Competencias profesionales en trabajo social




descargar 100.13 Kb.
títuloCompetencias profesionales en trabajo social
fecha de publicación12.03.2016
tamaño100.13 Kb.
tipoCompetencia
b.se-todo.com > Química > Competencia

Formación Universitaria en Trabajo Social



01-01

COMPETENCIAS PROFESIONALES EN TRABAJO SOCIAL1

Patricia Castañeda Meneses.


Asistente Social y Licenciada en Servicio Social. Universidad de Valparaíso, Chile

Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas, Universidad de La Frontera, Temuco; Chile

Magíster en Ciencias de la Educación, Mención Desarrollo Social, Universidad París XII; Francia

Docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Valparaíso.

Ana María Salamé Coulón.


Asistente Social. Pontificia Universidad Católica de Chile

Magíster en Ciencias Sociales Aplicadas, Universidad de La Frontera, Temuco; Chile.

Magíster en Ciencias de la Educación, Mención Desarrollo Social, Universidad París XII; Francia.

Docente del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de La Frontera.

1.- Un mundo en transformación
El escenario mundial, en donde se desarrolla, actualmente, la vida humana - en el amplio sentido del término - puede definirse como una Sociedad de la Información, cuyas principales características han sido expuestas por Caspar2 como:


  • Aceleración del cambio, ligado a la explosión de ciencias, tecnologías y técnicas.

  • Desarrollo de la complejidad generadora de nuevos comportamientos socio profesionales.

  • Desmaterialización de los intercambios y de los sistemas de producción, acompañada de la importancia creciente de actividades de creación, dirección y gestión.

  • Internacionalización de las relaciones y construcción de la Unión Europea con crecientes redes de conexión, de las cuáles dependen muchos de los actores implicados en cualquier actividad socio laboral.

  • Profundas transformaciones en el mercado laboral, con menos puestos de trabajo estable. Mayor flexibilidad laboral y emergencia de nuevas formas sociales de trabajo: autoempleo, teletrabajo, etc.

  • Continua Evolución de los puntos de referencia, con el subsiguiente riesgo de pérdida de identidad grupal e individual, entre medio de los fenómenos de “globalización” y “glocalización” definitorios de la era digital.

  • Intensa búsqueda de mayor y de más amplia competencia socio profesional, dentro de un mundo donde la movilidad se impone como cultura.


De este marco, se desprenden tres grandes transformaciones que se encuentran en pleno proceso de generación de crisis y cambios, y que comprenden3


  1. Transformaciones Tecnológicas: Las transformaciones tecnológicas - principales impulsoras de las modificaciones que la sociedad humana vive hoy en día – pueden organizarse de acuerdo a dos grandes vertientes:

  • Revolución Biológica, que abarca los campos de la biotecnología y la ingeniería genética.

  • Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Ambas, en su desarrollo e implementación, están generando efectos insospechados, modificando los sentidos y trascendencias del conocimiento y sus efectos en la vida humana.

  1. Transformaciones Económicas: En un mundo estrechamente comunicado e interdependiente, emergen dos fenómenos económicos:

  • Globalización de las economías nacionales con la constitución de mercados que permiten intercambios comerciales a niveles regionales o continentales.

  • Glocalización: Valorización y rescate de la situación local en el contexto global

Ambos fenómenos coexisten, dando cuenta de las paradojas y tensiones entre un sistema económico globalizante y economías locales con dinámica productiva propia y diferenciada.


  1. Transformaciones Sociales: Resultantes de las transformaciones económicas y tecnológicas, se manifiestan en fenómenos emergentes, que complejizan y modifican la realidad social de las últimas décadas, entre los que destacan:

  • Pobreza y Exclusión Social en niveles que tensionan y colapsan los sistemas de bienestar público imperantes tradicionalmente.

  • Cambios Demográficos asociados al Descenso de las Tasas de Natalidad y Aumento de las Esperanza de Vida de la Edad Adulta.

  • Desempleo Estructural.

  • Movimientos Migratorios

Estos fenómenos tienden a manifestarse de manera interdependiente y presentan alta complejidad en su comprensión y en sus propuestas de intervención.
La configuración cada vez más amplia, intensa y sistemática del conocimiento científico y sus aplicaciones a las esferas de la vida humana; la multiplicación exponencial de la información y su acceso y disponibilidad; y, la globalización de los procesos económicos, culturales y políticos, se traducen en innovación permanente, aceleración de los procesos de cambio y rápida obsolescencia de los conocimientos. En un mundo sin certezas, las instituciones sociales y las prácticas de reproducción cultural se encuentran en procesos de profundas revisiones y en la búsqueda de resignificaciones, enfrentando una disyuntiva central: adaptación al cambio o desaparición definitiva.
Sin duda, es en el ámbito de la formación de profesionales donde se encuentra uno de los núcleos de mayor tensión en el contexto de las transformaciones ya descritas. Esto, producto de las dificultades para responder a demandas emergentes con competencias que devienen - hasta ahora en forma exclusiva - de la tradición profesional. Reconociendo estas tensiones, el Informe Delors4 propone resolverlas a través del desarrollo de cuatro pilares en la Educación, que en el transcurso de la vida “serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento:


  • aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión;

  • aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno;

  • aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; y por último

  • aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores”5


Estos cuatro pilares han resignificado los actuales procesos educativos, que se desarrollan en un mundo de constantes cambios. En forma especial, destaca su contribución al ámbito de la formación profesional, en que se ha enriquecido el análisis de la realidad educacional y profesional, permitiendo la superación del concepto de calificación profesional - ligado a dominios cognitivos e informativos en permanente renovación y cambio ejecutados, principalmente, a nivel individual en ciclos de trabajo fragmentado - por el concepto de competencia profesional , en que junto a la calificación propiamente tal, adquirida mediante la formación técnica y profesional, se requieren un conjunto de competencias específicas en cada persona, junto a la aptitud para trabajar en equipo, y las capacidades de iniciativa y de asumir riesgos, dentro de un contexto de organización colectiva del trabajo.6
2.-Competencias Profesionales y Formación Profesional
El desarrollo conceptual en el ámbito de las competencias profesionales, refleja la evolución de los significados y requerimientos de los contextos socio productivos, las características del mercado laboral y las demandas de profesionales vigentes en una época histórica y social determinada. Así, entonces, el concepto ha sido precedido por términos que, desde su revisión crítica, han aportado a la búsqueda de nuevas interpretaciones que precisen las implicancias del tema.
En los decenios de 1960 y 1970, el concepto central corresponde a capacidades, asociado a la noción de una tarea específica, segmentada y aditiva, que se incorpora en una función integrada del sistema empresa7. En la década de 1980, el concepto central es cualificaciones profesionales, el que involucra conocimientos y destrezas para ejercer una amplia gama de actividades laborales8. Su principal aporte, es la valoración del ámbito individual y sus relaciones con el entorno estructural donde se desarrolla y con las instituciones de formación.
Desde la década de 1990, la triada: ámbito individual – entorno laboral – centros de formación, impulsa el replanteamiento de los perfiles profesionales, emergiendo el concepto de competencia9. Se establece que posee competencia profesional, “quien dispone de los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para ejercer su propia actividad laboral, resuelve los problemas de forma autónoma y creativa y está capacitado para colaborar en su entorno laboral y en la organización del trabajo”10.
Para Echeverría, B.11 la competencia de acción profesional es el resultado de la suma de cuatro competencias básicas:


  • Técnica: Poseer conocimientos especializados y relacionados con determinado ámbito profesional, que permiten dominar como experto los contenidos y tareas acordes a su actividad laboral.

  • Metodológica: Saber aplicar los conocimientos a situaciones laborales concretas, utilizar procedimientos adecuados a las tareas pertinentes, solucionar problemas de forma autónoma y transferir con ingenio las experiencias adquiridas a situaciones novedosas.

  • Participativa: Estar atento a la evolución del mercado laboral, predispuesto al entendimiento interpersonal, dispuesto a la comunicación y cooperación con los demás y demostrar un comportamiento orientado hacia el grupo.

  • Personal: Tener una imagen realista de sí mismo, actuar conforme a las propias convicciones, asumir responsabilidades, tomar decisiones y relativizar las posibles frustraciones.


El Libro Blanco de la Comisión Europea12, define las competencias como una capacidad individual para realizar un conjunto de tareas o de operaciones y el principio de la regulación por normas o estándares de calidad. Al mismo tiempo, observa que la referencia a la noción de profesión u oficio tiende a desaparecer y en su lugar se habla, más bien, del dominio de un conjunto de competencias, sin referencia a un contexto profesional particular.
Todas las competencias son fruto de la experiencia, pero se adquieren a condición de que las aptitudes y rasgos de personalidad concuerden con los requerimientos de la función a desempeñar en el ejercicio del puesto de trabajo. Las competencias están ancladas en una serie de comportamientos a adoptar y demostrar, para llevar a término las funciones y tareas asignadas. En otras palabras, las competencias constituyen el vínculo entre las funciones a ejercer, los comportamientos puestos en práctica, por una parte y las cualidades individuales necesarias para comportarse de manera satisfactoria, por la otra.13

Tomando como referencias el Informe Delors, Echeverría, B y Perrenoud,P. puede construirse la siguiente equivalencia:


PILARES DEL CONOCIMIENTO

(iNFORME dELORS)

COMPETENCIAS BÁSICAS

(eCHEVERRÍA, b)

COMPETENCIAS (pERRENOUD)

Aprender a Conocer

Competencia Técnica

Aptitud para Conocer

Aprender a Hacer

Competencia Metodológica

Aptitud para Hacer

Aprender a Vivir Juntos

Competencia Participativa

Actitud para Estar

Aprender a Ser

Competencia Personal

Actitud para Ser


3.- Competencias Profesionales y Trabajo Social
Como consecuencia del actual contexto de transformaciones estructurales, la formación de profesionales del ámbito social se enfrenta a tres desafíos centrales:


  • La tecnología y la economía lideran los procesos de transformaciones estructurales que afectan hoy al mundo y sus dinámicas sobrepasan sus propios ámbitos de influencia. Las transformaciones sociales se manifiestan dependientes de dichas transformaciones, asumiendo por tanto, consecuencias y efectos asociados, caracterizados por una creciente complejidad e incierto desarrollo y para los cuales no siempre se cuenta con referentes válidos que aporten en su comprensión e intervención.

  • El sistema social se ha complejizado y las respuestas institucionalizadas - que hasta ahora habían demostrado ser válidas y eficientes – comienzan a enfrentar una rápida obsolescencia al emerger nuevas demandas desde las prácticas sociales.

  • La presencia de una crisis de sentido, propia de las épocas de transición, donde los antiguos límites del orden social, están cuestionados, dejan de ser creíbles o simplemente, ya no existen. Y los nuevos, aún no surgen, están en transición, otorgan explicaciones parciales o son demasiados difusos.


Es así como la sociedad contemporánea demanda nuevas exigencias a los profesionales del ámbito social, cuestionando los contenidos de su formación y los desempeños laborales que le han sido tradicionales. Trabajo Social no es la excepción. La revisión histórica de su desarrollo profesional en el país14, fija su inicio con la Fundación de la Escuela, “Dr. Alejandro del Río”, en el año 1925, considerada como el primer centro especializado de formación profesional en Chile y América Latina. A partir de allí, pueden identificarse cuatro etapas en su devenir histórico, entre los años 1925 al 2000, claramente influenciadas por las condiciones sociales, históricas y políticas del país y de América Latina.


  • Primera Etapa: De la beneficencia a la profesionalización


Comprende el período entre 1925 a 1960. Su principal referente lo constituyen principios filosóficos y cristianos de ayuda al necesitado. La formación profesional en este período recoge, en un inicio, la tradición europea y, posteriormente, los aportes de las escuelas norteamericanas. Dado su carácter paramédico y parajurídico, su curriculum tiende a preparar profesionales que actúen en el campo médico social y en organismos públicos de asistencia y seguridad social. Las modalidades de intervención de Trabajo Social de esa época se centran en la persona y su familia, con un carácter eminentemente asistencialista. Posteriormente, en 1945 se incorpora el nivel de intervención en Grupo, con la misma impronta asistencialista que caracteriza el período. Las tradiciones de competencias que emergen de estos años son:


  • Competencias técnicas en salud pública y legislación social vigentes en esa época;

  • Competencias metodológicas en intervención profesional dimensiones Caso Social y Familia y Grupos;

  • Competencias participativas desarrolladas en complementariedad y subordinación a las prácticas médicas y jurídicas en las que se inserta; y, Competencias personales de caridad y ayuda al necesitado, fundadas en los principios cristianos de ayuda al prójimo.




  • Segunda Etapa: Del Asistencialismo a la Promoción


Abarca el período comprendido entre 1960 a 1973. Los referentes profesionales se trasladan al contexto de los movimientos sociales que, inspirados en principios filosóficos del materialismo dialéctico y materialismo histórico, buscaban provocar profundos cambios en las estructuras vigentes en la época. En este período, a nivel latinoamericano, la profesión se vuelca en una profunda autocrítica, en un proceso denominado Reconceptualización, en el que se cuestiona el rol profesional y, como consecuencia de ello, las metodologías y los niveles de intervención; el carácter asistencialista de las prácticas sociales y, asimismo, las teorías, conceptos y marcos valóricos que sustentan el quehacer profesional. Debido a lo anterior, la formación profesional se ve transformada por la incorporación de asignaturas profesionales, fundamentalmente, de la línea de las Ciencias Sociales e Investigación Social. Los niveles de intervención de Caso Social y Familia y Grupos son cuestionados en su dimensión asistencial y se incorpora como nivel de intervención la Organización y Desarrollo Comunitario, reforzando, complementariamente, con asignaturas profesionales destinadas a fortalecer los campos de acción profesional: vivienda, previsión social, menores en situación irregular, entre otras. Durante este período hay un importante crecimiento de los campos laborales vinculados a áreas municipales, sindicales, poblacionales y rurales. Las tradiciones de competencias que se heredan de este período son:


  • Competencias técnicas en Ciencias Sociales, Investigación Social y Planificación Social; Políticas y Programas Sociales de Promoción Social.

  • Competencias metodológicas en intervención profesional dimensiones Caso Social y Familia y Grupos; resignificadas en su operativa metodológica para la realidad latinoamericana agregándose el nivel de Organización y Desarrollo de la Comunidad;

  • Competencias participativas destacando las tareas de Promoción y Educación Social que relacionan de un modo distinto al profesional con los usuarios y adscripción política explícita; y,

  • Competencias personales de crítica social y compromiso con el pueblo fundadas en los principios filosóficos del materialismo histórico y materialismo dialéctico.



  • Tercera Etapa: Trabajo Social y Gobierno Militar


Este período se inicia con el Golpe de Estado y se extiende desde Septiembre de 1973 a Marzo de 1990. Se detienen abruptamente los procesos iniciados en la etapa anterior, con el cierre de escuelas, expulsión de profesionales y alumnado y limitaciones en el número de vacantes. Se rediseñan los curriculum, incluyendo redefiniciones de los objetivos, objeto y metodologías profesionales, planteando una formación tecnológica, cuya característica central es la desideologización de la práctica social, rescatando como valor la neutralidad en los procesos de intervención. En el ejercicio profesional, se asigna un énfasis paternalista y asistencialista, priorizando la atención individual en desmedro de la atención grupal y comunitaria. Dado el contexto socio político represivo, el campo profesional sufre una fuerte contracción, disminuyendo el número de cargos y desestimándose nuevas contrataciones. Paralelamente, en el contexto no oficial, se consolida un grupo de profesionales que comienzan a construir un trabajo social ligado al respeto a los derechos humanos, a la promoción de la participación de las personas y al desarrollo de formas democráticas de convivencia, principalmente, a través del fortalecimiento de las organizaciones y de la educación social. Las tradiciones de competencias que se heredan de este período pueden desagregarse en ámbitos oficial y alternativo, según el siguiente detalle:


tradiciones/ambitos

trabajo social oficial

t. social alternativo

Competencias Técnicas

  • Ciencias Sociales en la tradición positivista.

  • Investigación Social en la tradición positivista.

  • Estadísticas.

  • Políticas y Programas Sociales sectoriales y subsidiarios

  • Ciencias Sociales en la tradición naturalista.

  • Investigación Social Cualitativa.

  • Sistematización.

  • Programas Sociales financiados por la Cooperación Internacional

Competencias Metodológicas

  • Énfasis en Nivel de Intervención Caso Social y Familia en la tradición asistencialista.

  • Desarrollo y Aplicación de instrumentos y estándares de medición y focalización de pobreza.

  • Niveles de Intervención Caso Social y Familia; Grupos y Comunidad en la tradición de Promoción y Educación, a la que se integra Promoción de los Derechos Humanos y Educación Cívica, en el contexto de recuperación de la democracia.

Competencias Participativas

  • Implementación de Políticas Sociales.

  • Reconstitución del tejido social y fortalecimiento de la organización.

Competencias Personales

  • Neutralidad valórica en la intervención.

  • Reconocimiento de la subjetividad y los valores en la intervención.



  • Cuarta Etapa: Continuidad y cambios en busca de una síntesis.


Período que se inicia con el retorno de la Democracia y que se extiende hasta fines de la década de 1990. La profesión focaliza sus esfuerzos en construir saberes que integren las experiencias de las etapas anteriores, que permitan generar nuevo conocimiento profesional y la resignificación de las metodologías de intervención. Los temas centrales en este período están enfocados a la Superación de la Pobreza y el aporte profesional en el Desarrollo Económico con Justicia Social que se impulsa desde círculos oficiales. Todo ello plantea la necesidad de revisión de las mallas curriculares. El número de profesionales aumenta significativamente, en atención a la reapertura de escuelas en Universidades Tradicionales y la apertura de nuevas escuelas en Universidades Públicas y Privadas e Institutos Profesionales.
La búsqueda de una síntesis que valorice los aprendizajes profesionales fragmentados de la etapa anterior, no alcanza a converger en una formulación central. Por oposición, cada escuela o programa buscará aportar su sello y perfil profesional específico, con el respaldo de una oferta de planes de formación diseñados de manera autónoma. Como consecuencia, la extensión de la formación varía entre ocho y diez semestres, los énfasis de cada carrera se concentran en diversas áreas de ejercicio profesional y los requisitos de titulación no son homólogos, variando desde una práctica profesional hasta la elaboración de tesis o ambos requisitos a la vez.
La inserción laboral se mantiene en las áreas tradicionales y se integran los escenarios generados por los proyectos sociales de Fondos Públicos y Privados, orientados a la Promoción Social.

Las tradiciones de competencias que se construyen en este período son:


  • Competencias técnicas: Ciencias Sociales positivista y naturalista e Investigación Social cualitativa y cuantitativa. Políticas y Programas Sociales intersectoriales, focalizados, por medio de fondos públicos concursables y con participación de la sociedad civil.

  • Competencias metodológicas: Diseño, Implementación y Evaluación de Proyectos Sociales; Niveles de Intervención de Caso Social y Familia; Grupo y Comunidad consolidados y con opciones de modelos de intervención que buscan adecuarse a los nuevos requerimientos sociales.

  • Competencias participativas: Trabajo en Equipos disciplinarios y multidisciplinarios, administración de recursos humanos, capacidad de comunicación y de liderazgo; y,

  • Competencias personales: Manejo de incertidumbre y toma de decisiones, manejo de la frustración y autocuidado, autoactualización.


La revisión del desarrollo histórico de la profesión, a través de los cuatro períodos expuestos, demuestra su alta permeabilidad a los procesos sociales y políticos en curso; a las corrientes de pensamiento en las Ciencias Sociales y a las demandas sociales. Asimismo, los análisis precedentes, en torno a las transformaciones tecnológicas, económicas y sociales que afectan hoy al mundo y que demandan una formación de profesionales competentes; y, las competencias profesionales identificadas en el devenir histórico de Trabajo Social, permiten configurar la situación actual de la profesión, desde sus juicios de tradiciones de competencias. A continuación, se presenta la matriz de síntesis, en que se revisan las competencias técnicas, metodológicas, participativas y personales históricas, con que la profesión enfrenta las actuales transformaciones.
MATRIZ TRADICIONES DE COMPETENCIAS EN TRABAJO SOCIAL

tranformaciones/

competencias

TRANSFORMACIONES TECNOLOGICAS

TRANSFORMACIONES

ECONOMICAS

TRANSFORMACIONES SOCIALES

TËCNICAS

No se declaran

  • Administración de Recursos Financieros derivados de Proyectos Sociales.

  • Ciencias Sociales Positivistas y Naturalistas.

  • Investigación Social Cualitativa y Cuantitativa.

  • Políticas y Programas Sociales Asistenciales, Subsidiados y Promocionales.

METODOLOGICAS

No se declaran

  • Diseño, Implementación y Evaluación de Proyectos Sociales

  • Intervención Social en Caso Social y Familia Grupos y Comunidades

  • Planificación Social.



PARTICIPATIVAS

No se declaran

  • Administración de Recursos Humanos




  • Asistencialidad y Promoción Social como formas de establecer relación profesional con los usuarios.

  • Trabajo en Equipo disciplinarios y multidisciplinarios.

  • Capacidades comunicacionales

  • Liderazgo

  • Crítica Social




PERSONALES

No se declaran

No se declaran

  • Vocación de Servicio

  • Sensibilidad Social

  • Ayuda al Necesitado

  • Compromiso con los oprimidos

  • Autoactualización



Al analizar la matriz precedente, es posible observar que los juicios de tradiciones de competencias, se concentran en el ámbito de las transformaciones sociales, con una participación restringida en las transformaciones económicas y completamente marginada de las transformaciones tecnológicas, lo que permite construir dos hipótesis explicativas:


  1. Las tradiciones de competencias profesionales de Trabajo Social en Chile, evidencian su compatibilidad con las demandas y requerimientos derivados de las transformaciones sociales, permitiendo proyectar una continuidad coherente con su tradición; y,

  2. Las tradiciones de competencias profesionales marginan al Trabajo Social de los ámbitos tecnológico y económico, que son, sin lugar a dudas, en donde radican los ámbitos de poder, influencia y liderazgo de los procesos de transformación del mundo contemporáneo, situando su proyección de desarrollo como una profesión de segundo orden, que se hace cargo de los “silencios del modelo”.


Los juicios de competencia de la tradición de Trabajo Social son actualmente confrontados con las nuevas competencias demandadas desde un escenario profesional, impactado por las transformaciones estructurales. Lo anterior, se traduce en nuevas demandas del mercado laboral, donde los procesos de inserción de los profesionales en los puestos de trabajo implican requerimientos que superan las competencias técnicas y metodológicas, centrales en la tradición, desplazando la atención a las competencias participativas y personales, centrales para el enfrentamiento de un mundo en permanente cambio.
Así, entonces, los y las trabajadoras sociales desarrollan procesos de inserción en contextos laborales, que demandan crecientes requerimientos tecnológicos; orientados a entregar respuestas de calidad a problemáticas y necesidades sociales diversas y cambiantes; con estructuras de funcionamiento flexibles y dinámicas; y, con una tendencia creciente a trabajar en torno a proyectos y productos, más que por actividades estandarizadas predefinidas.
Coherente con lo anterior, la demanda del mercado laboral de los y las trabajadores sociales ha transitado en los últimos años, desde una convocatoria a cargos laborales claramente definibles - con un reconocimiento de las competencias técnicas y metodológicas asociadas a la posesión del título profesional - hacia una convocatoria centrada en el reconocimiento de las competencias participativas y personales como factores diferenciadores del colectivo de profesionales postulantes al empleo ofrecido.
Al centrar la convocatoria en las competencias participativas y personales, se resitúan las jerarquías de la competencia del dominio dadas desde la tradición, generando el siguiente escenario:


  • Algunas de las competencias participativas y personales que son requeridas en la actualidad a los y las trabajadores sociales han sido consideradas como consecuencia lógica del ejercicio profesional y propias de profesionales expertos, poseedores de una amplia trayectoria en el campo social y no como producto de la formación inicial. Sin embargo, hoy en día aparecen exigidos tempranamente a los titulados.




  • Dado que las competencias requeridas son emergentes, no es posible precisar con certeza los niveles de expertizaje en que se manifiestan. Por tanto, se comienzan a intencionar desde la formación, como respuesta a una demanda laboral - no siempre reconocida como coherentes a las demandas académicas - que al carecer de referentes acabados, se desarrollan con la dinamicidad y la incertidumbres propias de un proceso en construcción.




  • La tradición en la formación, denota una jerarquía de competencia en un dominio, y una ruta única que conduce al aprendiz a alcanzar los niveles de competencia del dominio, pudiendo llegar a convertirse en virtuoso o maestro, de acuerdo a sus méritos. Dado que las competencias profesionales actualmente demandadas son emergentes y, por tanto, se encuentran en proceso de definiciones ¿Cómo se define la jerarquía?, ¿Quién posee la competencia en niveles de excelencia para poder enseñarla a los aprendices?




  • En síntesis, por la naturaleza participativa y personal de las competencias exigidas, en donde se releva la atención en lo que se sabe y se comienza a valorar lo que se es, es posible que el experto pueda - en algunas situaciones profesionales - dejar de serlo y el aprendiz pueda tornarse un maestro.


Siendo Trabajo Social en Chile, una profesión con sólo 75 años de trayectoria, las competencias formuladas desde la tradición representan un proceso de profesionalización gradual de su práctica social. En sus inicios, difusa y benévola; posteriormente, politizada y explícitamente comprometida con la transformación y con las reformas estructurales de la sociedad; escindida entre las opciones de práctica profesional en un contexto oficialista aséptico u opción alternativa de acompañamiento a los procesos de resistencia bajo el Gobierno Militar; llega a la actualidad buscando en su síntesis la esencia que le permita configurar su profesionalidad y reconocer en las competencias profesionales que emergen de la tradición, el sentido y continuidad de su práctica social.

Finalmente, a partir del análisis precedente, es posible proponer que las actuales condiciones de formación y ejercicio profesional sugieren la configuración de una quinta etapa en la historia del Trabajo Social chileno. Sus características se vinculan a las exigencias derivadas de un mundo globalizado - con transformaciones estructurales en curso – que en el ámbito de la formación de profesionales se ha caracterizado, inicialmente, por la formación de pre grado a partir de modelos de competencias profesionales insertos en procesos de innovación curricular; la demanda de procesos de autoevaluación institucional y proposición de estándares de calidad para la acreditación en la formación de pre y post grado; junto a un creciente reconocimiento de las condiciones de incertidumbre en la estabilidad laboral y transdisciplinariedad en la inserción profesional. Así, entonces, emerge una nueva etapa: De la tradición profesional a la transformación de la profesionalidad, en cuyos aportes, avances y contradicciones, se orientará el desarrollo de la historia profesional contemporánea, en este nuevo siglo.

BIBLIOGRAFÍA



Castañeda P. y Salamé A.M.(1996). Le système éducatif et la formation des travailleurs sociaux au Chili. Centro de Formación Superior en Trabajo Social ANDESI París, Francia.
CINDA (2000). Las Nuevas Demandas del Desempeño Profesional y sus implicancias para la Docencia Universitaria. Ministerio de Educación Pública, Santiago de Chile.
Cox, Cristián (1999). Nuevo Curriculum: Respuesta a requerimientos del Futuro. Pivote de la Reforma. Unidad de Curriculum y Evaluación; Ministerio de Educación Pública, Chile 1999.
Delors, Jaques (1997). La Educación encierra un tesoro. Correo de la UNESCO, México.

Echeverría Samanés, Benito. (2001). Configuración actual de la Profesionalidad.

Revista Letras de Deusto, Vol. 31, Nº 91.
Figueras, Pilar (1996). La Inserción del Universitario en el mercado de trabajo. EUB; Barcelona, España.
Mazariegos y otros (1999).Competencias Transversales. Barcelona, España.

Perrenuod, Philippe (1999).Construir competencias desde la escuela. DOLMEN Ediciones; Santiago de Chile.
Rey, Bernard (1999). De las competencias transversales a una pedagogía de la intención. DOLMEN Ediciones, Santiago de Chile.



Notas


1 El presente artículo es una síntesis del Informe de Investigación Competencias Profesionales y Trabajo Social: Tradición y Transformación, desarrollado por las autoras en el contexto del Programa de Doctorado Calidad Educativa en un Mundo Plural, dictado por el Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación MIDE; Universidad de Barcelona, España. 2001.

2 Caspar, P. (1994) citado en Echeverría, B .Configuración actual de la Profesionalidad.Revista

Letras de Deusto, Vol. 31, Nº 91.

3 Echeverría, B. Op. cit. Pág. 4 y siguientes

4 Delors, J., y otros La Educación encierra un Tesoro. Correo de la UNESCO, México 1997.

5 Delors,J., op. cit. Pág. 91 y siguiente.

6 Delors, J., op. cit. Pág. 95.

7 Echeverría, B. op.cit,. Pág. 10

8 Alex, L. citado en Echeverría B., op. cit. Pág. 10

9 Green, A., 1998, citado en Echeverría, B. Op. cit. Pág. 10

10 Bunk G.P., 1994, citado en Echeverría, B. Op.cit. Pág.11

11 Echeverría, B. Hoja Formativa/Informativa. Proyecto Piloto de Competencias de Acción Profesional ALECOP, N°1, Febrero, 2000. Pág. 2

12 Libro Blanco de la Comisión Europea. Enseñar y Aprender hacia la sociedad cognitiva. citado en Las Nuevas Demandas del Desempeño Profesional y sus implicancias para la Docencia Universitaria.CINDA, Ministerio de Educación, Santiago de Chile, 2000.Pág. 103

13 Echeverría, B. 2000. Programa citado. Pág. 2

14 Castañeda, P. y Salamé, A.M. Le système éducatif et la formation des travailleurs sociaux au Chili. Centro de Formación Superior en Trabajo Social ANDESI; París, Francia. Octubre de 1996. Págs. 2 y siguientes.


similar:

Competencias profesionales en trabajo social iconTitulo enfermedades profesionales: en la medicina del trabajo en el derecho laboral

Competencias profesionales en trabajo social iconPrograma trabajo social

Competencias profesionales en trabajo social iconEscuela de trabajo social

Competencias profesionales en trabajo social iconPrograma de trabajo social

Competencias profesionales en trabajo social iconEl trabajo social en salud publica

Competencias profesionales en trabajo social iconTrabajo de investigación Psicología social

Competencias profesionales en trabajo social iconCompetencias: Interpreta situaciones, establece condiciones, plantea...

Competencias profesionales en trabajo social iconTrabajo práctico nº 6 Modalidad: Grupal en clase tema: medio ambiente social

Competencias profesionales en trabajo social iconTrabajo práctico: Aspectos generales e Impacto Social de los Organismos...

Competencias profesionales en trabajo social iconDerecho del trabajo y de la seguridad social 1/2010 Profesores: Cristian...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com