Bibliografía introduccion




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8.3 Organización del triage en los centros

  • Es previsible que la actual pandemia por gripe AH1N1 aumentará de la demanda de atención por la población en los servicios sanitarios. Es necesaria una adecuada planificación, al objeto de poder ofrecer una respuesta adecuada y evitar el colapso de las consultas. Se estima que como consecuencia de la alarma social y la repercusión mediática de la infección se incrementen entre 2 y 5 veces el número de pacientes que solicitarán atención médica por un cuadro de infección respiratoria respecto a años anteriores.

  • Una de las funciones claves de la Atención Primaria es la de reorientar el flujo de pacientes tanto internamente, en nuestro ámbito de atención, como en su adecuada derivación al hospital. En todas las situaciones de emergencias por una pandemia, el triaje es el primer paso para garantizar la clasificación correcta y el manejo adecuado de los pacientes de los casos sospechosos.

  • Los protocolos de triage, además del algoritmo básico recomendado, deberán precisar, basándose en las directrices acordadas por las autoridades nacionales de salud y las recomendaciones técnicas de la Organización Mundial de la Salud, los criterios de remisión de los pacientes a su domicilio o para su admisión al hospital de referencia, así como las recomendaciones de manejo y tratamiento en cada situación (86, 87).

  • Los objetivos del TRIAGE son (87):

  1. Reducir el riesgo de transmisión o contagio

  2. Determinar tipo y severidad de la enfermedad.

  3. Priorizar la atención y definir o asignarle el destino inmediato del paciente

  4. Disposición adecuada de pacientes según el nivel de atención requerido, para evitar la sobrecarga innecesaria en los centros sanitarios y el uso inadecuado de recursos humanos y técnicos.

  5. Recopilar información que facilite la identificación u localización posterior del paciente.

  • El sistema de triage o de clasificación de incluir al menos 3 niveles de valoración (Figura 1):

  1. Detectar caso sospechoso de gripe AH1N1

  2. Evaluar el caso grave o severo

  3. Detectar grupo de alto riesgo de complicaciones

  • Para realizar un uso más eficiente de los recursos asistenciales, el triage planteado debe realizarse por profesionales no sanitarios (unidades administrativas) y profesionales de enfermería correctamente entrenados (ver algoritmo)

  • Los niveles y/o modalidad asistencial resultantes del triage serán:

    1. Consejo sobre la vigilancia y autocuidados responsables en domicilio

    2. Cita en de enfermería en el Centro de Salud del paciente para completar el triage con una valoración clínica

    3. Cita en consulta médica en el Centro de Salud del paciente para completar la valoración clínica y/o pautar el tratamiento específico.

    4. Derivación a punto de atención continuada o urgencias hospitalarias.

    5. El envío de un recurso sanitario para traslado hospitalario o la necesidad de una evaluación médica clínica presencial (domicilio o centros asistencial).

  • Organización:

    1. Deberán identificar y acondicionar un espacio físico del centro para la realización del triage

    2. La unidad administrativa deberá preguntar de forma específica sobre la presencia de síntomas de infección respiratoria aguda cuando se facilitan citas telefónicas o presenciales. En los centros se debe colocar información escrita recordando a los pacientes que presenten fiebre y síntomas respiratorios que deben notificarlo inmediatamente en un punto de recepción del centro y utilizar una mascarilla

    3. La atención telefónica y presencial se desarrollará por medio de una entrevista estructurada realiza por enfermería, y con soporte en una aplicación que permitirá registrar la valoración realizada

    4. El médico valorará los casos sospechosos con signos/síntomas de complicación y los pacientes pertenecientes a los grupos de riesgo.

  • A los pacientes que no requieren valoración por el médico deben ser instruidos hacia la vigilancia y los autocuidados responsables, y reforzar consejos de higiene respiratoria, lavado de manos y medidas higiénicas ambientales en el domicilio.



Recomendación

  • En todos los centros de salud deben establecerse sistemas de triage con el objetivo fundamental de establecer el nivel y la modalidad asistencial óptima de cada caso

  • El sistema de triage debe reunir las siguientes características:

    1. Presencial y no presenciales (telefónico)

    2. Participación de profesionales no sanitarios y profesionales de enfermería correctamente entrenados

    3. Las unidades administrativas deben preguntar específicamente sobre la presencia de síntomas de infección respiratoria aguda al facilitar citas telefónicas o presenciales

    4. Los profesionales de enfermería mediante una entrevista estructurada y la toma de constantes, con soporte en una aplicación que permita registrar la valoración realizada, deberá descartar la existencia de un cuadro clínico grave y la pertnencia del paciente en alguno de los grupos de riesgo de complicaciones relacionados con la gripe

    5. Los pacientes con cuadros clínicos no graves que no pertenecen a los grupos de riesgo, recibirán consejo sobre la vigilancia de síntomas de alarma y autocuidados responsables en domicilio del paciente, remitiéndose al domicilio desde la consulta de triage

8.4 Organización de la asistencia en los centros

  • Es preciso potenciar la atención clínica telefónica:

    1. Desde los centros de salud. La atención telefónica permite la realización del triage en pacientes que solicitan intención domiciliaria, el seguimiento clínico los pacientes diagnosticados y la información a los pacientes. El triage telefónico por personal sanitario, evitaría los desplazamientos innecesarios de los pacientes a los centros de salud o de los profesionales a los domicilios de los pacientes. La atención telefónica debe contemplarse y planificarse como actividad asistencial en las agendas de los profesionales

    2. Como elemento facilitador de la activad asistencial se deben habilitar teléfonos de información general información y asesoramiento sobre la enfermedad.

    3. Además debe facilitarse la existencia de una línea de valoración sanitaria de emergencia (112) para la realización del triage en los casos de solicitud de asistencia domiciliaria cuando los paciente no pueden acceder a los centros de salud.

  • La necesidad de valoración clínica presencial quedaría limitada a los pacientes con signos o síntomas de enfermedad grave, aquellas personas con alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza o los pacientes que muestran un empeoramiento durante el seguimiento clínico.

  • Es preciso organizar de forma más eficiente la atención domiciliaria ante el previsible un aumento de la demanda de este tipo de atención. La demanda de este tipo de asistencia coincidirá con el incremento de la actividad asistencial en los centros. Por este motivo no se puede satisfacer de forma generalizada en incremento de la demanda asistencial domiciliaria. Para organizar eficientemente la atención domiciliaria desde los centros se proponen las siguientes medidas:

    1. Regular la demanda mediante la triage telefónico por personal sanitario de lso centros de salud o mediante servicios de emergencia (061)

    2. Priorizar para la atención en domicilio a los pacientes con síntomas de gravedad.

    3. Los pacientes de riesgo que no tengan síntomas de gravedad, podrán ser valorados en centro de salud mediante cita concertada tras la valoración telefónica.

  • Seguimiento clínico de los casos (86):

    • El seguimiento de la evolución clínica pretende vigilar la posible aparición de síntomas y signos de alarma que pudieran indicar agravamiento de la enfermedad.

    • El seguimiento activo se extiende a los pacientes con factores de riesgo que se han remitido al domicilio por no presentar un cuadro clínico complicado y los pacientes hospitalizados o atendido en urgencias por presentar un cuadro grave que se han remitido al domicilio.

    • La periodicidad de los contactos de seguimiento, debe ajustarse a la previsible evolución de la enfermedad, evitando la realización de controles clínicos innecesarios (75% de los pacientes que ingresan tienen una mediana de 3 días después de la aparición de la enfermedad).

    • En la mayoría de los casos es suficiente el seguimiento telefónico con un cuestionario de síntomas de gravedad similar al empleado en el triage.

  • Se debe facilitar la comunicación con los servicios se emergencias/urgencias extrahospitalarios y el hospital para facilitar la rápida atención del paciente de alto riesgo y el seguimiento de los pacientes dados de alta por el hospital. Se debe disponer de línea telefónica directa y/o comunicación electrónica entre los centros y profesionales

Recomendación

  • Durante la pandemia se debe potenciar la atención telefónica:

    1. En centros de salud, para realizar:

      1. Triage

      2. Seguimiento clínico

      3. Información y asesoramiento a los pacientes

      4. La actividad debe ser incluida en la agenda asistencial de los profesionales

  • Teléfono Institucional de información y asesoramiento sobre la enfermedad y las pautas a seguir (900…), no atendido por profesionales sanitarios

  • Teléfono de valoración sanitaria de emergencias (112)

  • La necesidad de valoración clínica presencial quedaría limitada a los pacientes con signos o síntomas de enfermedad grave, personas con alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza o los pacientes que muestran un empeoramiento durante el seguimiento clínico.

  • La valoración clínica presencial se recomienda para:

    1. Pacientes enfermedad grave

    2. Pacientes con alto riesgo de sufrir complicaciones

    3. Empeoramiento/no mejoría del cuadro durante el seguimiento clínico

  • La atención domiciliaria debe reservarse para los pacientes con síntomas de gravedad que no pueden desplazarse al centro.

  • El seguimiento activo se extiende a los pacientes con factores de riesgo que se han remitido al domicilio por no presentar un cuadro clínico complicado y los pacientes hospitalizados o atendido en urgencias por presentar un cuadro grave que se han remitido al domicilio.

  • La periodicidad de los contactos de seguimiento, debe ajustarse a la previsible evolución de la enfermedad

  • Se debe facilitar la comunicación con los servicios se emergencias/urgencias extrahospitalarios y el hospital
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