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II.- AFECTACION AL DERECHO A LA SALUD Y EL PRINCIPIO PRECAUTORIO.
Se atenta contra el artículo 4º Constitucional, ante la omisión del Estado mexicano de garantizarme como ciudadano(a) el derecho a la salud, a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad; el derecho a un medio ambiente sano para nuestro desarrollo y bienestar ante la falta de aplicación del principio precautorio contenido en la LBOGM y el Protocolo de Bioseguridad de los Organismos Vivos Modificados (OVM o también OGM); el ejercicio de los derechos culturales, junto con el acceso y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa; el derecho de acceso a la información en contravención del artículo 6º de la Carta Magna; un desarrollo nacional sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático, que permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales (artículo 25 Constitucional).
Frente a todo lo anterior, resulta una verdadera exigencia la aplicación en nuestro país de los lineamientos del Codex Alimentarius, en su versión revisada de 2008, a fin de que nuestras autoridades puedan garantizar el derecho a la salud alimentaria de la población mexicana ante la falta de certeza científica frente a un escenario de consumo masivo de alimentos GM, en especial cuando los mexicanos consumimos un promedio diario por persona de 217.9 gramos de tortilla en las zonas rurales, mientras que en las zonas urbanas es de 155.4 gramos (cifra actualizada a junio de 201230), calculando que cada mexicano consume, en promedio, 123 kg. de maíz anualmente, cifra muy superior al promedio mundial (16.8 kg por persona)31. Por lo anterior, es indispensable que las autoridades mexicanas realicen nuevos estudios pertinentes y reconsideren la aprobación de algunos eventos transgénicos autorizados por la Secretaria de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), pues el evento de MON NK603-6 (Roundup Ready), tolerante al herbicida glifosato, y el DAS-Ø15Ø7-1 (línea Bt Cry 1F), resistente a insectos y lepidópteros y tolerante al herbicida glufosinato de amonio, ambos casos para maíz, fueron autorizados para consumo humano y animal el 07 de junio de 2002 y 15 de septiembre de 2003, respectivamente; y dado que la regulación de Codex Alimentarius fue actualizada en 2008, y la Cofepris retomó algunos elementos de dicha actualización en su protocolo nacional. En efecto, en la página de la Cofepris se publicita el “Procedimiento de Evaluación de Inocuidad de Organismos Genéticamente Modificados destinados al uso o consumo humano, procesamiento de alimentos, biorremediación y salud pública” (elaborado el 12/12/2003 y actualizado el 27/11/2008) que si bien se actualizó en algunos puntos, no se hizo una revisión de los OGM destinados a consumo humano o animal previamente autorizados pues de 2002 a la fecha existen nuevos estudios científicos, a partir de pruebas de laboratorio en ratas, que cuestionan el consumo humano de dichos OGM, y en particular, la incertidumbre ante la ausencia de estudios nacionales o extranjeros que expliquen qué podría pasar en poblaciones con altos niveles de consumo de maíz GM; siendo el caso de los consumidores mexicanos, tanto población rural como urbana. Por lo anterior, se debe poner en marcha, en este último caso, el proceso de revisión establecido por el Codex Alimentarius en sus puntos 29 y 3032.
En este momento hay preocupaciones sobre la manera de evaluar la inocuidad33 de los OGM destinados a uso o consumo humano (y otros) en el ámbito internacional frente al nacional, que se ilustran en la Tabla 3.- Cuadro comparativo entre las disposiciones del Codex Alimentarius (en el marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)) y el Protocolo de Evaluación de Inocuidad de OGM previsto por la Cofepris.
Tabla 3.- Cuadro comparativo entre disposiciones del Codex A. y el Protocolo de evaluación de inocuidad de OGM de la Cofepris.

Planteamientos sobre riesgos posibles para la salud por consumo de OGM previstas en la revisión de Codex Alimentarius en 2008

Postura de la Cofepris de acuerdo a su “Procedimiento de Evaluación de Inocuidad de OGM destinados al uso o consumo humano, procesamiento de alimentos, biorremediación y salud pública” (elaborado el 12/12/2003 y actualizado el 27/11/2008)





Transferencia de la resistencia a antibióticos por el consumo de OGM que contienen marcadores genéticos con resistencia a antibióticos

En este sentido tanto el Codex Alimentarius (C.A.) (Segunda edición del año 2009), como las Directrices para la Evaluación de la Inocuidad de los Alimentos Obtenidos del Plantas de ADN Recombinante (CAC/GL 45-2003), adoptado en el año 2003 y cuyos Anexos II y III lo fueron en el año 2008, (las Directrices), son categóricos al decir que:
En el desarrollo futuro de plantas de ADN recombinante deberían aplicarse tecnologías de transformación alternativas que no determinen la presencia de genes marcadores de resistencia a antibióticos en los alimentos, en caso de que tales tecnologías estén disponibles y se haya demostrado su inocuidad. (Numeral 55 del Codex A. y de las Directrices).
Y si bien ambos documentos dan cuenta que se estima como baja la posibilidad de transferencia de un gen contenido en plantas a los seres humanos, son claros al advertir que:
No obstante, no puede descartarse por completo la posibilidad de que tales eventos se produzcan (Numerales 56 del Codex A. y de las Directrices).
Establecen además en el Numeral 57 varios factores concretos a considerar en la evaluación de inocuidad de alimentos que contuvieran genes marcadores de resistencia a antibióticos.
Y los documentos abundan al decir que:

Si la evaluación de los datos e informaciones disponibles parece indicar que la presencia del gen marcador de resistencia a antibióticos, o el producto génico, supone riesgos para la salud humana, el gen marcador o el producto génico no deberán estar presentes en el alimento. No deberían estar presentes en alimentos genes utilizados en la producción de alimentos que presenten resistencia a antibióticos de uso clínico.

(Numerales 58 del Codex A. y de las Directrices).


Transferencia de la resistencia a antibióticos por el consumo de OGM que contienen marcadores genéticos con resistencia a antibióticos
En todos los casos se analizará el grado de conocimiento sobre la modificación genética establecida, sugiriendo el cambio de otro tipo de marcadores que no sean de resistencia a antibióticos y/o que estos no se integren dentro del genoma del hospedero (p. 12 de su Protocolo).

Alergias como resultado del consumo de OGM

La Evaluación de la posible alergenicidad también es plasmada tanto en el Codex A. como en las Directrices, preocupación que es recogida al tenor siguiente:

Para todas las nuevas proteínas expresadas en plantas con ADN recombinante, que pudieran estar presentes en el alimento final, se debe evaluar la posibilidad de que causen reacciones alérgicas. Esto incluye considerar si la nueva proteína expresada es una proteína a la que ciertos individuos puedan ya ser sensibles, y también, si se trata de una proteína nueva para el suministro alimentario, si tiene probabilidades de inducir reacciones alérgicas en ciertas personas (Numeral 1 del Anexo I, Codex A. y Directrices).
Dichos documentos reconocen la inexistencia de un ensayo definitivo predictivo de la respuesta alérgica de los seres humanos a proteínas novedosas, no obstante en consecuencia recomiendan que:
[S]e utilice un enfoque integrado y progresivo aplicado caso por caso. Este enfoque toma en consideración las pruebas aportadas por varios tipos de información y datos, ya que no hay un criterio suficientemente predictivo por sí solo.

(Numeral 2 del Anexo 1 Codex A. y Directrices).
La Sección 2 de dicho Anexo 1 habla de la Estrategia de Evaluación de los que se transcriben los pasos iniciales: “para la evaluación de la posible alergenicidad de cualquier proteína nueva expresada consisten en determinar: la fuente de la proteína introducida; cualquier similitud significativa entre la secuencia de aminoácidos de la proteína y la de alérgenos conocidos, y sus propiedades estructurales, incluyendo, pero sin limitarse a ellas, la susceptibilidad a la degradación enzimática y la estabilidad térmica y en el tratamiento ácido y enzimático.
La Sección 3 del Anexo se refiere a la Evaluación Inicial, que aborda la fuente de la Proteína, la Homología de las Secuencias de Aminoácidos, la Resistencia a la pepsina (enzima digestiva) en virtud de que se ha establecido la correlación entre resistencia a la digestión por pepsina y el potencial alergénico
La Sección 4 de este Anexo 1 es alusivo a la Selección mediante Sueros Específicos.


Alergias como resultado del consumo de OGM

El potencial alergénico deberá estar en consideración basándose en la historia de los microorganismos receptor y donante. Dado que los alimentos genéticamente modificados suelen contener proteínas nuevas, la evaluación de su inocuidad debe incluir una evaluación de su alergenicidad. Cuando en función de los resultados obtenidos en la evaluación de riesgos se considere necesario, se podrán diseñar estudios post-comercialización para validar las hipótesis realizadas.

Estos estudios deberán ser epidemiológicamente coherentes y su diseño permitirá obtener los resultados necesarios y estar libres de factores de confusión que pudieran generar conclusiones erróneas (p. 20).

Mayores residuos de agroquímicos en los alimentos

Esta preocupación es recogida tanto por el Codex A. como por las Directrices en su Numeral 54, al siguiente tenor:
Algunas plantas de ADN recombinante pueden presentar rasgos (p. ej., tolerancia a los herbicidas), capaces de determinar indirectamente la posible acumulación de residuos de plaguicidas, metabolitos alterados de tales residuos, metabolitos tóxicos, contaminantes u otras sustancias que pueden afectar a la salud humana. La evaluación de inocuidad debería tomar en consideración esta acumulación potencial. A fin de establecer la inocuidad de tales compuestos deberán aplicarse procedimientos convencionales (como los empleados para evaluar la inocuidad de las sustancias químicas para los seres humanos).


Mayores residuos de agroquímicos en los alimentos

ANEXO 1: Requisitos para someter a Evaluación de Inocuidad de OGM
El organismo genéticamente modificado
d) mecanismo de acción. Si el gen codifica para propiedades de resistencia a herbicidas, plaguicidas, tolerancia a factores ambientales estresantes; se deberá anexar información sobre las consecuencias sobre la composición final en la planta (Ej. acumulación de toxinas naturales, residuos de plaguicida o sus metabolitos, etc.).



Empleo del término “equivalencia sustancial”
La equivalencia sustancial se aplica al llevarse a cabo un método multidisciplinario de evaluación de inocuidad que tome en cuenta los cambios intencionales o no intencionales que puedan producirse tanto en la planta como en sus alimentos derivados (Numeral 23 Codex A.).
Sin embargo “[el concepto de equivalencia sustancial] no constituye de por sí una evaluación de inocuidad, sino el punto de partida adoptado para estructurar la evaluación de la inocuidad de un alimento nuevo en relación con su homólogo convencional. Este concepto se emplea para determinar analogías y diferencias entre el alimento nuevo y el producto homólogo convencional; ayuda a identificar los posibles problemas nutricionales y de inocuidad, y se considera la estrategia más apropiada disponible hasta la fecha para evaluar la inocuidad de los alimentos derivados de plantas de ADN recombinante. La evaluación de inocuidad así efectuada no intenta determinar en forma absoluta la inocuidad del producto nuevo, sino establecer si cualesquiera diferencias que se identifiquen son inocuas, a fin de determinar la inocuidad del nuevo producto en relación con su homólogo convencional (Numeral 13 Codex A. y Directrices).
El concepto de homólogo convencional de acuerdo con los mismo documentos se define como:

[U]n organismo o variedad relacionada, o sus componentes y/o productos, para los cuales existe ya una experiencia que ha establecido su inocuidad sobre la base de su uso común como alimento (Numeral 8 Codex A. y de las Directrices).

Empleo del término “equivalencia sustancial”
El concepto de equivalencia sustancial es uno de los principales componentes que rigen la evaluación de la inocuidad de alimentos derivados de OGM. Este concepto incorpora un criterio de base científica por el que se compara un alimento derivado de un organismo genéticamente modificado (OGM) con el homólogo apropiado existente y consumido en México. No tiene por finalidad establecer la inocuidad absoluta, que es un objetivo inalcanzable para cualquier alimento, lo que se propone es garantizar que un alimento, así como cualquier sustancia que haya sido introducida en él como resultado de una modificación genética, sea tan inocuo como su homólogo tradicional bajo las condiciones de consumo en México. Cuando el alimento derivado de un OGM se distingue de su homólogo tradicional por la presencia de uno o varios nuevos genes y sus productos, se deberán aislar y estudiar como se hace en los ensayos convencionales de la toxicidad de aditivos alimentarios; así como establecer el impacto que generará en la salud de los consumidores (p. 1 de su Protocolo).


Más aún cuando como consumidores no tenemos la información necesaria para saber qué es lo que consumimos ya que la legislación de nuestro país carece de la obligación de las empresas de etiquetar los alimentos, haciendo caso omiso de lo que establecen las “Directrices de las Naciones Unidas para la protección del consumidor”(en su versión ampliada de 199934).
ANÁLISIS DE RIESGOS

Para dar cumplimiento al Principio Precautorio es necesario aplicar a su vez los principios para el análisis de riesgos a que se refiere la Sección 3 del Codex Alimentarius (Ed. 2009), que en el numeral 10 establece el “principio de evaluación de la inocuidad”35, mismo que resulta de vital importancia aplicar para determinar si existe riesgo o preocupación nutricional o de otra índole en cuanto a la inocuidad, ante el posible otorgamiento de los permisos para siembra comercial de Maíz GM, cuya evaluación de inocuidad debe ser revisada y actualizada a luz de la nueva evidencia científica y en un escenario de consumo masivo de maíz transgénico en la población que en tal caso, señala el Codex Alimentarius, existiendo tal riesgo, corresponde reunir información sobre el carácter y gravedad del mismo.
Por ello debe atenderse la disposición del Codex en el sentido de que cuando la evaluación de la inocuidad, no comprobada en el maíz GM, identifique un peligro nuevo o alterado nutricional o de otra índole, en cuanto a inocuidad, el riesgo asociado al mismo debe caracterizarse a fin de determinar su relevancia para la salud humana (numeral 10 del Codex).
El Codex Alimentarius establece asimismo en el numeral 1236, la necesidad de la evaluación de inocuidad mediante un método estructurado e integrado que se aplicará caso por caso y previo a la salida al mercado del OGM destinado a uso o consumo humano.
Adicionalmente, el Codex en su numeral 21, menciona el rastreo de productos como un medio específico para la aplicación de medidas de gestión de riesgos, el cual serviría para facilitar la eventual retirada del mercado de productos en los que se hubiesen identificado riesgos para la salud humana.
Por todo ello señalo que la Cofepris, de conformidad al artículo 17 bis de la Ley General de Salud tiene entre sus funciones el control sanitario de productos, servicios y de su importación y exportación, entre otras, y le compete proteger a la población contra riesgos por consumo o uso de agua, alimentos, bebidas, nutrientes vegetales, plaguicidas, sustancias tóxicas o peligrosas y otros productos físicos, químicos o biológicos presentes en el medio ambiente o en el trabajo, entre otras obligaciones, ha sido omisa en el cumplimiento de las mismas con relación al riesgo que representa la siembra comercial de maíz GM por no estar científica y suficientemente comprobada su inocuidad para su uso o consumo humano en nuestro país, sobretodo en un escenario de alto consumo de este tipo de maíz GM.
Al respecto, Cofepris debe acreditar que realizó evaluaciones de inocuidad para las autorizaciones de maíz GM para consumo humano, otorgadas en 2002 y 2003, y, en caso de no ser así, realizarlas en los términos que establecen los aludidos principios del Codex Alimentarius, porque el maíz transgénico en su momento llegará a la mesa de toda la población mexicana, en un alto consumo, sin que a la fecha exista certeza científica de su inocuidad, por lo que el riesgo se actualizaría del que son preámbulo la siembras comerciales de maíz GM solicitadas, tomando en cuenta que 7 de cada 10 tortillas proceden de Sinaloa, según declaración del Presidente Enrique Peña Nieto el 4 de marzo de 201337.
La cuestión plantea graves interrogantes que debiera responder la Cofepris como son: qué estudios de población a nivel nacional se han realizado por alto consumo de maíz GM y sus efectos en la salud de los consumidores, atendiendo las referidas disposiciones del Codex Alimentarius.
Además, el control que le corresponde del factor de riesgo implica saber, para la población consumidora, la clase de vigilancia a la que en su caso, se someterán los productos biotecnológicos autorizados para el mercado, dado que la evaluación de riesgos debe aplicarse a todos los aspectos pertinentes de los alimentos obtenidos por medios biotecnológicos modernos. Ese método de evaluación de riesgos deberá basarse en el examen de datos e información científica actualizada, considerando los factores que incluyen las Directrices correspondientes establecidas en el Codex. Son todas estas incertidumbres para la población mexicana que compromete nuestro derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad.
Debe informársenos también por esa dependencia cuáles son los esquemas de rastreabilidad de los productos que contengan maíz GM y sus derivados una vez liberados al mercado para facilitar su retiro en caso de riesgo o evidencia de daño a la salud humana. Sin embargo, esta rastreabilidad indicada en el Codex, en el caso del maíz GM resulta ineficaz e inaplicable, pues se expuso con anterioridad, una vez liberado ese maíz resultará prácticamente imposible de retirar en caso de riesgo o daño a la salud de la población que de su consumo pueda derivarse, independientemente de la dispersión y flujo genético de este maíz GM hacia las variedades nativas38.
Por todos los argumentos expuestos se evidencia como necesaria la resolución en sentido negativo a las solicitudes de permiso de siembra comercial de maíz GM.
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