Ciencias para el Mundo Contemporáneo




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Objetivos

La enseñanza de la Filosofía y Ciudadanía en el Bachillerato tendrá como finalidad el desarrollo de las siguientes capacidades:

  1. Identificar y comprender los problemas filosóficos, empleando con propiedad y rigor los términos y conceptos necesarios para su análisis y discusión.

  2. Apreciar la peculiaridad del saber filosófico, distinguiéndolo del resto de los saberes humanos. Adoptar una actitud crítica y reflexiva ante las cuestiones teóricas y prácticas, fundamentando adecuadamente las ideas, y ante los intentos de reducir la racionalidad al ámbito científico-tecnológico.

  3. Argumentar y defender desde una perspectiva antropológica el propio pensamiento de modo coherente, contrastándolo con otras posiciones y razonamientos, tanto de forma oral como escrita.

  4. Conocer la estructura lógica del razonamiento y apreciar su valor en la vida cotidiana. Practicar y valorar el diálogo filosófico como proceso de encuentro racional y búsqueda colectiva de la verdad.

  5. Analizar y comentar textos con implicaciones filosóficas, con la debida contextualización, identificando los problemas que plantean, argumentando y valorando críticamente los supuestos y las soluciones propuestas.

  6. Utilizar procedimientos básicos para el trabajo intelectual y autónomo: búsqueda y selección de información, incluidos los medios tecnológicos más avanzados en su vertiente interactiva y colaborativa, y contraste, análisis, síntesis y evaluación crítica de aquélla, valorando el rigor intelectual en el planteamiento de los problemas frente a la superficialidad o la improvisación.

  7. Adoptar una actitud crítica ante todo intento de justificación de las desigualdades sociales y ante toda discriminación, ya sea por sexo, etnia, cultura, creencias u otras características individuales y sociales, respetando las diferencias provenientes de la idiosincrasia de las diversas culturas o civilizaciones.

  8. Valorar la capacidad normativa y transformadora de la razón para construir una sociedad más justa, en la que exista una efectiva igualdad de oportunidades.

  9. Valorar los intentos por construir una sociedad mundial basada en el cumplimiento de los derechos humanos, en la convivencia pacífica, en la defensa de la naturaleza.

  10. Consolidar la competencia social y ciudadana, fundamentar teóricamente su sentido y valor, justificando su necesidad para el ejercicio de la ciudadanía democrática y fomentando actitudes de solidaridad y participación en la vida comunitaria.

  11. Desarrollar una conciencia cívica crítica y autónoma, inspirada en los derechos humanos y comprometida con la construcción de una sociedad democrática, justa y equitativa, y con la defensa de la naturaleza en el ámbito de la comunidad canaria.

  12. Reconocer las dimensiones básicas de la naturaleza humana: biológica, lógico-racional, moral y sociopolítica, distinguiendo sus funciones pero apreciando la indisociable unidad del ser humano.

Contenidos

I. Contenidos comunes

  1. Tratamiento, análisis y crítica de la información. Participación en debates mediante la exposición razonada y argumentada del propio pensamiento.

  2. Análisis y comentario de textos con cuestiones filosóficas o de carácter científico, jurídico, político, sociológico, económico, cultural o social, con el adecuado y riguroso empleo de los términos y conceptos propios de la materia.

  3. Utilización con autonomía y criterio propio de las tecnologías de la información y la comunicación como fuente de información, espacio de interacción y colaborativo, sobre los problemas planteados.

II. El saber filosófico

  1. Filosofía, ciencia y otros modelos de saber.

  2. Las preguntas y los problemas fundamentales de la filosofía.

  3. La filosofía como racionalidad teórica y práctica.

III. Conocimiento y realidad

  1. Verdad y conocimiento.

  2. El problema de la realidad.

  3. El conocimiento científico: origen, método y límites.

  4. Lenguaje y razonamiento. Lógica simbólica.

IV. El ser humano: persona y sociedad

  1. La dimensión biológica: evolución y hominización.

  2. La dimensión sociocultural: individuo y ser social. Naturaleza y cultura.

  3. Concepciones filosóficas del ser humano.

V. Filosofía moral y política: democracia y ciudadanía

  1. La dimensión moral del ser humano:

1.1. Los fundamentos de la acción moral: libertad y responsabilidad.

1.2. Las teorías éticas ante los retos de la sociedad actual: felicidad y justicia.

  1. La construcción filosófica de la ciudadanía. Génesis histórica y fundamentación filosófica.

  2. Filosofía política: origen y legitimidad del poder político. Fundamentos filosóficos del Estado democrático y de derecho.

  3. El Estado ante los retos de la sociedad actual:

4.1. Legitimidad de la acción del Estado para defender la paz, los valores democráticos y los derechos humanos.

4.2. Democracia mediática y ciudadanía global.

Criterios de evaluación

  1. Reconocer, analizar y explicar con precisión y rigor la especificidad de la filosofía, respecto a otros saberes o modos de explicación de la realidad, distinguiendo su dimensión teórica y práctica, centrándose en las preguntas y problemas fundamentales.

Con este criterio se trata de comprobar si los alumnos y alumnas comprenden lo específico del saber filosófico y el tipo de preguntas que éste supone, así como el grado de precisión y rigor alcanzado con la explicación de los conceptos y cuestiones planteadas, tanto de forma oral como por escrito. Se busca con ello que el alumnado distinga discursos y textos de carácter científico, mágico, religioso, literario o técnico, entre otros, de los propios de la filosofía. Se trataría no sólo de comprender sino también de valorar las aportaciones del análisis filosófico a los grandes interrogantes de nuestro tiempo.

  1. Argumentar de modo crítico sobre los conocimientos adquiridos en la materia, elaborando análisis y pertinentes reflexiones.

Este criterio persigue constatar si los alumnos y alumnas son capaces de comprender y expresar de forma reflexiva y personal las aportaciones más importantes del pensamiento occidental, sin caer en la repetición mimética, la improvisación y la superficialidad. Este criterio se podrá comprobar a través del análisis y comentario de textos, las disertaciones de carácter filosófico, las pruebas escritas, las exposiciones orales y los trabajos monográficos, entre otros instrumentos de evaluación.

  1. Exponer y componer textos propios con cierto rigor argumentativo que expresen de forma clara el resultado del trabajo de comprensión y reflexión sobre los problemas filosóficos que se están trabajando y el progreso en la formación de un pensamiento autónomo.

Este criterio pretende evaluar si el alumnado es capaz de construir y enriquecer sus propias opiniones trabajando de forma constructiva el legado cultural específico de esta materia. Para comprobarlo serán idóneas las actividades de tipo reflexivo, en las que, de modo significativo y funcional, se relacionen nuevos contenidos entre sí con ámbitos de experiencia, expresando de forma clara y coherente el resultado del trabajo de comprensión y de reflexión. Elementos valiosos para su verificación pueden ser las recensiones de libros o capítulos, la síntesis de los contenidos estudiados, las composiciones filosóficas, la preparación y realización de debates, y las investigaciones individuales y en equipo.

  1. Practicar el diálogo filosófico como forma de aproximación colectiva a la verdad y como proceso interno de adquisición de aprendizajes relevantes para la convivencia y de valores democráticos como el respeto mutuo, la sinceridad, la tolerancia y la igualdad.

Con este criterio se trata de comprobar en el alumnado el grado de comprensión e interiorización del sentido del diálogo racional y de las condiciones necesarias para su desarrollo, su ejecución y su plasmación en la práctica. La preparación y realización de debates sobre cuestiones de actualidad o polémicas en el ámbito moral permitirá verificar si el alumnado controla su impulsividad, asume actitudes y conductas propias de la convivencia pacífica y democrática y rechaza comportamientos xenófobos, totalitarios o discriminatorios por sexo, religión, creencias o cualquier otra opción personal.

  1. Obtener información relevante a través de diversas fuentes, incluidas las tecnologías de la información y la comunicación de tipo interactivo y colaborativo, sistematizarla, contrastarla y utilizarla críticamente en el análisis de problemas filosóficos, sociológicos y políticos.

Este criterio trata de verificar la capacidad del alumnado para seleccionar y manejar informaciones diversas, incluyendo el manejo de las tecnologías de la información y de la comunicación, desde las surgidas de la propia experiencia hasta las elaboradas por los medios de comunicación social, pasando por los conocimientos proporcionados por el resto de las materias, así como el dominio de destrezas de carácter general, como el uso de las nuevas tecnologías en vertiente interactiva y colaborativa (web, blogs…), la observación, la descripción, la clasificación, la sistematización, la comparación y la evaluación, necesarias para la utilización de dicha información.

  1. Reconocer y analizar las características específicas de lo humano como una realidad compleja y abierta con múltiples expresiones y posibilidades, profundizando en la singularidad personal, donde confluyen lo biológico con lo cultural como segunda naturaleza y la dimensión psicológica individual con la colectiva o social.

Con este criterio se persigue constatar si los alumnos y alumnas son capaces de comprender e integrar las diversas dimensiones del ser humano, incidiendo en la importancia de la construcción personal y social y valorando las concepciones filosóficas del ser humano y su vigencia actual. La conciliación entre la conciencia ecológica para la preservación del medio, con especial relevancia en Canarias, y el interés por las manifestaciones más vanguardistas de la creatividad humana, permitirán verificar el grado de asimilación por parte del alumnado de las dimensiones natural y cultural como constitutivas de lo humano.

  1. Reconocer y examinar la naturaleza de las acciones humanas en tanto que libres, responsables y normativas, valorando críticamente su capacidad transformadora sobre la vida individual y social.

Con este criterio se trata de comprobar la capacidad del alumnado para comprender el sentido de la razón práctica y la necesidad de la libertad para realizar acciones morales y, consecuentemente, asumir compromisos ético-políticos tanto en el ámbito personal como social, reflexionando especialmente sobre la búsqueda de la felicidad, la justicia y la universalidad de los valores en la sociedad actual. Se persigue constatar si los alumnos y alumnas reconocen en textos y situaciones reales o ficticias los comportamientos de carácter moral o político, distinguiéndolos de conductas vinculadas a los otros ámbitos de la vida personal y colectiva.

  1. Comprender y valorar las ideas filosóficas que han contribuido, en distintos momentos históricos a definir la categoría de ciudadano y ciudadana, desde la Grecia clásica hasta la ciudadanía global del mundo contemporáneo, haciendo especial énfasis en la Ilustración y en la fundamentación de los derechos humanos.

Este criterio trata de evaluar si los alumnos y alumnas han comprendido la categoría de ciudadano y ciudadana como tarea histórica inacabada y su fundamentación ético-política, así como la importancia de reconocer y practicar las virtudes cívicas que posibilitan una convivencia democrática en el marco universal de los derechos humanos. Además, se pretende evaluar si el alumnado entiende que el principio de cohesión de la ciudadanía actual deja de ser algo biológico, instintivo, como ocurría en las primitivas asociaciones tribales, y pasa a ser algo instituido por el ser humano, algo absolutamente racional como es la ley.

  1. Identificar, analizar y comprender los conflictos latentes y emergentes de las complejas sociedades actuales, sus logros y dificultades, sus cambios y retos más importantes que contextualizan la actividad sociopolítica de la ciudadanía, manifestando una actitud crítica ante todo intento de justificación de las desigualdades sociales o situaciones de discriminación.

Este criterio persigue verificar la capacidad del alumnado para analizar y comprender los problemas sociales y políticos más relevantes de la sociedad actual (anomia, desarraigo, falta de cohesión, debilidad o exacerbación del sentimiento de pertenencia, conflictos relacionados con las diferencias culturales, con las desigualdades socioeconómicas y de sexo, etc.), así como los logros e intentos de solución que ofrecen los ordenamientos jurídicos y los sistemas de participación democrática. Asimismo, se trata de evaluar la actitud que han desarrollado los alumnos y las alumnas ante dichos problemas sociales y políticos.

  1. Explicar y comparar las diferentes teorías acerca del origen del poder político y su legitimación, identificando las que fundamentan el Estado democrático y de derecho, y analizar los modelos de participación y de integración en la compleja estructura social de un mundo en proceso de globalización.

Este criterio se propone evaluar la capacidad del alumnado para explicar y comparar las teorías sobre el origen y la legitimidad del poder político, de las diferentes concepciones del Estado y de la fundamentación y funcionamiento de la democracia, analizando las posibilidades y el deber de intervención del ciudadano y de la ciudadana, y tomando conciencia de la necesidad de participar en la construcción de un mundo más humano. A través del compromiso del alumnado con las instituciones de participación en la vida del centro, Consejo Escolar, Junta de Delegados, etc., se puede comprobar su grado de aceptación de los valores democráticos.

  1. Reconocer y explicar las características más relevantes del conocimiento humano y su relación con los problemas de la verdad y la realidad, valorando las diversas teorías científicas y las cosmovisiones o concepciones filosóficas como aportaciones significativas de la ininterrumpida actividad racional de la humanidad.

Este criterio pretende comprobar la capacidad del alumnado para descubrir las posibilidades, pero también los límites, de los procesos cognoscitivos emprendidos por el ser humano a lo largo de su existencia, así como la continuidad de sus legados que han hecho posible la construcción colectiva del saber científico y filosófico, distinguiéndolos de otras propuestas oportunistas, como las pseudociencias, interesadas en el mantenimiento de la irracionalidad y la superstición.

Historia de la Filosofía

Introducción

La materia de Historia de la Filosofía aspira a completar la formación filosófica del alumnado que cursa Bachillerato profundizando en la comprensión de los problemas que se han abordado en el curso anterior, pero haciéndolo ahora desde la óptica de las principales corrientes y sistemas filosóficos.

Este recorrido por la historia del pensamiento es fundamental e imprescindible para comprender tanto el pasado como el presente que vivimos; se trata tanto de enseñar unos sistemas conclusos que han ocurrido en el tiempo como de transmitir un espíritu de reflexión, racionalidad y preocupación en torno a ciertos temas que han preocupado a los hombres y mujeres y que constituyen la problemática filosófica.

Y es que la filosofía no puede prescindir de su historia, porque, en realidad, no es otra cosa que la sucesión de sistemas de ideas que se han ido construyendo desde circunstancias sociales y situaciones biográficas concretas y atendiendo a problemas que, aunque profundamente arraigados en la condición humana, se han ido planteando y modelando también según demandas que vienen exigidas por el flujo cambiante de los tiempos.

El proceso de configuración de lo que denominamos pensamiento filosófico, como una de las manifestaciones más cabales de la racionalidad humana, ha contribuido de forma relevante a la elaboración de sistemas conceptuales que permitiesen dar respuesta a preguntas básicas sobre problemas fundamentales a los que se enfrenta el ser humano. Tales sistemas conceptuales han sido el resultado de la actividad reflexiva de un gran número de pensadores cuyos textos constituyen la expresión paradigmática del saber filosófico occidental.

Esta materia, junto con Filosofía y Ciudadanía, de la que es complemento, puede y debe contribuir en el Bachillerato de forma decisiva a alcanzar la madurez intelectual que se persigue en esta etapa, profundizando en algunas competencias generales de la etapa, imprescindibles para estudios posteriores y para su inserción como sujeto activo en el mundo actual. Además, debe ayudar al alumnado a consolidar una madurez personal, social y moral que le permita actuar de forma responsable y autónoma y a participar de forma solidaria en el desarrollo y mejora del entorno social.

La función que debe desempeñar la Historia de la Filosofía en el currículo de Bachillerato es doble: por una parte, debe proporcionar una información básica, que posibilite al alumnado localizar filósofos y sistemas; y, por otra, debe atender a completar la formación filosófica, mediante el estudio y análisis de algunos de los pensadores más representativos de cada época.

La función informativa, sin embargo, no debe confundirse con una mera historiografía de todas las corrientes y tendencias que ha habido en Occidente, desde Grecia hasta nuestros días, ni menos aún con una simple doxografía, en la que aparezcan los distintos autores como creadores de opiniones filosóficas, sin mayor valor que el de la sucesión cronológica y la contraposición de pareceres. Conviene, no obstante, presentar al alumnado unas visiones de conjunto de cada época y un esquema de las principales tendencias y filósofos que las han representado. Esta función informativa, que puede realizarse como contextualización de la función formativa, no debe exigir desarrollos historiográficos exhaustivos; pero sin ella, como es obvio, resulta difícil ahondar en aquellos autores que completen la formación del alumnado. También es necesario resaltar la función reconstructiva de esta materia que destaca la relevancia de los problemas teóricos planteados y de las respuestas ofrecidas por los filósofos en el pasado para nuestra comprensión de esos mismos temas en el presente.

Hay que destacar, asimismo, la interrelación entre la historia del pensamiento y nuestra actualidad; sería conveniente acercar la reflexión de los grandes filósofos a nuestros problemas cotidianos, ayudar a razonar críticamente, fomentar la apertura y la tolerancia intelectuales, reconocer las diversas facetas de toda realidad, valorar el poder de los argumentos y estimular la búsqueda personal.

La propuesta metodológica que se sugiere pretende que el alumnado, que ya ha tenido un primer contacto con cuestiones filosóficas esenciales y con textos breves en Filosofía y Ciudadanía, sea capaz de comprender sistemas filosóficos de diferentes épocas y de analizar textos más completos y complejos.

Para ello, en primer lugar, la participación del alumnado en el proceso de enseñanza y aprendizaje, el fomento del diálogo y la constancia en el esfuerzo cotidiano dentro y fuera del aula siguen siendo valiosas herramientas para consolidar su actitud crítica y madurez intelectual. En este caso se ha de procurar que los alumnos y las alumnas asuman los procedimientos filosóficos que la historia del pensamiento les ofrece y que las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación les facilitan para convertirlos en recursos personales a fin de conseguir una reflexión más coherente sobre la realidad.

Esto supone también que el estudio de los diversos autores, sistemas o tradiciones que se han dado en la historia de la filosofía debe plantearse en el aula de tal forma que permita comprender la génesis y evolución de los problemas filosóficos como un proceso dialéctico y no como algo dado o estático. Será necesario también mostrar la conexión problemática de las corrientes y de los autores entre sí, al igual que la que ha mantenido con las diferentes circunstancias políticas, científicas, religiosas, culturales e históricas de cada época. Sólo de este modo adquirirá verdadero sentido la concepción de la filosofía como una herramienta útil para una mejor comprensión de nuestro pasado y nuestro presente.

En segundo lugar, es evidente, que la Historia de la Filosofía ha de conceder especial relevancia al estudio y análisis de los textos. Esto significa que su empleo como instrumento de aprendizaje en el aula ha de ser constante, lo que puede hacerse de maneras diversas y complementarias: desde la lectura de obras de autores que sean asequibles al alumnado para el análisis pormenorizado de textos seleccionados por su relevancia, o la realización de actividades de comprensión y aplicación a partir de estos, tales como la utilización del vocabulario técnico o la esquematización de ideas. En todo caso es importante que sobre ellos se arroje, siempre que sea posible, una visión crítica y dialógica que contribuya a desarrollar la competencia argumentativa y reflexiva del alumnado.

Finalmente, la realización de trabajos en pequeños grupos, el contraste de su propia posición con la de sus compañeros y compañeras, la exposición oral de un trabajo monográfico y la participación en los debates que se susciten a partir de los problemas planteados enriquecerán su competencia lingüística y abstractiva y puede ser una base idónea para desarrollar actitudes de escucha, respeto, tolerancia, rigor intelectual y crítica constructiva, así como una capacidad dialéctica mínima.

En definitiva, el estudio de la Historia de la Filosofía, además de desarrollar la competencia para investigar determinados problemas importantes en su vida personal y colectiva, contribuye a que los alumnos y alumnas alcancen las capacidades propias de la etapa del Bachillerato y sean competentes en el aprendizaje autónomo, en el desarrollo del espíritu crítico, en el trabajo en equipo, en la aplicación de los métodos de investigación apropiados, en el interés por la lectura y en la capacidad de expresarse correctamente. Es decir, se fomentaría especialmente la competencia social y ciudadana, la competencia comunicativa y la competencia en autonomía e iniciativa personal.

Los contenidos se agrupan en cinco bloques: un primer bloque de procedimientos y otros cuatro de contenidos organizados de modo cronológico: filosofía antigua, filosofía medieval y renacentista, filosofía moderna y filosofía contemporánea.

El primer bloque, «Contenidos comunes», presenta diversos procedimientos, centrándose sobre todo, de acuerdo con los objetivos o competencias que se persiguen, en la lectura y comentario de textos filosóficos. Estos proporcionan habilidades analíticas y sintéticas de aplicación general. La capacidad de relacionar argumentos distintos, teorías complementarias o posturas contrarias, lleva al alumnado a un grado de madurez intelectual adecuado para moverse libremente en el complejo mundo ideológico contemporáneo.

Igualmente, otros procedimientos usuales y provechosos, como el trabajo monográfico, el debate o la disertación, permiten desarrollar las capacidades verbales del alumnado en relación con la exposición, defensa, crítica, análisis o confrontación de cualesquiera problemas filosóficos, incluyendo, desde luego, los problemas del presente y las alternativas del futuro.

En el segundo bloque, «La filosofía antigua», hay que conocer los orígenes del pensamiento filosófico, centrándose en Grecia: en las primeras aportaciones que ofrecen los presocráticos, Sócrates, los sofistas, el nacimiento de la polis y la democracia en Atenas. En cualquier caso, se estudiarán Platón y Aristóteles de modo específico, ya que resultan imprescindibles para comprender la historia de la filosofía occidental, terminando con el helenismo.

En el tercer bloque, «La filosofía medieval y renacentista», el estudio de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, puede servir para analizar cuestiones como la presencia del cristianismo en la cultura actual y las vicisitudes de las relaciones entre razón y fe, representadas por las religiones monoteístas, racionalidad y autoridad o, en general, la reflexión racional sobre la religión y las creencias. La ruptura de ese equilibrio con Guillermo de Ockham anuncia ya la crisis de la escolástica y la llegada de posiciones más modernas.

El pensamiento renacentista supone la introducción de nuevos temas de reflexión como la nueva ciencia, un nuevo concepto del ser humano y la fundamentación moderna de la política. En este último caso, adquiere un relieve especial la figura y la obra de Nicolás Maquiavelo.

El cuarto bloque, «La filosofía moderna», presenta el nuevo concepto de racionalidad que surge en los siglos XVI y XVII y se caracteriza por la secularización del pensamiento, el nacimiento de la ciencia moderna, la búsqueda de una nueva antropología basada en el sujeto consciente y una nueva forma de organizar el gobierno basada en la democracia. En este contexto se deben considerar las grandes corrientes constituidas por el racionalismo y el empirismo, entre cuyos representantes destacan Descartes, Leibniz, Locke y Hume. Por otro lado, aparece un nuevo racionalismo crítico con Kant, que realizará una síntesis acabada y completa de los supuestos gnoseológicos y éticos de las corrientes racionalista y empirista.

La reconstrucción de la vida humana y social sobre la base de los ideales de libertad e igualdad y la aspiración ilustrada a una moral y a una política racionales definen una época, la Ilustración, que reflexionó constantemente sobre las relaciones de libertad y razón. Los orígenes de la tradición liberal en Locke, de la democrática en Rousseau, así como la filosofía práctica de Kant, constituyen perspectivas básicas para el tratamiento de estos problemas.

El bloque quinto, «La filosofía contemporánea», puede servir para situar al alumnado ante los problemas más actuales y urgentes de nuestro tiempo. La filosofía contemporánea está condicionada por el desarrollo de las ciencias naturales y sociales y de la tecnología moderna, y por los enormes y acelerados cambios sociales de estos dos siglos. Se desarrollan una gran variedad de posiciones y tendencias filosóficas, en las que la reflexión abandona progresivamente el empeño por construir grandes sistemas para centrarse en el análisis de determinados problemas especialmente representativos del complejo mundo surgido de la revolución industrial.

Entre las corrientes filosóficas del siglo XIX se estudian el idealismo alemán con la figura sobresaliente de Hegel, el marxismo, el positivismo, el utilitarismo y el vitalismo de Nietzsche, que suponen una culminación de los problemas de la filosofía y, a la vez, constituyen un antecedente del pensamiento actual.

Por su relevancia y presencia en la filosofía española, debemos tener en cuenta la figura de José Ortega y Gasset, también las antropologías filosóficas más recientes con fuerte carga metafísica como el neopositivismo y la filosofía analítica del lenguaje, las escuelas fenomenológicas, existencialistas o hermenéuticas, la teoría crítica de la escuela de Frankfurt o la versión más reciente de ésta, en Habermas, como teoría de la acción comunicativa.

Respecto a los criterios de evaluación, se sugiere la utilización de los distintos instrumentos, reseñados anteriormente, para comprobar que el alumnado ha completado este ciclo de educación filosófica conociendo la historia de la filosofía en sus grandes líneas de desarrollo y habiendo profundizado en el análisis de los filósofos más relevantes, lo que constituye una base de formación humanística indispensable, sean cualesquiera sus opciones formativas futuras.

En este sentido, sería importante que el alumnado sea competente para desarrollar un análisis riguroso de una serie de textos representativos en los que se manifiesten los problemas o cuestiones importantes, puesto que el estudio de la historia de la filosofía no puede darse al margen de los textos originales de los autores que constituyen nuestra herramienta básica de discusión, análisis y reflexión. Por este motivo, el contacto del alumno y la alumna con este material ha de ser una constante en su aprendizaje. Asimismo, como instrumentos de evaluación pueden resultar muy valiosos la elaboración de un trabajo monográfico a lo largo del curso en el que se aborde alguna de las cuestiones básicas del pensamiento filosófico y la exposición oral del resultado de su investigación, el contraste de su propia posición con la de sus compañeros y compañeras y la participación en debates. Todo ello ayudará, además, a comprobar especialmente la capacidad creativa del propio alumnado a la hora de saber relacionar los conceptos y problemas filosóficos planteados.

Objetivos

La enseñanza de la Historia de la Filosofía en el Bachillerato tendrá como finalidad el desarrollo de las siguientes capacidades:

  1. Reconocer y comprender el significado y la trascendencia de las cuestiones que han ocupado a la filosofía, situándolas adecuadamente en el contexto de cada época, entendiendo su vinculación con otras manifestaciones de la actividad humana y valorando la capacidad de reflexión personal y colectiva para acercarse a problemas que han sido objeto de preocupación permanente para la humanidad.

  2. Leer de modo comprensivo y crítico textos filosóficos de distintos autores, compararlos y valorar la importancia del diálogo racional como medio de aproximación a la verdad.

  3. Desarrollar y consolidar una actitud comprensiva y crítica hacia las posiciones de los distintos autores y corrientes filosóficas, condicionadas por su contexto histórico, analizando de modo crítico las semejanzas y diferencias en el planteamiento de los problemas y en las soluciones propuestas.

  4. Conocer y valorar diversos métodos de conocimiento e investigación para construir un método personal de aproximación al saber y de autoaprendizaje, basados en el rigor intelectual, en el análisis de los problemas, la libre expresión de las ideas y el diálogo frente a toda forma de dogmatismo, utilizando distintas fuentes de información y de interacción, con especial atención a las herramientas tecnológicas más avanzadas.

  5. Exponer correctamente, de modo oral y escrito, el pensamiento filosófico de los autores estudiados y tomar conciencia de que un punto de vista personal y coherente sólo puede alcanzarse a través del análisis y la comprensión de las ideas más relevantes de nuestro acervo cultural, aun de las más dispares y antagónicas.

  6. Apreciar la capacidad de la razón para regular la acción humana individual y colectiva a través del conocimiento y análisis de los principales teorías éticas y de las diversas teorías de la sociedad, del Estado y de la ciudadanía elaboradas a lo largo de la historia, y consolidar la propia competencia social y ciudadana como resultado de los compromisos cívicos asumidos a partir de la reflexión ética.

  7. Fomentar actitudes de participación e igualdad entre hombres y mujeres, adoptando posiciones críticas ante las formulaciones excluyentes o discriminatorias que han formado parte del discurso filosófico, como el androcentrismo, el etnocentrismo u otras.

Contenidos

I. Contenidos comunes

  1. Análisis y comentario de textos filosóficos, con el uso apropiado y riguroso de los principales términos y conceptos filosóficos.

  2. Participación en debates con la correcta exposición razonada del propio pensamiento y con el respeto debido hacia la igualdad de mujeres y hombres.

  3. Exposición por escrito de las propias reflexiones sobre las cuestiones filosóficas básicas con la incorporación crítica del pensamiento de los distintos autores estudiados.

  4. Aproximación a los diversos métodos de investigación y reconocimiento de su aportación a la difusión del saber y al desarrollo de la humanidad.

  5. Utilización con autonomía y criterio propio de las tecnologías de la información y la comunicación como fuente de información, espacio de interacción y colaborativo, sobre los problemas planteados.

II. La filosofía antigua

  1. Los orígenes del pensamiento filosófico.

  2. Los sofistas y Sócrates. Platón.

  3. Aristóteles.

  4. Helenismo.

III. La filosofía medieval y renacentista

  1. Filosofía y cristianismo. Agustín de Hipona.

  2. La filosofía escolástica. Tomás de Aquino.

  3. Crisis de la escolástica: Ockham y el problema de los universales.

  4. Humanismo y ciencia en el Renacimiento. Maquiavelo y la filosofía política.

IV. La filosofía moderna

  1. El racionalismo: Descartes, Spinoza y Leibniz.

  2. La filosofía empirista: de Locke a Hume.

  3. La Ilustración. Origen y justificación del Estado: de Hobbes a Rousseau.

  4. El idealismo trascendental de Kant.

V. La filosofía contemporánea

  1. Del idealismo alemán al materialismo dialéctico. Hegel y Marx.

  2. La crisis de la razón ilustrada: Nietzsche.

  3. Positivismo y utilitarismo.

  4. Fenomenología y existencialismo. Neopositivismo y filosofía analítica.

  5. Otras corrientes filosóficas del siglo XX.

  6. La filosofía española: Unamuno y Ortega. El pensamiento actual.

Criterios de evaluación

  1. Analizar y comentar textos filosóficos significativos, tanto desde un punto de vista comprensivo como crítico, atendiendo a la identificación de su contenido temático, a la explicación de los términos específicos que aparecen y a la relación de su contenido con los conocimientos adquiridos.

Este criterio trata de evaluar la capacidad del alumnado para comprender textos de cierta densidad conceptual y argumentativa. La comprensión del texto implica una actividad de análisis que permita identificar el problema o problemas planteados en el texto, precisar el significado de los conceptos relevantes y de los términos específicos a partir de los cuales se plantea, y reconocer las proposiciones y argumentos que sustentan las tesis mantenidas y las conclusiones que se derivan. Se pretende asimismo verificar la capacidad de los alumnos y alumnas para establecer relaciones entre los problemas planteados en los textos y los conocimientos previamente adquiridos. El desarrollo de tal capacidad se puede considerar una cuestión básica e imprescindible para enfrentarse a los textos de las diferentes disciplinas científicas en los estudios posteriores.

  1. Relacionar los problemas filosóficos y las aportaciones de los diversos autores con las coordenadas políticas, sociales y culturales propias de cada época, a fin de entender su incardinación no sólo en los acontecimientos históricos, sino también en el desarrollo paralelo de otros saberes, técnicas o instituciones humanas.

Con este criterio se pretende constatar la capacidad del alumnado para relacionar los problemas filosóficos con el contexto social, político y cultural en el que se producen, tanto en lo que se refiere a la propia formulación de los problemas como a las soluciones que pueden ofrecerse. De manera especial ha de comprobarse la competencia a la hora de establecer conexiones entre la filosofía y otros saberes científicos y tecnológicos que tradicionalmente han influido en su curso.

  1. Ordenar y situar cronológicamente las diversas respuestas dadas a las preguntas filosóficas básicas, relacionándolas con los filósofos anteriores e identificando sus influencias, semejanzas y diferencias más relevantes, y reconociendo la permanencia e historicidad de sus propuestas.

Este criterio trata de comprobar la capacidad del alumnado para comprender y relacionar entre sí los distintos puntos de vista que han adoptado los filósofos estudiados sobre los principales problemas filosóficos planteados a lo largo de la historia. Además, se trata de verificar si el alumnado es capaz de proponer reflexiones críticas propias que completen el resultado del trabajo de comprensión sobre las cuestiones filosóficas, resaltando las diferencias, semejanzas e influencias más importantes de los filósofos estudiados.

  1. Comentar y enjuiciar críticamente un texto filosófico, identificando los supuestos implícitos que lo sustentan, la consistencia de sus argumentos y conclusiones, así como la vigencia de sus aportaciones en la actualidad para una mejor comprensión crítica.

Con este criterio se pretende constatar en el alumnado la comprensión e interpretación de los textos filosóficos examinados, así como la relación dialógica que el alumnado es capaz de establecer entre pasado y presente. El planteamiento de determinadas actividades los ayudaría a apreciar la coherencia teórica y argumentativa de las posiciones analizadas, a descubrir supuestos (creencias, intereses, propósitos…) en ellas, y a reconocer la presencia de concepciones del pasado tanto en las interpretaciones filosóficas del presente como en las suyas propias.

  1. Comparar y relacionar textos filosóficos de distintas épocas y autores, destacando las semejanzas y diferencias de planteamiento.

Se trata de evaluar si el alumnado aplica en el análisis y comentario de textos los conocimientos adquiridos previamente, así como la capacidad para extraer información de los textos y organizarla de forma coherente y ordenada. Al analizar las similitudes y discrepancias entre dos planteamientos distintos sobre una misma cuestión, el alumnado podrá apreciar la permanencia e historicidad de los problemas filosóficos y argumentar en relación con la vigencia de sus aportaciones en la actualidad.

  1. Aplicar en las actividades planteadas para la asimilación de los contenidos (comentario de textos, disertaciones, argumentaciones, debates, etc.) el procedimiento metodológico adecuado, en función de su orientación científica o filosófica.

Este criterio trata de comprobar que los alumnos y alumnas conocen y aplican los distintos métodos de conocimiento, sean científicos o filosóficos, utilizándolos habitualmente en las distintas actividades y ejercicios que se llevan a cabo en el desarrollo de la materia. Además, se evalúa el grado de interés, el esfuerzo y la constancia en el quehacer diario del alumnado, al mismo tiempo que se constituye en uno de los medios principales para constatar la destreza en el manejo de las herramientas básicas del trabajo individual.

  1. Elaborar pequeños trabajos sobre algún aspecto o pregunta de la historia del pensamiento filosófico, en los que el alumnado muestre su capacidad en la búsqueda contrastada de información de manera crítica y sistemática, utilizando entre otras las tecnologías de la información y la comunicación, incluidas las de carácter interactivo y colaborativo, para exponer de modo claro y ordenado la postura de las diversas corrientes y autores sobre el asunto

Con este criterio se constatará en qué medida el alumnado es capaz de planificar y elaborar disertaciones por escrito o algún pequeño trabajo monográfico sobre alguna cuestión o problema filosófico relevante. Asimismo se comprobará el grado de iniciativa, autonomía y originalidad para desarrollar estrategias de búsqueda, selección, estructuración de la información, exposición y presentación de conclusiones, demostrando un razonable uso de las tecnologías de la información y la comunicación, incluidas las de carácter interactivo y colaborativo. Para ello resultan apropiadas actividades tales como: preguntas más o menos abiertas, dilemas, tesis enfrentadas…, o cualquier otro caso, que puedan propiciar una producción original en la que se demuestre la comprensión de la naturaleza filosófica de los problemas planteados y se apliquen de forma creativa los conocimientos sobre la historia de la filosofía.

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