Hacia una historia del diseño en mexico




descargar 388.33 Kb.
títuloHacia una historia del diseño en mexico
página7/10
fecha de publicación04.02.2016
tamaño388.33 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10
mercancía misma de suelo y vivienda. En relación con esto, son interesantes los trabajos de Martha Schteingart y en el medio europeo, de Christian Topaloy.
Al abordar aquellas múltiples determinaciones la cuestión de la vivienda va adquiriendo su real complejidad y sobre todo aparece también su función ideológica. Vemos así, que el problema no nos afecta-a-todos-por igual, como se nos quiere hacer ver, pues en tanto las familias de altos ingresos, pertenecientes al mundo de los grandes negocios, gozan, como sabemos, de generosas y lujosas residencias en las que se combinan múltiples y sofisticadas actividades, en las reducidas y deterioradas viviendas proletarias, los usos tienden a estrecharse hasta el límite de las "necesidades primarias", surgiendo así la problemática política-técnica-estética-económica de la "vivienda mínima" útil sólo y fundamentalmente para la "reproducción de la fuerza de trabajo" para el sistema ¡Como si a la familia obrera fuese lo que le interesase en la vida! Como si no quedara claro, que precisamente ese requerimiento lo plantean las capas dominantes....
Con esta perspectiva, y a manera de una primera aproximación al problema, plantearemos algunas consideraciones del mismo, a partir de los años cuarenta, aunque habría que marcar, que en el periodo anterior, se sentaron las bases legislativas - que darían al estado un instrumento jurídico de intervención en el problema, sobre todo a través de la Constitución de1917 y la Ley Federal del Trabajo así como las acciones siguientes: 1924, Ley General de Instituciones de Crédito 1925, creación del Banco Nacional Hipotecario y de Obras Públicas, que empieza a financiar viviendas y que realiza en 1936 estudios sistemáticos sobre vivienda. En 1934, se emite el decreto presidencial que encarga al Departamento del Distrito Federal la construcción de vivienda económica para sus trabajadores de ingresos mínimos. En 1936, se expide el Reglamento de la Ley Orgánica del D.D.F. que establece las características que deben llenar los trabajadores para tener derecho a una casa.

Un hecho anterior, de importancia, es la creación, en 1925, de la Dirección de Pensiones Civiles y de Retiro, primera institución avocada a atender la seguridad social de los trabajadores del Estado (en 1959 se transforma en el ISSSTE). En el mismo año de 1925 se promulga la Ley de Pensiones y de Retiro, que se transforma en 1935 para atender a los trabajadores al servicio de los poderes de la Unión. Según una interesante observación de COPEVI, entre 1930 y 1940 "el conflicto entre el salario y el precio de la vivienda empieza a manifestarse como problema habitacional". En 1934 se crea 1a Nacional Financiera, y en 1935 el BNHUOPSA a través de sus análisis (estudio de vivienda) marca las deficiencias agudas del inquilinato central y señala que la ''solución" es la construcción de vivienda de alquiler para la clase obrera, financiada con subsidios directos del Estado. Sin embargo, según reciente obra de Martha Schteingart y Gustavo Garza, el gobierno construye solamente de 1925 a 1940 entre 1000 y 1500 viviendas anuales. Asimismo, entre 1925 y 1946 se otorgaban un promedio de 432 préstamos al año. Naturalmente, estas acciones no significaban un aporte fundamental al problema, pues las características que hemos descrito del proceso de urbanización, se presentaban ya, así como la especulación con el suelo urbano y con la construcción de viviendas por parte de los fraccionadores.
En las consideraciones que siguen, nos centraremos, por su indudable significado, en las acciones del estado mexicano.
La etapa de 1940-1957 está caracterizada por esa cancelación de las políticas reformistas-nacionalistas -sobre todo del sexenio cardenista- y de auge de los movimientos populares con "respuesta" positiva por parte del estado. Se inicia así, en 1940 una política de "conciliación nacional'' y se adopta un modelo de acumulación de capital en base a una industrialización ''sustitutiva de importaciones", con fuerte apoyo a la empresa privada, y obviamente a las transnacionales, fundamentalmente norteamericanas. Culmina esta época con un período de crisis económicas y de luchas sociales, que se dan por el deterioro del modelo desarrollista. En efecto, "los años de 1953-1954 representaron también una fase de crisis económica insertada en el fin de la guerra de Corea" que se presenta como una crisis internacional. Casi al final de la etapa, en 1954, se efectúa, como hemos indicado, la creación del Instituto Nacional de la Vivienda, dedicado a promover "vivienda de interés social", que inicia una política estatal de promoción directa de vivienda urbana y rural de bajo costo, tratando así de ampliar la obra de los otros organismos estatales en funcionamiento anterior, que hemos ya descrito.
En la etapa considerada, el estado mexicano no realiza acciones cuantiosas en materia de vivienda. Empero, son mayores que en la etapa anterior, desde el punto de vista cuantitativo, desde 1949 construyen aproximadamente 3760 viviendas anuales. Es importante mencionar que a finales de la etapa, el Instituto Mexicano del Seguro Social (que había sido creado en 1946 para los trabajadores sujetos a contrato, lo que significa en cierta medida una conquista de la clase obrera en el renglón de la atención a su salud, y que expresa por otra parte una medida de detención de las crisis sociales, por parte del estado como veremos en seguida), inicia -en 1953- un programa de construcción de vivienda para sus empleados, con un ritmo de 650 viviendas anuales (Martha Schteingart y Gustavo Garza).
Lo anterior muestra, como lo empezamos a indicar, que en materia de vivienda y otras reivindicaciones de "beneficio social" se presenta una aceleración de acciones por parte del estado, que coinciden -y pueden ser consecuencia- de los movimientos políticos dados en el lapso 1948-1949, pues, como lo señala un estudio del taller de historia del Movimiento Obrero de la UAP:"En esos años tienen lugar importantes movimientos políticos y sociales de cuestionamiento a las formas de control oficial sobre la clase obrera mexicana, así como a la política global del gobierno mexicano. Una indicación especial merecen las luchas que en 1948 dió el gremio ferrocarrilero contra el sistema de control sindical".
En la etapa siguiente, 1957-1970, las acciones urbanas y de vivienda se dan en el marco de aquel modelo de acumulación descrito para la etapa anterior, aunque contando con una más agresiva participación de empresas estatales (formando la "economía mixta" mexicana). Es fácil entender que tal ''economía mixta" se desarrollase sin un criterio de planificación integral-nacional, acentuándose con esto, su "vocación inflacionaria'' y los desequilibrios, agudizándose de manera acelerada las condiciones de vida de millones de mexicanos. Cuenta aquí, de manera fundamental, la característica-capitalista del modo de producción, que no dirigía las inversiones -aún- a la creación de bienes de capital sino preferencialmente a la "sustitución de importaciones".
La concentración, por su parte, del aparato productivo en unos cuantos puntos geográficos, sobre todo en el área metropolitana de la Ciudad de México (que para 1970 iría a tener 8 millones de habitantes) y en unas cuantas ciudades del país, acelera y profundiza la gravedad de los problemas urbanos, incluyendo el de la vivienda. Las políticas de desarrollo regional, que se hablan iniciado en el sexenio alemanista 1946-1952 a través de las Comisiones de las Cuencas Hidrológicas más importantes del país, mostraron bien pronto sus limitaciones en el campo de la industrialización, al no lograrse su incentivación, como se había previsto, y 41 no producirse la también esperada creación de nuevos sistemas -o subsistemas urbanos.
De esa manera, el flujo campesino hacia las ciudades continua acelerándose y junto con el deterioro de, las condiciones de vida de los trabajadores ya establecidos en las ciudades, se produce un "déficit" de grandes proporciones. En efecto, según las estimaciones de M. Schteingart y G. Garza, en el año de 1970, se habrían tenido que construir cuando -menos 294, 396 viviendas (estimación baja), y cuando menos más, 471,034 (estimación alta), para cubrir las necesidades de las familias del país.
Durante el gobierno de Adolfo López Mateos, 1958-1964, la acción viviendistica del estado cobra impulso -hacia 1964 a través de la creación del Programa Financiero de la Vivienda (PFV), y sus instrumentos operativos FOVI y FOGA (Fondo de 0peración y Descuento de la vivienda y Fondo de Garantía y Apoyo a los Créditos para la Vivienda respectivamente), generándose para ello mecanismos financieros para la canalización de recursos hacia la construcción de viviendas para "sector de bajos ingresos" (las denominadas viviendas de interés social). El PFV dinamizó a tres de los organismos de vivienda más importantes en aquella etapa: El Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S. A. (BNOSPSA), el Instituto Nacional de la Vivienda., y el Departamento del Distrito Federal. Naturalmente, el "capital semilla" para, la implementación de los programas de construcción de viviendas fue proporcionado, a través del FOVI, por financieras internacionales: El Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), y la Asociación Internacional para el Desarrollo (AID), que operaban en todo Latinoamérica -con la excepción de Cuba, obviamente- con capital fundamentalmente norteamericano. La presencia de la imperialista Alianza para el Progreso era así evidente., como lo era la anuencia del estado mexicano para que operase en nuestro país. Después de todo, en Punta del Este, se habla concertado el "pacto del desarrollo" de nuestros países, con programas en todos ellos ...
El grupo estimulado por el PFV construyó o promovió cerca de veinte mil viviendas anuales, y los organismos todos del estado promovieron no más de veinticuatro mil viviendas por año (M. Schteingart -G Garza). La ideología manejada por el régimen atribuía el déficit habitacional, como es del dominio público, el desequilibrio entre la "explosión demográfica” y los recursos del país”. Con un movimiento obrero y campesino, así como el de los empleados del estado, bajo fuertes mecanismos de control a través de la liga institucional de sus sindicatos y grandes centrales, en aquella época esas cuestiones se discutían casi siempre, en esas instancias, dentro de los marcos impuestos por la ideología estatal.
Por su parte, los objetivos del nuevo programa (el PFV), dejan ver con toda claridad esa intención de abrir al camino a la circulación mercantil de la vivienda, para ciertos sectores “sujetos de crédito” quedando fuera de su acción, mas de 70% de la población del país. Se trataba en otras palabras de hacer de la construcción de viviendas en operación de valorización del capital, enunciado en términos de la ideología del Programa de la siguiente manera: “fomentar el ahorro e influir positivamente en el fenómeno de la desocupación e incidir en el desarrollo por medio de facilitar la compra de viviendas de interés social”.
De esa manera también la promoción viviendistica se presenta como un incentivo a la dinamización de actividades industriales. O sea, hacer expedito, viable y eficaz el negocio de la construcción de viviendas, adecuándolo al consumo mercantil.
Cabe mencionar que desde hacía algún tiempo el estado mexicano había estado impulsando la elaboración de “planos regulares” en y para las ciudades importantes, en proceso de crecimiento, así como la elaboración de reglamentaciones urbanas.
Pese a que se realizaron en número considerable, en realidad no estuvieron sujetos a un proyecto de desarrollo integral, que contemplara, los aspectos básicos de desarrollo económico sino que por lo general se daban como hechos aislados. Naturalmente, no faltaron excepciones, pero siendo eso, precisamente excepciones - intentos de regionalización, etc.- su eficacia fue limitada. Pero por lo demás, casi siempre, tales "planos reguladores" obedecían más a la fantasía de urbanistas -arquitectos, despegados de la realidad, que a la toma en consideración, por parte de sus autores, de alternativas reales...
A menos de una década de distancia, al terminar el régimen de Gustavo Díaz Ordaz, (1964-1970), la economía del país mostraba claramente los estragos de sus contradicciones. La tendencia inflacionaria se acrecienta, y el estado mismo empieza a hablar incluso de las "fallas" del "modelo de desarrollo" adoptado. Como es lógico, junto al deterioro de la economía se acentúa la problemática política, el ponerse en peligro una de las estrategias maestras del régimen de la Revolución Mexicana: el "pacto de las clases sociales” aplicado desde los regímenes caudillistas. Las capas empresariales mostraron de manera evidente su "desconfianza" hacia el -estado -que se presentaba como un aparato "por encima de" las capas sociales- y asimismo, se produjeron brotes de descontento popular, controlables sólo, como aconteció en 1978, a través de la acción violenta represiva.
El cambio de estrategia, que tendiera a buscar un nuevo modelo de acumulación de capital, se convirtió en una búsqueda vital para el estado mexicano. Y así, a mediados de 1971, el recién inaugurado régimen de Luis Echeverría Álvarez, parecía decidido a afrontarla. Los propios voceros de la Secretaría de la Presidencia de la República, describirían más tarde -en 1975- la situación de la manera siguiente: ''... Las anteriores políticas, sin embargo, originaron serios obstáculos al desarrollo futuro. El déficit gubernamental se tradujo en un mayor endeudamiento externo e interno; se agudizó el desequilibrio en la balanza comercial., el estacionamiento del sector agropecuario restó dinamismo a las exportaciones... pero sobre todo, la mala distribución del ingreso y el deterioro en la capacidad del sistema económico para proporcionar ocupación productiva, obligaba a corregir y a reorientar el rumbo del crecimiento económico".
Para enfrentar la situación se creó un conjunto de organismos que se avocaron al estudio y aplicación del "nuevo rumbo" de la economía mexicana: El Instituto Mexicano del Comercio Exterior, la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología, etc. Pero la salida digámoslo así, política por antonomasia, fue, naturalmente, el retomar, dándole organicidad institucionalizada, la fórmula del "pacto de las clases sociales". Y así, en mayo de 1971, se crea la Comisión Nacional Tripartita, con representación del "sector empresarial", el "sector obrero" (obviamente, las grandes centrales semi-institucionalizadas), y el propio estado. La finalidad de la comisión fue descrita así por sus voceros: "buscar soluciones a los problemas del país en base al diálogo, coparticipación y corresponsabilidad entre el gobierno y los sectores representantes de los factores de la producción". La agenda inicial de trabajo consistía en "diez puntos vitales" entre los que se hallaba, la vivienda popular: "inversiones para el empleo de mano de obra; desempleo; capacitación de mano de obra; productividad; vivienda popular; descentralización de la industria; maquiladoras de la frontera; carestía de la vida; exportaciones; contaminación ambiental". La necesidad de salir al paso a la crisis y la decisión de sostener el modo de producción imperante en el país, quedan de manifiesto en las propias palabras del presidente de la Comisión, en 1973: “¿Qué papel corresponde a la Tripartita? Me atrevo a sugerir que se orientarán los trabajos respectivos en dos grandes direcciones: por una parte explicitar el consenso de los sectores y de las dependencias responsables del gobierno respecto de aquellas medidas de política económica, demográfica y social, que por más radicales que parezcan, deberemos adoptar si no queremos ver interrumpido el proceso de crecimiento". Era obvio que la crisis afectaba al propio proceso de monopolización que se estaba ya efectuando con firmeza. Como lo señala, entre otros, Rolando Cordera: '' ... los desequilibrios económicos-financieros afectan de modo directo e inmediato la reproducción de capital, en particular de su fracción monopólica".
El estado mexicano se propone así una, serie de objetivos para afrontar la situación: "mantenimiento de la paz laboral, modernización de amplios sectores de la industria, junto a la eliminación de las fracciones capitalistas más insuficientes y parasitarias, fortalecimiento financiero del aparato estatal, nuevos paquetes de inversiones en el sector de medios de producción de insumos... '' Asimismo, se lanzó una fórmula de más impacto político que de verdadera eficacia: la explotación colectiva de la agricultura (naturalmente, en términos de la acumulación ampliada de capital).

Pero sin duda una de las acciones, en cierto sentido más significativas del régimen, la constituyo la reubicación del mercado exterior, que sin romper totalmente sus ligas con los monopolios norteamericanos, lograse en la práctica una ampliación y profundización de las relaciones comerciales con países colocados fuera de la órbita norteamericana. Se trata del célebre ''tercermundismo" echeverrista, que lo llevó a un acercamiento político sin precedentes, inmediatos con los países socialistas, con el consecuente recelo -aun- que no irritación- de los círculos financieros de nuestro vecino del norte.
Resulta lógico el que la puesta en práctica de esa política, encerrase una nada despreciable contradicción, pues significaba el abandono forzoso en muchos puntos, de la tradicional línea política de gobernar-para -todos-los mexicanos, cosa que hizo surgir divergencias, pese al "espíritu tripartita", sobre todo en algunos influyentes sectores de la ''iniciativa privada", empresarial, que a partir de los años cuarenta habían sido aliados y fuente de apoyo al régimen.

Empero, tal parece que en lo que respecta a la política de vivienda, no se presentó mayor contradicción, en virtud quizá de que en este caso se aplicó con eficacia la fórmula del " pacto de las clases sociales". No aconteció, así, por su parte, con la
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

similar:

Hacia una historia del diseño en mexico iconHacia una conceptualizacion del diseño basada en el pensamiento complejo

Hacia una historia del diseño en mexico iconAproximaciones metodológicas al diseño curricular hacia una propuesta integral

Hacia una historia del diseño en mexico iconA historia de la filosofía de la ciencia hacia el final del siglo...

Hacia una historia del diseño en mexico iconIntroducción
«objetivamente» o no, por los historiadores. La aversión por la historia y el miedo ante su veredicto rio son incompatibles con la...

Hacia una historia del diseño en mexico iconResumen el argumento del diseño inteligente es muy débil porque puede...

Hacia una historia del diseño en mexico iconLa vida interior del sanador importancia del chamanismo para la medicina moderna”
«ahí fuera». Por tanto, no es sorprendente que el médico siempre parezca mirar hacia el exterior. A muy pocos se les ocurre que pueda...

Hacia una historia del diseño en mexico iconSexual. Hacia la construcción de una pedagogía del cuerpo

Hacia una historia del diseño en mexico iconUn líder es una persona que guía a otros hacia una meta común, mostrando...

Hacia una historia del diseño en mexico iconHistoria de la Educación Sexual en México

Hacia una historia del diseño en mexico iconEl lagrimal). Hacia dentro todos tenemos un pliegue que se nota cuando...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com