Resumen: El clima cambiante tiene repercusiones en la sociedad y los ecosistemas de una amplia variedad de maneras




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títuloResumen: El clima cambiante tiene repercusiones en la sociedad y los ecosistemas de una amplia variedad de maneras
fecha de publicación22.10.2016
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ADAPATACION AL CAMBIO CLIMATICO, SOCIEDADES Y ECOSISTEMAS COMO UN TODO

ENSAYO
SINDY MILENA CHACON MORA

Cod. 083400872010
Estudiante Licenciatura en Educación con énfasis en Ciencias Naturales y Educación Ambiental

Universidad del Tolima-Idead-Cread Tunal




Resumen:
El clima cambiante tiene repercusiones en la sociedad y los ecosistemas de una amplia variedad de maneras.

Por ejemplo, el cambio climático puede aumentar o disminuir la lluvia, influir en el rendimiento de los cultivos, afectar la salud humana, ocasionar cambios en los bosques y otros ecosistemas, y hasta tener un impacto en nuestro suministro energético.

Los impactos relacionados al clima están ocurriendo en diversas regiones del país y a través de muchos sectores en nuestra economía. Muchos gobiernos estatales y locales ya están preparándose para los impactos del cambio climático mediante la “adaptación”, que significa planificar para los cambios que se espera que ocurran.

Palabras claves:

Clima, adaptación, cambio, sociedad, comunidad, ecosistema, economía, agricultura, energía, salud, impactos y efectos.

Summary:
The changing climate has implications for society and ecosystems in a variety of ways.
For example, climate change may increase or decrease rain, affect performance of crops affect human health, cause changes in forests and other ecosystems, and to have an impact on our energy supply.
Climate-related impacts are occurring in various regions of the country and across many sectors in our economy. Many state and local governments are already preparing for the impacts of climate change by "adaptation", which means planning for the changes that are expected to occur.
Keywords:

Climate adaptation, change, society, community, ecosystem, economy, agriculture, energy, health, impacts and effects.


INTRODUCCIÓN:
Los ecosistemas también se enfrentan a problemas de adaptación. Algunas especies podrán migrar o cambiar su comportamiento para adaptarse a los cambios en el clima. Otras especies pueden extinguirse. La capacidad de la sociedad para anticipar algunos de los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas nos puede ayudar a desarrollar programas de gestión que ayudan a los ecosistemas adaptarse.

Incluso si los cambios climáticos actuales parecen hoy en día, los gobiernos y las comunidades absorbidos fácilmente comienzan planificación de la adaptación. Muchos de los gases de efecto invernadero permanecen en la atmósfera durante 100 años o más después de que son emitidos. Debido a los efectos a largo plazo de gases de efecto invernadero, los ya emitidos a la atmósfera continuará calentándose la Tierra en el siglo 21, incluso si tuviéramos que dejar de emitir gases de efecto invernadero adicionales hoy. Tierra se ha comprometido a una cierta cantidad de cambio climático futuro , no importa qué. Por lo tanto se puede tomar medidas ahora para prepararse y para responder a los impactos del cambio climático que están produciendo y los que se prevé que se produzcan en las próximas décadas.

Hay límites a la capacidad de adaptación, por lo que las acciones para mitigar el cambio climático debe continuar. Por ejemplo, la reubicación de las comunidades o la infraestructura no puede ser factible en muchos lugares, especialmente en el corto plazo. A largo plazo, la adaptación por sí sola no puede ser suficiente para hacer frente a todos los impactos previstos del cambio climático, necesitará adaptación para acoplarse de forma continua con las acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
DEFINICIÓN:
"Adaptación" se refiere a los esfuerzos de la sociedad o de los ecosistemas para prepararse o adaptarse a los cambios climáticos futuros. Estos ajustes pueden ser de protección (es decir, la protección contra los impactos negativos del cambio climático), u oportunistas (es decir, aprovechando los efectos positivos del cambio climático).

A lo largo de la historia, las sociedades humanas han demostrado en repetidas ocasiones una gran capacidad de adaptación a diferentes climas y cambios ambientales. Ya sea por la migración a nuevas áreas, el cambio de los cultivos que cultivamos, o la construcción de diferentes tipos de vivienda, Sin embargo, la tasa actual de el cambio climático global es inusualmente alta en comparación con los cambios pasados ​​que la sociedad ha experimentado. En un mundo cada vez más interdependiente, los efectos negativos del cambio climático en una población o sector económico pueden tener repercusiones en todo el mundo. 
ALGUNOS CONCEPTOS IMPORTANTES:
IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO: EL PASADO Y EL FUTURO

Los ecosistemas forestales, y sus bienes y servicios: A nivel local, no resulta fácil atribuir la causa de un fenómeno ambiental extremo aislado al cambio climático. El clima es intrínsecamente variable y los episodios climáticos extremos no son raros. Un brote de insectos ocasional o la mortalidad causada por la sequía en un cierto lugar pueden ser consecuencia o verse estimulados por la variabilidad natural del clima. En muchos casos, la carencia de registros prolongados y fiables dificulta la labor de determinar si la frecuencia de los acontecimientos climáticos extremos haya podido aumentar a no. A escala mundial sin embargo, el número actual de estos accidentes y sus proporciones aportan una prueba circunstancial contundente de que los ecosistemas forestales están siendo afectados por alteraciones generalizadas e inusitadas.

En los bosques boreales templados la cubierta de nieve se ha reducido y las nieves se derriten antes de tiempo, las heladas son más cortas y los acontecimientos climáticos extremos son más numerosos; estos fenómenos determinan que aumente la probabilidad, frecuencia, alcance e intensidad de las sequías, canículas, inundaciones y tormentas fuertes. Unas temperaturas más altas, asociadas a veces a una ordenación forestal deficiente, han hecho que algunos de los grandes ecosistemas forestales homogéneos estén más expuestos a brotes de insectos, enfermedades y plagas diversas. Un claro ejemplo es la infestación con el escarabajo del pino de montaña (Dendroctonus ponderosae), que ha hecho estragos en una extensión de más de 13 millones de hectáreas de bosque en el Canadá occidental. Los ecosistemas forestales tropicales han experimentado temperaturas más altas y fenómenos extremos de oscilación meridional El Niño más frecuentes, que han determinado una incidencia mayor de ciclones de gran intensidad, graves sequías, incendios, inundaciones y corrimientos de tierras. La merma del caudal de los ríos y las grandes marejadas ciclónicas han ocasionado un incremento en el nivel de salinidad de los manglares y de otros humedales forestales costeros, que a su vez han causado la degradación de estos vitales ecosistemas.

En las tierras áridas y semiáridas, la mortalidad de árboles por sequía se ha acentuado y ha acarreado degradación y una distribución más reducida en la totalidad de algunos ecosistemas forestales, por ejemplo de bosques de cedro de Atlas (Cedrus atlantica), en Argelia y Marruecos. Conforme la productividad de las tierras agrícolas contiguas disminuye por efecto de la sequía, muchas comunidades africanas carentes de fuentes de ingreso alternativas resuelven volver a utilizar las tierras forestales para sus cultivos, el pastoreo y la cosecha ilícita de la madera y otros productos forestales, con la consiguiente mayor pérdida de cubierta forestal en la localidad.

No es posible predecir con certeza cuál será el impacto futuro del cambio climático en la salud, crecimiento, distribución y composición de determinados bosques (véanse los artículos de van Zonneveld et al. y Silveira Wrege et al.) porque las proyecciones climáticas locales son poco abundantes; por lo demás, la interacción entre factores bióticos y abióticos es impredecible. En ausencia de influjos limitantes debidos a la humedad y a la indisponibilidad de nutrientes, las estaciones más cálidas pueden estimular el crecimiento, la duración del período vegetativo y el efecto fertilizante ejercido por unas concentraciones mayores de CO2 en la atmósfera. En cambio, se prevén disturbios más frecuentes que obligarían al reemplazo de los rodales a causa de las fuertes y bruscas pérdidas de bosque en algunas. Según ciertos modelos de predicción del cambio climático, en porciones del bosque amazónico y en otros bosques tropicales se registrará un fenómeno de muerte regresiva que a su vez podría extremar el recalentamiento mundial.

Existen otros cambios ocasionados por el ser humano en el entorno natural que también podrían acentuar las alteraciones climáticas sufridas por los bosques. Por ejemplo, el ozono a nivel del suelo –agente fitotóxico poderoso y común en los países desarrollados– reduce el crecimiento de los árboles. La deposición de sustancias nitrogenadas contaminantes puede estimular el crecimiento pero asimismo causar desequilibrios de nutrientes. La introducción accidental de plagas de insectos y patógenos por conducto de los intercambios comerciales internacionales –que ya son responsables de las profundas alteraciones observadas en muchos ecosistemas forestales en todo el mundo– ha aumentado el riesgo de que se produzcan infestaciones en gran escala, puesto que la eficacia de las barreras que impiden el establecimiento y proliferación de las plagas es menor en los bosques en latitudes elevadas. Una mejor gestión de estos factores podría contribuir a la adaptación de los bosques al cambio climático.

Las pautas emergentes de los impactos actuales y futuros del cambio climático en los bosques desvelan un conjunto de secuelas negativas debidas a un amplio espectro de factores relacionados con el cambio climático, además de otros impactos menos evidentes o incluso positivos que se registran en regiones o lugares específicos y a menudo solo en ciertas especies de árboles. En términos generales, el riesgo que corren los bosques y la ordenación forestal a lo largo de los períodos usualmente prolongados de rotación aumentarán considerablemente en la mayor parte del mundo, y las ganancias de productividad de algunos bosques se verán anuladas de resultas de las perturbaciones sufridas. Es probable que, durante este siglo, el medio ambiente forestal sufra menoscabos no pequeños.

POBLACIONES Y MEDIOS DE VIDA

Las sociedades ricas de países industrializados disponen de los medios para hacer frente a los efectos inmediatos del cambio climático, y suelen sufrir menos sus consecuencias a breve plazo. Por el contrario, para muchas comunidades pobres de países en desarrollo o de países menos adelantados que dependen de los bosques para la obtención de alimentos, piensos, leña, medicamentos y servicios del ecosistema, el impacto económico y en el bienestar humano del cambio climático puede ser muy agudo. Las escaseces de agua y las lluvias impredecibles, en combinación con el crecimiento constante de la población y la degradación de la tierra, aumentan la presión sobre los ecosistemas forestales y sus posibilidades de satisfacer las necesidades primarias relacionadas con los medios de vida. Gracias a la promoción de las iniciativas de silvicultura comunitaria en los países en desarrollo se puede reforzar la capacidad de adaptación de las poblaciones locales, ya que serían las personas que en primer lugar experimentan los efectos del cambio climático aquellas a quienes se asignaría la responsabilidad de adoptar las decisiones; asimismo, la silvicultura comunitaria fomenta el papel del conocimiento vernáculo en la ordenación forestal.

Incluso en los países desarrollados, algunas comunidades que dependen de industrias basadas en el bosque o de industrias ubicadas en paisajes forestales ya están sufriendo los efectos de las perturbaciones relacionadas con el cambio climático. En Canadá, por ejemplo, los frecuentes fuegos en bosques boreales ponen en peligro la salud e integridad de la población, y la grave plaga de escarabajo del pino de montaña se traducirá ineluctablemente en una reestructuración no leve del sector de las industrias forestales, con consecuencias negativas en el bienestar de la población local (véase el artículo de Konkin y Hopkins).

El cambio climático repercute también en los ingresos locales derivados del turismo y en los servicios de esparcimiento, porque un bosque muerto o en regresión tiene menor atractivo paisajístico, o una capa de nieve discontinua es motivo para abreviar una temporada de esquí.

CÓMO ADAPTAR LAS PRÁCTICAS DE ORDENACIÓN FORESTAL A LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Tres son los enfoques que pueden orientar las acciones destinadas a adaptar los bosques al cambio climático: la ausencia de cualquier tipo de intervención, una adaptación que surge como reacción a una situación determinada, y una adaptación planificada. Desafortunadamente, las intervenciones de ordenación se ajustan por lo general a la primera o, en el mejor de los casos, a la segunda de estas categorías.

La ausencia de cualquier tipo de intervención significa que las cosas siguen como están, y que se parte, al fijar metas y prácticas, de la premisa que la adaptación forestal tendrá lugar más o menos como en el pasado. La adaptación «reactiva» se ejecuta cuando hay que superar una dificultad; como ejemplos se puede citar la corta accidental, los cambios en los procedimientos industriales para transformar la madera de roturado tras algún accidente perturbador, la actualización de los tiempos de cosecha, el reajuste del cálculo de cortas permisibles y el diseño de programas socioeconómicos de apoyo para localidades afectadas.

La adaptación planificada, en cambio, implica que las metas y prácticas forestales se definen anticipadamente y en previsión de riesgos e incertidumbres ligados al cambio climático. Las intervenciones son deliberadas, precoces y se llevan a cabo en diferentes niveles y sectores. En el plano comunitario, la adaptación planificada puede consistir en diversificar las fuentes de ingreso forestal y no forestal, un mejor gobierno de los recursos forestales y la creación de capacidad para vigilar y hacer frente a posibles calamidades de proporciones sin precedentes. En el sector forestal industrial, la adaptación planificada implicaría incluir entre los productos la bioenergía o promover los productos madereros debido a su exigua huella de carbono. A escala nacional y mundial, la adaptación planificada puede incluir un sistema de seguimiento y presentación de informes y la creación de instrumentos para la evaluación de la vulnerabilidad, y el diseño de planes con vistas a la adaptación. Puesto que los bosques forman parte de un ciclo biogeofísico y biogeoquímico, y son objeto de acuerdos internacionales y planes de certificación, se podrá exigir a los responsables de su gestión medir las repercusiones mundiales de las intervenciones realizadas a nivel local.

Se podría objetar que toda ordenación forestal adecuada comprende siempre una acción de adaptación planificada. Sin embargo, cuando se trata de planificar en previsión del cambio climático, la incertidumbre es mucho mayor y los riesgos son desconocidos y numerosos; resulta entonces indispensable reducir sistemáticamente los riesgos en respuesta a los acontecimientos pronosticados. La adaptación planificada significa también sopesar nuevas oportunidades que pueden surgir de resultas del cambio climático, por ejemplo, la conveniencia de plantar una procedencia o especie que crecerá más rápidamente en las condiciones proyectadas, u obtener beneficios de productos y servicios tales como el secuestro de carbono y los nuevos tipos de bioenergía. Mediante la adaptación planificada se puede reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia, o privilegiar la diversificación a expensas de la productividad.

A nivel del rodal, la adaptación planificada haría necesario plantar una más abundante diversidad de especies o de proveniencias o árboles seleccionados por su resistencia a eventuales agentes estresantes. Un plan de aclareos modificado podría servir para dar estabilidad a los rodales en casos de sequía, tormentas y enfermedades, y también para estimular el crecimiento gracias a la fertilización por el CO2.

A nivel del paisaje, la adaptación planificada puede comprender medidas destinadas a minimizar los efectos potenciales de incendios, ataques de insectos y enfermedades, el incremento de la forestación o reforestación, la instauración de corredores de biodiversidad (véase el artículo de Mansourian, Belokurov y Stephenson) y la rehabilitación de bosques degradados. En el plano de los servicios de ordenación forestal, las opciones de adaptación pueden incluir evaluaciones de vulnerabilidad y una mejor preparación para hacer frente a los desastres. Por último, la planificación de la ordenación forestal no debería tan sólo basarse en las trayectorias temporales de crecimiento y rendimiento, sino incorporar factores de incertidumbre y probabilidad siempre mayores de que se produzcan fenómenos climáticos extremos, así como la comparación periódica de las proyecciones con las pautas de una realidad cambiante con el fin de actualizar metas y procedimientos.

Un elemento esencial de la adaptación planificada es la vigilancia forestal intensiva, operación que probablemente requerirá disponer de recursos técnicos y humanos adicionales. La vigilancia es el instrumento que proporciona indicaciones de alerta temprana sobre la muerte regresiva del bosque y los brotes de insectos y enfermedades, ayudando a reducir la inseguridad a la hora de diseñar planes y a minimizar las pérdidas. Una evaluación pronta de los daños tras un fenómeno climático extremo es útil porque permite planificar las cortas de recuperación y la conservación de la madera y predecir las repercusiones climáticas en el suministro de madera, en los mercados y en las condiciones socioeconómicas. En la mayoría de los países desarrollados con cubierta forestal importante ya se lleva a cabo un seguimiento del crecimiento de árboles y de la situación del bosque; en algunos casos esta operación contempla también la observación de aspectos relacionados con el cambio climático como las concentraciones de carbono y la salud del bosque. En los países en desarrollo, la carencia de financiamiento y de pericias en materia de control y evaluación puede impedir la puesta en práctica de las medidas de detección temprana del impacto del cambio climático y las oportunas respuestas. Ante estas insuficiencias, la adaptación planificada debería sobre todo crear capacidad para la realización de evaluaciones forestales periódicas.

La primera medida al desarrollar una estrategia de adaptación es combinar el seguimiento de los bosques y el conocimiento del posible impacto del cambio climático con la evaluación de la vulnerabilidad o de los riesgos. Este tipo de evaluación permite conocer en qué situaciones conviene llevar a cabo una intervención de ordenación, y cuáles son las respuestas relacionadas con el sector forestal que aún evidencian carencias. El perfeccionamiento y los ensayos de métodos de evaluación de riesgos también pueden dar mayor eficacia a las acciones de seguimiento.

LA INVESTIGACIÓN APOYA LA ADAPTACIÓN PLANIFICADA

La problemática del cambio climático ha sido objeto de investigación en diversas disciplinas, incluida la ecología y la ordenación forestales. Para que las exploraciones sean pertinentes y su aplicación rinda efectos eficaces, conviene que los investigadores mantengan relaciones de cooperación con los encargados del diseño de las políticas y los gestores forestales. Al respecto, el IPCC ha desarrollado una labor fructuosa al transmitir a los encargados de las políticas una información técnica fidedigna y fácilmente accesible. También ha puesto al tanto a la comunidad científica acerca del tipo de información necesitada por dichos funcionarios y ha realizado programas de extensión destinados al público. Puesto que en todo el mundo los países han debido adoptar una postura respecto a los asuntos relacionados con el cambio climático y su repercusión en las políticas nacionales y las negociaciones internacionales, un diálogo científico y político también ha brotado en las administraciones nacionales.

El seguimiento de los bosques es un elemento indispensable de la adaptación planificada en el ámbito de la ordenación forestal. El seguimiento efectuado en niveles múltiples permite reconocer precozmente los cambios en la situación y la salud de los bosques. Mediante telepercepción se detectan y cartografían a tiempo las calamidades que afectan a la sanidad forestal; esta técnica es muy útil en las regiones en las que no se realizan levantamientos de campo sistemáticos, y también sirve como herramienta de estratificación para ulteriores levantamientos. Con una frecuencia de cobertura y una resolución más altas, los instrumentos de telepercepción consiguen incluso capturar fenómenos transitorios pequeños.

Otro elemento esencial de una adaptación idónea es la evaluación del riesgo ambiental que deriva de cambios que ocurren tanto dentro como fuera del bosque pero que podrían tener consecuencias en el bosque; será pues necesario configurar protocolos de evaluación en los que se tengan en cuenta las complejas respuestas del bosque a las situaciones de estrés.

Aunque los cambios más intensos atribuidos al cambio climático se registran en zonas de latitud elevada, los cambios menores que se registran en los climas tropicales pueden tener efectos considerables en la vegetación debido a la compleja relación de interdependencia que existe entre los organismos forestales y los estrechos nichos climáticos en que éstos se encuentran. Ello explica que la determinación de la vulnerabilidad y de los riesgos en zonas tropicales sea una labor muy ardua.

El desarrollo de un material de plantación con los rasgos genéticos deseables puede representar una vía prometedora para contrarrestar los cambios climáticos locales. Las ganancias de productividad y la resistencia a la sequía son índices de que muchas especies comerciales importantes podrían ser objeto de mejoramiento incluso mayor, si bien la disponibilidad de un material que pueda prosperar en las condiciones imperantes en la actualidad o en condiciones futuras presenta no pocas dificultades.

Sin embargo, la posibilidad de crear especies resistentes a nuevas plagas y enfermedades aplicando programas de mejora genética vegetal tradicionales parece escasa. Tras alrededor de medio siglo de experiencias de mejora en árboles forestales, los resultados positivos han sido pocos, salvo en el caso de la resistencia a algunas de las principales enfermedades (como la roya del álamo, por ejemplo) que afectan a contadas especies comerciales importantes (véase el artículo deYanchuk y Allard). Los riesgos emergentes que afectan a la salud de las plantaciones de especies exóticas tropicales evocan la necesidad de mejorar las técnicas de genética forestal.

El cambio climático acentúa los factores de incertidumbre; no obstante, la ciencia del manejo eficaz de la incertidumbre y el riesgo no ha sido desarrollada lo suficiente por la silvicultura tradicional. Los meteorólogos y el IPCC han puesto a punto procedimientos cuantitativos relacionados con los factores de incertidumbre climática. Compete ahora a los gestores de bosques y a los encargados del diseño de las políticas integrar de forma sistemática estos elementos de probabilidad en los planes y las decisiones tomadas en el terreno. Las pericias para la gestión de los factores de incertidumbre y riesgo pueden asimismo provenir de otros campos tales como la ingeniería comercial, la investigación de operaciones, la gestión financiera, la ciencia de los seguros y la ingeniería.

Por último, no son las crisis ecológicas sino las económicas las que impulsan principalmente el cambio en el sector forestal y en la sociedad, y por consiguiente es solo relacionando los fenómenos físicos con los impactos socioeconómicos que ocasionan que los encargados de la toma de decisiones podrán aprovechar plenamente la información suministrada por la investigación. Esta operación de inferencia de conceptos implicará dar mayor importancia a las ciencias sociales y del comportamiento en el ámbito de la ordenación forestal.

CONCLUSION:

La salud de muchos ecosistemas forestales ya está quebrantada por el impacto del cambio climático, y las consecuencias podrían intensificarse tanto en el plano local como mundial anulando probablemente las ganancias de crecimiento obtenidas. Las acciones de adaptación son posibles, pero es indispensable planificar y actuar sin tardanza para prevenir repercusiones perjudiciales y aprovechar las oportunidades que se presenten. Las políticas de adaptación relacionadas con la planificación de la ordenación forestal deberán crear conciencia acerca de los impactos reales y potenciales del cambio climático, evaluar los factores de incertidumbre e incluir los elementos de riesgo. El desafío principal consistirá en promover la adaptación planificada aun cuando una crisis inminente no exista, sobre todo si la adopción de las medidas de adaptación pudiese significar menores ganancias eventuales a largo plazo en ausencia de un cambio climático. La opción más obvia sería la adaptación reactiva, pero a largo plazo ésta podría resultar perniciosa para los bosques y la sociedad.

La reducción de la deforestación en los países en desarrollo ocupa ahora en los programas mundiales relativos al cambio climático un lugar destacado, pero es difícil determinar de qué forma afectarán los acuerdos internacionales negociados y los eventuales mecanismos de implementación nacional a las poblaciones cuyos medios de vida dependen total o parcialmente de los bosques. Esta opción de mitigación del cambio climático y de adaptación potencialmente muy eficaz solo podría tener éxito a través de la ordenación forestal sostenible y con la garantía de que las intervenciones de mitigación apoyan los planes locales de adaptación de poblaciones y comunidades.

Uno de los mensajes propalados por la Conferencia de Umeå es que, en materia de adaptación, existe una brecha considerable entre países desarrollados y países en desarrollo en cuanto a capacidad científica, operativa y de planificación. Mientras que muchos países desarrollados invierten en iniciativas multidisciplinarias ambiciosas destinadas a perfeccionar la evaluación de riesgos y poner en ejecución medidas de adaptación y mitigación, en numerosos países en desarrollo obligados a hacer frente a necesidades apremiantes se observan graves carencias de información, administrativas y financieras que impiden la realización de los proyectos de adaptación. Las acciones de adaptación planificada se ven dificultadas por la pobreza y los desequilibrios, y en las zonas vulnerables los impactos negativos derivados del cambio climático en los medios de vida parecen inevitables. En estos países, es pues imprescindible vincular la normativa de mitigación basada en el bosque y la adaptación de la ordenación forestal al cambio climático con el desarrollo rural y unas políticas agrícolas que se centran en las personas, en la mitigación de la pobreza, en la seguridad alimentaria y en los medios de vida. El objetivo de la adaptación planificada ha de ser el bien común. En los países en desarrollo, las metas de equidad y creación de capacidad no se pueden disociar de las providencias de adaptación del sector forestal al cambio climático y requieren por consiguiente la atención de la comunidad mundial.

El cambio climático pone de relieve, hoy más claramente que nunca antes, que es necesario abordar los problemas mundiales adoptando un enfoque multisectorial de colaboración entre las naciones. La colaboración entre las instituciones regionales y nacionales encargadas de la administración y gestión forestales se está intensificando. A medida que los desafíos y graves consecuencias que derivarían de no encarar a nivel mundial los problemas relacionados con el cambio climático han comenzado a ser conocidos, también, pero aún con lentitud, algunas instituciones especializadas han organizado acciones en común, y se ha podido comprobar la validez de algunos mecanismos de gobernanza.
BIBLIOGRAFÍA:

https://www.youtube.com/watch?v=fPyNZHZXo80

http://www.fao.org/docrep/011/i0670s/i0670s02.htm

http://www.epa.gov/earlink1/espanol/cambioclimatico/impactos-adaptacion/index.html

http://epa.gov/climatechange/impacts-adaptation/agriculture.html

http://epa.gov/climatechange/impacts-adaptation/ecosystems.html

https://www.youtube.com/watch?v=o3nMpm--bRg

https://www.youtube.com/watch?v=tR6a6cqFutM

https://www.youtube.com/watch?v=dm8hwMt03OU

http://www.sigpad.gov.co/sigpad/archivos/ABC_Cambio_Climatico.pdf


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