2. 1 los precedentes: enfermedad en la edad antigua y moderna




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HISTORIA DE LA ENFERMEDAD

Antropología Filosófica

04/11/2014

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Maria Teresa Suay Torres

Janire Iruretagoyena Iparraguirre

Idoia de la Ydalga Rodríguez

Elena Campos Uribe

Silvia Ruiz Molero


HISTORIA DE LA ENFERMEDAD

ÍNDICE:

  1. INTRODUCCIÓN.




  1. CONTENIDO:




  • Los precedentes: Edad Antigua y moderna




  • La enfermedad en los siglos XV a XVIII




  • Irrupción de la modernidad ¿Fin de la enfermedad?




  • Los altibajos del siglo XX-XXI



  1. CONCLUSIÓN.


HISTORIA DE LA ENFERMEDAD


  1. INTRODUCCIÓN


La enfermedad es una alteración más o menos grave de la salud; hay veces que son irreversibles y en otras ocasiones existe la posibilidad de la curación. La salud y la enfermedad son parte fundamental de la vida, del proceso biológico y de las interacciones con el medio natural y social que nos rodea. Por lo general, se entiende como enfermedad la pérdida de la salud, cuyo efecto es negativo y como resultado tiene una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel.
Las enfermedades tienen sus propios ritmos que se han ido modificando a lo largo de la historia; y a raíz de la experiencias cada comunidad han ido construyendo su forma de pensar y sentir las enfermedades. La finalidad de este trabajo es observar la enfermedad a lo largo de la historia y apreciar el efecto que ha causado en la sociedad; centrándonos especialmente en la forma de sentir la enfermedad en Occidente.
Para ello tendremos que buscar los orígenes en los griegos y judeo-cristianos del siglo XXI y que prosiguen a lo largo de la Edad Media, hasta alcanzar la época de la Modernidad y el deseo de la inmortalidad del hombre.


  1. DESARROLLO:



2.1 LOS PRECEDENTES: ENFERMEDAD EN LA EDAD ANTIGUA Y MODERNA
En la edad antigua (s.V-XV a.C), que empezó con el nacimiento de las primeras civilizaciones, se destacaban explicaciones greco-romanas de carácter mágico-religioso relativas al proceso de la enfermedad. En concreto se destacaban tres divinidades: Asclepio (Esculapio para los romanos), Higia y Panacea. Para los seguidores de Esculapio las enfermedades eran imperfecciones y era el papel del hombre restablecer la salud. Para los seguidores de Higia, en cambio, la enfermedad era algo sobrenatural, es decir, la salud era el estado natural de las cosas y consecuencia del gobierno juicioso de la propia vida. Estos, decían que el conocimiento y los valores eran los que contribuyen a estar bien. Por último, estaba la Panacea, que era la diosa del tratamiento y curación por hierbas medicinales.
En la edad media en el occidente se nos presentan dos posturas a la hora de ver la enfermedad; el naturalismo indoeuropeo y el personalismo semítico. Los pueblos indoeuropeos tenían una visión del mundo naturista y tendían a concebir a los seres como una realización. Fruto histórico de este, será la fisiología griega dejando atrás la vieja mentalidad mágica y imponiendo una mentalidad racional y filosófica en que la enfermedad será vista como la desarmonía del buen orden del cuerpo.
Volviéndonos al pensamiento griego la enfermedad sucede porque una fuerza malvada puede más que la physis individual y cuando sólo esa fuerza es invencible puede ser eficaz la intervención de la medicina. Por lo tanto, la salud consiste en el equilibrio entre los humores que componen el cuerpo humano como la manera en el que el individuo se comporta. En segundo lugar, la enfermedad para el pensamiento semitista era sanción de un pecado, capricho o venganza de dios. Los cristianos se diferencian en que estos no lo ven como castigo de la divinidad ni necesidad de la dinámica al cosmos sino como prueba.
En los siglos III y IV a.C en Oriente, en la India, la causa de las enfermedades ya no era solo el enfado de los dioses sino también el cambio del clima, la dieta, el higiene y los factores materiales relacionados con el ambiente del hombre y su modo de vida.
Alrededor del siglo IV, aparece por primera vez la idea ética-operativa de la asistencia al enfermo por amor y caridad a la imitación de cristo. Así había hospitales y sacerdotes médicos ( por mencionar alguno San Benito de Nursia) relacionando el cristianismo con el pensamiento helénico.
Hacia el siglo V con Hipócrates empiezan a tener lugar los primeros estudios por comprender las causas naturales de la enfermedad. Hipócrates consideró que la enfermedç

ad era una

manifestación del organismo como resultado de cambios en su sustrato material y no una expresión de mala voluntad o espíritu maligno.
Resumiendo, durante la Edad Media, la enfermedad se relacionó con la realidad y el destino como la imperfección de la naturaleza del hombre que puede enfermar en cualquier momento y la consecuencia del pecado original y por tanto el carácter de prueba moral que tiene la enfermedad.


2.2 LA ENFERMEDAD EN LOS SIGLOS XV a XVIII.
A partir de finales del siglo XV y principios del XVI, se comienza una nueva forma de vida: “Renacimiento”, se caracteriza por:

  • Recepción y revisión de la cultura helénico-romana.

  • Afirmación energética de la dignidad natural del hombre.

  • Inteligencia racional y liberal ( libertad inteligible).

  • Valoración positiva del mundo sensible.

  • Auge de la burguesía.


En este nuevo modo de ver y entender la vida, se relaciona la moralidad con la racionalidad y por tanto un comportamiento saludable el cual será la base política sanitaria.

Desde el último tercio del siglo XV, la población europea había experimentado un lento crecimiento, tanto debido a una disminución de la mortalidad en parte causada porque enfermedades como la viruela y el sarampión se mantuvieron endémicas con tasas de morbilidad y mortalidad moderadas, como por un mejor rendimiento de la agricultura y la ganadería que proporcionó fructíferas cosechas que favorecieron una mejor nutrición con un paralelo aumento de resistencia a las infecciones.

Esta época se caracteriza por una enfermedad llamada Sífilis. La procedencia de esta importante enfermedad no se conoce con exactitud, ya que según unos escritos se trajo a España por un viaje de Colón a las islas. Igualmente, toda Europa sufrió esta enfermedad y la mortalidad aumentó excesivamente en esta. (Actualmente sabemos que esta enfermedad se transmite por transmisión sexual, e incluso en países con pobres condiciones higiénicas, esta puede transmitirse sin necesidad de este contacto.)
En el siglo XVI aparece en la consciencia colectiva la idea de que la enfermedad puede contagiarse, sometida a Dios. Pero esta idea no es enteramente nueva, ya que tanto Hipócrates como dos médicos árabes la habían postulado anteriormente. Estos hablaron de una contaminación aun cuando la ley religiosa la negaba, explicando que ellos se basaban en la experiencia, la investigación, el testimonio de los sentidos y la fe.
A lo largo del siglo XVI, la fe católica sufre una fuerte crisis y se comienza una fuerte creencia en la figura de Satán. Satán hace perder la razón a aquellos de quien se apodera. Por tanto, los siglos XVI y XVII ven el mal y la enfermedad, creyendo en el diablo, en los brujos y en las brujas, en el hereje y en el pagano (decadencia de la vida). En esta época, se hace referencia al otro lado de Jano, siendo Jano un dios de la mitología romana que tenía dos caras mirando hacia lados opuestos, indicando el comienzo y el fin.
Pero el paulatino tránsito de la vida feudal a la vida burguesa conlleva novedades en cuanto a la presencia de la enfermedad. La nueva forma de vida de la alta burguesía favorece la aparición de la gota como enfermedad propia de estos siglos, así mismo las acumulaciones poblacionales urbanas favorecen e intensifican la presencia del paludismo o las fiebres tifoideas.
Los cambios en la tecnología bélica hacen que se pase de la guerra medieval a la guerra moderna y que las heridas producidas por armas de fuego empiecen a cobrar importancia. En estos años cobran auge las enfermedades propias de la miseria suburbana tales como el raquitismo.

2.3 IRRUPCIÓN DE LA MODERNIDAD ¿FIN DE LA ENFERMEDAD?

A partir de finales del siglo XVIII y sobre todo durante el siglo XIX, hasta la primera guerra mundial, en el primer tercio del siglo XX, se inicia una nueva y revolucionaria etapa. En este periodo cada vez se aprecia más la vida, lo que da lugar a un importante cambio en la contemplación de la enfermedad. Surge la conciencia de que el arte de dirigir la vida mediante la medicina puede alargar o mejorar la salud.

Hasta el siglo XVIII, la medicina era profundamente individualista, ya que en los hospitales se atendía principalmente a los pobres, consideradas personas moribundas, a las que hay que dar los últimos auxilios, y los últimos sacramentos. Por l tanto, el personal sanitario no estaba destinado a curar al enfermo, sino a conseguir su propia salvación mediante obras de misericordia.

En los siglos XVIII y XIX se va adquiriendo una visión optimista en el progreso humano, que ofrece la posibilidad de dominar el mundo natural, y que puede llevar a vencer la enfermedad, lo que da lugar a una política sanitaria universal a favor de la salud.

La llegada de la modernidad y el dominio de la razón hacen creer al hombre que gracias al avance de los conocimientos y de la tecnología, la enfermedad será vencida y el hombre vivirá casi eternamente en un estado de perfecto bienestar, llegando a asumirse la máxima proclamada por la Organización Mundial de la Salud: "Salud para todos en el año 2000".

Además, la llegada de la modernidad implicó un importante proceso cultural y científico que conocemos como “Renacimiento”. Instrumentos ópticos como el microscopio favorecieron la observación de los microorganismos y el surgimiento de la microbiología.

En el siglo XIX surge un nuevo pensamiento, que sustituye la idea del progreso indefinido, por la creencia de un estado final de la historia, en el cual la humanidad llegaría a la plena posesión de su naturaleza propia.

La sociedad de finales de siglo XIX y principios de siglo XX aspira a la curación de las enfermedades, la prevención del enfermar y cierto saber científico acerca de lo que es el hombre.

A mediados del siglo XX, en 1946, la Organización Mundial de la Salud definió enfermedad como "completo estado de bienestar físico, psíquico y social". Ésta es una definición ideal, porque es imposible que ese estado sea alcanzado por toda la población. Por ello, en la actualidad se ha ampliado y matizado esta definición, y se entiende por salud "el logro del más alto nivel de bienestar físico, psíquico y social y de capacidad de funcionamiento que permitan los factores sociales en los que vive inmerso el individuo y la comunidad".

Algunos de los procesos epidémicos más resaltantes a los largo de la historia son peste, cólera, sida y tuberculosis. El cólera, por ejemplo, invadió Europa en 1930. En ese momento se propuso la teoría de que el corazón se comprimía por una fuerza centrípeta y que se debía disminuir su esfuerzo mediante la sangría exanguinatoria. De este modo, a las víctimas del cólera se sumaron los enfermos que morían desangrados. Por lo tanto, actualmente sabemos que en un pasado no tan lejano se causó sufrimiento innecesario, aunque en ese momento creían que era lo correcto.

2.4 Los altibajos del siglo XX- XXI
Durante la evolución del siglo XX la esperanza de vida fue aumentando, pasando de ser de unos 35-40 años de edad en los cuarenta a unos 70 años en la década de los sesenta. Esto se debió mayoritariamente al desarrollo de la higiene pública.
Al fin de la segunda guerra mundial, el estado se centra en garantizar el bienestar y salud de los ciudadanos. La salud se instaura como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sin importar su condición económico-social, ideología política, religión o cultura. La OMS en 1948 define salud como: “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad”. Todo esto lleva a que en la sociedad se instaure un clima de optimismo.
Durante la segunda mitad del siglo XX, este clima de optimismo se intensifica con la creencia cada vez más popular de que la enfermedad están siendo erradicadas; las enfermedades infecciosas se aplacan con antibióticos, las enfermedades genéticas parecen estar superadas con la genómica que promete grandes soluciones con la modificación de los genes y ya es posible hacer algún diagnóstico precoz de enfermedades hereditarias.
Todo parece indicar que el mundo utópico en el que la enfermedad no existe está llegando.

Por tanto, en este punto, la salud es un derecho que el estado debe garantizar a los ciudadanos y un bien que está reflejado en toda campaña política. El hombre se encuentra en un punto en el que la vida cobra un valor enorme, por tanto, todo lo que sirva para curar la enfermedad y prolongar la vida vale y es bien acogido. Pero en 1981, el optimismo que había dominado en la sociedad durante las últimas décadas empieza a palidecer con la expansión del SIDA o “Síndrome de Inmunodeficiencia Humana”. Además las enfermedades infecciosas vuelven a resurgir con fuerza y la mortalidad vuelve a aumentar debido al incremento en el consumo de drogas y los accidentes de tráfico y laborables.
Esta situación hace que en la sociedad haya gente que se replantee el término salud, de este modo, en 1985, Hernán de San Martín define salud como “fenómeno psico-biológico y social dinámico, relativo y muy variable en la especie humana”. Esto nos da una visión no tan idealista y utópica y más relativa. Por lo tanto, cuando hablamos de salud debemos considerar tanto el bienestar (componente subjetivo), como la capacidad para realizar una función (componente objetivo), como la adaptación del individuo en su entorno social (componente psico-social).
A finales del siglo XX la tecnología bio-sanitaria empieza a ocupar un papel importante y surgen tensiones tales como:

· Diagnósticos prematuros: las nuevas tecnologías que permiten conocer si se va a sufrir determinadas enfermedades en un futuro en la vida del paciente, ya sea este un bebé o un adulto, por tanto se empieza a debatir si es moral dejar nacer a un nió que se sabe que va a morir a los días.

· Reducción del contacto médico-paciente: muchas máquinas o aparatos sustituyen o no requieren de la presencia de un médico, esto lleva a que muchos pacientes no tengan un trato tan cercano con su médico.

· Enfermedades mentales: este tipo de enfermedades provocadas por la aparición de la sociedad moderna y urbana, que no acepta a aquellos que no se integran de manera adecuada en ella.

· Mayor gasto económico: como es obvio, al dar mayor importancia a la salud que en otras épocas posteriores ésta requiere una mayor inversión de capital por parte del estado. Debido a que la de la salud está integrada ya en la economía de estado, surgen debates sobre la priorización de determinados aspectos de la sanidad e incluso problemas raciales.



  1. CONCLUSIÓN:


En la Antigua Grecia el hombre intentaba vencer la enfermedad cuando era necesario circunstancial, con la llegada del cristianismo y el deseo de parecerse a Cristo, la enfermedad incluye una cierta compasión por los enfermos. El arranque hacia la modernidad, hacen creer al hombre que vivirán en un mundo utópico de bienestar donde gracias a su razón y sabiduría acerca de las enfermedades las erradicarían todas, llegando a asumirse la máxima proclamada por la Organización Mundial de la Salud: "Salud para todos en el año 2000".
En los últimos años aparece gran desilusión frente a la idea de progreso, por la aparición del SIDA. Pero el hombre moderno posee una gran tecnología que le confiere gran poder. La tecnología y el avance médico no han podido erradicar la enfermedad pero se ha producido un gran desarrollo que logra un gran bienestar en la vida del hombre a día de hoy.
El sistema político ha asumido la carga de la asistencia universal sanitaria como uno de los fundamentos básicos de bienestar de la ciudadanía. Aunque ante este dilema, que conlleva el bienestar y la justicia distributiva del sistema, nace la idea de la bioética, con el propósito de intentar reflexionar y avanzar siempre hacia un mayor bienestar ciudadano cada vez más complejo dada a la diversidad de culturas, opiniones, relijiones...

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