Resumen ejecutivo 7




descargar 0.96 Mb.
títuloResumen ejecutivo 7
página7/33
fecha de publicación01.08.2016
tamaño0.96 Mb.
tipoResumen
b.se-todo.com > Economía > Resumen
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   33

Productores de maíz


En la zona núcleo la mayoría de los productores de maíz son productores exclusivamente agrícolas y en un gran porcentaje integran sistemas de producción por contratos o en redes. En contraste, en las zonas marginales los productores son principalmente ganaderos o de algún otro cultivo zonal, que empiezan a rotarse con maíz. Tanto en la zona núcleo como en las zonas marginales la tecnología de maíz se basa sobre todo en semilla híbrida y donde es necesaria incluye biotecnología. Las prácticas de cultivo van modernizándose y los productores van buscando mayores rendimientos y mayor estabilidad. Por lo tanto, la fertilización, el control de malezas o el control de plagas es cada vez más preciso. En algunas regiones existe algo de riego complementario, sin embargo, el riego está principalmente enfocado a la producción de semilla de maíz.

El productor ha sido el actor clave en la adopción continua de tecnología en todas las áreas productivas de la Argentina. Su rol no se limita a sembrar y cosechar un cultivo sino que también estuvo históricamente involucrado en el diseño y la aplicación de nuevas tecnologías y también en la transformación de forrajes en carne, leche, cerdos, pollos, huevos, lana y otros productos. Según datos aportados por MAIZAR en el año 2011, alrededor de 26,600 productores comercializaron maíz; de los cuales la mayoría son productores pequeños (61%) y muy pequeños (32%); y en menor proporción también existen productores medianos (6%) y grandes (1%). A ellos deben agregarse quienes siembran unas 850 mil hectáreas de maíz para autoconsumo que no ingresa al circuito comercial.

Figura 11. Argentina: Numero de productores de maíz, según el volumen de maíz comercializado. 2011.




Fuente: MAIZAR

    1. Uso de tecnología para la producción de maíz

      1. Semilla


Actualmente se comercializan y siembran en Argentina híbridos de maíz genéticamente modificados que poseen resistencia a los insectos Diatraea saccharalis y Spodoptera frugiperda, conferida por el gen “Bt” (de origen bacteriano); y otros con resistencia a diferentes grupos de herbicidas, como glifosato o glufosinato de amonio. Según la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) en el 2010 se vendieron en la Argentina 82 mil toneladas de semillas de maíz por un valor de 328 millones de dólares, permitiendo así la siembra de 4.51 millones de hectáreas. Como se observa en la tabla 2, el tipo de tecnología más utilizada en la gestión 2010-11 fue la que tiene características acumuladas (resistencia a insectos y tolerancia a glisofato) que cubre el 39% de área total sembrada con maíz; seguida del maíz resistente a insectos que cubre el 32% del área fue sembrada.

Asimismo, en la campaña 2011/12 se continuó registrando una excelente adopción de maíz transgénico (OGM) cubriendo el 84% del total del área sembrada con maíz; de los cuales el 57% (2.4 millones de has) fue sembrada con semilla de maíz con características acumuladas (resistencia a insectos y tolerancia a herbicida). El resto de la superficie correspondió a maíz resistente a insectos (1.4 millones de has., i.e. 33% del área total de maíz) y tolerante a herbicida (400,000 has. i.e, 10% del total de maíz). También resalta el alto uso de este tipo de semilla en los cultivos de algodón y soya, cubriendo el 95 y 100% de su superficie sembrada, respectivamente.

Tabla 2. Argentina: Área sembrada de maíz, según tecnologías asociadas a la semilla. 2010-11




Fuente: ASA
Durante el periodo 1998-2003 el único hibrido utilizado en la Argentina era el maíz Bt, el cual creció a una tasa promedio anual de más del 300%; la a cual se redujo a solo 1% del 2004 al 2012, por el uso de los híbridos de maíz TH en el 2004 y BtxTH en el 2007. Es así que para el 2012 el 57% del área fue sembrada con maíz BtxTH, el 33% con maíz Bt y solo el 10% con el TH.

Figura 12. Argentina: Evolución de la superficie cultivada con maíz Bt, TH y BtxTH. 1998-2011




Fuente: ArgenBio, MAGyP
En la siguiente figura se puede observar la evolución de los beneficios brutos generados por la adopción de maiz Bt y Bt + tecnología HT, así como su distribución entre los principales actores del sector (Anexo 4). La distribución acumulada de estos beneficios durante el periodo estudiado alcanza a 5.38 billones de dólares, de los cuales el 68.2% corresponde a los agricultores, el 20.4% a los proveedores de tecnología (19% para semillas y 1.4% para Glisofato); y solo el 11.4% al Gobierno nacional por ingresos de derechos de exportación (Trigo, 2011).

Figura 13. Argentina: Evolucion y distribución de los beneficios brutos totales generados por la adoptcion de maiz Bt y BT+Ht




Fuente: Source: The authors, based on data from Márgenes Agropecuarios, MAGyP, Comtrade and SIGMA v2.2 simulation runs (2011)
        1. Siembra Directa


Siembra Directa es el sistema productivo basado en un conjunto de buenas prácticas agrícolas, que se fundamentan en la ausencia de labranzas y la presencia de una cobertura permanente del suelo, vía cultivos y rastrojos de cultivos anteriores. Este esquema permite producir sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones físicas, químicas y biológicas. Además logra hacer un uso más eficiente del agua, recurso que en cultivos de secano es generalmente el factor limitante en la producción. Así, la Siembra Directa logra niveles productivos altos con estabilidad temporal y en armonía con el ambiente. Las primeras experiencias Argentinas datan de la segunda mitad de la década de 1970; sin embargo, la irradiación del sistema debió esperar el paso de otros 15 años, cuando confluyeron una serie de factores, tales como la erosión de suelos en el país, aumento de costos operativos y la aparición de herbicidas más efectivo a menores precios; que hicieran de la Siembra Directa una tecnología económicamente viable.

La Siembra Directa se ha difundido en distintas regiones, las cuales en el pasado eran consideradas inadecuadas para la producción agrícola por sus características de clima y suelo. La adopción de esa tecnología ha permitido, incluso, la expansión de la agricultura a zonas marginales en términos lluvia o fertilidad. El desarrollo económico, social y ventajas ambientales, así como el reconocimiento como un sistema de producción sustentable, garantiza la expansión de este tecnologia en áreas donde la adopción todavía es baja. En la Argentina se observa una rápida expansión del área bajo Siembra Directa, pasando de 10 millones de hectáreas en 1999 a 27 millones hectáreas en 2010; y todavía un 78.5% del total de hectáreas sembradas, sigue mostrando un creciente interés de esta tecnología en la agricultura. Específicamente en el caso del cultivo de maíz, en 2012 el 83% del total de hectáreas sembradas con este cultivo lo hizo bajo esta tecnología.
      1. Fertilizantes


Durante la década del ’90 el despegue del consumo de fertilizantes en Argentina fue impulsado definitivamente por la adopción de la Siembra Directa.El manejo eficiente de la nutrición en el cultivo de maíz es uno de los pilares fundamentales para alcanzar altos rendimientos sostenibles y con resultados económicos positivos, no sólo para el maíz sino también para los otros cultivos que participan en su rotación. Por ejemplo, si el cultivo sucesor es la soja, la eficiencia de la fijación simbiótica del nitrógeno mejora dado los elevados volúmenes de rastrojos dejados por el maíz, los cuales facilitan el reciclado de nutrientes y mejoran las condiciones físicas del suelo. En la gestión 2011-12 se utilizaron 3.09 toneladas de fertilizante en la producción de cereales, de los cuales el 86% se utilizaron sobre todo en el cultivo de soja (31%), maíz (30%) y trigo (25%); y el resto en la producción de girasol, sorgo y cebada. Se estima que estos volúmenes cubrieron en promedio el 71% de la superficie sembrada con estos cultivos, de los cuales resaltan el área cubierta con cebada, maíz y trigo (Anexo 5).

Se estima que en la actualidad el 88% del área sembrada con maíz es fertilizada con dosis superiores a los 200 Kg/ha, y por lo tanto la demanda de fertilizantes por este cultivo llega a las 931,212 toneladas, distribuyéndose el 86% de las mismas entre las provincias de Buenos Aires (31%), Santa Fe (21%), La Pampa (19%) y Córdoba (16%). La mayor parte de los suelos en Argentina cuentan con una buena provisión de potasio de origen edáfico, siendo por lo tanto los nutrientes que limitan en mayor medida la productividad del cultivo de maíz, el nitrógeno, el fósforo y recientemente el azufre; especialmente en la región pampeana. Según Fertilizar (2007) el consumo de fertilizantes en la producción de maíz por grupo químico se concentró en los productos nitrogenados, fosforados y azufrados, con una participación del 60, 31 y 9% del total volumen consumido, respectivamente. A continuación pueden verse los requerimientos del cultivo de maíz para los principales nutrientes (macro).

Figura 14. Argentina: Requerimiento y extracción en grano de nutriente para producir 1 tonelada de grano de maíz. 2005/06




Fuente: Fertilidad de Suelos y Fertilización de Cultivos. Ediciones INTA, Balcarce

        1. Control de plagas


Hasta mediados de la década del ‘60 el modelo de producción dominante en Argentina era el de explotación mixta. A partir de esos años hubo un cambio muy notable hacia la agriculturización, y más de 5 millones de hectáreas ganaderas pasaron a la agricultura. Este cambio en el rumbo productivo incentivó el uso de agroquímicos, desde fertilizantes hasta insecticidas, cuyas formas de uso fueron determinadas por los nuevos eventos biotecnológicos resistentes. Por otro lado, las prohibiciones y/o restricciones de los clorados y el clima de agriculturización motivaron el incremento en el uso de productos insecticidas de otros grupos como los fosforados, carbamatos y piretroides. Asimismo, la amplia difusión de la Siembra Directa permitió un desarrollo potenciado de tecnología y un aumento de superficie cultivada; surgiendo así alternativas químicas de control y gran efectividad, por ejemplo el insecticida fipronil muy útil para el control de las tucuras (insectos cercanos a las “langostas”). De igual manera los materiales genéticamente modificados con resistencia a plagas han contribuido a la expansión del cultivo de maíz, especialmente en las zonas de alta infestación del barrenador de la caña.

Solo tres insecticidas, clorpirifos, cipermetrina y endosulfan, son aplicados en casi el 75% del total de la superficie de los cultivos extensivos en Argentina. Siendo la cipermetrina sin lugar a dudas el insecticida más ampliamente utilizado en la actualidad. No obstante, en los últimos años, y a pesar de la tendencia mostrada previamente, han ingresado al mercado insecticidas de varios productos que empiezan a usarse con mayor frecuencia, tales como los neonicotinoides y los reguladores de crecimiento de insectos (IGR); los cuales están reduciendo la demanda de los productos fosforados, endosulfan y piretroides. Vale destacar el avance de algunas enfermedades en el cultivo de maíz, tales como el tizón (Exserohilum turcicum) y la roya común (Puccinia sorghi), que en un futuro cercano serán adversidades que deberán ser atendidas complementariamente con los fungicidas foliares. Finalmente, vale resaltar la aparición de un nuevo grupo de insecticidas llamados diamidas antranilinica, los cuales se lazan al mercado este año. Este nuevo grupo, donde Rynaxypyr será la primera molécula en conocerse en Argentina, se caracteriza fundamentalmente por la baja cantidad de materia activa por superficie para producir buenos controles de insectos y su bajísima toxicidad. Se estima que la aparición de este nuevo producto, de lugar a un fenómeno similar al ocurrido con el Verde de París, el DDT, el paration y los piretroides.
        1. Control de malezas


A principios de la década del ‘70 como consecuencia de la aparición de nuevos cultivares de maíz y trigo, el incremento de los niveles de tecnología, pero fundamentalmente por la expansión del cultivo de soja, es que se inició una era de crecimiento exponencial en el desarrollo y la utilización de herbicidas en la Argentina. Vale aclarar que la soja fue el primer cultivo con un paquete tecnológico capaz de limitar el avance del sorgo de Alepo y el gramon, los cuales ocupaban gran parte de la zona núcleo Argentina. Es así que la difusión masiva del cultivo de soja obligó a la incorporación de nueva tecnología en el control de malezas, anteriormente casi circunscripta a las aplicaciones post-emergentes de herbicidas hormonales. De esta manera, se empezaron a difundir los tratamientos de pre-siembra y pre-emergencia, hasta entonces casi ignorados.

Durante la década de 1975-85 los herbicidas de pre-siembra incorporados más utilizados para controlar dos malezas muy frecuentes y competitivas para el maíz (i.e. S. halepense y C. dactylon) eran los tiocarbamatos (EPTC y Butilato). Sin embargo el mayor problema con estos productos era el alto costo de siembra que significaban, puesto que requerían una doble incorporación con rastra de discos; razón por la cual su uso se extinguió con rapidez. Asimismo, la generalización de la labranza vertical y luego de la Siembra Directa, determinaron la desaparición de los herbicidas de pre-siembra incorporados (ej. trifluralina). Hacia fines de la década del ‘80, en el cultivo de maíz irrumpieron las sulfonilureas (Nicosulfuron, Primisulfuron); sin embargo, Atrazina siguió siendo el herbicida más utilizado, seguido por Acetoclor.

El ya sostenido crecimiento de la tecnología de no labranza (Siembra Directa) de principios de la década del ‘90, recibió un nuevo y fuerte impulso como consecuencia de la aparición y posterior difusión masiva de los cultivares de maíz resistentes a glifosato (RR). El uso de glifosato para la realización del barbecho químico impulsó la Siembra Directa en sitios, ambientes y aun en ecosistemas impensados en las décadas anteriores, lo que contribuyó al aumento del área sembrada. Este hecho causó un fuerte cambio en el mercado de agroquímicos. Una masa monetaria superior a los 900 millones de dólares en 1996/97 que venía con tendencia claramente ascendente, decayó en sólo tres años a menos de 600 millones y se caracteriza por un fuerte predominio de glifosato en el volumen total; estimándose ya durante la campaña 2001-02 que su volumen comercializado era del orden de los 80 millones de litros.
      1. Mano de obra


El maíz en Argentina es un cultivo extensivo, de alto nivel de mecanización y tecnología. Por lo tanto la mano de obra se relaciona con las distintas etapas de toma de decisiones del cultivo. Pero en general se puede identificar a un productor “puro” que trabaja con su propia maquinaria y exclusivamente en su finca; el contratista “puro” que solamente realiza tareas para terceros; las combinaciones entre ambos incluyendo el arrendamiento de tierras (dando y tomando) y así como distintas formas asociativas. La mano de obra utilizada puede ser altamente calificada para la elección de lotes, tomas de muestras, análisis y recomendaciones agronómicas o maquinistas altamente calificados para realizar la siembra o la aplicación de distintos productos como pueden ser los agroquímicos o fertilizantes. También para el acondicionamiento y el transporte luego de la cosecha. Excepto en el caso de las empresas semilleras no hay prácticas agronómicas que requieran operarios manuales. En el caso de los semilleros el despanojado es una tarea mano de obra intensiva pero que requiere de un cierto nivel de preparación.

Según el IERAL (2011) la producción del grano y su acondicionamiento en el año 2009 genero 25,000 puesto de trabajo. En cuanto al manejo post-cosecha de los granos en la Argentina antes de los ’60 estos eran almacenados en bolsas (sacos), las cuales eran manipuladas a mano y se almacenaban en estibas. Es así que el creciente costo de la mano de obra en la década del ’60 favoreció la transición al manejo a granel de los granos; divulgándose de esta manera el uso de silos y equipos de movimiento del granel; manejándose así la mayoría de la producción de granos desde entonces. Cuando se pasó del manejo en bolsa al manejo a granel, el gobierno incentivó a los agricultores a poseer sus propios silos, otorgando créditos para construir hasta tres por productor. Sin embargo la utilización de estos silos no fue acompañada con la inclusión de sistemas de aireación, situación que hecho a perder los granos por acción de hongos e insectos; pasando de alrededor 2800 secadoras en 1993 a 3700 en la actualidad.
      1. Mecanización agrícola


La evolución de la agricultura en Argentina presenta una relación directa con el grado de desarrollo de la mecanización agrícola. A partir de 1960 comenzó una verdadera revolución de la mecanización en Argentina, puesto que se generalizo el uso de tractores, así como la cantidad y calidad de los implementos de labranza, pulverizadoras y sembradoras; mejorando paralelamente también los equipos de cosecha, almacenaje, transporte, y acondicionamiento de grano. Ningún país del mundo puede mostrar incrementos productivos del 42% de sus granos como lo hizo Argentina entre el período 2002-08, pasando de 67 a 95 millones de toneladas. Estos datos, son muestra clara de la calidad y la competitividad de la tecnología de la maquinaria agrícola de desarrollo nacional, porque estos avances se lograron con más del 55% de máquinas Argentinas.

  • Tractores: Con la generalización de la Siembra Directa continua a partir del año 2003, el tractor agrícola en Argentina es utilizado muy poco a nivel de productor con campo propio, en cambio lo demandan más los contratistas de cosechadoras (casi un 40% del mercado actual tiene ese destino) así como el prestador de servicios de Siembra Directa (20%). Por lo tanto, se estima que el uso actual del tractor agrícola en Argentina en la rotación trigo/soja/maíz no se utiliza más de 2 horas/ha/año, ya que es empleado sólo en la siembra, acarreo de grano y fertilizante; y durante la cosecha para traccionar una tolva auto descargable. Para ejemplificar mejor se indica que Brasil produce 130 millones de toneladas de grano con un mercado de 25,000 tractores/año; en cambio Argentina produjo 96 millones de toneladas en el 2008 con un mercado de 8400 tractores, claramente Argentina presenta un muy bajo índice de tractorización.

  • Sembradoras: Durante el periodo 2000-09 las grandes innovaciones estarían dadas por la adopción definitiva y masiva de los distribuidores de semilla automáticos para el maíz y, por supuesto, los sistemas de siembra variable con posicionamiento satelital. En la actualidad, no se concibe una sembradora de Siembra Directa de gran tamaño sin un monitor de siembra (i.e. auto guía satelital), los cuales son 100% de fabricación nacional. En la actualidad existen en Argentina 42,000 sembradoras de Siembra Directa con capacidad operativa, 48% de las cuales son sembradoras de grano fino (soja, trigo, pasturas, sorgo) y el resto de grano grueso (maíz, girasol, soja, sorgo).

  • Pulverizadoras: De estima que las pulverizaciones en la producción de maíz se realizan en un 80% con máquinas autopropulsadas. La tendencia a la desaparición de productores chicos como demandantes de equipo se acentuó y la alta disponibilidad de prestadores de servicios, sumado a la diferencia tecnológica4 que posee una máquina autopropulsada, hicieron que las máquinas pulverizadoras de arrastre tendieran a perder competitividad a un ritmo muy acelerado.

  • Cosechadoras: La Argentina tiene una historia muy rica en cosechadoras, dado el alto grado de innovación, desarrollo y fabricación, generando así una verdadera revolución de la eficiencia en la cosecha (ej. Agricultura de Precisión). Desde el 2005 en la Argentina existen cabezales maiceros de 22 hileras a 52.5 cm (i.e.11.55 m de ancho) y desde el 2007 la tendencia del mercado está dirigida al uso de cosechadoras con sistemas de trilla y separación. Asimismo, en el 2007 ya se empezó con los primeros mapas de rendimiento confeccionados por monitores y software nacionales, constituyendo otro hito de la industria nacional de alta complejidad. Actualmente la cosechadora Vassalli Axial AX 7,500 de diseño y construcción totalmente nacional, tiene la más alta tecnología en electrónica, sensores, hardware y software a nivel mundial; contando con un monitor de rendimiento satelital con transmisión de datos en tiempo real. Todos estos desarrollos se correlacionan con la presión tecnológica demandada por el productor y contratista argentino que se encuentra muy capacitado.
      1. Riego


Alrededor del 76% del territorio argentino presenta condiciones agro climáticas consideradas áridas y semi áridas. Todas las zonas del Noreste Argentino son consideradas semiáridas, representando el 39% del territorio nacional. En cambio las zonas definidas como áridas abarcan el resto de Argentina, como se muestra en la siguiente tabla.

Tabla 3. Argentina: Distribución de las provincias según la precipitación fluvial


Zona

Precipitación (en mm)

Región

Provincias

% del territorio nacional

Semi

Áridas

>800

(66.2 m/ha)

Este

Formosa, Chaco y Santa Fe

24%

Noroeste

Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones y Corrientes

500 - 800

(40 m/ha)

Oeste

Formosa, Chaco y Santiago del Estero

15%

Noroeste, centro y sur

Córdoba y Tucumán

Noreste

La Pampa

Noroeste, centro y sureste

Buenos Aires

Áridas

<500

(171 m/ha)

Centro y oeste

Jujuy, Salta

61%

Centro y Sur

Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis, Neuquén, Mendoza, La Pampa

Resto del país

Río Negro, Chubut y Santa Cruz

Fuente: Maizar

Dado estas condiciones agro-climáticas, resalta la necesidad de realizar obras de infraestructura de riego y aprovechar todas las posibilidades de agua disponible, pero sin alterar el medio ambiente ni competir con la disponibilidad de agua para uso humano y animal. La tecnología de riego suplementario en regiones subhúmedas, semiáridas y áridas, ha tenido, aunque con cierta variabilidad interanual, una tendencia creciente en la superficie que ha incorporado al riego. De acuerdo a la encuesta a regantes realizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Manfredi (1998), se estima que a nivel nacional existirían aproximadamente unas 343,000 hectáreas bajo riego suplementario con pivotes; presentando una tasa anual de crecimiento de 22,600 hectáreas bajo riego.

Según el Censo Nacional Agropecuario (CNA5) del año 2002 todas las provincias y el 83% de sus departamentos tienen riego; lo cual equivale al 0.49% de la superficie del territorio Argentino. Asimismo, en la siguiente figura se puede observar que en cuanto a disponibilidad de riego destaca el Noroeste Argentino (NOA) seguida por la región Pampeana y la de Cuyo, histórica y tradicionalmente reconocida como una típica región dedicada al riego. Por su parte, las que tienen menos superficie con riego son la extensa región árida y más austral del territorio de la Patagonia, y Noreste Argentino (NEA), región dominada por condiciones principalmente húmedas.

Figura 15. Argentina: Participación porcentual de la superficie con riego, según su región6




Fuente: CNA 2002
Por otro lado, en función del área observada en cada caso, se observa que el riego en Argentina no es homogéneo ni es uniforme su distribución, puesto que predominó el riego por gravedad (70% de la superficie censada) sobre los restantes sistemas de aspersión (21%) y localizado (9.4%). Asimismo, una particularidad que llama la atención es que el 70% del área con riego se concentra en tan sólo 4 de las 23 provincias, i.e. Mendoza, Bueno Aires, La Rioja, Santa Fe (Abraham, 2007). Finalmente en función de datos provistos por aduana (venta de equipos importados) ya que no se poseen datos a nivel local, en el año 2007 se registró una venta total de 2,828 equipos de riego de 7 tramos7. También, de acuerdo a la información disponible, se estima que la inversión realizada en equipos de riego en el último año, fue de 25.62 millones de dólares.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   33

similar:

Resumen ejecutivo 7 iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo 7 icon1. Resumen Ejecutivo

Resumen ejecutivo 7 iconResumen ejecutivo 5

Resumen ejecutivo 7 iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo 7 iconResumen Ejecutivo 4

Resumen ejecutivo 7 iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo 7 iconResumen ejecutivo

Resumen ejecutivo 7 iconResumen Ejecutivo 4

Resumen ejecutivo 7 icon2. Resumen Ejecutivo 4

Resumen ejecutivo 7 iconA resumen ejecutivo 4




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com