Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales)




descargar 0.96 Mb.
títuloPaper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales)
página3/23
fecha de publicación05.08.2016
tamaño0.96 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Economía > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   23

1. Weight Watchers es uno de los métodos líderes para bajar de peso y por supuesto también tienes aplicación para tu móvil y que te sea más fácil seguir el programa. Tendrás que estar suscrito a Weight Watchers para poder hacer tu seguimiento de todos los alimentos y los puntos estés donde estés. Por supuesto también tendrás a un golpe de clic las últimas recetas, noticias de salud, información de ejercicios, y más. También te decimos que esta aplicación es ideal para quien ya esté familiarizado con este método.

Si decides bajártela, podrás:

- Ver una receta nueva cada día y guardarlas en favoritos

- Crear listas de la compra de las recetas

- Elegir alimentos inteligentes y hojas de trucos interactivos

- Inspirarte en historias de éxito y leer consejos para bajar de peso

- Encontrar una reunión de Weight Watchers en tu zona

- Conectarte con otros miembros de la Comunidad de Weight Watchers, actualizar tu perfil y subir fotos

2. Lose it! es un programa que ayuda a controlar las calorías que se consumen por día cuando se hace una dieta. Permite llevar un control de los alimentos y los ejercicios diarios además de calcular cuántas calorías se consumen y cuántas se queman.

¿Cómo funciona? Se debe establecer la cantidad de calorías que deben ingerirse con los alimentos diariamente, las cuales dependen del peso, sexo y edad de la persona. En base a eso se crea un plan y la dieta a seguir. La aplicación cuenta con una base de datos de alimentos para determinar las calorías de acuerdo al producto y cantidad ingerida.

El mantra de la conectividad y la sociabilización onanista (Lecturas recomendadas)

- Soy un hikikomori, mi mundo es mi habitación (El Confidencial - 17/9/11)

(Por Alejandra Abad)

Apartarse de la familia y la sociedad y dar la espalda al mundo y a cualquier tipo de relación encerrándose en una habitación durante meses e incluso años es uno de los comportamientos que algunos jóvenes japoneses han decidido adoptar para huir de las presiones o de traumas y conflictos.

Se trata de los ‘hikikomori’, las víctimas de un síndrome homónimo nacido en Japón y que en España se conoce como el de la “llave cerrada”. Esta enfermedad social provoca que adolescentes y universitarios se aíslen por completo del mundo exterior de forma voluntaria, permaneciendo encerrados en una habitación durante semanas, meses o años.

Lo más frecuente es que en su encierro estos jóvenes estén acompañados únicamente de videoconsolas y ordenadores, aunque en la mayoría de los casos la basura acumulada termina por ser omnipresente en la estancia. Las razones que les llevan al confinamiento pueden ser múltiples pero las más comunes son el rechazo social en el colegio, un fracaso amoroso o el pánico a no ser capaces de cumplir las expectativas que la sociedad posa sobre ellos.

Por ese motivo, este síndrome afecta más a los hombres que a las mujeres, ya que en la sociedad nipona son ellos los protagonistas y los que reciben más presión para conseguir una buena casa, una buena esposa y un buen trabajo. Según el psiquiatra japonés Tamaki Saito, un 86% de los ‘hikikomori’ son varones, aunque resulta difícil dar cifras exactas porque la vergüenza hace que muchas familias no hagan pública esta actitud de sus hijos.

Sin embargo, una investigación del año 2005 de NHK estima que hay aproximadamente un millón y medio de jóvenes en esta situación. Si a esta cifra añadimos todos los tipos de hikikomori, por ejemplo, el pre-hikikomori (jun-hikikomori), que el que sale de vez en cuando y asiste al colegio o universidad algunas veces pero carece de toda relación social, el número total sería de unos 3 millones.

Compañía digital, si acaso

En muchos casos estos jóvenes, que no consienten en mantener contacto ni siquiera con sus padres (aún viviendo en la misma casa) invierten el ritmo de vida, durmiendo durante el día, y pasando la noche con el ordenador, la televisión, la consola o directamente sin hacer nada.

Como asegura el jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, Jesús J. de la Gándara, en un estudio titulado ‘Hikikomori y tumbados. Un análisis literario y social sobre la conducta patológica de aislamiento social’, el hikikomori, durante sus meses o años de aislamiento, no se relaciona absolutamente con nadie, si acaso a través de internet. Y ni siquiera, porque según estudios recientes parece que solamente el 10% lo usa. Su familia sabe que sigue respirando porque devuelve vacía la bandeja de comida que le deja en la puerta y porque oyen el crujir de la madera en el piso de arriba cuando decide dar una vuelta por su pequeña habitación.

La situación puede llegar a ser insostenible en la casa pero la actitud de los padres japoneses, por lo general, es la de esperar un desenlace de forma pasiva, alimentando al hijo encerrado y respetando su actitud. Lo normal es que pasen hasta cuatro años en esta situación antes de que los progenitores decidan solicitar ayuda a algún psicólogo o bien a alguno de los 700 centros para hikikomoris que han surgido en los últimos años a lo largo de la isla.

El tratamiento que deberían seguir estos jóvenes está dando lugar a un intenso debate entre dos visiones médicas: la occidental y la japonesa. “No sólo los padres, sino también los expertos japoneses piensan que se debe esperar hasta que el hikikomori se reincorpore a la sociedad por su propia voluntad, recuerda Gándara.

Los especialistas occidentales, sin embargo, siguen mayoritariamente la opinión del psicólogo de la Universidad de Maryland Henry Grubb, quien publicara el primer estudio académico sobre los hikikomori escrito fuera de Japón, y que sostiene que hay que forzarlo si es necesario: “Si fuera mi niño tiraría la puerta abajo. Simple. Pero en Japón los padres creen en la elasticidad, les dan tiempo y creen que es sólo una fase”, asegura.

- Niños adictos a la Blackberry (El Confidencial - 17/9/11)

(Por Marta Matute)

Reunión estival. Un grupo de padres parlotea amigablemente en una terraza de la capital madrileña. Charlan de lo divino y de lo humano, y picotean. Mientras, sus retoños, preadolescentes de doce y trece años, se agrupan en unos bancos cercanos y juegan en silencio. Cada uno con él mismo, o mejor dicho, con su Blackberry. Sin levantar la cabeza. Sin mediar palabra. Casi sin respirar. Vamos, que si Gurb observase la escena no tendría la menor duda: estos niños han sido abducidos por una máquina, diría. Así de claro.

Blackberry, hasta hace muy poco un artilugio electrónico en franca decadencia comercial, disfruta hoy de una segunda vida gracias al entusiasmo de los preadolescentes españoles, que se pirran por su posesión. Los chicos BB, como se autodenominan orgullosos estos chavales, son ciudadanos en pleno desarrollo físico e intelectual “enganchados” a un terminal, que es móvil y ordenador a la vez, y la puerta de acceso a las redes sociales. Aunque se reúnan, queden y estén juntos, esta generación, que siempre lleva su BB encima, prefiere “chatear” a charlar: pasa su tiempo hablando a través de mensajes, como si fueran jóvenes mudos.

El psiquiatra José Luis Pedreira, médico del Hospital Niño Jesús, de Madrid, es contundente: los menores de 16 ó 17 años no deberían poseer una Blackberry. “La línea que separa un simple hábito de consumo de la dependencia psicológica es muy delgada. Los síntomas de la sumisión no aparecen de repente y dan una subclínica latente que los padres incautos a veces minimizan. Son, sin quererlo, verdaderos cómplices de las casas comerciales”, advierte.

Los psiquiatras y psicólogos se dividen en tecnófobos y tecnófilos. Los primeros, sólo ven el lado oscuro del invento: aislamiento, acoso, descontrol y pérdida de identidad. Los segundos, se apuntan a los tiempos que corren: estos dispositivos potencian ciertas habilidades cognitivas, como la rapidez a la hora de tomar decisiones. El pensamiento se hace más operativo.

Pero la alarma salta cuando se pronuncia la palabra maldita: adicción. Y es entonces cuando la discusión entre los expertos se hace interminable.

Tecnófobos...

Los hay que niegan la mayor, como el doctor Xavier Carbonell, profesor de Psicología de la Universidad Ramón Llull: “adicción es un término muy serio. No es posible comparar las repercusiones que puede tener en el niño o en el adolescente estar ‘enganchado’ a una maquinita con los problemas que acarrean drogas como la heroína, la cocaína y el alcohol. Una cosa es un mal hábito, que hay que corregir, y otra muy distinta, una dependencia”.

Pero ¿qué ocurre cuando el chaval prefiere la Blackberry a verse con sus amigos, o el adolescente presta más atención a su Iphone que a su novia, o el joven no rinde en los estudios porque revisa obsesivamente su correo electrónico? Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, no tiene dudas: “pérdida de control y dependencia. Eso es lo que caracteriza a las adicciones. Y aunque resulte difícil de creer, esa pérdida de control y esa dependencia también pueden llegar a darse cuando uno convierte un terminal electrónico en un objeto de deseo y hace que su vida gire alrededor de él”.

No son muchos, desde luego. Pero ya se han dado casos de ingresos en las unidades de Psiquiatría Infantil. El doctor Pedreira relata la historia de uno de sus pacientes, un estudiante de 14 años encadenado a su ordenador: Tuvimos que internarlo porque mostraba todos los síntomas físicos de una abstinencia: ansiedad, irritabilidad, obsesión, insomnio”. Muchas veces, el fracaso escolar es la primera señal de alarma de que algo no funciona correctamente.

Sin embargo, Carbonell y su equipo de la Ramón Llull, sólo certifican un caso de adicción a las nuevas tecnologías. Y viene de la mano de los juegos de rol en línea. “Entonces sí, a veces se puede producir una suplantación de la personalidad. Ojo, no estoy diciendo que se produzca una esquizofrenia, ni mucho menos. Digo que el individuo puede llegar a preferir la vida del héroe a la suya propia y sentirse más feliz, con las repercusiones personales y sociales que eso conlleva, cuando está sentado en el ordenador y es el caballero del antifaz. Voy a la vida real a comer, pero enseguida vuelvo a la vida virtual que es la que me satisface y fascina”.

Enrique Echeburúa insiste en la tesis de la adicción. Lleva años estudiando los riesgos del abuso de las nuevas tecnologías: “La adicción, con ser el mayor, no es el único problema. Muchas veces se accede a contenidos inapropiados, léase sexuales o violentos, hay acoso y pérdida de intimidad. Además, existe el riesgo de crear una identidad ficticia, potenciada por un factor de engaño, autoengaño o fantasía. Así, por ejemplo, se liga bastante más virtualmente, porque el adolescente se corta menos. Sin embargo, se facilita la confusión entre lo íntimo, lo privado y lo público, y se fomentan conductas histriónicas y narcisistas que deforman la realidad, por ejemplo, alardear del número de amigos agregados”.

...vs. tecnófilos

En el otro lado, una tecnófila convencida: Gema de Pablo, socia fundadora y responsable del departamento de Formación de la empresa Jaitek, dedicada al desarrollo de programas tecnológicos en el ámbito de la educación. Para esta psicóloga, las adicciones no caen del cielo. Son la punta del iceberg de un malestar emocional, la manera que el niño tiene de aliviar su soledad, o su aburrimiento. “Si el pequeño tiene una familia y un entorno escolar adecuados, las posibilidades de que se cree una adicción son mínimas. Hay que marcar límites, pero no prohibir. Los jóvenes hoy en día se socializan también a través de este tipo de dispositivos, y eso también hay que entenderlo como suma, no como resta”.

De Pablo aventura un cambio obligatorio en el aprendizaje. “Si nos negamos a aceptar que el uso de estos aparatos electrónicos, con todas sus ventajas informativas y sociales, ha modificado ya la forma de acercarse a la realidad de nuestros hijos, nos daremos de bruces con el fracaso escolar. El mundo de la escuela, con sus corsés, les resulta ajeno y les aburre. El éxito de Finlandia tiene mucho que ver con todo esto, con un cambio de método en las formas de aprendizaje y con una incorporación decidida y sin prejuicios de las nuevas tecnologías”, explica.

La socia fundadora de Jaitek propone incluso romper los actuales espacios físicos del aula y trabajar por proyectos, donde el alumno es parte activa del aprendizaje y donde se ven involucrados profesionales de diferentes áreas del conocimiento, como ciencias, matemáticas, lengua o historia.

Desde Jaitek sólo apuntan un problema: “La información de las TIC llega difusa y desorganizada y el estudiante no tienen aún capacidad para clasificarla. Este es el gran reto de los maestros, trabajar al mismo tiempo el caos y el orden”. El doctor Pedreira, mucho más clásico, asegura que las BB y todos esos artilugios electrónicos restan al niño capacidad para simbolizar “y a la larga dificultan el pensamiento”.

Señales de alarma

1. Privarse de sueño para estar conectado a la red.

2. Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.

3. Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.

4. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.

5. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un videojuego.

6. Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante del terminal electrónico.

Cómo evitar el peligro

1. Limitar con nuestros hijos el uso de aparatos y pactar las horas de uso del ordenador.

2. Colocar los ordenadores en lugares comunes (el salón, por ejemplo) y controlar los contenidos.

3. Fomentar la relación con otros niños.

4. Potenciar aficiones tales como la lectura, el cine y otras actividades culturales.

5. Estimular el deporte y las actividades en equipo.

6. Desarrollar actividades de grupo.

7. Favorecer la comunicación y el diálogo en la propia familia.

- ¿Qué pensarían Marx, Freud y McLuhan de los iPhones y los iPads? (BBCMundo - 13/11/11)

(Por Margarita Rodríguez)

Son tres de los filósofos más influyentes de Occidente. Su pensamiento transformó la forma como nos vemos a nosotros mismos, a la sociedad y a los medios de comunicación. Para muchos, sus ideas siguen más vigentes que nunca.

BBC Mundo explora con expertos de diferentes disciplinas y países cómo Carlos Marx, Sigmund Freud y Marshall McLuhan verían un fenómeno que, en sólo cinco años, ha sobrepasado las fronteras occidentales: los teléfonos celulares inteligentes y las tabletas.

Se trata de aparatos que tienen cautivadas a millones de personas en todo el planeta y que, como dijera McLuhan antes de que internet fuera una realidad, han convertido al mundo en una aldea global.

Marshall McLuhan

“En los años sesenta, Herbert Marshall McLuhan se convirtió en uno de los teóricos de la comunicación más célebres del mundo, debido tanto a la originalidad de sus tesis (…) como al carácter apocalíptico de las mismas, que se expresaba de forma contundente al detectar la inexorable desaparición del libro, y por extensión de la escritura, como fundamento de la cultura”, dice la introducción del libro “La galaxia Gutenberg” de Mcluhan, de la editorial Planeta.

Fue así como, para muchos, el filósofo canadiense pasó a la historia como el profeta de internet.

“McLuhan es con frecuencia caricaturizado como un gran defensor de la tecnología digital, pero en realidad desconfiaba enormemente de la intrusión de los medios de comunicación en nuestras vidas”, le señaló a BBC Mundo, Joshua Benton, director del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

“McLuhan estaba interesado en la idea de la incorporación de los medios a nuestro propio ser: a la manera cómo infundían nuestras vidas”.

Una de las teorías más emblemáticas del pensador canadiense es que el medio es el mensaje, es decir, que los cambios en la forma de ver el mundo que se derivan de un medio de comunicación no tienen que ver con el contenido que transmite el medio, sino con el medio en sí mismo.

Con los iPhones y con los iPads, McLuhan tal vez pensaría que el medio ya no es el mensaje sino algo más íntimo, como explica Benton:

“Imagino que si él hubiese sabido que todos estaríamos llevando pequeños receptores mediáticos en nuestros bolsillos -con una capacidad de buscar (información) que no se agota, con la posibilidad de acceder a casi cualquier medio de comunicación, y así llenar los pocos momentos libres de nuestros días con una rápida dosis de medios- probablemente estaría horrorizado al ver hasta qué punto el medio es ahora nuestra compañía”.

Condicionamiento

De acuerdo con el profesor de Teoría de la Comunicación de la Universidad Castilla La Mancha de España, Antonio Fernández Vicente, para McLuhan, las tecnologías que utilizamos condicionan la forma en que percibimos, conocemos e interactuamos con los demás y con el mundo.

“Una tecnología es una extensión del ser humano, de su aparato locomotor, perceptual, cognitivo, de su memoria. Cuando afirmó la famosa sentencia “el medio es el mensaje”, dejaba en un segundo plano los contenidos para realzar las influencias que el medio tecnológico, más allá del uso que se haga de él, suscita en nuestras vidas”, le indicó el docente a BBC Mundo.

McLuhan también quedó inmortalizado gracias a su idea sobre “la aldea global”, un concepto que aún genera polémica.

“Es algo muy utópico y que ha recibido numerosísimas críticas, ya que el hecho de que sea potencialmente posible que conversemos con cualquier otro en el mundo en tiempo real, esto es, la unificación planetaria en el plano técnico, no significa que en efecto el planeta se haya interconectado (véase la brecha digital) o que nos entendamos mejor (véase la incomprensión intercultural)”, señaló Fernández.

Sigmund Freud

Cuando le preguntamos a Anouchka Grose, miembro del Centro para el Análisis y la Investigación Freudiana, en Londres, que pensaría Freud de los smartphones y las tabletas, la respuesta fue contundente: “Es imposible saber lo que Freud pensaría, pero cualquier freudiano seguramente los vería como un increíble golpe a la castración”.

En este contexto, aclaró la psicoanalista, la castración no debería interpretarse literalmente, sino como una metáfora relacionada con la sensación general de estar incompleto, de fracaso y de pérdida.

“No más vacíos en el conocimiento, no más olvidos, no más separaciones: con un iPhone, puedes saberlo todo, verlo todo y estar en contacto con todo el mundo al mismo tiempo”.

De acuerdo con la escritora, los teléfonos inteligentes son dispositivos brillantes para manejar la presencia y la ausencia.

“Con la tecnología adecuada, podemos compartir tiempo con nuestra familia y/o con los extraños, podemos ver sus vidas desplegadas en Facebook, ver películas que siguen las existencias de personas ficticias o simplemente leer sobre lo que el resto del mundo lee en los periódicos o en Wikipedia. En otras palabras, podría parecer que tenemos un gran control sobre la proximidad de los otros. Los llamas cuando te dan ganas, los ignoras cuando quieres, u optas por la mitad del camino y los espías”.

Omnipotencia

Grose le explicó a BBC Mundo que para Freud, los niños nacen sin saber dónde terminan ellos y dónde empieza el mundo. Tenemos que aprender que las personas y las cosas están separadas de nosotros y fuera de nuestro control.

“Esto puede llegar a ser una gran decepción y para la mayoría, si no para todos, puede provocar fantasías conscientes o inconscientes de omnipotencia. Los teléfonos inteligentes y los iPads nos brindan el apoyo tecnológico perfecto para desarrollarlas”.

“Por supuesto que la gente va a hacer cola toda la noche (afuera de las tiendas Apple) para obtener la última versión de cuál sea el dispositivo que promete dar respuesta a las necesidades humanas más básicas”.

“Habiendo dicho eso, no creo que Freud habría desaprobado (esos aparatos). Mientras era muy consciente de que los cigarrillos eran una combinación casi cómica del pecho, las heces y el falo -pues de alguna manera respondían a todos los instintos infantiles- eso no le impidió seguir fumando”.

Narcisismo

Para el doctor Benjamin G. Voyer, investigador visitante de la London School of Economics, la mayor parte de la locura alrededor de los iPhones y los iPads podrían explicarse en términos de narcisismo y de una relación perversa que tenemos con el objeto.

“Freud dijo una vez que “uno se vuelve muy loco cuando se enamora”. Yo creo que él vería los iPhones y los iPads como objetos narcisistas. El iPad y el iPhone son objetos de deseo intenso. Ambos objetos guardan contenidos muy íntimos de nuestras vidas: imágenes, mensajes, números personales. Eventualmente, se convierten en una reducción idealizada de quiénes somos o, más exactamente, quiénes quisiéramos ser”, le señaló a BBC Mundo.

Para el psicólogo, los iPads y los iPhones también son reminiscencias de los juguetes que ansiábamos cuando éramos niños.

“Con los iPads y los iPhones, somos capaces de reexperimentar esos momentos de inocencia y de disfrute de nuestra niñez. En ese sentido, Steve Jobs fue una figura similar a Santa Claus. Él creó objetos con los que los adultos podríamos soñar, idealizar, y por los cuales estaríamos dispuestos a esperar toda la noche, de la misma manera que los niños no pueden dormir en la noche de Navidad”.

Más allá de la belleza de los dispositivos, reflexionó el doctor, su misma naturaleza, su característica táctil, los hace un candidato ideal para lo que Freud llamaba fetiches sexuales.

Carlos Marx

“No estoy seguro de tener acceso privilegiado a lo que Marx podría pensar sobre esos objetos (los iPhones y los iPads) y me preocupa que haya un cierto anacronismo en este tipo de preguntas”, le dijo a BBC Mundo el director adjunto del Centro de Ideologías Políticas de la Universidad de Oxford, David Leopold.

“Dicho eso, pienso que Marx se habría estremecido por el contraste entre, por una parte, la fantástica tecnología y su potencial educativo y creativo y, por la otra, su preocupación por el sistema de producción y por los usos sociales que algunas veces se les da”, indicó Leopold.

Cuando el profesor de Teoría Política señaló la preocupación por el sistema de producción citó el caso de la empresa Foxconn en China.

Se trata de la compañía que fabrica componentes electrónicos para empresas como Apple, Dell y Sony.

En mayo de 2010, se reportó que en lo que iba de año, diez de sus empleados se habían suicidado.

Líderes sindicales denunciaron salarios bajos, turnos laborales muy largos, líneas de ensamblaje demasiado rápidas y disciplina militar. Foxconn rechazó las acusaciones.

Consumo

Al hacer referencia a los usos sociales que se les da a esos aparatos, Leopold, quien es autor de “The Young Karl Marx: German Philosophy, Modern Politics, and Human Flourishing” (El joven Carlos Marx: Filosofía alemana, Política Moderna y Florecimiento Humano), reflexionó sobre “el consumo solitario más que la creación cooperativa”.

Señaló que algunas personas tienden a preocuparse por el rol que esos objetos están jugando como productos de estatus o como una forma distorsionada de relacionarnos con los demás.

Ambos argumentos se los manifestó a BBC Mundo, Amy Wendling, profesora de Filosofía de la Universidad de Creighton, en Nebraska, Estados Unidos.

Según la autora de Karl Marx on Technology and Alienation (Carlos Marx sobre la Tecnología y la Alineación), “Marx estaría preocupado por la tendencia de esos aparatos a convertirse en productos de consumo conspicuo o en objetos que otorgan estatus, es decir, en aparatos para exhibir riqueza”.

El precio de esos dispositivos, señaló la docente, podría provocar que se queden “solamente en las manos de la clase alta”.

Sistemas

La profesora indicó que a Marx también le preocuparía que, gracias a internet y a los sistemas de posicionamiento global, “esos aparatos pudieran ser usados para ejercer vigilancia y seguimiento social” y que nos llevaran “a aislarnos del mundo inmediato y de la gente en favor de un mundo virtual (…) Marx menciona que una de las características clave de la alienación es el aislamiento de las personas”.

No obstante, Wendling reconoce que Marx también vería esos aparatos con buenos ojos, pues “podrían ser usados para crear coaliciones de trabajadores en diferentes países” y para combatir el aislamiento.

“En su propia época, Marx era muy entusiasta con el ferrocarril que, según él, dividiría los feudos y crearía las condiciones tanto para el capitalismo como para el socialismo”.

“Al mismo tiempo, le preocupaba que en el sistema capitalista, esas tecnologías fuesen usadas para explotar y aislar a los trabajadores así como también para explotar a la naturaleza”, señaló la autora.

- La nueva economía del entretenimiento (The Wall Street Journal -
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   23

similar:

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconRedes sociales y clusters empresariales

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconQué hace que suba un pastel? el calor del horno o los ingredientes?

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconOpinión pública y democracia en redes sociales

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconLa característica distintiva del siglo XX es el auge y desarrollo...

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconRefugio del desdichado, liberación del prisionero, blando regazo...

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) icon¿ Que significa la expresión “economía global” ? ¿Por qué se define así la economía actual?

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconUso exclusivo Delegaciones y Subdelegaciones de la Secretaría de...

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconTitulo I. Principios generales titulo II. Titulares de los derechos...

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconResumen Este artículo hace un análisis crítico de la actuación de...

Paper La economía del entretenimiento (la civilización del espectáculo y el pastel de las redes sociales) iconEstudios sociologicos en torno al deporte, la violencia y la civilizacion
«simple juego», sino una industria del deporte que ha crecido hasta tener gran importancia a nivel nacional. 132




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com