Historia de la ciencia






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Colegio Provincial de Educación Polimodal N° 17 - “Mario Cástulo Paradelo”


Proyecto de investigación en ciencias sociales

Material de apoyo para la asignatura

Historia de la ciencia


Dentro de lo que hoy habitualmente llamamos historia, hay un campo específico denominado Historia de la Ciencia. En esta disciplina se estudian las distintas respuestas que a lo largo del tiempo algunos hombres han dado a las preguntas que se han planteado sobre el mundo. Tanto las preguntas como las respuestas cobran sentido en la medida en que las marcamos en las sociedades y en el momento histórico en el que fueron formuladas y respondidas. En el campo de la Historia de la Ciencia no sólo se tienen en cuenta las preguntas y las respuestas planteadas sino que se analiza también cómo el concepto mismo de lo que se considera científico sufre modificaciones históricas.

Tres concepciones de la ciencia



Hablaremos aquí de tres concepciones sobre la ciencia: la concepción griega, la moderna y la actual. Ninguna de estas tres concepciones de la ciencia que resaltaremos es uniforme ni única. Queremos decir que no hay una única concepción griega; menos aún una moderna y todavía menos una sola concepción actual. Pero trataremos de caracterizar las posiciones que nos parezcan más representativas dentro de las denominaciones que hemos elegido.

  1. La concepción griega


Los griegos inventaron la ciencia. Conocimientos de tipo científicos, sin duda, hubo con anterioridad (entre los sumerios, los egipcios y los babilónicos). Pero la sistematicidad1 (que todavía Kant estimaba rasgo esencial de la ciencia) sólo advino con el pensamiento griego. Además los supuestos más generales que posibilitan la actividad científica son creación (o invención) griega. Contra una tradición de conocimientos míticos, semi-míticos o pre-racionales adoptaron, alrededor del siglo VI a. C. dos supuestos esenciales que aún perduran. ¿Cuáles son estos supuestos? El supuesto de inteligibilidad y el supuesto de objetividad.
El supuesto de inteligibilidad afirma que el mundo, la Naturaleza, es inteligible por medio de la razón (y la experiencia). En la Naturaleza no obran fuerzas sobrenaturales o míticas: es posible suministra explicaciones naturales de los fenómenos.
El supuesto de objetividad sostiene que el mundo, la Naturaleza, puede describirse o explicarse sin que el cognoscente (o quien lo describe o explica) se inmiscuya en la descripción. Esto es: es posible un conocimiento objetivo.

Platón: la propuesta de dos mundos
Uno de los principales filósofos de los que nos han llegado algunos escritos fue Platón. Platón (siglo IV a. C.) trató de responder a la pregunta de cómo era posible que el ser humano conociera. Buscaba un conocimiento que fuera universal (válido para todo tiempo y lugar), absoluto y objetivo.
El problema no era sencillo. Pensemos un momento: ¿qué es lo que queremos conocer? Una primera respuesta podría decir: lo que nos rodea lo que nos es más cercano, la realidad. Bien, pero si observamos la realidad nos vamos a dar cuenta de que cambia todo el tiempo, de que todo lo que nos rodea y también nosotros estamos en un proceso permanente de cambio. ¿Podemos estudiar algo que se transforma incesantemente? La respuesta de Platón fue negativa. Para él era imposible construir un saber sobre lo que nos rodea. ¿Cuál era entonces el objeto de estudio del conocimiento humano? Evidentemente, Platón tenía que buscar una realidad inmutable, es decir, un objeto de estudio que no sufriera ningún tipo de variación ni a lo largo del tiempo ni en diferentes lugares. Si lograba encontrar esta otra realidad perfecta tendría entonces la base para construir un conocimiento válido para todo tiempo y lugar.
Platón resolvió el problema de manera bastante original: como esa realidad era imposible de encontrar en este mundo postuló que había otro: el reino de las Ideas. Este otro mundo era perfecto e inmutable, era el mundo verdadero y real. Mientras tanto el mundo que nos rodea no es más que una copia de esta realidad, un mero reflejo de esa perfección. En tanto copia defectuosa era víctima del tiempo y la degradación. ¿Cuál de las dos realidades debía estudiar el filósofo? La respuesta no se hizo esperar: el mundo verdadero, el mundo de las Ideas.
Ahora bien, seguía habiendo un problema: ¿cómo estudiar una realidad que está más allá de lo que es la experiencia inmediata? Platón propuso que la matemática, como ciencia que no se ocupa de entidades físicas sino de entidades ideales, era el camino en el que había que entrenar a los estudiantes y jóvenes para acostumbrarlos a dirigir su mirada a lo “que no se ve con los ojos del cuerpo sino con los del intelecto”. Por supuesto, el verdadero conocimiento lo alcanzaban los filósofos que lograban ir más alla de la matemática y descubrir ese mundo ideal.
Trataremos de resumir en unas cuantas tesis (o postulados) la posición de Platón con relación a los fines, métodos y características de la ciencia:


  1. El fin de la ciencia es el perfeccionamiento espiritual, la pura satisfacción que produce la contemplación de la verdadera realidad. En particular se desvirtúa cualquier propósito utilitario.- La verdadera realidad, en el caso Platónico, es el mundo de las Ideas o Formas, inmutable y eterno.




  1. El conocimiento es proporcionado al objeto del conocimiento, esto es, si el objeto no es completamente real el conocimiento no es satisfactorio (es "doxa": mera opinión). El verdadero conocimiento (o ciencia) se refiere a la plena realidad, que para Platón no es el mundo de las cosas cotidianas, sino el mundo de las ideas (este conocimiento auténtico es “episteme”).




  1. Cuando se consigue (tras largo entrenamiento) la “episteme” es absolutamente indudable, segura.




  1. La estructura del cosmos es matemática, por lo cual el instrumento adecuado para captarla es la razón (Platón estuvo muy influido por los pitagóricos). Naturalmente, se desprecia el papel de la observación.




  1. Como se deduce del punto anterior, la ciencia eminente cuyo estudio debe propiciarse es el de la Matemática. Las ciencias empíricas tienen menor importancia. En la época de Platón, por otra parte, la Geometría era la ciencia más desarrollada. La Astronomía contaba con una larga tradición. La Acústica, el Cálculo (Aritmética), y la Medicina (si la consideramos una ciencia) constituían moderados cuerpos de conocimiento.-



Aristóteles: el poder del análisis
Suponemos que esta solución Platónica no los habrá convencido del todo: ¿cómo es esto de duplicar el mundo y decir que uno es perfecto y el otro no?, ¿no estaremos duplicando también los problemas?
Algunas de estas dudas se plantearon en la época de nuestro filósofo. De hecho, fue uno de sus discípulos, Aristóteles (384-322 a.C.), quien resolvió la cuestión de manera mucho más sencilla. Aunque pasó veinte años como discípulo de Platón en la Academia, se diferenció de su maestro en varios aspectos.
Poseía un ingenio sumamente analítico y propuso una solución que sería aceptada y mantenida por muchos siglos. Para él había un solo mundo, el que nos rodea, sin embargo coincidía con su maestro en que el conocimiento era posible siempre y cuando su objeto de estudio permaneciera idéntico a sí mismo. Es decir, que a pesar de los cambios, algo debía permanecer inalterable. ¿Qué era lo inalterable y, por lo tanto, qué podía ser estudiado? Supuso que en cada objeto era posible distinguir una forma (es decir, una esencia) y características que le eran accidentales. Por ejemplo, si hablamos de una silla, su forma (su esencia) es la de ser un instrumento que sirve para sentarse. Eso es lo que tienen en común todas las sillas existentes, es lo que define a una silla como lo que es, es su forma (o su esencia). A la vez, las sillas pueden ser de madera, de metal, altas, bajas, de distintos colores. Pero estas características son accidentales ya que no modifican su esencia, no hacen de la silla otra cosa. De esta manera, ya no necesitaba postular que lo permanente se encontraba en otro mundo diferente de aquel que lo rodea, como hacía Platón. Los entes concretos individuales de este mundo eran reales y científicamente cognoscibles. Mientras la esencia permanecía, las características accidentales podían variar.
Hasta aquí hemos visto cómo Aristóteles solucionó el problema del objeto de estudio del conocimiento, es decir, contestó a la pregunta ¿qué debemos estudiar? Pero todavía nos falta saber qué método o herramienta propuso para construir ese saber. Los griegos pensaban que el ser humano podía emprender la ardua tarea de conocimiento porque estaba dotado de una facultad: la razón. Aristóteles concentró parte de sus esfuerzos en descubrir cómo operaba esa razón humana. Logró sistematizar una serie de reglas para razonar correctamente y distinguirlas de aquellas que llevaban a razonamientos erróneos. Aristóteles acababa de crear la lógica, otra ciencia formal, que estudiaba las estructuras (la de los razonamientos) para poder clasificarlos en válidos e inválidos. La lógica sería la guía para los científicos en su búsqueda de la verdad. Faltaba todavía llevar estos hallazgos a una ciencia concreta. Ese fue el trabajo de Euclides.
Trataremos de señalarlos. Platón fue primordialmente un filósofo y un literato, con gran sentido dramático, un poeta en cierto sentido; Aristóteles, aunque filósofo (en la Edad Media así, a secas, se lo denominaba "el filósofo'), fue un gran científico y el primer teorizador de la ciencia. Platón, como antes afirmamos, es asistemático, se deja llevar por la charla (el método que propone es el de los “diálogos”) y la argumentación; es un explorador y sugeridor incansable de temas y problemas. Aristóteles es más ordenado y doctrinario (por lo menos en las obras conservadas, que algunos estiman que son meros apuntes de sus clases.
Platón es notoriamente racionalista, desdeña las consideraciones empíricas, en cambio Aristóteles sí se atiene a la experiencia (algunos dicen que demasiado, tal vez) y realiza efectivamente investigaciones detalladas de orden empírico (en Biología, por ejemplo). En cierto sentido, no es inadecuada la representación que de estos dos filósofos nos dejó Rafael en un cuadro famoso: Platón señala hacía el cielo Aristóteles apunta a la tierra. A pesar de estas diferencias es claro que hay mucho en común, como indicaremos al final.

Cuadro del renacentista Rafael: “La escuela de Atenas”, cuyo título se da a veces como “La academia de Atenas”.

Detalle del cuadro “La escuela de Atenas”, de Rafael
La obra de Aristóteles es enciclopédica, una cosmovisión bien trabada que constituyó su fuerza pero que terminaría por resultar su debilidad. Escribió sobre Astronomía, Física, Biología, Poética, Ética, Política, Metafísica, entre otras materias. Creó la Lógica y, como dijimos, fue el primer teorizador de la ciencia. De aquí en adelante nos concentraremos en este último aspecto.
El libro principal que dedica a los fundamentos de la ciencia, y a lo que nosotros denominamos Epistemología, son los "Segundos Analíticos". También hay reflexiones de este tipo en otros escritos, por ejemplo en la "Física" en la "Metafísica", etc. Como ya hicimos con Platón, intentaremos resumir en algunas tesis la posición aristotélica:


  1. La ciencia consiste en un conjunto de conocimientos que cristalizan en afirmaciones sobre determinada realidad.




  1. Cada ciencia tiene su género propio, su materia u objeto (cada ciencia particular tiene un género de sujetos y un conjunto de predicados distintivos)




  1. El conocimiento a que nos referimos en el primer postulado debe poseerlas siguientes características:




    1. Debe ser verdadero

    2. Debe ser causal

    3. Debe ser necesario

    4. Debe ser demostrativo

    5. Debe ser universal




  1. El conocimiento científico es seguro, indudable. (la ciencia se define intrínsecamente por su infalibilidad)




  1. El fin del conocimiento y de la ciencia es el conocimiento mismo, el gozo de la contemplación de la verdad. Queda excluida cualquier aplicación o afán tecnológico (en muchos lugares exalta Aristóteles la vida contemplativa).


Cada una de las características que hemos enumerado y que Aristóteles pedía para la ciencia se presta para desarrollo, ampliación y justificación. Veamos algunos ejemplos que ilustran esta observación:
¿Por qué debería el conocimiento ser "universal"?, con buen criterio, aseguraba que no hay ciencia sino de lo universal, de la misma forma que no hay sensaciones sino de lo particular. Si la ciencia se ocupara de lo individual sería una mera casuística2 y no serviría para explicar. Aún hoy el modelo más aceptado de explicación requiere de leyes generales o universales para cumplir su cometido.
El conocimiento debe ser demostrativo. La demostración otorga economía (no necesitamos verificar lo que se demuestra) y seguridad (si partimos de enunciados verdaderos). La condición de demostración que Aristóteles afirma para referirnos al carácter causal del conocimiento científico, es que no basta saber algo, o saber que algo es así, necesitamos saber por qué es así, (esto es lo que nos remite a la causa).
Nos quedaría por agregar que muchas de las características que Aristóteles estipuló para la ciencia continuaron aceptándose durante largo tiempo. En realidad, todavía hoy algunas tienen vigencia. Hasta KANT (1724-1804), BOLZANO (1781-1848), y BOOLE (1815-1864), los científicos sostenían que la ciencia era conocimiento verdadero (veremos más adelante como es que cambia esta idea).
Las ciencias formales siguen siendo demostrativas. Y la ciencia, todavía contemporáneamente pero con ciertas reservas, es general. Dejando de lado algunas sutilezas, la ciencia continúa buscando relaciones causales.
¿Qué características comunes poseen las visiones sobre la ciencia en Platón y Aristóteles, que puedan representar lo que hemos llamado "concepción griega de la ciencia"? Dos rasgos aparecen como notorios: la ciencia es un conocimiento no sólo verdadero, sino absolutamente seguro, infalible. Y, además, el fin de la ciencia es la contemplación de la verdad. Pero, como se verá más adelante, falta incorporar a estas posturas un cúmulo de observaciones –o salvedades-: por ejemplo estas ideas sobre el conocimiento científico dejan de lado por completo el contexto de aplicación. Aristóteles atendió menos a la posibilidad de llevar a la práctica ideas teóricas que a la gloria positiva del ideal de la búsqueda del conocimiento por sí mismo.

Euclides: El primer modelo científico
Euclides (s. III a.C) pasó a la historia por ser el padre de la geometría. En realidad aplicó a los conocimientos geométricos de su época algunas de las ideas que venimos exponiendo. Euclides buscaba, al igual que Platón y Aristóteles, un conocimiento verdadero y confiable, inmutable. Sabía también que tenía la herramienta, la lógica, para no dejarse llevar por caminos equivocados de pensamiento. Recordemos que los razonamientos están compuestos por premisas y conclusiones. La conclusión se supone que deriva de las premisas. Si la forma del razonamiento es válida, de premisas verdaderas yo obtengo una conclusión que también lo es. La lógica aristotélica había descubierto las estructuras de razonamiento válidas. El trabajo del científico era encontrar premisas verdaderas a partir de las cuales deducir las conclusiones.
Euclides denominó axiomas a las premisas y teoremas a las conclusiones. Como ustedes recordarán, el problema era encontrar axiomas o premisas que sirvieran como punto de partida seguros, es decir, axiomas cuya verdad no pudiese ser cuestionada. Euclides propuso entonces algunos principios que consideró evidentes y a partir de ellos derivó, aplicándole las reglas lógicas descubiertas por Aristóteles, los teoremas o conclusiones. Entonces, los teoremas eran verdaderos porque se deducían válidamente de axiomas que eran verdaderos porque eran evidentes.
Así aparecía la primera ciencia en Occidente organizada como un conjunto coherente de conocimientos. Este modelo de ciencia, que estructuraba el conocimiento en un sistema axiomático, tuvo tanto éxito que durante siglos fue utilizado tanto en ciencias físicas como en áreas relacionadas con lo social.



  1. La concepción moderna


El dogmatismo de la Edad Media y la posterior irrupción de la Modernidad
Durante la Edad Media el conocimiento aceptado era el que se derivaba de la interpretación oficial de las Sagradas Escrituras además de los principios generales de la filosofía aristotélica. Es decir, se aceptaba lo que las “autoridades’ decían o habían dicho. La Iglesia tenía prácticamente el del saber, ya que eran los monasterios los únicos lugares que contaban con bibliotecas y eran los sacerdotes los que sabían leer y escribir. En caso de que hubiese alguna duda o surgiese algún problema sobre cómo interpretar un fenómeno del mundo real, se realizaban reuniones. En ellas los estudiosos de la Iglesia, ya sea citando la Biblia, ya sea a Aristóteles, trataban de responder a la cuestión problemática recurriendo a esas fuentes. Se creía que todo el saber estaba en los textos y en las interpretaciones que los Padres de la Iglesia3 habían hecho de ellos. Es en este sentido que se dice que era un saber dogmático ya que no admitía cuestionamientos de ningún tipo. Lo que nos interesa remarcar es que en ningún momento durante estas “disputas” al igual que en la antigüedad, se consideraba la observación de como un medio privilegiado de resolver una duda o conseguir una explicación.
La Edad Moderna comenzó en el s XV. Muchos historiadores dan como fecha de inicio la llegada de los europeos a América (1492). La modernidad se caracteriza como una época de grandes cambios. Fue el momento de importantes descubrimientos geográficos favorecidos por el invento de la brújula y de otros instrumentos que mejoraron la navegación. La expansión territorial resultante de esos descubrimientos geográficos dinamizó el comercio y la economía europeos. La posibilidad de apropiarse de territorios con grandes recursos naturales y mano de obra que pronto fue esclavizada (la población nativa) dio lugar a un sistema colonial que perduró por siglos. El desarrollo económico social a partir de esos momentos posibilitó la aparición del capitalismo, que en una primera fase (siglo XV a XVIII) se llamó capitalismo mercantil y luego capitalismo industrial (siglo XVIII a XX). Durante los siglos XVI y XVII se produce en Europa una revolución en la ciencia, y, a la vez, en la concepción de la ciencia.-
La secularización
Junto con la riqueza de acontecimientos que se produjeron en esos años, se dio un importante proceso de secularización. Es decir tuvo lugar una lenta pero ininterrumpida separación entre la religión y las otras actividades de la vida social, que fueron reduciendo así el campo de influencia de la Iglesia.
En primer lugar, con el surgimiento de los estados nacionales se independizó la esfera política del ámbito religioso. Pero también, y esto es lo que más nos interesa, se comenzó a cuestionar que religión y conocimiento fueran sinónimos. Se sugirió que la religión era un tipo de saber que se basaba en la fe y en la aceptación de ciertos dogmas incuestionables pero que la ciencia se debía construir sobre otros parámetros. Si hasta allí el método para conocer tanto el reino de Dios como el reino natural había sido recurrir a las explicaciones elaboradas por los antiguos, a partir de ese momento se propuso no confiar en la tradición sino en las propias capacidades del hombre: sus sentidos y su razón.
Con la llegada del humanismo, el renacimiento y el inicio de la llamada Edad Moderna, prácticamente todos los ámbitos de la vida del hombre sufrieron una transformación profunda: la política, lo religioso, lo social, la técnica, las creencias comunes, toda la vida intelectual. Aparece una nueva cosmovisión. Y el planteamiento de nuevos problemas pide soluciones nuevas.
Desde el punto de vista que nos interesa, el de la filosofía de la ciencia, podemos situar con más precisión cronológica el período a que nos estamos refiriendo, fijándolo entre el año 1543 (año de la publicación del libro de Nicolás Copérnico "Sobre las revoluciones de las esferas celestes”) y el año 1687 (fecha en la cual Isaac Newton dio luz a sus "Principios matemáticos de la filosofía natural'). Entonces, entre estas dos fechas se produce una Revolución Científica y se gesta un nuevo concepto de ciencia. Hemos tomado como representantes de este período a tres figuras sobresalientes: Francis Bacon (1561-1626), Galileo Galilei (1564-1642), René Descartes (1596-1650). Existen discrepancias entre ellos, como es sabido, pero los tres introducen al conocimiento científico postulados que lo cambian rotundamente.
El empirismo
Francis Bacon (1561-1626), ensayista brillante, fue uno de los primeros en formular un nuevo método para llegar al conocimiento. La propuesta no era sencilla. Según Bacon, había que abandonar todo lo sabido hasta el momento porque estaba basado en meras especulaciones y lleno de afirmaciones religiosas que no tenían que ver con la realidad. Así, el nuevo conocimiento se construiría a partir de la observación directa y de la experimentación. La percepción, nuestros sentidos, tan largamente dejados de lado, tomaban ahora el primer lugar en la tarea de conocer.
Bacon inauguró así una tradición filosófico-científica, que perdura al día de hoy, denominada empirismo. Básicamente, el empirismo sostiene que un conocimiento es científico siempre y cuando se base en datos empíricos que puedan ser observados o experimentados de algún modo.
Estas afirmaciones quizás les parezcan a ustedes bastante obvias. ¿Qué hacemos cuando queremos conocer algo? Observamos. Pero recuerden que nosotros somos hijos de esa modernidad y, por eso, muchas de estas ideas nos pueden resultar familiares. Para su época esta concepción del conocimiento fue novedosa. De hecho, la aplicación de las consideraciones que Bacon había escrito en su libro “Novum Organum” (1620) generó una de las revoluciones científicas más importantes en la historia de las ciencias naturales.
Francis Bacon es más bien el propagador de nuevas ideas y el heraldo que propone una nueva función y un nuevo método para la ciencia. En su escrito "La nueva Atlántida" describe una sociedad en la que predominan la ciencia y la aplicación de la ciencia para beneficio de la humanidad. Y en el libro "Novum Organum” critica la tradicional posición aristotélica y patrocina un nuevo método científico.
Por otro lado, Galileo Galilei que era principalmente un científico, también hace importantes aportes que dejan de lado algunos elementos propuestos por Aristóteles. Su obra sobre Física y Astronomía echa por tierra la cosmovisión aristotélica. Escribe dos libros fundamentales, uno o de ellos es "Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo", en el cual compara los sistemas geocéntricos de Ptolomeo y Aristóteles con el copernicano heliocéntrico, inclinándose naturalmente a favor de este último. El otro libro importante es "Diálogo sobre dos nuevas ciencias", que brinda los fundamentos de la Estática y la Dinámica modernas. Aunque existen innumerables interpretaciones, el camino que señaló es el que efectivamente siguió la ciencia moderna: una combinación de experimentación exacta y análisis matemático. Dicho de otra manera levemente distinta, pone en marcha enfáticamente el método experimental (se atribuye al joven Galileo la idea de que el experimento es la ruta principal para el progreso del conocimiento) y la interpretación matemática de los fenómenos naturales. Galileo triunfó donde otros habían fracasado al formular una descripción matemática del movimiento de los cuerpos. Hemos escrito "enfáticamente" con plena conciencia para señalar que ninguno de los dos aspectos era absolutamente nuevo.
René (o Renato) Descartes fue más que nada un filósofo, iniciador de la filosofía moderna. Su importancia para la concepción de la ciencia que estamos caracterizando reside en el hincapié que efectúa en la estructura matemática de la realidad y en la interpretación mecánica de la Naturaleza.

De la misma manera que Bacon, Descartes concibió a la ciencia como una pirámide cuya cúspide estaba ocupada por los principios o leyes más generales de la realidad; pero mientras Bacon llegaba a esa cúspide por medio de inducciones progresivas, basadas en series generosas de observaciones y experimentos, Descartes propuso que el conocimiento científico se inicia en la cumbre y de ahí procede hacia abajo, siguiendo el camino de la deducción, hasta llegar a la base, o sea la naturaleza real. Esa proposición tiene varias implicaciones filosóficas fundamentales, pero aquí sólo mencionaremos una: que la certeza en el conocimiento puede alcanzarse a priori, o sea en ausencia (por ignorancia o por decisión consciente) de la realidad. Todos conocemos el famoso párrafo en que Descartes encuentra su primer principio, cogito ergo sum:
A pesar de que quería pensar que todo era falso, era necesario aceptar que el yo que pensaba era algo; y basado en esta verdad, pienso, luego existo, tan sólida y tan cierta que ni siquiera las suposiciones más extravagantes de los escépticos podían afectarla juzgué que podía recibirla sin escrúpulos como el principio inicial de la filosofía que yo buscaba” (Descartes).
Un rasgo común a la época y a los tres autores cuya breve semblanza hemos consignado es la importancia otorgada a la búsqueda de un nuevo método para descubrir la verdad. Bacon, como dejamos dicho, esboza un "Novum organum', un nuevo instrumento o método, por oposición a los métodos antiguos. Galileo se refiere a cuestiones metodológicas. Y Descartes publica dos textos sustanciales "Discurso del método” y las "Reglas para la dirección del espíritu", que resultaron de importancia fundamental durante esta revolución científica, porque el aspecto más novedoso de la nueva ciencia o la nueva filosofía era la combinación de la matemática con los experimentos.
Trataremos a continuación de resumir en unas cuantas afirmaciones los aspectos característicos de la concepción moderna de la ciencia:


  1. Aunque propiamente dicho no sea un rasgo de la nueva ciencia, hay que mencionar que tal concepción se levanta a partir del rechazo de ideas tradicionales (del principio de autoridad y de los métodos demostrativos, el silogismo en particular).




  1. Predomina otra idea sobre la Naturaleza: de concebirla como un organismo en el cual actúan finalidades, se pasa a consideraría como un mecanismo que puede desarmarse y ponerse a nuestro servicio (concepción mecanicista).




  1. El Universo posee una estructura matemática. Por lo menos la Naturaleza está escrita en lenguaje matemático, como afirmó Galileo: "La filosofía está escrita en ese inmenso libro siempre abierto ante nuestros ojos (el Universo), pero no se la puede comprender si no se aprende primeramente a conocer la lengua y los caracteres en que está escrito. Está escrito en lengua matemática y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas sin cuya mediación es humanamente imposible comprender ni una palabra.”




  1. La finalidad de la ciencia es el conocimiento para la mejora de la vida humana, por los beneficios que reporta el saber. La ciencia es un saber útil, en sentido material, ("saber es poder", afirmó Bacon).




  1. Se otorga especial énfasis a la observación y a la experimentación, en desmedro del "principio de autoridad" como se indicó en el punto 1.


  1. La concepción de la ciencia actual


Hemos tomado como representativa de la concepción actual sobre la ciencia la posición de Karl Popper, aunque existen otros autores tan imporantes como él y que exponen puntos de vista radicalmente diferentes. Es claro que en el rico panorama contemporáneo sobre estos temas pueden sostenerse razonablemente ideas diversas, pero se hace esta elección a fin de entrar por uno de los autores más firmes dentro de la concepción actual de ciencia.
Popper ha enfatizado algunos aspectos opuestos a puntos de vista tradicionales. Sus juicios (pensamientos) acerca de la ciencia han recibido apoyo de notables científicos. Su obra ha ejercido un influjo notable, tanto en los estudiosos que adscriben a sus postulados, como entre aquellos que mantienen posturas adversas. Incluso, su influencia se da en el nivel de cultura general4.
La visión de Popper suele denominarse "falsacionismo". Uno de sus libros esenciales en este tema es "La lógica de la investigación científica", escrito en 1934. Además fue un filósofo en sentido más general. Su texto "La sociedad abierta y sus enemigos" es un estudio de filosofía social que también tuvo enorme difusión.
Dentro de las afirmaciones del falsacionismo que se relacionan con la definición o concepción de ciencia (hay muchos postulados más, pero no se refieren específicamente a este punto) podemos señalar:


  1. Lo central de la ciencia son las teorías, y las teorías científicas no pueden ser verdaderas ni probablemente verdaderas. Son conjeturales y provisionales (desde Aristóteles se había venido sosteniendo que el conocimiento científico es verdadero, pero a partir de aquí, la categoría de verdadero no puede ser un punto definitivo para señalar lo que es y lo que no es ciencia). Según Popper, el conocimiento científico es general, y solo puede ser provisional, porque puede aparecer más adelante otros elementos (teorías por ejemplo) que nos indiquen que estábamos equivocados. (Se podría decir en palabras vulgares, que es conocimiento válido hasta que se demuestre lo contrario, aunque más adelante veremos que esto también tiene sus problemas en sí mismo).




  1. La ciencia comienza con problemas, y no con observaciones. Los problemas determinan las investigaciones mucho más que el objeto que se está investigando. Las divisiones entre las ciencias son útiles unicamente con fines administrativos. Esta aseveración apunta sobre todo a los inductivistas y empiristas, que hacían hincapié en la observación y en la inducción como método de la ciencia.




  1. El método de la ciencia es el hipotético-deductivo pero con una variante: según Popper, más que confirmar las teorías, se busca mostrar que son falsas. De acuerdo al método, la investigación científica sigue esta secuencia:




    1. PROBLEMA ---

    2. HIPÓTESIS (que intenta resolver el problema) ---

    3. DEDUCCIÓN (se extraen consecuencias de la hipótesis) ---

    4. CONTRASTACIÓN (se comparan las consecuencias con la realidad)---

    5. CORROBORACIÓN (quiere decir que la contrastación fue positiva, caso en que se mantiene la hipótesis provisionalmente)

    6. o FALSACIÓN (contrastación negativa, de modo que hay que retomar a idear una nueva hipótesis).




  1. Los fines de la ciencia son principalmente dos: uno teórico, que es conocer la Naturaleza. Y otro práctico, que es dominarla. En la ciencia reciente, ha tendido a predominar el segundo fin.

1 El concepto de sistematicidad en el trabajo científico, se refiere a la forma ordenada de cómo debe avanzar el proceso investigativo, conforme a un plan previamente concebido. El término también se puede entender desde su origen, que deriva del vocablo sistema, el cual se define dentro del contexto de la “Teoría general de sistemas”, como un "conjunto de partes o elementos que interactúan entre sí y con el medio (externo) para alcanzar un fin". La ciencia utiliza las dos acepciones anteriores: Por una parte, en el sentido de que la investigación debe avanzar "paso a paso", con un método para construir la teoría (cuerpo de escritos o elementos) explicativos, y por la otra, que el producto que se obtiene es un sistema de observaciones y argumentaciones que se relacionan entre sí, (por ej. El sistema deductivo) para dar cuenta con un alto grado de fiabilidad, de un hecho o fenómeno.
El aspecto sistemático de la investigación se hace evidente, cuando se mantiene una estructura lógica en el razonamiento y la observación a lo largo de todo el trabajo. Sin embargo, la sistematicidad es más un elemento metodológico de la ciencia que una categoría lógica, como son las proposiciones, los axiomas, las negaciones, las disyunciones, etc.

Las afirmaciones de la ciencia no forman un conjunto inconexo de proposiciones, sino un sistema de enunciados vinculados entre sí por relaciones lógicas. El hecho de que el conocimiento científico sea sistemático es lo que le da carácter de racionalidad, esto es, de conocimiento ordenado, inteligible, fundado y coherente.

2
 Casuística se refiere a la enumeración de casos. Es decir, un conocimiento casuístico es aquel que se basa en la enumeración y descripción de algunos casos solamente, y se aleja de la pretensión de universalidad.

3
 Se llama Padres de la Iglesia a un grupo de pastores y escritores eclesiásticos, obispos en su mayoría, de los primeros siglos del cristianismo, cuyo conjunto doctrinal es considerado fundamento de la fe y de la ortodoxia en la Iglesia.

4
 Por ejemplo, un juez de Arkansas (EE.UU.) tuvo que definir lo que era ciencia en un fallo del año 1982. La definió como "(...) compuesta por teorías que deben ser contrastables empíricamente, provisionales y falsables (...)", que expresa bastante bien la propuesta de Popper.

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