4. valor de la psiquiatria en el discurso penal




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fecha de publicación03.02.2016
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4. VALOR DE LA PSIQUIATRIA EN EL DISCURSO PENAL
Al faltar una clínica estructural del sujeto del inconsciente, una clínica del superyó que no lo reduzca sólo al trabajo civilizador de restringir la satisfacción pulsional, sino que también lo relacione con una exigencia vinculada con la pulsión de muerte, y no contando con una teoría que diera cuenta de los mecanismos de formación de síntomas y de la singularidad del modo de satisfacción de la estructura clínica del sujeto – sea neurótica, psicótica o perversa- pone en juego, ¿de qué disponía el discurso penal, por fuera del sistema estrictamente normativo, para juzgar al transgresor de la ley a comienzos del siglo XIX?
Se contaba en ese tiempo y se sigue contando hoy en día, con lo aportado por la medicina mental, discurso al que se subordina el psicólogo forense, capacitado en técnicas exclusivamente referidas a lo pericial. El discurso psiquiátrico había producido una clínica de las patologías mentales, basado, como ya se dijo, en el modelo de las patologías orgánicas; es así como transporta, de la una a la otra, “los esquemas de abstracción, los criterios de normalidad, o las definiciones del individuo enfermo”. Con esta transposición arbitraria, ahora más que nunca implantada gracias al avance de la química farmacéutica, se desacredita la palabra del sujeto, porque al suministrarse un medicamente, tal como se hace con un daño orgánico, se renuncia a averiguar, desde el mismo sujeto, el origen, la fuerza y el sentido de los trastornos que lo afectan.
Hoy se espera del medicamento que sea lo suficientemente poderoso para silenciar el trastorno. Esto quiere decir que mientras la medicina mental agrega, deposita algo externo al sujeto –un medicamento- , el psicoanálisis “no quiere agregar ni introducir nada nuevo, sino restar, retirar, y con ese fin se preocupa por la génesis de los síntomas y la trama psíquica” de su formación. En esta misma lógica de agregar y depositar es capacitado el psicólogo forense.
¿Qué le pide el amor del discurso penal al psicólogo forense? Que aprenda “métodos de exploración y diagnostico”, técnicas que le permitan establecer “criterios de verdad del testimonio” y definir el perfil psicológico del delincuente supuesto. Le pide que entre al reino de la medición y la evaluación masiva y estandarizada, reino en el que siempre se habla de lo que se agrega, pero nunca de los principios de la acción. En esta forma de proceder con el objeto investigado, la garantía del acto y su éxito práctico se fundan en la acumulación de un saber hacer acerca de la aplicación correcta del “conocimiento científico a los requerimientos legales”
Desde el momento mismo de su constitución histórica, la psiquiatría, como saber y poder, no ha dejado de suponer que en el fundamento mismo de la locura habita un peligro, la posibilidad de un crimen, la desobediencia a la norma positiva, a favor de otra cosa que resulta maligna porque destituye los valores, incentiva el abuso de poder y su explotación, por encima de cualquier verdad establecida o dominio legítimamente constituido.
El modo racista de proceder con base en la segregación del diferente sigue vigente en la actualidad, debido a sus rendimientos prácticos en la perspectiva de juzgar. El racismo contra el anormal da cuenta de una presunción de insurrección en quien sufre un trastorno psíquico e introduce una íntima ligazón entre locura y crimen. Fija, además, que del psiquiatra se espere tenga la capacidad de detectar del tipo de peligro a sobrevenir allí donde un estado anormal es sospechoso. Pero este racismo científico no aporta nada con respecto a la verdad de lo subjetivo en un criminal, verdad a la que se aproxima Freud, porque no conforme con formular su teoría de las pulsiones, se aplica enseguida a examinar en qué consiste la oposición entre una ley positiva que busca responsabilizarnos a partir de una verdad objetiva, y la ley de una voz y una mirada que nos hace culpables por fuera de esa verdad.

Anticipemos que con la expresión imperativo categórico, Freud invoca “el sesgo duro y cruel del imperioso debe ser”, referido al yo por parte del superyó. Este sesgo tiene rendimientos nada desdeñables en la clínica de la psicosis, rendimientos que el mismo Freud insinúa al enfatizar el rasgo de indefensión que caracteriza al yo en los estados melancólicos. Aquí el yo es incapaz de interponer un veto, de oponerse, criticar o defenderse del poder del imperativo, no teniendo más remedio que confesase culpable de no se sabe qué y someterse al castigo sin remedio. El sujeto atado al superyó, en tanto “furia inmisericorde”, es un objeto a destruir, un yo más prometido a la muerte que al principio de placer, un instrumento de “las mudas pero ´poderosas pulsiones de muerte, que tienen reposo y querrían llamar a reposo a Eros”
Hay algo de la intimidad que para el sujeto resulta avasallante en un momento dado y es tenido en cuenta este factor que proponemos abordar al criminal psicótico. Este abordaje se distingue del que la psiquiatría propone, porque desde su origen como disciplina de lo mental se ha esmerado en transmitir que su función, en tanto conocimiento médico, es advertir, “aun donde nadie más puede verlo todavía, cierto peligro” para el orden establecido. La psiquiatría comienza reclamando a sujeto hablante, incluyendo la biografía; pero en la medida en que su palabra le interesa escucharla solo para establecer de qué peligro es signo de locura, o de qué trastorno captado desde la infancia es signo el crimen, excluye la dinámica de las relaciones del yo con el superyó y la pulsión, porque se pone del lado de la dimensión policial y pericial. Al silenciar la verdad en la que se funda el ser criminal de un sujeto, la psiquiatría le concede todo el peso de la verdad referida al desorden que subyace al crimen previsible o imprevisible y sin razón, verdad confundida con aquello que en el discurso forense se denomina psicología del asesino.

NOTICIA

Las inconsistencias en las versiones y denuncias por parte de Johanna Macías, sobre el presunto rapto de su bebé, Esteban Alejandro, hicieron que la policía sospechara desde un principio de la propia madre del recién nacido.

En diálogo con Caracol Radio, el comandante de la Policía de Bucaramanga, Yesid Vásquez, explicó que desde que comenzó la investigación "algo extraño estaba ocurriendo".

Vásquez reconoció que la investigación indicaba que el bebé nunca había sido raptado, pero que esperaban que el mismo hubiese sido regalado o vendido, mas no asesinado.

"Lamentablemente ayer (martes) nos llevamos la sorpresa del asesinato cuando se encontró el cadáver y luego cuando la madre nos confesó el crimen", dijo Vásquez a la cadena radial.

El Alto Oficial puntualizó que la madre siempre cambiaba las versiones y caía constantemente en imprecisiones, y agregó que la investigación debe continuar porque no se descarta cómplices en el homicidio.

Se busca establecer por qué nunca el taxista que la llevó, de Bucaramanga a la zona de pescadero (a 50 kilómetros de la capital santandereana), informó a las autoridades sobre ese traslado de una madre con un bebé, tras conocerse la noticia de la desaparición.

Para Vásquez, Johanna Macías se encuentra en plena facultad de condiciones, aunque fue prudente al aclarar que sólo Medicina Legal determinará la situación mental de la madre del bebé asesinado, quien durante los días posteriores al supuesto rapto siempre vistió de negro e incluso describió facciones suyas cuando señaló a la supuesta mujer que le arrebató al menor de sus brazos, por quien incluso se alcanzó a ofreces una recompensa de 70 millones de pesos.

Antes, el tío del niño (hermano del padre del menor) dijo en diálogo con la misma emisora que Macías nunca quiso tener a ese bebé y que de hecho ya había reconocido a compañeras de trabajo que se encontraba visitando un psicólogo desde que supo que estaba embarazada, pues al parecer no era su deseo dar a luz.

Otras versiones radiales indican que la madre habría matado a su propio bebé, porque al parecer no era primogénito de su esposo.

De acuerdo con la versión del periódico Vanguardia Liberal, "hacia la una de la tarde, Johanna fue ante las autoridades de Piedecuesta, Santander, para informar sobre el paradero de su hijo. Y luego de varias preguntas hechas por los agentes confesó la autoría del crimen, argumentó problemas económicos y psicológicos y hasta se dispuso como guía para indicar el sitio donde lo enterró".

Ésta habría sido la forma en que la Policía llegó al lugar donde dejaron al bebé Esteban Alejandro Mosquera. El menor, de ocho días de nacido, estuvo desaparecido por seis días, luego de ser raptado en el municipio de Piedecuesta (Santander) por dos hombres y una mujer que huyeron en un Renault 4 color azul. El viernes anterior, el gobierno departamental había elevado la a $70 millones la recompensa  para dar con su paradero.

De otro lado, el fiscal general de la Nación, Mario Iguarán Arana, fue el primero en sostener que la madre de Esteban, Johanna Macías, estaría involucrada, sin dar más detalles. Entre tanto, el general Luis Pérez, director del Gaula de la Policía, explicó que el menor fue hallado en la vía que de Bucaramanga conduce a San Gil, en inmediaciones del peaje denominado Pescadero. El alto oficial agregó que no se han efectuado capturas.

La familia del niño venía distribuyendo fotografías del pequeño Esteban Alejandro en el área metropolitana de Bucaramanga y, según versiones de Vanguardia, la mujer fingió su plagio luego de dejarlo en una bolsa y semienterrado en la zona en mención.

La Juez Segunda Municipal Penal de Piedecuesta, Santander, Nubia Arévalo, dictó medida de aseguramiento contra la profesora Johana Macías, señalada de haber asesinado a su hijo, Esteban Alejandro, hace una semana, luego de denunciar ante las autoridades que lo habían secuestrado.

Macías no aceptó el cargo de homicidio agravado que le imputó la Fiscalía y fue custodiada en una tanqueta de la Policía que la trasladó a la sede del Grupo Gaula de la Policía en Bucaramanga.

La audiencia fue suspendida una hora luego que el abogado defensor alegara que a Macias se le había violado el debido proceso, sin embargo, la juez determinó que la captura fue legal.

Frente a las instalaciones del CTI, de la Fiscalía en el municipio de Piedecuesta, estuvieron unas 300 personas que lanzaron arengas contra la madre del niño Esteban Alejandro.

Por su parte, Orlando Mosquera, padre del menor muerto, está junto con sus familiares más cercanos a la espera de una decisión judicial contra su esposa, como también a la entrega del cuerpo de su bebé para darle cristiana sepultura.

La residencia de la familia Mosquera Macías, ubicada en el barrio Chacaritas, en el occidente de Piedecuesta, está bajo custodia de la policia porque algunos vecinos del sector trataron de destruír el inmueble ante el impacto del fatal hecho.

PATOLOGIAS MENTALES: La enfermedad mental, concepto enmarcado en la psiquiatría y medicina, es una alteración de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, considerado como anormal con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se encuentra alterado el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.

Dependiendo del concepto de enfermedad que se utilice, algunos autores consideran más adecuado utilizar en el campo de la salud mental el término "trastorno mental" (que es el que utilizan los dos sistemas clasificatorios de la psicopatología más importantes en la actualidad: la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud y el DSM-IV-TR de la Asociación Psiquiátrica Americana). Sobre todo en aquellos casos en los que la etiología biológica no está claramente demostrada, como sucede en la mayoría de los trastornos mentales. Además, el término "enfermedad mental" puede asociarse a estigmatización social. Por estas razones, este término está en desuso y se usa más trastorno mental, o psicopatología.

El concepto enfermedad mental aglutina un buen número de patologías de muy diversa índole, por lo que es muy difícil de definir de una forma unitaria y hay que hablar de cada enfermedad o trastorno de forma particular e incluso individualizada ya que cada persona puede sufrirlas con síntomas algo diferentes.

PATOLOGIAS ORGANICAS: Es clínicamente observable que luego de situaciones penosas o traumáticas, el individuo presente síntomas orgánicos y /o emocionales que pueden oscilar desde una depresión leve hacia cuadros depresivos severos o desde un síntoma orgánico   menor hasta una patología orgánica grave. Este libro presenta una modalidad de trabajo en institución y en consultorio, teniendo en cuenta los avatares de las patologías y dentro del trabajo dentro de una red individual, familiar, social e institucional en el interjuego asistencial. La autora conceptualiza el trabajo clínico-psicológico con un enfoque psicoanalítico en pacientes que padecen patologías orgánicas severas.

TRANSPOCISION ARBITRARIA: Se aplica a la persona que actúa solamente basándose en su voluntad o capricho y no en la razón, la lógica o la justicia.

SEGREGACION: El término segregar hace referencia apartar, separar a alguien de algo o una cosa de otra. De esta manera el segregacionismo es aquella política que separa, excluye y aparta a grupos tales, como las minorías raciales, las mujeres, los homosexuales (gays, lesbianas), las minorías religiosas, personas con incapacidades, entre otros del resto de la población humana, en base principalmente a planteamientos de tipo racial, sexual, religioso o ideológico.

El segregacionismo se manifiesta tanto en el acceso a los recursos básicos (propiedad privada, trabajo, sanidad, educación, representación y sufragio político...) así como en otras facetas como la separación de barrios residenciales en las ciudades con la consiguiente conformación de islas urbanas o "guetos". Esto debido en muchos casos, a las diferencias económicas, de clases sociales, de raza y nivel educativo

PERSUNCION: Presumir es sospechar, conjeturar, juzgar por inducción y sostener aquello en lo que se cree hasta que se pruebe lo contrario. Presunción es el acto y el efecto de presumir. En condiciones de normalidad es una expectativa razonable sobre el futuro que dirige la atención de una determinada manera.
En el derecho la presunción de inocencia dice que “toda persona es inocente hasta que se compruebe su culpa”. Es una cuestión contractual, contingente, que se basa en un propósito -que por error no se condene a un inocente- pero no es obligatoria porque el sistema jurídico podría funcionar sin ella o con otra diferente. Su evaluación dependerá de la racionalidad de los argumentos que la sostienen. Hay otras presunciones que no admiten prueba en contrario como por ejemplo que los funcionarios tienen como domicilio el lugar en el que trabaja

INSURECCION: Una revuelta es un movimiento social espontáneo, de carácter violento y opuesto a alguna figura de poder, aunque a veces el objetivo contra el que se hace una revuelta puede ser un grupo social desfavorecido (judíos, gitanos, inmigrantes).

DESDEÑABLE: Que puede no tenerse en cuenta por insignificante o inapreciable.

VETO: La palabra veto procede del latín y significa literalmente [yo] prohíbo. Se utiliza para denotar que una determinada parte tiene el derecho a parar unilateralmente una determinada pieza de legislación. Un veto, por tanto, proporciona poder ilimitado para parar cambios, pero no para adoptarlos

PSICOLOGIA DEL ASESINO: Un asesino en serie, también conocido como asesino serial, es una persona que asesina a tres o más personas[1] [2] en un lapso de más de treinta días, dejando un periodo de "enfriamiento" entre cada asesinato, y cuya motivación se basa en la gratificación psicológica que le proporciona dicho acto.[3] [4] Los asesinos en serie están específicamente motivados por una multiplicidad de impulsos psicológicos, sobre todo por ansias de poder y compulsión sexual. Los crímenes suelen ser llevados a cabo de una forma similar y las víctimas a menudo comparten alguna característica (p. ej. ocupación, raza, apariencia, sexo o edad).

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