Los grandes aportes de la africanidad a la civilización universal y a la nación colombiana




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LOS GRANDES APORTES DE LA AFRICANIDAD A LA CIVILIZACIÓN UNIVERSAL Y A LA NACIÓN COLOMBIANA

Por: Iván Alberto Vergara Sinisterra

“Lo más docto y lo más antiguo procedía de África”
“Los egipcios habían moldeado la más notable civilización conocida,

y esa civilización para los griegos, era africana.”
“Los pueblos negros – escribe Diodoro –

eran los primeros de todos los hombres”
“Los egipcios son colonos enviados por los etíopes (los pueblos negros del interior africano)

y la mayor parte de las costumbres egipcias son etíopes”

(Diodoro en, Basil Davidson. Historia de África. Edit. Folio.1992.

Pág. 20, 21 y 22)
El siglo XIX europeo inventó la historia, una historia profundamente racista y eurocéntrica, con paradigmas y sistemas totalizadores, profundamente cerrados. Los intelectuales, sobre todos filósofos europeos como Emmanuel Kant, Hegel o políticos como Montesquieau, entre otros, por enunciar algunos, desterraron de sus sistemas ideológicos, históricos, políticos, científicos y religiosos al continente africano. Le desaparecieron negando las raíces de la constitución de sus propios logros institucionales, culturales, científicos y tecnológicos, etc. construyendo una mentalidad ahistórica, monstruosa y degenerativa de dicho continente, cuidándose, toda la europeidad, de que no saliera a la luz pública los colosales aportes del complejo mundo africano a lo que se conoce como civilización universal.
Ha sido tarea de titanes reinstalar y reivindicar hasta el presente los grandes aportes de África y la Diáspora africana en la configuración del mundo actual con el objeto de destruir el racismo, las discriminaciones raciales en todo el globo y construir posibilidades de dignidad para pueblos que han cargado sobre sus espaldas un estigma impuesto que no les deja superar la vulnerabilidad económica, social, política, cultural y étnica.
A través de este ensayo queremos dejar bien estatuido al continente de ébano demostrando de manera suscinta los grandes aportes que ha brindado a la construcción de la civilización humana, concentrándonos al final en nuestra nación colombiana.
1.1 AFRICA, CUNA DE LA HUMANIDAD
Durante todo el siglo XX y entrado el XXI, las fuentes escritas, la cronología, la tradición oral, la lingüística, el arte, la etnología, los arqueólogos y paleontólogos que indagaron las ruinas históricas, los restos fósiles del continente africano hasta el culmen del ADN-MITOCONDRIAL, evidencian hasta la saciedad que el origen de la humanidad se había generado en África. La intuición al respecto, del sabio Inglés, Charles Darwin (Darwin Charles. El origen del Hombre y la Selección en Relación al Sexo. Editorial Diana. México, 1953. Capitulo VI. P. 208.), terminó siendo una verdad de a puño que trituró las más concentradas mentalidades racista de quienes se resistían a creer que la madre originaria de la humanidad entera es una Eva Negra, africana (Video, la Eva Negra. Discovery Chanel).
En este marco se manifiesta que todos los seres humanos somos de la misma pasta genética, cuyas expresiones somáticas no son más que el resultado de la adaptabilidad ambiental, biológica, territorial, climática, entre otras, allí donde se aposentaron durante miles de años cada grupo humano en los diferentes continentes que constituyen las tierras emergidas dando constitución a esa variedad étnica multidiversa como expresión esencial de la misma naturaleza.
Desde las aguas, desde el mar primigenio, surgirían los primeros seres unicelulares, luego los pluricelulares, después los anfibios, reptiles, más tarde los mamíferos, entre ellos los homínidos que se convertirían en el homo sapiens sapiens en ese largo trayecto de humanización y cuyo laboratorio no fue ni más ni menos que el continente africano incrustado en el corazón del antiguo supercontinente llamado Pangea hoy dividido en los continentes que estructuran la tierra. Las evidencias irrefutables demuestran que nuestros primeros padres genéticos eran seres de constitución negra toda vez que los rayos solares pegan de manera perpendicular en dichos territorios africanos donde los cuerpos humanos para protegerse de los rayos ultravioletas deben producir una defensa epidérmica llamada melanina que evita el cáncer de piel, obliga al cabello ensortijado, los ojos oscuros y la estructura corporal en su conjunto corresponde a esas necesidades de adaptabilidad ambiental y territorial.
Perez Ramirez (1986), nos dice al respecto lo siguiente:
“Está confirmado científicamente que los organismos animales de sangre caliente que se desarrollan en climas cálidos y húmedos, adquieren una pigmentación negra, eumelanina. La piel oscura habría sido la condición original del homo sapiens.
Podría afirmarse, entonces, que fue del África de donde salieron los hombres a poblar el mundo, comenzando por el valle del Nilo. Se sabe hoy que los antiguos egipcios eran negros. La diversidad racial posterior se obtendría por diferenciación, debido a las influencias climáticas que debieron soportar los hombres, al emigrar en otras direcciones.
Además, la revolución agrícola del neolítico, la primera gran revolución que marcó el progreso de la humanidad, se habría llevado a cabo en África. Allí el hombre se habría hecho sedentario y habría comenzado a cultivar la tierra.
En el prefacio de la “Historia General del África”, publicado por la UNESCO, se destaca este hecho: “En África se asistió a una de las primeras revoluciones tecnológicas de la historia, la del neolítico; con Egipto, se desarrolló allí una de las civilizaciones antiguas más brillantes del mundo”.
Por los impresionantes vestigios de trabajo metalúrgico encontrados en Meroe, en África oriental, un historiador británico llega a hacer una analogía de este centro de la antigüedad con Birmingham, centro industrial británico moderno. Es decir que África no sólo fue el crisol de la evolución humana, sino que su proceso biológico fue acompañado del cultural.
En la sección de arte primitivo de África, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, hay a la entrada un gran cuadro comparativo del desarrollo de las culturas del mundo en todas sus regiones. La más antigua aparece en África Oriental. Se indica que “1.750.000 años antes de Cristo apareció el zinjanthropus, primitivo humanoide que vivía en la garganta de Olduvai, en Tanzania”. (Pérez Ramírez, Gustavo. Mirar Hacia África. Edit. Plaza & Janes. Colombia 1986. Pág. 21 y 22.)
La búsqueda de alimentos entre ellos los animales llevó a los seres humanos africanos a traspasar todas las fronteras terrestres y continentales que configurarían la diversidad humana. La población africana que migraría hacia Europa en la era de las glaciaciones se tornaría “blanca” y las que tomarían el rumbo asiático en los pueblos “amarillos” extendiéndose por el estrecho de Bering, las Islas Aleutianas y las Islas del Pacífico que durante cuarenta mil años preconfiguró los pueblos Indígenas de nuestra América (Paul Rivet. Los Orígenes del Hombre Americano. Edit. Colección popular).
Diversidad humana, inteligencia humana que sentaría por separado las bases constitucionales históricas y culturales de cada pueblo y la emersión de sociedades sumamente complejas propias que desde si aportarían todas a la construcción de lo que llamamos civilización, ningún pueblo, ninguna nación o comunidad étnica, por separados que hayan estado dejaron todas de tributar a ese proyecto humano que desgraciadamente tiene descomunales obstáculos para imponerse en la etapa actual.
Debemos dejar claro que los términos negro, blanco, amarillo, entre otros que se han empleado son solamente convencionales, son una invención de la Europa blanca, pues, en África no existían negros sino culturas, etnias, pueblos denominados Dahomey, Ashantis, Fong, Ibos, Wolof, Balantas, Xoxhas, Zulúes, Etíopes, Nubios, entre otros; en Asia eran y son Mongoles, Hunos, Árabes, Chinos, Nipones, Hindúes, etc.; en América, Sioux, Comanches, Mohicanos, Apaches, Mayas, Aztecas, Incas, Caribes, Arawaks, Chibchas, Taironas, Quimbaya, Emberá Chamies y en Europa, Vikingos, Suevos, Normandos, Eslavos, Francos, Alamanes y pare de contar.
Pueblos que en su diversidad, y como consecuencia de la invasión continental americana se reencontrarían para dinamizar nuevamente el laboratorio multicolor y étnico de la especie.
La naturaleza diversa de la humanidad es tal, que sostener teorías racista como la de James Watson contra la población africana en la contemporaneidad es lo más irracional que mente humana pueda concebir, más si provienen de científico que nos obliga a cuestionar su quehacer en el marco de la ciencia, así pues, es responsabilidad de todos los que están comprometidos en el proyecto de una humanidad más distinta y digna, desterrar de la faz de la tierra este tipo de posiciones y prácticas que conllevan a atizar los conflictos raciales.

1.2 CONTRIBUCIÓN DE ÁFRICA A LA CIVILIZACIÓN HUMANA
Los aparatos educativos del mundo occidental han invisibilizado los aportes del continente africano y su diáspora a la civilización humana, los millones de sujetos que han sido formados en este sistema en su gran mayoría desconocen la geografía e historia africana, en especial los antiguos reinos e imperios africanos milenarios que sentaron fuertes bases a dicha civilización, hasta la realidad actual de este continente. Muchos creen que los avances humanos, la ciencia y la tecnología son obra exclusivamente de Europa, de los Estados Unidos, del mundo blanco y que los demás pueblos del planeta han estado a la saga de esta progresión o que no han aportado lo más mínimo en los diversos ámbitos del conocimiento humano. Retan a que digan qué Platón, Aristóteles, Renato Descartes, o científico alguno ha producido África.
Bien respondamos esos cuestionamientos de quienes creen, en éste caso particular, que los africanos y su diáspora no han aportado nada al conocimiento humano.
Pero antes se deja como preámbulo exponer estas amplias palabras del Dr. Joseph Ki-Zerbo.
“Otros parten de la ausencia de una revolución fundamental en las sociedades negras con el fin de extraer conclusiones racistas, cuando un mínimo de conocimiento sobre la evolución de las sociedades humanas y, en particular, sobre las precondiciones tecno-económicas de toda revolución, les habría evitado caer en tales aberraciones. Por otra parte, el argumento a silentio que lleva a afirmar que África ha permanecido inmóvil desde hace milenios, no es más que un sofisma que refleja nuestra ignorancia actual sobre los cambios acaecidos en la historia africana. Sin embargo, lo poco que sabemos nos indica elocuentemente que ha habido cambios africanos autónomos, que ha habido verdaderos giros debidos bien a la influencia de mutaciones en las técnicas agrarias o metalúrgicas, bien al poder creador de personalidades excepcionales, como Mamari Kulibali, Anokye, Osei Tute, Suman Dan Fodio, Chaka, Harris, Samori, etc.
En cuanto a la contribución de los pueblos negros al movimiento de la historia universal, nos basta con citar las invenciones técnicas africanas del paleolítico, el lugar del oro y de los negociantes del África Sudánica en el comercio euro-asiático del Medioevo, la participación del capital-trabajo en el surgimiento de la revolución industrial y el papel planetario jugado por los afroamericanos en la formación del sentido artístico, desde hace más de medio siglo. Al decir esto, no nos mueve ningún complejo, ni de superioridad ni de inferioridad, sino un de igualdad”. (Historia del África Negra, de los orígenes al siglo XIX. Tomo I. Edit. Alianza Universidad. Madrid 1980. Pág. 19, 20).
Bien sobre los planteamientos del Dr. Ki-Zerbo, se parte entonces de la filosofía, a partir de la antigüedad egipcia. La misma burguesía europea y sus élites intelectuales le han hecho creer al mundo que los griegos crearon la filosofía y que establecieron las bases de la ciencia del mundo occidental y no desde los imperios africanos como el egipcio, incluso toman partida discreta de este imperio pero sobre la base de haber hecho creer que era blanco.
Hagamos un repasón primero del antiguo Egipto antes de abordar sus aportes a la filosofía, entre muchas otras brindada a la cultura universal:
¿Qué tiene que ver el Egipto antiguo con lo que estamos planteando?
Nosotros no intentamos escribir posiciones raciales, pero tenemos la obligación de poner en claro los aportes africanos negros en este caso del desarrollo de la civilización egipcia que impactó el mundo entero y que ha sido ignorada y tan mal conocida, pese a las observaciones de numerosos historiadores y estudiosos desde hace siglos, que si no lo subrayamos aquí, mentiríamos por omisión, sobre este asunto, siguiendo a Ki-Zerbo, Cheikh Anta Diop, National Geographic, hasta la mismísima Biblia, entre otras fuentes, se puede exponer lo siguiente:
La prehistoria egipcia, como la del resto de África es poco conocida. Aun así existen puntos irrefutables. Hasta el periodo histórico, el poblamiento más antiguo del Sahara estaba formado mayoritariamente por personas negras. En el paleolítico las poblaciones negras se habían difundido hasta Europa, y aún más allá. Hacia el año – 10000 los Drávidas Negros ocupaban gran parte del Indostán. Como dice Furon, en la provincia de Constantina se descubrieron cinco grupos de hombres fósiles que datan de fines del Paleolítico y que presentan afinidades con los Nubios del Alto Egipto. La antigua población negroide de África del norte parece haber sido sustituida gradualmente por negros-mediterráneos y luego por mediterráneos. En efecto, el Sahariano mesolítico de Asselar era una persona negra de tipo Bantú, cuyos incisivos centrales, de la mandíbula superior, habían sido extraídos. Si a todo ello añadimos el estilo antropométrico y sociológico de los grabados y pinturas del Sahara neolítico, deberá admitirse voluntariamente que la región estaba habitada entonces, mayoritariamente por negroides. En realidad, hasta la conquista Árabe, y pese a las difíciles condiciones, numerosos grupos humanos negros permanecerán aferrados a la región; dejando obviamente, gran número de descendientes con características somáticas negras. En efecto, el estudio de los cráneos egipcios predinásticos ha mostrado la importancia del factor negroide, especialmente en el sur, en Abydos y en Hu. Así pues es prácticamente imposible no admitir que entre los pueblos que prepararon el milagro egipcio los negroides eran dominantes. Fue, sin lugar a dudas, del sur de Egipto de donde partió la iniciativa de la unificación política del país y el que aportó las bases de su cultura. Son numerosos los egiptólogos que afirman que se debe a los bandarienses negroides el desarrollo de la realeza; eran herreros negros que erigieron diques, canales y templos para los antepasados, hasta el Delta del Nilo.
Para los egipcios, el sur era la tierra donde habitaban los dioses, y los cuerpos de los faraones muertos solían ser transportados con gran frecuencia hacia la tierra – madre, para ser enterrados en las ciudades santas de la Tebaida (Abydos, Tebas, Karnak), exactamente como los restos mortales de los reyes de Benin fueron transportados, en un comienzo, a la ciudad santa de sus orígenes, Ile Ife. Los mitos religiosos y cosmogónicos representan siempre la parte más antigua de las tradiciones de un pueblo y las que más difícilmente se olvidan. Diodoro Sículo decía, precisamente respecto a los etíopes (nubios): “Y añaden que los egipcios los consideran sus antepasados y autores de la mayor parte de sus leyes. De ellos han aprendido a honrar a los reyes como dioses y a enterrar a sus muertos con tanta pompa. La escultura y la escritura nació entre los etíopes”. Homero en la Iliada, la Odisea y hasta la mujer de Abraham que era negra dan cuenta de este aspecto. La idea de un origen sureño de la civilización egipcia predinástica es admitida por la casi totalidad de los autores, incluso por aquellos que, como Arkell, sitúan a los badarienses entre los pueblos de raza oscura (Ki-Zerbo, 1980).
Ahora bien, según Cheikh Anta Diop, (C.A. Diop: Antériorité des civilisations nègres, Presence Africaine, París, 1967, Pág. 32).
Por otro lado, en las efigies del Egipto histórico se constata con frecuencia la existencia de tipos negroides en todos los estratos de la sociedad. Las características físicas de la estatuilla de bronce del Rey Taharqa (Museo del Hermitage, en Leningrado) no deben sorprender, pues se trata de un Rey Nubio. Lo mismo ha de decirse en el caso de los arqueros nubios de Siut (Museo de El Cairo), que avanzan con paso cadencioso: son verdaderos arqueros negros. Mencionemos también al Faraón Kefrén, según Ki-Zerbo, y al cervecero del Museo de Hildesheim (perteneciente al Imperio Antiguo). Y al faraón Dchoser, de la III Dinastía, cuya ancha nariz y fuertes labios no resultarían extraños en una asamblea bámbara. Pero es lógico que así fuese, pues según Pètrie, la III dinastía era de origen sudanés. Un rey de la I dinastía muestra también rasgos fuertemente negroides. Igual Tutmosis III del British Museum, con sus labios evertidos es más o menos del mismo tipo.
La descripción del libro, (novela de Christian Jacq, El Faraón Negro, Círculo de Lectores, Colombia 2001) refuerza estas imágenes a través de Pianjy que es el segundo de los más poderosos faraones negros de XXV Dinastía Negrítica, que describe con más detalle la revista de National Geographic en español de febrero de 2008, de la página 23 hasta la 47; subrayando además que hoy Sudán alberga más pirámides que Egipto, en otras palabras, el Imperio Egipcio fue una verdadera creación negra.
Según Ki-Zerbo, añadamos que la civilización negro-africana actual se halla más próxima a la civilización egipcia que a cualquier otra civilización conocida. Naturalmente, no hay que confundir cultura y raza. Y el hecho de que las lenguas del oeste africano están emparentadas con el egipcio antiguo no significa que las poblaciones que las hablan sean de la misma raza. Los antillanos negros hablan francés, inglés, o español sin ser blancos. Y nos asombra sobremanera oír plantear la siguiente cuestión: . Nos hallamos aquí, otra vez ante la lamentable confusión entre raza y cultura. En efecto, la causa del surgimiento de los egipcios no es el color de su piel, sino las condiciones económicas, demográficas y sociológicas en las que una población abigarrada se halló a lo largo del estrecho y rico Valle del Nilo.
Bien, frente a la filosofía, hoy sabemos con claridad meridiana que la famosa filosofía griega no es griega sino africana y que Egipto, no era blanco, sino negro y con una multiplicidad de pueblos de diversos colores que gobernaron y desarrollaron los territorios del río Nilo como lo acabamos de describir.
El Profesor George G.M. James (en su libro “LEGADO ROBADO”, La filosofía Griega Roba la Filosofía Egipcia, Falú Foundation, 2001), demuestra que dicha filosofía griega es una derivación de los misterios egipcios. Que los llamados filósofos griegos se educaron en Egipto. Después de cinco mil años de prohibición contra los griegos, les permitieron entrar en Egipto con el propósito de su educación. Primero a través de la invasión Persa y segundo, a través de la invasión de Alejandro el Grande, del sexto siglo A.C. “por consiguiente hasta la muerte de Aristóteles (322 A.C.), los Griegos hicieron lo mejor de su oportunidad para aprender todo lo que pudieron sobre la cultura Egipcia. La mayoría de los estudiantes recibieron instrucciones directamente de los sacerdotes egipcios, pero después de la invasión por Alejandro el Grande, los templos reales y bibliotecas fueron saqueadas y robadas, y la escuela de Aristóteles convirtió la biblioteca en Alejandría en un centro de investigación.
No nos maravillemos entonces, de que la producción extraordinaria del gran número de libros atribuidos a Aristóteles ha demostrado una imposibilidad física para cualquier hombre individualmente producirla dentro del periodo de una sola vida” (pág. 1).
El libro del profesor James arroja unas interesantes preguntas a la construcción de la filosofía griega tomando como ejemplo a los “Clásicos”. Plantea que la historia de la vida de Aristóteles evita cuidadosamente cualquier declaración relacionada con su visita a Egipto, ya por su propia cuenta o en compañía de Alejandro el Grande. Este silencio de la historia hace dudar de la vida y logros de Aristóteles. Se dice que él se ha pasado 20 años bajo la tutoría de Platón, que es considerado como un filósofo, sin embargo Aristóteles se graduó como el más grande de los científicos de la antigüedad. -Y cuestiona James-, Cómo pudo enseñarle Platón lo que él no sabía (ciencias) a Aristóteles? Por qué debe pasarse Aristóteles veinte años con un maestro de quien él no podría aprender nada?
Además el Profesor James desmonta otra argucia en la que se dice que Alejandro Magno le dio a Aristóteles una suma grande de dinero para conseguir los libros, de donde deduce que para comprar libros de ciencia, ellos deben de haber estado en circulación para permitirle a Aristóteles adquirirlos; si los libros estuvieron en circulación antes de que Aristóteles los comprara, y como se supone que no ha visitado Egipto en absoluto, entonces los libros referidos deben de haber circulado entre los filósofos griegos; si los libros circularon entre estos, entonces nosotros esperaríamos que los temas de tales libros se conocieran antes del tiempo de Aristóteles, y por consiguiente a él no se le pudo acreditar con producirlos o introducir las nuevas ideas de ciencia.
Otro punto que expone el profesor de considerable interés es la actitud del gobierno ateniense hacia esta tal llamada filosofía griega, que consideró como extranjera en el origen y la trató de tal forma. Por ello los filósofos griegos eran ciudadanos indeseables, quienes a lo largo del periodo de sus investigaciones eran víctimas de implacable persecución en las manos del gobierno. Anaxágoras fue encarcelado y se desterró; Sócrates fue ejecutado; Platón fue vendido como esclavo y a Aristóteles fue acusado y se desterró; mientras el primero de ellos, Pitágoras es expulsado de Crotón en Italia.
Además el profesor James expresa que para producir filosofía se requiere cierta estabilidad social y política que jamás tuvieron los griegos durante, precisamente, en la supuesta dicha época que la produjeron, pues atravesaban por constantes guerras internas entre las ciudades – estados y contra los ataques e invasiones permanentes de los persas.
Las frases de Sócrates de conócete a ti mismo, dice que, en realidad no son suyas sino de las inscripciones que llevaban los templos egipcios en la parte exterior dirigida a los neófitos; las cuatro virtudes cardinales de Platón, justicia, sabiduría, templanza y valor no son más que las copias del sistema de misterio egipcio que contenían diez virtudes. Es de hecho sorprendente cómo, durante siglos, los griegos han sido alabados por el mundo occidental por logros intelectuales que pertenecen sin ninguna duda a los egipcios negros del África.
Otro hecho notable de la supuesta filosofía griega es el hecho de que la mayoría de los filósofos griegos usaron las enseñanzas de Pitágoras obtenida de los egipcios como su modelo; y por consiguiente ellos no han introducido nada nuevo en el campo de la filosofía. Incluido en el sistema pitagórico encontramos las doctrinas de 1. Los opuestos, 2. La armonía, 3. El fuego, 4. La mente, desde que está compuesto de átomos de fuego, 5. La inmortalidad, expresada como transmigración de almas, 6. El summum Bonum o el propósito de la filosofía. Y esto se refleja, por supuesto, en los sistemas de Heraclitus, Parmenides, Democritus, Sócrates, Platón y Aristóteles. La próxima cosa que es peculiar sobre la supuesta filosofía griega es su uso en la literatura.
El sistema de Misterios Egipcios fue la primera Orden Secreta en la historia y la publicación de sus enseñanzas fue prohibida estrictamente. Esto explica por qué iniciados como Sócrates no escribieron su filosofía y por qué los babilonios y caldeos quienes eran muy estrechamente asociados con ellos también se abstuvieron de publicar esas enseñanzas.
Paso seguido el profesor James con una amplia documentación va desmontando la supuesta filosofía griega, hace reseñas serias desde los filósofos presocráticos hasta Aristóteles, develando la formación dudosa de estos, demostrando sistemáticamente los plagios tomados de los misterios egipcios y hasta denunciando la instalación mentirosa de la historia de la filosofía griega y los planteamientos que en ella se da de cada filosofo con una cronología hasta contradictoria e indeterminada, sin precisión. Finalmente va desplegando la construcción de los misterios egipcios comenzando con la educación de los sacerdotes de acuerdo a sus órdenes, las siete artes liberales, los sistemas confidenciales de los idiomas y el simbolismo matemático, al igual que la especialización de la magia y el estricto plan curricular. Finalmente describe con asombro la teología de Menfis como la base más importante de todas las doctrinas en la filosofía griega, inscripta en una piedra que está en el Museo Británico y que contiene la visión teológica, cosmológica filosófica de los egipcios negros. Filosofía que data de 3500 años antes de Cristo y lleva el nombre de un faraón que declaró que ese escrito era una copia de una inscripción de sus antepasados. Esta declaración es verificada por el idioma y el arreglo típico del texto y por consiguiente asigna la fecha original de la teología de Menfis a un periodo muy temprano de la historia egipcia, es decir, el tiempo cuando las primeras dinastías habían hecho a Menfis su nueva capital: la ciudad del Dios Ptah, es decir, entre 4000 y 3500 A.C. El texto consiste de tres partes suplementarias cada una. La primera presenta los dioses del caos; la segunda presenta los dioses del orden y el arreglo de la creación y la tercera parte presenta el primado de los dioses, o el dios de los dioses a través de (logos) la creación fue lograda. Lo trascendental de esto -según James- es que aquí se establecen las bases de la ciencia antigua, moderna y post-contemporánea. No sin antes de demostrar como los griegos a través de Aristóteles, Alejandro el Grande y el emperador romano Justiniano se apropiaron de un conocimiento y lo dieron al mundo como producto suyo tratando de desterrar a sus verdaderos autores, los Africanos.
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