A los docentes y equipos de mis instituciones




descargar 0.61 Mb.
títuloA los docentes y equipos de mis instituciones
página3/17
fecha de publicación29.01.2016
tamaño0.61 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Documentos > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   17

Hablo de conciencia no en el sentido de ser conciente de algo, o de la conciencia de la vieja psicología, o en el sentido Freudiano, sino de la conciencia como el fluir perceptual propio de la constitución del Ser,

tal como la comprende el existencialismo europeo.

El tercer mes de vida fetal es una marca clave en el comienzo de la persona que seremos, por el hecho evolutivo del comienzo de desarrollo del neocortex, que posibilitará valorar, y significar los datos sensibles que el organismo capte.

A partir de allí empezamos a ser seres perceptúales y sentimentales.

Perceptúales en tanto convertimos los signos en significantes y significados, y desde ellos brindamos valor simbólico a la experiencia vivida. Sentimentales en tanto damos valor y sentido a las emociones primarias, convirtiéndolas en sentimientos.

Nuestra base es un cruce o quiasma entre lo orgánico que somos, lo social que empezamos a ser con otros, lo psicológico que madura, y lo espiritual que podemos alcanzar a ser en trascendencia.

Somos potencialidad cuaternaria (biosociopsicoespiritual) que va desplegándose desde la conciencia en el mundo con otros.

Las divisiones que hagamos de ese fluir, sea conciente preconciente inconciente, yo ello super yo, mi yo, ego mi yo, remiten al percibir una doble experiencia, aquella que habla de aspectos irreflexivos y de aspectos reflexivos de nuestro continum de conciencia que somos en realidad.

Podemos decir que así como percibimos que hay un afuera y un adentro de nosotros mismos, y eso nos permite acercarnos a una noción de si mismos separada de los otros, también lo hay de partes que sabemos de nosotros, y otras que sabemos que no sabemos, pero sabemos que están influyendo en como somos y hacemos lo que somos.

Las primeras son aquellas que incluimos como noción sabida de sí mismo, las segundas como no sabidas o irreflexivas. Aquí adhiero a la noción de lo Inconsciente de Carl G. Jung, y me desprendo del concepto topológico de él Inconsciente de S. Freud. Decir lo es referirse a aspectos no conocidos de si mismo, decir él es entender que hay un “locus” en donde se instalan estos aspectos.

Entonces si pensamos que la conciencia no es en sí, sino de sí, implica que no hay conciencia de la conciencia, sino conciencia de algo que es objeto de ella, y que en ese quiasma o entrelazamiento nos adquirimos como personas y nos relacionamos con el mundo.

Para ser más claro, la conciencia es una condición del ser humano que le permite, como función del ser, constituirse en cada relación con los objetos que realiza.

Es por esto que el auto conocimiento es imposible en sí mismo, sino como una situación existencial que implica las relaciones que establecemos con el mundo.

Nunca nos vamos a conocer “en sí mismos”, lo único que podemos hacer es sabernos parte de vínculos mundanos, y de lo que hacemos con ellos.

He hablado puntualmente del tema en mi libro “Desplegarse”, en el capítulo titulado: “Quienes somos, no siendo quienes creemos ser”
Introduzco esta cuestión porque aclara la pregunta por el cambio y la transformación, de que hablamos cuando hablamos de esto, y quien o que es el factor que puede producir o provocar la ayuda.

Si partimos de que el cambio solo es posible por auto conocimiento, y lo pensamos en sí mismo y en forma lineal, algo así como un proceso en momentos o etapas que tienen que darse para llegar al objetivo, considero que equivocamos el camino.

Y si consideramos la transformación de la misma manera, vamos peor.
Ambas son instancias posibles en tanto somos un organismo fluyente solo que como y cuando acontezcan ( el cambio y la transformación) no dependen de la voluntad, sino de un fluir de la conciencia que en su tránsito considere necesario hacerlo para sostener mejor al individuo que la porta.
La conciencia es como una mano, que es tanto actúa de ella, y es solo mano cuando toca o agarra lo que una mano puede tocar o agarrar, es mano en tanto hace de mano y encuentra o es provocada por el objeto que la busca.
La conciencia como la mano no es en sí misma sino como artefacto que “toca o agarra lo que toca o agarra”.

Allí en ese acto se hace la mano que es.

La conciencia es una disposición irreflexiva puesta para hacernos ser en el mundo.

La conciencia siempre es en acto.

Por ello a través de los actos es lo que es.
Reflexionar con otro nuestros actos, de eso si podemos adueñarnos y provocar modificaciones, en tanto el otro con sus actos lo produzca.
Nuestra función como terapeutas es la de ser ese otro, generando actos que hagan ser a la conciencia que somos algo más digerible para nuestro ser en el mundo, y eso es posible en el juego terapéutico de confluencia de conciencias.
Nuestra mismidad, aspecto íntimo de nuestra conciencia, no da acceso a su conocer racional, pero si lo hace nuestra yoicidad, aquella que constituimos con los demás.
Nuestra mismidad es.

Nuestra yoicidad está.
De nuestra mismidad pueden hablar los otros, que nos ven, que nos observan, que nos acompañan, reflejan y ayudan a acercarnos a ella.

De nuestra yoicidad podemos darnos cuenta con relativa facilidad, hablando desde ella hacia ella.
Es por ello que alguna vez dije (en “Estar Presente página 137), que la función de un terapeuta es como una serpiente prometeica, serpiente para abrir la posibilidad de la conciencia (según el mito bíblico), prometeica como Prometeo (del mito griego), aquel que favorece la pro-videncia, el poder visualizar el futuro, y ser creativo.
Lo que se nos aparece del otro como conflicto, como sufrimiento, como problema, como tema, es hablado por la conciencia mísmica irreflexiva o prerreflexiva a través de lo yoico reflexivo, así se inician los encuentros terapéuticos, son la palabra, con el discurso que describe.
La conciencia de nuestro consultante esta allí, oculta para si mismo, pero presente en la presencia personal del que describe.

Nuestra función “reflectora” es desde la presencia terapéutica que postulamos: una oportunidad que ofrecemos para develarla, para

des- cubrirla.
Los reflejos, los chequeos preceptúales, y sobre todo nuestra actitud personalizadora, facilita abrir el juego de des-cubrir, del des-bloquear, del des-trabar, para que sola provoque el cambio y ese organismo total se haga cargo de un mejor existir.
Quizás sorprenda lo que digo, pero cada vez más estoy convencido de no saber porqué las personas cambian e incluso se transforman.
No desconozco con esto el saber acerca de los dinamismos psíquicos, teorías de la personalidad, psicopatología, teorías y técnicas diversas que son bagaje de una acción profesional necesaria e imprescindible, pero sobre todo para saber lo que no hay que hacer.
Digo nada más que no sé bien, y no se si quiero saberlo, porque Juan o Pedro, Rosa o Alicia, además de superar sus problemas de consulta, producen cambios y transformaciones personales.
Solo puedo decir que se ha creado el clima “rogeriano”, holístico, de integración de recursos, trabajo sobre lo mediato e inmediato, policausalidad etc. etc. Pero hay algo más que pasa en los encuentros con nuestro estilo, que producen modificaciones estructurales y de sentido vital, que pasan por el fluir mejorado de la conciencia del consultante.

Y desde allí podemos comprender que es la conciencia mutuamente entramada que a veces se da en este tipo de encuentro terapéutico. Incluso creo que se da en todo tipo de terapia, sea de la línea que sea, si lo que acontece es que, además de la técnica que se utilice se brinda la posibilidad de estar de “conciencia a conciencia”.
Puede resultar paradójico que haya dicho que no se porque se dan estos profundos cambios, y ahora parece que afirmara lo contrario.

Pero vuelvo a decir no lo sé, en tanto decir que sé es apelar a un saber racional, y en realidad estoy hablando desde un saber de otro nivel lógico de comprensión.
!! Es muy difícil escribir lo que se experiencia con la palabra, que es siempre linealmente reflexiva!!
Quizás citando a Jean Paul Sartre pueda animarme a decir algo más:
Así, conocerse bien es, fatalmente, tomar sobre uno mismo la perspectiva del otro, o sea un punto de vista forzosamente falso. Y cuantos han intentado conocerse estarán de acuerdo en que esta tentativa de introspección se presenta desde el principio como un esfuerzo por reconstruir con piezas sueltas, con fragmentos aislados, lo que originalmente está dado de golpe, en un solo impulso.

Por esto la intuición de la mismidad (Sartre dice ego en el sentido de lo mísmico) es un espejismo perpetuamente engañoso, porque, a un tiempo, ofrece todo y no ofrece nada”- de “La Trascendencia del ego”, editorial Síntesis página. 89-
Nada podría expresar mejor lo que es para mí un verdadero y profundo proceso terapéutico:
Abrir y abrir el juego para que el encuentro consultante consultado, vaya

con esfuerzo, reconstruyendo poco a poco, con piezas sueltas, con fragmentos aislados, en sesión tras sesión, en temas que van y vienen, en lo recursivo de una experiencia interpersonal, la historia, el futuro en un presente de sucesos, y como de golpe, un día, sin saber bien porqué, el cambio se da, la transformación se inicia.
Me acontece bastante seguido que después de un tiempo, años muchas veces, antiguos consultantes me vuelven a llamar para tener un nuevo proceso, o como decimos en broma, “ajustar algunos tornillos que se han aflojado”, es muy fuerte por no decir halagador escucharles decir que en alguna sesión del anterior proceso dije algo, se dijo algo, dijimos algo, una frase, una oración, una palabra, un gesto, que les marcó positivamente su vida a partir de allí.

Varios han dicho que incluso no se dieron cuenta en ese momento, en ese “de golpe”, que hoy sigue presente como una acción cuasi mágica de transformación.
Quien la dijo?, es obvio que nadie en particular, fue dicho en ese encuentro, y la conciencia, esa astuta “función” que esta allí para hacernos existir, lo tomó en cuenta para hacerse fluir.
Lo que hace muchos años (1992) mencioné, nominé como confluencia de conciencias, sigue vigente en mi pensar lo terapéutico (“Estar Presente”op. Cit. Pag.212)

Cuando Sartre dice “de golpe”, es lo que nos pasa cuando sentimos en alguna sesión que estamos verdaderamente juntos, en sincronicidad, más allá y más acá del discurso hablado, y eso se siente como una iluminación, un darse cuenta, un insight.
Todo esto es posible porque pertenecemos, consultante y consultado, a la misma especie, a los mismos trazos de conformación, a una manera similar aún en las diferencias que poseamos, de socialización y normalización.

Por ello podemos encontrarnos, empatizarnos, y autenticarnos en una relación que se pretende sanante.

Es por ello que agrego en este texto, una síntesis del tema escrito por mí en un libro anterior (“Desplegarse” op.citado), que espero sea útil en este, para explicar mejor como entiendo lo del cambio y la transformación.

SOCIALIZACION-NORMALIZACION
La socialización es un proceso de aprendizaje significativo de las normas, valores y costumbres del grupo social de crianza, el cual como mandato aspira a constituir seres adaptados a su orden de significados.

Será normal aquella persona que alcance a adecuarse creativamente a su grupo de pertenencia, dentro de límites tolerables para su cultura.

En tanto Normal es un término que se refiere a la norma regla y/o encuadre, en este contexto nos referimos a aquello que constituye el conjunto de reglas que circulan en el ámbito en que esta inserta nuestra persona.
Sin embargo ser normal no es solamente una adaptación pasiva a lo dado, sino también el resultado de un proceso dinámico de integración y transformación que permite a la persona convivir en el mundo al cual fue dada, y de no ser posible adecuar modos alternativos de crítica y ruptura, que dentro de sus posibilidades no produzcan sufrimientos innecesarios a si misma y a los demás, o que al menos, de no ser posible evitarlos, tengan un sentido responsablemente humano.
La persona que alcanza un modo de estar siendo en el mundo que podemos calificar de normal, sea en la cultura que sea y en la época histórica que observemos, responde a ciertos modos de funcionamiento e interacción que manifiesta en conductas concretas:

  • Se relaciona con los demás de acuerdo a las pautas de su grupo de pertenencia, adquiriendo sus costumbres, rituales, valores morales, modos de comunicarse y el sentido social del mismo.

  • Vive orientada y organizada en el seno de una realidad co construida por en con los demás.

  • Puede establecer modos críticos con respecto a lo antedicho, pero lo hace dentro de un marco de tolerancia inter e intrapersonal.

  • Está en contacto con sus emociones y razonamientos, siendo congruente en su sentir pensar hacer.

  • Vive conectada con su presente, no desconoce el pasado y elabora proyectos.

  • Se siente y se hace responsable de sus conductas y comportamientos.

  • Es sensible, positiva o negativamente, en la interacción con los demás.

  • Está abierta a la experiencia, y desde allí es más o menos creativa, de acuerdo a sus posibilidades presentes.

  • Crece, desarrolla y despliega sus potenciales en formas de mayor o menor delimitación, concordante con las situaciones en que vive.

  • Percibe las múltiples posibilidades que posee, sabiendo de los límites de su estructura y de la realidad en la que esta inserta.

  • Procura mejorarse y facilitarlo en sus vínculos afectivos.

  • Busca el amor, a su manera, por percibirlo como eje de lo humano.

  • Trabaja en algún rol productivo para sí misma y los demás.

  • Co labora para la perpetuación de la especie, sea teniendo hijos (biológicos o adoptivos) o realizando tareas que creen posibilidades para ello.

  • Circula dentro de los conflictos y sufrimientos inherentes e inevitables al misterio del ser persona, los incorpora, los hace carne, los soporta y busca respuestas para su solución.

  • Procura, en este marco, poseer algunas zonas de funcionamiento personal en donde predomine el bienestar por sobre el malestar.

  • Esta relativamente satisfecha consigo misma.

  • Posee habitualmente un grado considerable de auto reconocimiento positivo de si misma.

  • Alcanza, algunas veces, momentos de alegría y felicidad.



Podemos decir en síntesis que una persona es normal cuando alcanza algún grado de coparticipación socio grupal que le permite crecer y establecer vínculos amorosos y productivos ,más menos conflictivos más menos creativos, que facilitan a su grupo humano y a ella misma desplegar capacidades y acciones tendientes a la continuación y superación de la especie humana.
Toda conducta contraria a este camino, la consideramos anormal, independientemente de la cultura y el momento histórico que estemos estudiando.

A partir de aquí nos hacemos algunas preguntas:

¿Cuándo y cómo alguien es normal?

¿Hay varias maneras o estilos de ser normal?

Para que esto ocurra: ¿deben darse ciertas condiciones?

Observaciones clínicas efectuadas por muy buenos profesionales de la ayuda, sean Psicoanalistas, Psicólogos, Psiquiatras, Counselors, Psicopedagogos, Psicólogos Sociales, nos dan algunas respuestas.

Un bebé recién nacido es producto del deseo de su madre entrecruzado por su propio sistema deseante, generado genéticamente como parte de ser especie humana, lo que nos caracteriza y diferencia de los animales que solo se motivan para vivir, desde las necesidades de la especie y su reproducción.

Este nacimiento ha sido, si bien natural, un momento crucial de pasaje.

Desde una predisposición instintual, posee las posibilidades de defenderse y buscar lo que necesita, pero por otra parte al nacer tan inmaduro el otro es imprescindible, de allí la dependencia inicial fundante.

Sabemos que todo bebé posee dos necesidades iniciales a cubrir, las de seguridad (calor y amor) y las fisiológicas.

Estas necesidades son de índole instintiva, impresas en su caudal genético, en su ADN, como forma y parte de una estructura y una organización biopsíquica que se va desplegando.

Existe un dato tomado de la experiencia de que hay un adentro y un afuera, lo que se demanda o pide (adentro) y lo que se recibe u obtiene (afuera).

Esta vivencia primigenia de carácter espacial, es enriquecida con el agregado de la noción de tiempo (aún no conceptualizado), en tanto se percibe un vacío de espera entre el pedido y la satisfacción del mismo.

Estamos ante un “adentro mi” y un “afuera otro”, la exigencia del mi demandante de algo que satisfaga el hambre y un tiempo de vacío espera, hasta que el afuera otro provea el alimento o el calor.

Así como el Mi precisa del otro (en el proceso de socialización), el Yo cuando se instaure hará de intermediario entre ambos conjugando el Nosotros.

Mi otro nosotros yo, como estructura funcionante de lo humano, está

predeterminada potencialmente, a la espera de lo vincular que lo “cliquee” y haga funcionar.

Estamos ante las primeras polarizaciones de valor, aquellas que remiten a un sistema binario que se hará complejo en la interacción.
El recién nacido como ser vivo que es siendo, registra como valor positivo aquello que favorece su crecer (le brinda placer) , y hace por lo contrario un registro de valor de alejamiento, por lo tanto negativo, aquello que siente o percibe pone en peligro su vida, o por lo menos no la favorece ( le brinda displacer)
Las dos primeras conductas básicas comienzan a observarse, las de acercamiento a las sensaciones placenteras como el calor la leche y la luz, y las de alejamiento a las que producen displacer, como el frío,

el descontacto y la oscuridad.
Lo agradable es entonces positivo en tanto útil para la vida, lo desagradable será negativo en tanto percibido como inútil o prejuicioso para ella.
El bien y el mal hacen su aparición de presignificación.
Lo vital en forma y organización de Tendencia Actualizante o Pulsión Vital empuja buscando su expresión, y en ese camino encuentra a personas otros que están ubicadas en ese rol de dadores de afecto y alimento.
Estas que Carl Rogers denominó “personas que dictan criterio”, que son en general la madre y el padre (o quienes sustituyan en el rol), comienzan a instaurar desde sus respuestas como modalidades conductuales, condiciones de valía por sobre la primigenia valorización del mi bebé, que valoriza lo que otros valorizan.

Entonces, nos encontramos ante:

1 un organismo humano recién nacido, constituido potencialmente para desarrollarse.

2 en su ser social por naturaleza busca al otro para brindarse y encontrarse.

3 en esta búsqueda se ofrece y demanda (altruismo y egoísmo), desde un

sentir organísmico de orden bipolar que tiene la posibilidad de:

3a saber organísmico acerca de lo que le conviene para vivir.

3b sensación sentida de lo que no le conviene para vivir.

3c tendencia a buscar lo que le conviene (contacto y alimento). 3d alejamiento de lo que no le conviene (descontacto y carencia)

4 percepción organísmica de un afuera y un adentro.
5 expresión conductual de este organismo en las búsquedas y demandas.
6 registro positivo al serles satisfecha las búsquedas o demandas.
7 registro negativo ante la insatisfacción de las mismas.
8 una serie de conductas comunes a todos lo bebés del mundo ante las distintas interacciones posibles que se efectuarán a partir de aquí.
9 personas otros co construidas desde su historia de desarrollo propio.
10 personas criterio desde sus peculiares modos de reaccionar a los pedidos del bebé, que instauran vivencias que éste pre significa como variables de valor inicial.
Desde una de estructura basal, observamos:


  • un organismo recién nacido limpiamente experienciante.

  • otro organismo persona otro como criterio de valor fundante.

  • la normatividad social como superestructura englobante de este vínculo.


Se entrecruzan expresiones de pedido o demanda con conductas de respuesta concreta desde el afecto y desde los comportamientos.

Lo condicional y lo incondicional hacen su aparición en nuestro bebé, en tanto posee un registro primario de experiencia (Mi) que presignifica el como es recibido lo que da y como pedir lo que precisa.

Nace sabiendo diferenciar un valor positivo de otro negativo.

Si bien nuestro bebé posee esta capacidad, al depender cuasi totalmente del otro constituyente, está en gran medida a expensas de la forma en que este otro considera su experiencia.

La citada forma podemos dividirla en dos grandes subsistemas experienciales, inter  dependientes de la estructura vincular que se establezca.

Mencionamos a uno de ellos como sistema condicional y al otro como incondicional.

Las personas tienen ambas posibilidades de estar ante otro:

  • desde lo condicional dando su propio criterio a la experiencia del otro

  • desde lo incondicional aceptando el criterio del otro.

Cuando hablamos de criterio nos referimos a las condiciones de valía o valoraciones que se dan por sobre el registro de las condiciones de valor que el otro dice, o sin decir, posee en verdad de acuerdo al mensaje que percibe desde su organismo.

Cuando nos referimos a condiciones de valor, colocadas por sobre la auto percepción organísmica del otro (en nuestro caso un bebé), queremos decir que implican tanto los aspectos vivenciales emocionales, como los de orden del significado cognitivo, pasando por lo tanto por una cadena de significantes de respuesta ante el brindar y el demandar.

Partimos de un supuesto obvio, el de predominancia activa de un nivel u otro, en tanto el sistema personal no posee, salvo raros casos una sola forma de estar y/o responder.

Incluimos también, lo ya dicho acerca de que la entrama que se realiza entre bebé y persona criterio, es un cruce de dos modos de percibir y actuar, siendo así el inicio de la co construcción de la auto y hetero percepción del niño, es decir la percepción en sí misma.

Es importante la última aclaración porque los modos predominantes que se instalen en esos vínculos iniciales interdependerán del todo de la interacción sistémica vincular fundante.

Tanto el sistema bebé, como el de la/las persona/s criterio, co fundarán la interrelación perceptual que será basamento de la percepción predominante del niño.

Esto último nos hace decir que todas las partes serán co responsables.

Cuando hablamos de vínculos incondicionales o condicionales en marcha, lo hacemos desde una observación fenomenológica, sin poder explicar quien comenzó la historia, dado que nadie lo hizo solo sino con un otro, es decir en relación o vínculo.
En síntesis:

La percepción predominante del niño será producto de una relación en donde predomine uno u otro modo de vincularse, sea desde un respeto incondicional percibido como tal, u otro condicional también percibido así, desde la urdimbre organísmica que se dará en ese vínculo.

En tanto somos profesionales de la ayuda, podemos observar en los consultantes ciertas tendencias y efectos posibles desde y con los cuales reconstruimos sus historias.

Vemos que cuando más incondicional ha sido el modo de las relaciones primarias, fundantes de cada persona, esta vive y experiencia más cerca de su MI.

Por el contrario cuando más condicional ha sido este modo, más alejada está de su Mi.

Cuanto más cerca, es, y está más congruente.

Cuanto más lejos, es y está más alienada.

Cuanto más congruente, integra más su sentir, pensar y hacer.

Cuanto más alienada está, más desintegrada, y aumentan así las vivencias de angustia y ansiedad junto con un modo de ser más rígidamente defensivo, defensas de un Yo (ego) que así se sobredimensiona, tapando u ocultando el MI.
En el primer caso, la persona esta siendo más la persona que desea ser.

En el segundo el/los personajes invaden la persona, y como armadura reniegan el Mi, y por lo tanto el alejamiento de si mismo se hace un modo de Ser en el Mundo.

El “agrandamiento” del Yo instala defensas construidas para salvaguardar a un supuesto Mí, al cual poco se accede, y en un principio como fortaleza preparada para defenderse, se vuelve en contra poniendo una barrera entre el MÍ y los otros, todo lo cual genera trastornos severos de personalidad.
Cuando esta fortaleza cede bruscamente, tanto desde fuerzas internas que pugnan por liberarse, o por un otro externo que traspasa los límites que se han auto establecido, el derrumbe es vivido como un brote de algo malo o negativo que cuestiona el sistema, generando desorganizaciones graves de la estructura de la persona.
Metáforas de fuerzas en pugna, metáforas al fin, metáforas que pueden no gustarnos pero que a modo de recorte pretenden explicar formas de co construirse con otros, dando lugar a formas de Ser en el Mundo.
Sea porque el niño desde su pulsión altruista se ofrece al otro y lo busca.

Sea porque desde su narcisismo primario demanda ser tenido en cuenta.

Sea porque precisa para sobrevivir brindar incondicionalidad vincular, o aprender de otro que es incondicional con él.

Sea porque a pesar de que es inicialmente incondicional (altruista o egoísta), en su ser genéticamente pretedeterminado, y lo que recibe es condicionalidad para ser tomado en cuenta.

Sea una u otra variable como pulsión inicial de contacto.

Sean las dos al mismo tiempo.

Sean en frecuencias de tiempo distinto.

Sea como sea, co construye su epistemología predominante de vida, aquella que le permite conocer, pensar, sentir y decidir, de una u otra manera.

Esta será una urdimbre mísmica –yoica, que lo hará ser quién será siendo.
Por otra parte, dado que todo lo anterior es constituyente de un modo de percibir, y en tanto tal como se percibe es tal como se siente piensa y actúa, es que, en relación a estas variables, vemos dos grandes maneras de ser sujetos percipientes y constructores de la realidad, ambas relacionadas con los modos vinculares predominantes:
1 Incondicionalidad como base perceptual:

  • Despliega su experiencia organísmica desde su propio valor.

  • Su Mi su Yo su otro nosotros, fluyen entramados desde membranas de libre permeabilidad, siendo un sujeto predominantemente libre.

  • Desarrolla su potencialidad primaria, y existe desde una conciencia auténtica.

  • Adquiere conciencia humana humanística.

  • Predomina una sensación de coraje vital.

  • Tiende al cambio permanente.

  • Necesita buscar y cuestionar al otro y al sistema.

  • Confía en su Mismidad  el “adentro experiencial”.

  • Se siente seguro desde la auto confianza, y buena autoestima.

  • Se inclina hacia ser cooperativo y sociable.

  • Obtiene tanto o más placer en el dar que en el recibir.

  • Acepta la soledad como parte y todo del ser individuo.

  • Vive el aquí y el ahora sin perturbarlo con explicaciones.

  • Integra comprendiendo su pasado, por más doloroso que sea.

  • Elabora proyectos flexibles y adaptables a las circunstancias.

  • Circula lo vital en equilibrio homeodinámico (equilibrio inestable),

    y por ello tiende a la salud.

  • Es más persona que personaje.



En cambio si se da:
2 Condicionalidad como base perceptual:


  • Desarrolla su experiencia organísmica basado en la condición del otro.

  • Su Mi su Yo su otro nosotros, se expresan desde un circuito pre pro puesto.

  • Predomina la potencialidad secundaria.

  • Vive desde una conciencia inauténtica.

  • Impera la conciencia autoritaria.

  • Se está más predispuesto a la culpa y la inseguridad.

  • Le cuesta el cambio y la transformación.

  • Busca ser aceptado en forma insistente.

  • Es un siendo obedientemente adaptado.

  • El Yo es figura por sobre el Mi dificultando la conexión entre ellos.

  • Su autoestima y auto confianza son débiles.

  • Tiende a ser destructivo y/o autodestructivo.

  • Obtiene más placer en el recibir que en el dar.

  • Le cuesta estar solo tendiendo a la ansiedad y angustia.

  • Le cuesta conectarse con el aquí y ahora.

  • Existe anclado en el pasado.

  • Elabora proyectos ilusorios.

  • Circula lo vital en equilibrio homeostático (equilibrio estable),

    y por ello tiende a la enfermedad.

  • Es más personaje que persona.


Es entonces cada vez más claro que el ser que seremos siendo en esta vida está totalmente relacionado con el modo de vínculos que establezcamos, y que estos están maniatados a las percepciones que se generen.
Esta síntesis es la que expresa para mi una forma de pensar la ayuda, quizás como un ideal, quizás como una utopía, pero al margen del quizás, sin quizás, es como me instalo a atender, con esas pretensiones de fondo, aunque la figura no alcance, vale la intención de ayuda como estructura del pensar mi rol.
Muchas veces las personas que uno atiende se conforman con resolver sus problemas inmediatos, otras buscan mayores comprensiones que amplíen su vida, unas se arriesgan desde el coraje de existir a jugar el juego del despliegue, ante todas me siento dispuesto a acompañarlas en ese pequeño lapso de tiempo que comparto con ellas.
COMENTARIOS DE CIERRE
Abriendo el juego, hacia la mismidad, es una manera, un modo de metaforizar lo que hago en mi práctica como terapeuta.
Cuando así me defino como terapeuta, lo hago en el pleno sentido de esa palabra, me refiero a un alguien que se dispone a servir y cuidar a otro en la ayuda a resolver problemas existenciales, promover cambios y transformaciones positivas para la persona o personas que consultan.
Que esta tarea la lleve a cabo un psicólogo clínico, un counselor, o un médico psicoterapeuta, es para mi irrelevante y no cabe en ninguna discusión, en tanto su misión sea la que indiqué, y su formación profesional amerite esta modalidad de ayuda.
Abrir el juego hacia la mismidad es:
Favorecer la autoexploración desde una posición no-directiva.

Compartir desde el encuentro ese proceso

Ofrecer mi persona profesional para ello

Generar instancias nuevas que promuevan la apertura perceptual, colocando opciones distintas para que/los consultantes puedan explorarlas.

Partir del pensar y sentir que cuando una persona consulta, es porque está constreñida su existencia, cerrada, trabada, apretujada.

Saber que la tendencia o pulsión vital tiende siempre a expresarse, y si se la dificulta, se muestra como incongruencia, como síntoma, como dolor, como sufrimiento.

Saber que la conciencia es una disposición humana para el existir, y que si se le brinda “información adecuada” y experiencia de cambio posible, se alía con la pulsión vital en un camino positivo.

Abrir el juego es facilitar que el juego de la vida se juegue de la mejor manera posible, y debo decir que me siento bien jugándolo, lo disfruto, me gusta, me da placer.

Para ello necesito contar cuales son mis “instrumentos” para pensar y hacer mi tarea.

En el próximo capítulo reflexiono acerca del Enfoque Centrado en la Persona, en aquello que considero esencial en ese modelo, sin desconocer obviamente que es una construcción total, posee algo que es su base de sustentación epistemológica: la no directividad.

No directividad que implica una postura existencial de escucha donde se abdica paulatinamente de la función del saber y del poder que todo terapeuta tiene para su consultante en los inicios de un proceso de ayuda.

No directividad para que las conciencias se encuentren “de golpe” y se genere algún cambio y transformación.

Tomo totalmente en cuenta las demás condiciones que nos delegó Carl Rogers, tanto las actitudinales como la noción de Tendencia Formativa.

Puedo repensar y de hecho lo he hecho, su forma de explicar la conformación de lo personal, creo que ahí le faltó algo de Francia (perdonando mi atrevimiento), en tanto la Fenomenología francesa podría haberlo ayudado.

Es por ello que me atrevo a agregar de ese peculio y de mis propias interpretaciones, algo que creo enriquece su pensamiento.

Es desde allí que prefiero no llamarme un “puro” del ECP (si es que se puede ser “puro” de algo), por ello coloco la cuestión de lo holístico, apuntando a mi propia manera de establecer conceptos acerca de mi praxis.

Desde ese lugar me autodefino como humanístico existencial, desde un modelo Holistico Centrado en la Persona que también he fundamentado en otros textos.

Esto podrán leerlo en el capítulo tercero.

CAPITULO 2
EL MI O IDENTIDAD DEL ENFOQUE CENTRADO EN LA PERSONA
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   17

similar:

A los docentes y equipos de mis instituciones iconLa pedagogia de jesus en los equipos docentes de america latina
«¿Qué es esto? Una doctrina nueva, y ¡con qué autoridad! Miren cómo da órdenes a los espíritus malos ¡y le obedecen!»28. Así fue...

A los docentes y equipos de mis instituciones iconCarta a mis amigos, mis colegas, a la superioridad y los que no me conocen

A los docentes y equipos de mis instituciones iconA continuación encontrara el listado de jugadores que se inscribieron...

A los docentes y equipos de mis instituciones iconResumen En los procesos de reforma curricular emprendidos en las...

A los docentes y equipos de mis instituciones iconDeterminación de un aislante térmico para la disminución de los efectos...

A los docentes y equipos de mis instituciones iconLa formación continua de los docentes como orientación a las necesidades...

A los docentes y equipos de mis instituciones iconLa formación de los docentes en el siglo XXI

A los docentes y equipos de mis instituciones iconCompetencias docentes asociadas a los procesos de aprendizaje de las matemáticas

A los docentes y equipos de mis instituciones iconEquipos para la Enseñanza de

A los docentes y equipos de mis instituciones iconHace ya muchos años, en la lejana Argentina de mis orígenes, un tío...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com