Decisiones un libro para «darse cuenta»




descargar 458.82 Kb.
títuloDecisiones un libro para «darse cuenta»
página7/14
fecha de publicación29.02.2016
tamaño458.82 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   14


3. Olvidás el tema y comés otra cosa.

4. Colocás una mermelada u otro dulce y lo comés con gusto.

f.- Estás en una confitería, mirás la carta y pedís un

café. Cuando el camarero se da vuelta y va a

buscarlo, sentís ganas de tomar otra cosa. ¿Qué hacés?

1. Continuás mirando la carta e imaginando lo que te hubiera gustado tomar en lugar del café.

2. Echás una mirada para ver si el camarero va a volver y así pedirle lo otro.

3. Llamás nuevamente al camarero y cambiás tu pedido.

4. Desistís de lo otro porque no te animás a pedírselo y tomás el café.

Resultados: a.-: Revela si tenés miedo de exponerte delante de otros.

1. Nada, la lata está vacía: muestra que tenés tendencia a vivir sin miedos. La honestidad natural es lo que da encanto.


2. Un montón de basura que se esparce por la calle: muestra que tenés guardados tus sentimientos y te cuesta mucho decir lo que realmente pensás.

3. Sobras de papas, huesos de pollo y restos de comida: muestra que tal vez te estás reprimiendo. Relajate y salí con tus amigos.

4. Una bolsa de plástico anudada y bien cerrada: muestra que te cuesta mucho dar a conocer

tus sentimientos. Quizá fuese mejor dejar entrar un poco de aire fresco y renovador.

b.-: Revela tus talentos.

1. Una planicie cubierta de nieve: muestra gran sensibilidad, permitiendo la comprensión de situaciones complejas. Confiás en tu intuición.

2. Una playa con marazul: muestra que tenés el don para las relaciones humanas, ayudando a las personas a aproximarse. Tu presencia es inestimable.

3. Una montaña verde: muestra que tu talento es

el de la comunicación. Tenés el don de ayudar a

las personas a encontrar aquello que les faltaba.

4. Un campo de flores amarillas: muestra que sos

muy creativo. Si estuvieras en armonía, nada conseguiría perturbarte.


c.-: Revela cómo ponés a prueba tu fortaleza. 1. Encontrás un abrigo para protegerte y esperás

que la lluvia pase: muestra que sos capaz de escuchar a otro pacientemente para después explicarle.

2. Corrés hasta tu destino lo más deprisa posible: muestra que para vos, lo que importa es el resultado final. Estás seguro, y si fuera preciso, mostrás lo que pensás sin pestañar.

3. Procurás un taxi o comprás un paraguas: poco amante de conflictos, intentás calmar al otro, pero a veces sería mejor que te enfrentases con la tempestad.

4. Siempre tenés un paraguas a mano y ahora lo usás: muestra que siempre contás con una respuesta en la punta de la lengua, dando la impresión de poca sinceridad, aunque en verdad no es así...

d.-: Revela la imagen que tenés de vos mismo.

1. Tiene tamaño y forma iguales a tu cuerpo: muestra que poseés una gran autoestima.

2. Tiene forma humana, pero su tamaño aumentó: muestra un poco de insatisfacción que, si es

controlada, puede impulsarte a buscar mejores resultados.


3. Tiene forma humana, pero disminuyó, como si fuera una pequeña hada: muestra que aún dudás de vos mismo sin saber realmente en que fallás.

4. No tiene forma definida, es como un foco de luz: muestra que no te comparás con nadie y no

estás nada preocupado por eso.

e.-: Revela cómo reaccionás de improviso ante sorpresas desagradables.

1. Volvés a la panadería y les pedís otra bomba que tenga relleno: raramente te sorprendés con

circunstancias imprevisibles aunque emitís siempre tus opiniones.

2. Comés la bomba sin el relleno: las sorpresas no te perturban. Siempre paciente, te adaptás con facilidad.

3. Olvidás el tema y comés otra cosa: muestra liderazgo natural y capacidad para tomar decisiones rápidas. La indecisión no forma parte de tu vocabulario.

4. Colocás una mermelada u otro dulce y lo comés con gusto: muestra buen sentido, conseguís crear nuevas oportunidades en las que otros solo ven

problemas. Ocurra lo que ocurra, todos saben que pueden contar con vos.


f.-: Revela cómo reaccionarías al final de una relación.

1. Continuás mirando la carta e imaginando lo que te hubiera gustado tomar en lugar del café: muestra que no sabés conformarte y fantaseás encima de tus propios deseos.

2. Echás una mirada para ver si el camarero va a volver y así pedirle lo otro: estás más preocupado con lo que los demás pudieran decir de vos. No es común que pensés en luchar.

3. Llamás nuevamente al camarero y cambiás tu pedido: no sos del tipo que se sumerge en un luto romántico y harás de todo para que la tristeza desaparezca buscando nuevas oportunidades.

4. Desistís de lo otro porque no te animás a pedírselo y tomás el café: una buena noche de sueño hará que te recuperes de casi cualquier cuestión. También revela que sos optimista.

Bueno, pensá y analizá. Es bueno aprender jugando...


UNA HISTORIA PARA PENSAR

Cierta vez, en la selva, se había enfermado un león y había quedado convaleciente en su cueva. Como rey que era, mandó a llamar a una vieja y astuta zorra con quien guardaba una amistad de años.

-Deberías ayudarme a que me cure y a que siga vivo -dijo el león. -¿De qué forma puedo servirte? -contestó la zorra.

-Necesito comer carne fresca y saludable -respondió el león- y sería bueno que con tu astucia seduzcas al ciervo y lo traigas hasta aquí para que yo pueda devorarlo, pues son sus carnes las que mejorarán

mis malestares.

Entonces, la zorra viajó para cumplir el cometido: fue en busca del ciervo pensando una estrategia que lo


pudiera seducir para acercarlo a la cueva del león. Y

después de haber andado un largo trecho, lo encontró pastando apacible en una pradera. -Vengo a darte una excelente noticia: como seguramente sabés -dijo la zorra-, el león, nuestro rey, es mi amigo, pero el pobre se ha enfermado y se encuentra muy grave. Estuvimos pensando cuál de los animales podría sustituirlo como rey después de su

muerte. Y así fue que el león sacó conclusiones: el jabalí no es muy inteligente, el oso tampoco, menos aún la pantera, ya que es muy temperamental; tampoco el tigre, porque se trata de su enemigo. Y en un

momento de la conversación nombramos al ciervo, y el león me dijo que es el más digno para reinar porque es esbelto, de larga vida, y hasta temido por las serpientes, dado lo filosa que es su cornamenta.

A estas alturas, el ciervo estaba atónito por lo que había escuchado.

-Está decidido que vos serás el rey -siguió la zorra-. Por lo tanto, deseo acompañarte ante la presencia del león así conversás con él de estos asuntos

del reinado, no sin antes recordarte que he sido yo quien te trajo la noticia y, por lo tanto, espero que tengas en cuenta esto para favorecerme cuando el


rey te designe su sucesor. Vamos, corramos hasta su

cueva para que puedas acompañarlo fielmente hasta su muerte.

Apenas la zorra terminó de hablar, el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras, caminó junto a ella

hasta la cueva del león sin sospechar lo que ocurriría. Cuando llegaron, el león, al verlo, se abalanzó

sobre él, pero como estaba enfermo y débil no calculó bien y apenas logró hacerle unos rasguños. El ciervo, asustado, huyó hacia el bosque. la zorra, enojada, golpeaba sus patas contra el piso, veía perdida su estrategia. El león lanzaba fuertes gritos estimulado por la impotencia, fue entonces que ordenó con fiereza a la zorra que lo intentara nuevamente. Y esta, masticando bronca, no tuvo más que ponerse en marcha y comenzó a seguir las huellas del ciervo hasta que lo encontró extenuado de tanto correr: bebía agua de una laguna para poder reponerse. Apenas la vio, el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo: -Zorra miserable, no vengas a engañarme, si das un paso más, date por muerta. Buscá a otros que no sepan de tu falsedad, hablales bonito, prometeles el trono, pero no lo intentes conmigo.


Pero la zorra sabía lo que le esperaba si no cumplía la orden del león, así que insistió: -Señor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfiés de nosotros, que somos tus amigos: el león quiso acercarse a tu oreja para poder decirte en secreto sus consejos e instrucciones de cómo gobernar. Pero el pobre no sabe manejar bien sus

movimientos, ya que está viejo y enfermo, y por eso

fue que al querer abrazarte te dio un arañazo en el

rostro.

-¿Estás segura de lo que decís? -preguntó el ciervo, casi cediendo en su postura. -Claro que sí, de la misma forma que estoy segura de la furia que el león tiene contra vos. Casi se arrepiente de haberte designado su sucesor. Hasta llegó a pensar en hacer rey al intrépido lobo. Pero como él

es muy solitario, a mí no me conviene que sea el rey, porque me dejará a un lado, seguramente. Es por eso que he apaciguado sus ánimos y lo he convencido de que persista en la idea de coronarte. Por lo

tanto, me debés una más. Te juro por toda esta selva, querido ciervo, que no tenés que temerle al león y que yo sólo pretendo servirte para poder disfrutar de tus favores cuando seas rey.


Y engañado de nuevo, el ciervo se puso en marcha hacia la cueva, esta vez el león no falló, y apenas entró el ciervo, se abalanzó sobre él, comenzó a devorar su carne y así sació su antojo. Mientras lo estaba despedazando entre sus fauces, el corazón del ciervo cayó al piso y la zorra, ni lerda ni perezosa, lo tomó a escondidas como pago a sus

gestiones y se lo devoró en tanto que el león comía las otras partes. -¿Dónde está el corazón? -preguntó la fiera al darse cuenta de que aún no lo había comido.

-Ese ciervo ingenuo no tenía corazón, así que ni lo busques. ¿Qué clase de corazón podría tener alguien que vino dos veces a la casa y a las garras del león?

Y colorín colorado, este cuento ha terminado. Me gustaría que pensaras con quién te identificás en esta historia: ¿sos el león: cuando deseás algo en

la vida, tratás de manejar la voluntad de los otros y conseguir lo que querés, manipulando con enfermedades, dolencias y depresiones para que consigan lo que no te animás a hacer por vos mismo?

¿O sos la zorra: entonces intermediás con astucia y falsedades entre unos y otros, manteniéndote en


las sombras, haciendo el trabajo arduo para quedarte sólo con migajas y vivir sirviendo a los demás, llenando tu accionar de hipocresía, sin lograr nunca un lugar de preeminencia?

¿O sos el ciervo y creés siempre en historias encantadas, de las que endulzan tus oídos, prometiéndote bondades y perdiendo el corazón en cada intento?

Como te imaginarás, tu tarea es volver a leer esta historia y encontrar la respuesta que se adecue a tu proceder. Sea cual fuere, debería quedarte claro que ninguno de los tres personajes es loable como forma de vida.


TRATANDO DE DEFINIR AL AMOR

«No se encuentra buena compañía

si uno no sabe acompañarse».

Muchas personas, desde un lugar común, desde un lugar profesional, desde un lugar poético, e incluso, muchas veces, desde un lugar histórico, han buscado, han ideado y han concretado, a su manera, formas de definir el amor.

A mí siempre me han motivado las relaciones humanas, los afectos, los vínculos y, dentro de ellos, sus diferentes planos. Por ende, desde uno u otro lugar me he sentido atraído por la observación y el análisis de todo lo que tiene que ver con estas cuestiones vinculares y relacionales.


Entonces, he intentado pensar algunas cuestiones en relación a esos vínculos, en especial aquellos que se dan entre dos personas cuando dicen haber encontrado el amor. Cuántas veces en la vida hemos definido nuestra relación con otro, como amor, sin darnos cuenta de que no es este el sentimiento real. ¿Será que es tan fácil creer sentirlo, como tan simple confundirlo con otras sensaciones, con otros sentimientos?

Del odio, todos saben que es un sentimiento y tiene cuatro letras, al igual que el amor. Pero a la hora de sentir odio nadie duda, ninguno se confunde. Y cualquiera con sus palabras podría definir qué sensación provoca. Entonces, el amor es el que menos letras tiene, junto con el odio, pero a pesar de poseer tan pocas letras, ninguna persona puede definirlo concretamente.

Quizá se lo podría explicar, pero definirlo se dificulta. De ahí la confusión. En realidad, es como si

el amor fuera un verbo conjugado en distintos modos y tiempos, cuya raíz es la misma y sus derivaciones tan múltiples como las personas que lo sienten. Un ejemplo muy claro: «Yo amo a mi manera», o «Esta es mi forma de amar», o «Yo te amo poco o


demasiado», y así muchas otras expresiones que casi nada se vinculan con el amor verdadero.

Si se elabora pan, primero se tendría que poner la harina, luego la levadura, algo de agua y cocinarlo. También se podría saltear el orden de algunos de estos ingredientes. Pero si no se le pone algunos de ellos, pan, lo que se dice pan, no se obtendría.

De la misma forma, a veces hay sensaciones que hacen parecer que lo que se siente es amor, pero en

verdad no lo es. Y la mejor forma de detectarlo es

porque aquella persona que dice estar amando se

siente mal al transitar esa relación. Padece, sufre, se

angustia, siente falta, culpa/vacío...

Me gustaría definirte, sin pretender que esto se convierta en un tratado sobre el amor, una serie de situaciones -que si bien al sentirlas, quien las transita, cree estar viviendo verdaderamente ese sentimiento-

, no se corresponden en nada con las auténticas sensaciones y vivencias que el amor produce.

En primer lugar, podemos citar a esas personas que dicen que, irremediablemente, necesitan tener a alguien a su lado para ser felices. Él o ella no están contentos si no se encuentran con alguien, dicen que no pueden hallar la felicidad si no están en pareja,


que requieren de alguien a quien amar y están todo el tiempo pendientes de esta cuestión.

Esta búsqueda desesperada del otro como soporte, nos aleja absolutamente de la autenticidad del amor genuino, y nos da la fiel evidencia de una

profunda necesidad de afecto. Creo que, en estos casos, no se trata de amor, sino de carencia. Porque el amor necesitado, más que amor, resulta ser una

evidente carencia afectíva que precisa ser llenada de manera casi compulsiva, lo cual aumenta la vulnerabilidad de la persona que está sola y necesitada de alguien.

Por lo tanto, cuando uno requiere todo el tiempo estar con alguien, no se convierte en un enamorado, sino en un necesitado. Una cosa es que queramos, tengamos ganas o apetezcamos una copa de vino, y otra muy distinta es que precisemos alcohol. Son dos caras diferentes de una misma moneda: en el medio, el vino; de un lado, el placer de una copa, y del otro, muy cerquita, la dependencia del alcohol.

El ser que dice amar de esta forma, el que no

puede permanecer bien si no comparte su vida con alguien, es el que luego cae en la dependencia y en


el sometimiento. Porque resigna muchísimas cosas a

favor de su pareja con tal de no estar solo.

Cuando esto último sucede, se halla desolado, no soporta ni siquiera el recuerdo de esa sensación, de ese momento, y se aferra al otro, se monta en el otro de una manera enfermiza. Porque cree que sin el otro no es nada. Así se siente, nada sin alguien.

Grave error: lo que sucede, en realidad, es que no puede estar bien consigo mísmo sin sentirse solitario. Si el otro no fuera el otro, y fuera cualquier cosa, sería exactamente igual. Lo importante para ese, para el que confunde al amor con necesidad, es que haya alguien.

Cualquiera sea, para el caso es lo mismo; si esa
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   ...   14

similar:

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconGregorio Johann Mendel-Angustuos
«caracteres». Usó el nombre «elemento» para referirse a las entidades hereditarias separadas. Su mérito radica en darse cuenta de...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconResponder las siguientes preguntas teniendo en cuenta el siguiente libro

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconEl libro de Waris Dirie, “Flor del desierto”, en el que cuenta el viaje de una joven

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconPadre Gabriele Amorth- exorcista de la diócesis de Roma De su libro,...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconEspero que usted no piense que este libro le cuenta acerca de otro...

Decisiones un libro para «darse cuenta» icon¿Tienen las prácticas científicas una limitación moral o es lícito...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconEn las siguientes paginas encontrara las formas necesarias para darse...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconCompetencia: Toma de decisiones informadas para el cuidado del ambiente...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconInvestigación futurista a nivel global será necesaria para mantenerse...

Decisiones un libro para «darse cuenta» iconLos expertos aconsejan no darse “atracones” y comer de forma moderada




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com