Opinión pública y democracia en redes sociales






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fecha de publicación02.02.2016
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Opinión pública y democracia en redes sociales.

Luis Enrique Sánchez Díaz.
Resumen.
Existen diferentes maneras para que un asunto de interés general pueda ser incluido en la agenda pública. Para que las demandas ciudadanas se incorporen en la agenda de las personas que representan a los ciudadanos en una democracia representativa, es necesario reconocer cuáles son los canales existentes para que las necesidades de la población lleguen a llamar la atención. Primero subirlo a la agenda mediática y después a la agenda de las políticas públicas.
El presente trabajo tiene por objeto argumentar la importancia que ha adquirido en la actualidad el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, como nuevos canales de comunicación para la generación de nuevos temas en la opinión pública y la formulación de demandas ciudadanas, bajo el supuesto de que las redes sociales digitales (Facebook, Twitter, etc.), han fortalecido el empoderamiento de la opinión pública cidadana. Ahora existe la posibilidad técnica de que un individuo difunda de manera rápida y masiva determinada información. Esto le resta poder a los gobiernos y a los dueños de los medios de comunicación masiva1 de fijar la información de la agenda pública de manera unilateral.
Palabras clave.
Democracia electrónica, gobierno electrónico, instrumentos ciudadanos, límites participativos, opinión pública, ciberactivismo, parcicipáción ciudadana, medios de comunicación masiva, redes sociales, Facebook, Twitter, blogs.

Abstract.
There are different ways a matter of general interest up to the public agenda. To citizen demands fall within the agenda of the people who represent the citizens in a representative democracy, we must recognize what existing channels are to the needs of the population come to pull the attention and become a topic climb on the media agenda initially, and eventually the public policy agenda of governments.
This paper aims to highlight, describe, contextualize and argue the importance, relevance and significance today has acquired the use of new information and communication technologies as new communication channels for the generation of new items on the subjective public and citizen suit formulation, under the premise that social networks have strengthened the empowerment of public citizenship. Now there is the technical possibility that an individual spread quickly and massively certain information. This will disempower governments and owners of the mass media set the public agenda information unilaterally.

Keywords

e-democracy, e-government, citizen instruments, participatory limits, public opinion, ciberactivism, citizen participation, mass media, new media, social networks

El Espacio Público

Es necesario identificar lo público, pues es ahí donde se desenvuelve de en primera instancia la opinión pública “…el sustantivo público significa gente y a partir de este primer uso, llegó a significar el cuerpo general o totalidad de los miembros de una comunidad, nación o sociedad” (Young, 2001, pág. 7). En otras palabras: “la supremacía de lo público se basa en la contraposición del interés colectivo al interés individual” (Bobbio, 1989, pág. 7); es decir, la suma de la colectividad que formaba parte del Estado se le conocía como lo público.

Uno de los autores que tuvo mayor influencia en esta tipología fue Sartori, pues habla de qué es lo público, dónde se genera la opinión, entre el cambio de información donde participan los influyentes y los influenciados.

“Cuando afirmamos que en las democracias el público se forma una opinión propia de la cosa pública, no afirmamos que el público lo haga todo por sí mismo y sólo. Sabemos muy bien, por tanto, que existen 'influyentes' e 'influenciados', que los procesos de opinión van desde los primeros a los segundos, y que en el origen de las opiniones difusas están siempre pequeños núcleos de difusores. “(…) Todo depósito no sólo desarrolla un ciclo completo, sino que en el seno de todo depósito los procesos de interacción son horizontales: influyentes contra influyentes, emisores contra emisores, recursos contra recursos” (Sartori, 2005, pág. 176).

Aproximación teórica de la opinión pública

El fenómeno “opinión pública” ha merecido la atención de estudiosos de distintas disciplinas, pero de manera constante por parte de sociólogos, politólogos, filósofos, historiadores, psicólogos sociales y comunicólogos. Las investigaciones sobre opinión pública muestran dos ideas básicas: la teórica y la experimental, que sientan la base para la formación de dos escuelas: la clásica y la empírica. El origen para la división de estas dos escuelas fue el campo de investigación sobre opinión pública. Para los clásicos su interés se basa El interés de los clásicos se basa más bien en investigar al fenómeno de la opinión pública desde sus causas; en la definición misma del concepto.

Pero la opinión pública no sólo interesa a investigadores de disciplinas cómo la historia, la filosofía y otras, sino también, incluso con más frecuencia a publicistas, políticos, educadores, mercadólogos, periodistas en ejercicio, etc., los cuales se topan con una serie de interrogantes ¿Qué es la opinión pública? ¿Cuáles son las relaciones entre el público y las imágenes (estereotipos) que se difunden en torno a asuntos de interés común? ¿Son los medios masivos de comunicación auténticos exponentes y legítimos representantes de la opinión pública? ¿Son los medios simples interpretes, y si lo son, cumplen con idoneidad y honestidad esa misión? ¿Es la opinión pública capaz de alterar un plan de gobierno y por qué? ¿Cómo? La opinión pública y los medios ¿ejercen mutua influencia? ¿Existe la opinión pública sólo en sistemas democráticos liberales? ¿Qué importancia atribuyen los gobernantes a la opinión pública? ¿De qué manera se informa y en qué sentido? ¿Qué es la manipulación? En realidad, según sea la rama del investigador podrían hacerse un sinfín de preguntas de los cuales seguramente se pueden abrir muchas e interesantes líneas de investigación. Esta investigación, por lo tanto, está enfocada desde la perspectiva de la teoría empírica, la cual centra su interés, más que en las causas, en los efectos de la opinión pública.

La opinión pública ha sido el concepto dominante en la comunicación política. El término opinión pública implica muchos conceptos; sin embargo, después de un análisis bibliográfico, ninguno de ellos domina o explica de manera global el concepto. Hoy en día, con la existencia de las nuevas TIC’s2, el territorio de la opinión pública parece retomar un enfoque de comunicación horizontal.

Se puede afirmar que se ha hablado de la opinión pública desde tiempos de Platón; sin embargo, su estudio por parte de investigadores científicos sociales se remonta a principios del siglo XX con Lippmann y su multicitado tratado sobre la opinión pública de 1922. En dicho tratado el autor maneja un enfoque de la realidad a través de los estereotipos sociales. Lippman observó atentamente el desarrollo de la política mundial durante la primera guerra mundial (1914-1918), y puso su interés en la reacción individual y grupal ante las ideologías enfrentadas y los intereses que movían a los países involucrados. Su aporte se genera por un cuestionamiento inicial ¿Cómo es el mundo externo y cómo son las imágenes que de él tenemos en el cerebro?

Dice:

“el analista de la opinión pública debe comenzar pues, por reconocer la relación triangular entre la escena de la acción, la imagen humana de esa escena y la respuesta del hombre a la imagen internalizada del escenario de la acción. Es como una representación sugerida a los actores por sus propias experiencias” (Lippman, 2003, pág. 3).
Jürgen Habermas en su libro Historia y crítica de la opinión pública (1962), hace un análisis de cómo la transformación estructural de la esfera pública se aproxima de forma crítica al concepto de opinión pública, y recupera la visión eminentemente democrática del mismo con su distinción entre opinión pública manipulada y opinión pública crítica.

“Opinión pública significa cosas distintas según se contemple como una instancia critica en relación a la notoriedad pública normativamente licitada del ejercicio del poder político y social, o como una instancia receptiva en relación a la notoriedad pública, representativa o manipulativamente divulgada, de personas e instituciones, de bienes de consumo y de programas” (Habermans, 1994, pág. 261).

La opinión pública tiene bases distintas de acuerdo con el tiempo y espacio en que los autores tuvieron a bien definirla o trataron de explicarla. Lippmann, por ejemplo, no conoció la radio ni la televisión como medios de comunicación masiva, solo la prensa. Muchos escritores sobre el tema de la opinión pública comienzan por hacerse la pregunta básica: ¿qué entendemos exactamente por opinión pública? Cualquier búsqueda de una definición clara y simple del concepto, se demostrará, sin embargo, infructuosa (Price, Opinión Pública, 1994, pág. 16). La tenacidad con la que se retienen, a la par que se sienten todas las definiciones como insatisfactorias, no puede significar sino que el término opinión pública corresponde a una realidad, pero las explicaciones no han acertado todavía a determinar dicha realidad; sin embargo, eso no significa que no exista conceptualmente.

Si bien los tres autores anteriores coinciden en que el concepto de opinión pública no tiene en sí un significado único general, sí tiene aspectos formales que se incluyen en muchas de sus definiciones. Y a pesar de la ambigüedad con la que a veces se presenta, no significa que se carezca de un entendimiento o concepto del término.

“Admitir que una definición general aceptable del concepto queda fuera de nuestro alcance, no significa, sin embargo que ‘opinión pública’ sea algo sin sentido, carente de significado. El concepto sigue utilizándose en investigación, en artículos sobre el gobierno, y en explicaciones de la conducta social humana, tanto desde el punto de vista científico, como desde cualquier otro” (Price, 1994, pág. 18).

Lo anterior es referente a que la opinión pública se transforma con el paso del tiempo. No se comporta de la misma manera en Argentina como lo ha hecho en México. Es decir, a pesar del surgimiento de diferentes perspectivas de acuerdo con un concepto generalizado, sí podemos entenderla en nuestro tiempo y espacio, dentro de nuestro contexto. Por lo que ahora, se pretende uniformar de forma clara a qué se refiere la opinión pública, con qué se relaciona y se explicarán los elementos que la constituyen.

¿Cómo se genera la opinión pública?

Se sabe que la opinión se genera y/o prevalece de acuerdo con varias razones, la primera es la información, y es fundamental entender y conocer quién la formuló, pues como afirma Maquiavelo en su obra El príncipe, es intrínseco de todo gobernante conocer la opinión de sus gobernados y así anticiparse a posibles acontecimientos. Y en ésta formulación intervienen una multiplicidad de factores.

Los medios informativos son un pilar que influye de manera directa la forma de pensar de los receptores de información.

“Podemos tener la certeza de que en el ámbito de la vida social, lo que se denomina adaptación de los individuos al entorno tiene lugar por medio de ficciones. Cuando decimos ficciones no queremos decir mentiras, sino representaciones del entorno que en mayor o menor grado son obra de los individuos. La ficción cubre toda la gama, desde la alucinación pura al empleo plenamente consciente de modelos esquemáticos por parte de los científicos, e incluso a su decisión de que con respecto a un problema en particular, la exactitud más allá de un número determinado de decimales carece de importancia. Las ficciones pueden tener casi cualquier grado de fidelidad. Lo importantes tenerlo presente, para evitar llamarnos a engaño" (Lippman, 2003, pág. 33).

Entonces, los medios de comunicación masiva son considerados como una fuente que penetra en el pensar de las mayorías, claro está no es el único. “Los medios masivos contribuirán, idealmente a proporcionar un clima de opinión, donde todos puedan participar y lograr el consenso” (Ochoa, 2001, pág. 3), es otra idea que juega con el mismo tema, sin embargo ¿Los medios son responsables de brindar información veraz, útil que contribuya a formular una opinión pública? Lo cierto es que los dueños de los medios de información tienen un interés económico, por lo que se podría deducir que estos (los dueños) no difundirán a través de sus medios información que afecte sus intereses.

El papel de los medios de comunicación masiva en la opinión pública.

Vivimos una época en la cual los procesos de comunicación entre la sociedad fluyen de manera muy distinta a como había sucedido a lo largo de todo el siglo XX. La sociedad convive en un mundo globalizado y la velocidad con la que se difunde la información hoy en día es inmediata.

Los medios de comunicación masiva juegan un papel fundamental en la generación y formación de la opinión pública. Con la aparición de nuevas tecnologías de la información y comunicación, hoy es posible, más que nunca, que el receptor de la información pueda interactuar y tener una mayor participación en este proceso de comunicación con el medio que produce la información y su público.

Con los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión), la información que el medio transmitía se generaba a partir de su propia agenda y sus fuentes de información, por lo que el receptor fue obligado siempre a jugar un papel más pasivo que activo dentro de este proceso comunicativo.

“La centralización en partidos políticos, la excesiva autonomía otorgada a los representantes políticos y la indiferencia hacia la opinión pública por la falta de espacios de deliberación, provocan la pérdida de legitimidad en la democracia representativa. Los medios de comunicación masiva tradicionales (cine, radio, televisión, periódicos) secundaron la distancia entre representantes y representados porque redujeron al electorado a meros receptores. Sin embargo, los nuevos canales (blogs, twitter, facebook, wikis, etc.) emergen superando los límites comunicativos y políticos que restringen a ambos. Así, los medios tradicionales hicieron creer a los ciudadanos que tenían democracia y buscaban información. Hoy los nuevos medios otorgan información y buscan la democracia” (Sala, 2013).

El establecimiento periodístico de temas.

También conocido por el anglicismo teoría de la agenda-setting3, plantea que los medios (canales) de comunicación de masas4 influyen sobre el público al determinar cuáles historias poseen interés informativo y cuánto espacio e importancia se les da. El punto central de esta teoría es la capacidad de los medios (canales) de comunicación masiva de ponderar la relevancia de la información que se va a difundir, dándole un orden de prioridad para obtener mayor audiencia, mayor impacto y una determinada conciencia sobre la noticia. Del mismo modo, los dueños de los medios informativos deciden cuáles temas deben ser excluidos de la agenda. Más claramente, la teoría del "establecimiento de la agenda" dice que la agenda mediática, conformada por las noticias que difunden los medios informativos cotidianamente y a las que confieren mayor o menor relevancia, influye en la agenda del público. Esta teoría estudia el impacto de los “medios informativos” y la información que estos manejan en el público, además del análisis de las audiencias. Su principal preocupación es analizar cómo la información de los medios masivos de información (agenda) influye en la opinión pública, y las imágenes o estereotipos que albergamos en nuestras mentes como espectadores o lectores de esas noticias. Para la agenda setting la prensa es mucho más que un simple proveedor de información y opinión, lo que ocurre en el estado, en el país y en el mundo luce diferente para distintas personas, no sólo por su ideología e intereses individuales, sino también por el mapa informativo que trazan los reporteros, editores y articulistas de los medios a través de los cuales se informan. Se identifican entonces tres actores fundamentales interesados en el establecimiento periodístico de temas en la agenda pública: gobierno, medios de información y el público.

La gente considera unos temas más destacados que otros (la agenda del público) en proporción directa con la importancia que le den los medios (la agenda de los medios), aunque estos no sean quienes decidan por la audiencia cual será la actitud o decisión de estos asuntos que proponen como agenda.

La legitimidad en las democracias representativas tradicionales ha sido cuestionada hoy más que nunca, debido a que existe una excesiva autonomía otorgada a los representantes políticos, una poderosa partidocracia y la falta de espacios de deliberación (Sala, 2013, págs. 33-53). La agenda-setting es una "alianza tácita que existe entre el gobierno de un país y los medios de comunicación (información) para comunicar a los espectadores, oyentes o lectores de un determinado medio sólo lo que interesa, y ocultar al máximo lo que puede resultar peligroso o perjudicial para la estabilidad que ellos creen la correcta para su país". (Chompsky, en Monge, 2011).

Es por eso que se puede observar que en muchas regiones del mundo, las comunidades han adoptado nuevas formas (modelos) de participación ciudadana, usando la teoría de la agenda setting a su favor, dada la notoria facilidad con la que un ciudadano puede incidir en la formación de la agenda a través de estos modelos.

La aparición de internet y sobre todo de la web 2.0,5 la vual comprende aquellos sitios web que facilitan el compartir información, la interoperabilidad, el diseño centrado en el usuario, han logrado abrir nuevos canales de comunicación y permitieron que el público receptor jugara un papel protagónico dentro de este proceso comunicativo. Es la evolución de las aplicaciones estáticas a dinámicas donde la colaboración del usuario es necesaria. El término Web 2.0 está asociado estrechamente con Tim O'Reilly, debido a la conferencia sobre la Web 2.0 de O'Reilly Media en 2004 y sentó las bases para la aparición de un nuevo concepto: prosumer,6 (un anglicismo que funde dos palabras: producer y consumer), en el que receptor se vuelve también productor de la información, creando una mayor interactividad y generando nuevas formas de participación ciudadana.

Agenda-setting en Internet

Es por eso importante detenerse un momento a reflexionar sobre los recientes modelos y experiencias nacionales e internacionales de opinión pública. En este sentido recordar la expresión de la opinión pública a través de la participación ciudadana con el uso de las redes sociales en Internet. A nivel internacional se pueden observar los casos en el norte de África, el papel de la red social Twitter en la denominada “Primavera Árabe”; en España, la movilización por teléfono celular durante el llamado 11-M (Ataques terroristas) o las movilizaciones hechas en Twitter y Facebook del 15-M o movimiento de los indignados, y localmente del movimiento #yosoy132 en México.

Existen referentes de formas más radicales de la expresión de la opinión pública y la participación a través de internet (Arias Maldonado, 2012). Tal es el caso de los hackers o los movimientos de protesta y sabotaje como Anoymous y Wikileaks, que han logrado poner en aprietos tanto a gobiernos como a empresas y otras organizaciones.

Esto se ha traducido en una nueva forma de expresión de la opinión pública a través de la participación de la gente en Internet, llamado ciberactivismo. Este se refiere al conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación, basadas fundamentalmente en internet y telefonía móvil; las redes sociales (especialmente Twitter y Facebook), YouTube, correo electrónico y podcasts7 sirven para diversas formas de activismo, para posibilitar comunicaciones más rápidas en los movimientos ciudadanos y difundir información local a una gran audiencia, sin la necesidad de utilizar los medios de comunicación masiva tradicionales, en donde ellos (el público), no contaba con la fuerza para establecer un tema en la agenda.

“En los últimos años han surgido nuevas formas de activismo social, bajo la atenta pero atónita mirada de los poderes clásicos. Estos observan cómo se forja otra forma de movilización y participación social fuera de su alcance y control, que ha inundado el espacio público, democratizándolo y humanizándolo. Este es un activismo en línea con múltiples y variados actores anónimos e interconectados, motivados por las ganas de transformar las realidades encontradas actuales e impulsados por el logro de un futuro mejor, que finalmente han modificado hondamente los valores y dinámicas de la movilización social” (Tascón, 2012).
Se extiende por el mundo una nueva forma de activismo social. En los últimos años hemos presenciado las revueltas árabes, las filtraciones de secretos de las embajadas de EE UU y los gobiernos de todo el mundo a través de Wikileaks, las acciones del colectivo de ciberatacantes Anonymous contra compañías como Visa o Amazon (Redacción, BBC Mundo, 2010) o la campaña electoral basada en redes sociales que coadyuvó a la llegada de Barak Obama a la presidencia de Estados Unidos. Con la popularización de las redes sociales la gente tiene a su alcance poderosas herramientas para protestar contra los gobiernos, los políticos o las grandes empresas.

“Lo que hasta hace pocos años era privilegio de los pocos expertos que manejaban Internet, se está democratizando con las nuevas herramientas y la simplificación de la capacidad de emitir mensajes y relacionarse rápidamente con otras personas, sin importar la edad, el sexo, la religión o el lugar del mundo en el que se encuentran.” (Tascón, 2012).
Pero el ciberactivismo es tan sólo una de las diferentes formas de expresión de la opinión pública a través de la participación ciudadana en Internet. En este sentido, existen conceptos tales como el gobierno electrónico y la democracia electrónica8, por lo que, las redes sociales exigen un mejor manejo por parte del gobierno a través del gobierno electrónico9 y una mayor calidad democrática la cual esté sustentada con las nuevas TIC’s que constituirá la democracia electrónica. En este sentido existen ya experimentos con urnas electrónicas10 en México (Coahuila, Jalisco) que han llegado incluso a ser vinculantes con los resultados electorales. Es por eso importante distinguir los tipos de participación ciudadana, al precisar la necesidad de dicha participación, al evaluar los límites de la participación como se venía haciendo con los medios tradicionales y compararlos con las posibilidades de los nuevos canales de comunicación, al distinguir entre el gobierno electrónico y la democracia electrónica.
De ahí la importancia de investigar, describir y contextualizar los efectos y la importancia, que ha adquirido en la actualidad el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, para la generación e inserción de nuevos temas en la en la agenda gubernamental que den mayor relevancia a las demandas ciudadanas.
Todo esto traerá como consecuencia nuevos instrumentos que promuevan el empoderamiento del ciudadano ante el Estado y para esto será necesario seguir estudiando los alcances y evaluar las fronteras de la participación ciudadana con las nuevas tecnologías de la información y comunicación.
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