Recursos Naturales: Lic. Graciela Bazán




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Dijo Johann Wolfgang Goethe:

Los autores más originales de los

últimos tiempos, no lo son porque

produzcan cosas nuevas, sino únicamente

porque son capaces de decir las mismas

cosas como si nadie las hubiera

dicho antes.

OSCILACIONES DEL NIVEL MARINO Y CAMBIOS CLIMÁTICOS EN LA PAMPA DEPRIMIDA (PAMPA ARGENTINA)

(Continuación de XXII(9):178

Fuente: Trabajo de Jean Tricart en traducción del Dr. Augusto P. Calmels

V.- EL POSTPLATENSE Y EL HOLOCENO

Estos dos períodos están constituidos, como los precedentes, por la sucesión de una regresión y de una transgresión. La regresión postPlatense es la última regresión importante que se ha hecho sentir en la región, lo que permite correlacionarla con la regresión preflandriana. La transgresión reciente, corresponde a la transgresión flandriana. Estos episodios no han sido vistos por Frenguelli y los autores que nos han precedido, de modo que no están designados por nombres de pisos regionales. Para mayor simplicidad, conservaremos el método ya seguido y hablaremos de regresión postPlatense.

Como precedentemente, en el postQuerandinense, las oscilaciones del nivel marino se han acompañado de modificaciones climáticas sensibles, aunque menos acusadas que en el curso de este último período.
1.- La regresión postPlatense

Ciertas formaciones han sido seriamente afectadas por la morfogénesis en la región litoral durante la regresión postPlatense. Es en los sectores sumergidos por el mar en el Platense donde se puede datar con certeza estos acontecimientos.

En las regiones de lagunas y pantanos que bordean al occidente y al sur la bahía de Samborombón, se puede observar una serie de depresiones, a veces inundadas, y otras veces simplemente pantanosas. Su fondo alcanza siempre formaciones areno- limosas, Pampiano, arenas marinas del Querandinense o del Platense. Generalmente están bordeadas al oriente y noreste, por rodetes que constituyen los sitios más elevados de la región, a menudo aprovechado por el hábitat. Pero, a diferencia de las regiones situadas más al interior de las tierras, la disposición de estos rodetes no obedece a una regla rigurosa. Ocurre que se llega a encontrar también sobre los bordes de las depresiones. Los perfiles observados en estos rodetes, principalmente por medio de sondeos, han mostrado una mezcla de limos, arenas finas y arcillas, en la cual dominan partículas finas. Las sales son allí muy abundantes. A menudo han sido observados solonetz solodizados en superficie. Los perfiles muestran una fuerte salinidad y, a pesar de esto, caracteres pedológicos que no están fuertemente expresados. Son también anormalmente espesos, alcanzando varios metros y afectando a veces todo el espesor del rodete, con alternancias de zonas más o menos pedogenizadas. La similitud entre este material y los rodetes de sebkha (salar) es neta. Parece, pues, que estas depresiones han sido excavadas por deflación gracias a una concentración de las sales por evaporación de las aguas y que una parte del material quitado ha sido abandonado por el viento en el borde mismo de la cubeta. Por otra parte, estos vientos eran más cambiantes, en esta región litoral, que en el interior de las tierras, aunque con una dominante del sector oeste y suroeste.

La forma y la localización de estas cubetas confirman la interpretación extraída del material. Se pueden reconocer dos tipos principales de ellas;

  1. En una primera zona, más próxima a los cordones litorales, las depresiones tienen un aspecto sinuoso, de dibujo muy contorneado, donde se reconocen antiguos grandes meandros de canales de marea. De vez en cuando, están interrumpidos por umbrales, en los cuales ha sido posible reconocer un material análogo al de los rodetes. Entre las depresiones se extiende la superficie plana de antiguos fangales, con sedimentos arcillosos. Las depresiones se estrechan gradualmente hacia el interior y a veces se bifurcan. Se pasa entonces al segundo tipo de cubetas, que aparecen ya sea aguas arriba, o bien sobre las superficies planas intermedias, al mismo tiempo que desaparecen los depósitos de fangales. Las depresiones sinuosas dejan de existir igualmente hacia el interior, por ejemplo en las proximidades de los antiguos cordones litorales del Platense que cierran las lagunas. Esto se produce allí donde los sedimentos arcillosos se vuelven más continuos y más espesos. Es en esta zona donde se encuentran antiguos canales de marea empalmándose a veces sobre los que han sido excavados en cubetas, los que no han sido excavados y que quedan fosilizados por depósitos arcillosos del Platense. Parece, pues, que es en un cierto sector intermedio donde los canales de marea de los fangales han sido excavados en cubetas por la deflación durante la regresión postPlatense: aquellos en los cuales la corriente era bastante fuerte y la sedimentación bastante poco activa como para que estos canales sean barridos, aun excavados, de tal suerte que su fondo estaba formado por los materiales más arenosos anteriores al Platense. A veces, durante los chaparrones, el agua se ha reunido en las depresiones que formaban estos canales. Esta agua contenía sal, proporcionada por el lavado de las formaciones lagunares vecinas, y han podido desarrollarse mecanismos de sebkhas, lo que explica los rodetes con solonetz. Más cerca de la costa, la sedimentación fina ha sido más abundante porque provenía muy probablemente del mar, no de las tierras, y ha recubierto todo, lo que ha hecho desaparecer las depresiones y ha obstaculizado la deflación.




  1. En el contacto de las lagunas con la tierra firme, se encuentran otras cubetas, de forma globosa y de dimensiones a veces considerables (hasta varios kilómetros de diámetro). Aparecen ligeramente más allá del límite de los sedimentos de fangal y más allá de los antiguos canales de marea. Entallan una superficie de abrasión querandinense que retoca la superficie finipampiana y están excavadas en el Pampiano. Las interpretaremos como antiguas cubetas sublitorales del Platense, que luego se han agrandado considerablemente por una intensa deflación durante la regresión postPlatense. En efecto, ha sido necesaria esta regresión para que ellas escapen a la inundación y para que el viento pudiera actuar. Actualmente, no funcionan más. porque están ora colmatadas, ora ocupadas por cañaverales. Se requería, pues, a la vez, un clima más seco y un nivel marino más bajo para que ellas se desarrollaran, exactamente como en el caso de las cubetas sinuosas provenientes del retoque de los antiguos canales de marea.


En el interior de las tierras, encontramos las trazas de este período de acciones eólicas del postPlatense. Él ha engendrado, también, cubetas de deflación. Algunas afectan materiales emplazados en el Platense, lo que permite datarlas sin vacilación. Es el caso, en particular, en El Mangrullo, cerca de Mar Chiquita, donde una cierta deflación ha afectado los depósitos conchilíferos emplazados en la laguna en el Platense. Una parte del material en transporte se ha detenido sobre el rodete, fosilizando un encostramiento y un rodete más antiguo, que data del post-Querandinense. La capa más superficial del rodete está formada por un material mucho más calcáreo que la capa más profunda, lo que se explica por la facies misma del Platense en la cubeta. En numerosos casos se encuentran, en el borde de las cubetas de deflación, rodetes policrónicos donde se pueden reconocer dos acumulaciones eólicas superpuestas con, entre otros, restos de un paleosuelo, a menudo típico del Platense. Tal es el caso, por ejemplo, en la salida oriental de General Juan Madariaga. Alrededor de esta ciudad, una facies particularmente arenosa del Pampiano ha permitido un gran desarrollo de las cubetas de deflación.

El estudio de los fenómenos de deflación y de los depósitos eólicos posteriores a los suelos y a las acumulaciones aluviales características del Platense, permiten reconstituir lo que ha pasado durante esta recurrencia de clima seco:

  • De nuevo, el escurrimiento fluvial se ha atrofiado, sin perder, sin embargo, la forma de derrame que ha revestido al final del Pampiano y en el Lujanense. Los cursos de agua no parecen haber tenido crecidas violentas y se perdían en las depresiones ligeras, a veces hacia las pequeñas cuencas, al pie mismo de las últimas colinas de Tandilla. La concentración de las sales por evaporación ha hecho actuar los mecanismos haloeólicos y permitido la excavación de cubetas de deflación en estos sectores. Algunas parecen haber aparecido solamente en el postPlatense, mientras otras son cubetas del postLujanense que han sido puestas nuevamente en actividad luego de una fase de colmatación en el Platense. Estas cubetas jalonan regularmente el pie de la Pampa Ondulaa, donde muchas de ellas afectan los loess postLujanenses.

  • El material de deflación es esencialmente diferente de aquel del período seco precedente. Apenas hemos encontrado loess, sino esencialmente, en los rodetes, limos muy grumíferos, grises o negruscos, formando lo que Frenguelli ha llamado el humus actual. En efecto, sobre estos limos, se desarrollan suelos actuales e indican una tendencia al lixiviado y a la mineralización del humus. Estos limos húmicos son depósitos de pantanos remocionados. Originariamente se han formado en las cubetas, que se han vuelto palustres durante el período húmedo Platense, y han sido retomadas luego por el viento. Su facies misma indica una deflación moderada, porque se mezcla habitualmente poco material mineral al humus, lo que indica que la excavación no ha sobrepasado mucho la capa superficial de materia orgánica. Allí donde las cubetas son trabajadas en el loess, los rodetes faltan o están muy atrofiados: las partículas específicamente aptas para el transporte eólico en suspensión, han sido llevadas más lejos y han espolvoreado las vecindades. Principalmente en la región vecina a la costa, el espolvoreo eólico ha comprendido una importante proporción de sal, liberada por la deflación en cubetas saladas o sal “cíclica”. Esto ha engendrado frecuentemente suelos polifásicos, en los cuales el antiguo horizonte B textural de los suelos pardos del Platense, a menudo denudado, ha sido penetrado por las sales. De ello ha resultado una primera tendencia a su transformación en solonetz, seguida, bajo el clima actual, de una eolodización.

Estas diversas observaciones indican nuevamente la coincidencia de una regresión marina y una oscilación seca del clima. Pero la sequía parece haber sido menor que en el postQuerandinense. La amplitud de las acciones eólicas es menor. En ninguna parte se observa una deflación-acumulación generalizada ni el emplazamiento de mantos de loess. La deflación se ha limitado a depresiones en las cuales las aguas locales se concentraban o los cursos de agua se perdían, lo que mataba la vegetación y favorecía la precipitación de sal por evaporación y la puesta en marcha del mecanismo haloeólico. Los limos húmicos que predominan en muchos de los rodetes de las regiones interiores, incitan a pensar que la capa quitada en las cubetas por la deflación, ha sido delgada. Los escurrimientos parecen haber sido también más regulares, sin las crecidas violentas, generadoras de derrames del final del Pampiano y del postLujanense.

Muy verosímilmente, el clima era solamente semiárido, con una cubierta vegetal de estepa bastante densa como para limitar las acciones eólicas a un desempolvamiento sobre los interfluvios. La deflación se concentraba solamente en los sitios favorables, donde era ayudada por las concentraciones de sal.
2.- La transgresión flandriana

En las regiones próximas del mar, se pueden observar las trazas de la regresión postPlatense. Una serie de perfiles, principalmente en Mar Chiquita y en el cordón conchilífero seguido por la ruta Nº 11 al oriente de Dolores, muestra, sobre las margas calcáreas, pequeños mantos de un limo arcilloso, con suelos de tipo solonetz más o menos solodizados. Es evidente que tales suelos no han podido formarse simplemente a partir de la marga calcárea subyacente y que su material parental es, en realidad, un limo arcilloso eólico rico en sal, emplazado durante el período seco de la regresión postPlatense. En Mar Chiquita, el mismo Platense conchilífero buza suavemente hacia la laguna y, a 1 metro aproximadamente por encima del nivel máximo de las aguas, el solonetz solodizado desaparece, dejando el lugar a una capa de arcilla calcárea que termina en bisel. Los canales están netamente incididos en ese material, que sólo es inundado enteramente en casos excepcionales. Se trata de un depósito de fangal, antiguo slikke, emplazado bajo el efecto de un nivel marino ligeramente más elevado que el actual y transformado ahora en schorre. Marca el máximo de una transgresión reciente. Su posición geomorfológica es exactamente la del Dunkerquiano. Sucede a la regresión postPlatense, muy verosímil equivalente de la regresión preflandriana.

Las trazas de esta ribera dunkerquiana se encuentran en muchas zonas bajas, principalmente a lo largo de la bahía de Samborombón y en el borde de la laguna Mar Chiquita. En este último sector, revisten la forma de cordones litorales lagunares que jalonan los bordes de una capa de agua un poco más elevada que el actual y, por lo tanto, más extendida. Son particularmente netos en el oriente. Donde no hay cordones, se encuentran las arcillas gris-claras calcáreas de slikke, ahora exhondadas en schorre, que pasan gradualmente al slikke actual, bajo la forma de un plano inclinado. Al occidente de la bahía de Samborombón, se observa, en forma notablemente neta sobre las fotografías aéreas, una antigua ribera, a veces alejada varios kilómetros de la costa actual, donde los fangales del Platense tienen gradiente particularmente débil. Está jalonada por cubetas sublitorales que no son más funcionales, a veces por un microacantilado y, habitualmente, restos de tempestades (conchillas y, sobe todo, cantos rodados de fango). Esta antigua ribera prosigue, de manera casi continua, siempre a la misma altura de 1-1,50 metros, hasta el borde del río de La Plata. Su aspecto cambia en función de la dinámica. En el borde del río de La Plata, por ejemplo en la Balandra (Berisso) donde los aportes detríticos son bastante importantes, se observan primeramente, emergiendo en baja marea, bancos prelitorales actuales formados de arena fina, luego un microacantilado, de 0,5 a 0,7 metros de altura, erodado durante las tempestades. Está dominado por un cordón arenoso, no sumergible, que alcanza 1-1,2 metros de altura. Por detrás, todavía, se encuentra un pantano donde la sedimentación actual está formada por una arcilla rica en materias orgánicas que reposa sobre arcillas de color gris claro con mancha de hidromorfismo, características del Platense. Este conjunto termina contra un pequeño acantilado muerto, que entalla el Platense, al pie del cual se observa una antigua playa, de perfil netamente cóncavo, tapizada de arena gris, fina, bien lavada, recubierta irregularmente por un poco de coluvios arcillosos. Se trata de una playa dunkerquiana, que ha dejado de ser funcional con el crecimiento del banco prelitoral, al cual corresponde la ribera actual.

En toda la región de General Lavalle, en los grandes fangales del antiguo golfo protegido por la flecha del cabo San Antonio, se observa, más allá de los slikkes actuales, schorres con canales de marea netamente incididos. Se trata, allí todavía, de Dunkerquiano, antiguos slikkes puestos fuera del agua por el descenso reciente del nivel marino, de una amplitud de 1 metro o un poco más.

En las cubetas de deflación excavada en la antigua laguna platense al oriente de Dolores, o sobre su borde, se notan a menudo trazas de una acción del agua posterior a la del viento, tal como las playas que se adosan a los cordones, una nivelación del suelo, etc. Parece que ellas pueden ser, también, referidas al Dunkerquiano. Un nivel marino un poco más elevado que el actual debía provocar la transformación de estas cubetas en mares, estanques o pequeños lagos, como lo son en nuestros días las cubetas más profundas.

(Continuará)

Fuente: Trabajo de Jean Tricart en traducción del Dr. Augusto P. Calmels.

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