Hacia una historia del diseño en mexico




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Producción material, superestructuras y el proceso de diseño.
De lo dicho tenemos que la correcta localización de los procesos particulares, en el caso nuestro los de diseño, se puede realizar con objetividad si consideramos que la totalidad social no es un conjunto caótico, de elementos indiferencia dos y desjerarquizados sino que "posee su propia estructura" (18) y de paso, que tal estructura se encuentra en continuo desarrollo, se autogenera y por tanto no es un todo perfectamente acabado (19).
El problema sigue siendo, pese al impresionante volumen de escritos sobre el tema, el de la definición de la naturaleza de la "estructura social" de sus componentes e interrelación entre ellos. Y para nosotros, en el caso del diseño, se torna imprescindible sobre todo la cuestión -ya clásica- de la relación entre el ''régimen de la producción material" con las "superestructuras", ya que la manera de concebirla determina las diversas posiciones que hoy se manifiestan. De suyo se comprenderá a través de lo que hemos venido, planteando que nos tratamos de colocar dentro de un enfoque monista, y que en consecuencia sustentamos que la problemática del diseño es una problemática simultánea y única en la que se involucra la producción- distribución- consumo de los objetos, con las cuestiones técnicas -estéticas -formales e incluso de semiosis o de significado, como quiera llamársele. Habrá naturalmente los predominios, pero no la eliminación de alguno o algunos de esos elementos fundamentales. Pero habría que decir que no se trata de elementos separados. Por ejemplo, podemos plantear que el objeto producido a través de un proceso determinado -que se hace necesario conocer- adquiere, en plena circulación social, en la que está involucrada su distribución y consumo un significado determinado, posee, por decirlo así, una denotación y una connotación, que son por cierto, de carácter histórico, y remiten a la estructura de las clases sociales y a la correlación entre ellas. Y adquiere tal o cual significado, justo en virtud de que forma parte de un complejo de procesos sociales, que se manifiestan como un contenido del objeto. Contenido que es, al mismo tiempo, forma material. Sin esta, obviamente, no hay existencia del objeto y deja de tener sentido el hablar sólo de su proceso productivo, ya que no existe proceso productivo per se sino en función del o los objetos que son producidos. En el objeto, pues, de cierta manera, está realizada, la totalidad. Y es por todo ello que hemos planteado en otra parte (aunque refiriéndonos fundamentalmente a la arquitectura) que los objetos son "materialidades ideológicamente conformadas" (23) Naturalmente y lo veremos más adelante, se presenta aquí la tan polemizada cuestión de la ideología ...

De todos modos, la pregunta fundamental sigue en pié, y para intentar con eficacia una respuesta, tenemos que referirnos a los textos clásicos. Ahora bien, es evidente que uno de los apoyos sustanciales lo encontramos en el célebre prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política de Marx, (21) aunque sin dejar de desconocer que los fundadores del socialismo científico, no dejaron cerrado el tema de una vez para siempre, de tal manera que el conjunto de sus escritos ha suscitado diversas interpretaciones, si bien sobre la base de principios fundamentales, sobre todo el del papel decisivo del régimen de la producción material en la vida social, surgido también en términos de la critica al idealismo hegeliano.
Así, tenemos ahora, desde una interpretación del prólogo, que tiende a aquella dicotomía entre la "base económica" y las "superestructuras jurídico-políticas e ideológicas'', y a la subvaloración de estas últimas en sometimiento de la primera, hasta una más dinámica caracterización de la estructura social, sugerida por Engels en un texto de 1883, advertida por Sergio Bagú, y descrita por é1 en la siguiente forma:


1. El régimen de la producción.
2. La estructuración social que de é1 se deriva necesariamente.
3. La historia política e intelectual. Las dos primeras, continúa, "constituyen la base" del tercero. (22).
Veamos ahora el famoso fragmento del prólogo:
'' ... en la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad; estas relaciones de producción corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser; por el contrario su ser social es el que determina su conciencia'' (23).

Evidentemente, se trata de un esquema más rígido que el de Engels, y se presta a la tan mencionada dicotomía y subordinación. Sin embargo, quisiéramos señalar que se trata de una concepción unitaria de la sociedad (un "bloque histórico como diría Gramsci) en donde el "modo de producción de la vida material" y el proceso de la vida social, política e intelectual, se hallan vinculadas por una relación de correspondencia y de condicionamiento del segundo por el primero. No se habla de una dependencia y sujeción unívoca y total, aunque puede dar pié para sobreentenderla. Sin embargo, fueron los propios Marx y Engels, los encargados de combatir a sus interpretes-dogmáticos y en aclarar su concepción. Y así, en otro célebre documento, Engels responde a J.. Bloch en 1890:

''Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca mas que ésto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levantan .... ejercen tambien su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan predominantemente en muchos casos, sus formas"(24) .

Naturalmente, es ese "juego de acciones y reacciones entre todos esos factores", sigue diciendo,"acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico". Empero, concluye de manera tajante, al referirse a la reducción económica del proceso histórico:
"De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado" (25).
0 sea, hacer de lado las múltiples determinaciones de los procesos concretos, es reducirlos a simples esquemas operativos, con lo que se pierde la forma concreta en que se dan. Y esto es lo que ha acontecido con la tesis productivista o circulacionistas del arte y del diseño ...
Ahora bien, es evidente que uno de los más importantes descubrimientos de Marx es el del papel que desempeña la producción material en la vida social. Y a tal grado que incluso cualquier periodización de la historia tiene que partir de las características de aquella, y de las correspondientes formaciones económicas y sociales. El problema reside y lo advirtieron claramente los fundadores del socialismo científico cuando la historia de todos los hechos, o de cualquier hecho, se reduce a un puro ''movimiento económico'':
"El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico es cosa de la que, en parte tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. Pero tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de aplicar prácticamente el principio, cambiaba la cosa y ya no había posibilidad de error".
''Desgraciadamente, ocurre con mucha frecuencia que se cree haber entendido totalmente y que se puede manejar sin más una nueva teoría por el mero hecho de haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus tesis fundamentales. De este reproche no se hayan exentos muchos de los nuevos marxistas y así se explican muchas de las cosas peregrinas que han a portado" (28).
Nada más actual. Las dificultades de una "teoría de los objetos", de una semiótica, en fin, de una estética científica, no solo se deben a la todavía abrumadora presencia de las concepciones idealistas - funcionalistas en esos campos. Se debe asimismo al reduccionismo de que ha sido objeto por par te de un gran número de estudiosos del marxismo; y no es que el marxismo, como no falta quien lo afirme, sea "incapaz" para el análisis concreto de situaciones artísticas concretas. "Lo es" en la medida en que se reduce al simple economicismo, o a un mero "ideologismo'', es decir, en la medida en que deja de ser una verdadera concepción de la totalidad concreta, pero en ese caso, se le convierte en algo bien distinto de su verdadera naturaleza.

Ahora bien, si los diversos "factores de la superestructura", ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas, no cabe la menor duda y en esto la historia misma en un fértil campo de ejemplos, de que existe una influencia de aquellos incluso sobre la base económica misma. Negar esto es hacer de lado el papel, por ejemplo, que las decisiones políticas (que conllevan su carga ideológica) influyen sobre las formas concretas de los procesos económicos y que originan con el resto de las determinaciones sociales, las particularidades del desarrollo histórico de diversas sociedades con el mismo modo de producción: siguen, en lo económico las mismas leyes generales, pero su historia particular, y dentro de ella su cultura, son distintas ....
0 sea, hay interacción, dentro de una determinación en ''ultima instancia de la producción material hacia las superestructuras (27).
La autonomía relativa de las superestructuras y la transformación del sujeto por el objeto.
La determinación "en última instancia" y el reconocido papel que juegan los diversos elementos de la estructura social, que es activo y genético y no simplemente "reflejo" o absolutamente determinado, revela, dentro del juego dialéctico de las interacciones, trabazones internas, una "independencia relativa" de las superestructuras.
Como lo señala, entre otros, Sergio Bagú, el mismo F. Engels se encargó de subrayarla, sobre todo en la también conocida carta a Konrad Schmidt, de octubre de 1890. En efecto:
"al mismo tiempo que el comercio de los productos se hace independiente de la producción propiamente dicha, obedece a su propio movimiento que ciertamente domina, en términos generales, el proceso de producción, porque, en detalle y dentro de esa dependencia general, no obedece menos a sus propias leyes que tienen su origen en la naturaleza de ese nuevo factor. Cuenta con sus propias leyes y actúa por su parte sobre el proceso de producción. Así también ocurre con el Estado. Adquiere una independencia relativa, actúa también sobre las condiciones y la marcha de la producción. Se da una acción recíproca entre dos fuerzas desiguales, del movimiento económico por un lado, y por un lado, y por otro, de la nueva potencia política que aspira a la mayor independencia posible y que, una vez constituida, está dotada también de un movimiento propio; el movimiento económico se impone en términos generales, pero se ve obligado igualmente a sufrir el contragolpe del movimiento político que el mismo ha constituido y que está dotado de una independencia relativa" (28).
En un párrafo que tampoco deja lugar a dudas, mas adelante -la señala Bagú-subraya esa condición para el derecho:
"Lo mismo sucede con el derecho: cuando la nueva división del trabajo se hace necesaria y crea los juristas profesionales, se abre a su vez en nuevo campo independiente que, aun cuando siga siendo dependiente de manera general de la producción y del comercio, no por eso deja de poseer a su vez una capacidad especial de actuar sobre esos campos (29).
Nada más claro y contundente. Es ni más ni menos que el reconocimiento de la especificidad de los hechos sociales que se da dentro de la concatenación dialéctica y los predominios, pero que posee sus propias legalidades,
Apoyándonos en esto, subrayamos que el diseño es parte del proceso de la producción material pero que lo es como una actividad específica y especificada.

Expresa la totalidad, pero también coadyuva a crearla a través de su particularidad. Forma parte de las superestructuras y lo hace precisamente como superestructura de una base determinada pero al mismo tiempo posee todo un campo propio en el que intervienen leyes formales, visuales, estéticas, etc., que poseen su propio desarrollo, que ha sido y es, tarea productiva y creativa de generaciones de especialistas. ¿Cómo derivar o explicar por ejemplo, las conquistas y la creación del lenguaje moderno de la arquitectura y el urbanismo, que han hecho posible la proyectación y la construcción masiva de vivienda, etc., únicamente a través de las "leyes de la mercancía" o como explicar los procesos tecnológicos en materia de fabricación, haciéndolos derivar directamente de la "valorización del suelo urbano"?. En situaciones concretas en los países capitalistas es evidente que la masividad constructiva y la prefabricación parten del régimen de la producción material, eminentemente mercantil y nosotros somos los primeros en marcarlo. Pero es evidente también que no podemos quedarnos sólo en ese nivel de conocimiento. Tenemos que profundizar en la historia misma de la arquitectura, en las postulaciones - y obras - del movimiento moderno, en el conocimiento del desarrollo tecnológico de la edificación, etc. De lo contrario - y por ello la necesidad de historizar los hechos particulares, la historia sería una totalidad vacía ni más ni menos (30).

Antonio Gramsci, y a propósito de esto abundaremos más adelante, observa por su parte, que la ideología es la forma de los procesos y que las relaciones materiales su contenido (31).
Asímismo, Engels en carta a F. Mehring (1893) puntualiza: "Falta, además, un sólo punto, en lo que, por lo general, ni Marx ni yo hemos hecho bastante hincapié en nuestros escritos, por lo que la culpa nos corresponde a todos por igual. En lo que nosotros más insistimos, y no podíamos por menos que hacerlo así era en derivar de los hechos económicos básicos las ideas políticas, jurídicas, etc., y los actos condicionados por ellos. Y al proceder de esta manera el contenido nos hacía olvidar la forma, es decir, el proceso de génesis de estas ideas, etc. Con ello proporcionamos a nuestros adversarios un buen pretexto para sus errores y tergiversaciones (32) (el segundo subrayado es nuestro).
Todo ello nos lleva a subrayar, siguiendo la concepción monista, la "penetración de los niveles", que en el mundo de los objetos aparece con claridad y que, en rigor, más que penetración es una integración en el objeto mismo. De otra manera no lo entenderíamos ya que el objeto no se "desdobla" separando sus componentes, sino es unitario ¿Una máquina cualesquiera -y eso refiriéndonos a un ejemplo extremo o quizás demasiado general - es sólo exclusivamente un "medio de producción", o contiene, expresa y es realización de ideas, de pensamiento humano? No es difícil entender que está construida para su función, en virtud de decisiones y procesos que se producen en la mente de los hombres. Y no se dan casualmente sino obedecen a todo un complejo de situaciones materiales que son determinantes y corresponden también a un cierto grado de desarrollo de las fuerzas productivas, que marcan límites a tales decisiones etc., pero el "ámbito" de tales decisiones y el proceso que lleva a cabo la prefiguración del objeto, es el ámbito del pensamiento organizado en ideología.
El objeto es material y la máquina en este caso, forma parte como tal de los medios de producción, lo que equivale a decir de la "base económica". Pero al mismo tiempo ese hecho no excluye sus implicaciones superestructurales y sobre todo en lo que respecta a su diseño.
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