Introducción




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3, y no sólo una colección de hechos casuales. Pretende su objetivo último, que es la Victoria de la razón . Según 1-Tegel, esa victoria significaría la conciencia de a libertad Hegel creía que el Estado era «la encarnación de la libertad racional», aceptando plenamente, como es sabido, las condiciones existentes

en el Estado prusiano, porque para él lo que era real era necesario y racioqaL Los estadios del desarrollo histórico son estadios del desarrollo del espíritu Hegel subrayaba cuatro estadios en la historia de la Humanidad: el oriental, el griego, el romano y el germánico, que, aseguraba, era el estadio del des. arrollo gradual del espíritu objetivo.
Olvidemos toda esta superestructura idealista historiosófica y concentré- monos en la lógica dialéctica de Hegel. Para Hegel, la tesis principal de esa lógica era el principio dialéctico que establece que toda premisa verdadera tiene como correspondiente su no menos verdadera negación. Esto significa que una cosa, a la vez, es y no es. Hegel destacó dos direcciones opuestas del 1 proceso ontológico, que son el llegar a ser y el terminar, las cuales, juntas, i forman la unidad de ese proceso . La contradicción es la fuente del auto. dinamismo, es decir, del auto-desarrollo. En Hegel, la afirmación sobre las contradicciones cómo fuente de movimiento aparece con una formulación clara, aunque sólo los fundadores del materialismo dialéctico llegaron a sub rayar que las contradicciones son la fuente principal ole movimiento y des arrollo. Un interesante estudio sobre ese principio de la lógica de Hegel es el escrito por L. S. Rogowski 6, que señaló la diferencia entre la concepción hegeliana del movimiento y las teorías estáticas del movimiento formuladas por Bergson y Russell . Es obvio que no podemos aceptar el principio de autodinarnismo sin aceptar el principio, igualmente importante, de condicionamiento y causalidad (que es un caso especial de condicionamiento), lo cual significa que el autodinamisrflo se basa tanto sobre la contradicción como sobre el condicionamiento O
La combinación de estos dos principios se ha hecho posible por la apro. xímación bolista, en la que los todos son considerados como series de elemeo tos relacionados entre sí. Como escribió L. Ragowski sobre las ideas de Hegel el movimiento als Selbstbewegung es un movimiento de un todo considerado de ese modo. Por ejemplo, el hecho de que un cuerpo, C, deje de estar en un lugar, L, es una condición del hecho de que el cuerpo C comience a estar en un lugar distinto de L. En este caso, dos estados de un solo cuerpo físico se condicionan mutuamente; adviértase que estos dos estados no van Uno detrás del otro, sino —puesto que cada uno de ellos está en el estadio de llegar a ser— son simultáneos, de modo que cada uno de ellos, por mediO de su llegada (en direcciones opuestas), <‘llena» el mismo momento preseflt Si ese condicionamiento, que en cierto sentido es interno, es a su vez condicionado por algo más, entonces tenemos que tener en consideración un todo más amplio, y así sucesivOmente. De este modo, las diversas formas de movimiento relativamente espontáneo pueden considerarse, en última instan cia, como manifestaciones del movimiento en el sentido más general dei término, es decir, el proceso autodinámico par exceflence, el autodinarnism° del mundo . La causalidad, como forma especial de condicionamiento, eS interpretada por Hegel no como cosas o sucesos separados que van U00 detrás de otro, sino de modo que la causa se desvanece en el efecto, mientras que el efecto está en la causa 10 Hegel señaló también el hecho de que el desarrollo no es (uniformemente) continuo: períodos relativamente tranquilos son seguidos por otros caracterizados por cambios más violentos.
Así, pues, en las obras de Hegel encontramos, en forma más o menos amplia, la mayoría de los principios de la dialéctica que más tarde iban a ser incluidos en un solo cuerpo por los fundadores del materialismo dialéctico, el tratamiento del todo corno unidad de los contrarios, la relación mutua de los elementos de un mismo todo y de diferentes todos; la aceptación de las contradicciones internas de un todo corno fuente del movimiento autodinámico, la consideración del movimiento y el desarrollo como procesos no continuos, en los que los cambios cuantitativos producen nuevas cualidades. Estos principios son, además, una serie de reglas metodológicas.
La influencia de Hegel sobre el desarrollo de la reflexión sobre el pasado fue polifacética, pero, en general, los mismos historiadores fueron incapaces de usar las oportunidades de una aproximación integral, inherente a los principios dialécticos; se referían más veces al idealismo de Hegel que a su método de aproximación al objeto de estudio.
En el pensamiento histórico actual, probablemente es la propuesta de A. Toynbee (1889-1975) la más ampliamente extendida y la idea más ambiciosa sobre un autodinamismo idealista dialéctico. Ha dado lugar, desde la publicación de los primeros volúmenes de su A Study of Flistory, en 12 volúmenes, a discusiones muy amplias, o mejor, intentos de interpretación de las afirmaciones contenidas en la obra de Toynbee°. Hoy estamos en una situación conveniente, desde que en 1961 apareció el volumen XII de la obra, titulado Reconsideratjons, en el que el propio Toynbee escribe sobre los comentarios a su libro, y en algunos casos corrige sus opiniones anteriores, corno resultado de la crítica o de investigaciones subsiguientes. El. volumen mencionado ofrece también la última formulación de las opiniones metodológicas de Toynbee.
A pesar de que sus opiniones —tanto las formuladas explícitamente como las que se deducen de sus análisis de las diversas civilizaciones— muestran ciertas inconsistencias o quizá, simplemente, omisiones que permiten sacar diferentes conclusiones de sus afirmaciones, en general, la vasta concepción de Tovnbee debe ser interpretada como la manifestación de una reflexión dialéctica sobre el pasado y sobre los métodos de reconstruir ese pasado. Parece que muchos malentendidos entre Toynbee ‘ sus críticos e intérpretes se deben al hecho de que (por lo que puede entender este autor) los que lo
10G.W. F. Hegel, Wissenschaft der Logik, pág. 191.
“ A. Toynbee, A Study of Historv, ‘ols. 1-111, en 1934; “ols. IV y y, en 1939; ‘ols. VII-X. en 1954; vol. XI, en 1955, y vol. XII, en 196.1. La serie de obras sobre el trabajo de Tovnbee es inmensa, bastante mayor de 200 (el propio Toynbee, en SUS Reconsvje,-ations, menciona 210). É.stas son las principales: Toynbee and Ihstory Ci’itical Essays and Reviews, M. F. Ashlev (cd.), Boston, 1956 (incluye irma de historiadores y metodologistas, entre ellos P. Geyl, W. Kaufmann,
A., Sorokin W. E. Walsh, H. Trevor-Roper, L. Walker, G. Barraclough, E. Bar- nr); L Histoire cC Ses interpretations. Eniretiens aotour d’Arrzold Toynbee sons a djrecte017 de Ra’mond Aron, París-La Haya, 1961 (Procedimientos de la mnfcrencia nrrai-i,d,, por la dcole Pratique des Hauter Etudes; incluye aportaciones
O M. Crubellier, R. Aron, E. Marrou. L. Goldrnann y otros); E. F. .T. Zahn, Toyubee

discuten no han logrado notar el sentido dialéctico de la obra de Toynbee. Algunos puntos que Toynhee tiene en común con O. Spengler 12, pero que son de importancia secundaria para el problema de la explicación en la investigación histórica, hacen que mucha gente asocie a Toynbee con Spengler, contra lo que el propio Toynbee ha protestado firmemente 13, Y en realidad, la idea ele Spengler no tiene nada que ver con el concepto de autodinamismo, que caracteriza el sistema de Toynbee. Es cierto que en las interpretaciones de Spengler las civilizaciones surgen y perecen, y en el proceso pasan a través de determinados estadios, como hacen los animales y las plantas, pero todo esto tiene lugar según un destino inevitable 14 que recuerda las leyes positivistas. Toynhee, al protestar porque se le relacione con Spengler, se disociaba explícitamente, sobre todo, del fatalismo de Spengler. Subrayaba que no es-a un determinista (en el sentido de fatalismo) y que, al contrario que Spengler, no aceptaba la idea de que las civilizaciones existían aisladas.
Toynbee admitía indirectamente haber sido inspirado por Hegel, y se refería explícitamente al efecto que había tenido sobre él el profundo estudio de Teggart (cfr. capítulo VI) 15 Cuando explicaba su concepto básico de «reto y respuesta», que podemos tomar como una interpretación específica de la lucha de los contrarios en un todo concreto, esto es, la fuente del autodinamismu, Toynhee escribió: <‘La idea del reto y la respuesta, que juega un papel fundamental en mi cuadro del curso de los asuntos humanos, no es sólo una “interpretación privada” mía. La pareja de palabras me vino del poeta inglés Robert Browning, aunque había olvidado que no fui yo quien acuñó la expresión hasta que redescubrí su fuente por casualidad, después de publicar mis seis primeros volúmenes. La idea que expresan las palabras me vino, como he sabido siempre, del Antiguo Testamento; y teniendo en cuenta la extraordinaria influencia de la Biblia en todo el pensamiento occidental, incluso el pensamiento que se ha rebelado conscientemente contra la dominación de la Biblia, no tengo ninguna duda de que ésta fue la fuente de la que también Browning recibió la idea, y fue también la fuente de la que Hegel obtuvo su concepto de dialéctica. Malthus su concepto de lucha por la existencia y Darwin, a través de Malthus, su concepto de evolución» 16,
Según Toynhee, lo ene es nuevo en la historia ha nacido exactamente de las respuestas del hambre a los diversos retcs que vienen del ámbito natural o de otra gente °. Toynhee rompió completamente con la interpretación posb tis’ista riel progreso y comenzó a interpretas-lo (al crecimiento) como desarrollo. «Lo he visto como una serie de actos en el drama del reto y respuesta, en el que cada acto da lugar a una respuesta con éxito al reto con el que se ha abierto ese acto, mientras que cada una de estas respuestas logradas

da lugar a la presentación de un nuevo reto que produce un nuevo acto)> .
La dialéctica de Toynbee está profundamejte imbuida por la metafísica religiosa, lo cual es la razón principal de que sea considerado más corno poeta que como un estudioso, o incluso como un visionario y profeta, contra lo que él también protestaba. Toynbee aseguraba que su principio de reto y respuesta, que es la fuente del desarrollo, es una manifestación de Dios, incluso aunque el reto venga del hombre o de la naturaleza Sobre este punto, Toynbee encontraba dificultades para conciliar el autoclinamjsn-io la voluntad de Dios y l.a libre voluntad del hombre. Hablaba sobre la voluntad parcialmente libre 25 y al mismo tiempo establecía que este complejo de relaciones es probablemente algo más allá de la comprensió1 humana.
El caso de Toynbee muestra claramente las consecuencias de la dialéctica idealista, que se convierte en misticismo religioso y se acerca al gnosticismo.
3. Los nuevos elementos otoldgicos y episteinológicos en la dialéctica materialista
El nuevo elemento dialéctico en el sistema de Hegel, que revolucionó las interpretaciones anteriores sobre el pasado, fue plenamente apreciado por K. Marx (1818-1883) y F. Engels (i8204895) Pero ellos trasladaron esa dialéctica desde el nivel de la idea o el espíritu al nivel del mundo material de la naturaleza y la sociedad es decir, transformaron la dialéctica idealista en dialéctica matealista «De este modo —como escribió Engels—, la propia dialéctica de los conceptos se convirtió simplemente en el reflejo consciente del movimiento dialéctico del mundo real, y así la dialéctica de Hegel se Situó en su cabeza; o más bien, desvió la cabeza sobre la que se apoyaba y se colocó sobre SUS pies» 21, Esto implicaba también abandonar las opiniones del grupo de la izquierda hegeliana, al que Marx y Engels habían estado unidos al Principio; ese grupo rechazó el idealismo de Hegel, pero también rechazó el método dialéctico porque no logró ver que el mate6ialismo sin la dialéctica que explica el moyimien0 y el desarrollo, debe conducir a un interpretación Idealista del pasado. Desde el punto de vista epistemológico, además, el mater a!ismo rnecanjcista era, en realidad, más primitivo que el idealismo dialéctico, Puesto que interpretaba el mundo de forma pasiva, sin asumir el papel activo de la materia cognoscitiva. Marx, al criticar el materialismo de Feueroach pero inspiróndose al mismo tiempo en sus opiniones, subrayaba el hecho de que era el Principal defecto de las aproximaciones materialistas anteriores. Escribió que «e] principal defecto de todo el materialismo existente hasta ahora —incluido el de Feuerbach_ es que la cosa realidad, sensualidad sólo es Concebida en forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad ensible humana, no subjetivamente. Así ocurría que el lado activo, en contra 5p0510160 al materialismo, fue desarrollado por el idealismo —pero sólo de fas-usa abstracta, puesto que, desde luego, el idealismo no conoce la acti‘]dad real, sensible, como tal» 22
El materialismo dialéctico, al unir integralmente el materialismo con la dialéctica, unió en un mismo sistema la tesis sobre la realidad material como objeto de conocimiento con la tesis sobre el papel activo de la materia cognoscitiva, que en cierto modo «configura» el objeto de conocimiento en el curso del proceso cognoscitivo. Lo que los intuicionistas trataban de alcanzar de forma mística, sugiriendo una «comprensión» de los hechos, especialmente los sociales, que haría posible «penetrar en la esencia de los hechos», fue resuelto de un modo plenamente racionalista por el método del materialismo dialéctico.
El materialismo dialéctico evitaba, por un lado, el acercamiento característico del positivismo, que asume un reflejo pasivo del mundo real en la materia cognoscitiva, y por otro lado, la opinión que afirma que la realidad es creada por la materia cognoscitiva en el proceso del conocimiento. Tal como lo interpreta el materialismo dialéctico, el conocimiento es un proceso en el que hay una contradicción constante entre el sujeto y el objeto del conocimiento, contradicción que es la fuente del desarrollo del proceso cognoscitivo. Llegamos a conocer el mundo real en el curso de la actividad práctica, es decir, cuando transformarnos el mundo real, que es el objeto de nuestro conocimiento. Cada estado real del mundo real es un estímulo que hace que el hombre emprenda una actividad cognoscitiva, y al mismo tiempo sirve como criterio sobre la validez de los actos de conocimiento anteriores. Para el conocimiento histórico esto significa que adquirimos el conocimiento de los hechos pasados en el curso de transformaciones constantes de las imágenes consecutivas de esos hechos (hechos historiográficos, ver capítulo XI), producidas por el proceso cognoscitivo, porque los hechos pasados no pueden transformarse por sí mismos. También adquirimos el conocimiento de los hechos pasados cuando comprobamos las líneas maestras basadas en el estudio del pasado y proyectadas para transformar las condiciones ahora existentes. Si nuestra actividad, basada en el conocimiento del pasado, produce los resultados esperados, esto señala la fiabilidad de ese conocimiento nuestro; si no lo hace, entonces este hecho es un estímulo más para afrontar estudios que modifiquen (globalmente o en parte) la imagen del pasado obtenida hasta el momento.
De este modo, la idea dialéctica de la superación de las contradicciories como fuente de movimiento y desarrollo ha permitido, en el nivel ontológico, cambiar totalmente el modelo de explicación de la historia como resultado de una nueva interpretaciónd lós hechos pasados y así explicar el enigma del desarrollo. En el nivel episternológico ha permitido evitar los errores del induccionismo mecanicista y del deduccionismo a priori, preparando aSI el camino hacia una aproximación integral que combine la inducción con la deducción. La reflexión dialéctica ha combinado, en un todo, las exigencias contradictorias de varios tipos de reflexión metodológica sobre el pasado; la mezcla de esos distintos tipos de reflexión, cada uno nacido de su propia tradición filosófica particular, ha producido una clase de reflexión enteramente nueva sobre la investigación histórica. Aparte de las tradiciones filosóficas mcncicnadas, sólo algunas pueden considcrarsc dircctarnente celada nadas con el origen de la dialéctica materialista.
Al referirse a las fuentes del materialismo dialéctico, Engels, en su AOts Dühring, suhrayó las tradiciones materialistas e idealistas de la época la Ilustración; las ideas utópicas de C. LI. Saint-Simon (1760-1825), Ch. fOU rrier (1772-1837) y R. Owen (1771-1858), que proclamaban el reino de la raZ0r

y de la justicia eterna (interpretado de formas diferentes y ahistóricamente por todos ellos), que podía ser inmediatamente hecho realidad, una vez comprendido, y que podía convertirse en el pensamiento materialista moderno. También mencionaba, en relación con esto, la tendencia dialéctica en filosofía, que tuvo su origen en la Antigüedad y sus cimas en las concepciones de Hegel 23 En esta concepción, todo el mundo de la naturaleza, la historia y el espíritu se mostraba como un proceso, o sea, sujeto a cambios, transformaciones, un movimiento constante y un desarrollo. «Desde esta base, la historia de la humanidad (...) aparecía (..) como el proceso de desarrollo de la propia humanidad. Ahora se convertía en una tarea del pensamiento seguir los estadios graduales de este proceso a través de todos sus caminos tortuosos y trazar las regularidades internas que corren a lo largo de todos sus fenómenos aparentemente fortuitos» 24,
Todavía queda otro problema, que es de importancia considerable para establecer la estructura metodológica de la investigación histórica; en concreto, el problema de la interpretación del proceso de la naturaleza, por un lado, y el de la historia, por otro. La postura sobre este próblerna influía sobre las opiniones en torno a la historia como una ciencia que difiere metodológicamei-ite de la ciencia natural o que revela similitudes esenciales con la última. El rnaterialjsn-io dialéctico también ha establecido lazos entre estas dos posturas. El resultado es una visión uniforme del desarrollo en la naturaleza y en la sociedad que admite los rasgos específicos del desarrollo histórico y, por otro lado, no implica las consecuencias fatalistas de la opinión que ve en el desarrollo histórico la labor de leyes «implacables» que recuerdan a las leyes de la naturaleza 25
«Pero lo que es cierto de la naturaleza (...) es del mismo modo cierto de la historia de la sociedad en todas sus ramas (.) La historia del desarrollo de la humanidad demuestra ser esencialmente diferente de la de la naturaleza. n la naturaleza -—en la medida en la que ignoramos la reacción del hombre Stcb la naturaleza— sólo hay agentes ciegos, inconscientes, actuando uno Sobre otro, con una ley general que opera fuera de su interacción. Nada de todo lo que ocurre —sea en los innumerables accidentes aparentes que
Podemos observar en la superficie o en los resultados finales que confirman , lare inherente a estos accidentes— ocurre como un objetivo deseado conscientemente En la historia de la sociedad, por el contrario, los actores están todos dotados de conciencia; son hombres que actúan con deliberación o con pasión, trabajando para conseguir metas definidas; nada Ocurre sin un propósito consciente, sin un objetivo proyectado. Pero esta distinción, con ser importante para la investigación histórica, particularmente Sobre hechos y épocas particulares, no puede alterar el hecho de que el curso de la historia está gobernado por leyes internas generales» 26
Puesto que el desarrollo histórico, a pesar de sus peculiaridades, es en Principio un proceso natural que tiene lugar en cada caso de acuerdo con lOs princjpi de la dialéctica, es decir, puesto que la historia de la sociedad es considerada en última instancia, corno la historia de la naturaleza, los metodos de estódiar la historia de la sociedad no necesitan diferir esencialmente de los que se utilizan para estudiar la naturaleza. Esto apoya de un modo nuevo la opinión de que todas las ciencias son uniformes desde el punto de vista metodológico. Marx escribió que «en el futuro, la ciencia natural absorberá la ciencia humana del mismo modo que la ciencia humana absorberá la ciencia natural: se convertirán en una sola disciplina» 27
Los principios de la dialéctica —entendida esta última como la teoría del desarrollo del mundo real y como el método de interpretar esa teoría— fueron desarrollados, sobre todo, por Marx y Engels 28 y más tarde por los representantes más eminentes del pensamiento marxista: y. Lenin 29, Y. Plejánov, A. Labriola, A. Gramsci y otros.
Normalmente, los libros de texto enumeran varios principios, rasgos o leyes de la dialéctica, pero en la mayoría de los casos sólo los nombran, sin ofrecer ningún intento de distinguir los más importante y los que dependen del primer grupo. Pero las obras de los fundadores de la dialéctica nos autorizan explícitamente a afirmar algo que se deduce también de un análisis de la dialéctica de Hegel, que lo que es nuevo en la teoría y el método de la dialéctica es la solución del problema del movimiento y el desarrollo. Esto significa que el principio de autodinamismo (que dice que el movimiento y el desarrollo tienen lugar a través de contradicciones) y el principio del desarrollo saltan al primer plano La condición necesaria de tal interpretación del movimiento es, como hemos dicho previamente, la consideración del mundo real como urs todo (un sistema) cuyos elementos están unidos unos con otros y afectan unos a otros. Este es, por tanto, el principio del holismo. Los principios del autodinamismo y el holismo, estrechamente relacionados, que afirman que «el todo» se mueve y desarrolla como resultado de contradicciones internas, subrayan el hecho de que dichos «todos» contienen «partes» contradictorias (subsisternas, elementos) que se condicionan recíprocamente la existencia. Su lucha causa el movimiento y el desarrollo. Esto se denomina el principio de unidad de los contrarios. Los principios del autO dinamismo y del holismo dan lugar directamente a otro principio, también, en concreto el que afirma que, en el curso del movimiento y del desarrollo, los cambios cuantitativos producen cambios cualitativos, es decir, el nacimiento de nuevas cualidades. Si aceptamos el autodesarrollo, asumimos que los fenómenos nacen, toman forma y se desvanecen, y por tanto, asumimos que en cierto momento un fenómeno que toma forma alcanza un estado en el que está totalmente formado y aparece como una nueva cualidad. Esa nueva cualidad puede ser la negación de una cualidad anterior, y la negación de esta nueva calidad puede recordar de algún modo esa cualidad anterior.
Estas cuestiones serán tratadas de nuevo en la siguiente parte del libro, cuando se analicen las características de la materia del estudio del pasado. Lo mismo ocurre con los problemas del materialismo histórico, que forman el centro de las subsiguientes reflexiones sobre la historia y el método de explicarla.
4. El nacimiento del materialismo histórico
El método de la dialéctica materialista, aplicado al estudio dé la historia social, dio lugar a la teoría y al método del materialismo histórico Al referirnos al materialismo histórico como teoría querernos decir la serie de afirmaciones generales sobre los hechos pasados, afirmaciones que explican el movimiento y el desarrollo en la sociedad, y al referirnos al materialismo histórico como método queremos decir la serie de líneas maestras de investigación que forman un modelo específico de explicación del pasadoV La teoría y el método del materialismo histórico, igual que la dialéctica materialista, fueron creadas por Marx y Engels 32, cuyas tesis fueron desarrolladas más tarde por y. Lenin y Y. Plejánov, principalmente. Más aún, muchas tesis fueron desarrolladas también por K. Kautsky, A. Labriola, H. Cunow,
N. Bukharin, L. Krzywicki, K. Kelles-Krauz, A. Gramsci, G. Luckács,
L. Goidman y otros °, quienes, aun usando los mismos conceptos, han

28 El principal papel lo cumplen K. Marx y F. Engels, Dic deutsche Ideo1O gie (1845-1846); K. Marx, Misére de la Phulosophie, 1847; K. Marx, Postscript 1.0 the 2nd. edition of Capital, 1873; F. Engels, .4nti-Dühring, 1878; F. Engels, Ludwig Feuerbach amI ihe Outcome of Classical Gernzan Philosoplzy, 1886; F. Engels Dtaleciics of Nature, 1873-1888; entre los escritos marxistas sobre el método cba léctico están W. Krajewski, Ontología, Varsovia, 1965; M. Cornforth, Dialectica materiaitsm, vol. 1, Londres, 1952. La dialéctica del proceso histórico (en la nata raleza y en la sociedad) es analizada por A. Grushin, Ocerki logiki istoriceskog° issledowania (Esbozo de lógica de la investigación histórica), Moscú, 1961. VéaSe también J. P. Sartre, Critique de la raison dialecsique, París, 1960, que se ocupa de la sociedad (grupo social) como un todo, desde el punto de vista bolista. -
Lenin escribió explícitamente que la esencia de la dialéctica conSistt ca Ja comprensión de los cienientos contradictorios ile todo fenómenO luir. ái. (dolori 6, Doleclical Materialisn2, cd. ciP, pág. 84). La formulación de sal a pi .s,ip’a luna se >eficic a laS tencion/laS en conflicto) no invalida el pral cio ‘3pm 6’ la coniradicción: el Leche de que algo se desarroPe de un mo1°
1 m)dica un par de attrnaciuncs cojitmaclictorias (efr. K. Ajdul1° 7 ssaa, lifl>e (LOl guae y cullocliiIlcntO). vol. II, Varsovia, 1965, págs. 9(1-1 06.
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Engels, prácticamente, en todas sus obras. Entre las obras de Marx, veanse Zur Ki-itik der Hegeischen Rec/’ztsphulosophie, 1844; Misbre de la piLloSOphie, 1847; Zur Kritik der politischen Oekonornie, 1859, y las obras que eran aplicaciojes prácticas de los principios del materialismo histórico al estudio cia la Instosla Tjze 18(13 Bruinajre of Louzs Bonaparte, 1851; The Civil 14a7- in France, 1871, y El capital (vol. 1, 1867; vols. II y III, publicados por Engels en 1885
5’ 1894) que es la obra ndarnental de la teoría marxista. Entre las obras de Engels, \‘eanse Ludwig Feuerbach and the Outcome of Classical Gerinall Phiiosophv, 1886;
flti-Dá1sring, 1878; Origin of the Family, Private Property and (he State; Pc Developnzent of Social ism from Utopia lo Science, y The Peasant lVar in Gern2any, donde se aplican en la práctica lOS principios del materialismo histórico. Las obras escritas conjuntamente por Marx y Engels son, entre otras, Ese deutsche Ideologie, 1845-1846, y The Comnsunist Mamfesto, 1847. También se encuentran muchas afirmaciones en la correspondencia de Márx y Engels.
a Entre las obras de Lenin, véanse The Develo pment of Canitaiisni ó Russia, 1899; The State and Cae Revolution, 1917.
Y. Plejánov, Contribución al problema del desarrollo de la interpretación 1flOnistica de la historia, 1894; La interpretación materialista de la hisoria, 1897; fil papel del individuo en la historia, 1905; K. Kautsky, Die materialistisclae Gesclzzchts0ff0ç5g Berlín, 1927; la obra más importante de A. Labniola rs )el >flareriolisisio storico, 1896; E. Cunow, Dic Marxsche Geschichts-Crseflschafts Und Staatstl300rje 923 N l3nkhnnin, Tía’ T1enr1’ of HistorieN Matar iaiianz, 192!. mItre las aportad(ones pOlacas están muchas olras de L. Krzxeicki, con afirmarlo/3m 20’ 5 3 tuol 18 dci cies rc introducido muchos elementos controvertidos. Los últimos se relacionan, entre otras cosas, con la definición del lugar del materialismo en el sistema de las ciencias y en la teoría marxista .
El siguiente esquema muestra las relaciones mutuas entre el materialismo histórico y el dialéctico:

Los fundadores del materialismo histórico llegaron a la conclusión de que el desarrollo de la sociedad es de naturaleza dialéctica, después de haber examinado la historia de la humanidad.ÇEsto se afirma claramente en
Manifiesto Comunista, que resumía el estado de formación del materialismo histórieo. El estado posterior es de desarrollo de las ideas que explican la historia. La teoría del desarrollo social como desarrollo que tiene lugar a través de la lucha de las contradicciones ha adquirido así una amplia base factual, y una serie de afirmaciones sobre las cuestiones más variadas de la historia humana Los problemas específicos serán tratados más tarden, por el momento señalemos las manifestaciones fundamentales de las contradicciones que son la fuente del autodinamismo en la historia, y que habían sido indicadas por los fundadores del marxismo. Para evitar las asociaciones con el desarrollo histórico interpretado como un proceso «automático», es decir, que tiene lugar independientemente de las acciones humanas, usaremos el término «activismo marxiano» para el propósito de estudiar la sociedad. Con referencia al mundo real como un todo (es decir, naturaleza y sociedad), podemos, por supuesto, conservar el término «autodinarnismo», que indica que todo el sistema trabaja «independientemente». El desarrollo
lisrn, Moscú, 1950; J. Hochfeld, Studia o uzarksistov’skiej teorii spolecz.enst1aa, Varsovia, 1963; 0. Lange, Political Economy, vol. 1, cap. II, Oxford, 1963;
J. J. Wiatr, Szkic o rnaterzaltznsie lsistoryczudvm i socfo?ogii, Varsovia, 1962; A. Malewski, «Empiryczny sens materializmu historycznego», Studia Filosoficzne, número 2, 1957, págs. 58-81; la aplicación del método del materialismo históricO en los estudios históricos se analiza en: A. Malewski, J. Topolski, ‘», Studia Filozoficzlle’ número 6, 1959. La función integradora del materialismo histórico es señalada en .1. Topolski, «Integracvjnv sena matcrializmu historveznego», Slztdia MetodO’ logzczne, núm. 1, 1965. Ver también O. Monter, «Dic philosophischen Grundiagel] des historisehen Materialismus>’, ,Saeeulziin, 1960, págs. 1-26, y Pounn St1,dtes iii tl?e Pliilosophv of t/ie Scieizces aud the I-Jznuaozizes. Arnter darn.
36 Un buen análisis de esta cuestión se encuentra cii J. Hochfckl, ,,Matria!iijl historyczny a soejologia>, incluido en el libro de 1—{nel?feld rnene:onado cr1 a 11015 anterior.
5? Además, la terminología usada será ligeramente diferente.

de la sociedad a través de las contradicciones no sólo no se deja de lado, sino que afirma explícitamente la formación de la imagen del pasado por la sociedad misma. Desde luego, dicha actividad sólo puede tener lugar en condiciones naturales específicas, que no son constantes, pero —de acuerdo con la dialéctica— están en el proceso constante del movimiento y el desarrollo, proceso que en este caso, también, tiene lugar por la superación de las contradicciones. Los todos naturales y sociales están, como subrayaron Marx y Engels, relacionados mutuamente. Junto a la suma de las contradicciones que «ponen a la naturaleza en movimiento», y la suma de las contradicciones que «ponen a la sociedad en movimiento», debe haber un punto de contacto de estos dos subsistemas. Y es en ese punto de contacto donde los fundadores del materialismo histórico descubrieron el estímulo básico de desarrollo de la historia de la humanidad.
Esto ocurre porque la principal contradicción que condiciona el desarro¡no social está situada justo en el límite entre la naturaleza y la sociedad.
la contradicción entre el hombre y la naturaleza la solución que da ¡lugar al desarrollo de las fuerzas productivas 38
lraleza Hombre jarrollo de las fuerzas product1
Adviértase, en este sentido, la siguiente afirmación de Marx que explica el proceso del trabajo (es decir, el de la actividad del hombre): «El trabajo es, en primer lugar, un proceso en el que participan tanto el hombre como la naturaleza, y en el que el hombre, por propia decisión, empieza,
V regula y controla las reacciones materiales entre él y la naturaleza. Se enfrenta a la naturaleza corno una fuerza perteneciente a ella, poniendo en movimiento brazos y piernas, cabeza y manos, las fuerzas naturales de su cuerpo, para utilizar los productos de la naturaleza de una forma adecuada a sus propios deseos. Con este actuar sobre el mundo externo y cambiarlo,
‘ cambia al mismo tiempo su propia naturaleza. Desarrolla sus poderes adormecidos y los obliga a actuar obedeciendo su poder» . La contradicción entre el hombre y la naturaleza es dinámica, puesto que las fuerzas prodjlctivas que surgen corno resultado de esa contradicción tienden a desarrollarse continuamente.
La segunda contradicción, que condiciona el desarrollo social y está
unida a la primera, concierne a la relación entre las fuerzas
Productivas y las relaciones de producción. «En la producción social de su
Vida, los hombres entran en relaciones definidas que son indispensables
e Independientes de su deseo, relaciones de producción que corresponden
a un estado definido de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales»
\ fltonces surge una contradicción entre las fuerzas de producción, que son mas dinámicas, y las relaciones de producción, que son más inertes, ya que aquellos grupos sociales que tienen a su disposición la propiedad y el Podei’ y por tanto determinan la naturaleza de la producción, y consiguien Cír J. Tupolski, >‘Aki vseisi ocena konc<’pa proceso dziejowego>< (El conCipto actis isla de proceso histórico), Sízidia leilozofzczne, núm. 2, 1972, paglas 121.135




temente, las relaciones sociales, se oponen a los cambios que les serían desfavorables. La superación de esta contradicción da lugar al desarrollo de las relaciones de producción (1) que, al adecuarse al nivel de las fuerzas de producción, se convierten en relaciones de producción nuevas (II).
ivas
La contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de pro. ducción adopta varias formas. Su forma más manifiesta es la lucha de clases, es decir, el conflicto entre grupos de personas, algunos de los cuales están interesados en cambiar las relaciones de producción existentes, en asfaltar el camino para el desarrollo de nuevas fuerzas productivas, mientras que los otros se esfuerzan en conservar el estado actual de cosas.
rLa tercera contradicción fundamental en el macrosistema que es la sociedad tiene lugar entre las relaciones de producción y la denomínada superestructura social, es decir, la «superestructura legal y política a la que corresponden formas definidas de conciencia social» 4i Marx escribió que el estado de las instituciones, opiniones e ideas, tal como existe en una° sociedad dada, esto es, en general, el estado de la conciencia humana, «debe explicarse más por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción» 42 Mientras que las relaciones de producción son marcadamente estáticas, en comparación con las fuerzas de producción, la superestructura (como un todo) revela a su vez este rasgo, en comparación con las relaciones de producción. Los cambios en las relaciones de producción dan lugar a cambios de adaptación en la superestructura, porque la vieja superestruo tura (1) impide las transformaciones de las relaciones de producción. Así
¡ hay un conflicto, a nivel superestructural, entre aquellos elementos que sirven a las relaciones de producción existentes y aquellos que favorecen los cambios. Esto da lugar a la formación de una nueva superestructura (II), que, sin embargo, conserva muchos elementos viejos.
sdesuperestructiraIestructuraII
Estas tres contradicciones pueden ser interpretadas también como las leyes básicas del desarrollo social. Esta cuestión será tratada más adelante.
La teoría del materialismo histórico, al descubrir el mecanismo del desarrollo, propDrCiOfla un modelo específico para explicar la historia. Este modelo es dialéctico (con vistas al desarrollo), y por tanto, bolista y difla l inico (o estructural y genético). Este modelo indica el camino para la solO ción de uno de los problemas más desconcertantes de las ciencias sociah5’
41 Ihídem:,<.. worauf sich rin juristischer und politichcr IJebeebru crhebt iind welcher hestirsmte cese llschattliche J3ewuhtseinformen >;nlsp lechen.»
\\Tderspruchen d.c materlellOn Lobeas, rus dom vorhandcnen Kontlikt ziSCl gesellsciialtllclicfl i’rodukt>vkrtiften uná pjoduktionsverhti1tniS en crkbiren.”
ema de uno de los problemas más uesconcertantes de las ciencias sociaICS

‘en concreto el de la unión del estudio de la estructura con el estudio de los cambios. Debe subrayarse, sin embargo, que todo esto es todavía, en gran parte, un postulado metodológíco. En la práctica, la investigación metodológica sólo tiene, todavía, una orientación estructural, o sólo genética, y se ha hecho muy popo, hasta el momento, para combinar estas dos aproximaciones en un/Puesto que la aproximación genética parece lógica para los historiadores, parece que, para unir el estudio de la estructura con el de la génesis u origen, es necesario integrar la investigación histórica con la sociológica y con otras investigaciones (por ejemplo, económica), promovidas por las ciencias sociales que tienen una mayor orientación teórica. Las últimas disciplinas mencionadas proporcionan categorías conceptuales que son indispensables para una aproximación metodológica de orientación estructural/Se afirma, por supuesto, que el modelo dialéctico, o sea, el modelo que indica que las explicaciones deben buscarse en las contradicciones de los sistemas (estructuras) que se investigan, es tomado como punto de partida, es decir, como hipótesis heurística. El lugar donde deben buscarse esas contradicciones en el estudio del pasado de la humanidad, lo indica la teoría del materialismo históricoi
Las investigaciones basadas en el modelo dialéctico de explicación están ganando un reconocimiento cada vez mayor en todo el mundo. Junto a los aistoriadores de los países socialistas, grupos considerables de historiadores de otros países, también, están en favor de la interpretación marxista de la historia y del método dialéctico. Los primeros en escribir una historia según el modelo del materialismo dialéctico fueron líderes de la clase obrera, de quienes Lenín fue el más importante. M. Pokrovsky fue uno de los. primeros historiadores profesionales que desarrolló la reflexión teórica sobre el pasado inspirada por la dialéctica materialista °. Después de la Segunda Guerra Mundial ha habido un destacado aumento de este tipo de investigación, estimulado además por el rechazo del culto a la personalidad (asociado con José Stalin), que suponía el dogmatismo en las ciencias sociales.
El intento de reconstruir los diversos tipos de reflexión metodológica en la investigación histórica hecho ns arriba muestra que cada uno de ellos estaba en favor de una forma específica de ciencia histórica. Cada
Uno de ellos, consiguientemente, dio su propio modelo de narración y explicación, normalmente considerada como racional desde el punto de vista de las. exigencias planteadas por los historiadores en un período concreto.
Pero, al margen del tipo de modelo, que para un historiador concreto SignifiCa una serie específica de reglas para los procedimientos cTe investigació reglas lógicas desde el punto de vista de un objetivo determinado de investigación, podernos hablar de ciertos elementos básicos, pasos o fornas de dichos procedimientos, que son característicos de cualquier reconstrucción del pasado. Así, en cada modelo, los resultados dependen, aparte de las fuentes, del objetivo y del conocimiento no basado en fuentes. La Situación ideal sería aquella en la que el objetivo no sólo no estuviera en contradicción con las exigencias de la investigación científica, sino que estirnulara dicha investigación, y en la que rl hisíori’tor tuviera tal C0000i- iento no basado en fuentes que facilitara su ¡nvo’5tigaeiúll, en el máximo grad0 posible.
Si afirmamos que el objetivo de todo científico, y por tanto, también
de la investigación histórica, es adquirir el conocimiento del mundo real
para satisfacer el viejo interés del hombre por el mundo que le rodea,
del que forma parte, y para modificar ese mundo real, entonces podemos
decir, en términos generales, que el grado en el que se puede obtener ese
objetivo depende del conocimiento, basado y no basado en fuentes, que
tenga el historiador, y de su capacidad para utilizar todo ese conocimieflt

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