El fascinante y estremecedor relato de uno de los escándalos político-financieros más grandes del mundo




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títuloEl fascinante y estremecedor relato de uno de los escándalos político-financieros más grandes del mundo
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Legales

  • Exigen un cumplimiento cabal de la Ley Monetaria y Financiera, 183-02, a fin de evitar demandas comerciales y penales futuras

  • Garantías legales

  • Financieros

    • Compra de activos y pasivos financieros

    • Compra de activos fijos

    • Re-contratación de antiguos empleados de BANINTER

    Los aspectos legales a que hace referencia el MOU

    • Se pueden resumir de la manera siguiente:

    1. Scotiabank requiere de las Autoridades Monetarias seguir fielmente el procedimiento descrito en la Ley Monetaria y Financiera (LMF) para disolver BANINTER, específicamente los artículos 63 y 65, lo que evitaría demandas legales sólidamente fundamentadas.

    2. El BCRD dará a Scotiabank garantías en el caso de que no se atienda debidamente al mandato especificado en la LMF. Se entiende no atender al mandato de la LMF los siguientes:

    GARANTÍAS:

    • No entregar la documentación contemplada en el MOU de acuerdo a la LMF,

    • No seguir adecuadamente el procedimiento establecido en artículo 65 de la LMF, 183-02,

    • Se acordó que en caso de que el Scotiabank sea sentenciado por un tribunal competente, el Scotia cubrirá los primeros RS$300,000 en gastos legales, y a partir de este monto, el BCRD será responsable.

    La propuesta financiera del Scotiabank se resume en:

    • Compra y mantenimiento de arrendamiento de 35 sucursales con sus ATM: Compra de 25 sucursales y arrendamiento de otras 10.

    • Mantenimiento de 460 ex-empleados de BANINTER.

    • Compra de la tarjeta de crédito.

    • Compra de los préstamos comerciales y personales de BANINTER.

    De la misma manera el Scotiabank:

    • Comprará todos los activos muebles e inmuebles de BANINTER en cada sucursal, tales como: computadoras, UPS, teléfonos, escritorios, calculadoras, máquinas de escribir, ATMs, edificios etc.

    • Se exceptúan de la compra de activos las cajas de seguridad por considerarlas riesgosas.

    Las sucursales adquiridas por el Scotiabank se convertirán paulatinamente:

    • En sucursales del Scotiabank atendiendo al siguiente esquema de trabajo que regirá durante los 90 días siguientes a la disolución de BANINTER:

      • El personal se integrará luego de un proceso previo de entrenamiento basado en las normas y procedimientos de este banco;

      • De acuerdo a la conversión paulatina de las sucursales de BANINTER en las del Scotiabank de acuerdo al plan de este último;

      • Considerando la instalación de la base tecnológica;

      • De manera inmediata Scotiabank abrirá 10 sucursales, antiguamente pertenecientes a BANINTER.

    Asimismo, el Scotiabank comprará la cartera de BANINTER:

    • Adquirirá inmediatamente la cartera calificada como A.

    • La cartera calificada B y C el Scotiabank dispondrá de un plazo de tres meses para depurarla y al término de ese plazo se establecerá, de común acuerdo con la Superintendencia y el Banco Central, la calificación de esos activos lo que fundamenta la valoración de los mismos. Durante este proceso se utilizarían las normas del Scotiabank.

    La cartera de BANINTER calificada como D y E:

    • El Scotiabank la tomará en administración, para lo que se establece una comisión escalonada, que rige como sigue:

      • Si el Scotiabank recupera un tercio (1/3) de esa cartera recibirá un 20% de lo cobrado.

      • Si recupera dos tercios (2/3), entonces la comisión cobrada será de 25%,

      • Y si recupera la totalidad de esa cartera, entonces recibirá un 30% de comisión.

    El costo de la transacción con el Scotiabank:

    • Las sucursales que el Scotiabank ha escogido tienen un costo de aproximadamente de RD$681.0 millones, según evaluación de PROAGRA. Este monto será pagado de manera inmediata luego de anunciada la fecha de cierre del BANINTER.

    • El Scotiabank acuerda con la Superintendencia de Bancos y el BCRD adelantar US$115.0 millones, además de aproximadamente US$25.0 millones para la adquisición de las sucursales. Todos estos recursos ingresarán al BCRD:

    • De la manera siguiente:

      • US$25.0 millones con la liquidación del BANINTER.

      • US$57.5 millones cuatro semanas después de anunciada la fecha de la liquidación del BANINTER,

      • US$57.5 millones cuatro semanas más tarde a la realización del pago anterior.

    Los US$115.0 millones son a cuenta de la evaluación final:

    • De los activos y pasivos del BANINTER.

    • En caso de que la evaluación arroje un monto mayor al adelantado por el Scotiabank, este pagará la diferencia al BCRD.

    • En caso de que la evaluación resulte menor al monto adelantado, entonces el BCRD devuelve la diferencia al Scotiabank.



        • Diablos, cada día uno se sorprende más de las vainas ocultas en todo este proceso de Baninter. ¿Dónde tú pudiste encontrar esos contratos y documentos?

        • Yo tengo mis contactos. No todos estaban podridos entre aquella gente del gobierno pasado, había personas muy íntegras y honorables, que tuvieron que tragar en seco y morderse la lengua, para no explotar ante tanta barbarie... pero ahora por lo menos, quieren que se sepa toda la verdad. Y déjame decirte que si no se hubiese contado con la probidad y firmeza de esos señores intransigentes con la ley y la ética, no sabemos a dónde nos hubiesen llevado los vivos que quisieron hacerse dueños del proceso de liquidación.

        • Pero esto es grande. Había, por lo menos, US$115 millones de dólares más, que no fueron reportados a la ciudadanía, en la venta que se le hizo al Scotiabank. ¿Qué perseguían con esa actitud de ocultamiento?

        • ¿Por qué decirnos a todos que sólo se vendieron todos esos activos en US$25 millones cuando en realidad se habían negociado en un mínimo de US$140 millones?

        • Por favor, vamos a abrir una investigación en varios frentes. Primero, hay que investigar todo lo relativo a Impuestos Internos. Investígate en internet sobre el reporte de beneficios en Canadá y si la inversión en Dominicana fue reportada correctamente allá. Como es una sucursal del Bank Of Nova Scotia de Canadá, ellos están obligados por ley a tener todos esos datos en la red. Aquí, tenemos que ver si los recursos entraron todos al Banco Central y si se está rebajando de los activos que se están realizando de Baninter. Esos US$140 millones de dólares deben reducir el famoso Hoyo de Baninter y por tanto el déficit cuasi fiscal.

        • Yo insisto en preguntar ¿cuál sería la razón para ocultar la verdad sobre esta venta? ¿será que no querían afectar su cotización en la bolsa de valores de New York?

        • No lo sabemos, pero lo vamos a averiguar –expresó con firmeza Ernesto.


    Capítulo XXIII

    Delta Comercial:

    La nebulosa de dos negociaciones

    A diferencia de la mayoría de los políticos dominicanos, Jacinto Peynado, siendo un empresario próspero, nacido en cuna dorada, se integró a su partido para aportar, incluso con imprudencia, sin beneficiarse ni siquiera de la posición de vicepresidente de la República. La prueba está en que dilapidó su fortuna por su bonhomía y su sensibilidad ante los problemas de sus correligionarios y compatriotas, como se decían los reformistas. Manejando empresas líderes en el mercado en diferentes áreas, Jacinto Peynado Garrigosa fue mermando su capital, gastándolo en los procesos electorales en los que participó en su afán por llegar a la presidencia de la República, teniendo como su principal opositor y retranca al líder de su propio partido, el doctor Joaquín Balaguer.

    Las precariedades a que le llevaron su inversión en la política, convirtieron a la Delta Comercial, su principal empresa, en deficitaria.

    Comercializadora de los vehículos Toyota, Volvo, Porshe, entre otras marcas prestigiosas, nadie entendía los apuros económicos de La Delta, como se conocía popularmente. Peynado se endeudó hasta la imprudencia en el Banco Intercontinental. Cuando los compromisos financieros eran mayores que sus posibilidades de pago, el ex vicepresidente de la República se vio obligado a tomarse un cafecito con Ramón Báez Figueroa, quien ni tonto ni perezoso fue sobre él con la intención de dejarlo fuera de circulación.

        • ¿Tú crees que Ramoncito hizo todos esos préstamos con la premeditación de quedarse con la Delta? –preguntó ingenua Judith.

        • Casi todo lo que Ramoncito hacía era premeditado. Cuando le gustaba un negocio, él accionaba para endeudarlo de tal manera que pudiera asfixiarlo, para luego quedarse con la empresa. Era muy fácil, sólo tenía que borrar las deudas y asunto resuelto.

        • Aquí Peynado tuvo que darle el 50% de sus acciones en la Delta para saldar los compromisos. Todo ese esquema de dominio lo diseñó doña Vivian Lubrano.

        • Mira lo que tiene aquí el Banco Central, sobre el esquema de adquisición de la Delta:

    • TIPIFICACION DE CASOS DE COMPRAS DE EMPRESAS

    • DELTA COMERCIAL

    • Esta compañía en la actualidad es propiedad de las siguientes empresas :

    Júpiter Motor, S. A.

    50% (representa al GRUPO NAJRI)

    Hillcrest Overseas Int

    50% (representa a BANINTER)

    Para cumplir con las leyes dominicanas que exigen un mínimo de 7 accionistas, existen otros accionistas con inversiones inmateriales como es el caso de Jesús María Troncoso con una acción, Marcial Najri, con dos, etc.

    COMPRA DE LA EMPRESA DELTA COMERCIAL, C POR A,

    AL SEÑOR JACINTO PEYNADO Y OTROS ACCIONISTAS

    24 DE ABRIL DEL 2001

    Se firma un acuerdo de intención de compra de acciones entre JUPITER MOTOR, S A, HILLCREST OVERSEAS INT., y JACINTO PEYNADO G.

    18 DE JUNIO DEL 2001

    Se firma un acuerdo de compra venta de las acciones de Delta Comercial, C por A., por un monto de USD70 millones. La composición inicial fue la siguiente:

    Júpiter Motors, S. A. USD$30.5 Millones

    Hillcrest Overseas, Int. 30.5 Millones

    Jacinto Peynado 9.0 Millones

    Posteriormente el señor Peynado aplicó su inversión, según estipulada en el acuerdo, a las deudas pendientes de la Delta Comercial, C por A., de forma que quedaron como accionistas solamente Hillcrest Overseas Int. y Júpiter Motor, S. A.

    COMO COMPRA SU PARTE HILLCREST OVERSEAS INT.

    28 de febrero del 2001

     Se forma la empresa Hillcrest Overseas Int, en BVI (paper company) con un capital de USD 1,000.00. Una resolución del 22 de marzo del 2001 da poderes a los señores Jesús M. Troncoso y Marcos Báez C.

    Esta empresa obtiene varios créditos de Baninter cuyo monto total es igual a la inversión en Delta Comercial, C Por A.


    Adjunto se encuentra un corte de los préstamos a la fecha, puede notarse que se registraba el cargo de intereses (USD$ 855,937.49), los cuales aparecen por cobrar dado que nunca fueron pagados. Se trató de aparentar una garantía con certificados, pero los cheques que amparaban estos certificados los encontramos en una gaveta de un funcionario del banco, mutilados en el área de firma, los cuales nunca fueron endosados ni cobrado. Se adjunta a este reporte copias de dichos cheques, tanto de los firmados como de los mutilados. 

    Delta Comercial mantiene deudas al 3 de julio del 2003 con Baninter por un monto de RD$RD$1,008,860,829.00. Conclusión, la inversión de Baninter en DELTA COMERCIAL , C POR A, fue hecha con préstamos tomados a Baninter por Hillcrest Overseas Int.

        • Hay que buscar la forma de auditar esa operación. Ese era el modus operandi de Ramoncito. No tenía escrúpulos a la hora de cerrar una negociación de este tipo. Primero estaban sus intereses. Pero además, la forma en que podía comprar todo en el país, porque no le costaba ni un solo centavo.

        • Ahora hay un tema más ardiente que ese, pero toca muchos intereses. Cuando se descubre el lío, Delta Comercial está entre los bienes que son adjudicables. Y eso pone nervioso a José Antonio Najri, su propietario.

        • ¿Pero por qué adjudicarse la Delta, si Ramoncito sólo era dueño del 50% de las acciones? en última instancia, el Banco Central pasaría a ser propietario de esos activos, que son muy buenos por cierto, porque José Antonio es una persona extraordinaria, muy buen gerente. De seguro que la Delta deja beneficios cada año.

        • Es que Ramoncito dejó un préstamo a nombre de la Delta Comercial por el que nunca pagó un solo centavo, ni siquiera de intereses, que habían acumulado a la fecha US$856 mil dólares.

        • Bueno, ahí tiene José Antonio que hilar fino y comprar esa parte de Baninter al Banco Central.

        • Eso es lo que se ha tratado, pero parece ser que ha habido problemas, porque se le ha vendido con una especie de permuta, pero resulta que los terrenos que se han entregado no valen ni la mitad de la suma por la que se le recibieron, para venderle la otra mitad de la Delta Comercial. Ahí hay un lío y no es de ropa... –explicó Judith

        • Abre una investigación para que busquemos todos los papeles y tener una idea clara de qué ha ocurrido en ese caso también –pidió Ernesto Gómez.


    Capítulo XXIV
    Todos, como cobardes cómplices de un crimen,
    prefieren ex profeso silenciarlo...”


    La cita con la alta ejecutiva del Banco Central se había programado para las cuatro de la tarde. Ella entendía que a esa hora habría salido del cúmulo de trabajo del día y dispondría de más tiempo para conversar. Judith y Ernesto llegaron puntuales. En realidad estaban un poco excitados por el encuentro. Desde hacía mucho tiempo los intentos por convencer a un alto funcionario del banco para que diera algunos detalles de los casos que se estaban ejecutando, habían sido inútiles. Todos alegaban que no estaban autorizados para hablar. A través de una periodista amiga de la funcionaria, ella accedió con mucho recelo a ofrecer la entrevista y al parecer podría dar o mostrar documentos comprometedores. Los comunicadores se habían hecho estas expectativas por la expresión de la ejecutiva cuando se le sugirió el lugar de la entrevista. En todo momento se trató que fuera discreto y lejos del alcance de la vista de los curiosos, pero ella misma había sugerido su despacho “para poder manejar la gran cantidad de documentos que tenemos disponibles”. Eso aumentó las esperanzas de los jóvenes periodistas.

    Al entregar sus documentos de identificación personal, se les ordenó tomar el elevador hasta el sexto piso y desde ahí serían conducidos al despacho en cuestión. Un guardia de seguridad pulsó el botón del ascensor y les cedió el paso. Entraron llenos de entusiasmo al cuartito movible que les ascendió hasta su objetivo.

    La señora era joven y muy atractiva. A simple vista irradiaba inteligencia y eficacia. No había dudas, era una mujer ejecutiva, emprendedora, audaz. Sobre todo, al discurrir de la conversación pudieron detectar fibras sensibles de arraigada conciencia social y principios muy sólidos; una visión casi utópica de la sociedad. Una sociedad a la que apostaba, pero que cada día parecía más imposible de alcanzar. Creía en la justicia y en la seriedad de sus superiores.

    • Les voy a pedir que sólo graben las cosas que yo autorice, por favor. Quiero desarrollar una conversación en varios niveles. Hay cosas que las voy a informar y que las pueden grabar, pero hay otras cosas que se las voy a comentar, pero no puedo dejar constancia, porque no tengo todos los elementos en las manos. Son presunciones y no puedo asumir la responsabilidad de esas informaciones. Se las doy para su conocimiento y luego ustedes las investigan para ver hasta dónde pueden llegar –la funcionaria fue muy clara desde el principio. No quería malos entendidos.

    • No hay problemas. Usted nos dice qué puede ser grabado –consintió Ernesto.

    • Lo primero es que aunque estemos en el banco, yo no voy a hablar a nombre de la institución. Estoy haciendo una declaración confidencial a título personal. Si estamos en mí despacho es por dos razones fundamentales: primero en cualquier lugar que me vean con ustedes dos, que son muy reconocidos, sabrán que estamos abordando este tema. Aquí pueden venir, como una entidad pública que somos, a buscar informaciones de cualquier tema. Además, en mi despacho tengo la certeza de que nadie nos está grabando en audio ni en imágenes. Aquí no se usa eso. En cualquier otro lugar corremos ese riesgo. Lo segundo es que aquí están todos los dossiers y son muchos. Si salgo con todas estas cajas de documentos sobre el caso Baninter sabrán que estoy sacando esos papeles y no quiero que se mal interprete este tema –la dama puso todas las cartas sobre la mesa. Quería ser bien transparente y eso no hacía colisión con los intereses de los periodistas, que al fin y al cabo entendían como extraordinaria y muy valiosa la información que ella podía aportar y no tenían reparos en que pusiera las condiciones.

    • Puede usted estar tranquila. Haremos el trabajo como usted se sienta cómoda y sin comprometerla para nada. No nos interesa hacerle daño –le explicó Judith.

    • ¿Por dónde quieren empezar? –preguntó.

    • Por donde usted decida. Podemos hacer un pequeño esquema de los temas que usted quiere abordar o sencillamente vamos conversando a nivel general y tomando notas o grabando, según sea el caso –Gómez le concedió la iniciativa.

    • Vamos, como primer encuentro, a ir hablando a nivel general. ¿saben ustedes cuándo empezó el “interbanco” a funcionar, a llevar doble contabilidad? –preguntó la funcionaria del Banco Central.

    • Dicen ustedes que tenia catorce años poniéndose en práctica. ¿Cómo es eso? ¿cómo lo descubren?

    • En realidad eso viene de muy lejos. Cuando quebró el Banco Antillano Ramón Báez Romano, el padre, trajo hacia Baninter a Marcos Báez Cocco, un familiar cercano, que le merecía su confianza. Pero Báez Cocco trajo desde ese banco quebrado todo el programa de cómputo que podía segregar operaciones en las madrugadas, y ocultarlas para evadir las provisiones del Banco Central –la funcionaria fue explicando con lujo de detalles cómo se fueron acostumbrando al uso del sistema operativo que les permitía ocultar informaciones valiosas a los ojos de las autoridades monetarias y financieras y cómo la ambición los fue desbordando, hasta caer en manos de Ramón Báez Figueroa, el hijo, quien en pocos años creó un banco paralelo y oculto, más grande y poderoso que el Baninter que todos conocían.

    En medio de preguntas y respuestas que la dama no permitió que fueran grabadas, el tema fue ampliamente debatido entre los periodistas y la alta ejecutiva. Transcurrido un tiempo prudente, Ernesto comenzó a grabar la conversación.

    • ¿Tú sabes quién recomendó a José Lois Malkún para gobernador del Banco Central?

    • No... – le respondió Ernesto.

    • Fue Ramón Báez Figueroa... y recomendó también a Félix Calvo para vice gobernador. Ahí se produjo un lío. Félix trabajaba realmente para Ramoncito, como asesor y le hacía muchos trabajos a ese banco. Además era presidente de la Financiera Bonaop, propiedad de Baninter. Calvo quería ser gobernador, pero ni Ramoncito lo quiso recomendar ni Hipólito lo quería aceptar tampoco. Entonces, en una reunión que sostuvieron en Casa de Campo con Lois Malkún y los dos señores Báez, se decide recomendar a Malkún para la gobernación. Eso molestó mucho a Félix, porque ha tenido ese sueño de gobernador toda su vida.

    • Aquí les tengo esta información, para que la investiguen bien. Miguel Vargas Maldonado tenía una deuda pendiente de pago en Baninter de más de cuatrocientos millones de pesos. Luego él propuso saldar ese compromiso financiero haciendo una permuta por unas tierras que tenía cerca del Aeropuerto del Higüero, que fueron valoradas en los mismos cuatrocientos millones (RD$400,000,000.) Cuando el Banco Central mandó a tasar esas tierras, en realidad no valen ni cien millones de pesos. Ahí ha habido una diferencia de cerca de RD$300 millones a favor del ex candidato presidencial de PRD.

    • Bueno, pero parece que a Miguel Vargas le gustan mucho los intercambios por deudas, tenemos entendido que mientras estuvo en la Secretaría de Obras Públicas hizo muchas operaciones como esa –explicó Gómez.

    • ¿Quién autorizó esa permuta? –preguntó Judith.

    • Bueno, yo les doy todos los datos, pero es necesario que ustedes busquen el expediente. Yo les voy a decir donde está y todos los detalles, pero tienen que buscarlo como cosa suya. No puedo involucrarme en este expediente.

    • Nosotros, si no tenemos los documentos a mano se nos hace difícil avalar la información, no podemos partir sólo de palabras, debemos comprobarlo para poder denunciarlo.

    • Si buscan, encuentran.

    • ¿A qué se debe que Ramoncito quisiera salir de Frank Guerrero Prats? –preguntó Judith.

    • Bueno, Báez Figueroa siempre le dijo a Hipólito que Guerrero Prats era un cuadro de Alejandro Grullón y del Banco Popular. Frank Guerrero había ordenado detener los préstamos de última instancias que se estaban dando a Baninter y Ramoncito lo interpretó como que era una línea que le había sido bajada por el Popular.

    • Siempre el Banco Popular sale a relucir en las historias de conspiración para quebrar a los bancos que se le paran al lado. ¿No es mucha coincidencia? –preguntó Ernesto Gómez.

    • Bueno, no podemos descartar nada en este mundo empresarial dominicano. Es muy fácil si existe un conflicto, echarle leña al fuego. Tal vez ellos aprovecharon los líos de la tarjeta de Pepe Goico, para pescar en rio revuelto... es mi opinión personal.

    • Ya con el caso del Banco del Comercio, Nene Ureña pudo comprobar la participación de ejecutivos del Banco Popular en una actitud conspirativa para quebrar Bancomercio.

    • Si claro, ustedes recordarán que el señor Ureña le llevó a Balaguer una investigación que hicieron unos técnicos de seguridad de Israel, que determinaron que las actividades, los volantes de difamación y las llamadas telefónicas sobre la iliquidez del Banco del Comercio salieron de las oficinas de Félix Calvo en el edifico In Tempo, en la avenida Winston Churchill, que junto al periodista Miguel Franjul, habían montado una campaña de difamación contra Nene y su banco. De hecho, Ureña entregó a Balaguer una cinta con grabaciones de conversaciones telefónicas de altísimos funcionarios del Popular dando instrucciones a sus subalternos. Tú recordarás que Miguel Franjul era vicepresidente de Comunicaciones del Banco Popular. En esa ocasión Balaguer entregó la cinta al licenciado Héctor Valdez Albizu, quien se reunió con el Grupo Popular y le hizo saber que el presidente tenía conocimiento de esas andanzas. –explicó la funcionaria

    • Bueno, en esta ocasión parece que se repitió al calco la situación. Los hechos son casi los mismos –dijo Ernesto.

    • Cómo se mueven los hilos del poder, tanto del económico como del político –Judith parecía pasmada de tantas informaciones juntas.

    • ¿Por qué tú crees que Ramoncito está preso? –preguntó la funcionaria del Bancentral.

    • Porque no quiso entregar el Listín Diario y Áster –respondió Gómez con ligereza.

    • No hombre. Estás equivocado. Ahí se jugó una pelota muy caliente. Eso era la parte institucional, la pantalla para poder hacer el otro negocio. Si se entregaba el Listín Diario y Áster, el Banco podía decir: “hemos desistido de las acciones judiciales porque se han entregado los bienes y con eso queda resuelto el problema. No es necesario poner en movimiento la acción pública...” Pero el Listín sólo valía US$65 millones de dólares y debía RD$2 mil millones de pesos. Áster no costaba más de US$20 millones de dólares. Por Dios, entre los dos activos no había US$100 millones de dólares. ¿Tú sabes de cuánto era el fraude? De US$2.4 billones de dólares. ¿Con US$100 millones quedaba todo resuelto? Ese era el gran truco. Pero Ramoncito se envalentonó por un hecho del que se arrepentirá para toda la vida.

    • Bueno, ¿pero qué era entonces lo que lo dejaría en libertad y el retiro de todos los cargos en su contra? –preguntó Judith inquieta con la película de Boris Karloff que le estaban contando.

    • Había una suma. Mucho dinero que tenía que pagar Ramoncito para dejar el caso como estaba. Así, si pagaba el dinero y entregaba los medios, al pueblo dominicano se le diría que en aras de la estabilidad del sistema financiero y para evitar una corrida bancaria, habían aceptado los bienes en dación de pago del fraude y “colorín colorado, cuento acabado...” Pero en realidad había una suma de la cual Ramoncito estuvo de acuerdo y avanzó una parte, y casi iba a entregar la otra, pero, como todo en la vida, hay hechos que aparentan ser fortuitos, pero que cambian el destino de una persona para siempre. Aparecieron los Vincho. Eso cambió el panorama.

    • ¿Cómo que aparecieron los Vincho? ¿En qué podía cambiar el panorama la intervención jurídica de los Castillo en el tema? –preguntó intrigado Ernesto Gómez.

    • Ramoncito había llegado a ese acuerdo económico y quería cumplirlo para no ir a la cárcel. Antes de continuar, es importante que la gente se mentalice en que Báez Figueroa acumuló tanto poder e hizo tantas relaciones y tenía una estructura mediática tan poderosa, que nunca, escríbalo bien, nunca pensó que podría ser condenado ni que iría a la cárcel. Eso no entraba dentro del cálculo lógico de sus posibilidades. Y entonces los Castillo le inflaron ese ego. Tú te estás volviendo loco... y tú vas a dar todo ese dinero.... Olvídate de eso que nosotros te resolvemos ese problema. A ese hombre le quedan como máximo dos años en el poder. Este es un proceso que con los incidentes lo podemos llevar hasta tres o cuatro años y muy pronto viene Leonel Fernández, un jurista, que es tu amigo y el nuestro... Leonel tiene una visión totalmente diferente a Hipólito, que es un hombre impulsivo, temperamental y está rodeado de una banda de facinerosos. Este proceso lo vamos a conocer en el próximo gobierno de Leonel Fernández, supuestamente le habría dicho Vincho a Ramoncito. Ahí comenzaron sus males. Ramoncito se creyó el discurso al cien por ciento y actuaría en consecuencia.

    • ¿Cuál fue entonces la reacción de Ramoncito en cuanto al pago que tenía que hacer? –preguntó Judith.

    • Lo primero que hizo Báez Figueroa, cuando se sintió en brazos de Vincho y el extraordinario equipo jurídico que lo sustenta, fue coger para la Frank Félix Miranda en Naco, en el edificio NP 1, en la oficina de campaña de Leonel Fernández y decirle textualmente “Señor presidente, el Listín Diario es suyo... está a su disposición para todo lo que usted necesite...” Leonel se puso muy contento, pero resulta que había gente que estaba grabando las conversaciones en la oficina del candidato presidencial del PLD y la cinta llegó a manos del presidente Mejía en menos de 24 horas. Ahí se complicó la cosa para el banquero en desgracia.

    • ¿Cómo podemos documentar esa información? ¿Existe la cinta con la grabación? ¿Hay algún documento sobre el acuerdo económico, sobre lo que Vincho plantea? –preguntó Ernesto Gómez buscando la forma de introducir el tema.

    • El crimen no documenta sus acciones. Hay evidencias que se le escapan, pero el crimen organizado nunca dejará huellas espontáneamente. Sin embargo, Ramoncito te puede confirmar muchas cosas. El es testigo de excepción. Lo que él diga te puede guiar –sugirió la funcionaria.

    • ¿Cuáles otros hechos importantes tiene usted documentados? –preguntó Judith.

    • Bueno, no es que sea trascendental así, pero tiene su importancia a la hora de escribir la historia de Baninter. Ya en este gobierno, cuando Julio Cury se presentó al Banco con el deseo de ver al Gobernador para hacer algunos planteamientos a nombre de Ramón Báez Figueroa, se le preguntó a Cury. ¿cómo nosotros sabemos que usted viene de parte de Ramoncito? ¿Qué documento le autoriza a negociar en su nombre? Para el Banco era importante este acercamiento con propuestas de acuerdo, porque no nos interesaba transar nada, pero el hecho de que el inculpado haga una propuesta de negociación, de por sí, se está asumiendo como culpable. El inocente no negocia nada, va a los tribunales para que le juzguen. Ese paso fue importante. Pero, Julio Cury no tenía nada escrito... entonces se le exigió que probara su calidad de intermediario... en realidad lo que buscábamos era un documento cualquiera que nos permitiera probar a la sociedad, la culpabilidad de Ramoncito, en este caso reconocida por él mismo. Bueno, Julio Cury volvió a los pocos días con un Poder Notarial autorizándole a actuar en nombre y representación de Ramón Báez Figueroa. Le pedimos que por favor, nos diera unos días para discutirlo y ver con el equipo jurídico que manejaba el caso. Queríamos saber si en verdad era Ramoncito que había firmado el documento. Cuando enviamos a hacer los estudios caligráficos, resultó que la firma era falsa... no había firmado Báez Figueroa. Llamamos a Julio y le dijimos: Esa firma es falsa. Si quieren negociar tiene que firmar Ramón Báez Figueroa. A los pocos días, Cury se apareció con el documento con la firma auténtica del acusado. Ahí daba un amplio poder de negociación, haciendo miles de reservas para que no pudiéramos utilizar el documento en términos propogandísticos. Mire aquí el documento falsificado y este otro es el correcto, ambos dicen lo mismo, lo único que varía es la firma4

    • ¿Qué pedía Báez Figueroa? – preguntó Judith después de leer detenidamente el documento.

    • Deben preguntar qué ofrecía. Lo mismo de siempre. Ahora entregar los activos de Baninter para cubrir el déficit y cumplir una pena máxima de cárcel de menos de cinco años –explicó la bella dama. Luego continuó:

    • Para esa fecha ya se había comprobado que los activos de Baninter no iban a cubrir ni un 30% del monto del fraude, del “Hoyo de Baninter”. La negociación sólo era válida para nosotros probar que el acusado aceptaba su culpabilidad, aún cuando el documento fuera explícito en eso, nadie que es inocente de unos cargos, acepta cinco años de prisión y entregar todos los bienes –la ejecutiva bancaria parecía muy concentrada en su análisis.

    • En esencia, ¿esa era la propuesta de Ramoncito? –preguntó Judith.

    • Déjenme explicarle cómo se dio todo el proceso: mi percepción personal es que ahí Cury jugó con los dos bandos. Él le hizo creer a Ramoncito que tenía una gran ascendencia con el Gobernador y trató de venderle al Gobernador que tenía mucha influencia en Ramoncito y que éste haría lo que él decidiera sobre las negociaciones.

    • ¿Y no era así?

    • No, para nada. En realidad Cury había conocido formalmente al gobernador hacía a penas un mes o mes y medio. Fue enviado ante Valdez por una persona de mucha influencia y el señor Valdez Albizu lo recibió y le dio algunos trabajos de cobro de la cartera de Baninter, especialmente la de todos los políticos.

    • ¿Cómo así? Explíquese: ¿cuál es la cartera de los políticos?

    • Bueno, me refiero a las cuentas por cobrar de Hatuey de Camps, Quique Antún, Víctor Gómez Bergés, Juan TH, cosas como esas.

    • ¿Por qué dice usted que utilizó a los dos bandos?

    • El quería hacerle creer a Ramoncito una cosa que no era. Debido a ese primer acercamiento, Cury invitó a almorzar al Gobernador, utilizando sus relaciones con el Gerente de Recursos Humanos, Manolo Gómez Copello. Durante un par de semanas don Héctor le sacó el pie, pero luego, por consideración al padre del joven abogado, aceptó, pero no muy convencido. El señor Gobernador invitó al doctor Fidel Pichardo Baba, que era consultor jurídico del banco para que le acompañara, por una sencilla razón: Valdez Albizu nunca sale a almorzar con una persona sola. Siempre se hace acompañar de un funcionario del Banco. A menos que no sea con su familia, nunca verá usted al gobernador almorzando por ahí con un amigo. Es muy difícil que salga, pero si lo hace, toma muchas precauciones.

    • Pero no es ningún delito almorzar con sus viejos amigos y relacionados cercanos. A veces hay temas privados que hay que tratar y no tienen que ver con sus funciones en el banco –le apuntó Gómez.

    • Sí, pero es una filosofía del señor Gobernador para evitar caer en malas lenguas. Como nunca anda solo, no podrán atribuirle que está haciendo negocios. Bueno, de lo que se trata es que fueron al Vesubio del malecón y almorzaron. Cury andaba acompañado de uno de sus socios en el bufete. Yo tengo la creencia de que él quería, con ese almuerzo, demostrarle a Ramoncito, por alguna vía, que tenía muy buenas relaciones con Valdez Albizu.

    • ¿Le planteó el tema ahí, en el Vesubio?

    • No, hombre. Ahí se apareció muy amable. Habían pasado unos días del cumpleaños del señor Gobernador y él le llevó un presente envuelto en papel de regalo. Cuando Valdez lo abrió era un libro interesante. Pero no pasó de ahí. El invitado no estaba muy a gusto, comió con alguna prisa y abandonó el lugar tan pronto como pudo.

    • Entonces luego regresó con una propuesta de negociación.

    • Por eso es que te digo que aparentaba que estaba cociendo algo. Luego vino con una propuesta. Luego de los incidentes que te digo de la firma falsa, se concretó todo. El gobernador conformó una comisión para escuchar a Cury: el doctor Artagñan Pérez Méndez, doctor José Lorenzo Fermín, el Director Financiero del Banco, Elvin Novas y el doctor Fidel Pichardo, que la encabezaba en su condición de Consultor Jurídico. Ellos fueron autorizados a escuchar las propuestas y llevaban una posición muy firme del gobernador: Entregar todos los bienes de aquí y del extranjero, sin ninguna excepción, incluyendo al Listín Diario y Áster; firmar un pagaré de indemnización por la diferencia entre los valores recaudados con los activos realizado y el monto de la inversión del Banco Central y 10 años de cárcel. El banco le ofrecía la posibilidad de no oponerse a una libertad condicional bajo fianza a la mitad de la pena (5 años).

    • ¿Ellos qué proponían en su pliego?

    • Ellos vinieron pidiendo sólo tres años de prisión. Entregar todos los bienes, excepto el Listín Diario, ni la villa del Faro, ni una lancha Patricia, (no el famoso yate Patricia, que ése es otro). No aceptaban firmar el pagaré por la deuda, y al final sólo llegaron a aceptar 6 años de cárcel, con la libertad condicional a los 3 años.

    • ¿Quiénes negociaron por Ramoncito?

    • Vino Julio Cury, Ciro Cascella y otra persona.

    • ¿En ese encuentro no llegaron a ningún acuerdo? –preguntó Judith.

    • No, pero en un segundo encuentro estábamos perfilando un documento de acuerdo que está contenido en el artículo 35 del Código Procesal Penal que se denomina “Suspensión del Procedimiento por Acuerdo Parcial” que persigue la declaratoria de culpabilidad, una pena, indemnización. Mediante esa figura jurídica pretendíamos darle sustento legal a ese acuerdo, para el cual esa comisión llegó a redactar un borrador, pero con una condición: no menos de 8 años de prisión, para que saliera bajo fianza a los 4 años.

    • ¿Estaban todos de acuerdo con ese convenio, en la barra de las defensa del Banco Central?

    • No. Estaban divididos. Una parte quería pelear, pero había otra, encabezada por Artagñan que no tenían confianza en la justicia “cuando viene a ver estos jueces los sueltan a ellos y nos meten presos a todos nosotros... ustedes nunca han visto a un apellido de esos presos... ahorita me buscan a mi, un hijo de machepa de Moca, que no tengo apellido, imagínate, Pérez, lo más común del país y caigo preso, sin nadie que pueda hablar por mí”, bromeó el doctor Pérez Méndez, para referirse en la posibilidad de que la justicia descargara a esta gente. En realidad, si lográbamos 8 años, ya estarían condenados, se asumirían de inmediato todos los bienes de Baninter y se empezaría a resolver todo. Lo otro era una lotería, de acuerdo a como funciona el sistema judicial.

    • ¿Se impuso la parte de la no negociación?

    • Bueno, en alguna medida. Porque el grupo que no quería negociar lo que hizo fue ponérsela en China a Ramoncito... querían no menos de 10 años, la entrega absolutamente de todos sus bienes, sin ninguna excepción y la firma de un pagaré por la diferencia entre los activos recuperados y el dinero que el Banco Central había metido en Baninter. Por eso se paralizó la negociación con Julio Cury.

    • ¿Qué buscaba Julio Cury detrás de todo esto? –preguntó Judith.

    • Yo pienso que él tenía un acuerdo por resultados. SI él lograban dejar afuera al Listín Diario o a Áster, por ejemplo, tendría algunas comisiones o participación. Te digo por la vehemencia con que él defendía la parte de dejarle a Ramoncito algunos activos con qué “defenderse”. Pero eso no era posible. Las deudas eran muchas.

    • ¿Nunca más volvieron a juntarse. Nunca se vieron con Ramoncito?

    • Sí, hubo un encuentro, pero ahorita te cuento las incidencias de cómo se le apareció de sorpresa a una comisión del Banco Central en un edificio de Piantini, de manera subrepticia.

    • Son datos muy valiosos. Es increíble. Pensé que ya no me sorprenderían las informaciones sobre este caso, mientras más profundizamos me quedo más estupefacto –se quejó el periodista Gómez.

    • Ahora les tengo un filete. Pero se los voy a dar por partes, para que no se indigesten. Acompáñenme al sótano – invitó la dama a sus visitantes.

    Cuando estuvieron en el subterráneo del Banco Central, la señora le señaló un montón de gavetas que se encontraban en una esquina de un almacén muy organizadas. Les llamó la atención lo bien cuidadas que se encontraban.

    • Esto estuvo mucho tiempo en la bóveda, pero por razones de espacio han sido colocadas en este rincón, pero siempre con mucha protección –explicó la dama ejecutiva. Ella no quiso decirles que por la cantidad de dinero que tenían en la bóveda del Banco Central, tanto en billetes como en monedas, no cabía ni un pensamiento. La emisión de billetes y monedas es uno de los mejores negocios del sector.

    • ¿De qué se trata el filete que nos tiene? –preguntó Judith, con inocultable curiosidad.

    • Estas son 96 gavetas que sacaron con mucha prisa y a escondidas del Baninter cuando íbamos a tomar el control de la institución. Aquí tenían ellos una especie de documentación “oficial” del Banco Paralelo. Como los nazis, que documentaron muy bien todo el holocausto, esta gente se creía con tanto poder que nunca se imaginó que esto le podría ocurrir. Cuando tomamos el banco, salieron corriendo con 18 archivos que contenían 96 gavetas y 19 rollos de microfilms. Aunque ustedes no lo crean, todas las operaciones del banco paralelo, oculto o Interbanco, como ustedes quieran llamarlo, están registradas en esos 19 rollos de microfilms y muchos documentos que han servido para sostener la acusación, fueron confiscados en la casa de uno de los principales colaboradores de Ramoncito, el señor Luis Matos. Cuando perseguimos a los que secuestraban toda esta información, ellos se dirigían a ocultarla en un lugar de la avenida Luperón, pero luego que se sintieron descubiertos, llevaron todo el material a la casa del Asistente Especial de Ramón Báez Figueroa, el licenciado Matos y en la marquesina de su casa encontramos todos estos documentos. Aquí hay información valiosa, pero ¿les digo la verdad? Todavía no hemos podido revisarla toda, y ya para el caso, no creo que sea necesario.

    • Pueden contener muchas informaciones interesantes para los fines históricos – Ernesto intentaba convencerla de que los dejara husmear un poco, pero la funcionaria los regreso con cierta prisa a su oficina de la sexta planta.

    • Ya las cosas están muy bien documentadas. Pero hay otros datos que son jocosos, pero que es bueno que el pueblo los domine, aunque no son fraudes en sí, te dan una idea de la mentalidad del súper hombre en que se quiso convertir Báez Figueroa. Son dos hechos simples que delatan su ideal de grandeza. El ordenó construir un helipuerto en el restaurant Típico Bonao, sólo para enviar a su piloto en el helicóptero a buscarle algunos desayunos de mangú con huevos y otras delicadezas para su deleite, en las mañanas. En una ocasión estaba en una francachela con sus amigos en el yate Patricia, navegando y ya en horas de la tarde se había acabado el hielo que había en el bote... llamó a su piloto, a La Romana, para que comprara una funda de hielo, buscara el helicóptero y se la llevara al lugar donde estaban fondeados en alta mar. Gastaba mil dólares en combustible para llevar una funda de hielo de un dólar. A ese nivel llegó el derroche en la mentalidad faraónica y señorial de Ramón Buenaventura Báez y Figueroa. –La funcionaria al parecer se estaba despidiendo de los invitados, por el estilo de terminar su frase y el gesto de empujarse hacia atrás en la silla rodante de su escritorio. No había dudas, había dicho lo que entendía que debía decir, pero no más.

    • Licenciada, usted me dijo que me indicaría lo que no quería que se grabara, pero no me ha dicho que apague en ningún momento. He grabado todo, porque todo me pareció muy interesante –pidió excusas Gómez.

    • Oye, pero no podías hacerme eso. Te dije que te informaría lo que se podía grabar.... –protestó la funcionaria.

    • Discúlpeme licenciada. Usted me dijo que me informaría lo que no debía grabar... y he estado a la espera de que me detenga. Yo encantado de poder grabar todo y como usted no paró...

    • Es que pensé que sólo ibas a grabar las cosas que discutiéramos... –se sentía turbada.

    • Bueno, pero podemos oír la grabación y usted me dice que debemos borrar –sugirió el periodista.

    • No. Eso es un problema escuchar dos horas de grabación. Vamos a hacer una cosa. Voy a confiar en usted. Me deja leer lo que va a escribir y yo le digo lo que autorizo y lo que no se puede atribuir a mi fuente. ¿Estamos? –preguntó.

    • Estoy de acuerdo licenciada. Sólo le atribuiré como fuente las cosas que usted se sienta bien y no le perjudiquen. Puede contar con mi palabra –Ernesto no tenía ninguna intención de hacerle daño y estaba dispuesto a que ella evaluara qué debía publicarse de su intervención. Sin embargo, se sentía tan seguro al tenerlo todo grabado, porque no podía saber cómo iba a reaccionar esa gente a la hora que se vieran descubiertos en sus andanzas.

    • En eso estamos de acuerdo. Hay muchas cosas más, pero hoy ya es suficiente. Creo que les he dado bastante –la licenciada se notaba algo nerviosa.

    • Pero podríamos coordinar para otro día. Otro conversatorio tan productivo como este nos ayudaría mucho –se lanzó Judith.

    • Claro, no tengo problemas. Sólo me llaman y coordinamos para cualquier otro día.

    • De acuerdo. Le agradecemos mucho todo este apoyo. Le garantizamos que no se arrepentirá y que no le fallaremos –se comprometieron los visitantes.

    Cuando Ernesto Gómez pulsó el botón para llamar al ascensor, tenía su mente vuelta un torbellino. Estaban saliendo de la oficina de la funcionaria en el sexto piso del edificio principal del Banco Central y la cantidad de documentos que les había entregado dejaron perplejos a los dos periodistas. No habían asimilado del todo las informaciones recibidas. Cuando el elevador abrió sus puertas, Ernesto entró distraído y pensando en Juan Bosch. No había que ser boschista para estar de acuerdo con él en algunos conceptos básicos sobre la sociedad dominicana. La falta de institucionalidad en el país era alarmante.

    Judith y Ernesto llegaron al apartamento atiborrado de documentos. No tenían dónde colocar los legajos que habían traído. La inmensidad del caso los desbordaba a ambos. Decidieron parar por ese día y descansar un poco para reconducir el trabajo.

    Cuando la puerta del ascensor estaba por cerrar, una mano blanca y delgada se interpuso en el láser invisible que la acciona. Como por arte de magia, la portezuela se detuvo, primero y luego retrocedió escondiéndose, como avergonzada, en las ranuras que le introducían en las paredes. Por el hueco apareció la figura de Ramón Báez Figueroa, que saludó amable y marcó el piso número 4 en el tablero de neón que estaba a su izquierda. Al dar la vuelta, notó que entre los pasajeros del estrecho cubículo estaban el licenciado Ricardo Rojas León y el doctor Fidel Ernesto Pichardo Baba, el coordinador de la barra de acusadores que pedía veinte años de cárcel para él y sus más cercanos colaboradores. Pichardo Baba era el Consultor Jurídico del Banco Central, institución que se había querellado contra el banquero. Rojas León era un respetado comunicador con un alto cargo en la entidad reguladora de los bancos.

    • Saludos –dijo Ramoncito.

    • Buenas tardes –saludaron discretos y huidizos el abogado y el periodista. Todos andaban con su seguridad personal.

    Ramón Buenaventura Báez se quedó en el piso 4 y los funcionarios del Bancentral siguieron hacia el piso 6, donde tiene sus oficinas el licenciado Luis Manuel Piña, precisamente coordinador de la Comisión de Liquidación de Baninter, entidad que había quebrado aparatosamente el pasajero que acababa de abandonar el ascensor ocho metros más abajo.

    Al abogado del Banco Central le causó mucha extrañeza. Todos sabían de la capacidad de espionaje que demostraba Ramoncito durante el proceso. Este había sido un juicio sumamente espiado. El Banco Central también contaba con una sofisticada estructura que le permitía dominar las travesuras de sus procesados. Adicionalmente habían montado las operaciones del Consejo de Defensa en un apartamento privado, alquilado en el cuarto piso del edificio Josefina, en el ensanche Julieta de la capital, en donde tenían copias de los expedientes de los casos, se celebraban reuniones entre los abogados del Bancentral, se discutían estrategias legales y se preparaba a los testigos, antes de su presentación en juicio, como fue el caso de José Lois Malkún, entre otros.

    Por su parte, los imputados contaban con el servicio de tres o cuatro sectores privados, que habían hecho de la intervención telefónica, uno de los más lucrativos negocios de la República Dominicana. Era muy fácil para Ramoncito haber escuchado la conversación donde se comprometió con el presidente de la Comisión de Liquidación de Baninter para ir a tratar algunos temas relacionados con el Banco Central. No, Fidel Ernesto Pichardo Baba y Ricardo Rojas León no tendrían tranquilidad mientras estuviera en el edificio Progreso de la avenida Lope de Vega, casi frente a la estación de combustibles La Lira. ¿Cómo era posible que Ramoncito le estuviera esperando en el subterráneo de parqueos de ese edificio? El abogado no creía en coincidencias.

    Muy pronto se daría cuenta que tenía la razón. Báez Figueroa no estaba ahí fortuitamente.

    Fidel Pichardo y Ricardo Rojas León se encontraban reunidos fuera de sus oficinas cuando recibieron una llamada de urgencia de Luis Manuel Piña, pidiéndoles que se trasladaran al edifico Progreso, para una reunión importante con el doctor Luis Miguel Pereyra. Este era un prestigioso abogado que tenía la asesoría legal externa del Banco León. Algún problema podría estarse presentando con esa novel institución que acababa de comprar las acciones del Bancrédito. Pero no se trataba de eso. Cuando los dos funcionarios entraron a las oficinas de Piña y procedieron a saludar al doctor Pereyra, unos minutos más tarde se presentó ante ellos el pasajero que se había desmontado dos pisos más abajo.

    • Doctor, necesito hablar con usted –abordó al abogado.

    • Piña, a nosotros no se nos invitó para reunirnos con este señor. Nosotros vinimos a una reunión con Pereyra. ¿Tú invitaste al señor Báez Figueroa?

    • No, Pereyra me dijo que quería una reunión urgente con nosotros, pero yo no sabía de qué se trataba –se defendió Piña.

    • Bueno, ya estamos aquí, sólo queremos hablar algunas cosas del proceso de negociación que llevamos a cabo. Es mejor hacerlo de manera directa con Ramoncito –explicó el doctor Pereyra.

    • Yo sólo me reúno si puedo comprobar que el señor Báez no va a grabar nada ni va a utilizar esto de manera propagandística –exigió Pichardo Baba.

    • No hay problemas, puede registrarme.

    El consultor jurídico del Banco Central se acercó al banquero y le pidió que le entregara sus celulares, caja de cigarrillos, gemelos, cartera, correa, llaveros, bolígrafos y todo cuanto pudiera representar una cámara o micrófono oculto. Luego de esto procedió a cachearlo y revisar sus zapatos. Cuando estuvo convencido de que estaba totalmente limpio, dejaron todos los utensilios en una habitación y se trasladaron al salón de la reunión.

            • Vamos a empezar esto donde lo dejamos con Julio Cury – pidió el procesado - . Volvamos con los 6 años de prisión.

            • Eso no es posible. 10 años es una pena aceptable para la magnitud del caso. La sociedad siente que se ha castigado la culpabilidad y sin embargo usted en cuatro años ya puede pedir la libertad condicional. Como ya ha estado un tiempo en prisión, eso representa menos de 3 años y ya ha salido de este problema. Tiene que entregar de inmediato el Listín Diario.

            • Yo necesito quedarme con el Listín Diario, es una forma de limpiar un poco mi imagen y de tener algún medio de vida, de subsistencia.

            • Dejémonos de fantasía. Usted sabe muy bien la cantidad de dólares que se sacó del país. Eso está por ahí guardado en algún lugar. Mientras nosotros no sepamos de sus bienes, no hay problemas, pero los bienes que conocemos, todos tienen que venir para el Banco Central. Pero otra cosa: por un asunto de imagen, usted no puede dirigir el periódico más viejo y respetable del país, condenado a 6 años de prisión por un fraude de esta naturaleza. Es un problema moral.

            • Bueno, yo prefiero arriesgarme con la justicia. Nadie sabe lo que va a pasar. Pero ustedes me ponen contra la espada y la pared. En la justicia nadie tiene nada seguro.

            • Es así, pero no podemos hacer una transacción que después el país nos va a linchar. Si vamos a negociar, tiene que ser en condiciones claramente favorable para el país.

    • Quiero pedirle excusas por lo que salió publicado en el Listín Diario –Ramoncito complacía al abogado del Banco Central, por una intento de difamación que había publicado el Listín Diario contra él y que había provocado mucha ansiedad y estrés en la madre de Pichardo.

    • Señor Pichardo, yo lamento mucho la publicación y el daño que le hizo a usted y a su madre. Le juro que lo siento mucho y que puedo publicar una disculpa en el Listín, para satisfacerlo.

    • Ya el daño está hecho. Gracias de todos modos.

    • Esas son cosas de Vinicito. Yo no tuve nada que ver con esa publicación.

    • Usted no se imagina el daño que ustedes le hicieron a mi madre. Esa pobre mujer tiene 85 años.

    • Sólo quiero excusarme con usted por los daños que le hizo la publicación del Listín. Puedo hacer lo que usted me pida para resarcir eso, puedo publicar una carta de excusas –se ofreció el banquero y luego confesó:

    • Quiero que sepan que soy un preso de los Castillo. Estoy con ellos por la obligación. Me pintaron una cosa y me ha salido todo mal. Pero los Castillo son como un perro Pitbull que los tienes para morder a otros, hay que tenerlos a soga corta, si te agarran no te sueltan y tienes que tenerlos amarrados bien cortitos para que no te muerdan el tobillo a ti mismo que eres su dueño. Ellos me prometieron sacarme de este lío y cada día me veo más hundido –Ramoncito parecía suplicar, y lo peor de todo, se le notaba sinceridad y desesperación en sus palabras –. Ahora ellos llevan dos procesos: el mío y el de Vincho, personal, contra esa gente.

    El Listín Diario había publicado una nota difamatoria contra el doctor Fidel Pichardo, como una forma de debilitar su credibilidad ante el proceso. Esa nota, cuando fue leída por su madre, que tenía 85 años, le provocó mucha angustia y desesperación. Eso molestó más a Fidel que el daño moral que le hacían y la emprendió enfurecido contra el Listín, que no pudo demostrar los hechos que le adjudicaba al abogado.

    Las excusas de Ramoncito venían estimuladas por un reclamo que había hecho Fidel Ernesto a un amigo del banquero. El ciudadano italiano Ciro Cascella se le había acercado en un pasillo del Palacio de Justicia, en uno de los recesos de las audiencias al jefe del equipo del Banco Central, para buscar algún contacto entre los dos amigos. Con un enorme puro cubano en la boca, Cascella se acercó a Fidel Ernesto.

    • Oye hermano, hay que buscar una fórmula de avenencia entre tú y Ramoncito, porque eres muy radical y estás muy molesto con él. Podemos buscar vías de arreglo –se ofreció el italiano.

    • ¡Ese hijo de la gran puta lo que tiene que hacer es excusarse por todas las mentiras que está publicando en el Listín Diario! Eso le ha hecho mucho daño a mi madre, que tiene 85 años, que no se lo perdonaré nunca. Mi vieja está sufriendo por culpa de ese señor –Fidel lucía intransigente y cortante.

    • Pero eso lo podemos resolver. Yo puedo hablar con él para que se disculpe con una carta –dijo Cascella ¿.

    • Ya el daño está hecho. Que se atenga a las consecuencias –cortó Fidel, huyéndole al humo del tabaco y al asedio del amigo.

    Eso motivó que Ramón Báez buscara la vía de expresar sus disculpas de manera personal, como una forma de suavizar un poco las tensiones, y tal vez, quien sabe, si se podría abrir una vía de entendimiento que les permitiera hacer algunas propuestas para salir del atolladero en el que se encontraba metido. Pero la iniciativa, al parecer, no había funcionado.

    Caminamos a tientas intentado construir una nación fuerte, pero los malos políticos y los ciudadanos irresponsables hacían difícil la tarea de cimentar correctamente estas pretensiones.

    Entre otros valiosos documentos, tenían en sus manos un expediente del caso de los diez millones de dólares (más de RD$279 millones de pesos) entregados al periodista Guillermo Gómez. Ernesto llamaría a su amigo Guillermo para recabar su versión de los hechos y solicitarle que le entregara todos los documentos que sustentan la operación.

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