5. bibliografía básica




descargar 209.94 Kb.
título5. bibliografía básica
página5/8
fecha de publicación22.01.2016
tamaño209.94 Kb.
tipoBibliografía
b.se-todo.com > Documentos > Bibliografía
1   2   3   4   5   6   7   8

2.3 DESARROLLO COGNOSCITIVO

El teórico de mayor influencia en el área del desarrollo cognoscitivo fue el psicólogo suizo Jean Piaget (1896 – 1980). Piaget observó y estudio a niños, incluyendo a sus tres hijos. Los observó jugando resolviendo problemas y realizando tareas cotidianas, les hizo preguntas e ideó pruebas para saber como pensaban. Como resultado de sus observaciones, Piaget creía que el desarrollo cognoscitivo era una forma de adaptarse mal ambiente. En opinión de Piaget, los niños están intrínsecamente motivados para explorar y entender las cosas. Según Piaget, al hacerlo progresan a través de cuatro etapas básicas del desarrollo cognoscitivo.
Etapa sensoriomotora del nacimiento a los dos años

De acuerdo con Piaget, los bebés pasan los primeros dos años de vida en la etapa sensoriomotora del desarrollo. Empiezan aplicando las habilidades con las que nacen (principalmente succión y presión) a una amplia gama de actividades. A los bebés pequeños les encanta llevarse cosas a la boca: el seno de la madre, su propio pulgar o cualquier cosa a su alcance. De manera similar los bebés pequeños asirán una sonaja de manera refleja. Cuando por fin se percatan de que el ruido viene de la sonaja, empiezan a agitar todo lo que puede sostenerse en un esfuerzo por reproducir el sonido. A la larga distinguen entre las cosa que hacen y las que no hacen ruido. De esta forma los bebés empiezan a organizar sus experiencias, ajustándolas a categorías rudimentarias como “succionable” y “no succionable” “productor de ruido” y “no productor de ruido”.
Otro resultado importante de la etapa sensoriomotora, de acuerdo a Piaget, es el desarrollo de la permanencia del objeto, es decir la conciencia de que los objetos continúan existiendo incluso cuando están fuera de la vista. Para un niño recién nacido, los objetos que desaparecen simplemente dejan de existir: “fuera de la vista, fuera de la mente”. Pero a medida que los niños ganan experiencia con el mundo, desarrollan un sentido de permanencia del objeto. Para el momento en que tienen entre 18 y 24 meses de edad, pueden incluso imaginar el movimiento de un objeto que en realidad lo ven moverse. Esa última destreza depende de la habilidad para formar representaciones mentales de los objetos y para manipular esas representaciones en la cabeza. Este es un logro importante de la etapa sensoriomotora tardía.
Para el final de la etapa sensoriomotora, los niños pequeños también han desarrollado la capacidad de autorreconocimiento es decir son capaces de reconocer que el niño en le espejo “soy yo”. En un estudio famoso, las madres colocaron una gota de pintura roja en la nariz del niño simulaban limpiarle el rostro. Luego cada niño fue colocado frente a un espejo. Los bebés menores de un año miraban con fascinación al bebé de nariz roja en el espejo; algunos de ello0s extendían el brazo para tocar el reflejo de la nariz. Pero los niños entre 21 y 24 meses de edad alcanzaban y tocaban su nariz enrojecida, de mostrando de esa forma que saben que el bebé con la nariz roja en el espejo era “yo”.
Etapa preoperacional dos a siete años

Cuando los niños entran a la etapa preoperacional del desarrollo cognoscitivo, su pensamiento sigue fuertemente ligado a sus experiencias físicas y preceptúales. Pero su creciente habilidad para usar las representaciones mentales sienta las bases para el desarrollo del lenguaje para participar en el juego de fantasía (una caja de cartón se convierte en un castillo) y pasa a usar los gestos simbólicos (golpear a aire con una espada imaginaria para matar a un dragón imaginario).
Aunque los niños de esta edad han hecho avances sobre el pensamiento sensoriomotor, en muchos sentidos, su pensamiento no es como el de los niños mayores y los adultos. Por ejemplo, los niños mayores y los adultos. Por ejemplo los niños preescolares son egocéntricos. Tienen dificultades para ver las cosas desde el punto de vista de otra persona o para ponerse en le lugar de alguien más. Los niños de esta edad también son fácilmente engañados por las apariencias. Tienden a concentrarse en el aspecto más destacado de una exhibición o evento, ignorando todo lo demás. En un famoso experimento, Piaget mostró a los niños preocupacionales dos vasos idénticos, llenos con jugo al mismo nivel. Se preguntaba a los niños que vaso contenían más jugo y contestaban (correctamente) que contenían la misma cantidad. Luego Piaget vertía el jugo de un vaso en uno más alto y estrecho. Una vez más se preguntaba a los niños que vaso contenía más jugo. Miraban los dos vasos, veían que el nivel del jugo en el vaso alto y estrecho era mucho más alto y contestaban que el vaso estrecho tenía más. De acuerdo con Piaget, los niños en esta etapa no pueden considerar el pasado (Piaget simplemente vació todo el jugo de un contenedor en otro) o el futuro ( si lo vaciara de nuevo, los niveles de jugo serían idénticos). Tampoco consideran lo alto y ancho de un contenedor al mismo tiempo. Por ende no pueden entender cómo un incremento en una dimensión (altura) se compensa con un decremento en otra dimensión (el ancho).
Operaciones Concretas siete a once años
Durante la etapa de las operaciones concretas, el pensamiento de los niños se vuelve más flexible. Aprender a considerar más de una dimensión de un problema a la vez mirar una situación desde el punto de vista de alguien más. Esta es una edad en que se vuelve capaz de captar los principios de conservación como la idea de que el volumen de un líquido permanece igual independientemente del tamaño y la forma del contenedor en que se vacíe.

Otros conceptos relacionados de conservación tienen que ver con el número, longitudinal, área y masa. Todos implican una comprensión de que las cantidades básicas permanecen constantes a pesar de cambios superficiales de apariencia que siempre pueden ser revertidos
Otro logro de esta etapa es la habilidad para comprender esquemas complejos de clasificación como los que incluyen clases supra ordinales y subordinales. Por ejemplo si muestra a un preescolar cuatro perros y dos gatos de juguete y le pregunta si hay mas perros presente o más animales, el niño casi siempre responderá “más perros”. No es sino hasta los siete u ochos años que los niños pueden pensar en que los objetos son al mismo tiempo miembros de dos clases una mas inclusiva que la otra.
Con todo, aún bien avanzado en los años de la escuela primaria el pensamiento de los niños sigue muy estancando en le “aquí y ahora”. A menudo son incapaces de resolver problemas sin puntos de referencia concretos que pueden manejar o imaginar que manejan.
Operaciones formales de 11 a 15 años.- Esta limitación se supera en la etapa de las operaciones formales del desarrollo cognoscitivo, que a menudo se alcanza durante la adolescencia. En esta etapa, los jóvenes son capaces de pensar en términos abstractos. Pueden formular hipótesis, probarlas mentalmente y aceptarlas o rechazarlas de acuerdo con el resultado de esos experimentos mentales. De esta forma son capaces de ir más allá del aquí y ahora para entender las cosas en términos de causa – efecto, consideran posibilidades, realidades y el uso de reglas, principios a teorías generales.
Críticas a la teoría de Piaget.-

El trabajo de Piaget ha generado mucha controversia. Muchos cuestionan la suposición de que existen etapas distintas en el desarrollo cognoscitivo que siempre progresan de manera ordenada y secuencial y que el niño debe pasar por una etapa antes de entrar a la siguiente. Algunos ven el desarrollo cognoscitivo como un proceso más gradual que resulta de la lenta adquisición de la experiencia y la práctica más que el surgimiento abrupto de niveles de habilidad distintivamente superiores.
La teoría de Piaget también ha suscitado críticas por asumir que los niños pequeños entienden muy poco acerca del mundo, como la permanencia de los objetos en él. Cuando se permite a los bebés pequeños revelar su comprensión de la permanencia del objeto sin que se requiera que hagan una búsqueda de un objeto faltante, a menudo parecen saber perfectamente bien que los objetos siguen existiendo cuando son ocultados por otros objetos. También a edades mayores los logros cognoscitivos transcendentales parecen alcanzar mucho antes de lo que Piaget creía.
Otros críticos han argumentado que Piaget minimizó la importancia de la interacción social en el desarrollo cognoscitivo. Por ejemplo, el influyente psicológico ruso Vigotsky afirmaba que las personas que están más avanzadas en su pensamiento proporcionan oportunidades para el crecimiento cognoscitivo de los niños con los que interactúan. Esas experiencias de aprendizaje dependen en gran medida de la cultura de una sociedad, otro factor que Piaget ignoró.
Por último, aunque la teoría de Piaget brinda un mapa esquemático del desarrollo cognoscitivo, el interés y las experiencias de un niño particular influyen en el desarrollo de las habilidades cognoscitivas las de formas que no son explicadas en la teoría. En otras palabras, la teoría de Piaget no aborda adecuadamente la diversidad humana.

2.4.- DESARROLLO DEL LENGUAJE
El desarrollo del habla depende más que todos los otros rendimientos y esfuerzos del comportamiento de las personas en el entorno del niño, especialmente de la madre o de las otras personas de las que dependa.
El desarrollo del lenguaje sigue un patrón predecible. Aproximadamente a los dos meses de edad del bebé empieza a hacer arullos (palabra para designar los sonidos no descriptivos). En otro mes o dos, el bebé entra en la etapa de balbuceo y empieza a re­petir sonidos como da o incluso sonidos sin significado que los psicólogos del desarro­llo llaman "gruñidos"; esos sonidos son los bloques de construcción para el posterior desarrollo del lenguaje. Unos cuantos meses más tarde, el bebé empieza a formar cadenas con el mismo sonido como en dadadada. Por último, el bebé formará combinaciones de sonidos diferentes, como en dabamaga.
Gradualmente, el balbuceo de un bebé adquiere ciertas características del lenguaje adulto. Aproximadamente entre los cuatro y seis meses, las vocalizaciones del pequeño empiezan a mostrar signos de entonación, la elevación y disminución de la altura tonal que permite a los adultos distinguir, por ejemplo, entre preguntas ("¿Estás cansado?") y afirmaciones ("Estás cansado"). Por la misma época, los bebés también aprenden los sonidos básicos de su idioma materno y pueden distinguirlos de los sonidos de otros idiomas. Hacia los seis meses, reconocen palabras de uso común, como su propio nombre.
Alrededor de su primer cumpleaños, los bebés comienzan a usar la entonación para indicar órdenes y preguntas. Aproximadamente a la misma edad, muestran señales de comprender lo que se les dice y empiezan no sólo a imitar lo que otros dicen sino también a usar sonidos para llamar la atención. La vocalización también se vuelve cada vez más comunicativa y socialmente dirigida. Los padres facilitan este proceso utilizando lo que se ha llamado habla infantil al dirigirse a sus bebés. Este "habla de la madre" se hace de manera lenta y usa oraciones simples, una voz de tono alto repetición y entonaciones exageradas, todo lo cual llama la atención de los bebes y los ayuda a distinguir los sonidos de su idioma.
La culminación de toda esta preparación es la emisión de la primera palabra, por lo regular dada, , alrededor de los 12 meses. Entre los siguientes seis y ocho meses, los niños serán capaces de cons­truir un vocabulario de oraciones de una palabra llamadas holofrases: "¡Upa!", "¡Afuera!", "¡Más!" Al principio, usan esas palabras para describir su propia conducta, pero luego las utilizarán para describir las acciones de otros. Los niños también dicen palabras compuestas como mamá-eche [mamá da­me leche]. A esas holofrases agregan las palabras que usan para dirigirse a la gente (adiós es una favo­rita) y unas cuantas exclamaciones como ¡Ay!
En el segundo año de vida, la abrumadora pa­sión de los niños es nombrar. Con poco o ningún estímulo, nombrarán prácticamente todo lo que ven, aunque no siempre de manera correcta. Los niños tic esta edad se fascinan con los objetos. Si no conocen el nombre de un objeto, simplemente inventan uno o usan otra palabra que sea casi correcta. La retroalimentación de los padres ("No, eso no es un perro, es una vaca") aumenta el vocabulario y ayuda a los niños a entender que los nombres pueden y no pueden asignarse a clases de cosas (no se usa "perro" para animales gran­des de cuatro patas que viven en las granjas y hacen muu en lugar de ladrar).
Durante el tercer año de vida, los niños empiezan a formar oraciones de dos y tres palabras, como "veo papi", "bebé llora", "mi pelota" y "perrito hace guau-guau". Los registros de conversaciones entre madre e hijo muestran que los niños de 24 a 36 meses omiten los verbos auxiliares y las terminaciones verbales ("¿ Puedo] tomar eso?"; "Yo [estoy] como [comiendo]"), así como preposiciones y artículos ("Es hora (de que) Sarah duerma (una) siesta"). Al parecer, los niños de esta edad aprovechan las partes más importantes del habla, las que contienen mayor significado.
Después de los tres años, los niños empiezan a complementar sus oraciones ("Nick escuela" se convierte en "Nick va a la escuela"), y la producción del lenguaje se incre­menta de manera notable. Los niños empiezan a usar el tiempo pasado tanto como el presente. En ocasiones regularizan en exceso el tiempo pasado, aplicando la forma regu­lar cuando se requiere una irregular (por ejemplo, dicen "ando" en lugar de "anduvo"). Esos errores son signos de que el niño ha captado implícitamente las reglas básicas del lenguaje. Los preescolares también hacen más preguntas y aprenden a hacer un uso efectivo (y en ocasiones monótono) del "¿por qué?" Para los cinco o seis-años, la mayoría de los niños tienen un vocabulario de más de 2,500 palabras y pueden construir oraciones de seis a ocho palabras. Este incremento en el número de palabras que usa un niño cuando se comunica es sólo un aspecto del dominio del lenguaje. La complejidad de la estructura de la oración (por ejemplo, el uso de oraciones subordina­das) es otro buen indicador del nivel de desarrollo lingüístico de un niño.
Teorías del Desarrollo del Lenguaje.- Los niños aprenden con facilidad el vocabulario de su idioma materno, así como las reglas complejas para unir palabras en oraciones. Los psicólogos se han preguntado qué explica esta rápida adquisición del lenguaje. ¿Có­mo aprenden los niños a hablar tan bien con tanta rapidez?
Existen dos teorías muy diferentes acerca de cómo se desarrolla el lenguaje, los padres y otras personas escuchan los arrullos y balbuceos del bebé y refuerzan aquellos sonidos que se parecen más al habla de los adultos. Si el niño dice algo que suene como mamá, la madre refuerza esa conducta con sonrisas y aten­ción. Conforme el niño crece, las cosas que dice deben sonar de manera cada vez más parecida al habla adulta para ser reforzadas. Los niños que llaman "mamá" a la perso­na equivocada tienen menor probabilidad de obtener una sonrisa; sólo se les elogia, cuando usan la palabra apropiadamente. Skinner creía qué la comprensión de la gramá­tica y la construcción de palabras se adquieren más o menos de la misma manera.
La mayoría de los psicólogos y lingüistas ahora creen que el aprendizaje por sí solo no explica la rapidez, precisión y originalidad con que los niños aprenden a usar el len­guaje. Chomsky argumenta, los niños nacen con un dispositivo para la adquisición del lenguaje, un mecanismo interno que está "cableado" en el encéfalo humano, para facilitar el aprendizaje del lenguaje y hacerlo universal. Este dispositivo para la adquisición del lenguaje permite a los niños entender las reglas básicas de la gramática, dar sentido a lo que escuchan y formar sus propias oraciones. Es como si tuvieran un "mapa" interno del lenguaje, lodo lo que el niño tiene que hacer es llenar los espacios en blanco con la información proporcionada por el ambiente. Un niño estadounidense llena los espacios en blanco con palabras en in­glés, un niño mexicano con palabras en español, y así sucesivamente. Una teoría más reciente propuesta sostiene que, en gran medida, las fuerzas evolutivas pudieron haber moldeado el lenguaje, proporcionando a los huma­nos lo que llama un instinto para el lenguaje.
Pero el ambiente debe hacer más por los niños que proporcionarles las palabras pa­ra llenar los espacios en blanco de su mapa interno del lenguaje. Sin el estímulo social de la gente para hablar, los niños son lentos para aprender las palabras y las reglas gra­maticales. Los bebés criados en instituciones, sin adultos que les sonrían para recom­pensar sus esfuerzos, balbucean como otros niños pero tardan mucho más en empezar a hablar que los niños criados en el seno familiar. La mayor atención prestada a los primogénitos explica por qué esos niños tienden a estar más avanzados en su desarrollo lingüístico que los que nacen después.
1   2   3   4   5   6   7   8

similar:

5. bibliografía básica iconBibliografía básica

5. bibliografía básica iconBibliografía básica

5. bibliografía básica iconBibliografía básica recomendada

5. bibliografía básica iconBibliografía básica de biodanza

5. bibliografía básica iconBibliografía básica recomendada 134

5. bibliografía básica iconBibliografía básica para elaborar el wiki

5. bibliografía básica iconLa bibliografía básica que puede ayudar a preparar sus argumentos son

5. bibliografía básica iconBibliografía básica: Historia general de la Pedagogía17ava Edición....

5. bibliografía básica iconBibliografía básica: Historia general de la Pedagogía17ava Edición....

5. bibliografía básica icon3. Bibliografía citada en estos apuntes y bibliografía adicional




Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
b.se-todo.com