Breve introducción sobre la lectura




descargar 236.5 Kb.
títuloBreve introducción sobre la lectura
página1/5
fecha de publicación05.03.2016
tamaño236.5 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5
BREVE INTRODUCCIÓN SOBRE LA LECTURA.
Vivimos en una época en la que parece existir un predominio total de la telemática (que es el resultado de la conjunción de las nuevas tecnologías de la telecomunicación y los ordenadores) sobre los libros o sobre el papel impreso. Pero al margen de que sea cierta esta dominación, lo que sería muy discutible si tenemos en cuenta el número de publicaciones anuales de libros, revistas, periódicos, monografías, etc., que se realizan en nuestro país y en el resto del mundo, la realidad es que, hoy por hoy, la mayor parte de los conocimientos adquiridos por los estudiantes se producen justamente a través de la lectura y no por la utilización de otros medios, los cuales, dicho sea de paso, no son excluyentes de la lectura, sino complementarios de ésta, o, si se quiere, a la inversa. El estudio actual se realiza mediante la lectura en un porcentaje elevadísimo; a mucha distancia, le sigue la asistencia a clase, las prácticas, la toma de apuntes y el resto de actividades desarrolladas por los estudiantes. A pesar de esta evidencia, la lectura suele quedar relegada a un segundo plano dentro de la formación académica, no se le da la importancia que tiene, pues su enseñanza y adiestramiento se limita a los primeros años de la escolaridad sin que haya una continuidad posterior.

Leer bien, dominar todas las habilidades que requiere la lectura, es imprescindible para cualquier persona que esté estudiando o desee estudiar, lo cual requiere un largo proceso de aprendizaje, que normalmente comienza en la escuela, pero debe ir seguido de una práctica sistemática, de una gran dedicación y de una formación continuada que quizá no termine nunca, dado que la lectura es uno de los comportamientos intelectuales más complejos al que puede llegar el ser humano. Hasta tal punto es importante la lectura que muchas de las dificultades por las que pasan un importante número de estudiantes dimanan de sus deficientes habilidades como lectores, deficiencias que suelen provocar problemas de comprensión, de retención y de elaboración y que llevan aparejado un empleo excesivo de tiempo, acumulación de cansancio y fatiga por el esfuerzo que acarrea e, incluso, pensamientos irracionales del tipo «debo ser tonto porque no me entero de nada», «yo no sirvo para estudiar», etc., con el consiguiente deterioro del autoconcepto y el riesgo más que posible de abandonar los estudios. Puesto que el estudio es,  fundamentalmente abstracto-verbal, resulta absolutamente imprescindible saber leer bien.
 VENTAJAS DE LA LECTURA
Con lo dicho hasta ahora quedará claro cuán importante y ventajoso resulta dominar las habilidades lectoras y estar en posesión de hábitos adecuados. No obstante, conviene hacer hincapié en aspectos que, aunque puedan quedar implícitos en el contenido de este libro, es necesario tener en cuenta, como son las ventajas que se derivan de la lectura. No se pretende hacer una reflexión exhaustiva en este punto, sino señalar algunos de los aspectos más relevantes e incitar a que se descubran otros nuevos.

Entre las ventajas que se derivan de la lectura, quizá una de las más significativas sea la de que, a través de ella, ganamos en autonomía e independencia porque fomenta el sentido crítico y provoca la inquietud intelectual al aportarnos ideas nuevas, proporcionarnos conocimientos y argumentos, lo que viene a estimular el razonamiento y la imaginación. Nos hace más libres en nuestros pensamientos y en nuestros actos al disponer de elementos de juicio y evaluación, favorece la adecuada toma de decisiones y potencia la creatividad personal.

Mediante la lectura se consigue un paulatino y progresivo enriquecimiento personal. Con ella ganamos en vocabulario, aprendemos a hacer una correcta utilización de nuestra lengua y mejora el conocimiento de nuestro idioma, lo que nos permite mejorar en nuestras posibilidades expresivas y de comunicación al dotarnos de mayores recursos. Este mayor conocimiento facilita que transmitamos con mayor precisión y claridad aquello que deseemos transmitir, tanto si lo hacemos por escrito, como si es verbalmente, a la vez que nos sitúa en una adecuada posición para entender mejor a los demás, sea a través de sus escritos, o sea, a través de lo que nos comunican oralmente.

Con la lectura se pueden satisfacer los deseos que cualquiera pueda tener de aprender, pues ya hemos dicho que es la mayor fuente de adquisición de conocimientos además de ser un medio de fácil uso. Los libros, revistas, etc., son relativamente fáciles de adquirir y de manejar. En cualquier momento se puede acudir a ellos, extraer la información que pueda interesar y repetir esta operación cuantas veces se quiera; es decir, facilita una recuperación inmediata de la información o, si se carece de ella, su adquisición. Prácticamente todos los conocimientos de la humanidad están en los libros, basta con acudir a ellos para encontrar lo que deseemos saber. Cada lector puede marcar su propio ritmo, pues leer es una actividad intelectual autónoma, así como seleccionar las lecturas, cuándo realizarlas y los objetivos que persigue con ellas dado que se puede leer para aprender, disfrutar, fantasear, pasar el rato, relajarse, etc, según el momento y las necesidades de cada uno.

De todo lo anterior, se deduce que leer favorece el rendimiento intelectual y mejora el académico, porque nos forma, nos instruye y nos hace más cultos, a la vez que proporciona las bases para que el estudio sea una actividad gratificante y lúdica.

Sacarle todo el partido a las lecturas requiere experiencia, práctica y dominio del proceso, especialmente en los aspectos de velocidad y precisión. A continuación encontrarás las características más relevantes para mejorar en estos dos aspectos y, con ello, mejorar en general, tanto en el estudio como en cualquier trabajo intelectual que realices.
PROCESO COMPRENSIVO
La comprensión es fruto de un proceso interno realizado por cada lector que depende de las estrategias que adopte en el enfrentamiento con los textos, los hábitos que posea como lector, las técnicas que utilice para alcanzar la comprensión y los objetivos que persiga con la lectura.

A pesar de las diferencias individuales, todas las personas siguen un mismo proceso para lograr la comprensión de los textos, en el cual podemos distinguir cuatro fases:

- Reconocer: consiste en identificar el significado de las palabras y de los signos de puntuación. la completa comprensión de aquello que está leyendo. Hay ocasiones en las que se puede reconocer sin comprender, como cuando en una frase aparece una palabra que resulta nueva para el lector, de tal manera que se puede reconocer que la palabra en cuestión forma parte del código utilizado, es decir, que pertenece al castellano, al catalán o al inglés, pero no se conoce su significado, con lo cual no será posible obtener la completa comprensión de la frase o del párrafo. En estos casos se hace imprescindible la utilización del diccionario.

- Organizar: es saber situar correctamente las palabras dentro de una frase, ésta dentro del párrafo, el párrafo en el capítulo y el capítulo en el libro; por tanto, la organización consiste en dar a las partes del texto la disposición necesaria para poder entenderlo. En ocasiones esta tarea adquiere una importancia aún mayor, cuando los textos presentan una cierta desorganización, cuando las ideas no están expresadas correctamente o no siguen una secuencia lógica, o cuando son confusas, etc., el lector será quien vaya reorganizando el conjunto de informaciones para poder entenderlas.

  • Interpretar: es atribuir significados especiales a lo que se lee. Es una elaboración personal que conlleva sacar conclusiones personales respecto de las cosas que dice el autor, sea de manera explícita o sea que están implícitas en el texto de tal manera que un mismo texto, -por ejemplo, una novela leída por personas diferentes- puede tener significados distintos para cada una de ellas. Esto también pasa con los manuales que manejan los estudiantes, los cuales pueden ser interpretados de manera singular y diferenciada por cada uno de ellos, lo que, en ocasiones, puede ocasionar algunos problemas. En este punto se hace necesario decir que los textos no tienen una única interpretación posible y que ésta sea la buena, sino todo lo contrario: hay varias interpretaciones posibles de cada texto, siendo todas ellas igual de correctas y de buenas.

- Evaluar: supone realizar un juicio crítico sobre lo leído, lo que implica comparar las ideas que expresa el lector con las de la persona que lee. Esto es algo que siempre se hace, aunque no siempre se tenga conciencia de ello. Quizá la evaluación más común sea la de decir «me ha gustado mucho este libro» o «es un rollo». En estas frases queda reflejada la evaluación que hace el lector de un texto, expresa el juicio crítico que le merece lo leído. Por supuesto, la evaluación puede ser mucho más profunda y dirigirse a uno o a varios aspectos, como son los contenidos, la amenidad, el estilo, la calidad literaria, etc. Cuanto más profunda sea la evaluación, mayor será la comprensión que se tenga de los textos.

Este proceso se va realizando de manera constante e ininterrumpida a lo largo de la lectura, tanto si se trata de una frase suelta leída al azar, como si se trata de un libro completo, de forma que a la vez que se va leyendo se va produciendo el reconocimiento, se va organizando la información, se va realizando la interpretación del texto y se va formando un juicio (se va evaluando). En base al proceso completo es posible que de un mismo escrito, una persona emita juicios diferentes de sus partes y del todo, así se puede afirmar «en general, este libro me parece...» o «la primera parte es muy buena, pero luego baja mucho» o «al principio es... pero a partir de tal momento es mucho más...» o «solamente merecen la pena este o aquel capítulo», etcétera.
NIVELES DE COMPRENSIÓN
El proceso que se sigue para conseguir captar las ideas expresadas en lo que se lee es, en sentido riguroso, el mismo siempre y se da por igual en todos los lectores, por baja que sea su preparación intelectual, es decir, todo lector/a reconoce mejor o peor el código de señales y símbolos, los organiza según sus posibilidades, realiza una interpretación personal de lo leído y se forma un juicio sobre lo que acaba de leer. Pero no todos los lectores alcanzan el mismo nivel de comprensión, dado que éste está en función de la formación intelectual que tenga cada lector/a, de tal suerte que se pueden leer las mismas cosas por personas diferentes y darse diferencias abismales entre la comprensión de unas y otras. Por tanto, es posible establecer diferentes niveles de comprensión desde una perspectiva funcional. Es decir, el proceso que se sigue es el mismo, pero los resultados pueden ser muy diferentes. Los niveles de comprensión que habitualmente se contemplan son los siguientes:

- El nivel de ausencia de comprensión es el que se produce cuando el/la lector/a se quedan en la fase de «reconocer», dentro del proceso comprensivo, es decir, cuando reconoce el conjunto de señales y símbolos que forman parte del código, pero no es capaz de pasar de ahí. Este fenómeno se conoce como «analfabetos funcionales»; es decir, son personas que conocen los rudimentos de la lectura y la escritura, sus aspectos mecánicos, sin que este conocimiento sea suficiente para entender lo escrito. Se trata, evidentemente, de casos de bajísima preparación intelectual.

- El nivel literal es en el que el/la lector/a se atienen estrictamente a los contenidos explícitos, sin entrar en más profundidades. Este nivel es conveniente para la lectura de textos que no requieren de interpretación, como puede ser el prospecto en el que se explica cómo funciona, por ejemplo, un electrodoméstico. En estos casos la persona que lee se ajusta a lo que dice el texto y hace aquello que en él se afirma, sin más. Salvo en casos tan concretos como éste, es necesario trascender lo literal e ir al fondo de las ideas transmitidas en el escrito o, dicho de forma diferente, hay que pasar de leer palabras (nivel literal) a leer ideas (nivel simbólico).

- El nivel simbólico es el de las ideas, cuando el lector pasa a los aspectos profundos, cuando no se queda en lo explícito y capta también lo implícito, cuando hay una aproximación mayor al pensamiento del autor/a y a las ideas que trata de trasmitir. En este nivel, el/la lector/a hacen una interpretación de lo escrito, que mejora la comprensión global de todo el texto.

- Cuando se pasa al análisis se entra en el siguiente nivel, el crítico. La comprensión crítica se hace posible porque el lector realiza un análisis de contenidos que permite identificar y diferenciar hechos y opiniones, descubrir las secuencias de pensamiento que se siguen para realizar la exposición, conocer las posibles relaciones entre hipótesis y conclusiones, etc. Cuando el/la lector/a se encuentran en este nivel, les permite realizar juicios de valor sobre lo leído, juzgar los diferentes aspectos del texto según criterios personales, marcarse objetivos claros con respecto a la lectura y verificar hasta qué punto los consigue mediante ésta y hasta qué punto el texto puede satisfacer sus necesidades, etc. Cuanto mayores sean la formación intelectual y el gusto por la lectura que tenga la persona que lee, más posibilidades tendrá de dominar este nivel y de enriquecerse a todos los niveles. No obstante, cualquier persona que lea algo, siempre se formará un cierto juicio de lo leído, aunque no sea consciente de ello.

- Hay un quinto nivel que difiere cualitativamente de los anteriores, pero que aporta una visión más amplia de lo que se lee. Este nivel es el estético, en el que el/la lector/a abordan la comprensión del texto desde los aspectos formales de éste, en el que se va, más que al análisis de los contenidos, al análisis del estilo, al género literario (ensayo, novela, poesía...), a la claridad en la transmisión de ideas, al humor, etc. Normalmente, sólo se busca este nivel comprensivo cuando se está con un texto literario, donde prima la belleza de la escritura sobre otros aspectos. Cuando se trata de manuales, libros de consulta o técnicos, lo más frecuente es que este nivel quede relegado a un segundo plano, aunque no por eso ha de tenerse menos en cuenta. Con frecuencia, muchos de los problemas de comprensión que tienen los estudiantes en la lectura se deben, precisamente, a que se manejan textos poco amenos o de una baja calidad literaria, en los que las ideas ni siquiera llegan a estar bien expresadas, lo cual provoca el lógico rechazo por parte de quien tiene que enfrentarse a estos libros.
Texto Expositivo
Este tipo de texto es conocido como informativo en el ámbito escolar. La función primordial es la de transmitir información pero no se limita simplemente a proporcionar datos sino que además agrega explicaciones, describe con ejemplos y analogías.

Está presente en:

· Todas las ciencias, tanto en las físico-matemáticas y las biológicas como en las sociales, ya que el objetivo central de la ciencia es proporcionar explicaciones a los fenómenos característicos de cada uno de sus dominios.

· En las asignaturas del área físico-matemática la forma característica que adopta la explicación es la demostración.

El contacto con esta clase de textos es entonces constante en la escuela desde Nivel Inicial hasta el final de la escolaridad pero a pesar de ello, los alumnos demuestran serias dificultades para comprenderlos.

Las características principales de los textos expositivos son:

  • Predominan las oraciones enunciativas.

  • Se utiliza la tercera persona: los verbos de las ideas principales se conjugan en Modo Indicativo.

  • El registro es formal: se emplea gran cantidad de términos técnicos o científicos.

  • No se utilizan expresiones subjetivas




Funciones de un texto expositivo

a) Es informativo, porque presenta datos o información sobre hechos, fechas, personajes, teorías, etc.;

b) es explicativo, porque la información que brinda incorpora especificaciones o explicaciones significativas sobre los datos que aporta;

c) es directivo, porque funciona como guía de la lectura, presentando claves explícitas (introducciones, títulos, subtítulos, resúmenes) a lo largo del texto. Estas claves permiten diferenciar las ideas o conceptos fundamentales de los que no lo son.




¿Cómo se organiza la información en un texto expositivo?

La información en este tipo de textos no se presenta siempre del mismo modo sino que observaremos distintas formas de organización discursiva, a saber:

1) Descripción: consiste en la agrupación de ideas por mera asociación.

2) Seriación: presenta componentes organizativos referidos a un determinado orden o gradación.

3) Causalidad: expone las razones o fundamentos por los cuales se produce la sucesión de ideas.

4) Problema-solución: presenta primero una incógnita, luego datos pertinentes y finalmente brinda posibles soluciones.

5) Comparación u oposición: presenta semejanzas o diferencias entre elementos diversos.

En todo texto expositivo es fundamental la presencia de los conectores lógicos. Este tipo de conectores indican la organización estructura del texto. ¿Cuáles son los más frecuentes?

-Para la seriación: además, después, también, asimismo, por añadidura, primero, el que sigue, etc.

-Para la causalidad: entonces, por lo tanto, por eso, por consiguiente, así que, porque, con el fin de, etc.

-Para la estructura problema-solución: del mismo modo, similarmente, semejante a, etc. Pero, a pesar de, sin embargo, al contrario, por otra parte, si bien, etc.
Algunas pautas didácticas

El objetivo de la lectura de un texto expositivo es ampliar los conocimientos que se tienen sobre un tema, por lo que la lectura debe ser lenta y reflexiva. Recomendamos volver sobre cada párrafo, interrogarse sobre lo que se lee y establecer relaciones con los conocimientos previos que poseamos.

Seguir:

1. Leer con detenimiento cada párrafo.

2. Reconocer las ideas principales de cada párrafo (se pueden señalar en el texto y realizar acotaciones marginales que sinteticen la idea de ese párrafo).

3. Conectar las ideas entre sí permitiendo de este modo la progresión temática.

4. Organizar jerárquicamente las ideas.

5. Reconocer la trama que conecta las ideas principales entre sí.

6. identificar el tema del texto.
Desarrollaremos estrategias de comprensión lectora diversas de acuerdo al tipo de texto que abordamos. En el caso del texto expositivo podemos reorganizar la información por medio de cuadros sinópticos, mapas conceptuales líneas de tiempo, de acuerdo a la trama que tenga el texto expositivo.

Los textos expositivos de trama narrativa suelen desarrollar procesos históricos o procesos naturales. Para estos textos es apropiado desarrollar una línea de tiempo o un esquema que grafique una secuencia de pasos.

Los textos expositivos con trama descriptiva son aquellos textos clasificatorios, que organizan la información en clases y subclases. Este tipo de trama es muy común en la escuela.

Podemos trabajar con nuestros alumnos con la definición de un diccionario y solicitarles que realicen un mapa semántico que grafique la información del siguiente texto. Por ejemplo, a continuación citamos una definición de molusco que es un texto expositivo con trama descriptiva:

Molusco (del lat. Molluscus, blando) Zool. Tipo o filium animal con aprox. 120.000 especies, perteneciente a los deteróstomos. Los moluscos tienen piel blanda y sin protección, con frecuencia recubierta por la secreción del pliegue del manto, la concha. Han desarrollado una forma especial la parte inferior del cuerpo, denominada pie, lo que permite que se desplacen arrastrándose. Se divide en dos subtipos. Los anfineuros son más primitivos. Exclusivamente marinos, están provistos de dos pares de cordones nerviosos, que atraviesan el cuerpo y forman una especie de sistema nervioso en escalera triple por medio de cordones conectivos. Las clases solenogastros, con 140 especies, y placóforos, con más de 1.000 especies, y placóforos, con más de 1.000 especies, pertenecen a este grupo. El segundo subtipo, conchíferos, comprende aquellos moluscos provistos de verdaderas conchas continuas. En él se distinguen cuatro clases: los gasterópodos, con aprox. 85.0000 especies, los escafópodos, con aprox. 300 especies; los bivalvos, con aprox. 25.000 especies y los cefalópodos, con aprox. 8.500 especies.
(Tomado de Enciclopedia Clarín, Tomo 17. Bs. As. 1999).
Texto Narrativo
Se denomina narración al relato de hechos en los que intervienen personajes y que se desarrollan en el espacio y en el tiempo. Los hechos son contados por un narrador. El texto narrativo está presente:

  • En las clases desde Nivel Inicial y en las clases de Lengua durante los ciclo s Primario, Secundario y Media Superior: tareas de comprensión de narraciones literarias (cuentos maravillosos, fantásticos, policiales, novelas) y de producción de narraciones de contenido de ficción o de experiencias personales del alumno.

  • En el área de Ciencias Sociales, segundo ámbito en el que este tipo textual es frecuente, a través de la narración de hechos históricos.

Leamos este cuento, con el que ejemplificaremos las características del texto narrativo:

Continuidad de los parques.

Julio Cortázar.
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba al parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama.

Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias, que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

La estructura básica de este tipo de texto es la organización temporal. En la narración clásica pueden distinguirse tres segmentos: situación inicial, complicación y desenlace.




Superestructura narrativa

Toda narración se caracteriza por una estructura básica: marco, suceso y episodio. Estas tres categorías forman la trama. Vamos a explicar cómo se componen cada una de estas categorías. Una narración se origina con una complicación en la vida de los protagonistas, que genera en ellos una reacción. A la complicación se la reconoce porque generalmente responde a la pregunta: ¿Qué pasó? Esta reacción los lleva a tomar una resolución, afortunada o no, que responde a la pregunta: ¿Cómo terminó? La complicación, sumada a la resolución, forma un suceso. Todo suceso se desarrolla en un marco que está dado por el lugar, el tiempo y los personajes.

Todo suceso con su marco forma el episodio de la narración. Hay narraciones que tienen un solo episodio pero hay otras que tienen más de uno. La suma de los episodios forma la trama. El narrador, mientras relata la trama, comenta, opina, hace su evaluación. La evaluación no pertenece a la trama porque se trata de una reacción del narrador frente a la misma. Esta opinión puede presentarse también como cualidades que el narrador atribuye a los personajes o sentimientos que expresa acerca de ellos. Muchas narraciones tienen una moraleja, enseñanza que puede aparecer al principio o al final de la narración. La moraleja es característica de las fábulas.
Tipos de Narrador

El texto narrativo puede presentar varias modalidades básicas de narrador:

Narrador protagonista

En este caso narrador y personaje están fundidos. El narrador protagonista también puede ser un personaje de la historia. Puede hablar en primera persona singular o –en los casos en que dos personajes compartan una misma visión- en primera persona plural.

Narrador omnisciente

Generalmente se vale de la tercera persona. Emplea la segunda cuando actúa a modo de conciencia que lo coloca ante sus hechos. El narrador omnisciente lo sabe todo, a veces también conoce los pensamientos y motivaciones de los personajes.

Narrador testigo

Puede usar la primera o la tercera persona. No sabe nada acerca de los personajes; tan solo observa sus movimientos y los cuenta.




Elementos de la Narración

En toda narración se distinguen:

Personajes

Son quienes realizan las acciones. Se puede distinguir entre personajes principales y secundarios. Los personajes principales son los protagonistas y el resto son los secundarios.

Al analizar una obra literaria es importante no solo identificar al protagonista y a los demás personajes sino también caracterizarlos. Los alumnos tienen que reflexionar sobre cómo son los personajes, que refleja cada uno, qué importancia tienen en el cuento. Con sus intervenciones y actuaciones dentro de la narración, los personajes revelan una norma de conducta, un comportamiento a seguir.

Espacio

Es el lugar donde se desarrolla la acción.

Tiempo

En la narración se hace referencia a la duración de la acción.

Acción

Formada por la serie de acontecimientos simultáneos o sucesivos, reales o imaginarios, entrelazados en la trama del argumento. Hay hechos más importantes que son los núcleos y que corresponden a los momentos más relevantes del relato: inicio, nudo(s) momento culminante (clímax) y un hecho final que contiene el desenlace de lo sucedido. Las otras acciones se denominan secundarias o menores. Por ejemplo, una secuencia narrativa podría estar constituida por los siguientes núcleos:
  1   2   3   4   5

similar:

Breve introducción sobre la lectura iconPsicología del Desarrollo Breve introducción

Breve introducción sobre la lectura iconIntroducción: definición de evolución y breve historia

Breve introducción sobre la lectura iconBreve introducción a la psicofarmacología para estudiantes de psicología

Breve introducción sobre la lectura iconBreve historia sobre la histologia

Breve introducción sobre la lectura iconEnsayo breve sobre La Perversión

Breve introducción sobre la lectura iconBreve introducción general que puede servir para este bloque de temas

Breve introducción sobre la lectura iconBreve ensayo personal sobre el dolor

Breve introducción sobre la lectura iconBreve apunte biográfico sobre Mendel

Breve introducción sobre la lectura iconResumen Este artículo contiene una breve reseña histórica sobre las...

Breve introducción sobre la lectura iconManual de la Terapia Breve




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com