Hacia una historia del diseño en mexico




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Bien, pues aunque no sea posible una generalización absoluta, menos todavía dadas las distintas personalidades de los profesores a cuyo cargo estaban los últimos cursos de proyectos, si se puede, creo yo, hablar de un cierto modo de componer - más identificado con los ideales de la escuela y consecuente tanto a las características de la enseñanza como a la formación de quienes impartían aquellos cursos. Después de todo, esos profesores pasaron en su día por la Academia aunque posteriormente cuestionaran lo que en ella hacian. Y la resultante arquitectónica, sea en lo que toca a buen parte de los proyectos escolares como en lo que concierne a la obra de algunos de los maestros que los asesorasen, es la siguiente: composiciones en donde dominan el plano y la línea recta, los prismas desornamentados, los vanos horizontales, en fin, donde se evidencia una voluntad cubista afín a la arquitectura de los maestros de la Bauhaus o a la primera obra de Le Corbusier, pero donde todo ello se somete a un sistema axial, rector de esquemas compositivos focales, y a un orden jerárquico no exento de simbolismo, que en algo recuerdan las concepciones neoclásicas. Y esto se marca en mayor grado cuando se trata de edificios significativos y quizá, todavía más, cuando ellos han de agruparse en un conjunto y la traza axial trasciende al espacio urbano. Claro que ésta no será la única corriente, pero de las que nacen en la que fue Academia de San Carlos, sí, probablemente; la que mejor refleja su natural evolución hacia expresiones contemporáneas y la que más acusa la concepción teórica del arquitecto Villagrán, bajo cuya influencia se actuase en la mayoría de los talleres de los últimos cursos de proyectos, aunque é1 ya sólo tuviera a su cargo el curso de teoría de la Arquitectura del primer año de carrera.
Otro arquitecto que influyó notablemente en la Escuela a principios de los cuarentas fue Mario Pani. No se había formado en ella, pero su arquitectura, de personalidad muy definida en aquel entonces, marcó la del taller a su cargo. Quizá fuese el más academicista al tratar aquellas composiciones focales en todos los recursos propios para el logro de la monumentalidad: estricta simetría, preponderancia vertical del elemento situado al centro, ordenes de columnas abarcando varios pisos, distorsión de la escala humana, puntos de vista obligados desde donde se noten más esos efectos, etc. Pero introdujo algo relativamente novedoso en la Escuela, puesto que escapaba a la sobriedad formal que la caracterizase; manejo de las superficies curvadas, y, en particular, el de la curva de radio y convexidad cambiantes, por ejemplo, los trazos en forma de "S". Asimismo, otra característica de su arquitectura y de la que proyectaban sus alumnos, fue la molduración a manera de marcos para perfilar los huecos mediante un cambio de material lo cual también escapaba de nuestra ortodoxia cubista. Pero puede decirse, que más que representar el espíritu y la tradición de la Escuela, fue otra escuela dentro de nuestra propia escuela, puesto que aquella corriente no trascendería tras dejar su cátedra el Arquitecto Pani.
No ocurrió lo mismo con el taller de Augusto Álvarez, uno de los más recientes profesores en aquella época, mismo taller que supusiera entonces algo así como la opción más revolucionaria, pues parecíamos que ahí, definitivamente, desaparecería todo vestigio de las normas compositivas de la Academia. El refinamiento en la búsqueda de la más escueta geometría y de la síntesis de las formas adquiría su más alto grado, pero el modo de ordenar esas formas, incluso ya no de ordenarlas, sino de convertirlas a veces en una sola forma, nos resultaba nuevo. Y a ese taller, algunos maestros, le llamaban el taller de los simplistas, pues hasta la representación de planos llegó a despojarse de cualquier adorno, hasta del contraste de calidades o gruesos de líneas. Sin embargo,-ahora lo veo mejor- ocultándose tras la trama de un trazo modular continuaría el viejo Vignola. Y al seguir purificando más esa arquitectura por otro camino, se llega a la esencia del clasicismo.
Y tras estas notas de lo que fue la Escuela, ya para finalizar lo correspondiente a ella, comentare otro hecho que quizá ayude a mejor definirla, y a obtener un denominador común entre las distintas tendencias de sus profesores, al menos, en cuanto a estar en contra de otras. Nunca por ejemplo, durante la época estudiada proliferó ninguna mayor disposición hacia las arquitecturas llamadas orgánicas. La arquitectura de Wright no solía inspirar a los estudiantes ni era modelo que pusiesen los profesores... tampoco la de Mendelsohn, no digamos Gaudí, que seria para la mayoría un modelo negativo, aunque ya conocido, sobre todo desde su pabellón de Paris de 1937, no despertaba mayor admiración. No pasaría lo mismo cuando llegaron las primeras publicaciones con la nueva arquitectura brasileña, pero las formas ondulantes de trazo libre fueron casi siempre rechazadas en los talleres de proyectos.
Se admiró e inspiro mucho más, sin embargo, la obra del padre de esa arquitectura, Le Corbusier. Pero aún era el Le Corbusier de los prismas rectos y en todo caso, de las curvas trazadas con compras. Gropius fue una especie de mito. Los alumnos lo admirábamos por lo que se decía de sus ideas, que la mayoría en verdad todavía no conocíamos, y asociábamos esas ideas a una obra de la que habíamos visto poco pero de la que se nos habla dicho mucho. La admiración por la obra de Van der Rohe empezó algo más tarde, pero quizá fue la más duradera y esa obra la que por un tiempo mas adeptos tuviese. Vale, pues, concluir que dentro de todas las tendencias y gustos, en la Escuela nunca dejó de imperar un cierto espíritu cartesiano, que condujo a distintas arquitecturas bien ordenadas, dentro de concepciones formales de tipo más bien estático y, en general, con rechazo de los efectos sorpresivos o de las formas no fácilmente aprehensibles. Y esto no define de por si una arquitectura propia de la tradicional Academia, pero no la niega y puede muy bien ser parte de ella.

Arq. José Luis Benlliure
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