Una introducción a la epistemología de la psicología






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fecha de publicación27.10.2015
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ANALISIS EPISTEMOLOGICO

Una introducción a la epistemología de la psicología
Manuel Campos Roldán
Introducción
Desde hace unos veinte años, más o menos, está instalada, por así decirlo, en el discurso académico una exigencia de evaluación de teorías de carácter epistemológico. Se exige, por ejemplo, se señale los fundamentos epistémicos de una teoría, de un enfoque teórico o de un método de investigación. También se requiere deslindes epistemológicos entre teorías e ideologías. Para situarnos concretamente en la psicología, los enfoques teóricos existentes en nuestra disciplina (léase el psicoanálisis o el conductismo) podrían ser, de acuerdo con esto, susceptibles de rastrear respecto de sus bases epistemológicas.
¿Qué se quiere decir con ello?, ¿en qué consiste un análisis epistemológico?, ¿por qué y para qué escudriñar o escrutar las bases o los fundamentos epistemológicos de una disciplina, de una corriente de pensamiento o de un modelo de intervención psicológica? Es que ¿cada ciencia, cada enfoque o teoría tienen que tener «fundamentos epistemológicos»?
El propósito central de este trabajo es dar respuesta a tales preguntas. La utilidad de la realización de un esfuerzo de esclarecimiento conceptual reside en el resultado: facilitar un acceso intelectivo a la epistemología y posibilitarle a quien discierna el valor de ésta las condiciones para realizar un análisis epistemológico.
Empezaré introduciendo una definición con el fin de someterla a consideración.
La epistemología: Objeto y objetivos
«La epistemología, o filosofía de la ciencia, es la rama de la filosofía que estudia la investigación científica y su producto, el conocimiento científico». Esa definición pone de manifiesto tres condiciones respecto de nuestro tema:
1. La epistemología pertenece al campo de la filosofía;
2. El objeto de estudio de la epistemología es la investigación científica; y
3. La investigación científica produce conocimiento.
Si la epistemología es rama de la filosofía y, como tal, es filosofía de la ciencia, ¿es ella misma ciencia? La pregunta no es inútil: ¿qué autoridad tendrá un epistemólogo para analizar críticamente la ciencia si él mismo no es científico? Esta última pregunta, nada inusual, supone una distinción entre filosofía y ciencia.
Dicho brevemente, existen problemas efectivos; no se trata de meras ocurrencias de quienes se dedican a la ciencia o a la filosofía. Quienes trabajan en ellas no se «hacen problemas»: éstos sobrevienen en el curso de la investigación o del estudio. Justamente, cuando se está al margen de la formación académica, parece darse la primera impresión de que filósofos o científicos crean sus problemas. La experiencia enseña lo contrario.
Para avanzar en nuestra introducción a la epistemología despejemos la distinción filosofía-ciencia: ambas son conocimiento. Ciencia viene del latín scire, conocer. Pueda que la identificación «ciencia = investigación experimental» influyera en la separación, pero ésta no se sostiene en la actualidad.
Habida cuenta de la identificación filosofía y ciencia = conocimiento, partamos de la clasificación de las ciencias. Éstas se dividen de acuerdo con la clase de objetos que estudian y con los métodos que la índole de ellos impone para su estudio. En tal sentido, habría dos grupos de ciencias:
1. Ciencias formales; y
2. Ciencias fácticas.
Las ciencias formales son dos:
1.1 Lógica; y
1.2 Matemática.
Son «formales» pues los objetos que estudian son formas abstractas o abstraídas. Números, logaritmos, ecuaciones, funciones, cuerpos geométricos, enunciados (p → q, etc.) constituyen los «objetos» con los que se trabaja en las ciencias formales. La verdad de los enunciados y la validez de las teorías en ciencias formales se determinan sin tener que recurrir en absoluto a la observación. Basta para ello el recurso a los procedimientos de deducción basados sobre las reglas lógicas.
La ciencia fáctica es una familia compuesta por cuatro conjuntos de ciencias:
2.1 Las ciencias físico-químicas;
2.2 Las ciencias naturales;
2.3 Las ciencias sociales; y
2.4 Las ciencias humanas o humanidades.
Éstas son ciencias fácticas porque estudian hechos, en proceso u ocurridos. También se llaman ciencias empíricas pues la prueba de la verdad de sus proposiciones y de la validez de sus teorías debe recurrir y depender del control de las observaciones respecto de tales hechos.
¿Es la psicología una ciencia natural o una ciencia social? Algunos han señalado a la psicología como una «ciencia puente». Es decir, como una ciencia cuyo objeto de estudio se reparte entre las ciencias naturales o biológicas y las ciencias sociales. Basta mirar los currículos de la especialidad para ver cómo se enseña materias relacionadas con biología, fisiología y neurociencia. Otro criterio para sostener que la psicología es intermediaria entre ciencias biológicas y ciencias sociales es la concepción del hombre como unidad biopsicosocial. ¿Por todo ello la psicología es una «ciencia puente»?
Aquí sostenemos que la psicología es una de las ciencias sociales. Estas últimas son integradas por la sociología, la psicología, la antropología, la historia, la lingüística, la arqueología y la etnología, por mencionar las más conocidas. El hombre sería la cota más alta de un proceso de evolución por selección natural, construcción filogenética, pero esta última ha respondido a la interacción con el entorno, proceso que involucró principalmente el dominio de este entorno. Por tanto, es una construcción ontogenética, léase histórico-social.
Por su parte, las ciencias humanas o humanidades son el conjunto de disciplinas que estudian las realizaciones humanas per se, es decir, el producto de dichas creaciones en el ámbito del arte o en el de la realización científica o tecnológica. Ciencias humanas son: la teoría literaria (o literatura, como se la llama en la Universidad) y la filosofía. El método común a las humanidades es la hermenéutica, vale decir, la interpretación.
Podemos concluir, por consiguiente, que la epistemología (en razón de su objeto: «la investigación científica y su producto, el conocimiento científico»), en cuanto área de la filosofía, pertenece al campo de las ciencias humanas o humanidades. Veamos ahora lo concerniente a los fines u objetivos de la epistemología. Dichos objetivos están en relación con las funciones del filosofar: clarificar, fundamentar y criticar.
Entonces, las funciones de la epistemología serían éstas tres:
1. Clarificar los conceptos científicos (en nuestro caso, los conceptos de la psicología).
2. Fundamentar las teorías y métodos de investigación; y
3. Criticar lo realizado en la función inmediata anterior.
La crítica epistemológica es entendible en dos sentidos. El primero es la crítica en el sentido kantiano del término, esto es, en el sentido de la búsqueda o determinación de los límites o alcances del conocimiento. El segundo sentido es el sentido popperiano de la crítica, según el cual la misión del filósofo y del científico es buscar las objeciones posibles de formular a una teoría o a un conocimiento pretendidamente alcanzado.
La crítica en el sentido popperiano pondría de manifiesto el carácter hipotético (o conjetural, como dice el propio Popper) del conocimiento científico. De manera que no deben tenerse como definitivos ni el resultado de una investigación ni conocimiento alguno. Pero la crítica, además, no debe paralizar el conocimiento, sino debe conducir hacia nuevos problemas a fin de que se reanude el ciclo o proceso de la investigación.
El análisis epistemológico consiste en la determinación de los criterios de cientificidad de una hipótesis o de una teoría, léase, de un sistema de hipótesis. A través del análisis epistemológico se hacen explícitos los fundamentos ontológicos, lógicos y metodológicos que justifican se estime como científico un conocimiento. La reunión de la ontología, la lógica, la metodología y la historia de la ciencia define la problemática de la epistemología.
Para esclarecer esto revisemos las ramas del árbol de la filosofía que contribuyen al análisis epistemológico.
Áreas de la filosofía que sirven al análisis epistemológico
La filosofía se compone de la ontología, la metafísica, la gnoseología, la epistemología, la lógica, la axiología, la ética, la estética, la antropología filosófica, la teología y la historia de la filosofía. De éstas, áreas-problema que sirven al análisis epistemológico son ontología, gnoseología, lógica e historia, propiamente historia de la ciencia.
Ontología, del griego τό σν (to ontos, en latín ente), es la teoría filosófica de lo existente. Ente, justamente, es participio activo del verbo existir (cabría decir, entonces, que designa lo que participa de la existencia). Una forma alterna de definir la ontología es presentándola como teoría de los objetos. Como una de las funciones de la filosofía es clarificar o esclarecer conceptos, hagámoslo con este último. «Objeto» procede de dos voces latinas, ob, delante de, y iectum, lanzado. De manera que, etimológicamente, objeto es aquello que aparece o surge ante la observación.
Los objetos son reales o ideales. El objeto real satisface cuatro condiciones: a. ocupa un lugar en el especio; b. es directa o indirectamente observable; c. es tangible y, por tanto, mensurable; y d. establece relaciones de determinación causa-efecto con otros objetos reales. El objeto ideal es objeto conceptual. Conceptos, proposiciones, contextos teóricos y teorías son casos de objetos ideales. Se les denomina ideales por su índole de construcciones de la inteligencia humana. Los objetos reales constituyen, en conjunto, el campo de estudio de las ciencias fácticas. A su turno, los objetos ideales son tema de las ciencias formales.
La gnoseología, por su parte, es la teoría filosófica general del conocimiento. Es «general» por cuanto su objeto es el conocimiento, a diferencia de la epistemología, cuyo objeto es también el conocimiento, pero el conocimiento científico. Gnoseológico es el estudio del conocimiento que empieza definiendo qué es éste, analizando sus condiciones de posibilidad y formulando tesis a este último respecto. En pocas palabras, el problema central de la gnoseología es el origen y fundamento del conocimiento.
El conocimiento es una relación sujeto cognoscente-objeto cognoscible, tal que el sujeto capta las propiedades del objeto. Ello se expresa lingüística u operativamente. La expresión lingüística del conocimiento es el saber acerca de. Aquí, conocer es estar en capacidad de formular proposiciones verdaderas respecto de un tema. Por su parte, la expresión operativa del conocimiento está en el saber-hacer, en la acción, el manejo o manipulación certera de instrumentos, estrategias o procedimientos. En fin, el criterio lógico-lingüístico del conocimiento es la verdad. Por su parte, el criterio activo del conocimiento es la eficacia en la obtención de resultados.
Las tesis gnoseológicas principales son: empirismo objetivista y racionalismo. Para el empirismo objetivista, el conocimiento es posible por la observación y se basa sobre la existencia de un mundo material externo al observador o sujeto cognoscente. La fórmula empirista comúnmente citada es: Nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu («Nada hay en el entendimiento que primero no haya pasado por los sentidos»).
Para el racionalismo, el conocimiento es posible por la existencia de la razón, es decir, por la facultad de conocer. El racionalismo invierte el canon empirista objetivista oponiéndole un argumento que emplea un concepto que está allí mismo: Nisi intellectus ipse («salvo el entendimiento mismo»). Así, la fórmula final del racionalismo es: «Nada hay en el entendimiento que primero no haya pasado por los sentidos, salvo el entendimiento mismo». El entendimiento queda, pues, privilegiado por el racionalismo para fundamentar el conocimiento.
En tanto área o ámbito de análisis filosófico donde se discute los fundamentos del conocimiento, la gnoseología se escinde, por así decir, en una rama normativa. Ésta es la metodología. La metodología es, dicho brevemente, teoría del método. No describe ni fundamenta el conocimiento, sino justifica los criterios de elección de procedimientos de investigación. Examinar y discutir las bondades o insuficiencias de un procedimiento de investigación es una discusión metodológica.
La lógica, como rama de la filosofía, no como ciencia formal, tiene como tema principal la teoría de la estructura del argumento deductivo. Esto significa que en lógica se examina críticamente los problemas de la verdad de las proposiciones y de la validez de las teorías: por qué es verdadero un enunciado, por qué una conclusión se desprende de una premisa o de un conjunto de premisas. Éstos son problemas teóricos de la lógica. Además, también es problema de ésta la estructura de los conceptos científicos, tales como la sintaxis, la semántica y la pragmática. Problema aparte es la dinámica de las teorías. Esto es la historia del desarrollo o del aumento del conocimiento científico.
Introducción al análisis epistemológico de la psicología
Valiéndonos de los conceptos y definiciones expuestas puede revisarse en qué consiste y cómo procede un análisis epistemológico (de la psicología, en especial). Primero, el objeto de estudio de la psicología no es un problema estrictamente epistemológico, sino, más bien, es una cuestión ontológica. Decir que la psicología es el estudio de la mente, de la cognición o la conducta, exige la enumeración de las características de estas tres cosas designadas con tales conceptos, lo cual es una descripción ontológica.
Dado que la psicología es una ciencia fáctica, una ciencia social para más señas, ya sea la mente, la cognición o la conducta deben ser hechos, actividades desarrolladas por un objeto real, léase concreto o material. La mente, por ejemplo, o la cognición, para señalar una actividad desarrollada por ella, constituirían procesos cerebrales. Éstos se manifestarían en el comportamiento, que sería la expresión terminal de la actividad cerebral en su interacción con el entorno.
Aquí ya entran en juego aspectos propiamente epistémicos. Dado que el objeto de la psicología es la conducta como interacción sujeto-contexto social y expresión final de procesos neurocognitivos, la cuestión que se desprende es cómo estudiarla. La lógica de la investigación, como diría Popper, avala los procedimientos de investigación empíricos, id est, los que recurren a observaciones y mediciones controladas. En esto, el análisis epistemológico discierne entre el valor de la investigación cuantitativa y el de la investigación cualitativa en la producción de conocimientos en psicología. Se arguye que la investigación cualitativa es relevante en tanto el comportamiento y los procesos de interacción no son cosas u objetos estáticos y mensurables, sino procesos dinámicos intencionalmente dirigidos, algo inexistente e inobservable a nivel de las estructuras neurobiológicas.
En relación con la lógica de la investigación psicológica, propiamente, con la estructura de las teorías, el análisis epistemológico respectivo permite encontrar cómo, exceptuando las teorías de la motivación de Kurt Lewin y del aprendizaje de Clark Hull, en psicología no se han construido sistemas hipotético-deductivos. Tenemos, más bien, un cuerpo de conceptos, definiciones, teorías y leyes expuesto por los tratados generales de la especialidad. Finalmente, el problema de la verdad y de la validez de las teorías psicológicas es, además de problema lógico, problema histórico y social. Como dijera Diderot: «La verdad cambia con el tiempo».
El objeto o problema de las teorías de la verdad es cómo obtener la confirmación de los enunciados o proposiciones científicas. Esto se relaciona con el desarrollo de las teorías, con el incremento del conocimiento científico. La pregunta clave a este respecto es: ¿ha habido revoluciones científicas en psicología? Si una revolución científica es, tal como la define Kuhn, el reemplazo de una teoría que ha devenido en falsa por haberse mostrado su incompatibilidad con observaciones recientes a favor de otra más fecunda y comprehensiva, la pregunta es si ha ocurrido esto en psicología. La respuesta sería no.
En efecto, en psicología no habría habido cambio alguno de paradigma, sino, más bien, existe confluencia de paradigmas. Definiré como paradigma epistemológico un sistema social presente en una subdivisión de la comunidad académica y profesional de la especialidad que comparte tres concepciones:
1. Una concepción de la naturaleza de las cosas o problemas que estudia el psicólogo. Esto es, es una comunidad que comparte un modelo teórico;
2. Una metodología en tanto concepción de los métodos o procedimientos relevantes para la investigación de los problemas representados en (1); y
3. Un conjunto de aplicaciones técnicas deducibles de (2) y consideradas óptimas para la toma de decisiones respecto de las estrategias a emplear para los problemas prácticos propios del ámbito de problemas estudiados.
Convergen así en la psicología peruana conductismo, psicoanálisis, cognitivismo y constructivismo vygotskyano. Entre ellos, antes que desplazamientos, habría habido hegemonías. Actualmente, la hegemonía estaría compartida por el cognitivismo y el constructivismo. En la discusión de estos aspectos lógicos e históricos reside el núcleo, para terminar y para llamarlo de algún modo, del análisis epistemológico.
Referencias
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Brody, N. y H. Ehrlichman (2000). Psicología de la personalidad. Madrid: Prentice Hall.
Bunge, Mario (1980). Epistemología. Barcelona: Ariel.
____ (1975). La investigación científica. Barcelona: Ariel.
Cruz, Manuel (2002). Filosofía contemporánea. Madrid: Taurus.
Kuhn, Th. (1957/1978). La revolución copernicana. Vol. I. Madrid: Orbis.
Mejía Navarrete, Julio (2000). Problemas metodológicos de las ciencias sociales en el Perú. Lima: Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales-UNMSM.
Myers, D. (2000). Psicología social. Santa Fe de Bogotá: McGraw-Hill Interamericana.
Rapaport, D. (1960/1967/1971). La estructura de la teoría psicoanalítica. Buenos Aires: Paidós.
Ribes Iñesta, E. y otros (1980). Enseñanza, ejercicio e investigación de la psicología. México: Trillas.
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