La psicología macro cultural. Una filosofía política de la mente




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Introducción
[1] La psicología macro cultural es un emprendimiento científico.
[2] Los factores macro culturales son la génesis, el locus, las características, los mecanismos (sistemas operantes) y la función de los fenómenos psicológicos.
[3] La psicología es política.

- Los fenómenos psicológicos son políticos.

- El estudio de los fenómenos psicológicos es político.
[4] La psicología macro cultural es una filosofía de la mente.
[5] La psicología macro cultural es una filosofía política de la mente.

- Política y objetividad.

[5] La psicología macro cultural es una filosofía política de la mente.

Una teoría general de psicología, o filosofía de la mente, debe ser política a fin de adecuarse a su objeto de estudio. Su objeto de estudio es la naturaleza política de los fenómenos psicológicos, la naturaleza política de los factores culturales y el carácter político de las teorías de las ciencias sociales sobre los fenómenos psicológicos. La psicología macro cultural es política en tanto realiza lo siguiente:
a. Elucida y evalúa aspectos políticos de los factores culturales, tales como la ideología, los códigos raciales de la etiqueta y la publicidad, los cuales forman los fenómenos psicológicos;
b. Enfatiza, explica y describe el carácter, la función y los orígenes políticos de los fenómenos psicológicos que derivan de los factores macro culturales políticos;
c. Elucida y evalúa las suposiciones y las consecuencias políticas de las teorías psicológicas (y de las ciencias sociales) y de las metodologías psicológicas (es decir, la Psicología).
Dado que los aspectos políticos de estas acciones se encuentran oscurecidos por la mayoría de las estructuras sociales y las ideologías, deben ser descubiertos desgarrando los disfraces públicos. Las ciencias sociales objetivas y minuciosas deben penetrar más allá de las apariencias dadas para comprender cómo ellas enmascaran una verdad más profunda. Las apariencias no constituyen ni iluminan la realidad; la disfrazan. En consecuencia, esas apariencias no pueden aceptarse como valiosas sin cuestionamiento y simplemente medirse. Deben ser cuestionadas con suspicacia. Un análisis filosófico político violenta las afirmaciones de la interpretación cotidiana, así como la complacencia y la obviedad que tranquiliza (Foucault, 1987, p. XVIII). Llamo a este análisis “hermenéutica crítica”. Por ejemplo, la teoría de Marx sobre el fetichismo de la mercancía expone la mistificación de las relaciones sociales en la mercancía como una forma oculta de dominación que contribuye a la creación de sujetos alienados.
Como ejemplo del punto (b), nuestra filosofía política de la mente elucida las implicaciones políticas de los aspectos psicológicos de Jim Crow. Hemos visto que la culpa de Sara Boyle tuvo la función política de distraer la atención respecto del sistema Jim Crow, como la fuente del resentimiento y la resistencia de los negros.
La psicología macro cultural es el único enfoque psicológico que reconoce las características y consecuencias políticas que tienen los fenómenos psicológicos. Esto es así porque solo la psicología macro cultural enfatiza la formación, la función y los rasgos macro culturales de los fenómenos psicológicos, que son políticos. Otros enfoques que ignoran los aspectos macro culturales de la psicología ignoran necesariamente los aspectos políticos de la psicología que son centrales para los factores macro culturales.
Nuestra filosofía política de la mente examina el núcleo y las consecuencias políticas de los factores macro culturales (a). Hemos usado el trabajo de Ritterhouse para hacer hincapié en el núcleo económico-político de la etiqueta racial de Jim Crow, y mostramos cómo mistificaba a las personas que participaban en él e impedía que vieran el código mismo y cómo este afectaba a los negros. Esta mistificación impedía el cambio del código y de sus bases.
Nuestra filosofía política de la mente enfatiza que todos los factores macro culturales son políticos en el sentido de que son desarrollados y controlados por grupos particulares de personas con el fin de maximizar su bienestar material y su poder social. Diferentes grupos de personas de diferentes posiciones sociales tiene diferentes intereses en desarrollar factores macro culturales en diferentes direcciones. Por ejemplo, las compañías de seguro médico definen los costos de pagar los pedidos de sus asegurados como “pérdidas médicas” y tratan de reducirlas rechazando pagar esos pedidos y negándose a asegurar a las personas con riesgos de salud; por otro lado, las personas necesitan que las compañías de seguro brinden una cobertura total. El cuidado positivo que un grupo desea es definido como negativo (“pérdida”) y es reducido implacablemente por el otro grupo.
Una política similar domina todas nuestras instituciones (por ejemplo, el gobierno, las noticias, la Iglesia Católica, las granjas corporativas, los bancos, las compañías farmacéuticas), los artefactos culturales (sistemas de transporte, acceso a Internet, producción de comida, producción de droga, contaminación, estilos de vestimenta y arte) y los conceptos culturales (sobre aborto, niñez, mujeres, matrimonio homosexual, y salud).
Incluso los cultivos orgánicos son políticos. Cuando Michelle Obama plantó un jardín orgánico en la Casa Blanca, en abril de 2009, ejecutivos de la industria química se quejaron de la publicidad que generó. Le urgieron a usar pesticidas en el jardín. Un ejecutivo dijo: “Me estremezco cuando oigo la palabra ‘orgánico’”.
Grupos con diferentes intereses creados (los cuales provienen de sus diferentes posiciones sociales) luchan por controlar los factores macro culturales. La forma y la dirección que toman los macro factores en cualquier tiempo es resultado de la lucha que depende del poder relativo de los grupos.
La psicología macro cultural hace hincapié en que la naturaleza política de los factores macro culturales es una fuente, rasgo y función centrales de los fenómenos psicológicos.
Un análisis político de las teorías y metodologías de las ciencias sociales es valioso para: (1) entender más profundamente las raíces, los énfasis y las implicaciones; (2) construir metodologías y teorías objetivas útiles para proponer una reforma social práctica; y (3) tratar de resolver diferencias teóricas y metodológicas.
Todas las teorías y metodologías de la ciencia social se apoyan en suposiciones sobre cómo la sociedad está y debería estar organizada; sobre cuáles son y deberían ser sus principios y objetivos fundamentales; sobre cómo son seleccionados sus líderes sociales y cómo deberían serlo; qué poder ellos tienen y deberían tener; y qué poderes, derechos y obligaciones tiene la población y cuáles debería tener. Estas suposiciones políticas penetran en los detalles de las teorías y las metodologías de las ciencias sociales –subrepticiamente, por supuesto. Como dijo Dufour (2008) sobre las ontologías filosóficas: “Todas las ontologías involucran una política que celebra, organiza o se prepara para el reino humano del ser… El ser por lo tanto nunca es puro. Siempre tiene una traducción política, o, se podría decir, un doble político” (pp. 17-18). En consecuencia, entender las suposiciones políticas profundiza nuestro entendimiento de los detalles de la ciencia social que permean. Antes indiqué esto al considerar la psicología evolucionista y las definiciones del trastorno psicológico. Ejemplos adicionales ampliarán esta relación.
Chomsky (1975) es consciente de las bases políticas de las teorías del lenguaje. “Como Harry Bracken ha dicho: ‘Los debates empirismo/racionalismo del siglo XVII y los de la actualidad son debates entre diferentes sistemas de valores o ideologías. De ahí el calor que caracteriza esas discusiones’” (p. 127) Chomsky explica que su teoría nativista, racionalista de la gramática universal se apoya en un ideal político de libertad:
A menudo se ha asociado la doctrina de que inicialmente la mente humana es plástica y no tiene estructura, y de que la naturaleza humana es totalmente un producto social, con el pensamiento social progresista e incluso revolucionario… Pero una mirada más profunda mostrará que el concepto de “organismo vacío”, plástico y sin estructura, además de ser falso, también sirve naturalmente de apoyo a las doctrinas sociales más reaccionarias. Si las personas son seres maleables y plásticos sin ninguna naturaleza psicológica esencial, entonces, ¿por qué no podrían ser controladas y coaccionadas por aquellos que exigen autoridad…?

El principio de que la naturaleza humana, en sus aspectos psicológicos, no es nada más que un producto de la historia y de las relaciones sociales, elimina todas las barreras a la coerción y la manipulación por parte de los poderosos.

Es razonable suponer que así como estructuras intrínsecas de la mente subyacen en el desarrollo de las estructuras cognitivas, entonces un “carácter de especie” proporciona el marco para el crecimiento de la conciencia moral, el logro cultural, e incluso la participación en una comunidad libre y justa.

La conclusión de que las necesidades y las capacidades de los seres humanos encontrarán su expresión más completa en una sociedad de productores libres y creativos, trabajando en un sistema de libre asociación… proviene del compromiso empirista con el progreso y el iluminismo, [pero] pienso que tiene raíces más profundas en los esfuerzos racionalistas para establecer una teoría de la libertad humana. (Chomsky, 1975, pp. 131-134)
El giro conversacional en la psicología cultural también se apoya en, y transmite, una agenda política. Bruner (1982) expresa esto claramente: “Es el aspecto de foro de una cultura (en el cual los significados se negocian y renegocian) lo que da a sus participantes el rol de hacer y rehacer constantemente la cultura –su rol activo como participantes, más que como espectadores que cumplen roles canónicos de acuerdo con reglas cuando ocurren las señales apropiadas” (p. 839).
De acuerdo Harre (2009): “La fuente principal de los modelos fundamentales de las explicaciones científicas en el dominio de los fenómenos sociales es la conversación… Los seres humanos pueden llegar a darse cuenta de que son personas y agentes activos que tratan de realizar sus proyectos con otros. Así como pueden llegar a darse cuenta de que las restricciones que la sociedad parece poner sobre sus búsquedas de valor son gramaticales, en el sentido que Ludwig Wittgenstein dio a esos términos. Las líneas de la historia y las convenciones de acuerdo con las cuales las personas viven, podrían ser diferentes y nuevas gramáticas pueden crearse y adoptarse. Todo lo que tenemos que hacer es mostrar a las personas atrapadas en los frágiles velos de seda de un patrón de convenciones discursivas.” (pp. 140-142)
Harré hace hincapié en la libertad social que acompaña la definición de la sociedad como sudarios frágiles de convenciones sociales. La reducción de la sociedad a la conversación permite a las personas implementar la teoría de la libertad individual. Si la sociedad fuera masiva, las instituciones estructuradas y los individuos no podrían arreglar libremente sus vidas sociales como quisieran. No es exagerado decir que el ideal político de libertad personal de Harre subyace y motiva su teoría de la cultura.
Los principios del construccionismo social de Gergen y Gergen (2002) también tienen ideales políticos en sus bases:
No hay ninguna configuración particular de palabras o frases que sea coincidente con lo que llamamos el mundo “ahí afuera” o “aquí dentro”. Nos gustaría acordar con que “algo existe”, pero lo que “es” no produce ninguna exigencia en la configuración de los fonemas o frases usadas por los seres humanos al comunicarse sobre esto. De este modo, eliminamos el privilegio de cualquier persona o grupo que afirme tener un conocimiento superior sobre lo que existe. Con respecto a la verdad (una coincidencia entre palabra y mundo) o la razón (la disposición de las palabras mismas), ninguna ciencia, religión, filosofía, partido político u otro grupo puede reclamar una superioridad definitiva. Más aún, el mundo no controla lo que hacemos con él.
La política de esto es igualar y democratiza el estatus de todos. Gergen y Gergen tratan de romper las jerarquías sociales de un modo epistemológico. Si todas las epistemologías son igualmente aceptables, entonces no hay razón para privilegiar un grupo sobre otro. Este valor político igualitario impulsa toda la epistemología. La vuelve ecléctica, como la política pluralista. (…)
Más aún, la epistemología es antirrealista (no coincidente con una realidad independiente, e incluso no afectada por ella –sea lo que sea no pone exigencias a nuestra forma de pensar o hablar de ella) por la misma razón política. Permite que cualquier grupo tenga la opinión que quiera sobre el mundo. Ningún grupo puede ser cuestionado acerca de lo que piensa porque no hay fundamentos para realizar tal cuestionamiento. No se puede decir que un grupo esté equivocado, porque el antirrealismo destruye la noción de bien y mal –no hay realidad independiente de nosotros que pueda usarse como prueba. El realismo es criticado porque insiste en poner a prueba cada opinión con una realidad independiente y luego insiste en dictar sentencia sobre la validez de la opinión. Esto hace que las personas sean susceptibles de ser incorrectas y en consecuencia ser juzgadas como inferiores con respecto a otras y en necesidad de corrección. Esto generaría jerarquías sociales, las cuales violan la política igualitaria. Por esta razón, los relativistas y subjetivistas se oponen al realismo.
Podemos ver que Gergen y Gergen han formulado su epistemología para apoyar su política democrática. Su política los impulsa a negar la realidad objetiva de las cosas. Por eso ellos dicen que es positivo que el mundo no controle lo que hacemos con él.

Podemos reflexionar ahora sobre algunas suposiciones políticas de la psicología macro cultural. Una observación es que los factores macro culturales son las piedras angulares de nuestra civilización y nuestra humanidad, y, por consiguiente, necesitan ser continuamente analizados y reformados para alcanzar la plenitud humana tanto como se pueda. En tanto lo factores macro culturales sean no democráticos, estén controlados por élites para sus propios intereses, pongan a las personas unas en contra de otras, sean indiferentes hacia los intereses de la población, se basen en la violencia, alienten motivos y deseos supinos, la gente nunca se sentirá realizada. La psicología macro cultural considera la psicología como una parte de, un reflejo de, y una ventana a los factores macro culturales. Esto le permite a la psicología brindarnos un ángulo único para evaluar los efectos de esos factores sobre nuestras vidas. Los fenómenos psicológicos pueden ser reconocidos como barómetros sociales, que nos pueden ayudar a formular ideas sobre las formas de humanizar los macro factores que se revelen a través de la psicología.
En este sentido, los fenómenos psicológicos pueden ser subversivos del estatus quo si se reconoce que reflejan esos rasgos. La psicología macro cultural es la herramienta analítica para realizar este potencial. Es la herramienta analítica que elucida la información cultural de los fenómenos psicológicos y la utiliza para evaluar y reformar los factores macro culturales. La psicología macro cultural considera la psicología como un espécimen cultural que encarna un sistema complejo y amplio y la historia (génesis) –así como lo hace una piedra, o una onda de luz astronómica, o un árbol, o una evidencia forense. Estos rasgos, que están contenidos en el espécimen como una forma de secreto, pueden ser desentrañados con las herramientas analíticas apropiadas que los interpreten y evalúen. La psicología macro cultural es la llave que destraba la esencia cultural secreta de los fenómenos psicológicos.
La psicología macro cultural también desentraña la esencia cultural implícita de las metodologías y las teorías psicológicas que protegen el secreto de la esencia cultural de la psicología. Este secreto cultural sobre la psicología mantenido por la Psicología oscurece los secretos de los factores culturales que forman la esencia cultural de la psicología. El secreto cultural sobre la psicología se convierte en un secreto cultural sobre la sociedad. Esto impide cualquier reforma de la sociedad. Mientras la psicología macro cultural extrae hermenéuticamente los secretos culturales de la psicología, otras teorías psicológicas los cierran herméticamente. Ellas reemplazan la ciencia de la hermenéutica con el arte de la hermética. Lo hacen minimizando la esencia cultural de los fenómenos psicológicos –esto es, ignorando, negando u oscureciendo el plano común que unifica cultura y psicología, y poniendo a las dos en planos separados, en donde parecen estar gobernadas por procesos y principios separados. Este “cambio tectónico” saca a la psicología del plano de la cultura y la coloca en el plano de (a) el animal y la biología del niño, en donde los procesos naturales, innatos, determinan la conducta; (b) la subjetividad individual (elecciones y significados individuales); o (c) las interacciones interpersonales, como “la socialización de la familia”, la cual es recortada de los factores macro culturales más amplios.
Las teorías y la metodología que efectúan este “movimiento tectónico” actúan como barreras para comprender la unidad de la cultura y la psicología, así como las teorías geológicas dificultaban la comprensión de la unidad original de los continentes, las teorías biológicas impedían el entendimiento de la unidad de las especies, las teorías físicas impedían el entendimiento de la unidad de masa y energía, y las teorías raciales impedían que los blancos se unieran a los negros en el Sur.
En forma similar, la “ciencia” de la economía ha malinterpretado su objeto de estudio, e incluso impedido su entendimiento. Así lo explica el economista Premio Nobel Paul Krugman (2010) en su artículo “Cómo los economistas se han equivocado tanto”: “Pocos economistas han visto la llegada de la crisis, pero esta falla en la predicción fue el menor de los problemas del campo. Más importante fue la ceguera profesional a la posibilidad misma de que ocurriera una falla catastrófica en el mercado económico… Tal como lo veo, la profesión de la economía se extravió porque los economistas, en tanto grupo, vestidos con el ropaje impresionante de las matemáticas, confundieron la belleza con la verdad… Desafortunadamente, esta visión romántica de la economía condujo a la mayoría de los economistas a ignorar todas las cosas que podían ir mal. Se volvieron ciegos para… los problemas de las instituciones que están fuera de control; las imperfecciones de los mercados –especialmente de los mercados financieros– que pueden hacer que los sistemas operativos de la economía produzcan accidentes repentinos e imprevistos; los peligros que se crean cuando los reguladores no creen en la regulación” (p. 36).
Lewontin (1991) explica en forma similar cómo ciertas doctrinas de las ciencias biológicas son legitimaciones ideológicas del estatus quo.
Si la biología y la economía pueden ir por el mal camino y no ser científicas, la Psicología también. El hecho de que una disciplina se llame a sí misma ciencia e intente serlo, no significa que de hecho sea una ciencia. Puede no ser científica, e incluso, ser anticientífica, en la medida en que esté teñida por una ideología engañosa.
Un examen político-filosófico significa criticar la cultura y la política del estatus quo, que está presente en el contenido implícito de la metodología y la teoría de las ciencias sociales, y significa buscar formas de construir una metodología y una teoría con nuevo contenido político-cultural, que en última instancia conduzca a una cultura y una psicología más satisfactorias. De esta forma, la ciencia psicológica puede contribuir a la reforma social, que resolverá la actual crisis socioeconómica.
Este es un acto político que altera el estatus quo y provoca una feroz resistencia por parte de este, debido a que estamos desafiando las convenciones políticas y científicas que sostienen el estatus quo y que éste desea mantener imperturbables e incluso inadvertidas. No es sorprendente que la psicología macro cultural sea impugnada de manera que las herramientas analíticas necesarias para extraer y escrutar la información social de los fenómenos psicológicos sean silenciadas. Todos los debates sobre psicología cultural –incluso sobre cuestiones de metodología y de teoría– tienen esta política en su núcleo. Es fascinante observar que los contenidos de la psicología macro cultural que iluminan vívidamente la psicología concreta y la cultura concreta, y que tiene el mayor potencial para sugerir cambios sustanciales en ellas, son los contenidos más desafiantes para los psicólogos culturales y de la corriente principal. Esos contenidos de la psicología macro cultural que se ocupan de los aspectos abstractos de la psicología y la cultura –y que tienen poco potencial para sugerir cambios específicos en ellos– son aceptados por los psicólogos. Demostraré que el grado de animosidad que los psicólogos muestran a los contenidos de la psicología macro cultural es una medida del potencia subversivo que tienen esos contenidos.
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