Bibliografía. Anexos




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El Proyecto Urbano debe considerarse como un proceso, y no como algo establecido, o que debe establecerse como ”permanente” . Representa las necesidades, requerimientos y opiniones de la población involucrada, a los “agentes” sociales, y en una sociedad democrática constituye el resultado de consensos políticos y no sólo de “cálculos técnicos y normatizados”.


Una de las características más extendidas del parque construido de las ciudades latinoamericanas es su alto porcentaje de deterioro, hecho que va vinculado a déficits considerables de vivienda, equipamiento, e infraestructuras,(naturalmente estos déficits son diferenciados entre los diversos sectores y según los géneros). Por ello, el Proyecto Urbano prioriza las acciones de rehabilitación y reciclaje, incluso de la llamada arqueología industrial (reutilización para usos nuevos, de instalaciones industriales abandonadas o en desuso, mediando adecuaciones a sus estructuras físicas).

La concepción de rehabilitación en el Proyecto Urbano

Lo que sí se ha desarrollado y aceptado -no sin polémica- en latinoamérica en numerosos sectores de la conservación y la construcción, es el concepto de rehabilitación, que ha venido ganando consenso en los textos internacionales de conservación también desde la década de los setenta. Uno de los estudiosos e impulsores más importantes de este concepto, en América Latina, es el argentino Jorge D. Tartarini, quien la define, en primer lugar como “una nueva etapa en la construcción de la ciudad”, para enseguida hablar de la rehabilitación realizada con un sentido integrador, y reconocer con esto una tendencia actual de las diversas disciplinas que se proponen como objeto de estudio los procesos urbanos:

En un sentido amplio, rehabilitación puede entenderse como el conjunto de acciones tendientes a potenciar los valores socioeconómicos, culturales, ambientales y edificatorios de las ciudades históricas con el objeto de elevar la calidad de vida de la población residente.” (Tartarini, 1990) (Subrayado nuestro)

Esta concepción amplia de rehabilitación se acerca a la del Proyecto Urbano en el sentido que aquí se ha venido manejando y engloba al conjunto de acciones de transformación y reciclaje de los diversos sectores de la ciudad. Se trata, sin duda, de un concepto abarcador y transdisciplinario.

La reflexión de Tomas acerca de la rehabilitación.

En Francia, la caída en la adquisición de viviendas entre 1974 y 1975, no solamente aceleró la desvalorización del urbanismo funcionalista y de la arquitectura moderna popular, sino que orilló a los organismos públicos a reconsiderar una legislación ya caduca. Fue en este contexto de crisis que, en forma de simples circulares ministeriales se propusieron nuevos procedimientos a fin de instituir, lo más rápidamente posible, el nuevo concepto de la rehabilitación. Una vez más, tenemos un término antiguo cuyo significado había sido distorsionado en 1976 para designar el reacondicionamiento de un entorno deteriorado.

La rehabilitación del medio ambiente. La restauración ecológica.

Parte importante de las acciones rehabilitadoras van dirigidas al medioambiente cuya degradación ha llegado a límites patológicos en la mayoría de las grandes ciudades de América Latina, siendo el caso de México uno de los mas agudos. Es sabido que en ésta, a partir del siglo XVI, y bajo la conquista y colonización españolas, se fue dando, en un proceso de centurias de construcción y funcionamiento de la ciudad, el agotamiento del otrora magnifico sistema lacustre del Valle de México, lo cual alteró la naturaleza de los ecosistemas de éste, a tal grado que ha propiciado que la capital de la república es ahora una de las más contaminadas y vulnerables del planeta. El Proyecto Urbano, al reconocer que esas patologías se deben en gran medida a la interacción entre las formas de construcción de la ciudad y las características ecosistémicas del sitio, establece programas de rehabilitación y en su caso, de restauración ecológica. Aparece aquí, con fuerza la noción de sustentabilidad -ya que pone en cuestión “las acciones del presente en preservación del futuro”- la cual es consustancial al Proyecto Urbano.
La búsqueda de la sustentabilidad urbana implica, incluso para la definición de ésta, de otra noción que ahora cobra ímpetu en las acciones dirigidas a la planeación, “desarrollo” de la ciudad y naturalmente, al Proyecto Urbano: la de calidad de vida, poderosa, aunque “escurridiza”, entre otras cosas por la dificultad de cuantificarla. Poderosa en términos semánticos y de comunicación, porque propone, con un lenguaje común, entendible, una situación, un conjunto de condiciones de la existencia humana, aunque propone una “categoría” difícil de precisar en términos cuantitativos y locacionales. De cualquier modo, se está planteando su utilización, porque ilustra de un sólo golpe las condiciones de satisfacción de necesidades de un lugar determinado. Por lo tanto, es posible incorporarlo en las metodologías cualitativas, en los “diagnósticos” y “prediagnósticos” e incluso en las “estrategias” para enfrentar la problemática de las ciudades.

Ciertamente, algo similar acontece con la idea de la sustentabilidad y por ello no pienso que sea aventurado decir que calidad de vida y sustentabilidad bien pueden considerarse dentro del pensamiento complejo.
Ahora bien, una muestra de la necesidad de incorporar el “proyecto de ciudad” al Proyecto Urbano es el tratamiento de sus condiciones de sustentabilidad y el análisis de los ecosistemas, ya que sin la extensión del análisis, diagnósticos e incluso estrategias programas y “corresponsabilidades sectoriales” a la ciudad entera e incluso a sus entornos, no sería posible realizarse. A este caso podríamos podriamos agregarle muchos más que no son sino muestra de la necesidad de considerar dentro de un sistema complejo la problemática del Proyecto Urbano.

Al mismo tiempo, con esto queda en evidencia la utilidad de la estrategia que interrelaciona y combina las problemáticas macro con las micro y que ahora se utiliza en casi todos las escalas de la planeación.
Es de resaltarse la cuestión, ciertamente tradicional, de la “imagen urbana” del sector a estudiar, que con el criterio del Proyecto Urbano se vincula a la conservación del patrimonio edificado, a la consideración de sus valores de uso y culturales. Aquí tomamos en cuenta todos los “niveles” del patrimonio, rebasando la idea de las piezas únicas o monumentales como único criterio de valoración, y nos enfocamos –como ya se hace con frecuencia- a sectores de ciudad, como “Centro Históricos” y “barrios tradicionales”, aunque rebasamos también éstos al considerar patrimonio al parque construido en su conjunto, con el fin de incluirlo en nuestro interés y estudio. La clave es la determinación de esa diversidad de valores y no limitarnos al estudio de las fachadas (los llamados larguillos) como se hace comúnmente, sino aplicar los criterios de rehabilitación integral.
Cabe decir que el tratamiento de la sustentabilidad al patrimonio construido, empieza a generar interés entre los especialistas e interesados en el tema. Dentro de éste, mencionemos que otro reconocimiento del Proyecto Urbano es de considerar la continuidad histórica de la ciudad y de la necesidad de que los criterios de renovación y transformación de ésta aseguren esa continuidad, sin soslayar lo producido en el siglo XX, pese a que gran parte de ello se haya realizado como una negación del “pasado”.
Finalmente, la gestión del Proyecto Urbano –de la cual hemos hablado ya- con estos criterios, adquiere la condición de estratégica, y va dirigida a la sustentabilidad urbana.
Caracterización de la problemática de un sector de la ciudad, en términos de Proyecto Urbano.
Ubicación del sector a estudiar y datos generales del mismo

De las determinaciones que intervienen en la construcción y transformación de la ciudad –y que trataremos más adelante- distinguir los diversos agentes sociales (grupos e individuos) implicados en el desarrollo urbano del sector. Evaluar la potencialidad de participación de los diversos grupos sociales en la problemática urbana de su sector.

Problemáticas duras o principales, establecimiento de prioridades y procesos involucrados. Se trata de distinguir los procesos que intervienen y de que manera concurren en la conformación de la problemática del sector (distinción e integración de procesos). Debe quedar muy claro que lo que se denominan “procesos territoriales” –o en términos convencionales “el territorio”- no se considera un mero receptáculo o “soporte” de otros procesos. El “territorio” es un componente de los otros procesos. Por ejemplo, y visto desde el enfoque constructivista, los procesos económicos, los tecnológicos, los ambientales, e incluso los ideológicos tienen un componente espacial-territorial, ya que no se dan en el “vacío absoluto”. La planeación urbana-territorial tendría que ver a su objeto de estudio como ese “componente”.

Determinación del área de actuación y las sucesivas y posibles áreas de influencia del sector

Ahora bien para especificar los procesos involucrados en las problemáticas duras, se requiere conocer el conjunto de determinaciones que concurren en la conformación del sector y la misma ciudad. Para ello se requiere de una concepción o “teoría general de la ciudad”, en los términos de los sistemas complejos. Como bien se entiende, esa concepción la hemos estado manejando aquí de manera implícita y aunque es evidente que impone de un desarrollo conceptual de magnitud. Al mismo tiempo, reconocemos que tal labor es de un gran calado ya que hunde sus raíces en la historia de la cultura arquitectónica y urbana, y que se complica en nuestro caso por la copiosa presencia de disciplinas que se han venido ocupando e interesando en la ciudad. Tal hecho, que ahora requiere de la tan mencionada transdisciplina, está vinculada a la complejización de las sociedades –y de las ciudades- en esta etapa de la modernidad, y que algunos denominan posmodernidad o “era de la información” o de manera más eufemística, postindustrial.11

Ahora, en términos del interés por caracterizar al Proyecto Urbano y su vinculación con el “proyecto de ciudad”, nos interesa tener un acercamiento en base a las siguientes ideas acerca del desarrollo moderno de las teorías o en otras palabras al “pensamiento urbano” del siglo XX:

  • Las concepciones modernas –en otras palabras, las “teorías” acerca de la ciudad han tenido diversas manifestaciones a lo largo de su desarrollo. Y si hablamos en general desde el ámbito de la “teoría de la ciudad, podríamos afirmar que ésta se ha venido transformando, de principios del siglo pasado, hasta ahora. Es decir, la idea de ciudad ha sido el producto de diversas -no siempre sucesivas ni lineales- organizaciones y desorganizaciones del pensamiento (R. García, 2000 ). Se puede afirmar que desde el inicial enfrentamiento a los principios de las Academias de Bellas Artes (fines de los años veinte y década de los treinta), se buscaron determinaciones (procesos) para explicar la ciudad que –como era obvio en una etapa de “reconstrucción” del país - intentaban incorporar causas sociales pero que finalmente condujeron a un reduccionismo, en virtud del peso que tuvo el paradigma clave de la cultura funcionalista. Aquí aparece claramente la característica limitativa que marca Edgar Morin cuando reflexiona acerca de la naturaleza del conocimiento y de las teorías: “¡que prodigiosa reunión de determinaciones sociales, culturales, históricas, se precisa para que nazca la menor idea, la menor teoría¡…(sin embargo)...Sería insuficiente atenerse a estas determinaciones que pesan desde el exterior . Hay que considerar también los determinismos intrínsecos al conocimiento, que son mucho más implacables. Esta situación empieza a modificarse aunque de manera desigual al darse una cauda de consecuencias de la caída en descrédito del funcionalismo y de la planeación convencional. Subrayemos nuevamente que los criterios conceptuales de movimientos culturales no funcionalistas y la agudización de problemáticas urbanas que se hacen palpables por su naturaleza patológica, han provocado la emergencia de la nueva epistemología, misma que se abre paso en las redes de la polémica.

  • La ciudad moderna actual se caracteriza por la confluencia de múltiples procesos interdefinibles, y todos ellos intervienen en la definición de la ciudad, y no hay una relación unívoca o lineal entre los procesos socioeconómicos, los ambientales, los tecnológicos, culturales y políticos y los territoriales, aunque algunos de ellos (como los económicos y los políticos) tengan una mayor intensidad influencia sobre otros , al menos en la inmensa mayoría de los análisis urbanos realizados hasta ahora),



Los diversos procesos que intervienen en la construcción de la ciudad

Trataremos ahora de distinguir los diversos procesos que intervienen en la conformación de la ciudad y que genéricamente corresponden a los que ocurren y concurren en un sector determinado.

1.- En primer lugar –como ya lo hemos indicado- es imprescindible conocer a los diversos grupos sociales e individuos que intervienen en la construcción y transformación de la ciudad, tanto a nivel económico - productivo como político y social en general (División social y técnica del trabajo en la construcción de la ciudad, o bien, “los actores y agentes sociales”). Queda claro que estos grupos e individuos son tanto internos como externos, algunos relacionados con los procesos de globalización. Como se ha mencionado, la acción de estos grupos es diversa, dispar y compleja y en cada caso hay que acotarla. Tal tarea es más eficaz cuando se parte del conocimiento de la historia política de la ciudad en la que se encuentra el sector en estudio. Asimismo, se requiere evaluar las posibilidades y potencialidades de intervención de todos aquellos en el “desarrollo” y gestión urbana.

2.-Procesos económico- productivos. A.-Aquellos que se realizan en la ciudad (en la inteligencia de que ésta se va transformando en esa vinculación, es decir, no se comporta sólo como un receptáculo), tales como instalaciones industriales, artesanales, etc. Asimismo, las inversiones (incluidos naturalmente los edificios y otras instalaciones) para la distribución y consumo. Insoslayable es conocer la economía informal en virtud de que un alto porcentaje de la población de las ciudades latinoamericanas esta vinculada a ella. B.- Procesos de producción de la ciudad misma, o en otras palabras, la ciudad como producto material, espacial-territorial e incluso edificatorio. Ahora se torna una exigencia distinguir la manera en la cual los procesos de globalización económica le van dando, a partir de los ochenta, un sesgo a esos procesos, sobre todo su incidencia en el territorio.

3.-Procesos tecnológicos en la construcción y funcionamiento de la ciudad y sus efectos sociales y ambientales. Estos procesos son fundamentales ya que tienen un papel importante en el metabolismo urbano (intercambio de materia, energía e información) y de ellos emana un conjunto de patologías de la población urbana. Su ámbito es amplísimo ya que abarca desde las múltiples formas y sistemas de la edificación urbana –incluida la industria de la construcción y sus múltiples ramas- que llegan a ser grandes consumidoras de energía y causantes de insustentabilidad, hasta los grandes sistemas infraestructurales, mismos que llegan a ser complejos, costosos y altamente depredadores. Los efectos de su instalación y de su funcionamiento, varían de ciudad a ciudad. Nos referimos a los sistemas hidráulicos -agua y drenaje- , a las vialidades y el transporte, conducción de combustibles, etc.

4.-Procesos ideológicos. Procesos de prefiguración y diseño. Criterios y procesos de planeación. Estos procesos han sido subvalorados en la planeación y el diseño convencionales e incluso en la conceptualización misma de la ciudad, para reducir ésta a esquemas estructuralistas de rígidas vinculaciones entre instancias. Ahora, se impone rescatar los procesos del pensamiento, que tienen un papel determinante en la conformación de la ciudad, mismos que, como lo hemos asentado son “mucho más implacables” (Morin, 1998) que otras determinaciones. En efecto, las “ideas acerca de la ciudad” están presentes y son conductoras de las formas en que esta se produce, y en el “producto”, que es la ciudad misma. Aunque parezca una reiteración subrayemos que tal reconocimiento implica que no hay ciudad que se produzca o transforme independientemente de las ideas de los grupos sociales que protagonizan su existencia las ciudades se “hacen” de acuerdo a las ideas según una compleja intervinculación entre fuerzas conceptuales que van modelando las múltiples relaciones –procesos- que determinan aquella existencia y que asimismo influyen en los conceptos. En esta transrelacionalidad se van formando los esquemas conceptuales, paradigmas o “principios organizadores del conocimiento” (E. Morin, 1995) de la planeación y el diseño, que pretenden conducir o normar a estas disciplinas; asimismo, se llegan a constituir en ámbitos o cuerpos culturales con “existencia e historia propia”, se establecen las escuelas, corrientes, lenguajes, “estilos”, etc., que en no pocas ocasiones –como se sabe- persisten y han trascienden épocas enteras. Por ello, es imprescindible conocer la definición y distinción de los lenguajes que intervienen y que determinan las formas de la ciudad y el territorio.

5.-Procesos medioambientales o ecosistémicos.

Estos procesos, combinados en un sistema complejo, conforman los procesos territoriales, que son nuestro objeto de transformación.

Caracterización general y primera del sector.

Para realizarla, partiremos del conocimiento de algunos ejemplos de problemáticas duras que se dan con frecuencia en las ciudades latinoamericanas:


  • Problemas de contaminación: atmosférica, hídrica, edáfica, visual, auditiva.

¿En que consiste el problema? ¿Cuáles son las causas? ¿Es posible hacer una apreciación cuantitativa inicial? Procesos involucrados: ambientales, socioeconómicos, tecnológicos, etc.?

  • Problemas de deterioro de la vivienda y del parque construido. ¿En que consiste? ¿Cuáles son las causas? ¿Es posible hacer una apreciación cuantitativa inicial? Procesos involucrados: socioeconómicos, de mantenimiento, ambientales, tecnológicos, etc.?


Mencionemos otros problemas que se tienen con frecuencia en nuestras ciudades latinoamericanas:

  • Problemas de accesibilidad a equipamientos y servicios

  • Problemas de carencia o déficit de infraestructura I Sistema vial- transporte. Problemas de carencia o déficit de infraestructura II Flujos hídricos: agua drenaje.

  • Problemas de carencia de espacios públicos o de áreas verdes

  • Problemas de incompatibilidad de usos del suelo
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