen está en los estratos mesozoicos plegados durante la orogénesis alpina del Terciario.

Estructuralmente afloran restos de macizos antiguos en las cumbres de algunas de estas cordilleras como en el Pirineo Axial, el norte de la Cordillera Costero Catalana, algunas sierras del Sistema Ibérico, como el Moncayo, y el Sistema Penibético. Estos restos de antiguos macizos están formados por un roquedo de tipo silíceo.

La mayor extensión de estas cordilleras corresponde a estratos plegados con una estructura de anticlinales y sinclinales.

El roquedo dominante es de tipo calizo, areniscas y margas. El modelado en el roquedo calizo es de tipo kárstico. Ejemplos clásicos de esta morfología son el extenso Torcal de Antequera en las Béticas o los extensos sistemas de galerías subterráneas de los Pirineos.

En las zonas más elevadas, afloran materiales paleozoicos (granitos, pizarras) y en las depresiones hallamos materiales sedimentarios (arcillas, margas, etc.)

Los cursos de agua forman cañones, dolinas, simas, grutas con estalactitas y estalagmitas y lapiaces en un paisaje muy característico. En las cumbres silíceas más elevadas y septentrionales nos encontramos con circos y crestas.

Durante el cuaternario se producirá el encajamiento de los ríos y el retoque glaciar. Los Pirineos sufrieron en el Cuaternario la intensa acción de los glaciares. Los valles ocupados por los glaciares tienen circos excavados en la cabecera y un típico modelado en U (bien visible, por ejemplo, en Ordesa). Excavaron además cubetas en forma de embudo, ocupadas hoy por alrededor de un millar lagos (ibones). El glaciarismo es mucho menos importante en las Béticas.

Las unidades de relieve que encontramos son:

- Los Pirineos son un sistema montañoso que sirve de frontera natural entre Francia y España, extendiéndose desde el Golfo de Vizcaya, en el Cantábrico, hasta el Golfo de Rosas, en el Mediterráneo (440 km), teniendo como prolongación los Montes Vascos y la Cordilleras Costero - Catalana. Se divide en dos sectores:

– Eje o zona axial: se corresponde con el antiguo Macizo Herciniano de Aquitania que fue rejuvenecido en la orogénesis alpina, de forma que afloran las rocas graníticas y los materiales paleozoicos. El relieve es abrupto, al ser la zona más elevada con las mayores altitudes de la cordillera, con el pico Aneto (3404 m) y Monte Perdido (3355 m)

– Prepirineos: se encuentran al sur de la zona axial, fueron formados en la orogénesis alpina de la era terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados en la fosa pirenaica. Están formados por materiales calizos con un relieve más suave y menos elevado que la zona axial. Destacan las sierras entrelazadas de Guara y Cadí.

– Depresión Media: es una larga y estrecha depresión formada por margas que separa las sierras interiores y las sierras exteriores prepirenaicas.

Las Cordilleras Béticas constituyen la gran cadena de relieves del sector sureste desde la costa hacia el interior de la Península Ibérica. Atendiendo a criterios geológicos se pueden distinguir tres grandes unidades estructuradas en dos sistemas montañosos separados por

depresiones:

– Cordillera Penibética: formada en la era terciaria por el rejuvenecimiento del antiguo Macizo Bético – Rifeño, presenta materiales paleozoicos que bordean la costa y el relieve presenta las cimas más elevadas de la Península en Sierra Nevada, con los picos Mulhacén (3479 m) y Veleta (3396 m).

– Cordillera Subbética: formada en la era terciaria por el plegamiento de los materiales secundarios depositados por el mar en la fosa bética al acercarse la placa africana a la ibérica. Los materiales son alternativamente duros (calizas) y blandos (margas), por lo que al plegarse, originaron mantos de corrimiento, es decir, desplazamientos horizontales de materiales a considerable distancia de su lugar de origen. La Cordillera Subbética se localiza en el interior extendiéndose desde el Peñón de Gibraltar hasta el Cabo de la Nao, donde se hunde en el mar Mediterráneo para emerger posteriormente formando parte del relieve de las islas Baleares. Las sierras más destacadas son Grazalema, Mágina, Cazorla, Segura y Alcaraz.

– Depresión Intrabética: entre las Cordilleras Penibética y Subbética, aparece un conjunto de depresiones de origen tectónico, formando las hoyas de Ronda, Antequera, Guadix y Baza, lugares donde se han depositado materiales de erosión, que crean paisajes de cárcavas o badlands, debido a la aridez del clima.

- El Sistema Ibérico no presenta una apariencia de cordillera continua sino la de un conjunto de sierras independizadas por la erosión. Podemos distinguir cuatro zonas diferenciadas: la zona noroccidental con las mayores alturas (sierras de la Demanda, Cebollera, Moncayo, Picos de Urbión), la zona sur donde destacan el macizo de Albarracín, los Montes Universales o la Serranía de Cuenca y sureste (Maestrazgo, Javalambre y Gúdar), la zona central donde afloran rocas hercínicas y separando las tres zonas hay un larga fosa tectónica por la que discurren los valles del Jalón y del Jiloca.

- La Cordillera Costero catalana se extiende des los Pirineos hasta el Sistema Ibérico. Se distinguen cuatro zonas: una depresión costera, una cadena costera, una depresión prelitoral y una cadena prelitoral donde se encuentran las mayores alturas (Montserrat y Montseny).

Las depresiones terciarias surgen tras la orogénesis alpina y están colmatadas por estratos horizontales o inclinados que la erosión ha ido depositando en ellas desde finales del Terciario y durante el Cuaternario.

Son las cuencas triangulares del Ebro y el Guadalquivir, entre los rebordes de la Meseta y las cordilleras alpinas. Se trata de dos depresiones de forma y tamaño similar (unos 300 Km. de longitud), pero con una diferencia fundamental: la del Ebro es una cuenca cerrada, limitada por tres cordilleras y rellena de sedimentos continentales, mientras que la del Guadalquivir se abre al Atlántico y está rellena, en su zona más occidental, por sedimentos marinos.

Las depresiones exteriores se hundieron al levantarse las grandes cadenas alpinas (Pirineo y Cordilleras Béticas). La del Ebro quedó convertida en un gran lago sin salida al mar, hasta que logró desaguar a través de los Puertos de Beceite. La del Guadalquivir está abierta al mar, formándose marismas en el contacto entre el medio marino y el terrestre.

Las rocas que rellenan estas depresiones son de origen sedimentario. En la depresión del Ebro sufrieron una clasificación natural, de modo que los materiales más gruesos quedaron en el borde (conglomerados, areniscas…), mientras que los más finos (arcillas y calizas) se depositaron en el centro. En el valle del Guadalquivir, los materiales de origen marino, sobre todo margas, ocupan la zona de la desembocadura, alternando más al interior con calizas, arcillas o areniscas.

Formas de relieve principales:

En la depresión del Ebro: encontramos en los bordes, sierras de conglomerados y areniscas (Riglos, Montserrat…). En el centro, donde alternan materiales duros, como las calizas y blandos (arcillas, margas...), se da una morfología de tipo tabular, en la que resaltan las "muelas", plataformas elevadas que pueden alcanzar una extensión considerable, como la Plana de la Negra, Montes de Castejón y Sierra de Alcubierre, al N del Ebro y las Muelas de Borja y Zaragoza al S. Entre las muelas, se abren anchos valles de fondo plano, idóneos para el cultivo: son las "vales". Estas altas plataformas quedan separadas de los relieves del Prepirineo y la Ibérica por una serie de amplias depresiones u Hoyas: Cinco Villas, Huesca, Sariñena y, al S, la de Cariñena - La Almunia.

En la depresión del Guadalquivir: encontramos suaves colinas modeladas en las margas. Son los bujeos, las mejores tierras de cultivo de la campiña andaluza. En la zona NE, donde también se depositaron sedimentos continentales, pueden encontrarse algunos relieves tabulares, entre los que destaca la Loma de Úbeda, una gran plataforma ligeramente basculada. Entre Carmona y Sevilla, con dirección NE-SO, se extiende una alineación de cerros de escasa entidad, formados por calizas y areniscas. Son los alcores. Aguas abajo de Sevilla se extiende una llanura perfecta, que alcanza su máxima anchura en las marismas del Guadalquivir. Se trata de una planicie sin apenas pendiente.
LA EXPLICACION DE LOS PIRINEOS Y LAS BETICAS LO HE AMPLIADO UN POCO MÁS. SI VEIS QUE OS QUEDA EL TEMA LARGO RESUMIDLO.

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