Filosofía de la educacióN




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FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN


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UNIVERSIDAD VERACRUZANA

FACULTAD DE PEDAGOGÍA

REGIÓN VERACRUZ

EXPERIENCIA EDUCATIVA:

FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN

NOMBRE DEL ALUMNO (A):

GÓMEZ LEÓN LEONOR ISABEL


MATRÍCULA: S09001670

S09001670


TEMA: TRABAJO FINAL DE FILOSOFIA DE LA EDUCACIÓN

PROFESOR:

ANDRÉS DE JESÚS VALLEJO MARTÍNEZ

INTRODUCCIÓN

La Filosofía de la Educación pretende una comprensión fundamental, sistemática y crítica del hecho educativo. Este carácter específicamente filosófico de la asignatura, distinto del que ofrece una Teoría General de la Educación, debe despertar en el estudiante un claro asombro investigador, una perplejidad activa y una reflexión en profundidad que permitan conocer el hecho educativo desde sus presupuestos antropológicos y filosóficos. Tarea no fácil, pero tarea posiblemente gratificante y necesaria.

Filosofía de la Educación; es la disciplina que estudia el comportamiento de la educación a la luz de las leyes que regulan el desarrollo de la sociedad humana, desde que el hombre apareció en la tierra, hasta el momento actual y de las que gobierna cada formación económica-intermedio social en particular; disciplina que además, estudia las diferentes concepciones del mundo y la formas como ellas conciben el hecho educativo, en sus elementos y movimientos fundamentales.

La Filosofía de la Educación puede considerarse como el saber teleológico de la educación. La consideración de la finalidad conforma nuestra disciplina, de manera que no sólo consta del estudio del fin de la educación, sino también del estudio del sujeto y de la propia acción educativa, pero contempladas desde la perspectiva de la finalidad.

La filosofía de la educación trata de comprender o interpretar la educación en relación con la realidad sin perder el punto de vista de esta realidad, reflexiona sobre su naturaleza, esencia y valores de la educación. El hombre es el único ser educable. Este ser es simultáneamente biológico, psíquico y social. Está frente al mundo provisto de una actividad espiritual, de una concepción de la vida.

A través de esta idea básica encuentra la explicación de muchos "por qué", aparte de la posibilidad de enfocar a la realidad como a un todo. En primera instancia la filosofía es, pues, una concepción del mundo y de la vida que repercute sobre la conducta. Esto sucede no sólo con la filosofía de los "filósofos profesionales", sino también con la "filosofía" del hombre común.

Toda teoría filosófica conduce a una actitud e intenta explicar unitariamente la realidad. Por eso dice que la filosofía es una reflexión totalizadora en cuyo campo entran tanto lo natural como lo humano. De lo dicho se deriva la importancia de la filosofía para la educación.

También llamada Filosofía Pedagógica y Filosofía de la Educación se puede describir como un campo de investigación y de enseñanza académica que limita el alcance de este ámbito a las actividades de un pequeño grupo de profesionales (profesores) que trabaja esta área específica.

Es por este motivo que tendremos la Filosofía Educativa de la profesora Celerina Gómez Castro; ella desempeña su labor pedagógica en la escuela primaria turno matutino Ford. Y nos explica cómo es su labor de educadora en el aula y como la desempeña.

VISIONES ANTROPOLÓGICAS

¿Qué nos dice la profesora Celerina sobre este tema?

En este sentido, como principio tenemos que saber que la antropología es aquella disciplina que procura el conocimiento del hombre no en sentido físico sino especialmente respecto de su comportamiento tanto en lo individual como en lo colectivo; aunque distinguiéndose de la sociología como disciplina que analiza las cuestiones de las sociedades humanas desde un punto de vista más general y objetivo, que subjetivo.

En el hombre, en cambio, si bien se reconocen ciertos comportamientos impulsados por factores de índole biológica y también instintiva, existen conductas - que a medida que progresa en su evolución y civilización resultan ser las predominantes - que no pueden explicarse como originadas en una tendencia instintiva. En la mayor parte de los comportamientos humanos, no se da la motivación a través de la manifestación activa y automática de un instinto o de un deseo; sino que surge claramente que existen otros impulsos, sobre todo los de carácter racional o emocional, que responden a un ser del hombre, que es su signo diferencial específicamente característico respecto del resto de los seres vivos.

Puede decirse que alcanzar el conocimiento del hombre acerca de sí mismo ha sido tal vez el objeto primario y principal de la investigación filosófica. La propia constatación de la existencia del pensamiento filosófico, constituyó el aliciente de los filósofos para procurar un auténtico conocimiento de la esencia del hombre; incluso como un medio de liberarse de los condicionamientos que le impone el mundo exterior y alcanzar una verdadera libertad.

Por ejemplo, un niño reconoce y alcanza el conocimiento cuando ya lo ha adquirido, y lo ha sido suyo; reconoce que 2 +3=5 porque lo ha aprendido y con la práctica puede sacar esa operación ya no solo con palitos o bolitas o con sus deditos, sino también con la calculadora, o reflejando la operación en la su cuaderno.

La tendencia de los seres vivos a mantener la estructura interna en régimen de intercambio con un medio dado, conlleva la necesidad del aumento incesante de las capacidades de exploración y de transformación del medio y la consecuente capacidad de modificar la estructura propia, que conlleva la necesidad de incrementar la información.

 Hay que tener en cuenta que si bien los insectos y animales poco desarrollados siguen programaciones sencillas, instintos, reacciones sencillas generadas por los principios del dolor y el placer, a medida que los animales se hacen más complejos, los mamíferos, aparecen conductas más complejas, algunas aprendidas socialmente y los motores impulsores de las actividades ya no son simples órdenes genéticas, sino que aparecen las emociones como dispositivos químicos más complejos.

La facultad humana del conocimiento, ha sido indudablemente uno de los primeros temas suscitados en el ámbito de la filosofía; no solamente en cuanto a plantearse la cuestión de si el hombre es capaz de conocer, sino también aquella del grado de verdad de lo que se conoce.

La llamada fenomenología del conocimiento, procura exponer el proceso por el cual el conocimiento se produce, pero intenta hacerlo desde un enfoque puramente filosófico, atendiendo al significado de ser objeto o sujeto del conocimiento. En ese fenómeno filosófico del conocimiento se trasunta una especie de fusión del objeto conocido con el sujeto cognoscente, que obviamente no sería posible en ausencia de cualquiera de ellos.

Pero esa suerte de fusión ocurrente en el conocimiento humano, no tiene lugar en sentido físico y material sino abstracto. El hombre conoce a través de su intelecto, y lo que se incorpora a él no es el objeto mismo, sino su representación; que puede ser una exacta reproducción del objeto conocido - en cuyo caso el conocimiento será verdadero - o no serlo, por lo menos parcialmente - en cuyo caso el conocimiento será falso.

Afirmar que el ser humano es un ser educable(afirmación fundamental de la antropología de la educación) supone sostener al mismo tiempo una idea implícita de lo que es el ser humano, de su naturaleza y de sus obras. Tanto es así que existe siempre una estrecha e intima correlación entre antropología (concepción del ser humano) y pedagogía (forma de educar) en el sentido siguiente: en todo proceso educativo subyace siempre una concepción antropológica, un modelo de hombre, aunque ese modelo no siempre esté formulado de forma explícita y aunque el educador tampoco sea consciente de cuáles son los presupuestos antropológicos que gobierna su actividad.

Toda forma de educar lleva siempre escondida un modelo de hombre y esta es la razón de ser de la antropología de la educación cuya función es la elaboración de un cuerpo doctrinal que da respuesta a una serie de preguntas que no son otras sino aquellas que derivan de la consideración del hombre como alguien que debe ser educado. Esa elaboración ha de hacerla la antropología dialogando interdisciplinadamente con el resto de las ciencias que se ocupan del hombre y de la educación. La función que está llamada a cumplir esta ciencia es una función auxiliar o preparatoria en el conjunto de las ciencias pedagógicas. Función auxiliar porque dispone de un conocimiento adecuado del hombre, condición necesaria para poder llevar a cabo con eficacia la tarea educativa.

La característica fundamental de la filosofía sea la interrogación entendiendo lo siguiente: los filósofos no se proponen tanto saber cosas como someter a interrogante todo aquello que sabemos. Y si a esto añadimos que la educación es la encargada de modificar nuestra propia existencia también va a clavarse en ella el interrogante filosófico. Es decir; si a la filosofía le preocupa lo que condiciona nuestra existencia y la educación es algo que condiciona la existencia, indudablemente tendrá mucho que decir la filosofía en la educación.

VISIONES AXIÓLOGICAS

¿Qué nos dice la profesora Celerino sobre este tema?

La filosofía no solo se ocupa de lo que se dice y de aquello que se quiere decir (análisis lingüístico) sino también de aquello que se quiere hacer: es esta la dimensión teleológica de la educación (telos: fin, el estudio de los fines de la educación) puesto que cuando educamos SIEMPRE educamos para algo, de ahí que podamos afirmar que la educación es siempre un quehacer teleológico, orientado o dirigido en una u otra dirección. Esto hace que la finalidad sea algo constitutivo y esencial en toda educación: sin ella carecería de sentido o seria un caos de contradicciones, impropios del ser humano (se caracteriza por ser un animal racional). De ahí que toda acción educativa apunte siempre hacia la adquisición de algo no poseído, de algo que deseamos alcanzar porque completa y perfecciona nuestro ser personal.

De nuestra antología podemos resaltar que: “es colocada por unos en la metafísica, porque los valores son referidos al ser; por otros, en la ética, porque se ocupan exclusivamente de los valores éticos; en la estética por algunos, porque la valoración y juicios axiológicos siguen en pautas muy parecidas a las de la aceptación de la belleza; en la antropología cultural de cada sociedad”.

Y ella menciona lo siguiente: pero la educación encierra también una necesaria referencia a valores: es la dimensión axiológica (axio: valor) de la educación. No hay proceso de educación sin referencia a valores. Si se educa es precisamente porque deseamos conseguir unos valores y, por lo mismo, la educación consiste en una formación de valores en el individuo; se trata de que éste llegue a tener adecuadas ideas y comportamientos sociales, estéticos, ideológicos, morales... lo cual supone que acepte y cultive los correspondientes valores.

Al final del proceso educativo esperamos que los educandos sean más valiosos, que hallan alcanzado nuevos ámbitos valorables. Hay que tener en cuenta que nacemos individuos y nos hacemos personas al ir asumiendo valores (socializándonos). Pero además, la propia educación encierra en si misma una dimensión de valía ya que en todas las definiciones que de la educación de han ido dando se pone de manifiesto que la educación es algo valioso o hacen referencia a lo valioso de la educación utilizando términos como: educación; perfeccionamiento, optimización, crecimiento...

Es decir, en principio, toda educación implica una dimensión de mejora de la persona (nadie se educa para ser un ladrón, o para ser un asesino... sino para ser "mejores").

Negarle, pues, esta dimensión de valía sería negar la propia esencia de la misma. Pero además hay que tener en cuenta que el destino del hombre es humanizarse y esta humanización es algo muy personal y esto quiere decir que nadie lo puede hacer por otro, al igual que nadie puede pensar por otro, o por mí. Esa humanización o construcción humana se va a realizar mediante la creación o incorporación de valores a la propia existencia. Esto nos humaniza puesto que nacemos humanos pero no humanizados, al igual que nacemos sociables pero no sociales y hechos pero no formados.

Hoy está fuera de toda duda el fundamento Axiológico de cualquier acto educativo; una educación sin valores no es positivo, tampoco deseable.

Cuando se trata de establecer que valores y que escala jerárquica han de fundamentar la educación empieza la discordancia, la divergencia, máxime en un momento histórico, en una sociedad que tiene conciencia de "crisis de valores", entendiendo por ello no la inexistencia o vacío valorativo sino más bien hay que entenderlo como la sustitución de unos por otros, al carecer de un acuerdo social de los mismos.


Podemos concluir, citando al propio Echeverría en el siguiente párrafo: “La idea subyacente a esta propuesta es muy sencilla y se entenderá bien retomando el ejemplo...: un maestro enseña matemáticas a estudiantes en un aula. Si ese maestro tiene una formación mejor (tanto desde el punto de vista científico y pedagógico como por su formación en valores), si el aula satisface en mayor grado diversos requisitos (por ejemplo, ambientales), si el número de estudiantes presentes en el aula se reduce, pero sin caer por debajo de un umbral mínimo, si los medios económicos de la institución educativa aumentan, si la formación previa con la que llegan los estudiantes es mejor, si los instrumentos docentes se actualizan en la medida de lo posible, etc., estamos ante un ejemplo de mejora de la acción educativa por incremento de los umbrales mínimos para los valores y decremento de los umbrales máximos para los disvalores”.
Este cambio de valores afecta a todos los ámbitos de la persona y de la sociedad, a la familia, a la cultura, a la educación... así, y según las estadísticas, parece ser que están en declive valores como: la autoridad, la obediencia, la virginidad, la austeridad, el esfuerzo, el sacrificio, el compromiso, la religión... y en su lugar, el nacimiento y aumento de otros valores: la libertad, el sexo, el deporte, el ecologismo, el culto al cuerpo, el dinero, el puesto de trabajo, la amistad, la tolerancia... y, en general, está en auge la estimación de todo lo personal y de ahí en "enfrentamiento" generacional que debe entenderse no como oposición afectiva entre padres e hijos, mayores y jóvenes, sino más bien como un enfrentamiento en el modo de entender la vida y en cuanto al comportamiento individual y social.

VISIONES TEOLÓGICAS

VISIONES TEOLÓGICAS

¿Qué nos comenta la profesora Celerina sobre este tema?

El fin educativo, se remonta a la antigüedad – desde platón y Aristóteles para quienes era un problema antológico (perfección virtuosa), pasando por tomas de Aquino, que relaciono la finalidad educativa con la moral y la teología sin desprenderse de la metafísica aristotélica, siguiendo con el naturismo teológico de Roseau, hasta llegar a Herbert, quien lo concibió como una antinomia: fin – medio educativo, en la que el fin era lo primero y estaba ligado a la moral.

Semántica del fin:

"Fin" es un término equivoco de filosofía, con cuatro sentidos principales:

  • sentido temporal

  • sentido espacial

  • sentido general

  • sentido idea

El fin de la educación es su causa final, es objetivarle real y transparente. Para Aristóteles, por ejemplo, el fin de la educación era conseguir la felicidad mediante la perfección virtuosa.

Dado que la filosofía es el estudio del espíritu, el cual se realiza en la historia, y dado también que la pedagogía es la ciencia de la formación del espíritu, filosofía y pedagogía coinciden. Según Dilthey, una filosofía es una concepción histórica del universo. Un filósofo se limita a interpretar el espíritu de su época; el pedagogo lo realiza, lo pone en práctica. La finalidad de cada filosofía es elaborar la teoría de la formación del hombre, es dar paso a una pedagogía.

La pedagogía es un saber autónomo que se vale de la filosofía como otros saberes. Aquello que se inscriben en el cientifismo, o valor exclusivo de las ciencias empíricas, necesariamente tiene que prescindir aportes filosóficos.

Tareas de la filosofía de la educación:

  • Analizar el lenguaje educativo.

  • Indicar el sentido general del proceso educador.

  • Mostrara la estructura educativa del hombre.

  • Explicar, a través de la teleología, las diversas pedagogías

Los fines educativos en la teoría perennialista.

En esta filosofía el fin de la educación es su causa final, es objetivarle real y transparente. Para Aristóteles, por ejemplo, el fin de la educación era conseguir la felicidad mediante la perfección virtuosa.

Otros representantes en esta dirección afirman:

  • Yela utrilla: el trascendentalismo antológico es la culminación de toda teoría educativa.

  • Aurelio Agustín: el fin último de la educación es la posesión del ser supremo a la bienaventuranza que lleva a la felicidad.

  • Tomas de Aquino: el fin último de la educación es ser un hombre cabal e integral.

En los tiempos actuales, esta filosofía se conjuga con la teología cristiana y desemboca en planteamientos religiosos de los fines de la educación.

La concepción "teleológica" de Rousseau:

Postula el ANTIFINALISMO como replica antropocéntrica. Según lo cual la educación significa desarrollo natural, proceso sin imagen pre-establecida o ideal humano a imitar.

El experimentalismo de J. Dewey

Plantea que los fines son INMANENTES, que existen dentro del proceso educativo.

Dewey desarrolla su teoría criticando el finalismo aristotélico que afirmaba que los fines son fijos, inflexibles y externos al proceso educativo.

Los fines educativos en el análisis lógico:

"el análisis lógico" hace del problema los fines es una cuestión verbal schofield, jefe del departamento del colegio santa catalina, en Liverpool reduce a cuatro las expresiones más comunes en teleología educativa:

  • "el fin de la educación", es una expresión prescriptiva y dogmática categoría como si se quisiera decir que solo hay una manera de que sucedió las cosas; esta actitud es perjudicial como han podido demostrarlo los sucesos de sistemas categoriales y dogmáticos.

  • Los fines de la educación, es la segunda expresión examinada analíticamente; es también una expresión verbal prescriptiva, aunque menos dogmática que la primera, porque admite una pluralidad de fines.

  • "los fines de la educación", es la tercera formula que no es prescriptiva ni dogmática, al suprimir el articulo determinado que significa exclusión de los demás fines.

  • Fines en la educación", difiere significativamente de las tres expresiones anteriores, al sustituir la preposición "de" por la preposición "en".

CONCLUSIÓN

La Filosofía de la Educación puede contemplarse desde distintas perspectivas. Como disciplina sapiencial se vincula estrechamente a otras dos disciplinas filosóficas superiores: la Antropología, la Axiológica y la Teleológica.

Se las considera superiores por ser las referencias directas a la filosofía que tiene el estudio filosófico de la educación. Esto no significa que la Filosofía de la Educación sea una derivación lógica o aplicación práctica a la educación de la Axiología, Teleológica y de la Antropología filosóficas. El punto de partida no está en estos saberes, sino en la reflexión sobre la experiencia pedagógica inmediata. Cuando surgen determinados conceptos en esta reflexión —tales como los de persona, libertad o virtud— es cuando opera la referencia a la Ética o a la Antropología; el discurso reflexivo se determina sobre todo por la dinámica propia de la indagación sobre la experiencia educativa.

La filosofía de la Educación la podemos imaginar como una educación en la cual se forme un ser para el trabajo, para ello se reforzará la educación productiva y la adquisición de habilidades y técnicas de producción con la intención de aumentar el producto interno bruto de una nación. Podemos también pensar una educación para formar un ser libre y feliz, por medio de una educación autogestionaria, antiautoritaria, con la finalidad de alcanzar una sociedad libre y feliz.

Desde otra perspectiva, la Filosofía de la Educación puede considerarse como el saber teleológico de la educación. La consideración de la finalidad conforma nuestra disciplina, de manera que no sólo consta del estudio del fin de la educación, sino también del estudio del sujeto y de la propia acción educativa, pero contempladas desde la perspectiva de la finalidad.

Pero antes, el ser humano tiene que saber también lo que es, de alguna forma, porque de lo contrario puede acabar siendo, en su actuación justamente lo que no es. Es decir sin ser un bestia puede acabar actuando como si lo fuera. Pero además, el conocimiento que el hombre puede tener de sí mismo tendrá a su vez una gran influencia sobre lo que es y lo que va a ser porque el autoconocimiento es siempre un elemento integrante del proceso de auto transformación humana.

Por lo tanto, el ser humano no podrá vivir, no podrá decidir, no podrá actuar si no posee una cierta idea de sí mismo, por muy rudimentaria que ella sea. Por ello, sugerimos la adopción del plural “Filosofías de la Educación”, como forma de afianzar el carácter diverso de las manifestaciones educativas.

Es así como la profesora Celerina Gómez Castro nos ha reflejado sus conocimientos y puntos de vista que tiene sobre este tema, que le llevo cuatro días para poder expresarme todo lo anterior mencionado.

BIBLIOGRAFÍA

BERNARD, L. (2006). FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN. En EL PROBLEMA DE UNA FILOSOFÍA DE LA EDUCAIÓN (págs. 21-46). MÉXICO: UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA Y BIBLIOTECA FRANCISCO JAVIER CLAVIJERO.

GRACIELA, H. (s.f.). REFLEXIONES ACERCA DE LA FILOSOFÍA. LA EDUCACION ENCIERRA UN TESORO .

NICOLA, A. (1994). DICCIONARIO DE FILOSOFÍA. MÉXICO: FCE.

PACIANO, F. (1994). TEORIA DE LA EDUCACION. MÉXICO: TRILLAS.

http://www.slideshare.net/Mirianbs/filosofia-de-la-educacion

http://www.arnoldoaguila.com/antropolo.html

GÓMEZ LEÓN LEONOR ISABEL Página


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