Programa: Doctorado en Sociología




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Participación de los padres

Es justamente a través de la participación de los padres en la terapia que podrán practicar e integrar las tareas a su vida diaria. Por otro lado, obtienen todo el apoyo educativo, asesoría y guía que les permitirá estar envueltos en la rehabilitación de sus hijos de manera activa. Esto les ayudará a desarrollar un gran sentido de auto-confianza y control de la situación. Los padres colaboran con los terapeutas adaptando las actividades a juegos que sean del interés de sus hijos.
Ellos, mejor que nadie, saben qué les gusta y cuáles son sus juguetes o actividades favoritas. También, hacen el papel de intérpretes (como todos los padres), ayudando al terapeuta a entender las emisiones e intenciones comunicativas de sus niños. Los padres son compañeros en la comunicación de sus hijos respondiendo a una gran cantidad de detalles y rasgos lingüísticos, como responder a algunas preguntas o usar los pronombres adecuadamente, entre muchos
otros. Por otro lado, ayudan modelando técnicas de comunicación como: rutinas y aprendizaje en la toma de turnos, actitudes que promuevan el pensamiento y la descodificación del lenguaje, así como la pausa que conlleve a una respuesta. A través de la participación de los padres se logra la obtención de varios aspectos muy importantes dentro de la terapia auditiva-verbal: la auto-confianza y conocimientos acerca de las etapas de desarrollo de sus hijos, habilidades críticas e importantes para promover constantemente un ambiente auditivo con base en tareas nuevas e
interesantes que aprenden a crear en el momento oportuno. Asimismo, los padres se convierten en expertos para integrar: audición, habla, lenguaje, cognición y comunicación en las actividades, rutinas y tareas de la vida diaria. Es de esta manera y con base en todo lo anterior que sus hijos obtienen las mejores oportunidades para desarrollar la mejor audición y por ende, el mejor lenguaje. Los padres se convierten en los mejores aliados de los terapeutas. Tener como profesionales una actitud contraria e ignorar la importancia de su participación, es comprometer seriamente de manera negativa el futuro desarrollo del niño.

Ocasionalmente los terapeutas desmotivan y prefieren que los padres no participen de manera activa en las sesiones de rehabilitación. A veces es por comodidad y por pretender desarrollar el rol de la figura autoritaria durante la terapia. Por mantener al 100% el control del niño sin los padres dentro del salón. Sin embargo, no es el número de horas que el terapeuta esté en contacto con el niño lo que desarrollará su lenguaje.

Tampoco el número de horas que el niño esté sentado frente a una mesa recibiendo terapia, ni la cantidad o calidad de los juguetes. Las bases y los fundamentos del lenguaje se desarrollan a través de interacciones naturales que sean significativas e interesantes para el niño. Todo el trabajo y dedicación de los padres, deberá de convertirse en juego para los niños.

Deberemos instruir y proveer de técnicas a los padres para que sean los facilitadores primarios del lenguaje de sus hijos. Su participación activa dentro de la terapia podrá ser reforzada por el terapeuta de la siguiente manera:

-indicando el o los objetivos de la actividad antes de realizarla
-modelando las estrategias muy claramente
-comenzando la actividad para que sean los padres quienes la continúen inmediatamente después
-motivando constantemente su participación y mencionando sus aciertos
-comentando cómo es que ellos podrían implementar los objetivos trabajados o algunos nuevos en su medio ambiente

El progreso de los padres

Sugerimos la filmación de varias de las sesiones de terapia para realizar un análisis cuidadoso del desarrollo de las mismas. Es importante comprobar si se dio la guía, el apoyo y la asesoría

necesarios durante la terapia. Por otro lado, podremos auto-evaluarnos como profesionales y determinar los errores cometidos: no realizar las pausas necesarias, desaprovechar determinadas situaciones u oportunidades, repetición innecesaria de un estímulo, etc. para de ésta manera, mejorar la calidad y el desempeño con todos los demás niños. Aún cuando se tengan muchos años de desarrollo y trabajo profesional, debemos reconocer que es necesario el análisis de nuestras actividades de manera constante y cotidiana. Esta es la única manera de crecer y tratar de dar lo mejor de nosotros mismos para que pueda incorporarse a lo mejor que los padres brindan a sus hijos.

En algunas ocasiones la terapia se podrá ver beneficiada si les pedimos a los padres que traigan a la sesión algunos materiales o actividades del hogar. De esta manera, los padres podrán trabajar con sus hijos mientras son observados por el terapeuta. Algunos padres prefieren ser observados a través de una cámara de Gessel (si es que se dispone de ésta en el salón), o bien, que se analice un video en donde están trabajando en el hogar, para ser discutido más tarde. Para que se construyan las fortalezas de los padres, es muy importante que el terapeuta enfatice los contenidos y las técnicas adecuadas o positivas que los padres realizan. Posteriormente, a través de
la guía y modelado de actividades, se podrá ayudar a que crezcan sus habilidades y confianza.

En ocasiones algunos padres ansiosos caen en la tentación de estar continuamente probando y examinando los logros de sus hijos. Esto puede ocasionar un conflicto en sus relaciones.
Sugerimos que todo tipo de evaluación sea realizada por el terapeuta, de manera que los padres tomen más en cuenta los intereses y el liderazgo de sus hijos, que les permita desarrollar una confianza mutua en el juego.

Componentes básicos de la terapia auditiva-verbal

Al inicio de la terapia y cuando comenzamos el trabajo con niños muy pequeñitos, el énfasis de las sesiones deberá de ser el de proveer al niño con una enorme cantidad de oportunidades de escucha con pocas demandas de lenguaje expresivo. En algunos niños muy pequeños (uno a dos años) con sorderas congénitas severas o profundas, el beneficio recibido a través de un implante coclear es altamente positivo, ya que es más fácil y rápido que aprendan a través de la audición. Existe además, muy buena plasticidad cerebral durante esta etapa crítica para la adquisición del lenguaje.

Estos niños desarrollan muchas habilidades a través de la terapia auditiva-verbal. Aquellos niños que son implantados más tardíamente (cinco años), seguramente han desarrollado técnicas muy visuales de lectura labio-facial. En estos casos, terapeutas y padres deberán ayudar al niño a realizar una transición gradual del modo de descodificación visual al auditivo.

Un niño puede comenzar a comprender el lenguaje a través de la audición, si se siguen las etapas iniciales en el desarrollo de las habilidades auditivas dentro de contextos naturales. Así como preceder y confirmar constantemente la motivación de los estímulos auditivos a través de determinadas conductas o situaciones. Podremos lograr que la auto-confianza para escuchar en el niño aumente a través de la construcción semanal de tareas auditivas, de habla y lenguaje, así como con la expansión del lenguaje que ya ha adquirido a través de la audición.

La terapia deberá ser individual y diagnóstica; es decir, que después de cada sesión se analizan resultados y componentes de la misma. Esto deberá de tomarse en cuenta y será la pauta para el planeamiento de lo que se realizará en la siguiente sesión de trabajo. Por otro lado, cada niño tiene una manera de aprender, intereses, cultura, familia y situación muy particular. De ahí la terapia individual. Se sugiere una sesión de una hora a hora y media semanalmente.
 

Existen algunos componentes y factores que son esenciales y que deberán de tomarse en consideración en la planificación de la terapia. Estos deberán de ser integrados de manera natural, útil y significativa para el niño dentro de diferentes actividades lúdicas:

-Revisión del buen funcionamiento de auxiliares auditivos y/o implante coclear
-Desarrollo de habilidades auditivas
-Percepción y expresión del lenguaje
-Desarrollo del lenguaje
-Competencia lingüística
-Desarrollo cognitivo
-Participación de los padres y del niño
-Materiales y uso de herramientas complementarias
-Interacción entre: padres-niño-terapeuta
-Motivación

Por otro lado, es importante llevar un registro después de cada sesión de:

-Análisis de las respuestas auditivas y lingüísticas emitidas por el niño
-Comentarios realizados por los padres
-Tareas y actividades sugeridas para ser realizadas por los padres
-Con base en lo anterior, evaluar la terapia diagnóstica para saber lo que se planeará en la siguiente sesión

Algunas técnicas utilizadas

Todas las estrategias y técnicas que a continuación describimos, se sugieren y se utilizan dentro de las sesiones de terapia para incrementar las habilidades auditivas, de habla y lenguaje.

Estrategias y realces acústicos


Uso de la mano

El uso de la mano es una de las técnicas más utilizadas, pero también de las más malinterpretadas en la práctica de la terapia auditiva-verbal. Algunas personas equiparan equivocadamente el uso de la mano como la base y lo más importante en el desarrollo de la Terapia Auditiva - Verbal. Esta es solo una de muchas de las técnicas utilizadas para desarrollar la percepción auditiva del niño, así como su lenguaje oral.

El uso de la mano es una pista que damos al niño para que sepa que se le está hablando y pidiendo que ponga atención y escuche. De esta manera, el hablante enfatiza al niño que deberá escuchar, y lo hace poniendo la mano frente a su boca para evitar la lectura labio-facial. Se deberá de tener mucho cuidado al realizarse esta técnica, para no tapar completamente la boca y distorsionar así el sonido o impedir la información completa de la acústica del habla que se espera que el niño reciba.

Ocasionalmente, podrá también ponerse la mano enfrente de la boca del niño, para darle a entender que esperamos una respuesta oral suya, ya sea con emisiones lingüísticas por imitación, o espontáneamente.

Usar la mano dentro de la terapia es especialmente útil cuando estamos hablando con un niño que tiene una orientación educativa muy visual y que constantemente está buscando pistas visuales en el hablante.

Esta técnica es una herramienta que se utiliza poco cuando trabajamos con bebés o niños muy pequeños, si orientamos su vista a los juguetes o actividades que están a su alrededor. Hemos podido constatar sin embargo, que algunos de estos pequeños con antecedentes terapéuticos y rehabilitatorios, ingresan a los programas de terapia auditiva-verbal sin que realmente se les haya dado la oportunidad de aprender a escuchar. Esto puede deberse a varios factores: amplificación tardía o inadecuada de las prótesis auditivas, o metodologías que no enfatizan este aspecto.
Obviamente, estos niños aprender a sustituir su falta o baja de desarrollo auditivo con el sentido de la vista. Estos niños continuarán funcionando como sordos, a menos que se enfatice el trabajo del desarrollo auditivo de manera dramática. Doreen Pollack, pionera en el desarrollo de la terapia auditiva-verbal, decía que cuando a un niño se le motiva a utilizar la lectura labio-facial o las señas, continuará a ser un aprendiz visual e ignorará el sonido. No hay que enseñar a los niños a mirar sino a escuchar. Un auxiliar auditivo le da mayor audición, pero para que realmente sepa escuchar y oír, tendrá que enseñársele. Hay que hacer del sonido una parte importante y significativa de la experiencias diarias en la vida de ese niño.

En el caso de aquellos niños con sorderas profundas que tienen pobre ganancia con el auxiliar, no permitiéndoles tener acceso a los sonidos del habla, deberá de estudiarse la posibilidad de que se realicen los pasos necesarios para saber si es candidato al implante coclear. Una vez que el implante es programado, podrá comenzarse un trabajo efectivo de terapia auditiva-verbal y realizar una transición gradual del uso único de la vista al desarrollo de su nuevo potencial auditivo,
aprendiendo a escuchar.
Los audiólogos, terapeutas del lenguaje, profesores de sordos o bien, cualquier profesional involucrado con la educación del sordo que haya desarrollado técnicas del enfoque auditivo-verbal, podrán indicarle a los padres cómo utilizar la mano para desarrollar el potencial auditivo del niño en su ambiente diario. No se recomienda su uso a los profesores dentro del salón de clases de niños normoyentes, como tampoco a sus amigos. Cuando el niño se encuentre en un ambiente ruidoso, en donde la percepción acústica sea menos favorable, necesitará de pistas visuales o del lenguaje
corporal que suplementarán su audición, favoreciendo así la comprensión de los mensajes
.
Muchos audiólogos y/o terapeutas del lenguaje, encuentran que el uso de la mano es muy útil para hacer realces acústicos; es decir, lograr mayor atención auditiva con los niños normoyentes.
Siempre que sea oportuno y que las circunstancias así lo permitan, los padres o aquellas personas encargadas del cuidado del niño, deberán de sentarse del lado en donde tenga mayor ganancia auditiva, o bien, del lado del implante coclear, aún cuando utilice auxiliar auditivo o audífono en el otro oído. Entre más cerca se encuentren, menos deberán de elevar la intensidad de la voz, ya que al ser las vocales más intensas que las consonantes, éstas enmascararán el mensaje, distorsionándolo y haciéndolo incomprensible. No se requiere el uso de la mano cuando estamos
sentados de esta manera, a menos que el niño esté constantemente buscando pistas
visuales y tratando de hacer lectura labio-facial.

Cuando se esté trabajando con niños mayores, claramente podemos pedirles que vean al frente o a la actividad que estamos realizando para enfatizar la audición.

Asimismo le indicaremos que esto le permitirá escuchar la tarea dada y concentrarse en lo que tiene que oír.

Una vez que el niño adquiere una interacción auditiva muy natural, el uso de la mano va siendo cada vez menos necesario. Sin embargo, se sugiere continuar utilizando técnicas auditivas que le

permitan desarrollar niveles más elevados de percepción auditiva, como la capacidad de escuchar con ruido de fondo o entre conversaciones y hablar por teléfono. Entre mejores sean las habilidades de escucha, mejor será también la habilidad para monitorear la calidad de su voz y de su habla.

Esto explica por qué la calidad de la voz de los niños con los que se ha trabajado con esta filosofía desde muy temprana edad, es natural, y en ocasiones no se sabe que tienen un problema de audición, ya que sus voces son muy naturales, como la de los niños normoyentes.


Otras técnicas y realces acústicos

Los realces acústicos son pequeñas alteraciones que hacemos en la conversación, modificando algún rasgo segmental, suprasegmental, o ambos, con la finalidad de facilitarle al niño la percepción del mensaje.

Desde muy temprana edad, los padres se comunican con sus hijos utilizando una enorme cantidad de rasgos suprasegmentales, al hablarles y dirigirse a ellos con gran cariño y utilizando una voz "cantada". Este es uno de los primeros realces acústicos que les permiten escuchar mejor el lenguaje y desarrollarlo, a los niños con problemas de audición. Está comprobado que esta forma de hablarles a los niños es universal y que les facilita hacer un análisis del habla. El uso de esta técnica se prolonga con los niños que comienzan a utilizar auxiliares auditivos o implante coclear, facilitándoles escuchar el lenguaje.

Es importante tener en cuenta que cuando comenzamos con el trabajo formal, el ambiente y lugar en donde se realice esta actividad, deberá de ser adecuado en cuanto a espacio, luminosidad y sobre todo, que sea lo menos ruidoso posible. Cuando se van desarrollando habilidades auditivas, podrán incorporarse ruidos ambientales, como ya se mencionó con anterioridad. Es importante que el niño aprenda a escuchar en todos los ambientes normales.

Asimismo, el lenguaje que se utiliza al principio, deberá de ser simple y compuesto básicamente de frases cortas, para poco a poco ir aumentando el nivel de complejidad, hasta lograr la percepción lingüística de su entorno y de todas sus vivencias en un contexto abierto.

Cuando se esté realizando algún trabajo "formal", o bien, cuando se desee facilitar la audición de algún mensaje, se sugiere también colocarse a una distancia de 15 cms. aproximadamente del auxiliar con el que tenga mayor ganancia, o bien del implante coclear. Podremos también susurrar el estímulo que no esté expresando oralmente de manera adecuada, debido a que lo está escuchando mal, y veremos cómo facilitamos la audición y comprensión de éstos en su habla.
Cuando estemos cerca del micrófono del auxiliar o implante coclear, se susurrará el mensaje. Siendo esto también un realce acústico, facilitará la comprensión de la emisión. Algo que debemos de tener muy claro y hacérselo saber a todos aquellos que rodean al niño, es no gritar nunca para
comunicarnos, pensando que con esto hacemos más comprensible el estímulo auditivo. Lo único que podemos incrementar cuando elevamos la intensidad de la voz, son las vocales y no las consonantes. Esto hace que se eleven los decibeles de las primeras, y se enmascare el nivel auditivo de las últimas, distorsionando por completo el mensaje.


Los padres también podrán sentar al niño en sus piernas y platicar sobre un cuento, una lámina o un juguete, facilitando de esta manera que se encuentren cerca de las prótesis de sus hijos. La distancia deberá de incrementarse e ir monitoreando a qué distancias escucha o a cuáles ya se le dificulta percibir el estímulo dado.

Cuando iniciamos el trabajo con los más pequeñitos, se hace mayor énfasis en la o las palabras clave que queremos que el niño escuche. Esto, para que interprete con mayor facilidad la tarea encomendada, así como con el mensaje que pretendemos que exprese oralmente. También, se sugiere enfatizar preposiciones, artículos, pronombres y nexos, que son partes mínimas del lenguaje conectado, y que al principio es más común que no sean percibidas. Esto podemos constatarlo claramente cuando analizamos su lenguaje expresivo y observamos distorsiones o bien, cundo estas partes mínimas del lenguaje son omitidas.

Hay que tomar en cuenta que al principio, la palabra clave deberá de encontrarse al final de la oración, pues es lo último que el niño escuchará del mensaje emitido y le facilitará la comprensión del estímulo auditivo. Mas adelante, se colocará en medio, para finalmente, hacerlo al inicio de la oración. Esto se irá haciendo poco a poco, a medida que el niño va demostrando la facilidad y la comprensión del lenguaje.

Para lograr mayor y mejor desarrollo, tendremos que irle complicando las tareas que vamos desarrollando dentro de la terapia así como dentro del hogar y en su vida diaria, labor que realizarán los padres.

Todas las tareas que comenzamos a practicar con el niño, se realizan en un
contexto cerrado. Es decir, el niño sabe qué estímulos le estamos pidiendo, pues los
está viendo, ya sea porque tiene los objetos enfrente, las láminas, o bien, los textos
sobre los que estamos trabajando.
Sabe que la representación del estímulo auditivo
que le damos, la tiene enfrente. Si tiene cinco objetos sobre la mesa, uno o varios de
esos objetos serán los que le pidamos oralmente.


En cuanto el niño comience a demostrar capacidad de responder a los estímulos en contexto cerrado, se iniciará el trabajo en contexto puente: conocerá el campo semántico o tema del que hablaremos o preguntaremos, lo que amplía el número de estímulos con los que podemos trabajar.
Por ejemplo, podemos decirle que tendrá que escuchar y decirnos qué partes del cuerpo mencionaremos oralmente. Mas adelante se iniciará el trabajo en contexto abierto del vocabulario conocido por el niño, sin saber qué se le pedirá o preguntará específicamente. Sugerimos que
comencemos lo más pronto posible a introducirlo en este contexto, y no esperar a que perciba una gran cantidad de estímulos en contexto cerrado o puente.

Si en un momento dado estamos haciendo alguna ejercitación en contexto abierto y el niño no es capaz de realizarla adecuadamente, una manera de facilitarle la tarea y de llevar a cabo un realce acústico, es cambiar la actividad a contexto cerrado.

Cuando se trabaja en contexto cerrado, el niño puede caer en actitudes de automatismo, que lo llevan en muchísimas ocasiones a responder impulsivamente, sin realmente hacer un análisis auditivo de lo que se pregunta. A veces ya sólo pone atención al inicio de la emisión, pues sabe que la respuesta la tiene enfrente. Para evitar esta situación, aconsejamos "sabotear" al niño para evitar el fenómeno de "invernadero" que describe Robbins A. , en donde el niño está "adiestrado" para señalar la respuesta adecuada y lo hace a la perfección dentro del contexto terapéutico. Sin
embargo, y a pesar de las destrezas demostradas dentro de la sesión, muchos de estos niños no son capaces ni de percibir su nombre auditivamente
, una vez que salen del trabajo formal, porque solo están "adiestrados" para responder a la tareas específicas encomendadas, no a realmente a escuchar. Por otro lado, su lenguaje expresivo y su voz, no van en relación y en proporción a los "detalles mínimos y tan finos" del lenguaje que se supone están escuchando. Esto sucede con todos los programas con la nomenclatura de "adiestramiento auditivo", en donde el objetivo es
justamente "adiestrar" al niño para que responda a tareas fuera de contexto y separadas de un conjunto de actividades, creyendo erróneamente que es así como se enseña a escuchar al niño.
Con base en nuestra experiencia, estos niños llegan a nuestro programa siendo además, grandes lectores de labios, no habiendo desarrollado las verdaderas habilidades que les permiten aprender a escuchar. Con base en lo anterior deberemos:

a) trabajar en un contexto lo más natural posible, globalizado e integrado
b) sabotear, principalmente cuando estamos trabajando en contexto cerrado.

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