5. bibliografía básica




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EL RECIÉN NACIDO
La investigación ha desmentido la antigua idea que los neonatos, o bebés recién nacidos no hacen nada salvo comer, dormir y llorar, mientras permanecen ajenos al mundo. Es cierto que los recién nacidos duermen hasta 20 horas al día, pero cuando están despiertos tienen mayor conciencia y son más competentes de lo que parece a primera vista.

REFLEJOS

Los reflejos más importantes son:

• Reflejo de Moro (extender los brazos hacia los lados y doblarlos luego hacia dentro como en un abrazo; este reflejo desaparece completamente a partir del cuarto mes de vida).
Reflejo de giro (al tocarle las mejillas y la boca, gira la cabeza)
- Reflejo de prensión (desaparece a partir de los seis meses de vida).
Reflejo de la nuca (al girar la cabeza en una dirección la consecuencia es el reflejo asimétrico de extender un brazo y doblar el brazo y la pierna del lado opuesto).
Reflejo de natación (se realizan movimientos natatorios coordinados que podrían conducir a una verdadera natación si el niño pudiese mantener en alto la cabeza).
Por algo los recién nacidos vienen equipados con una serie de reflejos útiles. Muchos de estos reflejos como los que controlan la respiración son esenciales para vivir fuera el útero. Algunos permiten a los bebés alimentarse. La tendencia del niño a girar su cabeza hacia cualquier cosa que le toque la mejilla se llama reflejo de búsqueda y es muy útil para ayudar al bebé a encontrar el pezón de la madre. El reflejo de succión es la tendencia a succionar cualquier cosa que entre a la boca y el reflejo de deglución lo permite tragar leche y otros líquidos sin asfixiarse.
Otros reflejos tienen propósitos menos evidentes. El reflejo de prensión es la tendencia a asirse vigorosamente del dedo a un adulto o de cualquier objeto que se coloque en sus manos. El reflejo de marcha se refiere al hecho de que los bebés muy pequeños parecen dar paso si se les coloca en posición erguida con los pies tocando apenas una superficie plana. Esos dos reflejos normalmente desaparecen luego de dos o tres meses para reaparecer más tarde como prensión voluntaria (alrededor de los cinco meses de edad) y verdadera caminata (al final del primer año).
Los bebés muy pequeños también son capaces de exhibir un tipo de conducta sorprendentemente compleja: imitar las expresiones faciales de los adultos Si un adulto abre su boca o saca la lengua. Los recién nacidos a menudo responden abriendo la boca o sacando la lengua. La conducta desaparece después de unas pocas semanas y luego reaparece en una forma más compleja varios meses mas tarde.
Casi todos los recién nacidos responden al rostro, la voz y el tacto humanos. Esto mejora sus oportunidades de sobrevivir. Después de todo, los bebés dependen por completo de la gente que los cuida, por lo que es esencial que su relación social tenga un buen inicio. Desde el principio tienen un medio de comunicar sus necesidades a los que viven con ellos: el llanto. Y muy pronto (en solo seis semanas) tienen un método aún mejor de comunicación, uno que sirve para agradecer a la gente que se esfuerza tanto para mantenerlos felices: la sonrisa.
TEMPERAMENTO.

Podemos estar tentados a hablar acerca de los bebés como si fueran todos iguales pero los bebés muestran diferencias individuales de temperamento. Algunos lloran mucho más que otros; algunos son mucho más activos. A algunos bebés les encanta que los abracen; otros se retuercen incómodos cuando los toman en brazos. Algunos son sumamente reactivos a los estímulos que los rodean, mientras que otros permanecen tranquilos sin importar lo que ven o escuchan.
Diferencias desde el Nacimiento.

Los bebés fáciles son afables y adaptables, fáciles de cuidar y de agradar.

Los bebés “difíciles” son malhumorados e intensos, reaccionan a la gente y las situaciones nuevas de manera negativa e intensa.

Los bebés “de lento arranque” son relativamente inactivos y lentos para responder a las cosas nuevas y cuando reaccionan lo hacen de manera suave.
Han agregado un cuarto el “niño tímido”. Los niños tímidos son inhibidos, temerosos de cualquier cosa nueva o desconocida. Su sistema nervioso reacciona a los estímulos de una manera caracterizada por la hipersensibilidad. Kagan y sus colegas han especulado que dicha diferencias podrían deberse en gran parte a los efectos de diferentes grupos de genes y a predisposiciones. Hay evidencia adicional a favor de la idea de que el temperamento tiene una base principalmente biológica y estable; se trata de los estudios de neuroimagenología que demuestran que la amígdala de los bebés tímidos reacciona en exceso (en comparación con los niños menos tímidos e inhibidos) cuando se les presenta un estímulo o situación novedosa.
Además la investigación longitudinal que ha examinado la respuesta de la amígdala a estímulos novedosos en adolescentes que fueron tímidos e inhibidos durante la infancia revela que también ellos presentan una amígdala hiperactiva durante los años de su adolescencia. Esta investigación también encontró que los bebés previamente tímidos e inhibidos habían crecido para convertirse en su mayor parte en adolescentes tímidos e inhibidos.
Sin embargo alguna evidencia sugiere que las diferencias de temperamento se deben a influencias prenatales. En particular es estrés de la madrea produce cambios en el latido cardiaco y el movimiento del feto y estos, a su vez, están correlacionados con el temperamento del niño. Independientemente de lo que cause en principio el temperamento de un bebé, a menudo permanece bastante estable a lo largo del tiempo. En un estudio que pidió a las madres describir el temperamento de sus hijos, características como el grado de irritabilidad, flexibilidad y persistencia se mantuvieron relativamente estables de la infancia a los ochos años. Otros estudios han encontrado que los bebés quisquillosos o difíciles son propensos a convertirse en “niños problema” que son agresivos y tienen dificultades en la escuela.
Un estudio longitudinal de niños tímidos y de algunos de sus pares menos inhibidos demostró que la mayoría de los bebés tímidos siguen siendo relativamente tímidos e inhibidos en la niñez intermedia, de la misma manera en que los pequeños mas desinhibidos permanecieron relativamente sociales y atrevidos.
Una combinación de factores biológicos y ambientales por lo general contribuye a esta estabilidad en la conducta. Por ejemplo si un recién nacido tiene una predisposición innata a llorar a menudo y a reaccionar negativamente ante las cosas los padres se sentirán cansados, frustrados y a menudo enojados. Esas reacciones de los padres pueden reforzar las conductas difíciles del bebé, por lo que estas tienen a perdurar. Incluso si los niños nacen con un temperamento, particular, no tienen que tener ese temperamento toda la vida. Las predisposiciones de cada niño interactúan con sus exigencias y la forma en que se comporte el niño es producto de su interacción.
CAPACIDADES PERCEPTUALES LOS SENTIDOS
«En esta época se desarrolla la percepción de la forma. Los niños muy pequeños ven el conjunto, sin prestar demasiada atención a los detalles. Sólo a partir de los 5 y 6 años de edad el niño presta verdadera atención a unos objetos específicos. Las respuestas globales se simplifican mediante limitaciones claras. Este paso de una percepción global a otra mucho más diferenciada ha constituido, durante mucho tiempo, el criterio para determinar la «madurez escolar». Kem ha llamado la atención sobre el hecho de que los niños que no saben percibir de forma fraccionada, es decir, que no poseen la capacidad de dividir, tampoco están en condiciones de ir a la escuela. El hecho de estudiar en la escuela, la escritura y la lectura exigen que estén capacitados para saber aislar de las palabras ente- ras unos detalles, las letras» (Monks y Knoers, 1976, pág. 57).
Conforme va aumentando la edad del niño, éste aprende que los objetos no se hacen más pequeños por el mero hecho de alejarse de ellos- De ahí arrancan los principios del desarrollo del sentido de la constancia, correspondientes a la percepción y a la motricidad. La constancia del color, del espacio, del objeto, de la claridad y otras similares son rendimientos de la percepción, que sólo se desarrollan durante el curso de un enfrentamiento y de una experiencia continuas con el medio ambiente.
Este enfrentamiento con el medio ambiente real y social, que ofrece un tesoro tan rico en experiencias y conocimientos para el niño, se lleva a cabo en lo esencial durante el juego infantil. Con ello adquiere éste una gran importancia para el desarrollo futuro y total, y no debe asombrar el hecho de que se hayan elaborado muchas teorías sobre el juego. Debido a la importancia que este campo de desarrollo tiene para la educación física y para el deporte, a continuación se expondrán brevemente las más importantes teorías sobre juego.
Los recién nacidos ven, escuchan y entienden mucho más de los que las generaciones previas reconocían. Sus sentidos trabajan bastante bien al nacer y mejorar con rapidez hasta niveles cercanos a los de los adultos. Los neonatos empiezan a absorber y procesar información del mundo exterior en cuando entra en él, o en algunos casos, incluso antes.

VISIÓN.-A diferencia de los perritos y los gatitos, los bebés humanos nacen Con los ojos abiertos y funcionando, aunque el mundo les parezca un poco confuso, al principio. ven con más claridad cuando los rostros u objetos están a sólo 20 o 25 centímetros de distancia. Sin embargo, la agudeza visual (la claridad de la visión) mejora con rapidez al igual que la capacidad para enfocar objetos a diferentes distancias. Para los seis u ocho meses de edad, los bebés ven casi tan bien como el universitario promedio aunque su sistema visual requiere otros tres o cuatro años para desarrollarse por completo.
Incluso los niños muy pequeños tienen preferencias visuales. Prefieren ver una imagen o patrón nuevos a uno que ya hayan visto muchas antes. Si pueden elegir entre dos imágenes o patrones, ambos nuevos, por lo general prefieren el que tenga contrastes más claros y patrones más simples. Conforme crecen y su visión mejor y prefieren patrones cada vez más complejos, lo que quizá refleja su necesidad de un ambiente cada vez más complejo.
En general, los bebés encuentran particularmente interesantes el rostro y las voces humanas. No sólo les gusta mirar el rostro de otra persona, sino que también siguen su mirada. En un experimento se presentó la fotografía de un rostro humano en un monitor de video. En ocasiones el adulto presentado miraba hacia adelante, otras veces a la izquierda o a la derecha. Los investigadores encontraron que bebés incluso de tres meses advertían la dirección de la mirada del adulto y cambiaban su mirada en consecuencia. Los recién nacidos también prefieren mirar a su madre que a un desconocido. Como ven a su madre con mucha frecuencia, adquieren diferentes conjuntos de imágenes de ella. Esta familiaridad visual hace a la madre la persona preferida de su entorno.
Percepción de profundidad Aunque los investigadores no han podido encontrar evidencia de la percepción de profundidad en bebés menores de cuatro meses (Aslin y Smith, 1988), la capacidad para ver el mundo en tres dimensiones está bien desarrollada para el momento en que los bebés aprenden a gatear, entre los seis meses de edad. Ya se demostró en un experimento clásico se utilizó un dispositivo llamado abismo visual (Gibson, 1961). Los investigadores dividieron una mesa en tres partes, al centro era un corredor sólido, elevado por encima del resto de la mesa aproximadamente dos centímetros. De un lado de este corredor había una superficie sólida decorada con un patrón ajedrezado y cubierto con una plancha de vidrio transparente. El otro lado también tenía una cubierta gruesa de vidrio, pero de este lado, el abismo visual, la superficie ajedrezada no estaba directamente bajo el vidrio sino un metro debajo de él. Un infante en edad de gatear era colocando en el corredor central y la madre estaba de uno u otro lado, al gatear hacia ella por la superficie del vidrio. Todos los bebés examinados de edades entre seis a 14 meses se negaron a gatear a través del abismo visual, aun cuando se mostraran perfectamente dispuestos a cruzar el lado “menos profundo” de la mesa. Cuando el lado “profundo” separaba al bebé de la madre, algunos de los pequeños lloraban; otros miraban la superficie debajo del vidrio o lo golpeaban con sus manos. Sus conductas mostraban claramente que podían percibir la profundidad,
Pero, ¿qué hay acerca de los niños más pequeños? No es posible someter a prueba a los bebés menores de seis meses de la manera estándar con el abismo visual porque no pueden gatear. En un estudio, simplemente se les colocó boca abajo sobre los dos lados de la mesa y se midió su tasa del pulso en ambas posiciones. Cuando los bebés fueron cambiados del lado superficial al profundo, su ritmo cardiaco se hizo más lento, una reacción típica de los bebés y los adultos que se detienen para orientarse en las situaciones nuevas. Así que, aunque no mostraron temor hacia el abismo, los bebés menores de seis meses parecían percatarse de que había algo diferente en el lado profundo. Al parecer, el surgimiento del temor a las alturas depende de experiencia con el movimiento auto producido, como el gateo.
Otros sentidos. Incluso antes de nacer los oídos de los bebés funcionan bien. Los fetos en el útero pueden escuchar sonidos y se sobresaltan con un ruido súbito y fuerte en el ambiente de la madre. Después del nacimiento, los bebés dan señales de que recuerdan sonidos que escucharon en el vientre.
Los bebés también nacen con la habilidad de reconocer la dirección de un sonido; lo demuestran girando la cabeza hacia la fuente del sonido. A los cuatro meses incluso pueden localizar la fuente de un sonido en la oscuridad, donde no hay señales visuales.

Los bebés son particularmente sensibles a los sonidos del habla como “pa-pa” y “ba-bab-ba”. De alguna manera los niños pequeños son mejores para distinguir los sonidos del habla muy similares que no se distinguen en su lengua materna. Por ejemplo los bebés japoneses no tienen problema para escuchar la diferencia entre los sonidos “ra” y”la” que nos se distinguen en el idioma japonés. Sin embargo, para el momento en que tienen un año, los niños japoneses ya no pueden diferenciar esos dos sonidos.
Con respecto al gusto y al olfato, los recién nacidos tienen gustos y aversiones definidos. Les gustan los sabores dulces, una preferencia que persiste a lo largo de la niñez. Los bebés de apenas una horas de edad mostrarán placer ante el sabor del agua endulzada pero arrugarán la cara en un gesto de repugnancia ante el sabor del jugo de limón.
A medida que los bebés crecen, sus percepciones del mundo se vuelven más agudas y significativamente. Dos factores son importantes en este desarrollo. Uno es la maduración física de los órganos sensoriales y el sistema nervioso; el otro es la adquisición de experiencia en el mundo.



  1. UNIDAD II


INFANCIA Y NIÑEZ
Durante los primeros 12 años de vida, un bebé desvalido se convierte en un miembro útil de la sociedad. Muchos tipos importantes de desarrollo ocurren durante esos primeros años. Aquí analizaremos los cambios físicos y motores así como los cognoscitivos y sociales.
2.1 DESARROLLO FÍSICO - MOTOR
DESARROLLO FISICO.- En el primer año de vida, el bebe promedio crece 25 centímetros y aumenta unos siete kilogramos. Para los cuatro meses, el peso del nacimiento se ha duplicado y para el primer cumpleaños se ha triplicado. Durante el segundo año, el crecimiento físico se hace considerablemente más lento. Los rápidos incrementos de estatura y peso no ocurrían de nuevo sino hasta el inicio de la adolescencia.
El crecimiento de un bebé no ocurre de la manera uniforme y continua, descrita en las gráficas de crecimiento. Más bien ocurre de manera intermitente. Cuando se mide a los bebés diariamente es sus primeros 21 meses, la mayoría no registra cambios en la mayor parte del tiempo, pero en ocasiones de manera sorprendente. Por increíble que parezca, algunos de los niños crecen tanto como 2,6 centímetros de la noche a la mañana.
Los cambios en el tamaño del bebé se acompañan por cambios marcados en las proporciones del cuerpo. Durante los primeros dos años después del nacimiento la cabeza de los niños es grande en relación con su cuerpo, mientras el encéfalo pasa por un crecimiento rápido. El encéfalo de un niño alcanza tres cuartas partes de su tamaño adulto aproximadamente a los dos años, momento en que el crecimiento de la cabeza se vuelve más lento y el mayor crecimiento corresponde al cuerpo. El crecimiento de la cabeza está prácticamente completo a los 10 años, pero el cuerpo continúa creciendo por varios años más.
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