Decisiones un libro para «darse cuenta»




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El ser humano está naturalmente dispuesto, casi programado para ciertas relaciones, ciertas vinculaciones, ciertos lazos, en los que sería lógico que el amor fuera el sentimiento natural que los uniera. Pero, suele suceder que algunas personas tienen la opción de elegir, y que cuando los otros eligen, muchas veces nos vemos

beneficiados o perjudicados con sus actitudes.

He escuchado de padres que abandonan hijos, o

los golpean, o los maltratan, psicológicamente, así los reprimen, los subestiman, y lo que es peor aún, hasta llegan, a veces, al abuso sexual. Sé también de historias infructuosas, de amores no correspondidos, de dolorosas traiciones afectivas.

Existen personas que son víctimas del accionar de otros, o que, ansiosas y casi necesitadas de amor, ofrecen todo a cambio de nada, se despojan de lo que no tienen, se ofrecen casi inocentemente como una presa al cazador, se desamparan, se postergan, dejan de ser ellas mismas para ser como los demás desean; se mimetizan, se apartan de su camino, relegan sus deseos, postergan sussueños.

Otros requieren del amor de alguien para existir y, en verdad, esta es la peor de las necesidades. Y entonces, cuando no logran su objetivo, sienten que quien debió amarlos, no lo ha hecho, o que quien les confesÓ su amor, terminó traicionándolos, entonces generan rencor.

la primera cosa que hay que entender es que, más allá de lo que parecería, el rencor no es un

sentimiento que provenga del rechazo, de la estafa
moral, del abandono, de la traición, sino que terminó siendo un sentimiento sustituto.

Sí, así es, aunque no lo creas: cuando necesitás estar unido por el amor a una persona y, contrariamente a esto, recibís de ella todo tipo de acciones y procederes diametralmente opuestos al amor -y ante la imposibilidad de lograr que ese sentimiento sea el que nutra y alimente a ese vínculo-, es entonces

que se echa mano del rencor como único recurso para quedar unido sentimentalmente a esa persona. Y el corazón se oscurece, el alma se pone en penumbras y se vislumbra, en ese rencor, el mayor obstáculo que puede haber para las futuras elecciones.

Quien siente rencor por un padre, por una madre o por alguien que se cruzó en la vida, hasta que no

se libere de ese sentimiento, no sólo ya no podrá elegir de forma sana un vínculo afectivo para su

vida, sino que estará envenenando su cuerpo día tras día.

La mayoría de los profesionales de la medicina y de la psicología convienen que muchos de los tumores, tipos de cáncer y otras varias afecciones del cuerpo, tienen origen en este destructivo sentimiento.
Podría sonarte contradictorio y hasta ridículo, pero sería bueno que entendieras que, ante la imposibilidad de sentir amor, debido al accionar de alguien que te hirió, muchos seres humanos fabrican el rencor como forma de quedar vinculados con esas personas.

No poder sentir amor ni rencor te despegaría de esa persona para siempre, y la imposibilidad de poder soltarse de ella hace que se genere este cruel sentimiento. Hay quienes se resisten fuertemente a perdonar, ya que no pueden comprender que el perdón los libera del dolor que les provocó el individuo en cuestión. El perdón no es un bien para el otro ni un acto que deba concretarse y perfeccionarse con

el otro. No es necesario que lo llames y le digas que lo perdonás, ni que el otro cambie su actitud para que puedas perdonarlo.

Tampoco resulta necesario que el otro te pida perdón para que puedas perdonar, porque el perdón es

un sentimiento sanador en sí mismo y para uno, fundamentalmente. Muchas veces, las personas no pueden perdonar; creen, equivocadamente, que el perdón es algo que el otro no se merece, sín darse cuenta de que el que lo merece es uno mismo, ya que mientras llenes tu alma de rencor y envenenes
tu cuerpo, aquel que es objeto de este sentimiento va por la vida como si nada, sin sufrir ningún perjuicio por el rencor que se le profiere.

Quizás esta historia te lo explique mejor que yo:

Cierta vez, un chico entró en su casa muy enojado, dando portazos, pisando fuerte, pateando cosas. Su

padre, al verlo así, intentó hablar con él. Pero antes

de que pudiera decirle algo, el pequeño, con muchísima rabia, se largó a hablar:

-Joaquín, mí compañero de colegio, no tenía que haberme hecho eso, nunca debió humillarme delante de mis amigos. En verdad, papá, le deseo de corazón que le pase algo terrible. El hombre -humilde, trabajador y con mucha sabiduría---, sin decir palabra, puso una mano sobre el

hombro de su hijo y lo llevó hacia el fondo de la casa.

En medio del camino, tomó una bolsa de carbón y le dijo: ---Hijo, quiero hacerte una propuesta, imaginemos que aquella camisa blanca que está tendida en la

soga es tu amigo Joaquín, que cada trozo de carbón de esta bolsa es un pensamiento malo que vos le

enviás. Quiero que tires todos los carbones contra
esa camisa y pienses en cada una de las cosas que querés que le sucedan. Yo me iré y volveré cuando hayas terminado, para ver cómo quedó. Al niño le pareció un juego divertido, entonces comenzó a tirarle carbones con mucha bronca a la camisa, algunos daban en el blanco, otros pasaban de largo, y cuando ya no quedaban más carbones en la

bolsa, el padre se acercó y le dijo: -¿Cómo estás ahora?

-Cansado -respondió feliz, porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa.

El padre, al ver que su hijo no entendía la razón de

aquel juego, lo llevó hacia adentro y lo puso frente de un gran espejo. El chico casi se asusta al ver sus

manos, su rostro y su ropa ennegrecidos por los desechos que el carbón le había dejado: -¿Viste que la camisa no se ensució del todo? Pero

fijate cómo quedaste.

Las cosas malas que les deseás a los demás, terminan sucediendo de la forma que a vos te pasó, porque aunque consigas perturbar a los otros de una u otra manera con tus pensamientos o acciones, la gran parte de ellos te ensucian y te afectan
más a vos mismo que a aquellos a quienes querés dañar.

Sería bueno que pensaras en esto, que lograras comprender que perdonar quizá no cambie la vida del otro, no lo beneficie en nada al otro, como tampoco lo'perjudíca tu rencor. Pero, seguramente, perdonar hará que te liberes de un sentimiento que daña tu vida de muchas formas y en muchos aspectos.
Un buen ejercicio

Hay personas que se sienten superiores, que miran

a los demás como seres secundarios; hay quienes sienten su verdad como «la verdad». Esta gente va por el mundo pretendiendo que los demás vivan según su

forma de pensar-, pretende imponer a los otros la manera en que deben conducirse en sus vidas. Cree que porque obtuvo algo, llegó a algo o heredó mucho, detenta poder, son elegidos, superiores, todopoderosos, aunque no son más que soberbios.

La soberbia es una forma particular de discapacidad que suele afectar a gobernantes, directivos de empresas, funcionarios públicos, pero también a porteros, choferes de colectivos o de taxis, componentes de la mesa de un café o cualquier otro mortal que se encuentra de golpe haciendo uso de una miserable sensación de poder.

Es muy difícil lograr que un soberbio acepte que lo es, pero sería bueno llevarlo con engaño a hacer el siguiente ejercicio, para lo cual se deben observar

estos pasos:
- Viajá hacia una zona rural, descampada. Desnudate y esperá que anochezca.

- Caminá entonces hasta que sientas que estás muy solo.

- Una vez allí, levantá la cabeza hacia el cielo y mirá las estrellas.

- En ese instante, esforzate para tomar conciencia, date cuenta de que -visto desde el espacio debes ser algo así como un granito de arena posado sobre una montaña. Pero si esto no fue suficiente, o

tu razonamiento no puede comprender la magnitud de esta comparación, entonces continuá con el siguiente paso.

- Pensá que estás parado sobre un minúsculo planeta que gira alrededor del Sol, y que el Sol es nada

más que una pequeña estrella entre los miles de millones de estrellas que ves.

- Recordá, además, que nuestra galaxia es una

de los millones de galaxias que desde hace miles de millones de años giran a través del espacio.

- Luego, colocá los brazos sobre la cintura, en actitud desafiante, o adoptá cualquier otra postura que te parezca lo suficientemente cabal como

para expresar el inmenso poder.
- Ahora, respirá hondo varias veces, como juntando fuerzas y tratando de hinchar las venas del cuello. Gritá --con toda la voz y con toda la fuerza que seas

capaz de juntar- lo siguiente: «Yooooo soyyyyy alguieeeeen verdaderamenteeeee poderosooooo».

- Tratá de permanecer en silencio unos minutos mirando hacia el cielo, otra vez, para comprobar el resultado.

- Si ves que alguna estrella se sacude o parece caer con destellos, no te hagas demasiado problema: es Dios que no puede aguantar la risa.

Si no conseguís que algún soberbio haga este ejercicio y vos no te considerás uno de ellos, igualmente te sugiero que lo practiques para que nunca

caigas ante tan estúpido sentimiento.
UNA VUELTITA MÁS POR NUESTRA VIDA DE RELACIóN

Muchas veces, parece imposible elegir una buena compañía sin tener en cuenta las experiencias pasadas, porque si estas no se procesan bien, siempre elegirás mal, ya que inconscientemente atraés malas compañías debido a los conflictos que traés desde tus orígenes y que aún no pudiste resolver por no haberlos detectado en toda su magnitud.

Si en su infancia alguien se sintió solo, aunque haya estado acompañado, pensó que preferían a

otros antes que a él, seguramente cuando crezca

buscará personas que todo el tiempo le hagan sentir la sensación del abandono, gente que ni siquiera lo escucha. Intentará que lo alejen, que
lo desplacen a la aprobación del otro en todos sus actos, como lo hacía de chico cuando trataba de llamar la atención de sus padres o de quienes los hayan sustituido.

Si alguien, de pequeño, fue maltratado, subestimado o humillado, no hay dudas de que cuando crezca buscará personas que le hagan revivir estas sensaciones. Si lo llenaron de culpas, pretenderá hallar, de una u otra manera, individuos que lo cuestionen, lo castiguen o lo humillen por sus actos. O lo que es peor, quizá busque quien lo golpee, como castigo a esa culpa de la que no pudo desprenderse, o como forma de sentir aunque sea un poco de atención del otro cuando es golpeado.

Si de chico sentiste que rompiste las normas de tu casa, sentirás que debes ser castigado, y para esto, cuando crezcas buscarás personas que te apliquen este castigo que vos mismo deseás.

Si no te prestaron atención cuando eras pequeño, puede que te topes con celosos obsesivos como forma de compensarlo. Si te abandonaron, con personas que te abandonen. Todo lo que te pasa en el presente es consecuencia de lo que no has podido resolver en tu pasado. Es como que el adulto crece,
pero su niño interior no puede, en la mayoría de los casos, despegar emocionalmente de su historia.

Los vínculos de hoy no son más que la puesta en

escena de los vínculos de ayer, sólo hay que tomar conciencia de esto para poder cambiarlo, en el caso

de que fuera necesario.

Cuando estamos con alguien en una mala relación, tenemos que ir hacia atrás y buscar el símil de nuestra historia y dejar de querer cambiar infructuosamente a quien comparte el presente con

nosotros, tratando así de revivir inconscientemente nuestra infancia.

lo que tratamos de lograr en el presente, sin darnos cuenta, es la falta de protección, dedicación o

ternura que nos quedó en el pasado. No debemos cambiar al otro, sino tomar conciencia de que a él o

a ella lo buscó tu inconsciente para obligarte a revivir aquella historia vincular inicial, y empujarte a

resolver ese conflicto de una vez.

Cuando tomamos plena conciencia de esto, podemos cambiar nuestro comportamiento, tratando de ser felices, sin modificar al otro, que es como es,

pero nosotros también somos como somos; entonces no nos opaquemos por los errores que pudieron
cometer nuestros padres en el pasado, busquemos en el presente la forma de ser felices, porque el pasado no cambia, pero el futuro puede ser muchísimo mejor si decidimos aceptar lo que ya sucedió, perdonando- Es necesario comprender y transformar el presente, para transitar el futuro en libertad.
PARA CONOCERTE MEJOR... (II)

Qué tal si por unos minutos nos salimos del libro en forma imaginaria... Me gustaría guiarte en la búsqueda fantástica de una piedra preciosa. Te espero al final del corrido para que saquemos juntos algunas conclusiones.

Leé atentamente cada situación y cada pregunta, y cuando tengas la respuesta a cada una, no la cambies, no dudes: escribila inmediatamente.

Yo voy a poner cada una para que allí debajo consignes la respuesta. No leas el paso que sigue ni la pregunta posterior antes de responder claramente y por escrito cada instancia.
Comencemos: Imaginá que emprendés una aventura. El objetivo es encontrar una piedra preciosa que se esconde en una montaña. Armá en tu mente el trayecto de llegada, observate estando frente a esa montaña: pensalo, ponele colores, imaginala en toda su magnitud.

Ahora sí, a escribir se ha dicho:

1.- Ya estás escalando la montaña, caminás por ella

sin cansancio en busca de una piedra preciosa. Ahora mismo escribí en el papel cómo es esa montaña y describí de todas las formas que puedas qué sensaciones te transmite.

2.- Han pasado las horas y, tras una larga búsqueda, seguís sin hallar la ansiada piedra. Anochece. El sol acaba de esconderse. ¿Qué hacés? ¿Te irías? ¿O decidís pasar la noche allí, para continuar buscando luego? ¿O quizá continuarías buscando también durante la noche? ¿Cuál es la opción que elegís? Escribila.

3.- Si decidiste seguir, al fin has descubierto la piedra que buscabas.
¿Qué tipo de piedra es? Describí su tamaño, su peso y su valor.

4.- Ha terminado la travesía y llega el momento de

volver a casa. Vas por el camino de bajada y, al llegar al pie de la montaña, te das vuelta y la contemplás. Hayas encontrado o no la piedra, el regreso es inevitable, así que, al mirar la montaña antes de partir definitivamente, le decís unas

palabras de despedida. ¿Cuáles son esas palabras? No las pienses, escribilas directamente.

5.- Algo extraño sucede cuando terminás de hablarle a la montaña: comenzás a escuchar que ella te responde. En verdad, casi ni te sorprende tal situación, es como si hubieras estado esperando que esto pasara. Ahora escribí todo lo que ella comienza a decirte después de haber escuchado tu despedida.
Consideraciones

En este test, la montaña representa a tu padre

o a una figura paternal que lo haya sustituido en

tu vida. Es como el símbolo de una manifestación del «anciano lleno de sabiduría». La piedra que buscás simboliza la fuerza que hay que encontrar en uno mismo en el largo camino hacia la independencia.

Respuestas:

1 .- La montaña: tu manera de percibir la montaña muestra la imagen que tenés de tu padre. Esta montaña ¿era difícil y despiadada? ¿Era amable y fácil de conquistar? O poseías una

imagen idealizada de un pico magnífico que parecía desearte la bienvenida y animarte en tu búsqueda? Leé lo que escribiste en el punto 1 y relacionalo con

el resultado.
2.- la búsqueda. la piedra que buscás representa un

talento o una fuerza que tenés y que aún no ha salido a la superficie. Tu respuesta determina si serás capaz de realizar este potencial inexplorado.

- Quienes continúan buscando la piedra, pase lo

que pase, tienden a mostrar la misma determinación y perseverancia en su vida. Son capaces de conseguir lo que se proponen con trabajo y empeño, sin rendirse.
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